Había un tumulto a las afueras de la gran casa, escuchaba mucha gente gritos y relinchidos de caballos.

Salió inmediatamente a ver qué pasaba y efectivamente, un grupo de personas que pertenecían a la guardia del pueblo rodeaban algo o a alguien, muy cerca de su casa.

-¿Qué sucede?- preguntó molesto a uno de los hombres.

-Este grupo entró a la ciudad, no se detuvieron cuando lo ordenamos y llegaron hasta aquí.

-Será mejor que no se acerque señor.- le dijo otro guardia.

Kai no lo escuchó, nadie entraría a su pueblo a hacer un espectáculo, así que se adentró entre los caballos y los hombres que apuntaban a los intrusos con sus armas. Sin embargo ellos no parecían querer atacar, solo estaba de frente a ellos, negándose a retroceder.

-Viejo ¿A dónde nos has traído?- preguntó uno al que parecía dirigirlos.

-¿Que buscan aquí? – les preguntó con firmeza dando un paso y quedando frente a ellos, los guardias no perdían de vista al grupo, protegerían a su señor de cualquier intento de dañarlo.

El aparente líder fijó su vista en él y se congeló, unos ojos así de brillantes, ese dorado inhumano, solo podían pertenecerle a él…

El joven bajó de su caballo, tomó su hacha amarrada a su espalda y la dejó caer al suelo, luego sacó un cuchillo que tenía oculto dentro su bota y la dejó caer de igual forma, estaba desarmado, se los mostraba para que lo dejaran acercarse a Kai, aun así en cuanto dio un paso al frente los guardias se prepararon para atacar. Pero el intruso no retrocedió. Con una mano sobre su cabeza deshizo el turbante que cubría su cabeza y su rostro, dejándolo caer también al tiempo que su cabello negro se agitaba por el viento.

Su rostro, sus facciones seguían siendo las mismas pero se veía algo diferente, más maduro, como si en ese par de años que estuvo lejos hubiera vivido muchas cosas, su piel tostada y tersa seguía igual, perfecta, sus ojos dorados y penetrantes, ahora tenía un toque de perversión y experiencia, la inocencia que recordaba había desaparecido de ellos. De una de sus orejas colgaba una argolla de oro con un pequeño rubí incrustado… esa joya, siempre le decía que sus ojos brillaban como esa piedra.

-Rei...- empezó a decir, pero antes de que le contestara los guardias levantaron sus armas y los chicos detrás de Rei se agitaron.

-Señor, estos dos han sido reconocidos como ladrones y son buscados en las regiones cercanas.

-¡¿Qué?!- gritó el de cabello azul.

-Vienen conmigo.- Rei no apartaba la mirada de Kai.- Si ellos no se quedan conmigo me iré.

El bicolor lo miro seriamente, estaba chantajeándolo, porque sabía que haría todo lo posible para que se quedara esta vez.

-Bien. – dijo molesto y ordenó a los guardias a bajarlos de sus caballos. Después de dejarlos a pie y desarmados, se llevaron a los caballos.

-Genial.- Takao estaba fastidiado, sin su arco y sus flechas se sentía desprotegido… pero los pequeños explosivos de Max pasaron desapercibidos por el escrutinio de los guardias.

-Síganme.- les ordenó Kai y los tres chicos lo siguieron. Los estaba llevando a su casa, confiaba en Rei, no llevaría a alguien peligroso cerca de él y su gente… o eso quería pensar.

Rei sabía perfectamente el camino, la sala estaba tal cual la recordaba.

-¿Y Ámbar?- le preguntó viendo el lugar vacío.

-.…- No esperaba que eso fuera lo primero que le preguntara

-Imagino que está con… Goh.- completó Rei.

Kai lo miró en silencio.

-¿Les molesta si esperamos afuera?- interrumpió Takao, no quería ser impertinente pero prefería serlo a quedarse y escuchar su conversación. Sabía lo delicado del asunto.

-Supongo que eso significa que no piensas quedarte.- Cruzo sus brazos, rechazando la idea.

-Regresé como te prometí.- dijo con una sonrisa nostálgica.- Pero no sé cuánto me quedaré.

-¿Para qué volviste?

-Kai… Hace un par de días escuché… a un grupo de ladrones…

-¿Amigos tuyos?

-¿Qué? ¡No!

-¿Ahora andas con ladrones? ¿Te volviste uno de ellos?

-No, yo… bueno, si algo así, pero ellos no…

-¿Qué los hace diferentes?- Alzó la ceja.- ¿Sólo porque los conociste mejor los hace mejores personas?

-¡Basta Kai! Vine a decirte algo importante.

Nuevamente se quedaron en silencio, esperando que no lo interrumpiera otra vez, continuó.

-Esos ladrones le robaron a los padres de Max, ellos son comerciantes, trajeron desde China unos…. Ellos decían que eran juegos, pero son tan peligrosos que pueden usarse como armas, Max los usa como armas…

-¿Qué son?

-Son… -¿Cómo podía explicarle? - Ven.- Pero Kai no se movió.- Que vengas.- Agarró una de sus manos y lo llevó afuera, donde Takao y Max estaban sentados esperando. Kai no se negó pero logro sentir un escalofrío al sentir la mano de Rei sujetando la suya. Salieron de la casa y se acercaron a los chicos que descansaban afuera del bosque.

Takao abrió la boca de la impresión y el cigarro cayó de su boca.

-¿Tan rápido?

- Max, quiero que le muestres a Kai tus bombas.- Dijo ignorando al peliazul.

-¿Bombas?-Repitió Kai,

Max lo miró curioso, a eso había ido, a advertirle. Sacó un objeto de su bolsa y con el cigarro que tenía en la mano prendió la mecha y la lanzó al aire, no había pasado ni un segundo cuando explotó liberando chispas de luz.

-Una vez me explotó una en la mano…- dijo riendo.- es bastante doloroso.

-¿No es peligroso tener… fuego cerca?

-Algún día moriremos de cualquier forma.- se burló Takao.

Kai los miró con desaprobación, si querían morir ellos no le molestaba, pero que Rei se juntara con esa clase de gente era simplemente inaceptable.

Rei lo había llevado de vuelta a la casa, pero Kai lo desvió para regresar al gigante patio que se unía al bosque. Ya se habían alejado lo suficiente cuando los otros chicos empezaron a discutir por otra tontería.

-Kai.- se volteó Rei para mirarlo fijamente a los ojos.- Escuché… que uno de ellos había matado a tus padres… y todavía quieren hacerte daño…

-¿Qué? El anciano dijo que habían acabado con ellos.

-Es lo que oí, es una venganza hacia tu abuelo.

-¿O sea que este grupo de ladrones quiere matarme para vengarse de Voltaire?

-Bueno, no parecía ser así… me dio la impresión de que, es un solo hombre, a los demás solo les interesa lo que puedan sacar de aquí.

-¿Cuántos son?

-Si no buscaron a más personas, eran alrededor de 20…

-La guardia tiene cientos de personas… no serán una amenaza.

-Pueden causarle mucho daño a la villa.

-No tienes por qué preocuparte, me encargaré de ellos.- Respondió con una sonrisa de satisfacción.

Pero enseguida suavizó su eterna expresión de indiferencia y sonrió ligeramente, estaba tan feliz de volver a ver a Rei, finalmente había regresado, así que se acercó a él admirando al hombre en que se había convertido, acarició su mejilla, como si estuviera asegurándose de que fuera real.

- No quiero que te suceda nada…- Fueron las únicas palabras de Rei.

-Te dije que no te preocuparas.- Dijo abrazándolo, hundiendo su rostro en su cuello.

Ahora se debatía entre sus deseos y su razón...

-¿Cómo está Goh?- se separó e intentó cambiar el rumbo de la conversación.- ¿Se parece a ti?

-Es igual a mi… su rostro, el cabello, los ojos… incluso sus marcas han sido tatuadas ya.

-Nunca me gustó esa "tradición" de tu familia… Tus marcas…- empezó a decir cuando notó algo extraño.- Tus marcas siguen iguales.

El otro sonrió, algo satisfecho.

-¿Por qué siguen iguales? ¿Qué no te casaste? No, no es posible, escuché de la gran fiesta… Kai ¿Qué pasó?

-Me casé Rei, pero decidí no hacerme los tatuajes…

-¿Qué? ¿No te obligan a hacerlo?

-A veces…

Cuando un Hiwatari nacía, era su derecho tener tatuadas las marcas de la familia, un triángulo azul en cada mejilla, prueba de su herencia de sangre y su posición entre los nobles de todo el país, pasaba parte de su vida con solo esas marcas, y cuando se casaba, cuando encontraba a la persona con la que pasaría el resto de su vida, se tatuaba otro triangulo debajo de los anteriores, prueba de que había encontrado a su otra mitad, quien lo complementa.

-Sabes que eres la única persona por la que dejaría que me tatuaran otra vez.

-¿Cómo te permitieron gobernar sin ellas?

-Esa es una estúpida tradición de mi familia, no tiene nada que ver con el poder.

Rei hiso un ruido de desaprobación.

-Tú y yo no podemos casarnos, solo las mujeres se casan con hombres.

-Entonces moriré sin unir mi vida a mi otra mitad…

Antes de que pudiera protestar le robó un beso. Ese beso que había soñado tantas veces antes y que buscaba a través de los labios de su esposa, pero era imposible sentir lo que sentía con Rei, ella no era Rei, y solo lo amaba a él.

-No, Kai.- se detuvieron pero Kai lo abrazó.

-No te vayas…

-¿Y qué quieres? ¿Qué me quede contigo mientras estas con Ambar?

Ambos se miraron desafiantes, Kai sorprendido por la pregunta, aunque Rei tuviera razón.

-¡Rei!-interrumpieron sus amigos.- Max y yo vamos a dormir al bosque ¿Qué harás?

-Iré en un rato.

-¿En el bosque? – le preguntó Kai viendo a los chicos perderse en la oscuridad.

-Hemos aprendido a dormir en los arboles… en cualquier lugar en realidad… Es parte de nuestra vida como nómadas.

-Unos ladrones…

-No me gustaría que tú me juzgaras.

-Los odiabas tanto… gente como esa asesinó a tu familia.

-Lo sé… pero… de alguna forma, esta vida es… Lo que siempre había querido.

-¿Es eso lo que quieres? ¿Robar y huir? ¿Te parece una buena vida?

-¡No hablo de robar! Me gusta no estar en el mismo lugar, siempre estar moviéndome.

-¿Nunca te gustó estar aquí?- Preguntó Kai dolido, no tenía idea de que… quizá, Rei había odiado quedarse con él todo ese tiempo.

-Amé vivir aquí Kai, vivir contigo… pero viajar… es algo que tengo en mi…

Ambos evitaban la mirada del otro.

-A veces extraño este lugar.- Empezó en voz baja.- La tranquilidad que me daba saber que mañana tendré un techo y comida… Ahora no sé si despertaré al amanecer o si alguien me atravesará un chuchillo por la garganta mientras duermo…

-No me anima escuchar eso…

-Pero la emoción de esa existencia errante… -Sonrió alzando los brazos al cielo.-No hay nada que se le comparé.

-Quédate Rei.- Sujetó su brazo para que Rei lo mirara de frente.

Las doradas de Rei lo enfocaron y pudo ver en Kai un poco de temor, el bicolor sabía que si Rei decidía irse no habría nada que lo detuviera.

-Me quedaré hasta que todo pase.- Apartó la mano de Kai pero no la soltó, solo le dedicó una sonrisa.- Me asegure de matar al bastardo que quiere lastimarte.

-Antes yo era el que sentía la necesidad de protegerte.- Era difícil mantener la mirada, no podía negar que el nuevo Rei le causaba un poco de temor, pero no era por que pudiera lastimarle, sino porque ya no se sentía más fuerte que él, ahora él era el niño indefenso que necesitaba a Rei a su lado, ahora era Rei quien tenía poder sobre él.

-Cambié Kai, mírame.- se paró frente a él con los brazos extendidos.- No había descubierto lo hábil que era hasta que tuve que luchar por sobrevivir, soy fuerte y rápido, yo no sabía que podía hacer tantas cosas por mí mismo, yo era el chico que nadie volteaba a ver, ahora las chicas dicen que hago maravillosamente el amor.

Kai casi se ahoga con su propia saliva al escuchar esto.

-El amor solo hacen dos personas que se aman…- Intentó que en sus palabras no se escuchara el rencor.

-El amor es subjetivo, después de muchas chicas lo entendí, no las amo a ellas, amo lo que me hacen sentir.

-¿Te has acostado con muchas mujeres? ¿Cuántas?- la conversación lo hacía sentirse terriblemente molesto.

-No recuerdo… pero… ¿Esperabas que me quedara con estas ganas para siempre? Soy un hombre, y si la otra persona está de acuerdo, no puede estar mal.

No podía creer lo que escuchaba y no podía verlo a los ojos, aunque no quería reclamarle no soportaba el coraje y los celos que sentía.

-Vamos Kai ¿No sigues pensando en mi como un santo, verdad?- buscó su mirada, pero el otro la apartaba.- No quiero ocultarte quien soy ahora… pero si no quieres saberlo y quieres quedarte con esa vieja idea de mí, está bien.

Estaba molesto, esperaba que Kai no lo juzgara, que comprendiera que había pasado mucho tiempo para seguir siendo la misma persona, caminó en dirección al bosque, pero no entró en él, se quedó en las orillas y encendió un cigarro, tenía que calmarse o Takao y Max harían un drama y le reclamarían.

Hacía bastante frio, y el viento mecía su cabello. Estaba sentado en un tronco cuando vio la silueta de Kai acercarse. No le dijo nada cuando éste se sentó a su lado.

-Max y Takao… tienen la suerte de estar juntos…- empezó a decir después de un momento de silencio.- Eran jóvenes cuando huyeron juntos… me da un poco de envidia… Ellos son buenas personas, nunca han lastimado a alguien y ayudan a los que la están pasando peor… por eso me agradan…

-Hmpf…-

-En cierta forma me recuerdan a ti y a mí, cuando éramos niños.- rio nostálgicamente.- Y nos amábamos…

-No he dejado de amarte…

- …- Podían pasar muchos años lejos, podía intentar superarlo, podía enterrarlo en su memoria, pero cuando lo tenía de frente esos sentimientos surgían, podía sentir su piel necesitándolo, su corazón latir con el único propósito de estar junto a él, no lo podía negar.- Ni yo a ti…- dijo finalmente.

Silencio. Doloroso silencio.

-Pero… Mi lugar no está aquí.

-¿De verdad te crees eso?- preguntó Kai con un poco de decepción.

-Tengo qué.

-Si tu lugar no fuera este, el destino no hubiera hecho que nos encontráramos en el bosque hace 8 años…

-…-

-Te da miedo amar algo y perderlo… así como pasó con tu familia.

Kai siempre vio eso a través de él, el miedo que lo persiguió toda la vida, ahora era suficientemente fuerte para no dejarse dominar por él, pero siempre sintió miedo, aun cuando intentó alejarse, escuchaba las noticias sobre la Villa del Este, solo para asegurarse de que Kai estuviera bien, y cuando supo que algo lo podría dañar, no pudo más que regresar para asegurarse de que eso no pasara, tenía miedo de perderlo aunque estuvieran lejos el uno del otro.

-Te amo Kai.- repitió. Y el miedo se apoderó de él.

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Una disculpa gigantisima a todos los que leen esto :C estuve no tan perdida, han pasado tantas cosas, pero buenas, al fin suceden cosas buenas, y creo que me distraje un poco con las cosas que solía hacer -incluso había dejado de dibujar por un rato ;n; - pero todo bien xD mas bien, poniendo en orden mi vida C:

Como sea, intentaré no perderme más del fandom.

Sus reviews me ayudan a regresar e_e jeje

Muchas gracias, por sus animos y reflexiones *-* de verdad, me animan más de lo que imaginan: Noemi-senpai yuppiiii, Funeral-Of-The Humanity , hinamoriutau, cary.

Nos leemos pronto! ;D