-Así que volviste.- la mirada de esa mujer mostraba un infinito desprecio.

-Buenos días Ámbar.- Le sonrió Rei cuando entraba a la cocina.- ¿Es cierto que ya cocinas?

-Cállate.- se dio media vuelta recogiendo un par de platos y poniéndolos en la mesa.- ¿Van a pasar tus amigos?

-Creo que le tienen miedo a la casa.- rio un poco.

-¿Me vas a decir a que viniste?

-¿No te lo dijo Kai? Hay un grupo de gente que quiere lastimarlo, no me iré hasta matarlos a todos.

-¿Matar? ¿Cuándo te volviste una persona así?- preguntó arqueando una ceja.

-Cuando me fui y tuve que matar para que no me mataran…. De todas formas, no me sentiré tranquilo sabiendo que hay alguien que quiere dañar a Kai, solo descansaré hasta saber que no pueden levantarse porque acabé con sus vidas.

-Eres un sádico…

Volvió a reír y le dio un sorbo a su bebida caliente.

-¿Puedes presentarme a Goh?

-Así que ya sabes de él.

-Supe de él en cuanto nació.

-Vamos…- le dijo en voz baja.

Salieron de la cocina y subieron al segundo piso, se detuvieron en la puerta de la habitación que solía compartir con Kai años atrás, dentro estaba cambiado. Una cuna y una mesa con telas.

-Tejo en mi tiempo libre…-dijo la chica sin emoción.- y es demasiado tiempo libre, Kai casi no está en casa…

Ambos se acercaron a la cuna, en ella un bebé dormía, era idéntico a Kai, su cabellos blancos y negros, esas grandes marcas en sus pequeñas mejillas.

-Tiene sus ojos...- dijo cargándolo.- No sacó nada mío…

-Bueno… también tiene cabellos negros…

-Solo porque Kai los tiene.

-Hablando de eso… te cortaste el cabello… antes estabas orgullosa de él.

-Si… pero después supe que a Kai le recordaba a ti.- dijo después de un momento de silencio.- Desde que lo supe, no volví a tenerlo largo…

Se acercó por la ventana, intentando que la brisa enfriara su mente.

-Dime la verdad ¿Vienes a llevarte a Kai?

Rei se acercó a ella con una sonrisa triste.

-Yo… amo a Kai.- dijo y el corazón de la chica se estrujó.- Como jamás amaré a nadie… Pero no puedo estar aquí… No si él está dudando, yo me alejaría si eso lo ayuda…

-Ahora que estás aquí, se pregunta qué hacer… no quiere que te vayas de nuevo.

Un silencio incomodo se apoderó de la habitación, solo los ruiditos del bebé que despertaba se escuchaban.

-¿Sabes? Aunque no lo parezca, yo también amo a Kai, demasiado… -silencio.-Tanto como… para matarte con tal de que no lo alejes de mí…

Lo miró fijamente.

-Soy una horrible persona ¿Verdad?- por primera vez en toda la conversación su voz se quebró.- Pero confió en que mantendrás tu promesa Rei…

-0-

El día había pasado con calma, ningún aviso de personas sospechosas acercándose, pero Rei no estaría tranquilo, aunque pasaran años él se quedaría hasta asegurarse de acabar con aquellas personas.

Mientras los chicos se relajaban, comían, bebían y curioseaban en el pueblo, quizá no tendrían una oportunidad similar en mucho tiempo. Habían ayudado a un par de cosas, así que los pueblerinos habían dejado de sentirse recelosos con ellos ahí.

-El pueblo ha crecido mucho.- sonrió Rei al pasearse por esas calles abarrotadas.- Haz hecho un gran trabajo.

-Se ha convertido en paso obligatorio para los comerciantes, eso nos ayuda mucho.- respondió orgulloso.

Aunque después del matrimonio la edad de los jóvenes era irrelevante para la sociedad, para esos días Kai había cumplido los 18, todos parecían ignorar este hecho y habían depositado su completa confianza en él y él nunca los defraudó. Parte de ello se debía a que prefería dedicarse al pueblo en un 99% que estar en casa con su supuesta esposa, pero el bienestar del pueblo le aseguraba una buena vida a su hijo, así que no ella podía reclamarle nada.

-¿Cómo conociste a Takao y a Max?- le preguntó Kai sin poder aguantar su curiosidad.

-Fue después de unos meses de irme de aquí…. Estábamos en el bosque y me atrajo la luz de su fogata, no había comido en días y cuando llegué a ese lugar vi todo lo que recién habían robado, en ese entonces todavía no me atrevía a robar pero… estaba realmente hambriento, así que lo intenté… pero ellos eran dos chicos experimentados y no pude hacer nada… Max sintió remordimiento al verme herido y ambos cuidaron de mí, me dijeron que me enseñarían a sobrevivir y… cuando estuve bien, nos dimos cuenta de lo acostumbrados que estábamos a nuestra presencia y no me fui…

-¿No pensaste en volver? ¿En ningún momento?

Rei no dijo nada, si había pensado en volver no lo recordaba, pero seguramente lo habría hecho en varias ocasiones.

-¡Rei!- Ya cerca de la casa los amigos del pelinegro habían hecho una fogata.- Vamos a cenar ¿Nos acompañas?-

El aludido miró a su acompañante.

-¿Cenas con nosotros Kai?

Kai no dijo nada, solo los miró en silencio, pero ojidorado comprendió.

-Está bien.- dijo Rei sonriendo.- Un hombre debe comer lo que su esposa cocina.

Los tres chicos lo vieron alejarse, Kai había querido invitarlos, pero la chica se mostraba arisca cuando Rei estaba cerca, además parecía que no les agradaban sus acompañantes. De cualquier forma ellos no hubieran aceptado, les gustaba comer al aire libre, los mantenía alertas y siempre podían admirar la luna y las estrellas.

-¿Y bien Rei?- Max siempre preocupándose.- ¿Qué es lo que piensas hacer?

-¿Cómo? Ya te había dicho… esperamos a que ataquen y cuando acabemos con ellos, nos vamos.

-¿Y cuándo piensas que eso pasara?

-No importa, yo esperaré… pero si ustedes no quieren quedarse, está bien, yo me quedo.

-No es eso Rei.- intervino el peliazul.- Estamos contigo, lo sabes… pero creo que Max se refiere a….

-A Kai… aun cuando todo pase, él obviamente no te dejará ir…- completó Max.

-No necesito su permiso…

-Él te está perturbando Rei…

-¿Por qué dices eso?

Ambos chicos se quedaron en silencio, no sabían cómo explicarlo, pero Rei se notaba diferente estando ahí, tan familiar y distinto al Rei que conocían, el ladrón que se escabullía con destreza y que no le importaba hacerse de los trucos que fueran para lograr su cometido…

-Tú lo amas…

-¿Ah? ¿Qué dices Max?

-Vamos Rei…

-Amo a Kai, pero amo mi vida… nuestra vida.- En un instante había comprendido sus propias palabras.- Me gustaría que Kai fuera parte de ella… pero eso no es posible.

-¿Por qué? – preguntó Takao con un pan en la boca.

-Porque Kai pertenece a este lugar, su familia, su historia, todo está aquí.

-Menos la persona que ama…- Interrumpió Max.- Tú siempre nos has dicho, que no importa donde estemos, porque nuestro lugar está con la personas que amas ¿No sientes lo mismo con Kai?

-Claro que lo siento.- Sonrió con nostalgia.- Por eso amaba vivir aquí, pero ahora no puedo quedarme, él está con Ambar y yo… amo viajar…

-¿Pero que es más importante para ti?

-Si Kai llegara a notar que no quiero irme… si pudiera ver algo de duda en mí, estoy seguro de que iría detrás de mí, no puedo permitir eso… él tiene muchas responsabilidades aquí. Además él tiene familia…

-¿Por qué no puedes ser un poco egoísta Rei? ¿No tienes deseos de pelear un poco por él? Fuiste tú uno de los que lo obligó a casarse… él quería estar contigo…

-¡Pero no debía! Max… Hemos peleado lo suficiente por eso, no tienes por qué decírmelo tú también.

-¡Es que no entiendo Rei! Ustedes dos se aman, y él ya te lo dijo, él dejaría todo por ti, y tú, sufres mucho estando lejos, te escucho Rei, cuando crees que nadie lo hace, te observo y lo noto…. Pero prefieres ser el bueno de la historia y dejarlo ser infeliz cuando tú tienes la forma de hacerlo feliz…. Ella te dijo que sería capaz de matarte para mantenerlo a su lado ¿No?

-No la metas en esto… ella sabe que lo mejor para todos es que yo no esté aquí.

-¡¿Qué le importa eso a ella?! No te dijo que te mataría para mantener la paz en el pueblo, ella es egoísta, lo quiere a él, no le importa el bienestar de esa gente.

-¡Eso no es verdad! La quieres hacer ver como una persona mala, pero yo entiendo, ella ve por su familia, por su hijo, es su esposa ¡¿Y yo que soy?! ¡Yo no soy nadie!

-Eres el amor de su vida Rei. Lo fuiste antes de que ella se metiera.

-¿Por qué te importa tanto Max? Si yo quiero sufrir es mi problema.

-Porque eres mi amigo, porque yo tengo la suerte de estar con Takao, pero te miro a ti y me da demasiada tristeza por ti, porque te falta algo para ser feliz…

-No tienes por qué hacerlo, si tanto te molesta cuando nos vayamos me iré por mi cuenta.

-No es eso… ¡ARG!- gritó Max fastidiado.- Antes pensaba que eras demasiado bueno para ser egoísta, siempre poniendo el bienestar de otros, de él y ella, por encima del tuyo, pero me acabo de dar cuenta de que eres egoísta a tu manera, solo te importas tú y lo que tu creas, aunque no sea lo correcto y sin que te importe a quien lastimas ¿De verdad no te das cuenta de que la persona a la que más intentas proteger es a la que más lastimas?

-¡Claro que me doy cuenta! Pero ¿Y qué? Lo que lo haga feliz no es lo mejor para él…

-¡Escúchate Rei! ¿Te das cuenta de lo ridículo que suena eso?

Rei intentó protestar pero Max levantó la mano para detenerlo.

-¿Sabes qué? Me iré a dormir, me duele la cabeza, piénsalo Rei, de verdad, piénsalo.

Dicho esto el rubio se levantó y se fue directo al bosque.

-Cielos… jamás lo había visto tan molesto.- comentó Takao que se la había pasado en silencio, comiendo y escuchando todo el rato.

-Es porque soy un idiota…

-Lo eres… pero de los idiotas buenos que son idiotas solo porque son tercos…

-… ¿Gracias?

-Creo que él tiene razón Rei… deberías ser un poco más egoísta, tú lo amas probablemente más de lo que ella lo ama, pero tú tienes la ventaja de que el amor es reciproco… ¿Entonces qué más da? O dime Rei ¿No extrañas la forma de hacerlo con un hombre? –rio perversamente.

-¡Takao! ¡No estamos hablando de eso!

-Ah ¿No? Bueno, empecemos a hablar de eso… Yo sé que te gustan las chicas Rei, te he visto acostarte con muchas, pero estoy seguro de que no llegarías a amar a ninguna de ellas, y si no lo haces ¿Dónde piensas encontrar a alguien con quien "ser felices para siempre"?

-¿Por qué dices eso? Claro que puedo amar a alguna de ellas.

-Tú mismo lo dijiste, amas lo que ellas te hacen sentir, y cualquiera puede hacerte sentir eso… pero Kai te hace sentir otras cosas, muy muy dentro de ti ¿No? Ni siquiera con Mystel lograste sentirlo.

Rei miró hacía la llama frente a él, ese tono rojizo le recordaba a los ojos de Kai, esa intensidad y ese calor…

-Tú no estás dispuesto a encontrar a alguien que te haga sentir lo mismo que Kai te hace sentir.

No, en realidad no, amaba sentir amor por Kai, lo amaba de verdad, tanto que no podía imaginar –ni se permitiría- amar a alguien de la misma manera. Eso estaba fuera de discusión, lo que sentía por Kai no lo sentiría por nadie.

-Y si no quieres sentir con nadie lo que Kai te hace sentir ¿Cómo serás feliz?-Continuó Takao.- Y no hablo de lo físico o el sexo, sino de todos tus sentimientos, de tu felicidad, de ese calor que sientes en el corazón cuando la persona que amas te besa o te toca…

Entendía su punto, pero tener esos pensamientos tan egoístas... si solo se preocupaba por él mismo…

-Ahora piensa...- siguió su amigo.- que eso es exactamente lo que siente Kai… tu intentas que sienta lo que siente por ti con otra persona, pero eso es completamente imposible, tú mismo lo estas condenando a no ser feliz nunca.

Y todo llegó de golpe, esa culpa y ese dolor inundaron el cuerpo de Rei.

-Yo… solo quiero que él esté bien…Takao… yo no quiero hacerle daño, si me tuviera que ir lejos para que él dejara de dudar lo haría…

-¿Y según tú te olvidará y aprenderá a ser feliz con alguien más? ¿Tú podrías hacerlo?

-Yo… no podría…

-Entonces él tampoco podría… ¿Ves? eres demasiado terco… me iré a dormir también…

Rei fue el único que se quedó intentando avivar las llamas para mantenerse caliente, todavía pensando y con una discreta lagrima resbalando de vez en cuanto por su cara ¿Por qué todo tenía que ser difícil?

-¿Rei? – escuchó esa conocida voz acercarse.

Se limpió la cara antes de que se acercara más.

-0-

-0-

-0-

Acaba de pasar mi cumple (3 de febrero) y siento estos días especiales, así que les dejo doble actualización a modo de disculpa ;_; es que ps pasan muchas cosas que me dejan sin tiempo de vivir online ;A;