Disclaimer: No pertenece nada de aquí. (Solo la historia, claro) Pero todo lo demás, es propiedad de Rick "El Genio Malvado" Riordan. Yo solo tome prestados a los personajes para pasar un buen rato escribiendo.

Nota: Este fic participa del desafío de Septiembre de "Captura la bandera" del foro El Monte Olimpo.


Hoy era un raro y bello día en el campamento mestizo.

Raro porque para ser un campamento lleno de apetitosos semidioses para monstruos, no había ninguna alerta acerca de cualquier peligro. Por lo que todos estaban a salvo al menos por ahora.

Y bello, porque el panorama pintaba absolutamente favorecedor, fresco y hermoso. Tanto como lo podría ser en los sueños de cualquiera que disfrutara de la naturaleza.

¿Pero que era más importante dentro de un bello 21 de abril, siendo el inicio de la más dulce y cálida de las primaveras?

Bueno eso era fácil. Al menos para los hijos semidioses del dios Apolo.

Uno de sus tantos hermanos. Lee Fletcher. Era lo más importante para ellos ahora. Puesto que era hoy el día de su cumpleaños. El número 16.

Era algo que al ser importante como un cumpleaños aún más dado que sería el acontecimiento más relevante dentro del día. Por así decirlo y sin ofender a nadie.


Lee Fletcher había comenzado su día escuchando las mañanitas de parte de sus hermanos como su despertador. Sonriendo de oreja a oreja y emocionándose a más no poder.


El día continuo para el casi como cualquiera, a excepción de las felicitaciones y pequeños detalles que tenían algunos semidioses de las otras cabañas como los de la suya propia. Cosas que iban desde flores, escudos, comida, etc.

Por lo que pensó que sería todo. Pero estaba equivocado. Al no tener en cuenta que pudiera haber algo más allá de su imaginación.


¿Que era ese algo más?

Era una increíble fiesta en el pabellón. Pabellón mismo que no tenía su aspecto de siempre, son que ahora lucia lleno de confeti, serpentinas y sombreros por doquier. Además de los asistentes, la comida y la mesa de regalos.

Lee se sentía como en el séptimo cielo.

Y durante el transcurso de la fiesta, todo fue perfecto. Solo hubo diversión, alegría, comida, distracciones y entretenimiento por doquier. De los pocos cumpleaños perfectos de todos los tiempos.

Porque solo siendo un poco tristes pero realistas, no es que los semidioses tuvieran la costumbre de celebrar cada cumpleaños de la misma manera. No sin el temor de que fuera el ultimo.

Fue como el más delicioso de los pasteles.

Y qué mejor que la guinda perfecta.

La guinda de este pastel para Lee era una pequeña pero curiosa caja en el medio de su cama. Caja que se encontró al prepararse para ir a dormir.

Una caja envuelta en un dorado papel relleno de notas musicales. Con una nota encima de ella. Nota con una caligrafía irreal.

Lee:

Para que no solo corras, vueles.

Apolo.

Un detalle de su no tan presente padre.

¿Qué había dentro? Eran un par zapatillas mágicas, parecidas a las de Hermes para ser sinceros lo que aumento más aun la emotividad del detalla. Porque no solo cobro sentido la atención de su padre, sino también el hecho de que la frase que venía fuera verdadero.

Un extraño pero conmovedor regalo de cumpleaños.


Hola de nuevo.

Bueno como vieron al principio este fic es parte de un reto especial.

Así que como siempre, solo tengo que decir 2 cosas:

1.- Gracias por haberse tomado el tiempo de leerlo.

2.- Espero que les haya gustado.

Cualquier duda, comentario o sugerencia, pueden comentar. Porque es parte de ayudar y mejorar.

Suerte a las demás participantes.

Hasta pronto.

:)