Este cap contiene Lemon! Precaución!

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-¿Qué haces aquí afuera?

-No podía dormir pensando que el amor de mi vida estaba tan cerca…

-No digas eso.- aunque rio un poco en el fondo.

-En realidad llevo bastante tiempo aquí afuera…

-¿Qué?- sintió un poco de terror.- ¿Cuánto tiempo?

-El suficiente…

-Escucha Kai, yo…

-Ya escuché mucho Rei…

Su voz no sonaba molesta, al contrario, sonaba bastante neutral, como si no tuviera sentimiento alguno. Sin hacer mucho ruido se sentó a su lado.

-Yo pensaba que… debías ser una especie de ángel, para poner siempre el bienestar de alguien más por encima del tuyo, pero me equivoqué… tú piensas en todos, menos en ti, y mucho menos en mí.

-¿Qué? ¡Eso no es cierto!-¿Ahora iba a ser Kai quien le reclamara lo mismo?

-Si lo es, o dime ¿A quién le convenía que te fueras y que yo me casara con Ámbar? ¿A ti? ¿A mí? ¿Al pueblo? Creo que tú serías un mejor gobernante que yo.

-No Kai… no.

El bicolor se acercó más a Rei y sujetó su mano.

-Quiero estar contigo Rei…. Si estoy contigo, puedo ser una mejor persona ¿No es eso lo que quieres?

Antes de recibir respuesta le robó un beso, no dejaría pasar otro segundo sin sentir los labios de quien amaba, lo extrañaba tanto.

-Kai…- protestó pero no hiso nada para detenerlo, así que el otro lo tomó como una afirmativa y lo besó nuevamente, ahora un poco más brusco.

En cuanto Rei sintió unas suaves mordidas en sus labios un escalofrío recorrió toda su columna abrió la boca para suspirar pero se encontró con la intromisión de la lengua del otro. Fue cuando mandó todo al demonio. Con una mano en la blanca nuca profundizó el contacto, impidiéndole apartarse, y con toda habilidad se sentó sobre él en un movimiento, poniendo una de sus piernas a cada lado, pero sin dejar caer completamente su peso.

Todavía sin separarse, el bicolor lo sujeto fuertemente por la espalda con una mano, mientras la otra deshacía con desesperación los nudos de sus ropas.

-Espera, espera.- dijo de repente.

-¿Qué? –Protestó Kai.- ¿Vas a detenerme ahora?

-No, no es eso…es que… estamos… a mitad de tu patio…

-Pfff.- soltó un suspiro de alivio, había pensado que el chico se había arrepentido.

Fue un momento incomodo, Rei dejó hacer su cuerpo sobre el regazo de Kai. Estaba ligeramente avergonzado, quería seguir besándolo, desnudarlo y entregarse en ese mismo instante, pero ese lugar… todavía no había perdido la vergüenza que le quedaba.

-El granero.-dijo de repente. Cualquiera hubiera dicho lo perverso de la idea, pero antes solían esconderse ahí para jugar tanto juegos de niños como juegos de adolescentes, siempre les había parecido un buen lugar, lejos de cualquier persona.

Con toda la fuerza de voluntad que juntaron se apresuraron al lugar, dentro habían unas pequeñas escaleras, un segundo piso aún más oculto de cualquier mirada.

En cuanto se encontraron a salvo Rei se acostó en el suelo jalando del cuello a Kai, logrando tirarlo sobre él, pasó sus piernas por la cintura de este para atraerlo más juntando sus cuerpos, entonces Kai siguió con su labor de desnudar al chico, apartó las ropas y dejó su pecho y sus hombros descubiertos, su piel era tan suave, ese hermoso color y aroma que había soñado tantas veces, ya no era la figura infantil que recordaba, sus brazos perfectamente torneados y su abdomen ligeramente marcado le daban suficiente equilibrio a su cuerpo. Verdaderamente atractivo a la vista de cualquier hombre o mujer.

Demandante besó su cuello, succionando mientras sus manos recorrían manos cada centímetro de esa piel tersa, sus labios fueron bajando más y más hasta llegar a esos pequeños y sonrosados pezones para lamerlos y mordisquearlos.

-Soy un inútil.- Escuchó hablar al otro con dificultad.

-Te dejaría hacer algo pero…- le contestó separándose y aprovechando para deshacer el nudo en la estrecha cintura de Rei.- Extrañaba tanto tu cuerpo como para no probarlo todo.

-¿Crees que no te he extrañado yo también? –sonrió e inmediatamente gimió al sentir la boca de Kai besar su vientre.- ¿V-vas a hacer eso?

No recibió respuesta solo la sensación aplastante de placer que le otorgaba el calor de la boca de Kai en aquella parte tan íntima. Sentía como su lengua jugueteaba recorriéndolo y sus labios cerrarse al mismo ritmo. Arqueó su columna al tiempo que abría la boca para suspirar y jalar aire, Kai sintió como se retorcía de placer y se separó escuchando una clara queja.

Rei se intentó enderezar pero encontró resistencia, el bicolor sin dar lugar a más protestas volvió a besarlo demandante, con una mano sosteniéndose para no dejarse caer completamente sobre el otro y la libre había bajado al mismo lugar que su boca había tomado segundos antes, volviendo a juguetear con un ritmo constante, cuando el pelinegro recuperó algo de lucidez buscó algo para no sentirse tan inútil, metió sus manos entre las ropas del otro recorriendo su abdomen y su fria espalda, pero Kai sintió que era el momento para entrar en él, así que llevando los dedos húmedos por el mismo liquido de Rei hacia su trasero, introduciéndolos uno a uno y jugueteando un poco más.

-Ya… no estaba acostumbrado a eso.- dijo el pelinegro con algo de incomodidad.

-En cierta forma me alegra escuchar eso.

Segundos después sintió como ese delgado cuerpo que amaba con locura se pegaba al suyo queriendo calmar la excitación que le empezaba a provocar el sentir esos dedos dentro de él, indicándole que era necesario continuar, así que con algo de habilidad se deshizo de sus propias prendas, dejando libre su miembro y colocándolo en la entrada escondida de su chico, con firmeza empezó a empujar adentrándose.

Rei contuvo el aire, en esos momentos no había más que dolor, su desacostumbrado cuerpo se tensaba provocando que todo dentro de él se contrajera, lo que provocaba a su vez que las sensaciones en Kai fueran aún más intensas, deliciosamente intensas. Si antes se había sentido un inútil, sin saberlo todo aquello lo compensaba.

Ya había entrado por completo, ambos escuchaban solamente su respiraciones dificultosas, acoplando su cuerpo al del otro sus miradas se encontraron, ese rojo fuego que podía quemarlo con una mirada, que tanto amaba, entonces sintió una repentina descarga de placer recorrerle el cuerpo y lanzó un fuerte gemido.

-Kai...- dijo suplicante.

Kai comenzó a moverse acompasadamente, escuchaba los claros gemidos del otro y sentía como restregaba su cuerpo más a él, sujeto su cadera con una mano para ayudarse a intensificar el contacto y con la otra, logró sujetar el miembro del otro para masturbarle al ritmo de cada embestida.

Ahora Rei se sujetaba a su espalda dejándole marcas rojizas con sus uñas y pasó sus piernas por la cintura Kai, quien detuvo el trabajo con ambas manos –pero no el de sus caderas- para jalarlo sobre sí, ambos, en un movimiento casi practicado, lograron que Rei quedara sentado sobre Kai, sin haber detenido el rítmico movimiento que aturdía a ambos de pasión y placer.

Rei sabía que en esa posición él tenía más control, y sin dejar de moverse besó con pasión al bicolor, amaba su rostro sonrojado en aquellos momentos, esas aperladas gotas de sudor que recorrían su rostro y enmarcaban esa expresión de placer, amaba saber que era él quien lo provocaba. Volvió a besarlo pero no se detuvo ahí, recorrió sus mejillas tatuadas y bajó por su cuello, lamiéndolo y mordiéndolo.

-¡AH!- Kai se había movido inesperadamente provocándole otro gemido. Estaba a punto de terminar, así que con una mano volvió a masturbar a Rei nuevamente al ritmo de sus movimientos.

Todo era intenso, las estocadas profundas y el movimiento de sus manos largo y lento. Ambos se contrajeron sabiendo lo que vendría.

-Kai.- Quería hacerle escuchar su voz, impregnada de placer.- Kai.

-Te amo Rei.- dijo suspirando y besando la barbilla del moreno.

Una sacudida invadió sus cuerpos y ambos se vinieron a la vez, Kai dentro de Rei y Rei en la mano de Kai. Después de unos segundos de glorioso placer suspiraron y el pelinegro se dejó caer hacia atrás solo con la poca fuerza que necesitaba para jalar a Kai consigo.

Ambos cayeron, Kai sobre Rei y atrapado por los brazos de este. Y Rei solo suspiraba complacido, en una especie de nebulosa.

-Te amo, te amo.- repetía en voz baja.- No me dejes nunca Kai, te amo.

Probablemente estaba delirando, Kai solo disfrutaba del calor de estar acunado en el pecho de Rei y le soltaba pequeños besos de vez en cuando.

-¿Me amas Kai?- preguntó, pero su voz sonaba como si hablara más al aire que con él.

Kai se separó con algo de dificultad, se enderezó y su rostro quedó de frente al de Rei.

-…Te amo.

Rei se sonrojo y en una sonrisa adorable le volvió a dar un beso, casi, por un segundo, su mirada llena de amor e inocencia, le había recordado al viejo Rei.

-Quédate conmigo Rei.- le dijo mientras recibía pequeños besos en todo el rostro.

-Lo haré, pero promete que me amaras siempre.

-Claro que si.- dijo con una enorme sonrisa.

Después de unos largos minutos acostados, solo disfrutando del calor del otro, Rei pareció incómodo.

-¿Qué pasa?- preguntó Kai algo preocupado.

-Tengo frio.- dijo levantándose y buscando su ropa.- ¿Por qué soy el único desnudo?

Kai se encogió de hombros, pero Rei pareció ver a través de él. Literalmente, detrás de Kai había una ventana y desde ella se veía el pueblo…

Algo en su expresión debió delatarlo porque la de Kai cambió a una preocupada.

-¿Estás bien?

En ese instante es escuchó un estruendo, volteó a ver por la misma ventana a través de ella vio como a lo lejos en el pueblo unas luces brillaban intensamente.

-Son ellos.- dijo Rei y su expresión había vuelto a la del Rei actual, madura y sin miedos.- Esos son explosivos como los de Max…

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Espero que sigan por aquí y (/ sus reviews ;_;)/