Sentía pesadez en los ojos, su cuerpo le dolía y en algunas áreas sentía las heridas escocerle. Quería volver a dormir, así que permaneció con los ojos cerrados por un largo rato, hasta que escuchó un suave sonido a su lado, como el balbuceo de un bebé.
Abrió los ojos con dificultad, a su lado estaba Kai, recargado en un gran sillón y Goh en sus brazos, parecía empezar a despertar…
Rei suspiro con una sonrisa, estaba bien, Goh estaba bien.
Pero recordó a Ambar, no había logrado salvarla.
-Rei…- escuchó a Kai llamarlo.
-Hola.- sonrió. Goh balbuceo algo y estiró su pequeño brazo al moreno.
-Es como si él supiera…- Dijo Kai levantándose y poniendo a Goh sobre la cama, junto a Rei, este quiso enderezarse para sujetar al niño en sus brazos pero el dolor le impidió moverse.
-Si él supiera que no pude salvar a su madre…
-Salvaste a Goh, Rei, es más de lo que podría pedir…
-Lo siento mucho Kai…
-No.- se inclinó y besó su frente.- Hiciste lo que pudiste…
-No fue suficiente…
Rei sintió la mano del pequeño cerrarse en torno a uno de sus dedos.
-Lo siento pequeño.- Le dijo tomando su mano.- No pude ayudar a tu madre… es mi culpa…
Pensó en la tristeza que le había causado, él y Kai habían perdido a sus padres de pequeños, y ahora había condenado al pequeño Goh a lo mismo.
-No Rei, no…- Le dijo Kai inclinándose hacia él.- Salvaste la vida de Goh, no me alcanzará la vida para agradecerte…
Le dio un beso en los labios. Rei no se apartó, pero tenía sentimientos encontrados.
-Me duele que Ambar se haya ido.- continuó Kai.- Pero tú estás aquí, y me trajiste a Goh de vuelta…
-Hubiera preferido ser yo... quien se fuera…
-Pero no sucedió así, el destino quiso que fueras tú, a pesar de que casi mueres…
-¡No metas al destino! Fue una casualidad, pudo sobrevivir ella y no yo…
-No existen las casualidades Rei …
Rei suspiró y se dejó caer en la cama, no tenía fuerzas para discutir.
-Le agradezco a los dioses que sobrevivieras.- Besó su mano.- y que me trajeras a mi hijo de vuelta.
Después de algunas semanas Rei se recuperó por completo, Takao y Max no se atrevieron a irse y dejarle, sin antes asegurarse de que estuviera completamente bien. Le contaron la forma heroica en la que Kai dirigió al pueblo contra los ladrones, como casi mueren sus amigos en ese ataque, y aunque hubo pérdidas para la gente del pueblo, fueron tomados como héroes, que murieron defendiendo a su gente.
Durante este tiempo Kai había mantenido la distancia, estaba de luto, y aunque lo que más quería era estar con Rei, le debía respeto a la memoria de su esposa, aunque no fue mucho tiempo, fue su compañera, la madre de su hijo, y si, le dolía un poco, pero sentía el alivio de tener a Rei con él todavía.
-¿Cómo estás?- le dijo al verlo entrar a la sala, con ayuda de Max.
-Bien.- dijo con apenas una sonrisa.- Max insiste en "ayudarme" a caminar, no se ha dado cuenta de que ya puedo hacerlo solo.
-Me estoy asegurando de que estés bien.- Respondió el rubio con tono de reclamo.
Sorprendentemente en la sala se encontraba Takao jugando con Goh, y Kai solo estaba sentado en uno de los sillones gigantes, usualmente esos dos no podían estar juntos, a Takao le desesperaba la seriedad de Kai y al bicolor le molestaba lo ruidoso del peliazul, simplemente eran incompatibles.
Al verlo Takao se levantó y puso a Goh en los brazos de su padre, se acercó a Rei para ayudarlo también.
-¡No exageren!- gritó Rei, pero en vez de soltarlo lo agarraron con más fuerza.
Al principio Rei se asustó, después se dio cuenta de que lo estaban abrazando.
-¿Sucede algo?- Ahora si estaba preocupado.
-Max y yo…- empezó a decir Takao, pero no pudo continuar.
-Nosotros…- continuó Max, por sobre los sollozos de Takao.- Nos iremos en unos días…
-Entiendo.- sonrió Rei con melancolía.
-Queremos regresar al pueblo de Takao, después de casi morir… creo que es hora de que él vuelva a ver a su familia.- Sonrió.- La idea es regresar, un tiempo, hasta que decidamos que hacer…. –Miró de reojo a Kai y bajó la voz.- Es decir, hasta que decidas que hacer…
-Entiendo.- Ahora la sonrisa del pelinegro era sincera.- ¡No entiendo porque lloras!
-¡Déjame! – Dijo limpiándose la nariz.- Han pasado muchos años desde que me fui ¿Cómo quieres que me sienta?
-Feliz.- Le respondió Max, después se volvió a Kai.- Te pedimos que cuides de él…
Kai lo miró y asintió.
-Entonces, nos pondremos en marcha…antes de que Takao se arrepienta…
Ver a los chicos alejarse era difícil, después de mucho tiempo de acostumbrarse a su compañía, pero estaba bien, Takao resolvería las cosas que tenía pendiente, junto a Max, su compañero y mejor amigo, y él tendría tiempo de resolver las cosas con Kai, no sabía a donde llegaría todo, sabía que amaba a Kai, pero también amaba la libertad… no sabía que pesaría más, no sabía que pasaría a partir de ahora.
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