Pronto la emoción creció, regresarían al pueblo, y aunque quizá se encontraran con un Kai molesto, no dejaba de emocionarlos, no era como aquellos días en los que iban y venían, a veces él solo, a veces con Lin, mientras sus hijos crecían y no se olvidaran de él, se iba por semanas e incluso meses, pero siempre sabiendo que Kai, aunque molesto, lo esperaba.
No se detuvieron ni para dormir, siguieron el arroyo por varios días, a pesar de la corta edad de Lin, ya sabía dirigir a los caballos, mientras uno dormía el otro avanzaba, así hasta llegar al área del bosque que Rei conocía como la palma de su mano.
Salieron directo al campo que funcionaba como patio para la casa de los Hiwatari. Amarraron a sus caballos y les dieron agua como quienes estuvieran en su propia casa –aunque de hecho lo era- y ambos caminaron en dirección a la casa principal.
No era tan diferente a como la recordaban, después de todo habían estado lejos por casi 3 años. Entraron sigilosos, aunque la casa nunca se encontraba vacía, pues las personas del servicio siempre iban y venían.
Una muchacha se detuvo de sus labores y miró fijamente a los visitantes.
-Hola.- Dijo Rei sonriente.- ¿Dónde está Kai?
La chica gritó y corrió a la cocina, segundos después un grupo de mujeres mayores se aglomeraba en la sala alrededor de ambos ojiambar.
-Pensamos, joven Rei, que ya no volvería.
Rei sonrió apenado y no supo que decir.
-Quisiera ver a Kai.
-Él… él está en el gimnasio.
-¿Gimnasio? –Repitió Rei, jamás había escuchado de eso.
-Es una sala que el señor Hiwatari mandó a construir para entrenar.
-¿Entrenar?
Después de una ligera discusión llevaron a ambos visitantes hasta lo que llamaban "gimnasio", un edificio que a su llegada no había notado, justo atrás de la casa, y frente a él un gran campo se extendía y terminaba en el bosque.
En el campo había unas cuantas señales, que aparentemente eran usados como obstáculos o como tiro al blanco.
-Señor Hiwatari…- se asomó la chica temerosa.- Tiene visitas…
Rei solo podía ver desde afuera, entonces la chica retrocedió y le indicó a Lin que la siguiera, por mucho que la chica quería ver a su padre tuvo que obedecer, pues la cara de la mujer era de terror absoluto.
La puerta terminó de abrirse y frente a él se encontró con Kai, quien lo miraba como si no lo reconociera. De pronto pareció reaccionar y solo atinó a estirar la mano para apenas rozar el rostro del otro.
-Kai.- Sonrió finalmente, tomó aire para decir algo pero un golpe directo a su mejilla lo hiso retroceder y caer de espaldas.-¡¿Qué demonios fue eso?!
Kai solo lo miraba desde arriba, sin signos de reaccionar.
-¿Para qué regresaste?
-¿Qué?
-¿Qué quieres ahora? ¿Vienes a dejar a otro niño para después irte?
-Yo…- empezó a decir.- Yo no…
Rei sabía que tenía razón, hacía varios años, la última vez que había regresado, habían llevado a otro pequeño: Kiki, o Kevin como insistía en llamarlo Kai.
-¿Él dónde está?- preguntó Rei incorporándose.
-Esta con Goh…- dijo dándose la vuelta.
-¿Ellos están bien?- sonrió olvidando la reacción de Kai.
-Claro que si.
-¿De verdad estas molesto por que volví?- intentó conversar Rei, probablemente si estaba muy molesto, pero mas que nada del hecho de que se fuera y tardara tanto en regresar, que del hecho de que volviera.- ¿No me extrañaste?
Kai se detuvo al escuchar esto, no creía que Rei fuera tan cínico. Se dio la vuelta y estaba a punto de decir algo cuando una chica de cabellos castaños entró por la misma puerta en la que habían pasado segundos atrás.
Rei la miró con desconcierto poniendo especial atención en el bebé que llevaba en brazos.
-¿Quién es ella?- dijo fríamente.
La chica miró a Rei y retrocedió ligeramente, pero Kai avanzó hacia ella y cargó al bebé.
-¿Quién es este bebé?- repitió Rei.
-¿Qué no pensaste ni una sola vez en que pude haber avanzado con mi vida?
-¿Otra vez?
-¿Culpa de quien ha sido?
Rei se mostró molesto e indignado.
-¿Sabes?- comenzó a decir.- Yo me fui, pero me tomé en serio lo del matrimonio.
Kai alzó la ceja, efectivamente Rei llevaba un anillo con un rubí incrustado. Alzó la mano para mostrarle el mismo anillo, solo que él suyo llevaba una incrustación de Ambar.
-¿Qué significa esto? ¿Creíste que no volvería esta vez?
-Han pasado 3 años Rei ¿Qué creías? Hasta cuando creías que yo iba a esperar.
-Toda la vida… justo como prometiste.
-Bien, tú prometiste estar conmigo también.
Ambos se miraron fijamente con reclamos y un poco de furia.
-No puedes seguir haciendo esto, no estoy dispuesto a que me sigas usando así.
Rei apartó la mirada, apenado. En el fondo sabía que Kai tenía razón, pero su espíritu nomada no le permitía quedarse, como siempre había querido.
-Quiero ver a mis hijos.- Dijo finalmente y salió del gimnasio.
Ya afuera se encontró con un chico de cabellos bicolores, que con un arco apuntaba a uno de los blancos. A su lado estaba Lin, cargando a un niño de cabellos verdes.
-Goh.- Dijo Rei, logrando que este se desconcentrara y lanzara la flecha lejos de su objetivo.
-M-Mamá…
-Ya te dije miles de veces que no soy "mamá".- Dijo Rei con un suspiro.- Pero puedes llamarme "papá", porque soy tu padre.
-Y yo ya te dije, mamá, que no puedes esperar que te dejemos de llamar así después de tantos años…-intervino Lin.
Rei se acercó a ellos y abrazó a Goh, había crecido mucho en este tiempo. Después se agachó para levantar a Kevin en sus brazos. También había crecido mucho, cuando se fue apenas tenía dos años.
La razón por la que Kai había dicho que la ultima vez que lo vio fue para dejarle un hijo fue por Kevin, él y Lin había regresado después de un tiempo de ausencia, casi un año después se encontraron a un bebé abandonado en el bosque, no sabía de donde venía, no encontraron a nadie más en sus alrededores, no tenía los ojos dorados de Lin y Rei, pero tenía los ojos de un color inusual, y la piel oscura como ellos dos, por lo que asumieron que no era de algún lugar cercano.
Al llevarlo a casa el pueblo entero se volvió loco, pues Rei traía a otro bebé, otro bebé que seguramente había engendrado gracias a su naturaleza de demonio, como las veces anteriores solo le causaba gracia, así como a Kai, y sin embargo ambos decidieron que lo mantendrían con ellos, era un niño inocente después de todo.
Y volvieron a ser una familia, o algo así, Kai no tenía suficiente confianza en Rei, temía que se fuera otra vez, no lo detendría si deseaba hacerlo, como aquella vez no lo detuvo, Rei era un alma libre y si Kai intentaba contenerlo lo perdería y perdería lo que amaba de él.
Pero no era fácil, cada vez Kai se sumía en la desesperación y el dolor. Cuando Kevin cumplió 2 años Rei volvió a irse, otra vez se llevó a Lin con él, no podía llevarse a Goh, pues era hijo de sangre de Kai y Kevin era demasiado pequeño, así que lo dejo a cargo de su padre. Tampoco Kai podía irse, todavía era gobernador en aquel pueblo.
Y habían desaparecido 3 años, no volvieron como solían hacer de vez en cuando, a veces se encontraban con Takao y Max, Makoto había crecido tanto como Lin, y había crecido feliz al lado de sus padres, aunque ellos no eran nómadas, ellos se asentaban en algún pueblo o ciudad por meses y luego volvían a viajar, esa vida les fascinaba.
Obviamente Rei se mantenía informado de la seguridad de los Hiwatari, pero no volvía, afortunadamente nunca escuchó malas noticias, pero nunca escuchó del nuevo bebé ni de la nueva esposa.
-Ese niño…- empezó a interrogar a Goh.- ¿Quién es su madre?
Goh lo miró con sus ojos rojizos, todavía llenos de inocencia.
-No lo sabemos.
-Pero… ¿Kai es su padre?
El niño no sabía a donde iba todo aquello.
-Claro, como es el padre de Kevin, de Lin y mio…
Rei bufó.
-¿Kai se casó otra vez?
Goh bajó la mirada.
-Si no se casaba perdería el derecho a gobernar el pueblo… un hombre sin esposa no puedo dirigir un pueblo…
Al escuchar eso el pelinegro cerró los puños. Se dio media vuelta y vio que Kai estaba cerca, observándolos.
-Así que fue por algo tan vano como seguir en el poder…- dijo con una sonrisa cínica.
-Eras tú quien se preocupaba por esas cosas.- sonrió Kai, todavía llevaba al bebé en brazos.- -Además, si no te hubieras ido seguiría gobernando este pueblo.
-¿Qué?
-Lo que oíste.- dijo acercándose a ellos.- Un hombre sin esposa no puede gobernar.
-No soy tu esposa Kai.- hablaba seriamente.- soy tu esposo, soy un hombre. Eso no parecía importarles cuando te "di" dos hijos.
-Eso no les importaba… lo que importó fue que desaparecieras 3 años… Los ancianos "sabían" que no volverías y el consejo me apartó del poder.
-Hmpf… Después de tanto esfuerzo…
-Esas cosas no me importaban tanto como te importaban a ti.
-¿Y este niño de dónde salió?-preguntó finalmente.
-Del bosque, como mis otros hijos.- Sonrió Kai encogiéndose de hombros.- Hace un año corrió el rumor de que un demonio de ojos dorados había sido visto en el bosque, obviamente pensé que se referían a ti, así que esperé a que regresaras, cuando pasó ese día y no aparecías decidí buscarte en el bosque… pero no te encontré, solo encontré a este niño… los aldeanos pensaron que habías muerto, que solo dejaste un último hijo y desapareciste de este mundo.
-Y su única prueba fue que apareció en el bosque.
-Es el modo en el que operas.- Rio Kai burlándose.- Admito que también llegué a pensar que fuiste tú quien lo dejó ahí para que yo lo encontrara.
-Yo no haría tal cosa.- se indignó.- Yo me aseguraría de presentártelo.
-Lo sé, no lo dejarías a su suerte, y quiero pensar que al menos vendrías a saludar…
-¿Y cuál es su nombre?
-Yuya…
-Suena lindo.
-Es solo un nombre… y bien ¿Seguirás siendo un padre irresponsable y te irás? ¿Para qué regresaste? ¿Cuánto tiempo te quedarás esta vez para luego irte y destruir la poca confianza que todavía te tengo?
Rei lo miró en silencio, con algo de culpa carcomiéndolo, tenía razón, era un idiota, pero no podía dejar de serlo. Algo dentro de él, más fuerte que la razón o el amor lo movía.
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