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Tenía sus ojos fijos en las estrellas, tantas como se podían ver desde el techo de su carreta, no podía dejar de verlas, después de todo esa era su vida…

-Uhmm…- suspiró la persona a su lado.

Con suavidad volteó su rostro y se encontró observando a la persona que más amaba, quien después de pasar toda la noche haciendo el amor había caído ante el cansancio, y ahora descansaba apoyando su cabeza en su hombro.

Se giró un poco y lo abrazó con gentileza, besando sus cabellos oscuros.

Lo amaba, lo amaba más de lo que describían las palabras.

Sintió como el otro despertaba a su lado, encogiéndose un poco dentro de las cobijas, y en vez de apartarse lo abrazó más, con la mirada hacia la bóveda oscura sobre ellos, fijando su vista en esas estrellas que brillaban como en ningún otro lugar.

-¿Te gusta esto?- escuchó esa voz suave hablándole.

-Es lo mejor del mundo.- sonrió.

Rei se levantó y lo miró con una sonrisa reluciente.

-Es difícil imaginar una vida sin todo esto.- señaló las estrellas que se asomaban entre los arboles.- ¿Verdad?

El bicolor asintió todavía sonriéndole.

-Y también es difícil imaginar una vida sin esto.- Volvió a decir dándole un beso profundo.

Eternos segundos después se separó y apoyó su frente con la del otro.

-Es bueno saber que no tengo que elegir entre una y otra…- lo besó en la frente.

Después de unos minutos de caricias, lo miró con una sonrisa de satisfacción.

-Creo que debemos bajar a dormir ya…

-¿Por qué?

-Porque mañana… -miró al cielo.- …En unas horas regresaran Takao y Max con los chicos y no tendremos oportunidad de dormir tranquilamente.

Por esos días Takao y Max habían decidido hacer un largo viaje para ver a los padres del rubio en un lugar tan frio que rara vez veía salir al sol. Era un lugar misterioso que pocas personas se atrevían a conocer, pues decían que los demonios eran dueños de esas tierras y no permitían a nadie asomarse por ahí, sin embargo los dos viajeros junto a su hijo decidieron enfrentar esa oscuridad y volvieron con noticias increíbles, de cómo el cielo se encendía en colores por las noches, como en ningún otro lugar del mundo.

Así que todos se fueron, como una gran caravana de nómadas, con sus hijos y sus carretas. Llegando a lugares que jamás imaginaron mientras sus hijos crecían juntos, y ellos seguían juntos, como familia.

Kai suspiró y se echó hacia atrás, ambos permanecían sobre la carreta, recostados observando el maravilloso paisaje como cada noche.

Rei se sentó sobre él con una sonrisa algo siniestra.

-O…- empezó a decir.- podemos seguir amándonos hasta que ellos regresen…

Kai le devolvió la sonrisa.

-Creo que si vamos a estar desnudos deberíamos entrar a la carreta.- dijo jalando el rostro del pelinegro para besarlo con pasión.

-¿Tú crees?-respondió el otro casi sin aliento, mientras pegaba descaradamente su cuerpo desnudo al otro, aun debajo de la cobija que habían estado usando para protegerse del frio.

El contacto calentaba ambas pieles y con una mirada fugaz vio ese dorado de sus ojos relucir inhumanamente entre la oscuridad.

-Eres un demonio, Rei.- Sonrió Kai con ternura.

-Lo soy.- Le dijo robándole otro beso.

Jamás lo dejaría ir, jamás.

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-Fin.-

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Bueno :c ahmm

Espero que sigan por aquí, espero haber cumplido sus expectativas de principio a fin y que hayan disfrutado este fic tanto como yo disfruté escribirlo.

Gracias de verdad por su tiempo invertido en leer las barbaridades que se me ocurren, y los que se emocionaron conmigo, pues, no puedo decir más de lo que ya les he dicho, cuando uno escribe o dibuja, la mejor recompensa es ver como el lector o el que observa se emociona o se conmueve con nuestra obra. GRACIAS POR TODO.

Y nos vemos en otros fics ;D Estoy continuando Sin Hogar, y por ahí verán un nuevo fic mio, Make, y poes muchos mas que tengo por subir. Espero siga gustándoles lo que hago y me sigan regalando parte de su precioso tiempo, no dejemos morir esta hermosa pareja!

KaiRei Forever!