Disclaimer: Los personajes de Glee no me pertenecen.


"Este ataque no ha sido una casualidad." -afirma Santana provocando una total aniquilación del estado de aturdimiento en el que me encontraba. "Nos estaban buscando. Quinn, tu padre..." -sus palabras me transportan de forma brusca a la realidad.

"Mi madre es el mar y mi padre es el cielo. No tengo más familiares." -la interrumpo ya despierta de cualquier turbación.

Tiempo atrás, su nombre me producía vértigo, su imagen destruía cualquier estabilidad que podía haber perfectamente construido, y su recuerdo me infligía a la conciencia lúcida una especie de pánico voluptuoso.

No obstante, ya no le voy a dar ese gusto. Su nombre no saldrá de mi boca, mis labios no articularán palabras para referirse a su persona y mis pensamientos estarán libres de pertenecerle.

Está muerto, muerto y enterrado, desde hace muchos años ya. Él mismo, con sus manos, cavó su propia tumba y con sus acciones clavó la lápida en ella.

No más.

Me rió internamente de mi misma. Soy patética.

"Estoy dispuesta a matar o a morir."

"¿Morir? -pregunta. "¿De qué hablas?" -añade con un cierto tono de temor en su voz, se puede apreciar el desconcierto en su cara.

"Nunca podremos vivir los dos felices mientras el otro siga con vida."

"¿A donde vas?"

"Quiero estar sola, Santana."

En el momento en que sucumbió, por fin fui libre, pero la libertad de uno, termina donde empieza la del otro. Y la mía terminó cuando dejó de estar muerto, lo que es lo mismo, ahora que su figura vuelve a estar presente en mi mente.

Lo maldigo, lo detesto con todo la fuerza de mi ser. Lo ha conseguido, se ha salido con la suya, ha logrado su inequívoco objetivo. Seguramente esta noche sueñe con él y, por ende, con mi madre.

Aquella mujer que me dio la vida y me vio nacer. La misma que se dejó la piel día tras día, para sacarnos adelante. La misma que estaba estúpida y ciegamente enamorada de él, y no podía entender que nos había abandonado. Sin embargo, no puedo culparla, yo también lo pensaba. Durante años, lo creí.

Buenos recuerdos tengo de aquella época, sin duda modificados a mi anhelo y afán por mi bienhechor subconsciente. El problema puede ser directo o indirecto, visible o velado, violento o no violento, pero siempre estará presente. Y el amor de mi padre, de ese hombre, nunca me perteneció, hasta hace un par de años, cuando le puso precio a mi cabeza.

Un precio por cierto, que no le hace justicia. Cien escudos, por mi valiosa testera y mi estimable embarcación.

Solo mi cabeza per se, vale el doble, ¡por el Kraken!

Tengo una perentoria necesidad de eliminación de recuerdos nocivos de mi sistema, y el mejor remedio que conozco es el ron.

Bajo a la bodega y me hago con una de las pocas sobrevivientes botellas de ese mágico y seductor néctar. Malditos infantes, no tenían mejor lugar para apuntar con los cañones que la bodega. ¡Panda de inútiles!

Doy un trago, dos, tres, hasta que pierdo la cuenta.

"Ho, ho, ho la botella de ron." -canturreo mientras deambulo por el barco sin destino fijo.

Sin ninguna duda, el ron es el mejor amigo del hombre.


N/A: Los piratas nos hemos modernizado, no hace falta que me envieis una botella con un mensaje, podeis dejar reviews y pm, los leeré y responderé con mucho gusto, si la Marina Real me lo permite. Últimamente se están tomando muchas molestias en darme captura, ya sabeis como va el tema de la piratería.

Si has leído hasta, aquí, gracias y nos veremos en el próximo abordaje.

Yo-ho, yo-ho, yo-ho, a pirate's life for me! (8)