Hola :)
Lo sé, me tarde y lo siento x.x fue una semana complicada... nada malo, pero full de diligencias y eso D:
Pero en fin n.n aquí les traigo un nuevo capi
Le agradezco a
Valekyrie goddess, Luke Cole, Juliex19, zryvanierkic, cami-san, Neko uke chan, Ale, Mia Tevi y Kai por sus comentarios :P y a aquellos que siguen la historia y la agregan a favoritos n.n

ahora les dejo leer n.n

Capítulo 6: Cuando crees que las cosas no pueden ser peor…empeoran

Takano colgó el teléfono suspirando. Ritsu estaba extraño, él siempre se esforzaba por evitarlo el problema era que esta vez parecía que lo estaba logrando: Onodera simplemente no contestaba sus llamadas y los mensajes lo hacía escuetamente; se desaparecía en el trabajo y se iba a casa antes que él para luego no abrirle la puerta si lo llamaba. Suspiró, hacía cinco días había parecido que Onodera lo había aceptado cuando tomó la iniciativa sorprendiéndolo al besarlo en la cama o cuando aceptó su invitación a desayunar, pero ahora era todo lo contrario

Intentó enfocarse en su trabajo, su deseo de Tanabata no se estaba cumpliendo ¿y que esperaba al poner su fe en mera supersticiones de enamorados?

Realizó unas correcciones al trabajo de Ichinose-Sensei; en este tomo la doncella se distanciaba de su "príncipe azul". Frunció el ceño, lo menos que deseaba era que el trabajo le hiciera recordar su vida privada.

- Eh vuelto – Escuchó una voz lúgubre. Alzó la mirada confundido al ver a Hatori sentarse en su silla. "Kisa" y Mino también lo miraron pero este solo tomó sus papeles y empezó a ojearlos. Takano le dejó trabajar y en cambio continuó con el suyo, la frustración y el enojo en el rostro de Hatori le advertían que era mejor dejarlo tranquilo; y mientras trabajase no tenía por qué haber problema.

Chiaki por su parte no apartaba la mirada de Hatori; no hacía más de media hora que Tori se había ido de la oficina diciendo que iría a verlo aunque realmente vería a Ritsu; y ahora volvía de tan mal humor.

Se levantó de la silla estirando sus músculos; realmente odiaba trabajar metido en una oficina por rigor. Se dirigió a la máquina expendedora de bebidas comprando una y volvió a la oficina fijándose en el atardecer: Kisa-San tendría que esforzarse en reparar el desastre que él estaba haciendo con los Storyboard… aunque fuese culpa de Takano que lo obligaba.

Se acercó a Tori colocando la bebida en la mesa junto a sus papeles frente a él. Tori alzó la mirada de mal talante encontrándose con la radiante sonrisa de "Kisa" que lo desconcertó: Nunca había visto a su compañero de trabajo sonreír así tan abiertamente.

- Si estás enojado no trabajes – Dijo Chiaki rascándose la cabeza con despreocupación - ¿Qué clase de manga shojo puedes hacer de mal talante?

Tori asintió por su desconcierto. Chiaki volvió a la silla de Kisa-San. Se sentía preocupado por su pareja, sabía que Tori no hablaría con nadie de lo que sea que le pasara excepto con él pero justo ahora con ese cuerpo no se sentía capaz de acercarse a él y preguntarle.

- Kii-chan tiene razón – Secundó Mino – De todas formas ya te habías ido así que no hay problema ¿Verdad Takano-San?

- Siempre que tu trabajo esté listo a tiempo no hay problema – Dio Takano su visto bueno, después de todo sabía que Hatori no se atrasaría demasiado. Este lo miró pensativo, lo que le había deprimido era una respuesta que no había recibido aún: le había preguntado a Chiaki la dirección de donde estaba con sus ayudantes, para acompañarlo, había pensado en (por un día) olvidarse del trabajo y solo disfrutar un rato agradable con su pareja, pero Chiaki nunca respondió, la dirección no llegó; y era obvio para él que Yoshino no quería que lo acompañara.

Los últimos días Yoshino lo había estado evitando y por si fuera poco, se comportaba sumamente extraño: ya no era tan infantil, parlanchin y descuidado si no que se había vuelto más huraño, independiente y reservado; y a él le aterraba pensar que ese cambio de actitud fuese un síntoma de cansancio hacía su persona; y en medio de su desesperación había terminado llamando a Yanase, era una acción tonta y desesperada pedirle a su rival que averiguara algo, pero tenía que descubrir lo que le ocurriera a Yoshino

Dejó de lado nuevamente sus papeles, tomó su maletín y su abrigo que debidamente doblado se guindó en el brazo. Tomó la bebida que "Kisa" le había dado disponiéndose a irse, deteniéndose tras él para alborotarle el cabello.

- Gracias – Chiaki se ruborizó por completo viendo a Tori irse.

- ¡Takano-San! ¡Kii-Chan se ha ruborizado! – Acusó Mino de inmediato.

- ¡No es cierto! – Exclamó Chiaki negando frenéticamente – El aire acondicionado está muy frio, es todo.

- ¡Te ruborizaste cuando Hatori-San te tocó! – Seguía Mino acusándole.

- ¡Vuelvan al trabajo! – Gruñó Takano. El teléfono de la oficina sonó y fue la única forma de que Mino no le replicara. El editor de la sonrisa enigmática habló durante pocos segundos y colgó.

- Era Riitchan – Takano alzó la mirada interesado – Dijo que ya tiene lo que necesita y está cansado, se va a casa.

Takano-san resopló enojado, Onodera seguía actuando de esa manera ignorándolo y evitándolo. Dejó a un lado la hoja del storyboard donde la protagonista revelaba que su distanciamiento era por la confusión ante la presencia de un nuevo chico en la historia. No pudo evitar sentir un enojo fruto de la inseguridad ¿Podría ser ese el motivo?

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Estaba seguro de que era la primera vez en mucho tiempo que podía sentarse con calma a ver televisión; ya había hecho las correcciones del storyboard de satou-sensei que le había entregado Kisa el día anterior, había limpiado la casa de Chiaki y lavado la ropa y aun así tenía tiempo para relajarse; sin duda alguna no tener la presión de la oficina encima era de muchísima ayuda.

Sin embargo la situación no es que la disfrutara mucho; prácticamente estaba encerrado en su casa planeando nuevas excusas para mantener a Hatori a raya. Se había inventado un resfriado, se había fingido dormido, se duchaba justo cuando Tori iba a visitarlo, tardando más de lo usual y cerrando la puerta con seguro, para hacerlo cansarse de esperar y que se fuera a casa o simplemente comenzaban a hablar de trabajo, siendo una buena forma de mantenerse al día de lo que ocurriera en la oficina… y con Takano-san.

Hacían ya cinco días que no lo tenía tras de sí, y contrario a lo que esperaba no era un alivio en lo absoluto; no quería pensar en Takano-San acosando a Kisa-san como solía hacerlo con él aunque con lo pendiente que estaba Shouta de buscar la manera de arreglarse con su novio, estaba seguro de que no le prestaría atención a las molestias de Takano.

Tomó su celular al oír el tono de llamada; lo revisó: como si lo hubiera invocado con el pensamiento era Takano-san. Canceló la llamada con un suspiro y tecleó rápidamente.

¿Qué pasa?

Como respuesta recibió otra llamada que él se encargó de rechazar. Al instante siguiente un mensaje ingresaba a su teléfono.

¿Por qué demonios no contestas? ¿Dónde estás? ¡baka!

Ritsu se rascó la cabeza distraídamente, Chiaki le había comentado que Kisa-san solía escaparse de la oficina para ir al trabajo de su chico; suponía que ahí era donde estaba.

Salí a tomar un descanso

Esa fue su respuesta escueta e intentó mirar la televisión; consiguió un buen programa de comedia con el que no paró de reírse, tendría que anotar el nombre y la hora para intentar verlo cuando volviera a la normalidad…si es que volvía.

Se deprimió al imaginar la situación: Él siendo Yoshino Chiaki durante el resto de su vida; la idea no le atraía en lo absoluto. Se incorporó al escuchar el timbre la puerta ¿Ya habría llegado Hatori-sani? No, él tenía llave, a menos que la hubiese dejado.

Se dirigió a la puerta mirando por la mirilla; afuera no estaba Tori, sino un chico menudo de cabello castaño claro y mirada felina que esperada con un tic de impaciencia a que le abriera la puerta. Ritsu dudó un segundo si abrirle, no estaba seguro pero creía haberlo visto alguna vez en el taller de trabajo de Chiaki. No estaba muy seguro de si dejarlo pasar o no: no sabía que tan cercano era Chiaki del pelo claro, y si a ver iban, ni siquiera sabía su nombre. Escuchó el teléfono de la casa sonar, se dirigió a él tomándolo pensando que sería Hatori.

- ¿Qué diablos haces? ¡Ábreme la puerta! – Era una voz filosa la que hablaba; Ritsu se pateó mentalmente por su idiotez - ¡Chiaki!

Onodera no tuvo otra alternativa que abrirle ahora que él mismo se había delatado que estaba en casa. El chico de ojos rasgados y mirada felina pasó dejando los zapatos en el gekan; parecía familiarizado con la casa aunque Ritsu no pudo evitar sentir una atmosfera un poco pesada.

- ¿Por qué no me abrías? – Preguntó con tono acusador – Yo fui el golpeado y rechazado, si alguien no debe abrir la puerta soy yo.

¡Genial! Lo que le faltaba: un asistente enamorado y rechazado por el mangaka ¡Y encima ni siquiera recordaba su nombre!

- Yo… estaba dormido – Mintió incomodo - ¿Vienes para cuadrar tu horario de esta semana? – Cuestionó sacando su celular para marcarle a prisa a Chiaki.

"Castaño claro, ojos ámbar, mirada felina…dice que lo rechazaste y golpeaste ¿Quién demonios es?"

- Si, también – Respondió él sin darle demasiada importancia sentándose en uno de los sofá observando el departamento; Ritsu se sentó en otro – Veo que Hatori hizo ya la limpieza – Comenzó como quien intenta ser casual.

- La hice yo – Contestó sorprendiendo al asistente que lo miró con incredulidad. Ritsu recibió la respuesta de Chiaki que se apresuró en leer.

¿En serio está ahí? Trátalo bien…es Yanase Yuu, mi amigo de preparatoria

- ¿Y ese teléfono?

- Decidí cambiar de modelo – Dijo; Yuu asintió llevándose las manos a la nuca recostándose hacia atrás para mirar el techo – La línea sigue siendo la misma – Y agregó poniéndose de pie - Voy a preparar té ¿quieres un poco?

- ¿Eh? – Se incorporó mirando a "Chiaki" mantuvieron la mirada unos segundos; Ritsu sentía que lo estaba penetrando con esos ojos agudos, mientras que Yuu intentaba descifrar porque esos ojos azules que le gustaban tanto parecían menos risueños – Vine porque Hatori me llamó: me dijo que estabas muy extraño y para que me llamara así debía ser, pero veo que se quedó corto… ¿Te?

Ritsu estaba confundido, obviamente ignorante de que Chiaki no preparaba te porque el agua se le evaporaba por completo cosa que Yanase si sabía a la perfección

- Y yo que pensé que te habías cansado de Hatori. – Lamentó con un suspiro.

- No es nada de eso, solo que estos días me he sentido diferente, como si fuera otra persona – Dijo lacónico. Yuu parecía suspicaz pero asintió.

-Bueno no perderé la esperanza – Dijo medio en broma, medio en serio y cambió el tema - Por cierto ¿Ya leíste el nuevo tomo de The Kan, que salió hace tres días? – Su expresión y mirada había pasado de una seria a una totalmente friki en tan solo unos segundos pero Ritsu no podía estar menos emocionado.

- ¿The kan? – Estaba más bien confundido; el frikismo de Yuu desapareció sin poder creer que el manga que ambos seguían desde hacía casi diez años, le hiciera dudar así - ¡Claro! The Kan – Intentó disimular intentando recordar algo sobre esa manga; solo sabía que era el titulo estrella del departamento Japun de Marukawa pero no estaba seguro siquiera de que trataba. Japun, por ser Shounen no se relacionaba mucho con el trabajo shojo de Esmeralda.

- Realmente estas raro Chiaki – dijo mirándolo con los ojos un poco entrecerrado – Si te está pasando algo puedes decírmelo, a pesar de todo somos amigos desde primaria, confía en mí.

- No te preocupes no es nada – Los ojos de Yuu brillaron por esa respuesta, algo definitivamente estaba mal, y no solo lo decía por el asunto de The Kan sino también porque no lo había corregido por decir primaria en vez de preparatoria.

- ¿Qué hay del te? – Cuestionó Yuu. Ritsu recordó que se lo había ofrecido y se apresuró a la cocina para encargarse de prepararlo. Yuu lo siguió con la mirada y el entrecejo fruncido: Chiaki no hace te, ama a the kan casi por encima de cualquier otra cosa y ahora resultaba que hasta hacía el oficio de la casa cuando siempre había dependido de Tori para eso y para todo en general.

Se levantó y se acercó a la cocina recargándose al marco para mirarlo montar la tetera; era extraño ver eso, era como si le hubiesen cambiado a su Chiaki.

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Una vez más su día había sido terrible: había visto a Yukina, si, y había hablado con él, pero nada más. Luego de salir de la librería Kisa-San se había sentado en la cafetería cercana donde se habían dado su primer beso, esperando que quizás, movido por el destino Yukina pasara por ahí; pero había terminado las correcciones de los Storyboard que Chiaki le había dado esa mañana y se había bebido varías tazas de café y del castaño no había rastro. Ya era la tercera noche que se repetía la situación, pero esa noche Kisa había tenido especial esperanza.

Así que, decepcionado, se había marchado; juraría haber visto a Yokozawa entrar junto al editor en jefe de Japun pero no les prestó mayor atención, no podrían importarle menos en ese momento. Simplemente se dirigió a la casa de Chiaki, ya había llamado a la editorial y avisado que "Ritsu" no volvería por esa noche, así que ahora debía llevarle a Onodera el storyboard de su autora. Refunfuñó de mal humor; prácticamente tenía que atravesar media ciudad para llegar a ese departamento y luego volver sobre sus pasos y atravesar la otra mitad de la ciudad para llegar al de Onodera ¿Por qué tenía que ser el mandadero?

Se había tardado al menos una hora en poner al día a Onodera con todo lo referente a la oficina y sus autoras; el castaño que ahora poseía el cuerpo de Chiaki le ofreció unas cervezas mientras escuchaba y luego le preguntaba por un tal Yanase Yuu que había ido a visitarlo; pero como no sabía quién podría ser rápidamente volvieron al tema del trabajo y una que otra queja por la bizarra situación en que sus vidas se había convertido. En fin, una hora y cuatro o cinco cervezas después, Kisa estaba en el metro camino a su casa.

Sintió un malestar en el estómago: no era su casa si no la de Onodera. Realmente extrañaba su casa, su cama, su Yukina… Se ruborizó dejando caer la cabeza en el asiento con cansancio. El vagón estaba casi vacío ya que debían ser cerca de las doce; Yukina ya debía haber salido del trabajo y estaría rumbo a su casa ¿Cómo se encontraría? Mientras lo observaba lo había notado deprimido; parecía casi como un príncipe nostálgico; Kisa suspiró, tenía que encontrar la manera de arreglar el desastre que Yoshino-Sensei causó.

El tren se detuvo en la estación cercana a la librería Marimo; como había dicho, tenía que volver sobre sus pasos para ir a casa de Onodera. Se enderezó para mirar por la ventanilla esperándose encontrar una alborotada cabellera miel y para su sorpresa lo encontró: ahí estaba Yukina, al otro lado de la línea esperando ensimismado el último tren que iría en dirección a su casa. Kisa se puso de pie de golpe dispuesto a salir del tren e ir a su encuentro, podría hacerlo ver como una casualidad y conseguir hablar con su novio.

No llegó a salir del tren, se detuvo cuando un chico pelo negro se detuvo junto a Yukina dándole un empujoncito amistoso con el hombro para luego tenderle una bebida; Yukina salió de su ensimismamiento para tomar la bebida y sonreírle intercambiando algunas palabras. Kisa negó con la cabeza ¿y eso que? Seguro era un compañero de trabajo; se dispuso a salir y tarde se dio cuenta que las puertas ya habían sido cerradas.

-¡Kuso! - Exclamó, por suerte no había nadie cerca para escucharlo. Miró a Yukina a través de la ventanilla, había pasado su brazo alrededor del hombro del otro muchacho; parecía muy a gusto.

No estaba seguro si era rabia, dolor o simplemente celos; pero Kisa no se movió de frente de la puerta aunque el tren ya había comenzado la marcha y lo único que veía era la oscura pared del túnel y los faroles que se quedaban rápidamente atrás. Para estar deprimido porque la persona que amaba lo había llamado por otro nombre en medio de una confesión, Yukina se veía muy feliz con ese.

Antes de darse cuenta había bajado del tren en su estación y en vez de ir a la casa de Onodera se encontró en un puesto callejero con una botella de sake; no era que estuviese deprimido, no, solo quería comer aunque su plato de Yakitori estuviese prácticamente intacto y la segunda botella fuese a la mitad.

No creía que Yukina lo hubiese dejado de lado tan fácilmente ¿entonces porque se sentía tan mal? Ya una vez había sacado conclusiones apresuradas y equivocas el problema es que ahora se sentía tan distanciado de él que no podía sentirse seguro; era casi como estar solo. Vio una pareja caminar por la calle y la palabra se hizo más pesada en su mente: SOLO. Ni siquiera podía sentir el cariño de Yukina porque el castaño estaba furioso con él por algo que no había hecho él.

Se tomó otra copita de la bebida sintiendo un escalofríos; solo… antes esa palabra no habría significado nada, si se sentía solo en una noche fría como esa, solo buscaba a alguien que le diera calor y ya; no tenía por qué preocuparse por ese sentimiento de "soledad" porque cualquier hombre lo suficientemente guapo podría quitarselo en cualquier momento; pero justo ahora "solo" significaba algo más: significaba "sin Yukina" y eso volvía la simple idea insoportable.

Apenas ahora se daba cuenta de lo que Yukina significaba para él, quizás todo el tiempo lo había dado por seguro; incluso cuando lo había terminado, el castaño había sido constante y estaba ahí para él…con él; pero en esta ocasión no era así lo estaba perdiendo y no era su culpa; no sabía qué hacer para evitarlo y tampoco era su culpa.

Sacó el celular impulsado en parte por el temor de perder a su novio y en parte por el alcohol y tecleó dos palabras a prisa "Te extraño" y quizás con menos decisión buscó el contacto de Yukina en su agenda. Observó el mensaje unos segundos antes de cerrar el teléfono de golpe sin enviarlo ¿Qué estaba haciendo? Él era un hombre de treinta años, no podía comportarse como una quinceañera enamorada.

- ¡El ultimo! – Dijo decidido tomándose otra copita de sake pero no se levantó y siguió bebiendo un poco más, de todas formas su resistencia no era tan mala, muchos años en clubes lo habían enseñado a beber. Miró el líquido claro, pensativo ¿Qué tan malo habría sido de haber enviado ese mensaje? Quizás lo habría ayudado a mejorar las cosas, quizás no; no sabía qué hacer para mejorar las cosas porque decirle la verdad a Yukina era para que lo creyera demente.

- ¿Onodera? – Takano se detuvo de camino a su casa al verlo ahí; Kisa se puso de pie para hacerle una reverencia pero trastabilló hacía atrás un poco mareado; él era un buen bebedor, pero al parecer el cuerpo de Onodera no tenía tanta resistencia. Takano hizo un ademan de sostenerlo, pero Kisa se agarró de la mesa - ¿Estás bien? ¡Baka! ¿Cuánto has bebido?

- Dos botellitas – Dijo levantando tres dedos, dándose cuenta de lo pastosa que se escuchaba su voz. Frunció el ceño, pero antes de poder sentarse unos brazos fornidos rodearon su cintura. Kisa entornó la mirada viendo a Takano-san tan cerca suyo. Ahora que lo pensaba, él también estaba solo: en todos estos días, Chiaki pasaba pendiente de Tori a cada momento en la oficina y él mismo intentaba buscar a Yukina, pero Onodera no procuraba a Takano-san.

Apenas se dio cuenta cuando se acercó rozándole los labios. Takano abrió los ojos sorprendido ante tal iniciativa; solo era un roce pero para Takano-san fue suficiente para hacerle estallar su corazón. Los murmullos a su alrededor no se hicieron de esperar; la gente veía escandalizada la escena.

- Ni creas que puedes hacer eso y escaparte luego – Le advirtió Masamune en un susurro tomando las cosas de "Ritsu" con una mano mientras que con la otra lo mantuvo bien sujeto de la cintura para ayudarlo a llegar al departamento. Kisa se aferró a su cintura mientras caminaba, sentía el cuerpo extraño, obviamente a Ritsu le hacía falta practica en eso de beber porque su cuerpo no resistía nada.

Llegaron a su piso; Kisa se deshizo del agarre de Takano para salir del ascensor pero el pelinegro arremetió contra él haciéndose amo y señor de su boca.

- ¡Ta…Takano-San! – Kisa intentó separarlo de si débilmente sintiendo la lengua de este acariciar la suya haciéndole estremecer. La mano de Takano introduciéndose debajo de la camisa le agitó los sentidos; tenía que tomar el control de su cuerpo no importa lo bien que besara su jefe no podía hacerle eso a Yukina, aunque poco a poco la fuerza de sus pensamientos cayera: esa noche su alma tenía frio y los brazos de Takano parecían dispuestos a abrigarlo.

Rodeó el cuello de Takano con sus brazos correspondiéndole el beso; trastabillaron por el pasillo; el editor en jefe apenas pudo abrir la puerta de su departamento sin separarse de él; ni siquiera se preocupó en dejar los zapatos en el gekan al contrario fueron directo a la cama de Takano donde se dejaron caer; el pelinegro sobre Kisa.

Kisa deslizó las manos por debajo de la ropa de su jefe; su regla de oro era no inmiscuirse con sus compañeros de trabajo para evitar algún problema laboral a futuro; pero esa noche de entre todas necesitaba sentir una piel sobre la suya; una lengua calentando cada centímetro de su cuerpo, y era obvio que Takano-San también lo necesitaba.

En su vida anterior había aprendido a resolver todo con sexo: Si estaba feliz, deprimido, aburrido, estresado o preocupado, el sexo era su respuesta y desahogo y lo seguía siendo cuando se urgió para sacarle la camisa a Takano besándole el cuello en descenso hacía su hombro; Takano-San estaba tan sorprendido como excitado con toda esa situación; Kisa dejó escapar un gemido cuando las manos de Takano se introdujeron con maestría por su pantalón; mientras su boca calentaba su abdomen haciéndole arquear la espalda.

Estaba haciendo su regla pedazos, estaba engañando a Yukina y traicionando a Ritsu, pero su mente nublada por el alcohol y las caricias no le dio mayor importancia; después de todo él ahora no era Kisa-San sino Ritsu, y eso hacía feliz a Takano-San porque estaría junto con "Riitchan" y él esa noche que lo extrañaba tanto, tendría a Yukina; al menos en su mente.

No tenía por qué haber ningún problema, después de todo, el sexo es solo eso…sexo.

_OO_OO_OO_

pii...piii... en este momento no lo puedo atender, deje su mensaje después del tono piiii...

x_x solo para que lo sepan... ya me mude de galaxia por si quieren matarme xD y si eso no funciona, recuerden que muerta no puedo resolver este... ¿desastre?

bueno, el próximo capi se llama: La curiosidad mató al editor... entre otras cosas, Chiaki volverá a hacer desastres xD
Nos leemos pronto
Besos :3