Hola :)
HEY! ¿que dijeron? "Mily si es malvada, dejandonos con la duda de que pasa con Kisa y Takano tanto tiempo"... pues... ojala hubiera sido eso x.x olvide pagar el internet y me lo cortaron D: y no fue hasta hoy que me lo repusieron :S
La buena noticia es que ya tengo el capi 8... pero de eso hablamos luego :P
Le agradezco a cami-San, Neko uke chan, Zryvanierkic, Luke Cole, Juliex19, Ligeia Kirkland, Ale, Mia Tevi, Clau y HadaMagica93 por sus comentarios :P y a todos lo que siguen la historia o la agregan a favoritos :D
ahorita, a leer!
Capítulo 7: La curiosidad mató al editor
- ¡Estoy muerto! – Exclamó Chiaki estirándose en el ascensor. Realmente estaba cansado; estaba cerca de ser media noche y ni siquiera porque Takano-San se había ido hacía casi media hora, había podido irse: unas editoras del departamento Zafiro lo habían "Secuestrado" para comunicarle los últimos acontecimientos importantes.
Las mujeres le hablaron durante largo rato: que si Fujinawa fue visto caminando con Nanahara, o si Kotaro ayudó a Shinaru a recoger sus papeles del suelo. El chico suspiró, él ni siquiera conocía a esos hombres y tarde se dio cuenta que las editoras únicamente querían hablar de sus imaginarías suposiciones de relaciones entre hombres.
- El departamento de Yaoi es terrible – Suspiró saliendo de la editorial, estaba exhausto, y pensar que tenía que llegar a la casa de Kisa-San para dibujar algo de su manga y de paso escribirle a Ritsu los arreglos que necesitaba que los colaboradores le hicieran. Bostezó estirándose de nuevo; quizás lo haría después de un baño y quizás una siesta ¿Por qué no? Tampoco es como si descansar un poco lo atrasaría mucho.
- "Que raro, nunca lo había visto así" – Escuchó que un hombre de ventas le comentaba a su compañero mientras le pasaban por un lado volviendo a la editorial.
- Supongo que todos tenemos un mal día, incluso Hatori-San – Chiaki se paralizó al escuchar al otro hombre ¿Hatori? ¡Pero si él se había ido hacía más de una hora! - Por cierto ¿Dónde dejaste el …? – No pudo terminar la pregunta; Chiaki corrió tras ellos halando al hombre de su camisa para obligarle a detenerse. - ¿Qué pasa?
- ¿Dónde está Tori?...Hatori-San – Se corrigió ante la duda en el rostro de los hombres.
- ¿Tú también eres de Esmeralda, no? – Preguntó – Está en la parada de autobuses...
Chiaki no esperó a que dijera nada más, se apresuró a la parada del bus: él si se había dado cuenta que tenía algún problema, pero no imaginó que fuese algo de lo que incluso personas de otros departamentos se dieran cuenta. La parada del bus estaba a un par de cuadras por las que corrió incomodo por tener que llevar a cuestas el maletín de Kisa-San.
No le fue difícil identificar a Tori; estaba sentado en el banco de la parada con la cabeza recostada hacía atrás apoyada en el vidrio, Chiaki se acercó a él con paso lento, tenía los ojos cerrados pero no estaba dormido, su celular lo tenía apretado entre las manos; su expresión estaba descompuesta, el cabello lo tenía desordenado y la corbata desanudada como si lo hubiese deshecho en un momento de rabia. Yoshino se sorprendió, no era una estampa demasiado sorprendente si no fuese Tori quien la estuviese representando; estaba seguro de nunca haberlo visto así.
Se sentó a su lado en silencio; Hatori no se movió al parecer ni siquiera lo notó. Chiaki miró su rostro preocupado, quería que Tori le dijera que tenía ¿Se lo habría dicho a Ritsu pensando que era él? Su rostro enrojeció por el ligero enojo que sintió al imaginárselo; Tori no sabía que Onodera era quien tenía su cuerpo ¿Y si lo había besado?
Negó con la cabeza recostándola poco a poco a su hombro como solía hacer cuando estaban juntos en casa; apenas tuvo chance de inspirar su aroma antes de que Hatori se incorporara de un salto.
- ¿Qué demon…? ¿Kisa? – Cuestionó confundido al verlo. Chiaki también se incorporó dándose cuenta del error que acababa de cometer.
- Yo…yo… me quede dormido… si…eso – Mintió patéticamente; Hatori lo miró extrañado y Chiaki pensó que lo mejor era salirse por la tangente - ¿Qué haces aquí todavía Tori?
- Espero el Bus – dijo con voz apagada sentándose de nuevo; Chiaki suspiró. Si la situación fuese al contrario Tori sabría qué hacer para subirle el ánimo ¿Por qué a él no se le ocurría nada? Cuando eran niños, Hatori simplemente se contentaba cuando lo invitaba a salir al parque a jugar. Se ruborizó, ahora sabía que eso era por lo que siempre sintió hacía él pero ahora las cosas habían cambiado, habían crecido y él no era Chiaki…aunque lo fuera.
El autobús hizo parada frente a ellos y esperó un par de minutos pero al ver que ninguno de los dos subía continuó su camino. Chiaki se rascó la cabeza; preocupado.
- Acabas de perderlo– Informó. Tori asintió sin darle ningún tipo de importancia. Chiaki se desconcertó, esa actitud (tal como habían dicho los dos tipos del departamento de ventas) no era normal en él. – Tori – Susurró, no era normal su falta de interés por su alrededor, no era normal que alguien tan centrado y austero como Hatori se desequilibrará así - ¿Por qué estás aquí?
- No quiero ir a casa aun – Dijo volviendo a recostar la cabeza al vidrio. Chiaki se desconcertó ¿no quería ir a su casa o a la de Yoshino?
- ¿Por qué? – Hatori no contestó, en cambio apretó más el celular – ¿A dónde irás entonces? No puedes dormir aquí.
- No te preocupes Kisa-san, volveré a mi casa, solo no quiero hacerlo aun – Dijo. Chiaki lo miró un segundo pensando que hacer para que le dijera algo de lo que le ocurría.
- ¿Y si nos vamos juntos? Tú casa está en mi camino de todas formas.
- No, me quedaré aquí otro rato – Intentó Tori no ser tan brusco en su negativa, pero Chiaki no pareció notarlo.
- Está bien, te espero hasta que nos vayamos o me digas que tienes - Susurró recostando también la cabeza al vidrio, cerrando los ojos.
- Kisa-san, no… - Comenzó Tori mirándolo dispuesto a negarse, desconcertándose al ver a "Kisa" sonriendo sutilmente con los ojos cerrados y el rostro hacía el techo: era la segunda vez que lo veía sonreír así de forma tan pura, la primera había sido hacia tan solo un par de horas cuando le dio la bebida. – Está bien vamos – Dijo derrotado poniéndose de pie para detener un taxi – No sabía que fueras tan molesto.
- ¿A quién llamas molesto? ¡Baka! – Se incorporó Chiaki. Tori contrario a enojarse o disgustarse si quiera sonrió con melancolía mientras se subía al asiento trasero; esa forma de contestarle le había recordado a Chiaki, a su Chiaki fresco, infantil e inmaduro de siempre y no al extraño Chiaki huraño de ahora que le había mentido al decirle que había salido con sus asistentes solo para no verle.
Él había llamado a Yuu poco después de salir por segunda vez de la oficina para saber si había logrado averiguar algo de Yoshino y lo que descubrió lo dejó destrozado.
- Tenías razón, está raro: ¡hasta ofreció prepararme té! ¡TÉ!
- ¿Prepararte té? ¿Está en casa?
- Claro, ¿Dónde más estaría? Me dijo que estaba durmiendo cuando llegué.
En ese momento había colgado al darse cuenta de lo que significaba: Chiaki le había mentido para que él no fuera a su casa a verlo, no quería estar con él ¿Pero por qué? Ya una vez había temido terminar, incluso se había hecho a la idea, pero Chiaki le había asegurado que lo quería ¿Qué había cambiado? ¿Lo habría cansado?
Chiaki se sentó a su lado indicando la dirección de la casa de Hatori; se preguntó si Kisa-San y Tori serían cercanos como para que aparentemente el primero supiera la dirección del segundo tan bien y que él no dijese nada al respecto, pero al verlo desechó la idea: Tori veía a través de la ventana con mirada perdida y la mano hecha puño, obviamente no habría notado ni un apocalipsis zombie a su lado si este se desataba de pronto.
- Tori… ¿puedo quedarme contigo esta noche? – Chiaki apenas se dio cuenta cuando balbuceó su pregunta, no quería dejarlo solo así, realmente se estaba preocupando.
- ¿Eh? – El aludido salió de sus pensamientos, desconcertado - ¿Por qué?
- Eh… yo… prometo que a cambio…este… ummm… preparare mi súper platillo especial – Inventó al no saber que responder a su pregunta. El más alto no contestó, Chiaki se mordió el labio esperando una respuesta pero al ver que esta no llegaría exclamó – Últimamente estás muy extraño, estás ido y no dejas de preocuparme, solo quiero estar contigo y asegurarme que estés bien y que sepas que puedes decirme lo que quieras, puedes confiar en mi Hatori.
Chiaki estaba totalmente ruborizado mientras que Hatori estaba perplejo mirándolo fijamente sin saber que decir ante la descarga de palabras de su compañero. El silencio en el taxi fue sepulcral durante un par de minutos.
- Está bien – Exclamó Hatori apenas dándose cuenta de lo que respondía, demasiado confundido aun, y aún más por la enorme sonrisa que abarcó el rostro de Kisa… ¿Acaso todo eso que le dijo debía interpretarlo como una confesión?
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Miró al hombre que dormía frente a él apaciblemente; había cometido un error, un terrible error al dejarse llevar con Takano-San ¿Cómo había podido hacerle eso a Yukina? Aunque cada segundo de la noche no hubiese hecho otra cosa que pensar en él: era increíble cómo había podido controlarse para no gritar su nombre mientras estaba con Takano, eso habría sido la guinda del pastel.
Kisa tomó los pantalones de Ritsu con suma cautela no queriendo despertar a Takano. Su jefe era un amante increíble pero no importa que, su corazón le decía a gritos que había hecho mal por dejarse ser durante un rato el antiguo Kisa: Ritsu se sentiría traicionado de enterarse, eso sin contar con lo que pasaría si Takano se enteraba que esa noche no había sido precisamente Onodera quien tomó la iniciativa; pero sobre todo estaba Yukina, no quería ni imaginar la decepción y la rabia en su mirada dirigidas a él.
Se sintió enfermo solo de pensarlo y se apresuró a salir a la sala en medio de la oscuridad buscando su camisa haciendo el menor ruido posible; en varias ocasiones había tenido que huir a mitad de la noche del lado de algún amante intenso. Consiguió su camisa sobre la mesa de centro. La tomó fijándose en un trozo de papel atado a un bambú iluminado por la luz de la luna.
- ¿Tanabata? – Se preguntó confundido recordando lo que Chiaki había supuesto al respecto. Tomó el deseo leyéndolo, apenas pudiendo creer que Takano fuese del tipo de esas cursilerías. Se guardó el trozo de papel en el bolsillo para mostrárselo a los otros implicados en todo ese asunto del cambio de cuerpos, y tomó su zapato de sobre el sofá volviendo a la habitación para buscar el otro.
Apenas lo hubo conseguido escuchó a Takano removerse, se giró viéndolo palpar a su lado buscándolo haciendo que sin querer la sabana que le cubría la entrepierna se le rodase dejándole al descubierto. Kisa se ruborizó intensamente.
- ¡Contrólate! ¡Él no es Yukina! – Exclamó saliendo a prisa de la habitación y del departamento para entrar a la casa de Ritsu. Lo que había ocurrido esa noche no había sido otra cosa que una situación propiciada por el alcohol y el destino, y por tanto lo olvidaría esa noche, ahora solo tenía que concentrarse en recuperar a Yukina y volver a la normalidad.
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El escándalo de las ollas al caer al suelo fue atronador, acompañado por el burbujear del agua que sobre la estufa hervía y se derramaba. Había un desastre en el mesón con varios huevos destrozados antes de que dos lograran caer dentro del satén. A Tori le pareció que eso ya era suficiente.
- ¡Hazte a un lado! Yo cocino – Dijo con cierto enojo. Él lo único que quería era estar tranquilo esa noche, no estar en su casa con "Kisa" destrozándole la cocina – Pensé que viviendo solo sabrías cocinar.
Chiaki no respondió, él también suponía que Kisa-San sabría cocinar; pero él realmente no sabía. Se sentó junto a la mesa y lo miró sintiéndose alicaído: él había querido contentar un poco a su pareja no estresarle más de lo que ya estaba. Pero al parecer no importaba cuanto tiempo pasara siendo Kisa San, él seguía siendo el mismo inútil Yoshino Chiaki.
Tori notó el cambio en el ambiente por lo que decidió intentar romper la tensión conversando.
- ¿Por qué no quisiste volver a tu casa, Kisa?
- Últimamente no se siente como si fuese mía – Contestó, suspiró y preguntó - ¿Y tú Tori, porque no quisiste venir a casa apenas saliste? – Cuestionó suspendiéndose las patas traseras de la silla. Tori se tensó pero siguió cocinando sin decir nada. - ¿Es el trabajo? ¿Algo salió mal?
- Para ser un hombre de treinta te comportas como un niño – Dijo serio; Chiaki no desistió.
- Entonces no es eso – Dijo – Podría ser… ¿yo? – Preguntó en un susurro realmente bajo ruborizándose por completo.
- ¿Qué dijiste? – Preguntó Tori al no haber escuchado. Yoshino inhaló profundo sintiéndose avergonzado por lo que se aseguró de no establecer contacto visual con él,
- Chiaki… ¿es por Yoshino Chiaki?
- ¿Cómo lo sa…? – Tori se giró tan a prisa que asustó a Chiaki haciéndole respingar y perder el equilibrio cayendo fuertemente de espalda contra el suelo - ¡Kisa-San!
- ¡Mi cabeza! ¡Itai! – Sollozó Chiaki sentándose en el suelo.
- Déjame ver si te rompiste ¡baka! – Se acercó Tori quitándole la mano de la cabeza para que le dejara ver. Durante un segundo Chiaki olvidó el dolor en su cabeza sintiendo como el corazón le daba un vuelco: era la primera vez que su piel se encontraba con la suya en la última semana. Tori le soltó la mano para revisarle la cabeza, pero antes de poder alejarla Yoshino lo tomó con más firmeza. Extrañaba a Tori.- ¿Qué haces? - Cuestionó Tori desconcertado. Chiaki no contestó de inmediato.
- ¿Kis…?
- Tori… - Lo interrumpió sin apartar la mirada de esos ojos azules que lo miraban confundido; Tori estaba preocupado por él y saberlo le hacía sentir bien y al mismo tiempo le entristecía pensar que Tori estaba deprimido por su culpa. – Yo… tequiero – Balbuceó acercando su rostro a Tori, nunca antes había tomado la iniciativa de esa forma y sintió su rostro enrojecer furiosamente cuando sus labios rozaron los de Hatori, pero…
- ¡KISA-SAN! – Tori lo empujó separándolo de sí, soltándose del agarre de Chiaki que lo miró estático ¿Qué había hecho?
- ¡Lo siento! – Exclamó levantándose a prisa – ¡Lo siento! ¡Lo siento! – Repitió saliendo corriendo para salir del apartamento de Hatori olvidando tomar sus zapatos.
Hatori lo miró confundido; ¿Qué demonios era eso? ¿Le había dicho que lo quería? ¿Y encima intentaba besarlo? ¿Qué le pasaba a Kisa últimamente?
- ¡AAAAAH! – Tori salió del departamento al escuchar el grito seguido de un fuerte golpe.
- ¡Kisa-San! – Exclamó preocupado al ver tirado al hombre en el suelo tras haber resbalado con los calcetines por el liso suelo.
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¿Sería demasiado cursi pensar que era feliz? Onodera no solo lo había aceptado ¡fue él quien tomó la iniciativa! Y habían hecho el amor hacía tan solo unas horas ¿entonces porque al despertar sintió que su felicidad no era completa? La respuesta era sencilla: Onodera no amaneció a su lado.
Había tenido un sueño en el que él se iba a mitad de la noche y mencionaba un nombre que no era el suyo pero tampoco recordaba cual. Takano se sentó en su cama mirando a su alrededor, el apartamento estaba silencioso, demasiado como para pensar que pudiese haber otra persona en él. Su desconcierto le dio paso al enojo que refulgió en su interior rápidamente ¿Se había ido? ¡Ese idiota se había ido a mitad de la noche!
Se apresuró en ponerse de pie colocándose algo de ropa sin prestar mucha atención, solo quería darse prisa para ir a encarar a ese idiota, lo machacaría si realmente se había atrevido a dejarle ahí después de la noche que habían tenido.
Se dispuso a salir rumbo al apartamento de Onodera pero el repique de un celular lo detuvo. Buscó el aparato con la mirada, no era el suyo, y al verlo sobre el sofá supo de inmediato que tampoco era el de Ritsu ¿Pero de quien más podría ser si no de él? No le dio demasiada vuelta, quizás había cambiado el modelo de teléfono; en cambio se acercó para tomarlo justo cuando dejó de sonar: había perdido una llamada de un tal Yukina.
Frunció el ceño, por algún motivo el nombre le sonaba de algo; cerró el registro de llamadas perdidas apareciendo en la pantalla principal un anuncio.
"Ha recibido 23 mensajes de texto"
Takano no escatimó en abrir el buzón de mensajes entre sorprendido e indignado porque algún desconocido tuviese tal urgencia por comunicarse con Ritsu; varios eran solo avisos de mensajes que llegaron a su buzón de voz pero los enviaba el mismo Yukina. Takano sintió la sien palpitarle de enojo y abrió el primero de la larga lista.
A pesar de todo, te extraño.
- ¿Qué demonios? – Rugió Takano abriendo el siguiente era una notificación del buzón de voz y también el siguiente.
"¿Por qué no contestas? … ¿Estás con él?"
Takano salió de su apartamento; Ritsu tendría que explicarle eso; pero mientras caminaba enojado pasaba otro par de notificaciones más del buzón.
"Dijiste que solo me has amado a mi…Te amo, Baka"
Takano palideció ¿Qué solo lo ha amado a él? ¿Qué Ritsu le había dicho a otra persona que lo amaba? A una persona que no era él. Apretó el teléfono con fuerza debido al enojo golpeando la puerta de su vecino con rudeza
- ¡ONODERA! – Rugió; tenía que recibir una explicación; una justificación que mitigara el sentimiento desgarrador que se iba expandiendo en su pecho.
_OO_OO_OO_
ok .-. acabo de darme cuenta que hay que hacer algo para que recuperen sus cuerpos porque a este paso Chiaki lastimara mucho el cuerpo de Kisa D: porque, a ver: Yukina le pegó, se cortó el pie, ahora se cae de la silla dandose en la cabeza y luego se resbala en el pasillo x.x
ahh pero apuesto que eso no es lo que más les importa ahorita, a que si? jaja Aww pobre Takano... no sé porque tengo esa fijación de que mientras mejor me cae un personaje más sufre el pobre D:
¿Y que creen? Chiaki hizo bien en besar a Hatori?
Umm pues ya vieron que Kisa y Takano si se acostaron, y Yukina.. en el proximo capi veremos que pasa con él
El capitulo se va a llamar: Dignity no Found (Dignidad no encontrada) ¿A quien se referirá?
con respecto a eso.. como dije ya lo tengo listo, pero no lo subiré hasta el Lunes para darme chance de ponerme a escribir el capi 9 sin abandonar mi otro fics y mantener así el capi de reserva :P
Bueno, espero sus comentarios :P
Nos leemos pronto
Besos :3
