Hola!
Lo sé, lo sé X_X me tardé añales! D:
no fue mi intención ¿recuerdan que les comente que reiniciaría clases? pues, mientras hubo cese de actividades pasaron 5 meses... ahora con la re-programación pretenden dar el contenido de esos 5 meses en mes y medio... me han tomado todas las horas libres que tenía de lunes a viernes más clases los sábados D: ha sido horrible Y_Y full clases y sin tiempo para escribir, cuando llegaba a mi casa era para dormir Y_Y
En fin, aquí estoy; ya pasaron las peores semana y tendré un par más ligeras antes de que se venga otra tanda ruda... escribiré como loca para tener algo de reserva para esos días lo prometo!
Espero puedan entender y me disculpen por no haber avisado ni nada x.x
ohh con respecto al capi... solo diré; que es más largo que lo normal (como compensación por la espera)
A leer!
Capítulo 10: No te alejes
Takano volvió a sucumbir ante el sopor del sueño inconsciente del estado en que sus palabras habían dejado a Ritsu ¿Qué había pasado para que le rechazara de esa forma? Su mente de inmediato fue hacía Kisa-san ¿Qué habría hecho para que Takano no quisiera verlo? Sus orejas se pusieron rojas al imaginarse las más diversas situaciones ¿Y si Takano-san había besado a Kisa-san y este le había discutido? Negó con la cabeza intentando apartarse no solo la imagen sino la molestia que le había embargado: no quería imaginarse a Takano besando a Kisa-San.
Se puso de pie de inmediato tomando su celular para llamar a quien llevaba su cuerpo; lo que le parecía extraño era que fuese lo que fuese Kisa no le haya mencionado nada esa mañana cuando lo vio. Nadie contestó por lo que volvió a llamar, contestaron al segundo repique.
- ¿Kisa-San que demo…?
- Kisa –san está de viaje – Contestó una voz seria que no era la de su cuerpo. Ritsu miró la pantalla de su celular para asegurarse de no haberse equivocado de numero - ¿Quién es usted que le habla de esa forma a Kisa-san?
- ¿De…viaje? – Cuestionó confundido omitiendo la pregunta de su interlocutor.
- Así es – Contestó el chico de nuevo serio - ¿Quién es usted? – Repitió.
- ¿Yo? Onod…- Se detuvo. Algo le decía que decir su nombre solo causaría problemas, después de todo si esa persona tenía el teléfono de Kisa era porque quien veía como Onodera Ritsu se lo había dado; por lo que terminó optando por colgar la llamada marcándole luego a Chiaki.
- ¿Dónde está Kisa-San? ¿Puedes pasarlo al teléfono?
- ¿Al teléfono? Ya quisiera yo saber dónde está – Contestó Chiaki con desespero – Él se fue y Takano-san no vino y llegó un telegrama de ventas: tu manga tuvo un reporte excelente y quieren una re-impresión y un especial ¡Y NI TÚ NI ÉL ESTÁN AQUÍ! – Chiaki se exasperó; Ritsu se preguntó cómo se vería Kisa-san gritando así - ¿Qué se supone que debo hacer? Tori y Mino-San han intentado resolver todo y no sé cómo ayudarlos – Se escuchó bastante deprimido; Ritsu se rascó la cabeza avergonzado; sabía que su manga era su responsabilidad pero no era como si pudiera ir a ayudar: ya podía imaginar el rostro de Hatori-san si de pronto Yoshikawa Chiharu se presenta a armar un plan de re-impresión para el manga de Onodera Ritsu.
- Yo… esté… lo siento – Se disculpó con una ligera reverencia que Chiaki obviamente no pudo ver – Pero si ve a Kisa-san dígale que debo hablar con él sobre Takano-san.
- ¿Takano-san? – Chiaki bajó la voz en un tono grave - ¿Estás con Takano-san con mi cuerp…?- Ritsu colgó y suspiró; no tenía como hablar con Kisa por los momentos. Volvió a ver a Takano que dormía y pensó que se veía frágil e indefenso. Negó con la cabeza frenéticamente antes de apresurarse en salir del apartamento para ir al suyo: le dejaría una nota a Kisa para que le llamara y luego volvería para prepararle algo de comida a Takano-san, para cuando despertara.
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El sol estaba a medio camino de esconderse reflejando tonos naranja en el ambiente mientras el departamento Esmeralda de la editorial Marukawa Shoten se mantenía envuelto en un terrible desastre. Tori, a cargo por la ausencia de Takano-san, tecleaba a prisa lo que sería la propuesta para la reimpresión del manga de Ritsu; otro que se había tomado justo ese momento para desaparecer y no contestar su teléfono.
Mino había marcado a la autora de Onodera intentando explicarle la situación del especial sin asustarla. Chiaki lo veía sonreír mientras hablaba, pero le parecía que cada minuto que pasaba al teléfono hacían que esa sonrisa se volviera más y más aterradora. Yoshino volvió con las copias que le habían pedido; quería ayudar con la planificación, pero él no había planificado nada en su vida; ni siquiera era plenamente consciente de todo el proceso que llevaba su manga antes de venderse, él solo le entregaba a Tori el manuscrito lo más cerca posible de la fecha tope y dejaba que este se encargase.
- Kisa – San por favor, grape estos papeles – Le entregó Tori varias hojas de papel sueltas. Él los tomó a prisa sin poder evitar un suspiro: ahí estaba, ese tono formal en que se le dirigía desde la mañana, y todo por su culpa. Buscó la grapadora en la mesa sin apartar la mirada de Hatori que mostraba claros signos de cansancio; lo vio masajearse rápidamente los hombros intentando mitigar la tensión del stress: él realmente trabajaba duro en la oficina.
Por primera vez el mangaka agradeció estar en el cuerpo de Kisa; de lo contrario esa noche Tori tendría que hacerse cargo de él a pesar de su cansancio, no, esta vez podría descansar, no sería una molestia para él. Sintió lágrimas de enojo acumularse en sus ojos, un enojo dirigido hacía si mismo ¿Cuántas veces habría tenido Hatori que hacerse cargo de él a pesar de tener un día tan pesado como él que tenían hoy? ¿Cuántas veces Chiaki no había sido más que una carga?
Intentó retener las lágrimas presionando con fuerza la grapadora, haciéndole gritar a todo pulmón: se había grapado el dedo.
- ¡Kisa-san! – Exclamó Tori preocupado al ver sangre.
- ¡Itai! – Lloró viendo incrédulo la grapa en su dedo índice. Tori se apresuró a él cubriéndole la mano con un pañuelo.
- Te llevare a la enfermería – Ofreció dándole indicaciones a Mino que asentía mientras no dejaba de pedir disculpas telefónicas a la autora por el escándalo.
Chiaki realmente agradeció que Tori le acompañara; suponía que después de todo necesitaba salir de la oficina aunque fuese un rato, pero la verdad es que él no tenía ni idea de donde se ubicaba la enfermería de la editorial por lo que habría vagado sin rumbo de no haberle acompañado.
La enfermería, en el segundo piso, estaba vacía pero la recepcionista que se encargaba de todas las oficinas de esa área al verlos había llamado a la enfermera para que fuese a atenderles. No fue sino hasta que estuvieron en la enfermería solos, viéndose las caras que Hatori se dio cuenta que había sido absurdo acompañarle: solo era un poco de sangre en el dedo y Kisa-san no era un niño.
- ¿Cómo puedes haberte grapado el dedo? – Cuestionó el editor con curiosidad. Chiaki negó con la cabeza sin mirarlo, avergonzado por su torpeza. Al no recibir respuesta Hatori se dio media vuelta. – Volveré a la oficina.
- ¿Qué? ¿No me acompañas? – Cuestionó Chiaki de inmediato alzando los castaños y desconcertados ojos de Kisa.
- Solo vine porque necesitaba salir de la oficina al menos un segundo – Aseguró – Tenemos demasiado trabajo hoy Kisa-san – Chiaki le vio dirigirse a la puerta de la enfermería con una terrible sensación de abandono oprimiendo su pecho; no había ni diez minutos que había agradecido el ser Kisa-san y ahora no hacía más que odiar esa situación: Hatori nunca le había dejado solo cuando lo necesitaba.
- No me dejes – Susurró aferrándose con su mano buena a la parte de atrás de la camisa del editor, queriendo evitar que se alejara más de él; no le importó que su voz se escuchara ahogada por el dolor de su mano…o quizás por el dolor de sentirse solo, sin Hatori.
- ¿Kisa-san que…?
- No me dejes Yoshiyuki – Y no se refería solo a ese momento; no podía imaginarse perderlo para siempre por estar atrapado en el cuerpo de Kisa-san. Apoyó su frente en la espalda de Tori mientras un par de lágrimas demostraban lo que le horrorizaba de esa perspectiva; y sin embargo, por ese segundo pudo olvidarse sus preocupaciones al sentir el aroma de Hatori impregnar sus pulmones. – No te alejes de mí.
- Kisa-san no me trate con tanta familiaridad – Tanto la voz de Hatori como los músculos de su cuerpo estaban tensos – No sé qué le pasa desde ayer pero por favor manténgame al margen. – Más que pedirlo era una exigencia que Chiaki sintió como una bofetada soltándole justo en el momento en que la enfermera abría la puerta:
- ¡Kisa San! Mikasa-chan me dijo que estabas aquí ¿Qué te pa…? Oh - Exclamó avergonzada al notar que había ignorado al otro editor – Hatori-San lo siento, no le vi – Dijo haciendo una reverencia.
- No sé preocupe, ya me voy – Dijo saliendo sin dar mayor explicación. Chiaki le vio marcharse mientras le mostraba el dedo ensangrentado a la enfermera quien le riñó por descuidado y procedía a retirar la grapa y curarle mientras comentaba animadamente algunas cosas a las que Chiaki no le prestaba la menor atención.
Escuchó su teléfono repicar pero no le prestó mayor atención.
Sabía que Tori realmente no le había rechazado a él sino a Kisa-san; y sabía que debía sentirse feliz por eso: porque sabía cómo mantener la distancia de otros hombres; pero justo ahora eso le dolía, y mucho.
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Lo que Chiaki no sabía era que sus actos habían desconcertado lo suficiente a Hatori como para no volver directamente a la oficina; el editor lo sentía por Mino que estaba solo en la oficina en ese momento, pero necesitaba pensar. Subió hasta las terrazas del edificio para respirar aire puro e intentar así que sus ideas se aclararan.
¿Por qué se había puesto nervioso por la forma en que Kisa-san se había dirigido a él hacía unos segundos? La respuesta era fácil, y era precisamente lo que le había desconcertado: le había recordado a Chiaki de una manera que nadie más lo había hecho:
El ambiente estaba triste por el sentimiento de pérdida que embargaba a todas las personas que vestidas de luto habían acompañado a la familia Yoshino durante el entierro de su patriarca; pero ya era hora de marcharse y dejar que la familia afrontara el dolor en la intimidad:
Los padres de Hatori estaban a medio camino del auto esperando a su hijo de unos 15 años fuese a despedirse de la familia Yoshino; Hatori no quería irse, no quería dejar a Chiaki solo pero sus padres habían insistido en que era lo mejor.
Chiaki estaba triste, era la primera vez que le veía llorar de esa manera tan desconsolada y Hatori sentía que cada lágrima suya rompía su corazón; él amaba a Chiaki, se había dado cuenta de eso, y su sufrimiento lo sentía como propio.
- Mis padres me están esperando, debo irme – Dijo con tono de disculpa; a pesar de que Chiaki siempre había sido más alto que él; justo ahora estaban parejos en estatura y sin embargo sus ojos no se encontraron a los azules de Chiaki, él los tenía fijo en el suelo mientras asentía. Hatori no quería dejarlo así pero no sabía que más hacer. Se dio media vuelta dispuesto a ir con sus padres cuando sintió la mano de Chiaki aferrándose débilmente a su traje.
- No me dejes – Le pidió en un susurró y recostó su frente en su espalda con la voz ahogada en lágrimas- No me dejes Yoshiyuki; no te alejes de mí.
Le había costado convencer a sus padres de que le permitieran quedarse a pesar del miedo a que Hatori incordiara a la familia Yoshino cuando acababa de sufrir tal perdida, pero lo logró; ese día, y el siguiente no se apartó ni un solo momento de Chiaki y se juró que jamás lo dejaría, de ninguna forma posible.
Hatori suspiró, no era la primera vez que las acciones de Kisa-san le hacían ver en él a Chiaki; de hecho últimamente sentía que veía más de Chiaki en Kisa-san que en el propio Chiaki. Por supuesto, podía suponer que era un reflejo de su mente por lo lejano que Chiaki estaba de él durante la última semana. Tomó su celular consciente de que debía volver a trabajar pero quería ver a Yoshino, descubrir que lo tenía actuando tan raro y pensar que todo volvería a ser normal. Pensó en llamarlo, pero últimamente no contestaba ninguna llamada por lo que solo tecleó un mensaje con prisa:
"Voy a tu casa después de trabajar, compraré la cena ¿Qué te gustaría comer?"
Esperó un par de minutos antes de volver algo desilusionado a la oficina donde Mino le recibió con la sonrisa más amplia y psicópata que había visto nunca. Se disculpó con él por haberle dejado solo a cargo de todo y por haberse tardado más de lo esperado en volver; retomando a prisa el trabajo que se habían visto obligados todos a asumir ante la ausencia de los dos editores directamente responsables.
No hubo ni reanudado su computadora cuando su teléfono recibió un mensaje de texto; lo tomó sonriendo casi imperceptiblemente al ver que era de Chiaki; seguro se había tardado en contestar porque estaba ocupado (Y esperaba realmente que fuera dibujando el manga) pero su ceño se frunció sintiendo como una flecha atravesaba su corazón al leer la respuesta
"Hoy no"
Solo eso, no se había preocupado en explicarle un porque o si quiera dejarle un simple estoy ocupado, ven mañana; no, solo eso: hoy no; ¿Pero entonces cuando? ¿Cuándo Chiaki dejaría de intentar evitarlo? Cada día que pasaba sentía que lo estaba perdiendo y no sabía bajo que excusa ¿Cómo podía corregir un error si no sabía lo que ocurría?
Dejó el teléfono con mal genio, debía retomar la concentración en su trabajo; pero no fue fácil, Yoshino lo mantenía lo suficientemente absorto como para no notarle cuando entró en el cuerpo de Kisa pocos minutos después mirándole con algo de intriga al ver su rostro dolido; pero no se atrevió a preguntar, Chiaki se limitó a sentarse en el lugar de Kisa y esperar las instrucciones sobre qué otra cosa podría hacer.
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Luego de volver de su apartamento había lavado la ropa que Takano había utilizado, para después dedicarse a prepararle algo de comer por si despertaba. No estaba seguro a qué hora volvería Kisa, pero dado que no había podido contactarse con él le había dejado una nota en el apartamento; esperaba poder aclarar pronto que era lo que pasaba con Takano porque toda la tarde sus palabras no dejaron de rondarle la mente.
Había estado tentado a revisar entre las cosas de Takano-San pero no se había atrevido; al final únicamente había optado por observar los títulos de los libros de la biblioteca personal de Takano; no le sorprendió mucho conseguir algunos que él mismo tenía; después de todo Takano había sido siempre un gran lector.
Las horas pasaron no sin cierta lentitud; su teléfono sonó en varias oportunidades pero no se preocupó ni en revisarlo porque ya no contestaba llamadas; poco después recibió un mensaje dándose cuenta que era de Kisa pidiéndole verse ese día.
Ritsu se mordió el labio escuchando a Takano despertarse cuando el reloj marcaba cerca de las nueve de la noche; si Takano se estaba despertando quería averiguar que pasaba. Le escribió rápidamente a Kisa que sí, siempre y cuando fuera en su apartamento porque se encontraba cerca. No esperó más respuesta; se dirigió a la habitación de Takano-San, oyéndole mascullar y quejarse de un dolor de cabeza que Ritsu sabía debía ser horrible.
- ¿Está bien, Takano San?
- Algo así… ¿Yoshino-sensei? – Preguntó confundido; sin poder recordar en qué momento se había encontrado con el mangaka. Ritsu asintió. – Discúlpeme – Takano pareció darse cuenta de su semidesnudes y gruñó por lo bajo apresurándose en colocarse una camisa de algodón.
Ritsu rio por lo bajo divertido; apostaba lo que fuera a que de saber que era él, Takano no se disculparía pero de seguro intentaría hacer algo menos "santo" que solo volverse a vestir. Se ruborizó un poco al pensar en eso.
-No sé qué me ocurrió; por favor disculpe las molestias que pude causarle sensei – Ritsu no pudo evitar cierta gracia: vaya que Takano sabía cómo comportare con el mangaka estrella del departamento esmeralda.
- Prepare caldo de pollo y otras cosas para que coma – Comentó aun con una risita de gracia. Takano asintió aun medio aturdido, saliendo de la habitación, para sentarse frente a la mesa donde Ritsu le sirvió un tazón con el caldo sentándose luego frente al pelonegro quien agradeció por la comida en voz baja; Ritsu apostaba lo que fuera a que debía dolerle la cabeza.
- Yoshino-Sensei ¿Cómo llegó aquí? – Preguntó Takano probando el caldo; Ritsu le miró fijamente un par de segundo, no le parecía muy adecuado decirle que había ido por él a casa de Yokozawa-san y como lo había encontrado.
- Nos encontramos por casualidad – Dijo con simpleza y agregó dudando en un principio – Takano-san… usted mencionó algo sobre…Onodera-san – Dijo; habría querido esperar a hablarlo con Kisa, pero la curiosidad le podía.
Takano soltó la cuchara para mirar a "Chiaki". Ritsu notó que la mirada se le había apagado aún más; como si Onodera hubiese dicho algo sumamente doloroso para él. Incluso cuando el mayor alzó la mirada intentando sonreírle, Ritsu se dio cuenta que no había podido ocultar esa mirada dolida; una mirada que le impulsaba a querer acercarse a Takano pero… ¿para qué? ¿Abrazarlo? No lo admitiría.
- Seguro vino a hablar de su manga y en cambio está aquí haciendo comida y… - Pero Ritsu negó frenéticamente; lo menos que quería era hablar del trabajo de Chiaki.
- Takano-san puede confiar en mi – Aseguró Ritsu bajando la mirada ruborizado. El aludido fijó la mirada en el caldo de pollo tomando su cuchara para removerlo sin mayor ánimo; Ritsu se pasó la mano por el cabello; no podía seguir viendo a Takano así, tan abatido: ese no era el Takano Masamune del que se había enamor…
El color le subió al rostro ¿Qué había estado a punto de pensar? ¿Enamorado? No, eso que él sentía en su pecho cada vez que veía al pelinegro no era amor; no podía admitirlo, un estúpido orgullo que había nacido hacía diez años con el malentendido que les había separado, no le dejaba.
- Amar duele Yoshino-Sensei – Comentó Takano tan bajo que por un segundo Ritsu dudó que realmente hubiese dicho algo; Takano no había alzado la mirada -…más cuando esa persona se entrega a ti pensando en otro hombre.
- Se entrega…- La voz de Chiaki murió en la garganta de Ritsu; que abrió los ojos de par en par ¿había entendido bien? – Él…tú… - Respiró hondo; debía mantener la calma si quería averiguar lo que hubiese pasado. - ¿Otro hombre? ¿Qué le hace pensar eso?
- Conozco a Onodera desde hace diez años – Dijo por lo bajo – Y nunca me dijo que me ama; ni cuando éramos jóvenes, ni ahora; no importa cuánto me esfuerce por conseguir ganarme sus sentimientos otra vez; yo… pensé que lo estaba logrando, anoche cuando tomó la iniciativa, pensé… - Takano se detuvo; al parecer dándose cuenta que se estaba abriendo mucho al mangaka; o quizás malinterpretando la palidez en el rostro de su acompañante. – Lo siento, no debí decirle esas cosas.
- Ri…Ritsu tomó la iniciativa – Onodera parpadeaba repetidas veces mientras hablaba con voz tensa; sintiendo un vacío en su estómago que era acompañado por un rugido en su pecho; un enojo que iba creciendo hacía Kisa – Estuvo….¿estuvieron juntos anoche? – Takano asintió. Ritsu se puso de pie con brusquedad intentando ocultar su mirada de Takano; una mirada dolida, traicionada y furiosa; y sin mediar palabra se apresuró en salir del apartamento apenas escuchando las últimas palabras de Takano - Yoshino-Sensei, no dañe así a Hator… ¿A dónde va?
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Kisa entró al apartamento de Ritsu con una sonrisa en los labios; él había esperado que Yukina se fuera poco después de haberle entregado el teléfono pero no fue así: se encontraron de pronto disfrutando la tarde sentados en la cafetería mientras hablaban acerca de todo y de nada a la vez; Kisa debía aceptar que Yukina era increíble siendo capaz de mantener durante tanto tiempo una conversación con alguien a quien consideraba un desconocido. De vez en cuando había preguntado por el trabajo en la editorial y Kisa no puedo evitar que el corazón se le hinchara de emoción cuando se dio cuenta que si lo hacía era para preguntar por él.
Y así había transcurrido la tarde, antes de darse cuenta había terminado intercambiando teléfonos con Yukina (le había dado el número de Ritsu, después de todo esperaba esa noche cambiar los teléfonos) y terminaron por separarse en la estación del metro.
Entró al departamento de Ritsu cerrando la puerta tras de sí, tomando una nota del piso dejada por el dueño del apartamento pidiéndole que lo llamara; la tomó no prestándole demasiada atención: no estaba seguro de cuando había sido la última vez que había pasado una tarde agradable SOLO conversando con Yukina, dándose cuenta que nunca se habían dado la oportunidad: todos sus encuentros, todas sus citas, comenzaban o terminaban con sexo. ¡No que se quejara! Al contrario, pero justo ahora se preguntaba si a Yukina le habría gustado alguna vez tener solo una tarde de pláticas de vez en cuando.
Buscó su celular en su bolsillo pero recordó que se lo había dejado al castaño; por lo que fue al teléfono fijo para marcarle a Chiaki: ya hacía unas horas le había llamado para decirle que quería hablar con él y Ritsu esa noche; pero sabía que Yoshino era muy despistado así que mejor le llamaba y se aseguraba de que no hubiese olvidado que se encontrarían, ni la dirección del departamento de Ritsu.
- ¿Moshi moshi? – Contestó el mangaka que poseía su voz, al contestar el teléfono.
- Espero que vengas en camino.
- ¡Claro que voy! ¿Quién te crees que soy Baka?
- ¿Cómo me dijiste? – Gruñó Kisa - ¡Debes respetarme! ¡Soy mayor que tú!
- Justo ahora tienes la edad de Ritsu que es el menor y yo tengo la tuya que eres un viejo – Kisa iba a gruñir una réplica pero Chiaki exclamó emocionado - ¡Soy mayor que tú! ¡Ahora debes llamarme Yoshino-san!
- Deja de decir tonterías y date prisa.
- Ya, ya; voy llegando – Aseguró. Kisa colgó rodando los ojos. De todas las personas que podía haberse quedado con su cuerpo ¿Por qué había tenido que ser ese infantil?
Marcó esta vez el teléfono de Ritsu; le había llamado también a él pero no le había contestado por lo que había terminado por enviarle un mensaje al que él había contestado aceptando siempre y cuando fuese en su apartamento. Kisa le había preguntado porque y él solo había contestado que estaba cerca. No le dio chance a repicar el teléfono cuando llamaron a la puerta; colgó yendo a abrirle a Chiaki quien entró emocionado, escribiendo a prisa un mensaje.
- ¿Esté es el apartamento de Onodera-san? – Cuestionó – ¡Vaya! Vive solo a un par de cuadras de Yuu – Dijo mientras tecleaba:
"¿Recuerdas a Onodera-san? ¿A que no adivinas donde vive? ¡En los edificios que están por tu casa.."
- Entra, entra – Le apuró Kisa cerrando la puerta tras él.
- ¿Qué quieres? Estás extraño con todo esto de la reunión – Le hizo ver y agregó con algo de enojo – Por cierto ¿Dónde estuviste toda la tarde? – Gruñó – No tienes ni idea del desastre que fue la oficina hoy apenas pudimos…
- Estaba con Yukina… – Respondió justo cuando un mensaje de Yuu le llegó; Chiaki lo revisó:
"¿En serio? ¿Cómo supiste?" A lo que Chiaki se apresuró a responder
"Estoy en su apartamento, el 1202"
-… así que estuve pensando que tu podrías…- Continuaba Kisa explicándole su plan; Chiaki lo miraba prestándole atención, o al menos eso intentaba: se preguntaba si Hatori se habría enojado por ese corto "hoy no" había querido escribirle un mejor mensaje pero la enfermera le había reñido para que dejara el celular, se dejara curar y de paso se enterara de los nuevos chismes de la editorial; al parecer Kisa-san solía ser bastante "conversador". Su teléfono vibró con un nuevo mensaje.
"¿Estás ahí? ¿No es muy tarde? ¿O Hatori te va a llevar a tu casa?"
"No, pienso quedarme a dormir aquí"
-… Solo te pido que lo hagas bien; de eso depende mi relac…
"Mejor voy a buscarte y te quedas a dormir en mi casa; estoy allá en 5 minutos"
Chiaki se alarmó; disponiéndose a responderle con un rotundo no porque Onodera no estaba allí, así que si Yuu iba a buscarlo no vería a ningún "Chiaki" pero Kisa le arrebató el celular de la mano; estaba enojado.
- ¡No me estás prestando atención! – Le espetó
- ¡Mi teléfono! – Chiaki alargó las manos para tomarlo pero Kisa lo mantuvo lejos de su alcance.
- Escúchame primero – Ofertó con molestia; Chiaki intentó arrebatárselo pero viendo que no lo conseguía optó por cruzar los brazos enfurruñado.
- ¿Qué?
- Yukina – Dijo Kisa como si eso explicara todo; sin embargo agregó – Le dije que estoy de viaje y que volvía esta noche; él estará esperando que vaya a verlo en la mañana.
- ¿Para qué le dijiste eso? – Gruñó Yoshino confundido – ¿Le dirás la verdad?
- De hacerlo no me habría inventado lo del viaje – Aseguró Kisa con voz cansina – Necesito que vayas con él y te disculpes por llamarlo Tori y…
- ¿Estás loco? – Exclamó Chiaki con una expresión de total desconcierto ante lo que le pedían; incluso había desdoblado los brazos por la sorpresa- ¡No! No, no – Negó frenéticamente con la cabeza – Olvídalo, si llego a equivocarme en una palabra me matas, olvídalo.
- Por eso no cometerás ningún error – El tono de Kisa hizo estremecer a Chiaki por la amenaza implícita que conllevaba – Solo dile que lo lamentas y pídele que te perdone.
- ¿Y después qué? – Cuestionó negando con la cabeza – Si nos re…los reconcilio – Se corrigió - Luego querrá besarme y…
- Ni se te ocurra intentarlo – La voz de Ritsu usada por Kisa fue tan mortal que hizo a Chiaki encogerse en su lugar.
- Tampoco quiero – Balbuceó a prisa – Yo solo quiero besar a Hatori.
Llamaron a la puerta con aparente desespero deteniendo la conversación de los otros dos que se miraron confundidos durante un segundo antes de comprender que faltaba Ritsu. Chiaki se apresuró a la puerta para abrirla y darle paso a su propio cuerpo quien se adentró sin preocuparse en quitarse los zapatos en el gekan o cerrar la puerta.
- ¡Te acostaste con Takano San!
- ¿Qué? ¡No! ¡Yo no podría! LO JURO – Exclamó Chiaki de inmediato alarmado por la acusación. Ritsu volteó a verlo con mala cara.
- ¡Tu no! Kisa san – Volteó al aludido que había palidecido por completo, parecía querer encogerse todo lo que pudiera para desaparecer de la mirada de Ritsu que parecía suplicarle que le desmintiera sus palabras con la misma sinceridad y vehemencia que lo había hecho Chiaki pero no fue así – Kisa-San ¿Se acostó con Takano-san?
- Yo…no fue mi intención – Balbuceó tan bajo que era apenas audible. Esta vez fue el turno de Ritsu a través del rostro de Chiaki de palidecer; en el fondo había esperado que fuese mentira y lo que le había dado a entender Takano no fuese otra cosa que delirios de su mente ebria; pero no era así. Sintió sus ojos llenarse de lágrimas por el dolor de la traición: él consideraba a Kisa-san como un amigo
- Yo confiaba en usted Kisa-san – Dijo, su tono estaba herido y enojado a la vez.
- No sabía que resistías tan mal el alcohol y…y… yo…- Kisa estaba avergonzado de sí mismo sin aviso hizo una profunda reverencia – Lo siento mucho Onodera-san yo solo… me sentía solo y…
- ¿Qué te sentías solo? – Ritsu no lo pensó, se abalanzó sobre Kisa, parecía dispuesto a golpearlo. Chiaki se apresuró a sujetarlo forcejeando con él para evitar que alcanzara a golpear a Kisa que no se había enderezado - ¿Y qué hay de tu novio? – Kisa alzó la mirada de inmediato; su mirada mostraba un dolor y un arrepentimiento ante la mención de Yukina - ¿Cómo pudiste hacernos esto y aun así vernos a la cara?
Intentó una vez más lanzarse sobre Kisa esta vez sí alcanzándolo; le golpeó en la quijada tumbado al mayor al suelo, quedando sobre él para seguir golpeándole. Chiaki, alarmado, los vio en el suelo enzarzados en la pelea; se apresuró hacía ellos intentando halar a Ritsu para detenerle.
- ¡Onodera- san cálmese! ¡No puede hacerle daño a su propio cuerpo! – Pero Ritsu hizo oídos sordos acertándole otro puñetazo en la quijada a Kisa mascullando cosas como "traidor" y parecía dispuesto a volver a golpearlo pero Chiaki logró separarlo halando a Ritsu de la cintura, ignorantes del par de ojos color ámbar que veían desconcertados como Chiaki había golpeado al editor de Esmeralda que les había ayudado en un par de ocasiones a cumplir los plazos.
- ¡CHIAKI! – Lo llamó Yuu aun desde el umbral de la puerta.
-¡Yuu! – Exclamó el aludido de inmediato dándose cuenta, solo por la mirada confundida del recién llegado, que había cometido un error: no era él quien Yuu esperaba que le respondiera sino Ritsu; pero no tuvo demasiado tiempo a pensarlo - ¡Itai! – Recibió un puñetazo en la mejilla que seguro con el forcejeó se había desviado de su objetivo (Kisa-san) a él.
– Onodera, cálmese por favor. – Intentó tranquilizar Kisa con una mejilla roja, a quien Yuu veía como Chiaki, y para él eso ya era suficiente.
- ¿Qué pasa aquí? – Cuestionó serio ganándose la atención ahora sí, de todos - ¿Cómo que "Onodera"? – Ritsu y Kisa palidecieron sin dar respuesta. Yuu los miró a los tres enfocando su mirada en Ritsu pensando que sería Chiaki - ¿Chiaki? – Exigió una respuesta.
Los tres se miraron con la misma pregunta en sus ojos ¿Le decimos? Kisa negó, después de todo para él Yuu no era más que un desconocido pero Chiaki lejos de hacerle caso volvió su mirada ahora castaña, hacía Yuu
- Chiaki soy yo – De todas formas ¿qué más podía decirle? Yuu lo miró desconcertando, detallando el cuerpo de Kisa de arriba abajo obviamente pensando que el golpe lo había trastocado o algo similar.
- ¿Está ebrio? – Le preguntó al cuerpo de Chiaki señalando al verdadero mangaka.
- Sin duda – Dijeron de inmediato Ritsu y Kisa tomando cada uno a Chiaki de un brazo para llevárselo.
-Será mejor que te vayas – Dijo Ritsu – Te llamó luego – Pero Yuu no se movió; Chiaki intentó soltarse.
-¡Baka! Yoshino Chiaki soy yo – Exclamó – ¡Suéltenme! – Se quejó jaloneando para soltarse – Yo fui quien te ayudó a meterte en el vestidor de chicas en preparatoria porque tenías ese empeño de querer dibujar a Abe-Sensei.
- ¿Cómo sabes eso? – Preguntó serio - ¡Dijiste que no se lo dirías a nadie! – Le reclamó a Ritsu
- ¿El vestidor de chicas? ¿En serio? – Cuestionó Kisa sorprendido.
Onodera miró a Chiaki que con la mirada le pedía que dijera la verdad. Ritsu suspiró.
- Él tiene razón – Dijo por lo bajo - Él es Yoshino Sensei.
Esta vez fue el turno de Yuu de desconcertarse; miró nuevamente a los tres chicos ante él; Kisa había dejado de intentar llevarse a Chiaki.
- Creo que es mejor que pases y cierres la puerta – Comentó Yoshino. Yuu asintió y obedeció aun desconcertado - Tenemos algunas cosas que contarte.
No era fácil explicar algo que ellos mismo no entendían del todo; y sin embargo fueron narrándole los sucesos de los últimos días. Yuu no decía nada, solo los observaba con los ojos entrecerrados como si analizara sus palabras; quizás cuestionándose si meterlos a todos de cabeza en un psiquiátrico. Chiaki fue quien más se explicó, pensando que la única forma en lograr que les creyera era que Yuu se diera cuenta que él sabía cosas que solo Chiaki sabría.
- ¿Y quieren que crean que desde hace una semana ustedes simplemente amanecieron en el cuerpo del otro? – Cuestionó el ojos ámbar mirando con interés a Ritsu con el cuerpo de Chiaki. - ¿Están todos locos?
- Eso fue lo que pasó – Se defendieron los tres a destiempo.
- Están locos – Corroboró Yanase por lo bajo, apartando la mirada de Ritsu para ver ahora a Chiaki – Y yo más, porque me parece que les creo.
La sonrisa amplia de Chiaki iluminó el rostro de Kisa; los otros dos por su parte dejaron escapar el aliento que no se habían dado cuenta que contenían
- ¿De verdad? – Preguntó Kisa; incrédulo de que alguien cuerdo creyera semejante locura.
- Ya sabía yo que había algo mal contigo – Señaló a Ritsu – En serio… ¿Té?
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Había ido de todas formas, a pesar de que le hubiese dicho que no; Hatori había ido a la casa de Yoshino. Había comprado algo de comer tal y como había avisado. Estaba agotado por el día en la oficina pero no era dormir lo que quería; él necesitaba hablar con Chiaki y entender lo que estaba ocurriendo con él, con su relación.
Pero solo le bastó con abrir la puerta para darse cuenta que Chiaki no estaba allí: todas las luces estaban apagadas y reinaba un silencio total en el departamento. Hatori entró encendiendo las luces del pasillo y las de la sala; dejó sus zapatos en el gekan y las bolsas de comida sobre la mesa para dirigirse a la habitación de Chiaki, solo para confirmar que no estaba allí.
La cama estaba tendida y las cosas estaban un poco más ordenadas de lo normal; últimamente Chiaki hacía el aseo de la casa por su cuenta.
- No me dejes Yoshino – Susurró las palabras que hacía tantos años Chiaki le había dicho – No te alejes de mi - Suspiró aflojándose la corbata con el pulso algo tembloroso, quizás Chiaki solo había decidido que ya no lo necesitaba. Sacó su celular para intentar llamarlo coincidiendo con la llamada de Takano que venía entrando.
- Hatori – Le saludó Takano; el aludido le respondió el saludo sin mucho interés – Lamento que hayas tenido que hacerte cargo de todo hoy ¿Ocurrió algo?
- De hecho si – Comentó explicándole el asunto de la reimpresión del manga de Ritsu sin mucho ánimo; no le apetecía hablar de trabajo en ese momento. Volvió sobre sus pasos para sentarse en el sofá de la sala. Takano le hizo algunas preguntas más dándole un par de indicaciones a las que Hatori asentía fijándose en el reloj: ya pasaba la media noche y nada que su pareja volvía -…ya de eso nos encargaremos mañana.
- Una cosa más – Agregó Takano antes de colgar la llamada – Por favor agradécele a Yoshino-sensei de mi parte
- ¿A Chiaki? – Preguntó el castaño de inmediato interesado - ¿Por qué?
- Por hacerse cargo de mi – Hatori parpadeó desconcertado. Estuvo todo el día aquí y…
Pero un portazo se dejó escuchar desde el otro lado de la línea interrumpiendo a Takano que, confundido se cuestionó que pasaba.
- ¿Puedo quedarme aquí esta noche? – Escuchó desde el otro lado de la línea. Hatori colgó sin saber que pensar; solo había una cosa segura: esa era la voz de Chiaki.
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El sol empezaba a despuntar en el horizonte cuando Ritsu entró en la casa de Chiaki. Se sentía agotado por completo, por su rabia hacía Kisa, la traición de este, agotado por las atenciones a Takano: él había planeado quedarse a dormir en su departamento; pero luego de la pelea con Kisa; y de una nueva discusión cuando les dijo que debían cambiar de celulares; Ritsu había vuelto al departamento de Takano enojado, pidiéndole quedarse allí; el pelinegro había aceptado disponiéndole la habitación para huéspedes pero ni así Ritsu logró dormir y descansar: ¿Cómo podía dormir cuando escuchaba la respiración de Takano tan cerca? ¿Cómo podía evitar que su corazón se desbocara y deseara ir de inmediato con Takano cuando recordaba el papel que Kisa le había mostrado: el deseo de Tanabata de Takano: "Deseo que Onodera olvide los prejuicios y pueda ver la sinceridad de mi amor desde otra perspectiva"? ¿Cómo podía hacerlo si al mismo tiempo su mente lo minaba de imágenes de Takano con Kisa-san la noche anterior? No, lo mejor que había hecho era volver al departamento de Chiaki apenas saliese el primen viaje en el metro.
Por lo menos algo bueno (o eso esperaba) había ocurrido: Yuu no solo se había enterado de todo y les había prometido guardarles el secreto; también les había ofrecido ayudarles tanto en su día a día como a conseguir una solución. Aunque al principio no había estado muy de acuerdo en que le dijeran, sentía un alivio de que alguien fuera de todo ese enredo supiera su secreto; era como si le aligeraran una pesada carga porque el peso ya no recaía en tres sino en cuatro pares de hombros.
Se llevó una mano al pecho al casi darle un infarto cuando al pasar a la sala vio a Hatori durmiendo sentado en el sofá de tres plazas ¿Qué hacía allí? Se sintió un poco culpable al pensar que podría estar esperándolo, quizás debió haberle llamado, o dicho a Chiaki que le enviara un mensaje para que supiera que no llegaría en toda la noche. Suponía que ahora, con el cambio de celulares, tendría que encargarse directamente de eso; frunció el ceño, no solo era que al entregar el suyo (no sin quejarse y discutir, de hecho por eso había terminado tan enojado en casa de Takano) había perdido el único contacto que tenía con Takano como Onodera; no, era que el tener ahora el celular de Chiaki era como aceptar que su situación se hacía cada vez más permanente; que mientras más tiempo pasar, más tendría que ir ocupando la vida de Yoshino Chiaki y dejando de lado la de Onodera Ritsu, y eso le aterraba.
Se acercó para despertar a Hatori; bien fuera para que se acostara un rato más en la cama o para que se fuera a trabajar.
- Hatori-san – Le removió con suavidad; el aludido un ojo débilmente.
- ¿Yoshino?
- Vete a la cama – Le dijo - ¿A qué hora vas a trabajar? Yo te despierto – Le había tomado del brazo para ayudarle a levantarse pero antes de que pudiera hacer nada, Hatori le había halando dejándolo acostado en el sofá bajo su cuerpo.
- ¿Dónde estuviste? – Le pregunto; Onodera le miró a los ojos, grises como un cielo a punto de desatar una atroz tormenta; había algo perturbador en ellos.
- Con Yuu – No era mentira, no estrictamente: había estado con Yuu hasta poco más de media noche; sin embargo al verlo tensar su cuerpo supo que o no le había gustado su respuesta o no lo había convencido o ambas cosas. - ¿Emp… puedes bajarte? – Preguntó.
- ¿Me amas? – Ritsu fue tomado por sorpresa. Durante un segundo quiso responder que no; quería vengarse de alguien, del universo si era posible por la traición de Kisa, pero no era capaz: Chiaki y Hatori no eran culpables de nada y sin embargo ¿podía mentir y decir que lo amaba?
Siempre le había parecido ruin decir esas palabras sin sentirlo por muy noble que pueda parecer la intención al hacerlo pero sería aún más ruin destruir la relación de Chiaki por no ser capaz de hacerlo. ¿Entonces que lo detenía?
"Conozco a Onodera desde hace diez años y nunca me dijo que me ama; ni cuando éramos jóvenes, ni ahora"
Esas habían sido las palabras de Takano y no era cierto: una vez había dicho esas palabras que se perdieron entre el retumbar de un trueno y por lo pronto no estaba seguro de ser capaz de repetírselas, mucho menos de decírselas a otra persona.
- Hatori-san…yo…yo tequi…- Su respuesta no complació al editor quien le interrumpió uniendo su boca con el chico que llevaba el cuerpo de Chiaki. Ritsu siempre había pensado que Hatori para estar con alguien como Yoshino, debía tener un lado sensible al momento de estar juntos pero ese beso era todo menos sensible: estaba siendo rudo, incluso agresivo con un interés en mostrarle posesión.
Onodera se sintió perplejo, apenas pudiendo creer que el buen Hatori estuviese prácticamente violando su boca de esa manera. Intentó quitárselo de encima alarmado cuando la mano del más alto le soltó el cinturón para abrir el pantalón casi rompiendo los botones.
- ¿Qué haces? ¡Detente! – Exclamó con dificultad intentando soltarse. Hatori le ignoró besando la piel del cuello del más bajo con un intenso deseó. Ritsu sintió su mano introducirse en su pantalón y rozar su miembro, pero ese contacto no era placentero: siempre que ocurría una situación similar con Takano, a pesar de pedirle que se detuviera realmente deseaba lo contrario; pero con Hatori era completamente diferente, estaba mal. - ¡Hatori-San! – Gritó dándole un puñetazo en la cara no lo suficientemente fuerte para quitárselo de encima pero si para detenerlo.
Los ojos azul marino se encontraron con los grises de Hatori; a Ritsu le pareció increíble que quien estaba siendo manoseado contra su voluntad era él y sin embargo eran los ojos de Hatori los que se mostraban tan terriblemente dolidos y estaba seguro que no era precisamente por el golpe que le había dejado roja la mejilla.
- Dilo – Susurró Hatori apenas audiblemente; sin quitarse de encima de Ritsu.
- ¿Qué cosa?
- La verdad – Exigió - ¿Qué hacías con Takano-san? – Ritsu se removió nervioso bajo el cuerpo del más alto.
- ¿De qué hablas? Yo estuve con Yuu y me quedé a dormir en su casa porque…
- Takano me llamó – Dijo con voz mortal – Estuviste todo el día con él, justo el día en que ninguno de los dos contestaba sus teléfonos y volviste en la noche, te escuché.
- Yo… ¡No pienses mal! Nosotros…
- ¡Entonces dime que está pasando! – Exigió; había subido un poco la voz – Porque no lo entiendo: de pronto te apartas de mí sin explicación ¿Qué hice? ¿Por qué me evitas Chiaki? – Su voz se quebró; y Onodera juraría que sus ojos tenían el típico brillo de las lágrimas cuando empiezan a ocupar la visión – Solo di que me amas.
Ritsu estaba boquiabierto: nunca pensó que vería a Hatori quebrase así; no era justo; no era justo con ninguno lo que estaba ocurrido, no era justo que tantas personas estuviesen sufriendo por unos estúpidos deseos. Sintió sus ojos también llenarse de lágrimas que Hatori malinterpretó separándose de él y poniéndose de pie.
- Espera… - Pero Hatori negó evitando su mirada, ocultando su rostro de él mientras tomaba su abrigo sobre el respaldo del sofá, para irse dolido – To…tori te… ¡te amo!
Lo había dicho; para no verlo sufrir así; para salvar la relación de Chiaki y su compañero de trabajo; porque no era justo que todo se estuviera yendo al infierno… y había sido demasiado tarde, Hatori ya se había ido.
_OO_OO_
¿Qué les pareció?
Estuvo un poco más dramático de lo normal, prometo que el siguiente será un poco más cómico jeje aunque... ohh ese Ritsu! repartiendo golpes a diestra y siniestra jajajaja
Contesto los reviews:
Adil: jajaja sí, mi cabeza está dando vueltas pensando en la solución de esto jaja ohh ya estamos casi en Halloween y más que macabro le puse lo dramático x.x jeje
Nadie: bueno, no es como si fueran a ver algo que no hayan visto antes jajaja gracias por los cumplidos :)
Cami-San: si, todos esperamos que salga bien; ya en el próximo capi lo veremos, estoy trabajando en ese escena jajaja xD creo que si van al psicólogo lo traumaran de por vida jajajaja
bueno, Ritsu no supo que pensar con eso... pero luego de repartir puños ahora tiene mucho que pensar jeje
Andrea: ohh no, no pienso dejarlo x.x a pesar de este pequeño (okei, okei... gran) atraso, no está en mis planes dejarlo... solía actualizar una vez por semana; y espero retomar pronto ese ritmo... no fue culpa de todos: Tori no tiene culpa de su sufrimiento x.x pero esperemos que pronto resuelvan todo :)
Mia: ohh tú con internet y yo sin tiempo para escribir D: ohh Ritsu se preocupa por él, solo que no siempre lo admite jeje es que Hiyo es muuy tierna... jajaja Yukina no aprueba la moción de cortarle la lengua a Kisa; él le da buenos usos xD jaja sé que me dijiste que no tardara mucho x.x lo siento mucho D:
Guest: Mio? Mino supongo jajaja ohh tranquila! apaga esa antorcha! jajaja Colombia? no, soy Venezolana :D
Ale: Oh, me dio cosita escribir eso D: pero era necesario x.x lamento haberme tardado D:
A los demás contesto por Inbox :D
Bien, en el próximo capítulo veremos cómo le va a Chiaki con Yukina :P estoy trabajando en esa escena jeje :P
Gracias a los que continúan leyendo.
Nos leemos pronto
besos :3
