Holaaa!
ohhh no tienen ni idea! Nunca, nunca, NUNCA se vayan una semana de "vacaciones" tras terminar las semanas de evaluaciones fuertes, si no han entrado de vacaciones realmente x.x (porque aunque no lo crean, apenas hoy 20 es que vengo a salir de vacaciones en la uni -.-!)
no tienen idea de como disfrute mis "vacaciones adelantadas" con mis amigos, pero cuando volvimos a la uni fue a volver a sufrir D: oh a quien quiero engañar? no me arrepiento de nada! xD jaja excepto del avión -.-! odie volar en eso con todo mi ser... en fin, lo que quiero decir es que lamento haberme atrasado, pero una semana de diversión lejos de la uni me llamó y no pude resistirme
En compensación, el capi es mucho más largo :D espero que lo disfruten n.n
Le agradezco a Yunohi, FrozenRoze1498, zryvanierkic, Luke Cole, Maka Death, Ale, LadyDy, Nadie, , Amaikurai, Coonchitaa, Lirit Choiseul, cami-san, selene Uchiha, Cadiie Mustang, Ana Reiko, Juliex19, Neko uke chan, Asusa.Z.s, Mia y Helianne por todos sus comentarios: Gracias a ustedes logramos superar los 100 review! Gracias! y por su puesto gracias a todos los que leen, siguen y agregan a favoritos esta historia n.n
ahora si, A leer!
Capítulo 12: Perspectiva
Lo había intentado pero no podía sacarse de la cabeza las palabras en ese papel que Kisa-san le había mostrado la noche anterior: "Deseo que Onodera olvide los prejuicios y pueda ver la sinceridad de mi amor desde otra perspectiva". Takano había escrito esas palabras, ese deseo; y saberlo le había descompuesto por dentro.
¿Olvidar los prejuicios? ¿Cómo podía olvidar el miedo a ser herido nuevamente? Pero… ¿Es que acaso Takano-san no le había dejado claro que no era herirlo lo que quería? Al contrario, no hacía más que decirle que lo amaba y pedirle que lo amara. Qué viera su amor desde otra perspectiva… ¿Y si la única perspectiva era que se estaba dejando llevar por la nostalgia del pasado? No creía poder soportar que Takano luego le dijera que no podía amarlo porque ya no era el mismo de hacía diez años.
Negó con la cabeza, eso era absurdo, su mente no estaba más que armándose una novela. Él quería a Takano-San; lo amaba, era algo que se decía todas las noches antes de dormir, como si admitirlo en la oscuridad no contara en lo absoluto; como si la rabia que sentía hacía Kisa-san por saber que se había aprovechado de la situación para estar con Takano-san; no fuese más que una simple molestia cuando la realidad era diferente: Takano-san era suyo.
El reflejó en el espejo del rostro de Chiaki enrojeció ante ese pensamiento ¿Suyo? ¿Desde cuándo se había vuelto así de posesivo? No era que Takano fuese suyo, solo quería saber cómo seguía después de la resaca del día anterior, si, era eso; por eso se había vestido para salir a verle luego de terminar con su propuesta para la firma de autógrafos en Librerías Marimo.
Respiró profundo viendo el reloj de pared; si se daba prisa llegaría a la editorial más o menos a la hora en que Takano solía salir. Podría encontrarlo allí o… negó con la cabeza, si iba a verse con Takano debía buscar otro lugar, lo menos que quería era que Tori los viera después de lo ocurrido en la mañana; tenía que hablar con él y ver como solventar esa situación; pero por hoy tenía que ver a Takano.
Abrió la puerta dispuesto a salir y se llevó la mano al pecho por el susto ¿Qué hacía Takano ahí con la mano alzada como si estuviese a punto de tocar a la puerta?
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El silencio fue sepulcral; Takano veía a Ritsu esperando una explicación ¿pero que más explicación quería? Sus palabras habían sido claras "Su novio soy yo".
Él no había tenido tan altas pretensiones como para esperar que Ritsu lo llamara "su novio" alguna vez; se conformaba con que le dijera que le quería, que lo amaba pero Onodera siempre se había negado, siempre le había rechazado y ahora ocurría todo esto.
- Yo… no es… déjame explicarte – Empezó a tartamudear Kisa. Takano cerró los ojos inspirando hondo mientras "Ritsu" le colgaba el teléfono a quien fuera que estuviese llamando. – Takano san… déjame explicarte.
- ¿Explicarme? ¿Explicarme porque nunca me dijiste que salías con otra persona? ¿Me explicarás porque he estado perdiendo el tiempo intentándote convencer de que me sigues amando cuando luego le decías eso que quiero escuchar a otro?
- No es así – Exclamó Kisa – Las cosas han cambiado en las últimas semanas Takano-san. Yo no soy quien tú crees…
- Eso es evidente – Dijo serio. – Pensé que eras sincero, real.
- No me estás entendiendo – Negó Kisa apresuradamente. – ¡No soy Ritsu!
-¿Ah no? ¿Y quién eres? Harry Potter – Gruñó.
- ¡No! Lo que quiero decir es que ahora… soy Ritsu… pero no soy tu Ritsu… - Takano retrocedió un paso como si Kisa le hubiera dando un golpe este lo notó -Mierda, ¿qué estoy diciendo? Lo que quiero decir es que…
- Ya está más que claro – Dijo disponiéndose a marcharse.
- No, escúchame… - Exclamó Kisa; Ritsu iba a matarlo, cuando se enterara lo mataría cruel y dolorosamente. Salió tras Takano a la oficina pero este estaba tomando su abrigo y su maletín. – No quise decir eso, Takano-san escúchame.
Pero Takano no lo escuchó, había salido de la oficina sin volver a mirar a Ritsu; había mantenido la compostura hasta subir al elevador, una vez se hubieron cerrado las puertas presionó el botón para detener el ascensor y se dejó resbalar hasta el suelo intentando no desmoronarse, no allí, no ahora, no por Ritsu… no otra vez.
No supo cuánto tiempo se quedó en el ascensor, no debió haber sido mucho porque cuando llegó al vestíbulo de la editorial nadie comentó nada sobre el atasco del ascensor y si lo hicieron él no se enteró; solo salió a la calle haciendo caso omiso a la lluvia que le empapaba, solo quería alejarse de la editorial y beber hasta olvidarse de Onodera o al menos ese era el plan inicial; se sorprendió a si mismo cuando lejos de estar en un bar, se encontró en el pasillo del octavo piso de un edificio mojando el suelo con el agua que le goteaba del abrigo, viendo fijamente la puerta que se disponía a tocar ¿Qué hacía él allí? ¿Porque, de todos los lugares, había terminado frente a esa puerta?
Dudó, y justo en ese momento la puerta se abrió dejándole ver a Yoshino-sensei que abrió la boca sorprendido de verlo.
- ¿Ta…Takano-san? – Preguntó incrédulo, su mente buscando las mil y una razones por la que él pudiese estar allí buscando a Chiaki; quizás por algo del manga pero ¿Por qué no habría enviado a Hatori como siempre? - ¿Pasa algo?
- Ritsu… - Dijo por lo bajo, sin mirarlo; como si quisiera justificarse por haber llegado a la casa del mangaka sin avisar. Onodera sintió el pelo de la nuca erizársele ¿Lo había llamado Ritsu? Significaba entonces que sabía quién era él ¿Kisa-san se lo había dicho?
- Takano-san puedo aclararlo – Susurró – Yo…
- ¿Puedo pasar Yoshino-san? – Era oficial, ahora Ritsu sí que estaba confundido. Asintió haciéndose a un lado para darle espacio a que pasara
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- ¿Por qué te tardaste tanto? – Le riñó Yuu al ver a Kisa aproximarse por el pasillo. El ayudante de mangakas había estado esperando frente al apartamento de Kisa-san – Aquí no hay nadie – Exclamó sin dejarle responder – Y Chiaki no contesta el teléfono ¿A dónde se llevó tu novio a Chiaki? ¿¡Me estás escuchando!? – Le gruñó cuando no recibió respuesta.
- ¿Qué dijiste? - Yuu gruñó exasperado.
- Tu novio no está aquí con Chiaki – Exclamó – He estado llamando a la puerta desde que llegué; no se oye nada adentro. – Kisa se apresuró a buscar la llave escondida que siempre dejaba entre las cartas de su buzón y se apresuró a abrir; en efecto, no había nadie en casa pero su apartamento estaba vuelto un soberano desorden: había que ver que Chiaki no había sido capaz de limpiar ni un poco desde que se quedaba allí.
- No están aquí – Hizo ver. Yuu lo miró feo.
- ¿Qué te pasa? Es evidente que no están – Le riñó - ¿A dónde más pudo habérselo llevado? – Kisa no respondió, parecía tener la mente en blanco. - ¡Kisa-san! – Yuu parecía a punto de golpearlo si no se centraba en lo que estaba ocurriendo, pero la mente de Kisa parecía muy dispersa.
- Takano-San me escuchó hablando contigo – Yuu abrió los ojos con desconcierto – Me oyó decirte que el novio de Yukina soy yo.
- Le dijiste la verdad, que tú no eres Ritsu ¿Verdad? – Cuestionó Yuu. Kisa palideció.
- Yo…yo, lo intente; pero él no me escuchó
- ¿Qué no te escuchó? – Le espetó – ¿Lo dejaste ir sin aclararle nada? ¡Onodera-San va a matarte! – Y agregó con suma seriedad - ¡Y yo te matare si tu novio le pone un dedo encima a Chiaki así que ve pensando donde pudo haberlo llevado!
- ¡No lo sé! – Kisa parecía a punto de tener una crisis de nervios – Quizás…no pero… entonces…- Yuu se exasperó al ver que no terminaba ninguna frase.
- ¡KISA!
- ¡SU CASA! – Gritó – Seguro lo llevó a su casa en…- El celular sonó interrumpiéndolo; Kisa se apresuró a contestar sin observar el identificador.
- ¡CHIAKI!
- No, soy Hatori – Kisa maldijo mentalmente – Iba a preguntarte si habías ido por el Storyboard pero ya veo que no.
- Yoshino-sensei me dijo que me llamaría cuando lo tuviera listo – Hatori suspiró al otro lado de la línea.
- No debí pedirte que fueras por el Story Board; si te dijo eso es porque no lo tiene listo y no lo terminará si no estoy ahí presionándolo, es mi trabajo después de todo. - Hatori colgó la llamada. Kisa miró al teléfono ¿Quería decir eso que tenía que ir él a buscarlo o que iría Tori después de todo? Yuu le chasqueó los dedos en la cara.
- ¿Concéntrate quieres? – Le riñó. Kisa meneó la cabeza marcando él su número de teléfono esperando que esta vez Chiaki si contestara. Y lo hizo.
- ¿DONDE DEMONIOS ESTÁS CON YUKINA?
Yuu intentó prestarle atención a los balbuceos de Kisa desde la sala mientras hablaba por teléfono; pero el ojos ámbar intentaba buscar entre el desorden sobre la mesita de Kisa papel y lápiz. Volvió al recibo donde ahora el rostro de Onodera lo veía entre pálido, horrorizado y furioso.
- ¿Qué te dijo? ¿Está bien?
- E…ellos están… están…Chiaki está con Yukina… juntos… - Tartamudeó; la palidez del rostro se fue volviendo roja por el enojo. - Ese...ese… ¡Se está aprovechando de Yukina!
- Querrás decir que tu novio se está violando a Chiaki – Saltó Yuu enojado apoyadose en la pared para escribir – Dime la dirección de Yukina, iré a separar a ese de Chiaki.
- ¿Qué? ¿Y yo?
- Tú te vas a ver a Onodera-san y le dices lo que pasó con Takano-san intenten buscar una forma de solucionar eso – Dijo y agregó – Aunque sigo pensando que lo mejor es que le digan la verdad…ahora dame la dirección.
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- Estás empapado – Balbuceó Ritsu al darse cuenta. Takano solo asintió sin darle mucha importancia quitándose los zapatos en el gekan, sentándose en una de las sillas de madera, colocando su maletín sobre la mesa, parecía importarle poco si el contenido se habría mojado o no.
Ritsu fijó la mirada en sus mejillas ¿Esas gotas que recorrían su rostro eran lluvia o lagrimas?
- ¿Ocurrió algo? – Preguntó preocupado.
- Ritsu tiene novio – Onodera parpadeó dos veces como si no entendiera a lo que se refería antes de exclamar sorprendido al comprender - No solo se entregó a Yukina, no solo lo ama sino que es su novio.
- Eso no… no puede ser – Ritsu no sabía que decir, estaba dividido entre la furia hacía Kisa-san ¿Por qué le hacía eso? Chiaki estaba arreglándole su relación con Yukina ¿entonces porque Kisa se empeñaba en arruinar la suya con Takano?; y él desconcierto de saberse con el poder de desmoronar a Takano de esa forma: Ya antes había escuchado sobre lo mal que Takano se ponía en sus días de universidad, pero saberlo ahora, haberlo visto el día anterior ebrio en casa de Yokozawa y ahora así de empapado frente a él le hacía tomar conciencia de lo que pasaba en su corazón…y en el de Takano:
- Te ama – Dijo de pronto. Takano lo miró sin comprender – Ritsu te ama – El propio Onodera se sorprendió: no había sido tan difícil confesar sus sentimientos de esa forma, hablando de sí mismo como un tercero. Sabía que no era lo mismo pero le daba la valentía que necesitaba. Sus ojos se cargaron de determinación – Puedo asegurarte mejor que nadie…
- Ritsu ama a Yukina – Onodera negó frenéticamente.
- Te ama a ti, desde hace diez años –Aseguró de pronto rotundo – Desde hace 10 años, a pesar de intentar sepultarte en mi… su corazón – Se corrigió ruborizándose – no pudo – Takano iba a replicar pero Ritsu se lo impidió tomando, casi sin darse cuenta sus manos entre las suyas – Sé que no te he…ha dicho que te ama, pero pensaba que hace diez años su relación sería para siempre y todo acabó mal tan pronto y repentino ¿Por qué sería diferente ahora?
- No sé acabó porque no lo amara…
- Lo sé – Ritsu bajó la mirada avergonzado, había sido su culpa: había malinterpretado la sonrisa avergonzada de Takano por una de burla cuando le preguntó si lo amaba – Y sé que has estado tan afectado como él por eso ¿pero y si no lo amabas? ¿Y si solo amas el recuerdo de Oda? No podría soportar algo así…
- Lo que escuché…
- ¡Lo que escuchaste sobre Yukina es un mal entendido! – Exclamó exasperado. - Ritsu soy…
- Malentendido, claro – Dijo agrio – Por lo que veo ha hablado con Onodera, Yoshino-sensei pero no intente hacerme sentir mejor mintiendo. Jamás pensé en Ritsu como alguien sínico pero lo es: incluso intentó salir con que no era él ¿Y quién si no estaba hablando por teléfono cuando lo oí? ¿Su hermano gemelo malvado? No sé por quién me toma, pero no intente defenderlo Yoshino-sensei
Ritsu palideció, entonces Kisa había intentado confesarle la verdad y no lo creyó más que un sínico; y él había intentado decirle que Ritsu era él pero no lo dejó terminar, si se lo hubiera dicho ¿lo creería loco? Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un brusco temblor en los músculos del pelo negro.
- Creo que mejor te duchas y te cambias esa ropa empapada – Dijo tras un suspiro. Takano iba a negar con la mano dándose cuenta que Chiaki lo seguía sujetando. Ritsu se ruborizó soltándole y poniéndose de pie. – Te mostrare el baño Takano-san – Dijo. El aludido dudó antes de seguirlo; Ritsu le entregó una toalla pero no cerró la puerta.
- Ritsu te ama, solo fui muy ciego para no notar antes la magnitud de tus sentimientos. – Lo dijo tan rápido que Takano apenas estaba procesando lo que decía cuando le cerró la puerta del baño. Ritsu se recostó sobre esta respirado a prisa con el corazón martillándole en el pecho descontroladamente ¿Por qué había tenido que darse cuenta de sus sentimientos y los de Takano estando en esa bizarra situación? O quizás, se había dado cuenta de todo, precisamente gracias a ese cambio.
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Las exclamaciones eran apenas audibles debido al sonido de disparos que inundaban el apartamento. Chiaki movía los dedos con maestría sin apartar ni un centímetro la vista de la pantalla del televisor, mientras Yukina a su lado, con el mando en la mano, lo veía; habían jugado a modo de batalla pero el menor se había cansado de perder por no prestar suficiente atención al juego y ahora solo veía a quien veía como Kisa con incredulidad aun patente en su rostro: nunca se había imaginado que Kisa amara los videojuegos de esa manera, es decir, no era la primera vez que el pelo negro iba a su casa y en alguna ocasión Kisa-san lo había visto jugar, además en casa de este Yukina nunca había visto ninguna consola ¿Por qué tanta emoción ahora? ¿Y dónde quedaba la consumación de su reconciliación? Un beso robado no era suficiente para él.
Dejó el mando en el suelo, Kisa tenía la lengua afuera, doblada hacía un lado, con una expresión de profunda concentración mientras mascullaba por momentos indicaciones que solo él se entendía. El castaño se acercó para robarle un beso justo cuando el estómago del más bajo gruñó:
- Quizás debamos pedir pizza – Propuso Chiaki que parecía no notar que el rostro de Yukina estaba a solo escasos centímetros al lado del suyo – ¡Sí! ¡Dispara! ¡Dale! ¡Dale! ¡Así!... ¡MATALO! – Yukina suspiró, dándose por vencido.
- Preparare algo – Dijo bajándole algo de volumen al televisor, ya había anochecido y no querían que lo vecinos se quejaran por el sonido alto. Chiaki lo vio de reojo marcharse a la cocina y suspiró aliviado agradeciendo a HALO por aparecer en el mejor momento; si antes había amado ese juego, ahora le montaría un altar en su casa. Volvió a concentrarse en el juego, llevaba casi una hora estancado en la misión, pero no había querido renunciar al juego porque sabía que tanta insistencia de Yukina en verlo era porque le estaba esperando y Chiaki solo esperaba que se cansara de hacerlo.
Siguió jugando, aunque sería triste que Yukina borrara su partida cuando fuese a jugar él, pasar esa misión ya era un reto personal; sintió un agradable olor inundando el apartamento justo cuando sonaba su teléfono…el teléfono de Kisa-san, se corrigió: Yukina se lo había dado hacía unas horas, contándole algo sobre que él lo había dejado antes de irse de viaje y "Onodera" se lo había entregado a él.
- ¿Moshi…moshi? – Contestó entrecortadamente intentando que el teléfono no se le cayera al tenerlo presionado entre la oreja y el hombro mientras seguía jugando.
- ¿DONDE DEMONIOS ESTÁS CON YUKINA?
- Oh… Ki… Hola… ¡AHHH! No no.,.. Espera… ¡así no! – Exclamó al equivocarse en la combinación de botones y ver como su avatar resultaba herido – ¿Qué… decías?
- ¿Que estás haciendo? – La voz al otro lado de la línea sonaba alterada.
- Estoy algo…ocupado ¡ASI! Si… ah... sii! ¡Un poco más! ¡Siguee! – Seguía mascullando mientras disparaba a extraterrestres por todos lados.
- ¿Qué demonios? ¡PASAME A YUKINA!
- no cre…¡ahh noo! No creo que pueda contestar ahorita. Si...si si…¡SIII! – Gritó emocionado al ver el logro desbloqueado; colgó la llamada dejando caer el teléfono emocionado. Yukina volvió de la cocina a verlo.
- ¿Quién era?
- Un compañero de la oficina – Dijo mientras hacía un bailecito de la victoria que se detuvo solo ante otro gruñido de su estómago - ¿Ya está la cena?
- Podrías venir a ayudarme – Ofertó Yukina.
- Créeme no quieres eso- Dijo fijándose en la colección de mangas del estudiante; se apresuró a examinarla - ¿No lees a Yoshikawa Chiharu? – Preguntó con curiosidad al no ver más que un tomo de su manga.
- No mucho – Dijo Yukina volviendo a la cocina – Aunque todos la aman, no me gusta su estilo: es muy sonso.
- ¡¿SONSO?! – Exclamó Chiaki con la cara roja ¿Pero que podría saber ese muchacho de Manga Shojo? Una horrible daga de hielo le atravesó el pecho al percatarse que en su mayoría, los mangas que habían en la colección eran Shojo. Chiaki se apresuró a seguirlo a la cocina - ¿Qué tiene de sonso?
- No lo sé, es la sensación que me dio – Dijo el muchacho salteando vegetales – La trama era muy buena, pero las reacciones de sus personajes no lograban convencerme, sentía como si lo colocara porque así se supone que se siente estar enamorado o sentir celos, no porque lo hubiese sentido de alguna manera - Dijo. Chiaki se quedó frio ¿Así pensaban los lectores de su manga? Pero…pero las ventas eran alta, no podía ser tan malo ¿o sí? – Aunque me han dicho que últimamente eso ha mejorado, quizás ya se enamoró y sabe cómo reflejarlo.
Chiaki parpadeo ¿Su relación con Hatori estaba repercutiendo en su manga? Él no se había dado cuenta de eso; claro, tampoco se había dado cuenta de muchas cosas. ¿Por qué Hatori no le había dicho que sus personajes no convencían? Negó, no, no podía entrar en una crisis depresiva por la opinión de un solo lector.
- ...o quizás es que su editor no hacía un buen trabajo y…
- ¡NO ES ASÍ! – Negó de inmediato – ¡HAT…SU EDITOR ES EL MEJOR DE ESMERALDA! – Le espetó con enojo; Yukina sonrió de lado.
-Bueno, yo creo que el mejor eres tú – Aseguró robándole un beso que alarmó a Chiaki.
- Iré sirviendo la comida – Se escaqueó a prisa yendo a tomar la sartén con los vegetales.
- Kisa-san espe…- Pero el grito de Chiaki lo cayó cuando al tomar la sartén con la mano se quemó volteando el contenido en el suelo. - ¡Kisa-San! - Exclamó Yukina alarmado
Chiaki movía la mano frenéticamente, adolorido; Yukina se apresuró en abrir el agua del fregadero metiéndole la mano bajo el chorro.
- ¿Por qué no tomaste la sartén por el mango? – Lo riñó.
- Lo siento – Balbuceó; veía su mano roja y dolorida y luego lo que se suponía que sería la cena esparcida por el suelo. Sintió los ojos inundársele de lágrimas ¿Cuándo sería el día que serviría para algo? – Estabas trabajando duró por la cena y yo…creo que mejor me voy… yo… lo arruine todo otra vez.
Yukina lo miró un poco desconcertado ¿Qué le estaba pasando a Kisa-San? Lo tomó de la muñeca cuando le pasó por un lado dispuesto a irse y en cambio le abrazó; Chiaki se aferró al más alto y antes de darse cuenta las lágrimas se habían desbordado de sus ojos que de inmediato se vieron acompañados de sollozos.
Solo metía la pata: con Yukina al llamarlo Tori, con Hatori al besarlo estando en el cuerpo de Kisa-san, en el trabajo era un desastre sin Tori, su vida era un desastre sin él, ni siquiera era capaz de tomar una sartén de la forma adecuada, pero ya no era solo que con su comportamiento lo único que hacía era causarle molestias a su pareja, no, el problema era que se sentía…no, que era un inútil y no se daba cuenta hasta ahora.
- ¿Kisa-san que…?
- Lo siento- También había hecho sufrir a ese chico que no tenía culpa ni idea de nada. Yukina le sintió aferrarse aún más a su camisa – Yo solo…quisiera servir para algo.
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Se asomó por el pasillo expectante: en cualquier momento el vigilante del edificio llamaría al chico Yukina y le pediría que bajara porque la policía quería hablar con él. Yuu miró el reloj, tendría que pagarle con creces ese favor a su amigo de preparatoria, el oficial Nanahara. Le había costado convencerle de que le ayudara con eso y ahora estaría debiéndole un favor pero eso era lo de menos cuando al fin vió salir a Yukina. Fingió prestar atención al tablón de anuncios de ese piso mientras el castaño bajaba por las escaleras y de inmediato Yuu se apresuró al departamento del cual había salido.
No tendría lógica que Yukina cerrar con llave cuando solo iba a recepción, en especial si había alguien más adentro, y en efecto: la puerta no tenía seguro. Se apresuró a entrar desconcertándose: escuchaba sollozos.
- ¿Chiaki? – Llamó preocupado.
- ¿Yuu? – Escuchó la compungida voz de Kisa-san que poco después salió de la habitación principal restregándose el rostro. - ¿Qué haces aquí? Yukina…
-¿Qué te hizo? – Cuestionó de inmediato acercándose a Chiaki para examinar que estuviera bien - ¿Se propasó contigo?
- ¿Qué? ¡No! – Negó de inmediato - ¿Por qué crees eso? – Le riñó – Estuvimos jugando Halo. - Yuu parpadeó desconcertado ¿Halo? ¿Había hecho todo el montaje con el oficial Nanahara para salvar a Chiaki de jugar Halo?
- ¿Estás seguro?
- Claro que estoy seguro baka, estoy bien – Aseguró y tras pensárselo un segundo agregó – Casi, me lastimé la mano en la cocina – Mostró la mano que Yukina le había vendado minutos atrás - ¿Pero qué haces aquí? Si Yukina te ve…
- ¿Me ve? No me va a ver; de hecho, no nos va a ver a ninguno, toma tu maleta nos vamos – Dijo halándole de la muñeca…
- Pero… ¡espera! – Exclamó soltándose – No me puedo ir así…Si me escapo mientras no está no habrá servido de nada ninguna reconciliación.
- No es como si Kisa-san se lo merezca - Gruñó Yuu - ¿Cuánto tiempo crees que puedes seguir jugando Halo, Chiaki? Sabes lo que ese chico quiere de Kisa-san y tú no sé lo vas a dar. – Dijo rotundo.
- No seas tonto Yuu – Rio Chiaki pero no era una risa completa, estaba triste y Yuu lo notó
- ¿Estás bien Chiaki?
– Estaré bien – Aseguró – Mejor vete antes de que Yukina vuelva – Yuu suspiró.
- Está bien, pero prométeme que me llamaras en la mañana – Chiaki asintió – Y que si Yukina intenta algo te irás de inmediato a mi casa. – Volvió a asentir. Yuu también asintió, no muy seguro de si estaba o no más tranquilo.
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Yukina suspiró; se había tardado sus buenos 15 minutos con ese oficial de policía que le había pedido al vigilante del edificio que lo llamara para que bajara a la recepción. Según el policía habían robado a una chica cerca de la librería Marimo hacía dos noches y él estaba encargándose de las investigaciones hablando con todos los trabajadores que estuvieron de turno esa noche para asegurarse de que no hubiesen visto nada sospechoso.
Pero lo único sospechoso que Yukina veía era que a pesar de ya haber dicho que ni siquiera sabía que había ocurrido un robo, el policía siguiera allí haciéndole preguntas innecesarias mientras Kisa con lo deprimido que estaba se quedaba solo arriba.
- Ya le dije que tampoco he escuchado nada entre mis compañeros – Dijo cansino – Si hubiese visto algo habría intentado ayudarla, o llamar a la policía como mínimo
- Claro, claro – Coincidió el oficial aparentemente escribiendo en su libreta de anotaciones - ¿Cuántas personas me dijo que trabajaban con usted esa noche en la librería?
- ¿No debería saberlo? Me dijo que los estaba interrogando a todo – Dijo con una ceja enarcada.
- Exacto, pero uno nunca sabe si alguno faltó o hizo cambio de guardia con otro – Dijo y bajó la libreta sonriéndole con camaradería – Una vez mi amigo Nagisa-kun cambio de guardia con Miyoko-chan cuando trabajaban en jugueterías kuma y justo ese día…
Yukina intercambió una alarmada mirada con el vigilante que parecía tan aburrido ya de la situación como él; ahí iba, otra historia de ese oficial; ya le había contado al menos tres y él solo con mente para Kisa-san.
- Escuche oficial de verdad lo siento – Le interrumpió – Pero estoy algo ocupado ahora, si gusta pase mañana por la librería e interroga a todos los que quiera. – Se escaqueó.
- Per... claro claro; mañana – Dijo por lo bajo sacando su celular mientras veía a Yukina dispuesto a marcharse, el chico estaba por tomar las escaleras cuando un repartidor de pizza entró.
- Disculpe, traigo un pedido para Yukina Kou - Dijo tras revisar sus notas. Yukina se devolvió al escucharlo mientras el policía salía del edificio marcando a prisa a Yuu.
- ¿Moshi moshi?
- Date prisa y baja, el chico ya va a subir.
- Te estoy esperando junto a la patrulla – Respondió con voz circunstancial
- ¿QUÉ? – Gritó el oficial - ¿Cómo? – Preguntó caminando a prisa a la patrulla que dejó media cuadra más allá; en efecto podía ver la silueta de Yuu recostada al auto.
- Salí hace cerca de diez minutos por la escalera que da al estacionamiento – Dijo colgando al ver al oficial llegar hasta él.
- ¿Y porque no me lo dijiste? ¡Baka! Tengo quince minutos inventándome cuentos para entretener a ese muchacho – Le riñó - ¿Y Chiaki? ¿No fue por él que vinimos?
- No exactamente – Dijo lacónico haciéndose a un lado para que Nanahara le abriera la puerta del lado del copiloto – Pero está bien.
- Me alegra – Admitió el policía entrando al asiento del piloto poniendo la patrulla en marcha – Y ya que me compraras la cena todos los días durante una semana ¿porque no comienzas hoy? Se me antojó algo de pizza – Yuu asintió volviendo la mirada para observar la ventana del edificio de Yukina quedarse atrás. No se sentía bien dejar a Chiaki allí; tenía que buscar la manera de ayudarlos a volver a sus cuerpos lo más pronto posible.
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No hacía ni un par de minutos que Takano había entrado al baño cuando Ritsu escuchó que llamaban a la puerta; miró el reloj de pared confundido: ya eran más de las 11 de la noche, no podía imaginar quien podría ser.
Se separó de la puerta del baño y se dirigió a la puerta principal abriéndola para encontrarse precisamente a la persona que quería ver y a su vez, a quien menos quería frente a sí.
- ¿Qué quieres Kisa-san? – Gruñó sin dejarlo pasar.
- Solo vine porque Hatori me pidió que buscara el Story board.
- Busca a Chiaki, no me dio las paginas finales – Dijo cortante, disponiéndose a cerrar la puerta pero el chico que llevaba ahora su cuerpo lo impidió atravesando el pie.
- También quería hablar contigo.
- No tengo nada que decirte – Dijo con molestia viéndole el moretón en el ojo que le había hecho la noche anterior y sintiendo ganas de emparejarle el otro ojo, respiró profundo, no sería bueno que lo hiciera, después de todo ese seguía siendo su cuerpo.
- Es sobre Takano, hable con él hoy y…
- Ya lo sé – Las mejillas de Chiaki se colorearon por enojo y sin embargo hizo lo posible por no subir la voz – Así que tengo Novio ¿Eh? ¿Te propusiste a arruinar mi vida? Solo te quejas del pequeño error que Chiaki cometió a pesar de que se esfuerza en enmendarlo, pero no vez que tú vives metiendo la pata mil veces peor, lastimando a Takano-san ¿Acaso me odias? ¿Lo odias a él?
- Nunca ha sido mi intención – Balbuceó avergonzado – Si me dejas pasar… - Ritsu le bloqueó el paso.
- No – Negó – Takano-san está aquí lo menos que necesito ahora es que te vea.
- Pero…
- Hablaremos mañana Kisa-san – Gruñó serio cerrándole la puerta en la cara. Kisa maldijo por lo bajo; sabía que Ritsu se enojaría bastante con él y no podía culparlo; él de por si se sentía bastante culpable con todo.
Volvió sobre sus pasos sacando el teléfono, había tratado de llamar a Yukina todo el camino allí y nada que le contestaba pero no perdía nada en intentarlo de nuevo. La sola idea de imaginarse a Yukina haciendo suyo a Chiaki le enfermaba; no importaba si era su cuerpo, no era él y Yukina era lo más importante que tenía; no podía imaginarlo con otro ¿Acaso eso era un castigo por su desliz con Takano-san? Ahora entendía lo que Ritsu había sentido el día anterior.
Salió del ascensor tropezando con alguien más alto que le hizo guardar el teléfono de inmediato.
- ¡Hatori! – Exclamó - ¿Qué haces aquí?
- Dije que vendría por el manuscrito, no era necesario que vinieras Onodera-san pero gracias de todas formas – Respondió – ¿Yoshino te lo entregó?
- N…si...Digo, no – Contestó dudando cual sería la mejor respuesta; decidió optar por la verdad, después de todo si decía que si le pediría que se lo entregara – Le faltan las últimas páginas.
- Lo sabía – Suspiró – Se distrae fácilmente si no estoy sobre él – Kisa enarcó una ceja con una sonrisa burlona que desapareció casi al instante al recordarse que sobre Chiaki en ese momento solo estaría Yukina. Apretó los dientes con fuerza. – Tendré que encargarme de eso, es mi trabajo después de todo – Aseguró y agregó – Deberías irte, el último tren debe estar por salir.
Kisa asintió viéndole marcharse. Le marcó nuevamente a Yukina caminando para salir del edificio pero se detuvo: Hatori iba a subir para obligar a Ritsu a dibujar algo de lo que él no tenía ni idea estando Takano allí. Pensó en volver al apartamento y ayudar a Onodera pero dudaba que su presencia con Takano realmente ayudara, seguro Ritsu sabría cómo salirse de esa; además, su llamada fue contestada.
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Yukina observó a Kisa dormir en su cama, no sabía que le había ocurrido, solo había empezado a llorar y mascullar cosas sobre ser un inútil, que no sabía hacer nada y demás; cuando al fin había logrado que se calmara, había tenido que dejarlo por el molesto oficial de policía que más que interrogarle se había dedicado a contarle aburridos cuentos; cuando al fin volvió al apartamento con una pizza en mano (que había pedido tras la sugerencia inicial de Chiaki y que este arruinara la cena) ya el que llevaba el cuerpo de Kisa se había dormido sobre la cama del castaño.
Esa no había sido en lo absoluto su idea de reconciliación ni mucho menos. En retrospectiva Kisa-san se había comportado muy raro todo el día: esquivo, como si quisiera evitarlo pero entonces ¿para qué volver si no quería estar con él? O quizás solo fuese un reflejo de esa depresión que Kisa había demostrado esa tarde.
Se acercó a la cama inclinándose sobre el pelo negro para besarle con dulzura en los labios. Fuese lo que fuese él amaba a Kisa-san y le haría volver a ser el mismo de antes. Le dio luego un beso en la frente antes de alejarse de la cama con cierta pesadumbre: aún tenía que limpiar la cocina.
Se dirigió allí tomando su celular que no dejaba de vibrar. Vaya, había olvidado quitarle el "silencio" después de salir de clases. Se fijó en la pantalla antes de contestar confundido.
- ¿Onodera-San? – Dijo
- ¡Yukina! – Escuchó la voz de Ritsu al otro lado – ¡Al fin! ¿Por qué no contestabas? Pensé… lo siento, ¿Te desperté?
- No, la verdad no – Aseguró recortándose al umbral de la puerta de la cocina mirando sin ver el desastre que Chiaki había causado, mientras sonreía con ligereza. – Estaba por hacer algo de limpieza en la cocina.
- ¿Limpieza? ¿No es tarde para eso? – Cuestionó Kisa.
- Digamos que Kisa-san tuvo un pequeño accidente aquí – Contestó Yukina y agregó – Tenía razón Onodera-san, Kisa-san vino a buscarme hoy en la mañana.
- Espero que hayan podido arreglar los problemas entre ustedes - Yukina se extrañó, parecía que había dicho eso con los dientes apretado, como con cierta rabia. - ¿Se reconciliaron?
- Algo así; jugamos Halo hasta hace poco.
- ¿Halo?
- En el x-box – Aclaró
- ¿Solo eso? ¿De verdad? - Escuchó que le decía con ¿Alivio?
- Increíble ¿no? – Había cierta queja en la voz de Yukina- Cualquiera diría que después de una semana peleados y sin vernos el reencuentro sería más…Lo siento Onodera-san no sé porque le digo esto - Se avergonzó apresurándose a cambiar el tema – ¿Y usted que hace despierto todavía Onodera-san? ¿Sigue trabajando en la editorial?
- No realmente; tuve unos…problemas que atender pero ya se solucionó todo - Aseguró – Supongo que ahora podré dormir tranquilo.
- ¿Porque ya habló conmigo? – Bromeó Yukina con una sonrisa despreocupada en sus labios. No recibió respuesta, escuchaba la respiración de Onodera pero nada más. Por un segundo se separó del teléfono para mirarlo confundido ¿Se habría enojado por su broma? Pero no pudo evitar confundirse más cuando al volver a colocarse el celular en el oído escuchó un bajo "Si" antes de que la llamada fuese colgada.
Yukina parpadeó desconcertado mirando al teléfono fijamente ¿le había dicho que si? Una suave sonrisa apareció en su rostro viendo el contacto de Onodera-san; y se borró casi al instante al volver la mirada a todo lo que debía limpiar esa noche.
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- Pensé que me daría algo suyo – Bromeó Takano saliendo del baño con una franela de algodón y un pantalón de casa que le quedaba a la medida. Ritsu aún no se acostumbraba a que Takano le hablara de usted pero al final solo sonrió y bromeó.
- Si quieres andar mostrando el ombligo y con pantalones a las pantorrillas, todavía puedes cambiarte – Era extraño podre bromear con Takano de esa forma. Cuando estaba con él como Ritsu solían pelear; y Onodera debía admitir que él tampoco se lo ponía fácil a Takano.
- Suena tentador pero no, así estoy bien, gracias – Aseguró secando su cabello con una toalla – Supongo que la ropa es de Hatori.
- Así es – Dijo – Tiene algunas mudas aquí por si debe quedarse.
- Ustedes dos… ¿Las cosas van bien entre ustedes? – Preguntó Takano de pronto recordando la conversación de antes con Hatori, se había mostrado tan inquieto que le resultó extraño. Ritsu asintió rígidamente.
- Cla…claro, ¿Por qué no habría de estarlo? – Preguntó intentando sonreír convencido; Takano se encogió de hombros.
- Hable con él esta mañana, estaba ra…- Se interrumpió estornudando. Ritsu se levantó a prisa.
- Te preparare algo caliente.
- No es necesario, más bien debería irme.
- ¿Irte? Sigue lloviendo – Hizo constar – Si quieres puedes quedarte a dormir Takano-san – El rostro de Chiaki se ruborizó cuando Onodera se dio cuenta de lo que había propuesto – O hasta que deje de llover, al menos – Agregó farfullando.
- Creo que ya moleste bastante viniendo sin avisar a contarle mis problemas Yoshino-sensei – Ritsu sonrió ligeramente mientras montaba agua para el té. Takano lo observaba y él era consciente de eso por lo que se aseguró de no mirarlo a la cara antes de susurrar
– La verdad me alegra que estés aquí. – No estuvo seguro si Takano le escuchó pero se sorprendió un poco cuando este entró a la cocina.
- ¿Ya comiste? Podría preparar algo de cenar, así no sentiría tan mal de aprovecharme de usted al quedarme aquí Yoshino-sensei – Ritsu asintió para sí: cocinar con Takano san, había soñado con eso desde la preparatoria y como muchas otras cosas, no se había dado. Sonrió para sus adentro ¿Debía tomar toda esa situación como una oportunidad? Estaba conociendo a Takano desde otra perspectiva.
- Haré Omuraisu – Dijo Takano desde la puerta de la cocina. Ritsu asintió apresurándose a la nevera para tomar unos huevos cuando escuchó la puerta principal abrirse pero lo que le heló la sangre fue la voz que escuchó desde el gekan.
- Chiaki solo vine por el manuscrito, ¿Dón…? ¿Takano-san?
Ritsu cerró la nevera alarmado dejando los huevos sobre el mesón apresurando a ir al encuentro de Hatori, quedando en medio de la mortal mirada que su compañero de trabajo le dedicaba a Takano. La discusión de esa mañana volvió a su mente, en especial una pregunta ¿Qué hacías con Takano-san? Y entonces entendió porque Hatori había acompañado ese tono mortal de una cara de póker: estaba celoso.
- Hatori llegas a tiempo, voy a preparar Omuraisu para cenar. – Comentó Takano terminando de entrar a la cocina para encargarse de la cena, al parecer sin notar la molestia de su subalterno. Ritsu miró a Hatori al verse solo con él; podía sentir su enojo enturbiando el aire.
- Hatori-san yo…
- Dame el Storyboard – Lo cortó apremiante.
- Aun no lo termino – Respondió, faltaban las últimas 5 páginas y aun Chiaki no se las daba.
- No has terminado – Repitió; Ritsu sintió helarse por ese tono tan frio – Mejor me voy entonces – Dijo reacomodándose los zapatos para salir de la casa; Ritsu se apresuró a salir tras él cerrando la puerta a sus espaldas.
- Espera Hatori…
- ¿Si no has terminado que hace aquí Takano-san? ¿Te ayuda a inspirarte? – Cuestionó mordaz.
- No lo digas de esa forma – Le riñó Ritsu en voz baja – Y baja la voz, Takano-san te oirá y pensara…
- ¿Pensará? – Gruñó gesticulando hacía la puerta cerrada tras ellos - ¿Y lo que yo piense? – Le interrumpió; Ritsu tragó grueso. Jamás pensó que vería el momento en que vería a Hatori realmente enojado, y la mirada que le estaba dirigiendo le hacía desear no haberlo visto nunca - ¿Qué hay de lo que pienso cuando pasas todo el día con Yuu? ¿O de cuando llego a estas horas a tu casa y consigo a Takano-san con mi ropa?
- La ropa de Takano-san se mojó con la lluvia, no iba a ponerle una mía – Alegó Ritsu; Hatori bufó.
- Eres muy despistado respecto a mis sentimientos Chiaki y eso te hace muy irresponsable – Suspiró – Pero se está volviendo agotador.
- ¿Agotador? – Ritsu palideció.
- ¿Qué te está ocurriendo con Takano-san? – Preguntó directo - Siempre dices las cosas de forma impulsiva pero ahora te lo reservas todo y eso me está alterando; me estoy volviendo loco suponiendo cosas; dime que pasa.
Ritsu no respondió. Acababa de quejarse de que Kisa arruinaba su relación con Takano y estaba haciendo exactamente lo mismo con Hatori. El más alto suspiró.
- Te prometí que yo solo tendría ojos para ti por siempre pero necesito saber si es lo mismo contigo, necesito que me digas cómo te sientes respecto a mí. – Hizo una pausa pero las palabras no salían de Ritsu, el chico boqueaba como un pez fuera del agua intentando pensar en algo. Hatori se dio media vuelta para marcharse pero se detuvo un par de pasos después, ladeó un poco la cabeza hacía él pero no llegó a mirarlo – No pretendo que te sientas obligado a amarme y en ese caso lo mejor será terminar; ya mañana pediré que te asignen a otro editor.
Siguió caminando dispuesto a marcharse. Ritsu miró su ancha espalda que se alejaba ¿Terminar? ¿Ahora con qué cara se presentaría ante Chiaki y le diría que Hatori lo había terminado? Tenía que hacer algo, algo drástico.
Dio un paso al frente con decisión y antes de pensarlo corrió tras Hatori; si lo pensaba demasiado se arrepentiría a último momento por lo que solo se preocupó en alcanzarlo.
- ¡Tori! – El aludido se giró a verlo abriendo los ojos desmesuradamente al encontrarse siendo besado por "Chiaki" que le sujetaba con fuerza del traje, apretando los ojos mientras movía sus labios "piensa en Inglaterra, piensa en Inglaterra" Se repitió Ritsu
- ¿Yoshino-san don…? Lo siento, no quise…- La puerta del apartamento de Chiaki se abrió separándolos al instante; Ritsu rojo como un tomate se alarmó ¿Qué había hecho? Besando de esa forma a Hatori ¡Y Takano lo había visto! Sabía que Takano-san no vería nada raro en eso, pero para él sí lo era.
- Takano-san yo…no es… - Su intento de justificarse quedó acallado por el sonido de las puertas del ascensor cerrándose: Hatori se había ido.
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- ¿Qué estás haciendo? – Preguntó somnoliento; podía ver la luz del sol mañanero filtrarse por la ventana cubriendo con un reflejo dorado a Yukina que estaba sentado en el suelo frente a él con un block de dibujo y un lápiz de grafito en sus manos.
-Estamos trabajando técnicas para los retratos a grafito en clase…no te muevas – Dijo cuándo Chiaki estuvo a punto de levantarse de la cama, este obedeció. Yukina lo miró un segundo evaluativamente y siguió dibujando con el ceño fruncido – Mi profesor piensa que es importante manejar la técnica, como un bonus, para mejorar con el pincel.
Así que estudia arte – pensó Chiaki. No le molestaba posar: gracias a Yuu estaba más que acostumbrado a quedarse durante minutos en una misma posición.
- ¿Y qué tal te va?
- No muy bien – Respondió Kou frustrado – El grafito no es mi fuerte.
- ¿Puedo verlo?- Yukina asintió dibujando un par de líneas más antes de mostrarle el resultado. Chiaki lo observó con ojo crítico: el castaño lo había dibuj… no, no era él, era Kisa-san a quien había dibujado durmiendo; y aunque en sentido general era un buen retrato Chiaki entendía la frustración de Yukina: para ser un estudiante de arte tenía muchos detalles con el manejo de las líneas, aunque las sombras las trabajaba perfectamente.
Chiaki se sentó arrebatándole el block y el lápiz encerrándole en un círculo los fallos del dibujo para que el más alto pudiera apreciarlos. Yukina lo miró confundido pero no tanto como se sintió cuando Chiaki le devolvió el block.
- No lo haces tan mal – Aseguró – Solo necesitas práctica.
- ¿Desde cuándo sabes dibujar Kisa-san?
- Yo… he tomado algunos cursos – Dijo; no era mentira, había tomado cursos para aprender diferentes técnicas de dibujos que pudieran ayudarle en su manga; Yukina lo miró con incredulidad - ¿No me crees? – Preguntó ofendido arrebatándole nuevamente el block – Ya veras, baka – Masculló pasando la pagina
- ¿Qué vas a…?
- No te muevas – Le ordenó mientras trazaba ágilmente en el papel; poco a poco las líneas fueron tomando la forma de Yukina de una manera tan sencilla, pulcra y perfecta que este se sorprendió cuando le mostró el dibujo. - ¿No que no sabía? – Preguntó con arrogancia.
Yukina miró el dibujo con sorpresa; Chiaki había plasmado en el papel su expresión de confundida incredulidad mientras posaba, había reflejado el haz de luz de la mañana su alrededor dándole brillo a su figura. Y abajo, a modo de firma había un pequeño corazón.
Chiaki lo vio mirar el corazón y sonrió con autosuficiencia; Kisa-san no podría decir que lo había arruinado del todo, porque se estaba esforzando; sin embargo su esfuerzo no incluía besos (que ya el día anterior habían superado el límite de "mínimo") así que se puso de pie a prisa cuando Yukina se movió en su dirección.
- Iré a bañarme. – Dijo apresurándose a entrar al baño, cerrando con seguro la puerta. Yukina afuera miró el retrato que Kisa acababa de darle; no había ninguna línea errónea, ninguna sombra equivocada; lo había dibujado como alguien que lleva haciéndolo día tras día durante años.
- ¿Me pasas una toalla? – La voz de Kisa le sacó de su ensimismamiento rato después; subió la mirada para verlo con el cabello mojado y la cabeza a medio sacar por la puerta apenas abierta. – Y algo de ropa.
- ¿Estás desnudo, Kisa-san? – Preguntó tomando una toalla, una camiseta y un mono de casa - ¿Cómo puedes decirme eso y no invitarme a pasar?
Chiaki se estremeció tomando a prisa la toalla y la muda que Yukina le tendía y cerrando la puerta a prisa antes de que pudiera intentar abrirla; saliendo poco después vestido con una ropa demasiado grande para él: obviamente pertenecía a Yukina.
- ¿No había nada mío? – Preguntó enojado.
- Supongo que la ropa de tu maleta debe estar sucia – Dijo Yukina encogiéndose de hombros. Chiaki se estremeció agradeciendo a los cielos porque Yukina no hubiese hurgado en su maleta, ya que ahí solo tenía el maletín de Kisa-san con su story board y un par de paquetes de galletas, ramen instantáneo y comida para microondas que había comprado mientras iba camino a la universidad de Yukina. – Kisa-san- Lo llamó - ¿Me enseñarías a dibujar así?
- ¿Eh? – Chiaki se mostró confundido ¿Enseñarle a dibujar? Él ni siquiera era tan bueno en los retratos; o al menos no a su consideración, los de Yuu eran mucho mejores que los suyos. Estaba ya a punto de negarse cuando una idea le vino a la mente – Está bien – Aceptó – Pero a cambio enséñame a cocinar.
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¿Que les pareció? Les gustó?
Hubo alguien que me dijo que Tori no estaba sufriendo, pues ya vez que si... pobre, ya me siento muy malota
En este capi ame en especial las escenas de Chiaki y Yukina n.n empiezan a gustarme como amigos :)
Por cierto, no sé si se hayan dado cuenta, pero en este capi ya se cumplió uno de los deseos de Tanabata ¿El deseo de quien?
Si me lo dicen les dare un pequeño adelanto de algo que viene para dentro de un par de capis :D
Ahora contesto los review:
Luke Cole: Te diré algo, Takano será el primero en enterarse y por tanto el primero en dejar de sufrir :) jeje Gracias por comentar n.n
Ale: jaja te juro que cuando imagine la escena del x-box morí tanto de risa que me dije "esto debe ir" y quien mejor que Chiaki para hacerlo? jaja bueno.. con respecto a Kisa, lo peor es que aun no termina de meter la pata... pero lo resolvera, lo prometo :)
Nadie: Creo que Ritsu se resignaría, todo avergonzado y sin mirar para abajo jaja :)
Cami-san: ohh me descubriste! yo no torturo a los personajes sino a ustedes las lectoras :D muahahaha jajaja no no no... bloqueos no, no los invoques... chu bloqueo chu jajajaja xD jajaja y si los quiero n.n en serio, pero suelo hacer sufrir a los personajes que quiero casi tanto como a los personajes que no quiero...así que pues... pronto ya perderan otros 20 años de su vida esos dos...xD
Mia: Odio la tarea x.x bueno, te hice caso (¿?) no me estresé de más y me largue a vacacionar... :okno: xD lamento haberme tardado con el capi pero la laptop no cupo en mi maleta X.x y luego tuve que volver a estresarme para ponerme al día...u.u gracias por el comentario n.n
Espero sus comentarios n.n
Nos leemos pronto
Besos :3
P.D: FELICES FIESTAS A TODA/OS
