Holaa!
A ver ¿que dijeron? "Esta Mily nos engañó, ya se acaba el domingo y nada que publica"
bueno, aquí todavía es domingo :P y vengo corriendo a publicar el capi jeje Me habría gustado subirlo más temprano pero quería adelantar bastante del siguiente capitulo antes :P
Ohh le agradezco a: Amaikurai, TheSaku, Juliex19, Isady, Asusa.Z.S, TrueLove17yugi-yami, Momo Evans, selene uchiha, Kiiro-Dess, Ale, Mia, Sakuyachan17, zryvanierkic, LadyDy, y Ana Reiko por sus geniales reviews :P son lo maximo n.n Igualmente para todos aquellos que siguen y agregan a favoritos este fics :P
Bien, este capi es la segunda mitad del anterior (Consejos)pero no les entretengo más
A leer!
Capítulo 14: Fiesta de Espuma
Hatori llegó más pronto de lo que Ritsu habría esperado; el editor entró dejando la chaqueta de su traje en el perchero del gekan, junto con sus zapatos. Caminó hacía la sala ante la atenta mirada de Ritsu, dejando el portafolio sobre uno de los sofás de dos plazas sentándose él en el más grande mientras se aflojaba la corbata.
- Hatori-san…- Comenzó Ritsu; no sabía si sentarse, ni siquiera sabía dónde se suponía que debía sentarse ¿En el sofá de tres plazas con Hatori? No, muy cerca ¿Quitaba el portafolio del sofá de dos plaza? No, eso sería raro; pero había otros de dos plazas que estaba muy alejado de Hatori, ¿Por qué Chiaki tenía que tener tantos sofás?
- Tenemos que hablar Chiaki – Dijo serio. Ritsu asintió esperando el golpe: ese "terminamos" que sabía que vendría pero se sorprendió – Nuestra relación no está bien y no pienso dejar que se termine porque no nos comunicamos; eso sería un insulto a la espera de todos estos años y a mis sentimientos, pero tampoco quiero presionar los tuyos y…
- Hatori-san – le interrumpió Ritsu – Respira – Tori se mostró ciertamente avergonzado y Onodera sonrió con simpatía: si ese hombre no estaba enamorado nadie lo estaría. Se decidió por sentarse en el mismo sofá que él, no era justo que el pobre Tori la estuviese pasando tan mal así que haría lo posible por mejorar la situación.
-¿Quieres terminar conmigo Chiaki?
- No – Dijo rotundo. La tensión en los hombros de Hatori disminuyó visiblemente; Ritsu notó entonces lo cansado que se veía - ¿Y si tú tampoco quieres porque traes panoramas tan negativos?
- Te has estado comportando muy raro últimamente.
- ¿Raro? – Intentó hacerse el desentendido pero se dio cuenta por la mirada de reproche de Hatori que no era ese el mejor curso a seguir – Me he sentido diferente estos días – Explicó –No es porque mis sentimientos hayan cambiado H… Tori – Se corrigió llamándolo con más confianza: había escuchado a Chiaki referirse a él de esa forma, ya era hora de que se acostumbrara a hacerlo también.
- ¿Y Takano-san?
- ¿Qué idea te ha dado de que Takano-san pueda estar interesado en mi o viceversa? – Devolvió la pregunta a modo de riña – Yo…solo…-Suspiró – Ayudo a Takano-san, en su relación con Onodera-san – Aseguró, y estaba seguro de que lo había sorprendido – De alguna forma termine en medio de esos dos.
- ¿Entonces, tú y él…?
- No quiero estar con otro hombre – Aseguró. Hatori se lanzó a por sus labios; Ritsu lo aceptó, ya lo esperaba y rechazar ese beso sería lo más estúpido que podía hacer cuando estaba intentando corregir un poco las cosas. La mano de Hatori acarició su mejilla mientras él se enfocaba en mantenerlo como un beso suave y sosegado, no quería calentar las intenciones de Hatori y sin embargo terminó con los ojos abiertos de par en par cuando el editor lo empujó suavemente recostándolo al sofá quedando sobre Ritsu.
Tori separó sus labios para susurrarle con suavidad al oído.
- Besas…diferente – Había cierto tono burlón antes de besarle detrás de la oreja y descender hacía su cuello.
- Espera… ¿qué? – Preguntó confundido. Hatori no respondió pero apenas contuvo una risita gutural que Onodera entendió perfectamente ¿Acaso le estaba dando a entender que no estaba besando tan "genial" como siempre? ¡Sin duda Chiaki no podía besar mejor que él!
La puerta se abrió en ese momento, justo para salvar a Ritsu de su propio orgullo que acababa de decidirse por demostrarle a Tori quien besaba mejor.
- ¿Llegue en mal momento? – Preguntó Yuu burlón atrayendo la furiosa mirada de Hatori.
- Pero para irte es el momento perfecto – Gruñó Hatori. Yuu lo ignoró y haló consigo una maleta enorme que dejó a la vista de ambos.
- Necesito alojamiento, una tubería se rompió en casa e inundó todo – Ritsu se quitó de debajo de Hatori intentando ocultar lo ruborizado de su rostro con su mejor cara de pena que le dirigió a Yuu.
- Claro, quédate, no hay…
- Ve a un hotel – Gruñó Tori.
- Hotel San Chiaki para almas sin dinero y en apuros. – Sonrió aún más ampliamente sentándose en el sofá de tres plazas donde Hatori aún estaba; este bufó poniéndose de pie.
- Espera aquí – Dijo saliendo de la sala. La sonrisa de Yuu desapareció.
- ¿Le correspondías? – Preguntó serio.
- ¿Por qué tardaste tanto? – Le riñó Ritsu por lo bajo.
- ¿Tengo trabajo, sabes? No estoy disponible 24/7 para salvar tu trasero de las intenciones de Hatori – Dijo serio y agregó en voz alta y con una sonrisa – Así que ¿Qué tal si me instalo en tu habitación Chiaki? Digo, supongo que Hatori se quedara en la de huéspedes.
El aludido volvió con cara de pocos amigos entregándole a Yuu una cantidad de dinero y un llavero; este lo miró confundido.
- Dinero para un taxi y las llaves de mi casa, ahora largo. – Yuu rio.
- ¿Las llaves de tu casa? No me estarás pidiendo que me mude contigo ¿o sí? – Onodera quiso reír pero el tic en el ojo de Hatori le hizo pensar que lo mejor era contenerse; Yuu en cambio siguió presionando la herida – Vaya Chiaki, debes tenerlo en una sequía horrible si está tan desesperado.
- Yuu – Le advirtió. Este se encogió de hombros devolviéndole el dinero y las llaves a Hatori mientras subían los pies en la mesita de centro.
- Agradezco tus intenciones Hatori pero aquí se está más a gusto: los tres juntos como buenos amigos, como en los campamentos de la secundaria ¿No Chiaki?
Ritsu asintió encogiéndose de hombros con una sonrisa de disculpas hacía Hatori que se restregó el rostro con enojo.
- Voy a ducharme – Dijo dejando a los otros dos en la sala. Ritsu esperó a que se hubiese ido antes de volverse a Yuu.
- Gracias.
- No es nada – Le restó importancia – Siempre he querido vivir con trabajólico y un gruñón –Se burló – Solo no empieces a repartir golpes ¿eh?
.*.*.*.*.
-¡Onodera-san! ¡Tome!- Rio le tendió un tercer shot de tequila. Por un segundo Kisa había pensado que no encajaría e incluso hasta lo ignorarían puesto que esos tres parecían muy unidos pero después de las primeras tres cervezas se dio cuenta que no sería así: Rio lo había adoptado como mejor amigo temporal. Yukina tampoco lo ignoraba, más por educación que cualquier otra cosa. El único que lo ignoraba completamente era Kenishi, quien no apartaba su atención de Yukina.
-¡Kanpaaaaai!- Gritaron los tres chicos y se empinaron sus shots, Kisa, igual como había hecho con los otros dos shots anteriores, fingió beberlo y después lo vertió en un vaso sobre la mesa. No podía darse el lujo de sobrepasar el corto límite de nivel de alcohol que Ritsu era capaz de soportar, no cuando tenía que vigilar a Yukina.
-¿Onodera-san, le gustan las fiestas?- Preguntó Yukina. Kisa se giró y sonrió antes de responder que sí, pero después recordó lo malo que era Ritsu para beber, y como no le gustaba mucho la socialización, no, en definitiva a Ritsu no le gustaban las fiestas.
-Un poco, no soy mucho de salir de fiesta, solo si sé que me divertiré- Respondió Kisa encogiéndose de hombros.
-¿Y se está divirtiendo?- Preguntó Yukina sin dejar de sonreír, esta vez Kisa iba a responder que si, pero Kenishi llegó y tomó a Yukina por los hombros.
-¡Vamos a la pista! Habrá fiesta de espuma- Kenishi arrastró a Yukina a la pista y Kisa estuvo a punto de seguirlos, pero Rio lo detuvo.
-Onodera-san, Onodera-san ¿me acompaña al baño?- Preguntó la chica tomando su bolso y la mano de Kisa.
-¿Qué? ¿Al baño? pero si es...
-No importa, aquí el baño es unisex- Le dijo la chica arrastrándolo hacia el fondo del club, Kisa gruñó por lo bajo pero se dejó llevar. Rio comenzó a hablar muy rápido sobre una chica a la que odiaba en sus clases de diseño, Kisa apenas si le prestaba atención mientras volvía la cabeza buscando a Yukina en la pista de baile- …Y entonces, me dijo que no le importaba en absoluto, y yo le dije que era una tonta, debí haberle dicho algo más fuerte pero la sensei estaba ahí. Pero aun así ¿crees que soy muy mala por esconder esa tela que necesitaba?
-Erm... no, no es tan mala- Dijo Kisa distraído: la verdad no había entendido bien el tema de conversación. Rio se giró para reprenderlo por no ponerle atención, cuando un grito de emoción proveniente de la pista de baile los distrajo. Ambos miraron el origen del ruido y vieron como un chorro de espuma comenzaba a caer del techo.
-Oh ¡Quiero estar ahí!- Dijo Rio con los ojos brillantes.
-Entonces vamos- Respondió el editor desesperado por volver al lado de Yukina.
-Sí, solo un segundo- Rio empujó a un par de chicas mientras se metía al baño. Kisa la esperó afuera mirando fijamente hacia la pista de baile, si no había visto a Yukina antes ahora era menos posible debido a la enorme piscina de burbujas que se había formado.
-Rio-chan date prisa- La apresuró Kisa. La chica salió del baño corriendo aun abrochándose los pantalones.
-¡Vamos!- Empujó a Kisa por entre las mesas rumbo a la pista de baile. Caminaron por entre la espuma buscando a los dos chicos; Kisa sentía como sus pantalones comenzaban a empaparse debido a la espuma pero no le importó, tenía que encontrar a Yukina. Finalmente lo consiguió con Kenishi, ambos chicos bailaban en medio de la espuma, completamente mojados y riendo bobamente. Kenishi se giró y se meneó restregándose contra Yukina, quien estaba por terminarse su bebida sin importarle que tuviera una buena capa de espuma encima.
-¡Chicos!- Gritó Rio acercándose, Yukina se giró y los saludó levantando los brazos, emocionado.
-¡Espuma!- Gritó el castaño artista con la ropa pegada al cuerpo como una segunda piel.
-¡Esto es genial!- Dijo Kenishi sacándose la camisa igual de mojada que la de Yukina, y exprimiéndola sobre la cabeza de Rio, quien soltó una carcajada.
-¡Basta! ¡Kenishi, baka!- Se quejó la chica.
-Onodera-san ¿Qué le parece?- Preguntó Yukina poniéndose a su lado.
-De haber sabido me traigo traje de baño- Respondió el mayor señalando el atuendo empapado de Yukina, el menor soltó una risa y Kenishi fue de nuevo hacia él, dejando a Rio sacudiéndose el cabello empapado y lleno de espuma.
-Nosotros tampoco sabíamos, pero a que es genial- Celebró sonriendo- ¡Vamos Yukina, acompáñame!- Kenishi quitó el vaso de la mano de su amigo y le tiró de la camisa para quitársela. Obedientemente Yukina levantó los brazos y se sacó la prenda. Kisa se ruborizó perdido ante el espectáculo del torso de Yukina, desnudo y mojado por la espuma.
-Ñam, ñam- Dijo Kenishi mirando el cuerpo de Yukina con la misma intensidad que Kisa. Yukina no le prestó atención a las miradas y recuperó su vaso de bebida y espuma.
-¡Espuma!- Gritó el DJ mientras otro chorro de espuma comenzaba a caer sobre ellos. Los tres jóvenes gritaron junto con el resto de los ocupantes de la pista de baile. Kisa miró a todos lados y se dio cuenta que la espuma subía cada vez más y más de altura. Se volvió hacia Yukina, que se empinaba la bebida hasta casi terminársela notando como se tambaleaba ligeramente con los ojos medio cerrados.
-No estabas tan borracho cuando te dejé- Le riñó Kisa con el entrecejo junto, Yukina soltó una risita y se colgó del cuello de Kenishi.
-Estas bebidas son una bomba- Dijo Kenishi riendo bobamente abrazando a Yukina por la cintura.
-¿Que le diste?- Preguntó Kisa mientras empujaba las manos de Kenishi lejos del cuerpo de su novio.
-Yo no le di nada, se la dio el mesero, yo solo ordené- Dijo Kenishi sonriendo mientras alzaba una ceja. Yukina volvía a beber del vaso lleno de espuma y Kisa se apresuró a quitárselo de las manos.
-Ya basta, te hará daño- Le dijo girándose para dejar el vaso en la mesa más cercana.
-¡Oye! ¡Otros tres de estos, por favor!- Escuchó a Kenishi; el chico en el cuerpo de Onodera se giró para reprenderlo: Yukina ya estaba bastante borracho debido a esas dichosas bebidas, no era bueno que siguie... ¿en dónde estaba Yukina?
Kisa se encontró rodeado de una pared de espuma; escuchaba los gritos y las voces de todos cerca pero, en los segundos que le tomó dejar el vaso en la mesa, la espuma se había elevado lo suficiente como para cubrirlo completamente. Al Igual que él mismo, Ritsu no era muy alto, y la espuma lo había pasado rápidamente.
-¿Yukina? ¿Rio?- Llamó mientras se abría paso por entre la espuma, encontraba personas aquí y allá, pero no eran su novio ni los amigos de este - ¿Yukina? ¿Chicos?
Kisa caminó por entre la gente y la espuma, no veía hacia donde se dirigía; en su campo visual solo había espuma y la gente que salía de esa espuma que lo rodeaba. ¡Odiaba ser tan bajo! Aunque bueno, debía admitir que Ritsu era unos centímetros más alto que él.
-¡Onodera-san!- Yukina había aparecido de la nada, poniéndole una mano en el hombro.
-¡Yukina!- Kisa respiró aliviado, no volvería a perderlo de vista, no teniéndolo sin camisa y con Kenishi al acecho, y aparentemente Yukina lo ayudaría con eso- ¡woah! ¿Qué haces?
-Sin ofender, es usted muy bajito y se me pierde, no quiero perder un invitado- dijo Yukina levantándose con Kisa sobre sus hombros.
-¡Estás loco! ¡Baka! ¡Bájame!- Pero Yukina no pareció notar su pataleo y comenzó a caminar por entre la gente hacia donde había dejado a Rio y Kenishi.
-Onodera-san, dígame hacia donde están- A Kisa le tomó un segundo comprender que Yukina, a pesar de que la cabeza le sobresalía por la espuma, no podía ver muy bien. Kisa miró al rededor y vio a Rio y Kenishi bailando a unos metros a su derecha.
-Por allá, allá están- Le dijo; Yukina asintió caminando en la dirección que señalaba.
-¡Onodera-san!- Exclamó Rio antes de soltar una carcajada al verlo montado sobre Yukina. Kenishi entrecerró los ojos mirándolos antes de darle un enorme trago a su bebida. Kisa sonrió permitiéndose acariciar distraídamente el cabello mojado de Yukina.
-¿Que hace ahí arriba?- Preguntó Kenishi alzando una ceja, Kisa lo miró igual.
-Yukina es lo suficientemente gentil como para no dejar que me pierda entre la espuma- Dijo Kisa mirándolo con burlona superioridad; Kenishi frunció aún más el ceño.
-Vaya ¿Y por qué no eres lo suficientemente gentil con Rio?- Le preguntó el escultor pelinegro a su amigo. Yukina, ya fuera por el alcohol o simplemente porque no le veía la importancia, ignoró completamente el comentario y comenzó a bailar con Kisa aun en sus hombros.
-¡Onodera-san, tome!- Rio le dio unas pulseras brillantes a Kisa para que las moviera desde lo alto, varias personas se giraron a mirarlo y a aplaudir animándolo. Kisa comenzó a mover los brazos iluminados por las pulseras mientras Yukina giraba al ritmo de la música, debía admitir que eran una buena pareja de baile- ¡Eso fue genial chicos!
-Y según no le gustan las fiestas- Dijo Yukina echando la cabeza hacia atrás para poder mirar a Kisa, el mayor solo le sonrió alzándose de hombros- Venga, a la mesa.
Yukina se inclinó para dejar a Kisa sentado sobre la mesa antes de tomar su vaso. Kisa ordenó una limonada y se quedó sentado sobre la mesa, la espuma seguía alzándose y no quería perderse otra vez, Yukina estaba frente a él con su colorida bebida en mano y Kenishi y Rio cuchicheaban unos pasos más atrás.
-¡Kou! Nosotros también somos una gran pareja de baile ¡ven!- Lo haló Kenishi del antebrazo para que bailara con él. El editor estaba por saltar de la mesa y seguirlos pero Rio le cortó el paso.
-Onodera-san, ¿ya no está bebiendo?- Le preguntó, Kisa miró a los dos chicos menearse uno junto al otro: Yukina sin prestar mucha atención y Kenishi comiéndose el cuerpo del castaño con los ojos.
-Sí, claro que bebo- Dijo levantando su vaso e intentando bajar se la mesa para ir con su chico, sin mucho éxito ya que Rio volvió a presionarlo con el cuerpo para que se quedara dónde estaba.
-Me refiero a que no bebe alcohol- Dijo sonriendo inocentemente. Kisa la miró con ojos entrecerrados, era como si la chica quisiera que Kenishi y Yukina se quedaran solos. Y entonces recordó el cuchicheo de ella y el moreno minutos antes.
-Oye, tú no...
-¡KOU!- Ambos se giraron ante el grito de Kenishi. Los encontraron a los dos, riendo, y tirados en el piso, Kenishi sobre Yukina; aparentemente el chicos se había resbalado y se había llevado a su amigo junto con él. Rio soltó una carcajada sin prestar atención a los detalles, pero Kisa vaya que vio como las manos de Kenishi se deslizaban "accidentalmente" por el torso de Yukina, mojado y resbaloso debido a la espuma.
-¿Que les pasó, par de idiotas?- preguntó Rio sin dejar de reír. Kisa se bajó de la mesa de un salto y pensó cómo hacer para quitarle a Kenishi de encima a su novio sin que se notaran sus celos, que no tenían ningún sentido siendo Onodera Ritsu.
-Yukina se cayó y me llevó con él- Reía Kenishi sin hacer ningún esfuerzo por levantarse o por quitársele de encima a su amigo.
-¡El suelo esta resbaloso!- Se excusó Yukina riendo bobamente.
-Y el hecho de que estés totalmente ebrio no tiene nada que ver- Se burló Rio. Kenishi seguía sobre Yukina sin intenciones de quitarse y Kisa pensó en que podía usar lo "resbaloso" del suelo a su favor. Fingió resbalarse pegando un grito y cayendo sobre los dos chicos en el suelo, empujando a Kenishi en el camino. Rio soltó otra carcajada casi cayendo al suelo también mientras Yukina reía tontamente y Kenishi y Kisa se peleaban por quedar sobre el chico.
-¡Oye!- se quejó Kenishi cuando Kisa lo empujó hasta que resbalo lejos de Yukina. El mayor se sentó sonriendo ante su victoria, dándose cuenta luego de que había quedado a horcajadas sobre Yukina quien ni parecía darse cuenta debido al alcohol. Kisa se apresuró a bajarse de encima y a ayudarlo a ponerse de pie.
-Ven acá, Kenishi- Rio ayudó al moreno a levantarse también. Yukina ya no prestaba atención a quien lo traía y quien lo llevaba, Kenishi ordenó otra ronda, la cual Kisa se aseguraría de que Yukina no tomara, y se dirigieron a una mesa con sillas- Estos zapatos me están matando. – Se quejó la chica sacándose los tacones que Kinishi se apresuró a colocarse para imitar a la chica caminando tembloroso.
- Quizás no debas beber más – Le sugirió Kisa a Yukina; pero este le ignoró riendo y aplaudiendo por la parodia del pelonegro. Kisa aprovechó que estaba distraído para cambiarle el vaso por el suyo con limonada. Revisó su reloj de muñeca; ya eran las tres de la mañana y ninguno parecía tener la más mínima intención de querer irse. Vio a Yukina darle un trago a la limonada sin notar siquiera que le había sido cambiada. - Y ni siquiera han cantado cumpleaños – Dijo con resignación; Rio lo miró abriendo los ojos enormemente antes de gritar alarmada:
- ¡El pastel!
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Takano llegó a casa cansado: se había retrasado más de la cuenta con la imprenta debido a un par de hojas del manuscrito de Erika-sensei que se habían traspapelado y ahora se sentía bastante agotado aunque sabía que era más por lo personal que debido al trabajo.
Se detuvo justo antes de abrir su puerta para mirar la de Onodera. Aunque hiciera que lo trasladaran a Literatura en una semana, él seguiría siendo su vecino. Si no se mudaba el traslado no tendría sentido; pero desaparecer por completo de la vida de Onodera ¿era lo que quería?
Negó con la cabeza; mudarse no era una decisión que debiera tomar a la ligera. Entró a casa encendiendo las luces y por primera vez en mucho tiempo sintió que su apartamento era muy grande y solo: había vivido allí los últimos 5 años, sentirse así ahora era absurdo.
Dejó los zapatos y el maletín en el gekan y fue a la cocina, hacía el teléfono del intercomunicador marcando el botón que lo comunicaría con la recepción. No estaba comportándose como un hombre adulto.
- ¿Takano-san, pasa al…algo? – Preguntó el vigilante del edificio bostezando. Takano dudó un segundo antes de decidirse y preguntar.
- ¿Sabe si Onodera del apartamento 1202 está en casa? – Se arrepintió apenas preguntó: el vigilante seguro estaría preguntándose porque simplemente no iba y le tocaba la puerta viviendo al lado, o llamaba directamente a Onodera.
- No lo he visto pasar, señor – Takano respiró profundo. Eran más de las tres de la mañana y él sabía que Ritsu había salido del trabajo cerca de las 9; porque Mino se lo había dicho cuando fue a la editorial cerca de las 11 para buscar unos documentos y devolverse a la imprenta. ¿Entonces donde estaba?
- Gracias – Dijo mientras colgaba; quizás el vigilante ni siquiera tuvo oportunidad de escuchar su agradecimiento. ¿Por qué Ritsu no había vuelto a su apartamento? ¿Habría salido con alguien? ¿Con Yukina?
Negó con la cabeza consciente del daño que se estaba haciendo con toda esa especulación. Tomó su celular y marcó un número que se sabía de memoria pero la llamada no le fue contestada. Insistió al menos un par de veces hasta que finalmente tomaron el teléfono.
- Demonios Masamune son las tres de la mañana – Le gruñeron de forma apenas entendible. - ¿Qué quieres?
- ¿Puedes traerme a Sorata mañana?
- …- Yokozawa no respondió de inmediato – ¿Estás bien?- Esta vez fue el turno de Takano de no responder ¿para qué quería a Sorata? No se sentía en condiciones de hacerse cargo del gato pero sentía que ya no soportaba más ese apartamento tan solo. Escuchó el suspiro de Yokozawa – Esta bien, mañana te lo llevo.
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¡Kyaaa!
Chiaki se desperezó con alegría; había terminado las seis hojas que le faltaban del capítulo del magna ¡Y en una noche! Tenía que retocar algunos detalles de los que se encargaría luego sus asistentes de dibujo, pero básicamente estaba listo: y solo dos días después del plazo.
Intentó ignorar eso ultimo de su mente o terminaría borrado su felicidad. ¡Había terminado! En tan solo unas horas; y aún tenía ganas de seguir dibujando el siguiente capítulo. Yukina había tenido razón, solo tenía que concentrarse en una cosa a la vez; una escena, una página, un dibujo a la vez. Sin duda tendría que agradecerle cuando lo viera luego en la fiesta de su amiga.
La alegría se esfumó de Chiaki ¡La fiesta de la amiga de Yukina! Se le había olvidado por completo.
Se levantó apurado; quizás si se daba prisa aún podría llegar aunque fuese al final. Se apresuró a la habitación para cambiarse de ropa mientras apurado tomaba el celular: tenía que llamar al castaño y preguntarle donde estaba. Gruñó al ver el teléfono apagado, con razón no había recibido ninguna llamada de Yukina preguntándole porque no había llegado.
Con el pantalón a medio poner, casi se cae al intentar ir por el cargador del celular y tropezar con un zapato. Se aguantó de la cama terminándose de vestir corriendo al primer tomacorriente que vio para conectar el aparato mientras se veía en el espejo, gruñendo al notarse las manos y la mejilla manchada de tinta.
Se restregó la mejilla con un poquito de saliva mientras esperaba que el teléfono prendiera; gruñó aún más fuerte al darse cuenta que ahora además de manchada la tendría rojiza.
Al teléfono llegó el aviso de varios mensajes y llamadas perdidas pero él las ignoró disponiéndose a llamar a Yukina; desistiendo de la idea al ver la hora que reflejaba la pantalla 3:45 am. Todo su entusiasmo se esfumó ¿A dónde pretendía ir a esa hora? Seguramente Yukina y sus amigos estarían buscando ya como volver a casa y él ni siquiera había notado que había pasado tanto tiempo dibujando.
Volvió a abrir los mensajes, sintiéndose mal al notar que todos eran de Yukina: recordándole que se verían a las 9.30pm en la estación, preguntándole si todo estaba bien, el porqué de su tardanza, preguntando si realmente iba a ir y finalmente un "Kisa-san, ya no vengas"
Chiaki se sentó en la cama deprimido; no había sido su intención dejarle plantado, al contrario, Yukina le parecía un chico agradable y un buen amigo; lo menos que quería era lastimarlo.
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Kisa todavía se preguntaba porque demonios había tenido que mencionar el cantarle cumpleaños a Rio y aún más como esos tres ebrios habían ido a terminar frente a ese combini. Quizás, si él no sintiera ligeramente a cargo de los tres más jóvenes (en especial de Yukina) incluso se reiría de la situación puesto que Rio caminaba por la calle descalza, Yukina con la camisa desabotonada y Kenishi sobre los tacones de Rio y la camisa puesta con los botones hacía atrás abierta, los tres abrazados por los hombros en un intento de evitar que Kenishi se cayera de los tacones; sin embargo, justo ahora no era risa lo que sentía solo rezaba porque no llegase la policía y se los llevara a los 4 detenidos; él incluido por estar allí queriéndoselas dar de chaperón en vez de solo llevarse a Yukina a casa.
- Ve tú
- No, ve tú.
- Rio tiene las boobies más grandes, le darán descuento –Discutían sobre quien entraría a la tienda a por el pastel.
- Yo quiero descuentos – Dijo Kenishi tocándose sus inexistentes boobies luego del comentario de Yukina.
- Pero Yukina es más guapo – Se quejó Rio.
- ¡Voy yo! – Dijo Kenishi decidido soltándose de los otros dos, casi estampándose contra el suelo cuando trastabilló con los tacones. Kisa bufó.
- Yo lo compro – Dijo – Esperen aquí. – Les advirtió. Los chicos asintieron. Kisa se apresuró a entrar comprando el único pastel que había a prisa: uno de merengue blanco; intentando hacerse el desentendido ante la queja del dependiente sobre "los borrachos de afuera" y su amenaza de llamar a la policía si no se iban.
- Seguro ya se van – Aseguró saliendo no muy seguro de si realmente le habrían tomado como parte del grupo dado que su ropa aún no estaba del todo mojada. Lo mejor sería que les diera el pastel para que le cantaran cumpleaños a Rio y luego llamar a un taxi para mandarlos a sus casas; por suerte había una línea de taxis cerca.
Los sorprendió pasándose una botella a medio acabar de la cual tomaban al pico en ese momento; Kisa estaba por arrepentirse de la idea de darles tanto dulce tan ebrios cuando Rio llegó hasta el guindándose del cuello.
- ¡Pastel! – Gritó quitándoselo de las manos emocionadas. Kenishi y Yukina se apresuraron a entonar un desafinado Happy Birthday acompañados por los gritos emocionados de Rio.
- ¡Que lo muerda! ¡Que lo muerda! – Canturrearon los dos chicos estampándole el rostro a la chica contra el pastel cuando esta así lo hizo. Rio se vengó tomando parte del pastel para llenarles, manchándoles por completo, incluyendo a Kisa que en ese momento trataba de llamar al taxi.
- Si… frente al combini…-Decía el chico tratando de alejarse del alboroto – Dos taxis; perfecto, aquí los esperamos.
Al voltearse vio a Yukina quitando con el dedo el merengue que había caído en el escote de Rio para probarlo, mientras Kenishi se quejaba de que le dolían los pies. El chico en el cuerpo de Ritsu enarcó una ceja no dispuesto a decirle que si se quitaba los tacones de seguro el dolor mejoraría; dejaría que se diera cuenta solo y sufriera un poco.
Kisa agradeció internamente cuando los taxis llegaron estacionándose frente a ellos.
- Rio me prestas tu bolso – Le pidió; la chica se la entregó sin darle importancia a que él la revisara buscando alguna identificación que incluyera su dirección mientras se dirigía a uno de los autos para hablar con el chofer explicándole la dirección; suponía que estaba bien que Kenishi se quedara en casa de Rio esa noche, así que le entregó la dirección al taxista, alarmándose a medida que la iba leyendo: Eso era al otro lado de la ciudad ¡Le saldría carísimo!
Suspiró pagándole al taxista por adelantado, quien por cierto no veía con buena cara a los tres ebrios.
- ¡Vamos chicos! – Los llamó Kisa.
- ¿Qué? ¿A dónde?
- A seguir la fiesta en casa de Rio – Dijo sonriente
- ¡Genial! – Exclamó la chica apresurándose al taxi. Kenishi fue tras ella cojeando: ahora llevaba uno de los zapatos de Rio en la mano; Kisa no pudo evitar preguntarse entonces, donde estarían los zapatos del chico.
- ¡Vamos Kou! – Lo llamó pero Kisa cerró la puerta del auto antes de que Yukina se acercara.
- Si se pone molesto no dude en dejarlo tirado en la calle – Le dijo al taxista que rio divertido antes de arrancar el auto.
- ¡Nos dejaron! – Exclamó Yukina parecía tanto divertido como enojado. Kisa se encogió de hombros señalando el otro taxi; Yukina caminó hacía allí mientras Kisa revisaba su billetera y maldecía: pagar el taxi de Miho y Kenishi le había salido más caro de lo que había esperado, no le quedaba suficiente dinero para llevar a Yukina a su casa.
Inspiró profundo tomando una decisión: la casa de Ritsu estaba cerca. Entró al taxi tras Yukina; el castaño miraba la pantalla de su celular fijamente. Sin la presencia de sus amigos, su expresión y sus ánimos habían decaído. Kisa le dio la dirección al taxista que arrancó, dejando el interior del auto sumido en silencio; al menos al principio, el editor no aguantó más y preguntó.
- ¿Estás bien?
- Pensé que Kisa-san al menos llamaría una vez – Comentó sin apartar la mirada de la pantalla de su celular, anhelando que la llamada llegara en cualquier momento. Kisa suspiró tomando sus manos entre las suyas para quitarle el aparato; Yukina no replicó, solo se inclinó hacia él apoyando la cabeza en su hombro.
Kisa abrió la boca para decir algo pero se contuvo sintiendo la respiración del castaño en su cuello. Shouta cerró los ojos e inspiró profundo apoyando ligeramente su cabeza sobre la de Yukina esperando en silencio a llegar al apartamento que él venía habitando en los últimos días.
Llegaron rápido, aunque no tanto como para evitar que Yukina se dormitara. Sacarlo del taxi requirió del esfuerzo de Kisa en conjunto con el taxista quien sin embargo, una vez los dejó en la puerta del edificio se marchó. Al menos el cuerpo de Onodera era un poco más alto y fuerte que el del propio Kisa, de lo contrario le habría sido casi imposible dirigir a Yukina.
Agradeció que el vigilante no estuviera en su puesto; suponía que estaría en el baño, pero mientras menos personas lo vieran con Yukina en ese estado y a esa hora, mejor: no quería que Takano se enterara de eso y pensara mal.
- ¿Onodera-san dónde estamos? – Cuestionó el chico saliéndose del ascensor cuando este abrió sus puertas en el piso 12.
- En mi casa – Dijo Kisa apresurándose en salir y tomar a Yukina de los hombros cuando este se había dirigido a la puerta de Takano dispuesto a tocar – No despiertes a los vecinos – Lo riñó sin alzar la voz: lo menos que quería era ser escuchado.
- Está bien Onodera-san – Aceptó el chico haciendo un saludo militar pero sin bajar la voz. Kisa rodó los ojos halándolo hacía su puerta; dándole paso.
- Pasa, voy a…- Kisa no pudo ni terminar de quitarse los zapatos; Yukina había entrado sin preocuparse en eso, trastabillando y tropezándose con la mesita de centro. El editor rodó los ojos apresurándose a tomarlo de la cintura, colocándose uno de los brazos del chico sobre su hombro para dirigirlo a la habitación de Ritsu.
- ¿Sabe que es lo peor Onodera-san? – Preguntaba Yukina; su voz de ebrio se marcaba más ahora que había dormitado en el taxi – Que seguro Kisa-san me dejó plantado por estar con él. – Masticó esto último.
- Qui…zas solo se le presentó algo y…- Dijo con esfuerzo recostando al más alto en la cama de Ritsu.
- Pero Kisa-san me prometió que vendría – Se quejó con un puchero que a Kisa le pareció adorable. Sabía que debía estar pensando en sacarle de la mente a Yukina que él lo había dejado plantado por estar con Hatori, o en regañar a Chiaki por haberlo hecho; o en cualquier otra cosa que no fuera en que era la primera vez que veía a Yukina comportarse como un niño y lo encantador que le parecía aunque estuviese ebrio.
Se sacó los pensamientos de la cabeza, moviéndose para quitarle los zapatos a Yukina y continuar luego con la camisa (No sin dificultad puesto que el chico no parecía dispuesto a colaborar y en cambio seguía haciendo pucheros). No podía dejarlo dormir con ella puesta, estando mojada de jabón, alcohol y merengue de torta.
Sus dedos rozaron casi sin buscarlo el abdomen de Yukina provocándole una descarga que recorrió todo el brazo y la columna vertebral de Kisa. Pensó en detenerse, tenía que detenerse pero ya sus dedos recorrían el bien marcado abdomen del castaño que dejó de quejarse y solo lo miró fijamente.
El pulso de Kisa temblaba mientras su cuerpo se estremecía por tener la piel de Yukina al tacto. Sus pulgares delinearon la piel que limitaba con la goma del bóxer del castaño ¿Qué estaba haciendo? No podía aprovecharse de Yukina estando ebrio, no era correcto por mucho que no deseara dejar de tocarlo.
- Onodera-san – Yukina se medio incorporó afincándose en sus hombros; Kisa se estremeció, ahora se enojaría – Tiene merengue en la cara.
El editor se desconcertó, tocándose la mejilla tratando de limpiarse. Yukina rio incorporándose por completo para atrapar con sus labios el labio superior de Kisa que abrió los ojos ¡Lo estaba besando! Apenas y podía creerlo: él quería sentir los labios de Yukina y eso era lo que el castaño le daba aunque fuese solo por un segundo que tardó en separarse riendo por lo bajo.
- Listo – Dijo dejándose caer en la cama. Kisa se mordió el labio con la respiración acelerada. Yukina estaba tentándolo terriblemente y él nunca había sido bueno para decirle "NO" a la tentación.
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El rayo de luz que le pegaba directamente en el rostro despertando a Onodera. No sabía en qué momento había logrado dormirse teniendo en cuenta que justo a su lado estaba Hatori durmiendo; lo bueno había sido que con una cama tan grande como la de Chiaki había podido sacar algo de distancia de Hatori reforzándola con un par de almohadas luego de que este se durmiera.
Se paró de la cama con cuidado de no despertar al mayor; apresurándose en vestirse mientras pensaba en que hacer ese día, tenía que buscar la manera de mantener a Hatori a raya, aunque de lograrlo no sabía por cuanto tiempo podría soportar esa situación sin causar otra discusión con él. Salió de la habitación aun en silencio, Yuu estaba ya en la sala viendo televisión con una taza de café en la mano.
- ¿Dormiste bien o el pervertido de Hatori se aprovechó de ti mientras yo dormía en la habitación de al lado?
- No tiene gracia – Se quejó Ritsu sirviéndose una taza de café para sentarse luego en uno de los sofás. – Apenas y pegué un ojo. – Yuu no respondió inmediatamente, fijó la mirada en el televisor viendo las noticias; Ritsu lo imitó quedándose en silencio al menos unos quince minutos.
- ¿Se lo piensas decir? – Preguntó de pronto – No solo a Hatori, a todos ¿Piensan decirles quienes son realmente?
- No es mi decisión decírselo a Hatori; es decisión de Chiaki.
- Sin embargo eres tú quien tendrá que acostarse con él si no lo hacen – Aseguró el chico; Ritsu se estremeció – Y lo mismo para ellos – Se terminó su taza de café y se dirigió a la cocina para recargarla - Me parece que tanto tú, como Chiaki y Kisa-san solo están evadiendo la responsabilidad de tomar una decisión; y si no hacen algo toda esta mentira les será difícil de mantener; así que les recomiendo que se sienten a hablar seriamente al respecto y además, busquen una solución.
- Todo lo que intentamos no sirvió de nada – Comentó por lo bajo.
- Estuve pensando en eso – Dijo el chico de ojos ámbar – Esto pasó por unos deseos que hicieron en tanabata ¿no?
- Que hicieron Takano, Chiaki y Yukina-kun – Le corrigió Ritsu de inmediato, ruborizándose ligeramente al pensar en el deseo de Takano.
- ¿Y no han intentado, no sé, cumplir el deseo?
- ¿Cumplirlo?
- Solo puedo pensar que todo esto está ocurriendo como medio para que esos deseos se cumplan; quizás no perderían nada en intentar poner de su parte para eso.
- Pero yo… - Tomó su taza con ambas manos fijando la mirada en el oscuro liquido de su interior – Me he dado cuenta de los sentimientos de Takano – Su voz bajó, le avergonzaba decir eso en voz alta – Y de los míos; su deseo ya se cumplió ¿no? Y aun no vuelvo a mi cuerpo. – Yuu suspiró.
- Solo era una idea; supongo que cuando estén listos para volver a ser ustedes, volverán. – Escucharon un gruñido desde la habitación, muestra de que Hatori se estaba despertando; ambos miraron en dirección a la habitación y luego entre ellos – Y mientras se deciden en decirle, te recomiendo que mantengas a Hatori ocupado o ni yo podré sacártelo de encima.
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Sus labios se movieron con rapidez y deseo contenido, quería poseer esa boca, quería hacerlo suyo por completo. Tantos días de abstinencia habían terminado finalmente. Se movió hacía adelante acorralando el cuerpo de su pareja contra la pared, presionando suavemente sus partes nobles con la rodilla mientras los besos se intensificaban y sus manos jalaban la camisa del más bajo para descubrir parte de su abdomen.
Yukina fue atraído por su pareja que lo tomó de la nuca jalándolo hacía sí, con el mismo deseo del más alto que terminó de quitarle la camisa del castaño que le dirigía una mirada repleta de deseo.
- Yu…Yukina – Gimió en su oído excitándolo aún más; el artista arremetió contra él recorriendo su pecho y abdomen con su lengua, mordisqueando juguetonamente su piel y encendiendo en pasión cada poro. Descendió aún más hasta quedar a la altura de los pantalones del otro exhalando su aliento sobre el miembro de este oculto tras la tela.
Yukina alzó la mirada mientras sus manos se apresuraban en abrir los pantalones; sus ojos color miel se encontraron con los ojos castaños que lo volvían loco justo antes de introducir su miembro en su boca.
Sintió los dedos de su pareja aferrándose de su cabello mientras dejaba escapar suaves gemidos de sus labios como respuesta a los movimientos de Yukina.
- Yu…Yukina… ya…ya no pued…- Gimió con voz ronca. Yukina alzó la mirada, su pareja tenía los ojos fuertemente cerrados en una mueca de placer que complació al más alto – Hazlo ya…baka – Gruñó.
Yukina sonrió: había esperado mucho tiempo para eso, para tenerlo de esa manera consigo. La cama estaba muy lejos para todo el deseo que se tenían por lo que terminaron tumbados en el sofá. Yukina se apresuró en soltarse los pantalones mientras el mayor terminaba de deshacerse de los suyos. Yukina lo miró, era hermoso: delgado pero no demasiado; su cabello castaño que enmarcaban ese rostro lleno de placer; y sus ojos que lo miraban con amor, oscuros como los granos de café.
- Te amo Kou – Susurró. El corazón de Yukina se hinchó por la emoción.
- Te amo…Onodera-san
Abrió los ojos incorporándose a prisa, chocado su frente con la de "Onodera-san" que había estado a escasos centímetros sobre su rostro. Ambos se quejaron llevándose las manos a la frente, y tan ruborizados que apartaron la mirada del otro de inmediato.
- Yo…yo…lo siento – Balbucearon los dos a la vez.
- Permíteme el baño Onodera-San – Kisa se lo señaló sin ver a Yukina y este se apresuró en levantarse de la cama y correr hacía allá sin atreverse a alzar la mirada. Kisa suspiró entre aliviado frustrado: la noche anterior, luego de que Yukina le "limpiara" el merengue del labio, él había tenido que poner todo de su parte para irse de la habitación y no hacer algo de lo que se arrepintiera luego; había dormido en el sofá intentando no pensar que Yukina estaba durmiendo a solo unos pasos de él y en ropa interior; y había funcionado pero ya era medio día y el chico nada que despertaba. En ese momento se había dispuesto a despertarlo para que comiera algo quedando cautivado de su expresión: quería besarlo, otra vez y tras un largo debate moral decidió hacerlo acercándose a sus labios justo cuando Yukina se despertó.
Yukina por su parte se apresuró a entrar al baño y apoyarse al lavamanos. Abrió la llave empapándose la cara y la nuca antes de atreverse a mirar su ruborizado reflejo: Seguramente estaba borracho todavía, si, seguramente esa era la única explicación para haber dicho el nombre de Onodera-san en ese sueño; para que ese Onodera tuviese los ojos café de Kisa.
Él amaba a Kisa-san con todo su ser y era el único hombre al cual deseaba sin importar los altibajos que estuviesen pasando ¿Entonces porque su subconsciente le hacía esa mala broma? Se restregó una vez más el rostro, enojado consigo mismo antes de cerrar la llave; bajó la mirada del reflejo de su cara y maldijo: ese sueño incluso le había despertado de la cintura para abajo. Se ruborizó tan intensamente que hasta las orejas enrojecieron: ¡Por todos los cielos! Que Onodera-san no se haya dado cuenta de eso.
Pero casi de inmediato palideció, porque el que se acababa de dar cuenta era él: solo tenía puesta su ropa interior. Sus ojos se abrieron completamente mientras su cerebro hacía un rápido recuento de la noche. Había estado molesto y desilusionado porque Kisa lo dejara plantado, había bebido, había bailado con sus amigos; recordaba algo así como a Onodera sentado a horcajadas sobre él y sus labios… ¿sus labios? ¡¿Lo había besado!? No, eso seguro era parte del sueño ¿pero porque había amanecido semi desnudo en la casa de Onodera, en su cama… porque era su casa ¿no?
Yukina se restregó el rostro mientras se pegaba a la pared intentando recordar, intentando aclarar su cabeza pero solo consiguió un fuerte dolor de cabeza. Por todos los cielos ¿que había hecho?
_O_O_O_
:O ¿Que clase de de sueño es ese? ayyy Yukina picaron!
De ahí que el proximo capitulo se llame: La confusión de Yukina. Así que podríamos decir que el será el prota del proximo capitulo (eso no quiere decir que los demás no tengan sus escenas, como siempre n.n )
y ya veremos como influye eso en el adelanto que les di, el cual obviamente se viene incluido en el capi, que por cierto tiene miras a ser medio larguin.
Ohh ¿Les he dicho que me encanta Yuu? jaja pues me encanta cada vez que escribo una escena donde sale xD
Contesto reviews:
Ale: Soy un hada magica que cumple deseos (CofSi claroCof) jajaja tu lo pediste... ¿será que Yukina si se está atrayendo/enamorando de "Ritsu"? jaja tranquila, mi cabecita trabaja en una solución para todo esto xD
Mia: Ohh te confieso que el voto de castidad fue algo super repentino que me vino a la mente mientras me devanaba los sesos buscando alguna excusa por la que Yukina no pudiese hacer nada (muy a su pesar) con "Kisa"... y no, el adelanto no es un sueño ni una imaginación :P Ocurre tal cual, solo que la escena, logicamente, no está completa n.n
Los demas al inbox :D
Nos leemos pronto
besos :3
