Holaa! ¿Qué tal están?
Emp… bueno, creo que olvide mencionarles cuando volví a clases x.x pero este mes he estado en exámenes finales :S y aunque intentaba escribir al menos los fines de semana, el capi no tomaba forma u.u y por si fuera poco luego tuve dos semanas sin Internet por un árbol que cayó sobre el cableado eléctrico a una cuadra de mi casa x.x
Antes que nada, le agradezco a TrueLove17yugi-yami, TheSaku, Juliex19, FrozenRoze1498, Amaikurai, Ale, Sakuyachan17, Xivaliv, Isady,Neko uke chan, Krissia Snchez, Esteff, Guest, , yunohi, AmryPotterTwilight, Tatsu-chin, Luke Cole, selene uchiha, Asuza.Z.s, Momo Evans, Mia, sharon, SamuneHikari, karenluannasakano, zryvanierkic, katty, ShirayGaunt, DannyRiddle15-TakaTsu-san, cami-san, ziotzae, Nadeshiko, LadyDy, ValeRyoda03, Ana Reiko, Cadiie Mustang, DannyShaoi, Harukaze Tamiya, lia01god, Carliz97 y Misai-Tan por sus reviews y PM; y a todas las que agregan el fics a favorito y lo siguen.
Ohh y una mención especial a mi Usagi-san personal (Nymphadora Tonks) que se quejó porque nunca la mencionó a pesar de que ella es quien primero lee los capítulos y me aconseja sobre ellos … bien Usagi-san, ya lo dije…ahora baja el cuchillo X_X
bueno, muchas han estado esperando este capítulo a ver si Takano estaba ebrio, drogado, dormido o qué demonios...Pero como soy mala, no solo han tenido que esperar sino que les hablare primero…Verán, cuando yo era niña hace muchos años una vez tuve un gatito muy lindo que se llamaba Puma y…
xD ya vale, vale me callare jajaja y si están listas para la supermegarecontra metida de pata de cierto editor, entonces lean :D
Capítulo 16: Cada oveja con su pareja…o algo así.
- ¿Podrías dejar de leer los mangas que se supone que "editas"? – Riñó Yuu a Chiaki al oído. El dibujante llevaba parte de la tarde allí con Chiaki ayudándole con la autora de Kisa-san; pero Chiaki no dejaba de distraerse con todo manga que llegara a sus manos.
- Lo siento – Se disculpó. Ese piso de la librería estaba lleno de chicas que hacían fila para que sus mangas fueran firmados y poder tomarse una foto con las mangakas. A Chiaki le había complacido ver que incluso su stand, a pesar de que Yoshikawa Chiharu no había asistido, estaba lleno de fans.
- Oye, Hatori, Kisa y Mino-san están trabajando duro para hacerse cargo de sus autores y los de Takano-san que sigue sin volver; lo menos que podrías hacer es encargarte bien de la autora de Kisa – Lo riñó Yuu.
- Lo sé – Se disculpó dejando el manga que leía para tomar el nombre de la siguiente chica en la fila a la que la autora le firmó el tomo, y luego entregarle un afiche de regalo. Yuu asintió conforme.
- Iré con la otra autora de Kisa-san – Dijo – No te distraigas Chiaki – Lo riñó marchándose. Chiaki asintió, concentrado en el trabajo que debía hacer. De vez en cuando, cuando se acumulaban muchos en la mesa, tenía que tomar los regalos de las fans a la autora para ponerlos en una caja que luego ella se llevaría. Vio a Hatori pasarle por enfrente cuando iba al stand de Erika Ichinose a asegurarse de que todo estuviese en orden con la mangaka de Takano.
Desde que Takano-san se había ido sin dar razón a nadie, no habían podido contactarlo. Chiaki miró a Tori, se veía realmente agotado y sin embargo trabajaba tan arduamente como siempre mientras él, en cambio tenía ya un par de horas quejándose con Yuu por no dejarlo ir al piso donde Ijuiin-sensei estaba.
- Es una lástima que Yoshikawa Chiharu no haya venido – El comentario le hizo desviar la mirada de Tori a una chicas que llevaban el tomo de su manga firmado.
- ¿Será que es muy fea?- Preguntó la otra – O es hombre.
- A quién le importa – Dijo la primera chica con vehemencia – Yo solo quiero conocer a Yoshikawa-sama
Chiaki se les quedó mirando a pesar de no poder seguir escuchándolas ¿Podría ser que a sus fans realmente no les importara que él resultara ser un chico? Yuu y Hatori se lo habían dicho en varias oportunidades, pero escucharlo de las fans era totalmente diferente y sin embargo no estaba del todo seguro; quizás a ellas dos no le importara ¿pero y a las demás? Él amaba dibujar y amaba gustarles a tantas personas, no quería recibir el rechazo de parte de los fans por descubrir que les había mentido con su género.
- ¡Concéntrate! – Sintió que lo reñían mientras lo zarandeaban; vio a Kisa-san con el rostro de Ritsu frente al suyo, parecía enojado. – Deja de pensar en las nubes y pasa el manga a Kana-sensei.
Chiaki parpadeó confundido y fue entonces que lo notó; Kana Marimoto, la autora de Kisa-san debía tener rato llamándolo y jalándole de la manga para que le pasara el siguiente tomo a firmar; pero Chiaki había estado, ante la mirada de las fans, sumido en sus pensamientos. Avergonzado se lo entregó.
- Kisa-san está en las nubes hoy – Se rio la autora. – Pero tenemos mucho trabajo, por favor concéntrese - Chiaki asintió avergonzado
.*.*.*.*.*.*.*.*.
- ¿Q…que dijiste? – Ritsu tartamudeó debido a la impresión; quizás había alucinado que Takano lo había llamado por su nombre. - ¿Cómo me llamaste?
- Ritsu – Dijo Takano con firmeza – Es tu nombre ¿no? – Y agregó con burla – Tengo que preguntar, porqué después de "Oda" cualquier cosa puede ser.
- Espera – Ritsu negó con la cabeza empujando sutilmente a Takano para hacer distancia. – Espera, espera ¿Cómo es que…? ¿Tú…? ¿Quién te dijo…? – Tenía muchas preguntas en su cabeza y no sabía cuál formular primero. El rostro de Takano se enserió.
- Me gustaría decir que tú; pero fue Kisa-san: no le quedó de otra.
- Kisa…Kisa-san – Ritsu no sabía si sonreír o no. No podía creer que eso estuviera pasándole, no podía creer que Takano-san estuviera ahí frente a él. – No puedo creerlo – Dijo al fin por lo bajo.
- Creo que esa debería ser mi línea – Dijo Takano - ¿Cómo diablos sucedió esto? Eres Yoshino-sensei – Era una afirmación – Y Kisa-san eres tú. Nada de eso tiene sentido.
- Pues al parecer tiene que ver con el deseo de Tanabata que alguien… –Recalcó bien mirándolo fijamente – Pidió.
Ritsu juraría que Takano se había ruborizado; pero justo en ese momento le dio la espalda para ir a sentarse en uno de los sofás de Chiaki. Onodera no pudo evitar preguntarse si Takano se avergonzaba de que él supiera de su deseo de Tanabata; supuso que sí porque no preguntó más al respecto en cambio cuestionó
- ¿Entonces están así desde hace casi un mes? – Ritsu asintió; Takano se revolvió el cabello: le habían tomado dos horas vagando en el auto por las calles de la ciudad, el aceptar lo que Rit…Kisa-san (Se corrigió) le había dicho y decidir ir a encarar a Onodera pero no era fácil de digerir que el hombre que amas se hubiese convertido en alguien más y apenas te estuvieras enterando un mes después. – ¿Y son solo ustedes tres? – Ritsu asintió - ¡Oh Mierda! – Exclamó frustrado.
- ¿Qué? ¿Qué pasa?
- Tengo un mes gritándole y lanzándole grapadoras a uno de los mangakas más importantes del departamento – Dijo dándose cuenta: él sabía que no tenía un carácter nada fácil con sus subalternos, pero de ahí parte de la clave de su éxito como editor; sin embargo con los mangakas solía comportarse totalmente encantador, en especial con Yoshino sensei que es uno de los que más vendían.
Ritsu por su parte no pudo evitar reír, entre divertido y aliviado
- Y yo que pensé…que te habías dado…dado cuenta que te acostaste con K…
- ¿QUE? – El grito de Takano acabó con el buen humor de ambos. Ritsu se gruñó a sí mismo por no saber quedarse callado.
- Nada, nada, olvídalo.
- Onodera ¿Qué estabas diciendo? – Cuestionó poniéndose de pie y tomándolo de los brazos; era extraño, tener ese cuerpo menudo entre sus manos y pensar que fuese su Onodera, no había ningún punto de comparación entre él y Chiaki.
- Nad…
- Fuiste tú el que tomó la iniciativa la otra noche ¿cierto? – Había cierto tono amenazante en eso – Dime que no habían cambiado todavía. – Ritsu desvió los azules ojos de Chiaki que poseía. Takano lo soltó enojado - ¡¿ME ESTAS DICIENDO QUE DEJASTE QUE ME ACOSTARA CON KISA-SAN?!
- ¡Yo no deje nada! ¡No me pidieron permiso, para que te enteres! –Espetó también con molestia
- ¿Y no se te ocurrió pensar que me habría gustado saber que la persona que metí en mi cama no eras tú?
- No sé suponía que eso debía de pasar – Gruñó – Se suponía que ninguno de nosotros estaría con nadie y…
- ¿Y no pudiste decírmelo al menos después? ¿O pensabas dejar que Kisa-san hiciera lo que quisiera? ¿Tan poco te importo?
- ¡Por supuesto que no! ¡Quise matar a Kisa cuando me entere! – Soltó. El enojo de Takano se aplacó de sopetón. El pelinegro miró al chico frente a él, que resoplaba debido a su enojo; y durante un segundo pudo jurar que en esos ojos podía mirar algo del destello esmeralda de su Ritsu.
- ¿Entonces… estuviste celoso? – Onodera resopló aún más fuerte. Takano se restregó el cabello una vez más; parecía que era un gesto que hacía cuando no estaba seguro de cómo continuar. – Hace un rato; y la semana pasada también – Recordó – Dijiste "Ritsu te ama"
Ritsu se ruborizó; sí, amaba a Takano-san ya no tenía sentido que se lo negase a sí mismo, y él estaba esperando que se lo confirmara, pero había una diferencia entre aceptarlo ante ti mismo y hacerlo ante esa persona; y sin embargo ya lo había hecho ¿entonces qué lo detenía? Sencillamente que tampoco era lo mismo un "te ama" a un "te amo". No estaba seguro de si era capaz de exteriorizar lo que ya había asumido internamente. Inspiró profundo…
- Onodera…- Comenzó a gruñir Takano, justo cuando este alzó la mirada decidido y soltó sin aviso.
- Te amo
Takano lo miró perplejo: realmente no había esperado que lo dijera; no había esperado que lo dijera en voz alta ni mucho menos que en ese preciso instante los ojos azules de Chiaki se volvieran los esmeralda de Ritsu. Fue solo un instante que su cerebro no proceso; tenía mejores cosas de que ocuparse.
- ¿Q… que…? Espera… ¿Qué dijiste? – La voz le temblaba un poco. Ritsu sonrió, no sin sentirse avergonzado y armándose de valor volvió a exclamar.
- Te amo Takano-san – Y antes de que este pudiera terminar de reaccionar, Ritsu eliminó la distancia con el beso que llevaba un mes deseando.
.*.*.*.*.*.*.*.*.
- Vamos a tomar algo Yukina – Lo invitaron sus compañeros de la librería; él día había sido bastante pesado para todos y en especial para él: había tenido suerte de no ser despedido esa tarde y contrario a alegrarse por eso no dejaba de pensar que habría valido la pena si al menos hubiese podido golpear a Hatori; negó con la cabeza para sacarse esos pensamientos de la mente y al mismo tiempo rechazar la invitación.
- Creo que mejor me voy a mi casa – Admitió mientras todos salían de la librería.
- ¡Vamos Kou, tienes que contarnos como fue la pelea! – Exclamó con emoción otro de sus compañeros; él solo sonrió amablemente negando una vez más.
- No seas aguafiestas: incluso ellos se van de celebración ¡Tacaños! Deberían invitarnos – Se quejó una compañera – Sin nosotros el evento no habría sido nada.
Los demás le dieron la razón. Yukina caminó con ellos haciéndoles creer que los acompañaría pero finalmente en la entrada de la estación del metro se separó de ellos a pesar de sus quejas. Realmente quería irse a casa: había querido ver a Kisa-san toda la tarde pero este nunca fue a verlo al piso de shonen; a pesar de que sabía perfectamente de que toda la librería solo hablaba de su pelea con los editores de esmeralda así que no había forma de que "Kisa-san" no se hubiese enterado.
Se detuvo a esperar que el metro llegara junto a otros usuarios; Kisa no se había preocupado por él: ni siquiera un mensaje en toda la tarde y a pesar de todo agradecía no haber recibido ningún mensaje ni visita de "Kisa-san"; no podría verlo a la cara, no después de haber besado a Onodera-san.
Yukina se estremeció pero no de forma desagradable; él realmente había besado a otro hombre que no era su Kisa-san; había tomado la iniciativa y lo peor era que le había gustado y solo lamentaba la interrupción del editor en jefe acabando el momento.
Suspiró guardando sus manos en los bolsillos de la chaqueta. Ese hombre, Takano-san, le había dicho algo antes de salir de la habitación de descanso "Que lo aproveches" Esas palabras le habían estado rondando toda la tarde y una posibilidad le había acechado ¿Onodera-san tendría alguna relación con esa persona? Se sorprendió al encontrarse deseando que no a pesar de que la forma en que Onodera había corrido tras él justo después, le decían claramente que había algo más que una relación jefe/empleado.
Yukina negó con la cabeza una vez más para sacarse los pensamientos de la cabeza ¿Qué estaba pensando? A él eso no le importaba; y no le importaba porque tenía a Kis… Su expresión decayó sintiendo un dolor en el pecho al darse cuenta que ni siquiera podía asegurar tener a Kisa-san.
El joven estudiante gruñó cuando el aviso de que el metro se marchaba lo sacó de sus pensamientos ¡Genial! No se dio cuenta cuando había llegado y ahora tendría que esperar al siguiente. Se mordió el labio ¿Y si le había causado un problema a Onodera-san en su trabajo? El sentimiento de culpabilidad en su pecho se incrementó; tenía que disculparse.
El subterraneo que iba en dirección contraria a su casa hizo parada. Yukina dudó un segundo: él quería a Kisa-san; lo amaba con todo su ser pero tenía que disculparse con Onodera-san.
Y sin más, se subió al metro.
.*.*.*.*.*.*.*.*.
- ¡Banzai! – Gritó Chiaki con emoción alzando su vaso de sake. La editorial había preparado una reservación en un restaurant para celebrar el éxito del evento y agradecer a los editores por su esfuerzo – Vamos Tori, celebra con nosotros.
El más alto lo miró con una ceja arqueada.
- ¿No cree que ya bebió suficiente Kisa-san? – Dijo Hatori dejando su vaso de sake sobre la mesa para mirar su reloj de muñeca. Había aceptado asistir solo un rato por compromiso a esa reservación, pero tenía otros planes para esa noche.
- Tonterías, todavía me siento bien – Exclamó y era cierto, suponía que Kisa tenía más experiencia y soporte que él.
- ¡Hatori-san! ¡Kiichan! – Escucharon que los llamaba Mino - ¡Ya comenzó el Kareoke! – El editor de la mirada enigmática se acercaba a ellos con una corbata atada de medio lado en la frente mientras abrazaba por el hombro a una editora del departamento saphiro de yaoi, la cual le insistió a Chiaki para que se parara al kareoke donde ya Kirishima-san cantaba una canción bastante cómica mientras gesticulaba a sus compañeros y en ese momento parecía molestar especialmente a Yokozawa-san.
- Parece divertido – Celebró – ¡Vamos Tori! – Exclamó halándole de la manga, este negó.
- Kisa-san yo me tengo que ir – Dijo poniéndose de pie con su saco en brazos. Chiaki lo oyó despedirse y al resto de los editores hacer una pequeña queja, pero Hatori le ignoró con cordialidad, marchándose. El mangaka lo observó, había esperado que al menos esa noche la pudiese disfrutar con Tori de alguna forma.
Se apresuró en ponerse de pie y seguirlo. Él quería pasar algo de tiempo con Hatori. Kisa-san salía constantemente con Yukina y Onodera se veía a veces con Takano. Pero Tori a él solo le rechazaba, durante ese mes en que estaba viviendo la vida de Kisa, rechazo era lo único que recibía.
- ¡Tori! – Lo llamó cuando este estaba por subirse al auto. El editor se detuvo a verlo.
- Kisa-san ¿Dónde dejó sus zapatos? – Preguntó haciéndole ver que había salido en medias, dejando los zapatos en el restaurant
- No te vayas, quédate conmigo – Exclamó, ignorando su anterior pregunta.
- Tengo un compromiso con Yoshikawa-sensei – Y ahí estaba otra vez, dejándolo por irse con "Chiaki", por irse con Ritsu. Las mejillas del mangaka se hincharon y enrojecieron con enojo.
- ¡BAKA! ¡Quédate conmigo! ¿Por qué no te das cuenta que Chiaki soy yo? – Hatori parpadeó; Chiaki resoplaba.
- Creo que has bebido de más – Dijo al fin volviéndose al auto para abrir la puerta pero no pudo subirse, Chiaki se lanzó a por él tirándose al suelo sentado aferrándose con brazos y piernas a una de las piernas de Hatori. - ¡KISA-SAN!
- ¡NO te vayas! ¡Soy Chiaki, demonios! – Exclamaba este.
- Kisa-san suélteme, parece un niño – Dijo mirando en todas direcciones del estacionamiento, aunque no estaba seguro si para que alguien le ayudase o para asegurarse de que nadie viera la vergonzosa escena.
- ¿Por qué no me crees? – Sollozó Chiaki.
- Obviamente ya bebió demasiado – Insistió Hatori intentando liberar su pierna.
- Si me amaras de verdad te darías cuenta que…
- ¡Suélteme! – Hatori alzó la voz halando la pierna para librarse
- Quedate conmigo bak…- Chiaki haló la pierna de Hatori justo a la vez que este hacía fuerza para liberarse, haciéndole perder el equilibrio y caer no sin antes golpearse en la cabeza con la puerta del auto.
- ¡Hatori! – Gritó Chiaki asustado al verle en el suelo, inconsciente - ¡Abre los ojos! No es gracioso – Lo zarandeó con lágrimas en los ojos amenazando con brotar - ¡HATORI!
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Eso era vergonzoso…
El ambiente era tenso y ninguno de los dos sabía cómo aligerar la situación. Ritsu sentado en el suelo con la espalda apoyada a la cama abrazaba sus rodillas cubriendo su torso desnudo mientras el rostro de Chiaki que poseía desde hacía unas semanas veía fijo en el suelo rojo de vergüenza.
Frente a él, sentado recostado a la pared estaba Takano-san; el pelonegro tenía el brazo apoyado en una rodilla flexionada mientras se restregaba el cabello con frustración ¿Y ahora que harían? Hacía tan solo unos segundos que se besaban; Ritsu se había permitido darle rienda suelta al deseo que sentía y había besado a Takano-san y este le había correspondido, intensificándose antes de que alguno de los dos pudiese darse cuenta de lo que ocurría. Con deseo habían trastabillado a través del pasillo sin dejar de besarse, Takano tocándole como siempre lo hacía, despertando el cuerpo de Ritsu centímetro a centímetro.
Takano le sacó la camisa a Ritsu antes de recostarlo en la cama; la enorme y cómoda cama de Chiaki para luego besarle su cuello recorriendo la piel en dirección a sus hombros mientras las manos de Ritsu se aferraba a la camisa del editor en jefe. Acababa de admitirle que lo amaba, se lo había dicho, con todas sus letras, mirándolo a los ojos y las palabras no hicieron más que hacer incrementar el sentimiento en su pecho.
- Ta…Takano san- Gimió Ritsu; quería más, quería que Takano calentara todo su cuerpo con su tacto, que lo hiciera suyo después de tanto tiempo; pero Takano lejos de eso, detuvo su mano que se deslizaba por el pantalón del más bajo y en cambio se separó de él mirándolo fijamente al rostro durante un segundo antes de gruñir.
- No puedo hacerlo –La frustración estaba presente en sus palabras mientras se levantaba de la cama. Ritsu tardó al menos unos segundos en procesar lo que estaba ocurriendo, apresurarse a levantarse tras él.
- ¿Qué…? -Takano se restregó el rostro y se giró a verlo pero no duró mucho antes de desviar el rostro nuevamente al suelo. Onodera lo entendió incluso antes de que el mayor respondiera.
- Eres Yoshino sensei – Explicó. Ritsu abrió la boca pero no dijo nada; sentía que las piernas no lo soportarían y ahora por un motivo muy diferente al anterior – Sé que eres Onodera, y no tienes ni idea de cómo te he deseado todos estos días...
- Pero no deseabas a Chiaki – Susurró dejándose caer en el suelo aferrándose a sus rodillas totalmente avergonzado; podía entender a Takano, pero le hacía sentirse humillado por su rechazo. Takano lo miró, dejándose caer frente a él, con la espalda apoyada en la pared. Era como si apenas se diese cuenta de que las cosas no eran tan fáciles como creer que esa extraña situación fuese posible y seguir adelante; Ritsu al menos apenas lo notaba – Mi cuerpo es lo que importa, por eso no te importó acostarte con Kisa-san. – Balbuceó.
- ¡Yo no sabía que era él! - Se defendió Takano con molestía
- Pero lo era – Balbuceó – Y ahora que soy yo, me rechazas – Su rostro se encendió aún más si era posible. Takano se restregó el rostro con rudeza; parecía tan consciente como Ritsu de esto último.
- No tienes una idea de cuánto quiero estar contigo Onodera; quizás si hubieses tomado el cuerpo de otro yo…- Suspiró. A Ritsu le pareció extraño, era la primera vez que veía a Takano sin saber cómo explicarse – Al verte, veo a la pareja de Hatori – Concluyó a modo de explicación: Él le había asegurado a Hatori que no sentía ningún interés más que profesional por Yoshino sensei y aunque sabía que este no era Chiaki, era su cuerpo y traía consigo el sentimiento de faltar a su palabra y traicionar a Hatori.
Luego de eso el silencio se había instaurado entre ambos; un silencio aplastante por completo.
Ritsu no podía creer su suerte…su mala suerte. Había temido durante todo este tiempo que Takano lo tachara por loco si le decía la verdad, que no le creyera; pero lo había hecho para dejarlo en una situación peor: el rechazo.
- Creo…creo que lo mejor será que te marches – Le pidió. Se sentía como un idiota al ilusionarse hacía tan solo unos segundos y quería llorar, pero no con Takano viéndole. Masamune fijó la mirada en él de inmediato.
- No quiero irme – Dijo. Ritsu iba a replicar pero ya entonces Takano había eliminado la distancia entre ellos sentándose a su lado. – Quiero estar contigo porque te amo Ritsu; solo debo acostumbrarme a la idea de verte así.
Ritsu no lo soportó más; escondió su rostro entre las rodillas mientras dejaba fluir las lágrimas.
- ¡No quiero que te acostumbres baka! – Le espetó sin alzar el rostro – Quiero volver a ser yo; quiero recuperar mi cuerpo. - Takano pasó su mano por la espalda atrayéndolo hacía su pecho para abrazarlo: aún tenía que acostumbrarse, si, pero era su Ritsu el que estaba llorando; por mucho que su cabello fuese más oscuro, sus ojos azules en vez de esmeralda o más chico y delgaducho, era su Ritsu.
- Sigues siendo tú, siempre lo supe incluso inconscientemente.
- Deja de decir tonterías.
- … Por eso mi corazón se sentía tan cómodo al lado de "Yoshino-sensei" todos estos días, porque él sabía que eras tú.
- Takano-san te… - Sollozó Ritsu. Takano no escuchó el resto pero sintió el aliento de Onodera contra su pecho al decirlo; te amo. Sonrió, aferrándolo más así, protectoramente. Sus brazos no estaban acostumbrados a la figura más menuda de Chiaki; y Ritsu tenía razón, no tenía por qué acostumbrarse, al contrario, haría todo lo que estuviese en sus manos para ayudarlo a recuperar la normalidad porque había sido, en primer lugar, su culpa y en especial porque amaba a Ritsu y este lo amaba a él.
.*.*.*.*.*.*.*.*.
Chiaki se retorció las manos, nervioso. Doctores iban y venían por el pasillo pero ninguno se detenía frete a él para hablarle del estado de Hatori; y para el chico eso eran sinónimo de malas noticias.
Estaba seguro de que el golpe no había sido tan fuerte, Hatori era un cabeza dura; más cada minuto que pasaba en la sala de espera del hospital lo hacían dudar. Negó con la cabeza sacándose los malos pensamientos de la mente: A Hatori no podía pasarle nada, él es fuerte y resistente como un roble.
Debía llevar cerca de una hora allí, una hora en ascuas riñéndose a sí mismo por haber sido tan estúpido; porque si algo le pasaba a Tori iba a ser su culpa y eso le atormentaba: se había comportado como un niño al no saber qué hacer para retenerlo.
Un doctor altísimo de cabello oscuro se acercó a la recepción de las enfermeras; Chiaki lo miró con avidez, esperando que este si lo mirara y le dijera algo. Pero el doctor solo intercambió unas palabras con la enfermera quien le entregó una de las historias médicas y tras eso se dispuso a irse. Chiaki se apresuró a él.
- ¡Doctor! – Exclamó interceptándolo. - ¿Cómo está Hatori? – El doctor lo miró desde arriba; debía Chiaki admitir que era realmente alto y aunque estaba confundido se veía en su rostro una expresión de amabilidad. Se fijó en los pies de Chiaki: estaba en medias puesto que había dejado los zapatos en el restaurant.
- Lo siento, no…
- ¿Lo siente? ¿Cómo que lo siente? – Preguntó con los nervios de punta: cuando los médicos iniciaban con un "lo siento" venían luego malas noticias - ¡Hatori tiene que estar bien! – Alzó la voz.
- Tranquilícese – Dijo tomándolo de los hombros, Chiaki respiró, intentando calmarse - ¿Quién es Hatori?
- Hatori Yoshiyuki, el hombre del golpe en la cabeza – Dijo tratando de mantenerse calmado.
- Ya veo. Soy de pediatría, no tengo información sobre Hatori – Aseguró. Chiaki se mordió el labio con intranquilidad; el doctor lo miró con pesar volviendo luego la mirada hacía las enfermeras haciéndole una seña para que alguna se acercara – Déjame ver si puedo ayudarte.
- ¿Necesita algo, Kusama-san? – Preguntó la enfermera.
- Disculpa la molestia pero ¿podrías averiguar el estado del paciente Hatori Yoshiyuki? – La enfermera asintió volviendo a la recepción para buscar el ingreso de Hatori; el doctor volvió la mirada a Chiaki – No puedo quedarme más, pero por favor tenga paciencia; sé que puede sonar algo odioso cuando no tiene noticias de su ser querido, pero hacemos lo que está en nuestras manos para ayudarle. – Culminó con una sonrisa amable; Chiaki asintió viéndolo marcharse.
Se sentó a esperar que la enfermera volviera, hasta que no supiera de Tori no se sentiría en paz, pero el doctor le había transmitido un aura de tranquilidad. Lo miró marcharse y él suspiró ¿Por qué la enfermera se tardaba tanto?
.*.*.*.*.*.*.*.*.
Kisa suspiró por enésima vez. El día de hoy había sido totalmente agotador tanto física como emocionalmente. No tenía ánimos de acompañar a los demás editores a celebrar nada, estaba más preocupado por Takano-san y Yukina: no sabía cómo le había ido al primero ni que había pasado con el segundo.
No había sido fácil convencer a Takano-san de que él realmente no era Ritsu; de hecho todavía se preguntaba si realmente le había creído
- ¡Takano-san espera! – Exclamó Kisa; había logrado alcanzar a Takano en el estacionamiento de la librería. El editor en jefe dejó de caminar pero no se giró; Kisa tuvo un mal presentimiento.
- No debiste dejar a Yukina, se ve que estaban ocupados – Dijo con amargura.
- Déjame explicarte, Takano-san – Pidió acercándose para tomarle el hombro para hacer que se girara; Takano rechazó su tacto con un manotazo.
- ¿Explicarme? Está claro: lo amas, es tu no…vio. – Su voz se quebró; era la primera vez que Kisa lo escuchaba así – Tardé en darme cuenta que es una estupidez pretender que después de diez años podrías amarme como yo sigo haciéndolo; fui un estúpido pero me rindo: te dejare en paz con tu Yukina.
Kisa abrió la boca para hablar pero la cerró casi al instante y con decisión se plantó de frente a Takano; había un par de lágrimas en el rostro del editor en jefe; su mal presentimiento había estado en lo cierto. Fue chocante, Kisa siempre había pensado en Takano como alguien que no era fácil de derrumbar, alguien que no había llorado nunca; y ahí estaba haciéndole ver a Kisa la magnitud del daño que habían causado al no ser sinceros con sus parejas; que él había causado a Takano.
- Es cierto – Dijo por lo bajo; Takano lo miró – Amo a Yukina, es cierto que es mi pareja…
- Ritsu no. – Lo cortó Takano, él no quería escuchar eso; pero Kisa continuó.
- Eso es lo único en lo que te equivocas, yo no soy Ritsu. Soy Kisa Shouta. – Takano parpadeó con la vista fija en él. Kisa esperó expectante a que dijera algo.
- ¿A qué juegas? – Preguntó al fin – Esto es lo más ridículo que has podido inventarte.
- ¡No es un invento! – Exclamó Kisa – Ritsu está ahora en el cuerpo de Yoshino Chiaki y él está en el mío desde hace un mes.- Takano bufó haciendo un gesto despreciativo con la mano.
- Eres increíble Onodera- Dijo apresurándose a su auto. Kisa se jaló el cabello con frustración. Sabía que la situación no era fácil de creer pero no tenía ni idea de cómo probarlo. Takano se subió al auto encendiéndolo dispuesto a irse. Kisa se alarmó: no podía dejarlo marcharse, ahora menos que antes.
Se apresuró hacía él metiendo medio cuerpo por la ventanilla para sacar la llave del contacto y retirarse. Takano apenas asimiló lo que acababa de hacer, bajó del auto.
- ¿Te volviste loco? – Gritó.
- Cuando empezaste en la editorial me escuchaste hablar con Aikawa-san del departamento yaoi sobre sus sospechas de que salías con Yokozawa-san – Dijo rápidamente. – Y llamaste a Yokozawa-san para que le preguntáramos a él directamente.
- ¿Qué se supone que quieres probar con eso? – Preguntó serio.
- ¡Que soy Kisa! – Dijo con frustración – No sé de qué otra forma demostrártelo – Dijo, sacando su celular y marcando un número.
- ¡Estoy harto!- Estalló Takano – Ya dijiste que lo amas, voy a hacerme a un lado ¿Qué más quieres de mí? ¿Por qué haces esto Ritsu?
- ¡Calla y escucha! – Le espetó mostrándole la pantalla del celular donde se podía leer "Ritsu" mientras se escuchaba el tono de repique por el altavoz. La llamada fue contestada al tercer repique. Takano esperó expectante, no sabía que se suponía que debía esperar pero seguro no esperaba la voz de Yoshino-sensei.
- ¿Moshi Moshi?
- ¿Onodera, eres tú? – Preguntó Kisa con voz clara sin apartar la mirada de Takano que miraba el celular confundido.
- Si, ¿Qué pasa Kisa-san? – Cuestionó. Kisa colgó la llamada; podía ver que la incredulidad en los ojos de Takano vacilaba, seguro en ese momento estaba intentando explicarse lo que acababa de escuchar.
- ¿Me crees? – Takano no respondió directamente; Kisa aprovechó su duda para agregar. – ¿Porque crees que "Chiaki" ha tenido potestad para hablar de los sentimientos de Ritsu en los últimos días?
- ¿Yoshino-sensei…es…Ritsu…? - Dijo por lo bajo. Kisa asintió aliviado.
- Desde hace un mes – Dijo Kisa. Takano alzó las manos como un gesto de exigencia.
- Dame mis llaves.
Tras eso Takano se había marchado: él, un hombre tan responsable y dado a su trabajo dejó a sus dos autoras a la deriva yéndose del evento cuando este acababa de empezar; Hatori se había encargado de toda la responsabilidad del departamento Shojo y entre él, el propio Kisa y Mino se habían encargado de las autoras de Takano; pero a pesar de eso había sido duro para Kisa: después de todo había tenido que encargarse también de las autoras de Ritsu y de las propias ya que por mucho que Yuu hubiese colaborado, Chiaki no fue de mucha ayuda.
Y esta era la hora que no sabía nada de Takano, no sabía si había ido en busca de Ritsu o si estaría en algún bar ahogando sus penas, o si por el contrario lo estaba esperando en la entrada del edificio con un escuadrón de psiquiatras listos para ponerle la camisa de fuerza. Sinceramente esperaba lo primero: incluso él debía admitir que se había equivocado, y bastante, con todo lo referente a la relación de Ritsu y Takano; ya no quería hacerles más daño.
Kisa bajó del metro encaminándose sin más miramientos hacía el apartamento de Ritsu; encausando sus pensamientos ahora en Yukina. Lo había dejado en ese cuarto de descanso sin una explicación ni nada tras besarse y todo para ir a hablar con Takano-san. Luego de eso no había vuelto a verlo si mal no recordaba lo habían reubicado pero no podía acordarse de a que piso; tampoco lo vio cuando el evento terminó y no pudo evitar temer que lo hubiesen despedido.
Negó con la cabeza para sacarse ese pensamiento ¿Por qué tenía que pensar mal? Quizás solo lo estaba evitando tras haberlo besado temprano. Se ruborizó: Se habían besado; después de casi un mes había podido volver a sentir los labios de Yukina, su tacto; y se había sentido completo. Se había dejado llevar en el momento y aunque no dejaba de pensar en el hecho, había intentado no profundizar en lo que podría significar. Él se había besado con Yukina pero había sido este quien inició el beso pero ¿Con quién? ¿Con Onodera-san o con Kisa-san?
Bajó la mirada deprimido; sabía cuál respuesta tenía más sentido: Yukina no sabía que él era Kisa.
Estando por llegar al edificio se dio cuenta que lo estaban esperando: no era una horda de psiquiatras; eso no lo habría sorprendido tanto como ver a Yukina recostado en uno de los muros de la entrada, con las manos en los bolsillos de la chaqueta y los audífonos puesto. El tiempo retrocedió para Kisa; trasladándose a esos momentos donde Yukina lo esperaba afuera de librerías marimo para irse juntos a casa.
- ¿Q…Que haces aquí? – Cuestionó Kisa llegando hasta él. Yukina se enderezó al verlo, quitándose los audífonos de inmediato y sonriendo aunque su sonrisa estuviese distorsionada por el golpe que Takano-san le había propinado temprano. Kisa se dio cuenta que aunque intentaba aparentar calma, no parecía tan decidido como la vez que le interceptó de forma similar en su apartamento para informarle que vivirían juntos un par de semanas; al contrario parecía algo inseguro como si él mismo se preguntara que hacía ahí.
- Pensé que quizás me había equivocado de edificio – Admitió Yukina evitando responder a su pregunta –Después de todo solo estuve aquí una vez.
- ¿Yukina que…?
- Yo…quería hablar con usted Onodera-san – Admitió – Pero sé que tendrían una celebración después del evento así que vine a esperarlo; no pensé que durara tan poco.
- No fui – Respondió aun sin entender que hacía Yukina ahí ¿Hablar? Si quería quedar para hablar pudo haberlo llamado al celular. Se fijó que el más joven no había sacado las manos de los bolsillos de su chaqueta y se preguntó cuánto tiempo tendría esperándolo allí afuera; no podía ser mucho, él había salido directo de la librería para allá cuando terminaron las reuniones entre editores y sin embargo debía reconocer que el otoño que empezaba estaba trayendo noches frías como esa. Estaba por proponerle subir al apartamento cuando Yukina volvió a hablar.
- Onodera-san yo… solo vine a disculparme por mi comportamiento de esta tarde
- No tienes que decírmelo a mí; deberías disculparte es con Hatori y…
- No me disculpare con él – La voz de Yukina fue ruda al asegurarlo; sin embargo calmó un poco su tono al continuar por lo bajo – Me refería al beso. – El rostro de Kisa se ruborizó por completo: nunca se acostumbraría a las formas tan directas de hablar de Yukina. – Lamento si le causé algún problema con su jefe.
- Si…bueno, respecto a eso… hay algo que tengo que decirte – Aseguró; no tenía ni la más mínima idea de cómo hacerlo, pero tenía que decirle la verdad. Aunque él habría preferido no hacerlo, no podía permitir que Yukina se estuviese peleando con todos debido a sus mentiras; pero Yukina no pareció escucharlo en cambio siguió parloteando.
- Y entendería perfectamente si está enojado conmigo…
- Yo no he dicho que…
- …Y no quiere volverme a ver – Siguió el muchacho – Sé que no es excusa pero en ese momento yo… - Era extraño; Yukina nunca se había disculpado con él de esa forma. Quería callarlo para que le permitiera hablar, pero a su vez le parecía un tanto adorable que alguien como Yukina se comportara así, provocaba besarlo y eso fue lo que hizo a pesar de su política de vida de "cero afectos en público que pudieran llamar la atención"
No tenía importancia besarlo una vez más, después de todo le diría toda la verdad de quien era en ese momento y Yukina estaría feliz de saber que a él no le interesaba en lo absoluto Hatori aunque pudiese enojarse un poco por no habérselo dicho antes.
Sintió los labios de Yukina recibirlo al instante y sus manos rodear su cintura. El joven pintor se dejó llevar; una vez más la sensación ocupó su cuerpo: esa sensación de que el vacío que se estaba volviendo su relación con Kisa-san era cubierto por la pieza que necesitaba; esa sensación de su cuerpo reconociendo los besos que ama aunque no fuesen de la persona que esperaba.
- Vamos a subir – Dijo Kisa separándose de él, ya era el momento de hablar. Yukina solo asintió, azorado; había algo en la cabeza del muchacho diciéndole que se fuera, que ya se había disculpado; que en primer lugar no debió haber ido hasta allí pero lo ignoró y se encontró besando al editor una vez más cuando las puertas del ascensor se cerraron al subirse.
Solo que esta vez no fue un beso suave y en cierta forma tímido como los anteriores, esta vez fue intenso desde un principio acorralando a Kisa contra la pared del ascensor aferrándose a su cuerpo mientras con su lengua embriagaba la mente de Kisa. El editor sintió las piernas a punto de desfallecerle justo cuando la puerta del ascensor se abrió. Salieron trastabillando, las manos de Onodera al servicio de Kisa halando de la camisa de Yukina para sentir la piel suave del más joven que besaba ahora su cuello causándole más de una sensación placentera.
Kisa casi gruñó internamente cuando tuvo que retirar las manos de la piel de Yukina para, a tientas, buscar en su bolsillo la llave del apartamento y abrir la puerta y darles paso a ambos. Yukina dejó caer su bolso en el gekan mientras Kisa cerraba la puerta. La intensidad de sus besos crecía cada segundo así como el deseo de sus cuerpos. . Esa no había sido la idea de Kisa-san, pero no iba a rechazarlo, no cuando el aroma de Yukina le embriagaba de la forma en que lo hacía en ese momento. Sintió las manos del artista abriéndose paso por debajo de sus ropas, tocando su piel acabando con el último vestigio de cordura que le decía que eso no estaba bien. Kisa ahogó un gemido en los labios de Yukina cuando las manos de este consiguieron su sexo en lo que ambos se dejaban llevar a trastabilladas hasta el sofá de tres plazas en la sala.
Kisa cayó sobre Yukina posición que el mayor aprovechó frotando sus caderas contra las del castaño haciendo que sus miembros se encontraran a pesar de la ropa que aun los separaba; tenían que eliminarla y Kisa-san se encargaría de eso empezando por quitar a prisa la camisa de Yukina para que su boca recorriera la anatomía de este como hacía semanas que no lo hacía. Yukina se dejó hacer; disfrutando de lo diestro que era "Onodera-san"
"Casi tanto como Kisa-san" - No pudo evitar pensar. Pero el pensamiento fue interrumpido casi al instante: Se mordió el labio cuando "Onodera" mordisqueó juguetonamente uno de sus pezones mientras sus manos se deshacían del cinturón y el botón de su pantalón con prisa y seguridad para darse paso por debajo de los calzoncillos.
Yukina no podía estar seguro de lo que estaba haciendo; su mente estaba nublada desde el primer momento en que sus bocas se unieron ¿Acaso había ido a casa de Onodera-san en primer lugar esperando que eso ocurriera? Era difícil pensar que no cuando sus manos descendieron por la espalda de "Onodera" aferrándose a su trasero redondo y bien torneado mientras sus bocas bailaban una apasionada danza que Kisa rompió para mordisquear la oreja de Yukina, halando con cuidado el pircing del chico.
Cualquier posible pensamiento coherente en Yukina se distorsionó cuando un rayo de placer atravesó su columna vertebral al sentir como "Onodera" lo besaba tras la oreja; dejó escapar un gemido placentero: Él amaba cuando Kisa-san le hacía eso; había descubierto con Kisa que ese tipo de cosas lo ponían más rápido que otras ¿Cómo se había dado cuenta Onodera? Kisa por su parte sonrió al escucharlo; podía sentir el miembro de Yukina palpitar entre sus dedos mientras él recorría lentamente la parte posterior de la oreja con su lengua para luego morderle juguetonamente ganando que Yukina gimiera su nombre.
- ¡Ki…sa-san!
Kisa se detuvo en el acto y Yukina que no se había dado cuenta en que momento había cerrado los ojos con fuerza, los abrió.
- ¿Co…como me llamaste? – Cuestionó incrédulo; no estaba seguro de que expresión mantener en su rostro, pero su corazón estaba dichoso ¿Podría ser que Yukina hubiese reconocido sus besos a pesar de todo? Sus corazones se reconocían o era solo que Yukina solo pensaba en él, que en ese momento Yukina besaba y se dejaba besar solo por Kisa-san a pesar de todo.
- ¡Lo siento! – Exclamó Yukina avergonzado, incorporándose. Kisa-san tuvo que quitarse de encima de él para evitar ser tumbado por el movimiento brusco. – ¡Yo amo a Kisa-san! – Afirmó desbocando el corazón del editor - Creo que es mejor que me vaya – Aseguró poniéndose de pie y arreglándose la ropa a prisa – Realmente lo siento Onodera-san, no debí haber venido.
- ¡No espera! – Lo tomó del brazo deteniéndolo en el gekan. Yukina volvió la mirada a verlo, abriendo los ojos de par en par por el desconcierto que fue opacado ante un nuevo beso de Kisa sin embargo esta vez no consiguió la respuesta esperada: Yukina lo tomó de los hombros separándolo de si casi bruscamente.
- ¡Onodera-san! – Exclamó, pero no era el beso lo que le preocupaba - ¡Sus ojos!
- ¿Qué…?
- Sus ojos son… esmeralda – Terminó balbuceando por lo bajo. - Podría jurar que eran cafés… - Yukina negó con la cabeza confundido: Había visto durante un segundo, los ojos de Kisa-san en Onodera "Como en mi sueño" No pudo evitar pensar, incrementando el sentimiento de culpa. Se soltó del agarre de Kisa quien lo veía sin entender.
- ¿Cafés? ¿Cómo Kisa? - ¿Ojos cafés? ¿Entonces Yukina estaba viendo algo de él a pesar de no ser ese su cuerpo? Toda la excitación anterior fue acompañada por una profunda alegría al saber que el amor de Yukina era tan grande que fue capaz de ver a través de la piel que habitaba.
- No fue mi intención… lo siento… - Se disculpó totalmente avergonzado; pero Kisa negó.
- ¡No! No te disculpes – Exclamó con una sonrisa - ¡Está bien! Yo so …– Luego se dio cuenta de lo extraño que debía ser para Yukina que lo miró desconcertado retrocediendo.
- Creo que es mejor que no volvamos a vernos Onodera-san – Dijo con decisión saliendo a prisa del departamento. Kisa tomó un segundo en decidir seguirlo, llegando al ascensor se dio cuenta que este marcaba estar en el piso 1; era imposible que hubiese bajado tan rápido por lo que se apresuró a utilizar las escaleras para alcanzarlo y gritarle a Yukina sin rodeo alguno que él era Kisa-san. Había sido un error dejarse llevar sin decirle quien era; aunque admitía que de haber podido habría llegado hasta el final toda la noche.
Llegó al vestíbulo deteniéndose al no ver a Yukina ¿A qué costo se habría acostado con Yukina? Pensándolo en frio ¿Por qué este no lo había apartado? Al contrario, le había tocado a cambio con el mismo deseo ¿Inconscientemente lo veía como Kisa o en cambio deseaba a Onodera? Un vacío en su estómago creció en tan solo un segundo; no, eso no podía ser posible.
- Onodera-san – Lo llamaron. Se giró, era el vigilante que parecía sorprendido y tarde Kisa se dio cuenta que había bajado sin zapatos, con la camisa y el pantalón desabotonados. - ¿Está bien?
- Eh… si… - Dirigió una mirada anhelante hacia la puerta principal, pero no podía ver la castaña cabellera afuera. Suspiró – Lo siento.
.*.*.*.*.*.*.
- ¿Señor, usted viene con Hatori-san? – Cuestionó una enfermera; Chiaki se puso de pie asintiendo. El pulso le tembló; quizás habría sido buena idea llamar a Yuu para que le ayudara a recibir noticias… ¿¡Y si eran malas?!
- ¿Qué tiene? ¿Está bien? ¿Le pasó algo? ¿Qué…?
- Descuide, está bien – Lo calmó la enfermera. Chiaki sintió que el alma le volvía al cuerpo.
- ¡Pero se desmayó! ¿Está segura que está bien?
- Hatori-san ha estado bajo mucho estress ¿verdad? Debido al golpe y su nivel de estrés su cuerpo colapso. En cualquier caso le hemos realizado una resonancia para asegurarnos y en efecto, el medico dice que todo está en orden.
- ¿Puedo verlo?
- Claro, sígame – Dijo encaminándolo al área de observación de urgencias.- Despertó temprano, pero tuvimos que sedarlo para que entrara al tomógrafo.
- ¿Sedarlo? – Preguntó confundido – ¿Hatori es claustrofóbico?
- Es más común de lo que cree; el resonador no es agradable para muchos. Llegaron a la cama donde estaba Hatori, separado del resto por las típicas cortinas de hospital. Chiaki lo miró, parecía que estuviese simplemente dormido y aunque sabía que no había ningún peligro le hacía doler el corazón verlo en una cama de hospital en especial al ser por su culpa.
- ¿Hasta cuando tendrá que estar aquí? – La enfermera pareció dudar, terminando por disculparse asegurando que le preguntaría al médico y volvería. Al verse solo, Chiaki se acercó a Tori, tomando su mano entre las suyas.
- ¡Porque me asustas así, baka! – Le riñó intentando contener lágrimas en sus ojos – Casi me muero pensando que te pasó algo.
- Ch…Chiaki – Balbuceó Tori sin abrir los ojos. El chico se limpió las lágrimas a prisa.
- ¡Aquí estoy! – Exclamó de inmediato - ¿Te duele algo? ¿Estás bien? – Pero no respondió. La enfermera volvió justo entonces.
- El doctor dice que puede irse a su casa en cuanto pase el efecto del sedante – Aseguró – O puede esperar hasta mañana.
- No, no; yo lo llevo a su casa, mejor irnos ya – Aseguró Chiaki; la mujer dudó un segundo pero al ver la forma protectora en que el chico tomaba la mano de Hatori comprendió y sonrió.
- Está bien – Afirmó – Le llevare para que firme los papeles – Dijo – Pero debe tener en cuenta que si Hatori-san cambia de actitud, se vuelve somnoliento o sufre mareos y dolores de cabeza en los próximos días debe venir de inmediato. – Chiaki asintió con firmeza y cuando habló lo hizo con decisión.
- Yo cuidaré de él.
…
Chiaki abrió la puerta del departamento de Hatori con dificultad puesto que tenía al adulto sujeto y aun medio aturdido. La idea principal había sido llevarlo a su apartamento (el de Chiaki) porque su cama era más grande y cómoda y le permitirían dormir con tranquilidad pero no faltaba ni un par de cuadras cuando detuvo al taxista dándole la dirección de Kisa.
Sería raro para Tori que "Kisa" lo llevase a la casa de Chiaki; además, Ritsu estaba allí, él se sentía responsable de Tori y quería hacerse cargo suyo por su cuenta, sin ayuda de nadie. Y por otra parte, aunque le avergonzara admitirlo, estaba celoso. Era estúpido: debería estar feliz porque Hatori no buscara a otra persona pese a los problemas en su relación pero le molestaba, porque ese Chiaki al que le era fiel, no era él.
Y sin embargo, a los pocos minutos después gritó un ¡PARE! Que hizo al chofer dar un frenazo que medio despertó a Hatori al casi caérsele la cabeza del regazo de Chiaki. Tampoco podía ir a la casa de Kisa-san: Yukina tenía la llave y a veces llegaba allí sin avisarle o incluso podía estar en la casa en ese momento. No, no podía, si Yukina estaba allí y él llegaba a esas horas con Tori; o aun peor, Yukina llegaba en la mañana antes de que Hatori despertara sería problemático; había escrito y leído suficientes mangas shoujo como para saberlo.
Así fue como terminó dando la dirección de la casa de Hatori pese a las quejas y discusiones del taxista que luego no quiso ayudarle a subir a Hatori hasta su apartamento en el piso cinco.
- Estás pesado, tendrás que empezar a hacer ejercicios – Masculló Chiaki entrando finalmente al departamento dirigiendo a Hatori a su cama para recostarlo con cuidado. Chiaki había pensado en esperar que el sedante se le pasar pero estar en un hospital nunca era cómodo para nadie. – Cuidado con la cabeza – Dijo el mangaka esforzándose en cambiarle de ropa con sumo cuidado. No era tan fácil como esperaba, por suerte Hatori no estaba totalmente dormido y colaboraba; arregló un par de almohadas como le había indicado el médico para que tuviera la cabeza un poco alta. Cuando finalmente lo acostó, Chiaki sudaba a mares.
- Teng…o sed – Balbuceó Hatori a nadie en específico.
- Voy por agua – Exclamó Chiaki de inmediato corriendo a la cocina chocó con la mesa por la prisa y casi deja caer el vaso de vidrio; por suerte lo sujetó a tiempo - ¡Con calma Chiaki! – Se riñó, no iba a ser de ninguna ayuda causarle un desastre a Hatori en la cocina solo por buscar el agua – Una cosa a la vez – Se recordó dirigiéndose a la nevera con más calma para servir el vital líquido.
Volvió a la habitación ayudando a Hatori a incorporarse parcialmente para que bebiera un poco dejándole recostarse nuevamente para luego tomar una silla y sentarse junto a la cama – Date prisa en ponerte bien, Tori.
.*.*.*.*.*.*.
Yukina no dejó de correr hasta que llegó a la avenida principal. Era ya muy tarde para tomar el metro así que le tocaría esperar un taxi. Se sentó en la parada del bus esperando que alguno pasara.
¿Qué había sido eso? Había llamado a Onodera por el nombre de Kisa-san y este le había dicho que estaba bien; ¿Cómo podría estarlo? ¿Es que acaso no le importaba que la persona con la que estaba lo llamara por otro nombre? Además él no estaba loco, había visto los ojos de Kisa-san en Onodera-san mientras lo besaba; había sentido a su Kisa en todo momento… ¿Su Kisa? ¿Podría seguir siéndolo si supiera lo que acababa de hacer? Lo había engañado con uno de sus compañeros de trabajo.
- Igual él debe estar ahora con Hatori – Masculló con amargura sorprendiéndose a sí mismo. Detuvo un taxi que pasó, dando la dirección de su casa. ¿De eso se trataba: se estaba vengando de lo que su mente suponía que Kisa-san hacía; de sus miedos por Hatori?
No, él había querido buscar a Onodera-san pero ¿Por qué, si amaba a Kisa-san? Él lo sabía, lo sentía en su corazón que le palpitaba de solo pensar en su nombre a pesar de las bajas de los últimos días.
Suspiró con tristeza. Hatori…Onodera… ¿En qué punto de su relación con Kisa-san se había visto plagada de terceros para terminar yéndose al infierno? ¿En qué momento del camino el amor se había complicado tanto?
El viaje en taxi fue largo, o al menos así lo sintió. Se sentía sucio por haber traicionado a Kisa-san, por haber puesto sus manos y sus bocas en la piel de otra persona porque si su mente no le hubiese jugado esa mala pasada, habría llegado hasta el final aun si se arrepentía luego aún más. Tenía que hablar con Kisa, y pedirle que lo perdonara.
Pagó el taxi con el dinero que llevaba en el bolsillo de su pantalón, y subió a su apartamento deteniéndose frente a la puerta al darse cuenta que en el bolsillo no tenía la llave. La buscó en su chaqueta antes de comprender: la llave la había dejado en su bolso que había dejado caer en el gekan de Onodera-san sin cuidado y que por la prisa de irse no había pensado en recogerlo.
El ánimo de Yukina decayó aún más ¿Cómo iba a recuperarlo cuando acababa de decirle que no se volverían a ver? Llamarlo para pedir su bolso sería vergonzoso. Suspiró al pensar en la llave de repuesto y recordar que la había sacado de debajo de la alfombra de bienvenida para dársela a Kisa-san hacía un buen tiempo; sin embargo no podía llamarlo: su celular estaba también en el bolso.
Suspiró dándose media vuelta apresurándose al departamento de Kenishi; era una suerte que sus residencias fueran cercanas, aunque se enojaría por ser despertado en medio de la noche.
.*.*.*.*.*.*.*.*.
Hatori se removió sintiendo la cabeza más clara y adolorida. Había un aroma agradable en el ambiente y se sentía bastante cómodo. Abrió los ojos confundido; el sol se filtraba por las cortinas de la ventana iluminando el lugar: estaba en su habitación pero ¿Cómo llegó hasta allí? Lo último que recordaba era estar discutiendo con Kisa-san en el estacionamiento del restaurante.
Intentó incorporarse pero un dolor en la parte posterior de su cabeza le hizo cambiar de opinión; eso y la mano de alguien sujetando la suya.
- ¿Chiaki? – Preguntó confundido sorprendiéndose luego al bajar la mirada y ver a alguien en una silla a su lado con medio cuerpo recostado sobre la cama sujetándole la mano. Estaba despierto y lo miraba con unos inocentes aunque preocupados ojos azul marino que estaban rodeados de profundas ojeras. Obviamente no había dormido en toda la noche. El chico se incorporó con alegría.
- ¡Tori! ¡Estás bien! – Celebró.
- ¿Kisa-san? – Preguntó confundido. Quería incorporarse y Chiaki se apresuró en ayudarle - ¿Qué pasó?
- ¡Gomennasai! – Exclamó haciendo una profunda reverencia – Me comporte como un niño e hice que te lastimaras – Dijo arrepentido – Estuve muy preocupado por ti, no me vuelvas a dar un susto así ¡Baka! - Chiaki se enderezó con lágrimas en los ojos.
Hatori solo atinó a parpadear ante esa disculpa/regaño. Solo podía ver esos ojos azules de Kisa y querer limpiar sus lágrimas y asegurarle que no había de que preocuparse, todo estaba bien.
Estiró la mano para limpiar sus lágrimas movido por el instinto de protección. Chiaki lo miró expectante cerrando los ojos al sentir los dedos de Hatori acariciar sus mejillas siguiendo el camino de sus lágrimas con el fin de secarlas, el contacto hizo estremecer a Chiaki que emitió un sollozo. Hatori no le había tocado así en muchísimo tiempo y el gesto había causado que él fuese consciente de eso con mayor claridad.
- Está bien – Dijo Tori por lo bajo – Estoy bien. – Chiaki asintió abriendo los ojos. Hatori rompió el contacto a prisa: eran cafés, sus ojos, no azules como los de Chiaki sino café.
- ¿Tori? – Cuestionó confuso. Hatori negó con la cabeza para aclararse los pensamientos ¿Qué le había pasado? Habría jurado que "Kisa" tenía los ojos como los de Chiaki pero era una tontería, e imposible por demás.
- Creo que debo agradecerle por cuidar de mí – Dijo él. Chiaki sonrió.
- Espera aquí. – Dijo emocionado saliendo de la habitación. Tori se quedó mirando a la puerta, debía seguir aturdido sin duda, era la única explicación para haberse confundido de esa manera con Kisa-san quien volvió poco después con una bandeja.
Chiaki se acercó a Hatori con una sonrisa avergonzada dejando la bandeja sobre la cama. Tori la miró: era un plato de Hambagú con arroz y sopa de miso; no era un plato muy elaborado ni mucho menos parecía un manjar, sin embargo se veía bastante aceptable.
- Te hice el desayuno, no me pareció que los trozos de pizza que tienes en la nevera fuesen una comida adecuada. – Aseguró escondiendo las manos tras su espalda: no quería que Hatori se diese cuenta de las cortadas que se había hecho.
- No debió molestarse Kisa-san.
- ¿Cómo podría molestarme hacerme cargo de la persona que amo? – Preguntó volviendo la cara avergonzado- ¡El jugo! Iré por él – Exclamó antes de que Tori pudiese decir algo. El editor acercó la bandeja, extrañamente esa confesión no le había parecido tan incómoda como las anteriores; se preguntó si tendría que ver con su pequeña confusión anterior, pero la cabeza le dolía así que no lo pensó demasiado, en cambio tomó lo palillos de la bandeja para probar la carne: debía admitir que sabía bastante bien; aunque el arroz quedase algo simple. Chiaki volvió con un vaso de jugo de naranja.
- Arigato – Dijo con incomodidad al tomarlo. Colocó el jugo en la bandeja y antes de probar algún otro bocado agregó – Kisa-san, aprecio lo que hace por mí, pero no quisiera que pusiera en mí, expectativas que no puedo cumplir: yo amo a Yoshino.
- Lo sé- Aseguró Chiaki viéndolo a los ojos; esta vez no hubo error para Tori: los ojos de Kisa eran azules.
- ¿Se puso lentillas azules?
- ¿Lentillas? – Preguntó Chiaki confundido.
- Tus ojos - Fue su respuesta, el chico se dirigió al espejo del baño para verse llevándose las manos a la boca para reprimir un grito: ¡Eran sus ojos! No los ojos de Kisa, sino los suyos, los ojos de Yoshino Chiaki enmarcados en una cara que no les correspondía, la de Kisa-san.
- Emp… habrá sido solo un reflejo; los veo normales – Mintió buscando con la mirada a prisa algunas gafas de sol. No le importaba que se viera raro usarlas bajo techo donde no entra ni una pizca de sol, pero no podía ir por ahí así, menos cuando ya Tori se había percatado que lo que fuese que estaba ocurriendo ¿Podría ser que estaba próximo a volver a la normalidad? ¿Pero porque?
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Habían dormido juntos, al final no había ocurrido nada entre ellos más que dormir con su cuerpo acurrucado junto al de Takano que lo abrazaba como si temiera que se apartara de su lado de un segundo a otro dejando el rostro de Ritsu cerca de su pecho, permitiéndole dormir rodeado de su aroma; hacía mucho tiempo que no sentía el olor de Takano-san tan cerca y al despertar su primer pensamiento fue precisamente el cuanto lo había extrañado.
Algunos rayos de sol se colaban por la cortina pero no estaba seguro que tan tarde sería, solo no quería levantarse y despertar a Takano, se aferró a la camisa de Masamune que seguía dormido, quería quedarse ahí, así, y por un momento sentir que otra vez era Onodera Ritsu.
Pero el sonido de la puerta abriéndose lo trajo de regreso a la realidad. Onodera se incorporó de golpe despertando con eso a Takano.
- ¿Qué pasa? – Preguntó el pelo negro somnoliento. Pero no hubo tiempo a que Onodera le contestara: solo había una persona con llave del apartamento.
- ¿Chiaki? – Era la voz de Hatori.
- Él no sabe ¿cierto? – Preguntó Takano pero la respuesta era más que obvia cuando Onodera lo había tomado del brazo y prácticamente lo sacaba a jalones de la cama.
- Date prisa, escóndete. – Lo apresuró hacía el closet pero debió cambiar de idea porque de inmediato lo jaló de nuevo hacía la cama – En el closet no, puede querer cambiarse de ropa… bajo la cama – Lo azaró.
- Espera – Takano se soltó de pronto con enojo – Tú y Hatori…
- Absolutamente nada – Aseguró volteando hacía la puerta angustiado – Ahora escóndete – Intentó empujarlo pero Takano se plantó firme con los brazos cruzados.
- Los vi besándose la otra noche – Gruñó.
- Tú te acostaste con Kisa-san pensando que era yo ¿No? Ahora metete – Masculló empujándolo.
- ¡Te acostaste con él! – Exclamó; Ritsu lo chitó.
- ¿Chiaki? – Hatori se escuchaba más cerca lo que significaba que ya había dejado los zapatos en el gekan. Ritsu agradeció mentalmente que la noche anterior Takano no los hubiese dejado allí.
- No me he acostado con nadie – Dijo entre dientes – Metete bajo la cama ¡baka! – Takano masculló algo así como un "no puedo creerlo" mientras era empujado por Ritsu quien rápidamente se apresuró a tomar los zapatos de Takano y lanzarlos tras su dueño justo en el momento en que la puerta de la habitación era abierta.
- ¿Chiaki? – Preguntó Hatori extrañándose al verlo medio agachado junto a la cama - ¿Qué haces? Pensé que seguías dormido.
Ritsu se apresuró a incorporarse con una risa nerviosa; tenía que sacar a Hatori de allí.
- Acabo de despertar – Dijo rascándose la cabeza en busca de alguna idea - ¿Y tú que haces aquí? – Se sorprendió de verlo mostrarse apenado.
-¿Estas molesto porque te dejé esperando anoche? – Preguntó. – No pude avisarte que no vendría; hubo un pequeño incidente.
- ¿Un incidente? ¡Claro! Pero porque no me esperas en la sala y me lo cuentas – Preguntó intentando no parecer un histérico empujando a Hatori fuera de la habitación ignorando sus réplicas.
- Sácalo de aquí – Escuchó Ritsu la voz de Takano.
- Cállate – Gruñó Ritsu cerrando la puerta tras él. Takano sacó la mitad del cuerpo de debajo de la cama mirando con enojo hacía la puerta: Él ahí escondido como un amante furtivo; eso tenía que ser una broma.
- ¿Dijiste algo? – Preguntó Hatori. Onodera negó acercándose a él fijándose en una venda que llevaba en la cabeza.
- ¿Estás bien?
- El incidente – Respondió mientras asentía – De alguna forma terminé golpeándome la cabeza; Kisa-san me llevó al hospital y se hizo cargo de mi esta noche.
-¿Chia… Kisa-san? – Preguntó con sorpresa. Chiaki haciéndose cargo de alguien era algo por lo que Ritsu pagaría por ver. – ¿Seguro que estas bien? – Hatori asintió.
- De lo contrario seguiría en el hospital – Aseguró y agregó – ¿Chiaki, todavía quieres ir al circo? Podemos ir hoy – Ritsu se mordió el labio, e inconscientemente dirigió su mirada a la habitación de Chiaki donde Takano seguramente estaría intentando escuchar cualquier cosa que dijera.
- ¿Hoy? Yo…- El teléfono de Hatori le interrumpió, este miró la pantalla suspirando antes de contestar, no sin antes dirigirle una mirada de disculpas a "Chiaki"
- ¿Takano-san? – Ritsu se alarmó - ¿A dónde se metió ayer durante el evento?... ¿eh? ¡Se perdieron 6 páginas en la imprenta! – El editor se puso de pie a prisa alarmando a Ritsu - ¡Voy para allá de inmediato!
- ¿Pasó algo? – Preguntó viendo a Hatori apresurarse al gekan para salir de nuevo.
- La imprenta perdió 6 páginas de tu manga, iré a la oficina por la copia del story board para llevárselos – Ritsu abrió la boca sorprendido porque él sabía perfectamente que eso no era cierto y Hatori se enojaría mucho cuando lo descubriera. Hatori se dispuso a salir pero volvió, para besarlo. Ritsu apartó el rostro, no era correcto dejar que lo hiciera menos cuando sabía que Takano estaba en la otra habitación. Hatori lo tomó como una represalia por tener que irse cuando acababa de decirle que saldrían ese día. – Lo siento Yoshino – Dijo decaído - Te prometo que saldremos por la tarde.
Ritsu asintió viéndolo marcharse. Escuchando pocos segundos después la puerta de la habitación abrirse, se giró y vio a Takano salir, aun con el celular en la mano.
- ¡Hatori está herido! ¡Eso no era necesario! – Lo riñó.
- ¿Siempre quiere besarte cuando va a salir? – La voz de Takano era peligrosa.
- No digas tonterías y mejor vete tú también- Respondió halando a Takano para que saliera; pero este se detuvo en la puerta evitando que Ritsu la cerrara.
- No quiero que salgas con él a ningún lado – Dijo serio. – Ni que dejes que te bese – Ritsu quiso sonreír, admitía que el hecho de que Takano lo celara aun en esta situación le agradaba un poco – Deberías decirle quien eres y venirte a vivir conmigo.
- No digas tonterías – Lo riñó cerrando la puerta para dejarlo afuera; arrepintiéndose casi al instante: hubo un tiempo en que él deseó ser la persona que le diera besos de bienvenida y despedida a Takano; no quería decir que lo quisiera en estos momentos, pero aun así abrió la puerta para besar al mayor, tan rápido que este apenas atinó a parpadear aun parado frente a la puerta.
- ¿Qué…? – Ritsu se ruborizó por completo queriendo cerrar la puerta una vez más, esta vez para ocultar su vergüenza por lo que acababa de hacer, pero esta vez la mano de Takano deteniéndolo fue firme, el pelonegro parecía preocupado – Onodera…tus ojos.
*.*.*.*.*.*.
Kisa se dirigió a la puerta con pesadez luego de escuchar el timbre sonar; no era temprano en lo absoluto pero la noche anterior no había dormido bien pensando en la oportunidad que había perdido de decirle todo a Yukina. Se fijó en el bolso de este: lo había dejado la noche anterior y después de que se marchara diciéndole que lo mejor era no volver a verse, Kisa suponía que para devolvérselo tendría que llevárselo a su casa.
Abrió la puerta restregándose la cara, le escocían los ojos de sueño; pero se enderezó de inmediato al ver quien estaba frente suyo.
- ¡Yukina!
- Onodera-san solo vine por mi bolso necesito las llaves de mi casa y mi celular – Dijo sin mirarlo directamente.
- Claro…pasa – Dijo haciéndose a un lado sin dejar de preguntarse donde habría pasado Yukina la noche si no había sido en su casa; quizás con Chiaki se dijo sin hacerle mucha cabeza. Yukina por su parte negó con la cabeza.
- Es mejor que le espere aquí – Dijo marcando bien la distancia. Kisa se mordió el labio con duda y asintió entrando al departamento: Kou estaba arrepentido de haberse dejado llevar, se le reflejaba completamente en la cara. Tomó el bolso del sofá y volvió a la entrada; Yukina extendió la mano al instante pero el editor no se lo entregó.
- Anoche dijiste que amas a Kisa-san – Aseguró quien en ese momento tenía ojos esmeralda
- Onodera-san, por favor, solo deme mi bolso - Pero Kisa no lo hizo, tenía la idea rondándole la cabeza de que Yukina lo sentía como él mismo a pesar de todo, y con esto estaba el temor de que no fuese así y el estudiante realmente deseara a Ritsu. Quería tener una respuesta a esto antes de decirle la verdad, quería una respuesta sincera.
- ¿Por qué te dejaste llevar cuando te besé? –Cambió la pregunta. Yukina tampoco respondió pero parecía una presa acorralada; él presionó - ¿Acaso no amas realmente a Kisa?
- ¡Por supuesto que lo amo! – Estalló Yukina; Kisa sonrió, eso era todo lo que quería escuchar; sin embargo su sonrisa fue borrada de inmediato - Pero usted también me gusta Onodera-san.
- ¿Qué? – Balbuceó - ¿A qué te refieres?
- No sé cuándo pasó, pero no sale de mi mente, paso el día anhelando que me escriba un mensaje o a la espera de que podamos vernos. – Hizo una ligera pausa para suspirar y agregar – Eh querido besarlo desde hace mucho Onodera-san; por eso lo hice la primera vez, por eso le correspondí y me dejé llevar anoche. ¿Era eso lo que quería escuchar? – Culminó con cierto pesar. Kisa no dijo nada, veía a Yukina con los ojos abiertos de incredulidad: eso no era lo que quería, sino lo que temía escuchar.
Yukina le arrebató el bolso de las manos dispuesto a marcharse justo cuando la puerta del ascensor se abría dándole paso a la última persona que ambos habrían esperado ver: Takano-san. El editor en jefe los miró con sorpresa, enfocándose luego en Kisa-san con ojos entrecerrados.
- Tu… ¿Qué hace él aquí? – Preguntó con enojo: ese bien no era su Ritsu pero era su cuerpo, y este le pertenecía.
- Takano-san eh…Yukina vino a buscar su bolso y…
- Y ya me voy – Completó Yukina serio, colgándose el bolso al hombro dispuesto a marcharse, intentando ignorar la pequeña agujilla que estaba pinchando en su pecho: ¿Qué hacía ese Takano-san allí buscando a Onodera-san? Takano detuvo al muchacho sujetándolo del brazo.
- Ritsu es mío, en cuerpo –Recalcó – Y alma niño.- Yukina se mordió el labio tentado a replicar; con la satisfacción de que después de la forma en que Onodera lo había besado la noche anterior, él no estaría tan seguro de las afirmaciones de Takano-san; sin embargo se contuvo: ese no era su problema, su única preocupación debía ser Kisa; él había decidido poner distancia entre Onodera-san y su persona, debía ser consecuente con sus decisiones.
Se soltó adentrándose en el ascensor. Takano lo siguió con una mirada penetrante, manteniendo el silencio hasta que las puertas del ascensor se hubieron cerrado, entonces se giró a Kisa y habló.
- No le has dicho – No era una pregunta.
- Eso fue grosero – Exclamó Kisa.
- ¿Se le declara a una persona que técnicamente no eres tú y te preocupa si fui grosero? – Cuestionó dejando en claro que había escuchado al menos las últimas palabras de Yukina – No fui grosero – Aseguró al no tener respuesta – Pero si quieres que lo sea puedo ir y contarle como te aprovechaste de que yo pensara que eres Ritsu.
- ¡Estaba ebrio! – Exclamó Kisa rojo por la molestia – Fue usted quien se aprovechó de mí al ver una oportunidad. – Takano lo fulminó con la mirada.
- Tienes suerte de tener el rostro de Onodera – Masculló con un tono que le dejó a Shouta en claro que de lo contrario Takano ya lo habría golpeado. El hombre de lentes se dirigió a su departamento deteniéndose justo antes de abrir la puerta.
- ¿Te acostaste con él?
- ¿Qué? ¡¿Qué clase de pregunta es esa?! – Devolvió esquivo: si no lo había hecho no había sido por falta de ganas.
- Una clara – Dijo y agregó rotundo – No tienes derecho a tocar a ningún hombre mientras tengas el cuerpo de Ritsu.
- ¿Y él si puede con el cuerpo de Chiaki? – Respondió Kisa por lo bajo.
- ¿Qué dijiste? – Saltó Takano lanzándole las llave a la cabeza; Kisa las esquivó a prisa.
- ¡Nada! Nada – Exclamó. Takano lo miró con el ceño fruncido dispuesto a entrar a su casa sin embargo volvió a detenerse.
- Algo más; los ojos de Ritsu… del cuerpo de Yosihino-sensei – Se corrigió – Ahora son esmeraldas.
¿Qué les pareció?
¿Qué está pasando con los ojos de Chiaki y Ritsu? ¿Y Kisa? ¿Qué hará ahora que Yukina se le ha declarado siendo Ritsu? ¿Qué pasara con su relación?
Debo confesarles que fue un capitulo difícil x.x sabía lo que quería pero no como lo quería y me bloqueé mucho… terminé escribiendo varias escenas completas de cada pareja desde el punto de vista de ambos a ver que me convencía más y en cada una surgía una idea diferente (Miento, no en cada pareja; Nostálgica se hizo toda de un tirón sin problemas *w* tan lindos ellos que no me causan problemas xD ) pero el caso es que termine con dos escenas diferentes para Domestica y dos para Erótica al final supongo que hice una fusión de las ideas que no implicaran a Chiaki ebrio en brazos de Hatori halando a Nowaki gritando que se moría o Yukina acostándose con "Ritsu" y llorando como un niño por Kisa ._. Mucho drama para un solo capitulo que de por sí ya estuvo dramático xD no veo telenovelas pero dejare de seguirles el ejemplo, lo prometo!... quizás luego, cuando termine el fics subo esas escenas a modo de Omake...ya veremos.
Bueno bueno, contesto reviews:
Ale: Pues ya vez, lo supo porque Kisa se lo dijo; aunque él fue más con intención de comprobar que de "Ey, ya estoy 100x100to seguro que eres tu" ..y bueno, por el bien de la relación de Yukina y Kisa, esperemos que en verdad se resuelva. Gracias por el comentario.
Guest: Yuu fue medio profeta con eso de la bomba xD lamento la tardanza u.u
Mia: jajaja entonces no soy la única loca! (*Celebra*) Espero hayas salido bien en las pruebas y dejes de desearle sufrimientos a Takano xD bueno, este capi fue el más dramático de todos, suficiente por los momentos ejeje.
sharon: jaja ya viste que no fue un sueño :P espero no haber puesto en riesgo tu existencia a pesar de la tardanza y que este capi te gustara igual :D
katty: espero que este capítulo te haya gustado también :)
cami-san: Novelas? Ojalá! Significaría que tengo tiempo libre xD jajaja no, es mi mente super dramática. El club de los golpeadores, deberían crearlo xD de esos en que se sientan en círculos y cuentan al grupo desde hace cuánto no han golpeado a otro personaje de la historia xD jajaja ya viste que no es una broma, lo cual es un alivio, no quiero morir joven: aún tengo que ver la peli de Yokozawa xD Gracias por tu comentario n.n
Nadeshiko: Gracias por comentar n.n espero te haya gustado.
DannyShaoi: Vaya, en un día! Gracias por comentar :P
Los demás por inbox como de costumbre :P
Ohh antes de que se me olvide. cami-san propuso que cuando tenga problemas para actualizar como ocurrió esta vez suba una nota avisándoles; sin embargo en otro fics lo hice una vez y a muchos les disgustó porque esa nota llega como un capi nuevo a ustedes y cuando abren el link y ven que no lo es decepciona un poco (a mí también me pasa con algunos fics que leo) Sin embargo también me parece justo avisarles en esos casos así que mi propuesta sería ¿Les parecería que cree un hashtag en Twitter con el fin de avisarles estas cosas? (#TanabataMBQ) O preferirían que suba capis/notas de autor? Aunque claro, esperemos que no se vuelva a dar la situación en que me tarde tanto tiempo.
Bueno, la nota final ya se me hizo bien larga, así que…
Nos leemos pronto
besos :3
P.D: ¿Qué les pareció el mini cameo de Nowaki en este capi? Me sentí como una niña traviesa al colocarlo jaja
P.D2: Estoy contenta =) porque superamos los 200 reviews!
