Hola hola!
Wow, volvi a tardarme x.x se me cae la cara de vergüenza x.x como siempre culpo a la universidad; aunque esta vez mi cumpleaños, el mundial y un campamento al que me fui influyeron en algo. Por otra parte; había cierta idea en la historia que quería completar antes de publicar el capi por lo que termine escribiendo dos capis de una vez …(si, esa es la buena noticia, el próximo ya está listo, pero de eso hablamos al final)

Como siempre les agradezco a todos por tenerme paciencia, en especial a Nanamiluchia1411, Luke Cole, Juliex19, Asusa.Z.s, selene uchiha, ShiraGaunt, ValeRyoda03, Guest, Krissia Snchez, Cami-san, FrozenRoze1498, Horrific-Terrific, Mia, sita. yeah, Sakuyachan18, Rose Thane, Metamorphcat, Ale, Amert, SamuneHikari, TheSaku, Katty, Mimiti23, roxan, yunohi, roxipop, monochrome y Anna por sus reviews, a steff y Zryvanierkic por los PM y por supuesto a todos los que siguen y agregan a favoritos este fics :D

Bueno bueno, no les entretengo más, A leer!

Capítulo 17: Celos

- ¡Ritsu, Chiaki, me alegra verlos! – Exclamó quien llevaba el cuerpo de Kisa con demasiada efusividad como para ser creíble, al entrar al apartamento de Onodera y ver allí a sus dos compañeros junto a Takano-san. Tras Chiaki entró Yuu.

- Chiaki no es necesario. – Comenzó Kisa, pero este hizo un ruido estrangulado acompañado de una risa histérica.

- ¿Chiaki? Jajajaja… soy Kisa, Onodera-san – Recalcó acercándose a él para mascullarle por lo bajo - ¿Estás loco? ¿Qué no ves que está Taka…?

- Creo que si los dejaras hablar te darías cuenta que Takano-san ya lo sabe – Dijo Yuu mirando analíticamente a Takano, no le agradaba mucho la cercanía que reflejaba con el cuerpo de Chiaki por más que este fuera Ritsu. Chiaki miró a Takano confundido.

Habían decidido reunirse luego de que tras irse a prisa de la casa de Hatori, Chiaki fuera a la casa de Kisa y llamara angustiado porque sus ojos se habían vuelto azules (como debían ser) pero seguía siendo Kisa. Habían decidido reunirse en casa de Ritsu, solo que Yoshino no había esperado ver allí a Takano.

- Los ojos de ambos cambiaron – Hizo ver Kisa al fijarse en Chiaki; parecía malhumorado. Takano pensó que ahora sí parecía realmente Ritsu.

- Porque lo preguntas con sorpresa, ya te lo había dicho – Dijo Takano con cierta molestia.

- No es lo mismo que me lo digan a comprobarlo.

- ¿Quieres decir que no confías en la palabra de tu superior?

- Ey, basta – Intervino Ritsu, Takano parecía haberse tomado con bastante molestia descubrir que había sido Kisa quien tomara la iniciativa tiempo atrás.

- ¿Por qué tus ojos no han cambiado? – Preguntó Yuu volviendo al tema de esa reunión. Kisa bufó desviando la mirada con molestia – Algún motivo debe haber, porque no comienzan contándonos lo que hicieron anoche para sacar puntos de comparación. – Los otros asintieron, y Takano tomó nota mental de que si había alguien cuerdo en toda esa locura, ese debía ser Yuu. Seguro sería más fácil tratar con él que con los otros tres; Ritsu incluido.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Ingresó al apartamento estando ya entrada la noche. No había podido salir con Yoshino porque cuando llegó a casa de este, él había salido y no le contestaba el teléfono. No entendía la llamada de Takano-san para decirle una mentira. Había perdido casi toda la tarde buscando la copia de las páginas del manga de Chiaki en la oficina de la editorial para que luego la imprenta le dijera que todo estaba perfectamente bien. Era como si Takano hubiese querido arruinar su salida con Yoshino y lo creería sino fuese imposible que él supiera de sus intenciones de salir con Chiaki justo en el momento en que llegó; sin embargo eso no mermaba su rabia y frustración.

Se quitó los zapatos en el gekan y fue a dejar las llaves y la billetera en la mesilla junto a la puerta, pero algo lo detuvo: ya estaba ocupada. Hatori dejó su enojo a un lado y miró confundido una billetera y un celular.

Volvió la mirada al interior del apartamento, esta vez con precaución; no se escuchaba nadie, aunque claro, ningún ladrón dejaría sus pertenencias en la mesilla de entrada.

Tomó la billetera abriéndola confundido. En su interior estaba la identificación de Kisa-san.

Luego de que le cuestionara sobre las lentillas, él se había puesto nervioso marchándose casi de prisa. Supuso que los habría olvidado, aunque de por si le parecía extraño que colocara sus cosas allí en primer lugar. Era una costumbre que él mismo tenía y que se había esforzado para que Chiaki la adquiriera como medida a su mal hábito de dejar sus cosas por la casa y terminar perdiéndolas. No pensó que Kisa-san se le pareciera tanto.

- Igual de irresponsable que Chiaki – Comentó al aire – Andando por la calle sin documentación ni teléfono. - Dejó las cosas en la mesilla buscando su agenda telefónica para llamar a la casa de Kisa-san mientras terminaba de desanudarse la corbata. Nadie contestó; intentó un par de veces más: no era adecuado que Kisa estuviera por la calle sin ningún tipo de documento de identificación

Hizo una pausa al cuarto intentó para cambiar su traje por ropa de casa. Volvió debatiéndose si sería buena idea llamar a la pareja de Kisa para que le avisara que sus cosas estaban en su casa pero no creía que fuese la mejor opción: ese chico parecía estar celoso de él, no quería agregar leña al fuego.

Justo llegando a la sala se dio cuenta que el teléfono estaba vibrando, lo tomó en el momento en que se detuvo, fijándose que en la pantalla reflejaba llamadas perdidas y mensajes de voz de Onodera, de Yanase Yuu (que raro, aunque suponía que Yanase trabajaría para alguna de las autoras de Kisa-san) y otras tantas de "Kisa Shouta"

Hatori dejó el teléfono en la mesilla distraído; suponía que tendría que dárselo al día siguiente en la oficina si es que Kisa-san no se lo tomaba libre ya que debido a la magnitud de la jornada de firma de autógrafos, les habían permitido librar un día de la sem… Su pensamiento se detuvo en seco: ¿Llamadas de Kisa Shouta?

¿Sería correcto si escuchaba los mensajes de voz? - Se debatió con curiosidad, dejando distraídamente la billetera también en la mesilla, colocándola mal puesta provocando que se callera. Un papel salió de su interior. Hatori lo miró desconcertado, levantándolo solo para acercarlo más a su rostro y comprobar que era real lo que estaba viendo.

¡Una foto! Una foto suya y de Chiaki en el interior de una cabina de fotos; él veía a Chiaki con cariño mientras este hacía muecas a la cámara. Recordaba ese día perfectamente: fue el primer festival al que asistieron tras empezar a salir; él mismo tenía una foto similar en su billetera ¡¿Pero qué hacía Kisa-san con eso?! Significaba entonces que lo estaba acosando realmente.

Tomó una decisión, volviendo a tomar el celular de Kisa-san. No sería su llamada lo que arruinara la relación de este con su pareja cuando tenía esa foto en su billetera; pero como era que se llamaba el chico ¿Yurima? No, no era así… Yukina. Ahí estaba, consiguió el contacto en la agenda telefónica sin embargo todavía dudaba en marcar aunque inconscientemente terminó contestando cuando el teléfono sorpresivamente empezó a vibrar.

- ¿Aló? – Nadie le contestó a Hatori; el editor miró el identificador en la pantalla y se riñó a sí mismo: había estado muy seguro segundos atrás, pero realmente no tenía ánimos de causar un problema: era Yukina.

- ¿Kisa-san? –Su voz sonó cautelosa.

- No, Kisa-san…dejó el teléfono en mi ca…en la librería Marimo el día del evento – Se corrigió – He tratado de comunicarme con él porque también dejó su billetera pero…

- ¿Quién eres? – Lo interrumpió con voz mortal; Hatori dudó un segundo pero luego negó con la cabeza, ya era hora de aclarar lo que fuera que estuviera pasando.

- Hatori – Yukina guardó silencio aunque Tori juraría que escuchaba el rechinar de sus dientes. Estaba casi seguro de que Yukina colgaría el teléfono; es decir, él lo haría si estuviera en su posición. – Escúchame antes de que cuelgues. – Dijo serio – Quisiera hablar contigo en persona, si es posible – Agregó – Quiero aclarar la situación porque sé que eres la pareja de Kisa-san, pero creo que has malinterpretado mi papel aquí y…

- Está bien – Dijo por lo bajo – Nos vemos mañana a las 8am.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

- Ya es tarde ¿porque no te quedas? – La propuesta de Takano tomó por sorpresa a Ritsu quien se disponía a salir del su apartamento para volver al de Chiaki.

- Tienes razón – Dijo Onodera mirando a Kisa-san – De hecho deberíamos quedarnos todos – Dijo viendo el reloj. Kisa-san se encogió de hombros con un claro gesto que decía "¿Ya qué?, es tu casa" y Chiaki celebraba mientras expresaba el sueño que tenía. Takano salió del apartamento bufando ante la mirada de Yuu quien rio con burla.

- Apuesto una fortuna a que él no refería a que te quedaras aquí – Hizo énfasis en esta última palabra señalado el apartamento. Ritsu lo miró sin entender – En serio, estar en el cuerpo de Chiaki te hizo tan denso como él. – Yoshino protestó ante eso iniciando una pequeña discusión con Yuu. Ritsu por su parte miró en dirección a la puerta ¿Takano se refería a quedarse con él? A pesar de no poder tocarlo debido a sus convicciones de no traicionar a Hatori, Takano aun así lo quería cerca de él.

Sonrió tomando una decisión rápida y se apresuró en salir del apartamento. Se desilusionó un poco al no verlo en el pasillo, pero respiró hondo armándose de valor para plantarse frente a la puerta del apartamento de Takano y tocar. No tardó mucho en abrirle.

- ¿Qué pasa? ¿No caben todos en tu casa?

- En realidad solo tengo una cama, un futón y un sofá; así que creo que necesitare alojo aquí – Dijo con las mejillas rojas y la mirada al suelo. Takano lo miró fijamente en silencio y él empezó a creer que quizás Yuu se había equivocado y acaba de hacer el tonto.

- ¿Estás intentando seducirme? – Dijo al fin.

- No, no…- Exclamó Onodera alarmado negando frenético con la cabeza. Takano lo detuvo colocando sus manos a ambos lados de sus mejillas.

- Porque si es así lo estás haciendo bien – Dijo – Aunque si dejas de ocultar tus ojos cuando hablas lo harías mejor – Culminó acercándose a besar la frente de Ritsu. Su corazón saltó al sentirlo y en un acto reflejo estiró el cuello buscando los labios de Takano-san que lo recibió algo tenso en un principio (él sigue viendo a Chiaki, se recordó Ritsu) pero cediendo posteriormente.

- ¡LOS ESTOY VIENDO! – El grito de Chiaki con la voz de Kisa los hizo separarse con un salto - Si no se detienen me iré a dormir con ustedes – Les amenazó, Onodera volvió la mirada hacía la puerta de su apartamento donde se asomaba la cabeza de "Kisa" que los veía con enojados ojos azules.

Contrario a lo que Ritsu habría esperado, Takano sonrió, halando a Onodera al interior del apartamento para cerrar la puerta ante las quejas de Chiaki desde el exterior.

- Lo siento – Dijo Onodera, ya no estaba tan seguro de que fuera buena idea quedarse allí.

- ¿Por qué?

- No quiero presionarte a que me aceptes de esta forma, no debí besart…

- ¿En serio crees que me molesta que tomes la iniciativa por primera vez? – Lo interrumpió Takano.

- Estoy en el cuerpo de Chiaki, sé que eso te tiene en un dilema moral.

- De mi moral me encargo yo – Dijo rotundo y agregó con una ligera sonrisa nostálgica– Solo recuerda seguir así de abierto conmigo cuando recuperes tu cuerpo. – Ritsu se sonrojó y asintió débilmente. Se creó un pequeño silencio entre ellos que Takano rompió poco después – ¿Ya comiste? Te puedo preparar algo antes de dormir.

- No, no es necesario - El estómago de Ritsu gruñó justo en ese momento, contradiciéndole; pero ya eran casi las dos de la mañana, no le parecía justo que Takano tuviese que cocinar para él a esa hora – En todo caso, solo pon algo al microondas.

Takano aceptó, sacando una bandeja de comida congelada que introdujo en el aparato. Recostándose en la pared de la cocina, mirando fijamente a Ritsu mientras esperaba que los segundos pasaran; había algo que venía rondando su mente desde esa mañana luego de haberse marchado de casa de Chiaki.

- ¿Qué tanto me ves? – Cuestionó Onodera sentándose en una silla.

- Ayer dijiste que me amas – Constató; Ritsu asintió esperando a que continuara – Desde entonces no he dejado de pensar en el estado de nuestra relación.

- Somos pareja – Dijo Ritsu con decisión, eso era obvio aunque por la cara te Takano, quizás no tanto; dudó – O algo así… bueno…lo seremos… cuando vuelva a ser Ritsu y… ¿No? – Balbuceó nervioso.

- Eh…si claro – Dijo reaccionando, al parecer su declaración le había tomado por sorpresa - ¿Lo puedes repetir? Eso de "somos pareja" Pero espera a que saque el celular, quiero grabarlo.

- ¡Baka! – Gruñó lanzándole un paño de cocina que le dio de lleno en la cara, ambos rieron por eso con tanta facilidad que seguro serían capaces de contagiar esa risa a la persona más amargada del planeta. – Pero eso no era lo que te preocupaba ¿o sí? – Cuestionó Ritsu poco después. Takano negó.

- ¿Qué pasaría en el caso hipotético de que no recuperaras tu cuerpo? – Vio reflejado el pánico en los ojos esmeraldas de Ritsu ante la simple suposición - ¿Por cuánto tiempo más vas a fingir ante Hatori que eres Chiaki?

- No lo sé – Admitió – Desde el inicio asumí que volvería a la normalidad, sin embargo siempre temo la posibilidad de que no sea posible. – Bajó la mirada, a sus manos hecha puño agarrándose el pantalón – No voy a fingir por siempre ser la pareja de Hatori – Dijo decidido – Pero tampoco podría quedarme contigo, no puedo obligarte a querer este cuerpo; no puedo hacerte eso.

El pitido del microondas avisando que la comida estaba lista, se dejó escuchar por la cocina, pero ambos lo ignoraron por completo. Takano se acercó hasta Onodera quedando justo frente a él, tomando el rostro de Chiaki entre sus manos para hacerle levantarlo. Conectó sus ojos con esos esmeraldas.

- Con tus ojos me basta – Aseguró

- ¿Q...ue?

- Te amo Ritsu, y eso no va a cambiar. Sé que te dije que no podía porque veía a la pareja de Hatori, y sé también que no tengo que acostumbrarme a verte así; y no lo haré, pero si la situación se da, si el cambio no ocurre y no vuelves a tener tu cuerpo, quiero que sepas que no importa el cascaron que lleves puesto, no va a cambiar lo que siento ni lo que somos. Solo te pido que no te apartes de mí.

- Takano-san…- Susurró sin aliento. El mayor se acercó rozando su labios a los suyos, solo fue un pequeño beso que cerraban esas palabras que hicieron que Onodera se hinchara de emoción.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Se habían citado en un café familiar y mientras entraba, Hatori se preguntaba el porqué, es decir, viendo al chico que lo esperaba en la mesa con expresión de circunstancia, dudaba que fuera para evitar un posible escándalo, no es como si él fuese a ponerse a gritar en público, mucho menos por Kisa-san, pero ese chico se veía del tipo que no dudaría en defender su amor sin importarle el lugar o el qué dirán.

Se acercó a él que al verlo no le ofreció la silla, en cambió lo miró con una ceja enarcada debido a su vestimenta; Hatori supuso que no frecuentaba personas con traje tan temprano, pero él tenía que ir a trabajar luego de eso; así que simplemente lo ignoró y se sentó frente al más joven.

- Hatori – No era un saludo sino más una constatación de que había llegado.

- Yukina ¿no? – Dijo con duda; por algún motivo no terminaba de grabarse el nombre del chico; este no estuvo muy contento por eso.

- Querías que nos viéramos, aquí estamos – Respondió de mal talante - ¿Qué quieres decirme sobre Kisa-san?

Hatori no se alteró a pesar del tono y sacó del bolsillo de su traje la billetera y el celular de Kisa-san, tendiéndolo sobre la mesa en dirección a Yukina.

- Puedes entregárselos por mí; confío en que lo veras primero que yo. Estaré un poco ocupado en el trabajo y quizás él se tome el día libre. – Yukina apretó los puños sin tomar los objetos, cosa que Tori notó – Escucha, no tengo ningún interés en Kisa-san - Aseguró – Hemos sido compañeros de trabajo por varios años y lo aprecio, sí, pero tengo una pareja a quien amo y aun de no ser así, nunca he tenido esa clase de sentimientos dirigidos a Kisa-san.

La expresión de Yukina se aligeró al escuchar el discurso, obviamente no había sido eso lo que esperaba escuchar, quizás había creído que Hatori intentaría decirle que Kisa-san era suyo. La idea casi lo hace soltar una carcajada divertida.

- ¿Habla en serio? – Parecía incrédulo.

- Completamente – Dijo sin titubeo. Yukina miró pensativo el celular y la billetera de Kisa antes de tomarlos.

- Pensé que usted estaba tras Kisa-san – Admitió; se sentía algo avergonzado ahora que sabía que no era así. Hatori negó y suspiró, la parte difícil apenas venía.

- Sin embargo no puedo decir lo mismo de él – Dijo - No quisiera decírtelo pero sospecho que debes intuirlo o no te habrías comportado como lo hiciste el otro día en la librería – Yukina asintió, esta vez sujetando fuertemente entre sus dedos la billetera – Él ha estado…insistiendo – Dijo escogiendo bien sus palabras- Sin embargo te aseguro que no será correspondido por mí.

- No es como si importe realmente – Dijo Yukina con expresión estrangulada; Hatori sintió pena por él – Es obvio que no soy suficiente para él; desde su viaje a korea…

- ¿Viaje a Korea? – Cuestionó confundido. Yukina alzó la mirada a prisa.

- Hace un mes; por algún asunto con el manga que volverán anime; se fue cinco días y…y es mentira – Concluyó ante la mirada de confusión de Hatori. - ¡Pero Onodera-san me dijo que Kisa-san estaba de viaje!

- Estoy seguro de que nadie en el departamento Esmeralda ha viajado en los últimos meses – Aseguró Hatori sin poder evitar desaprobar la participación de Onodera en esa situación. Las manos de Yukina se apretaron esta vez para intentar evitar un ligero temblor de enojo.

- Lo siento Hatori-san, me tengo que ir – Dijo poniéndose de pie.

- Oye, no quiero meterme en su relación, pero quizás sea buena idea que se den un tiempo para pensar y sincerarse – Dijo antes de que se marchara; no supo que lo impulsó a aconsejarlo, quizás un ligero sentimiento por culpa al saber que aun sin quererlo él estaba en medio de esa relación. Yukina asintió marchándose, dejando a Hatori solo en la mesa.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

- ¡TAKANO-SAN! – El gruñido de Hatori se escuchó en toda la oficina mientras plantaba con decisión su mano en el escritorio frente al jefe. Acababa de llegar a la oficina y al ver a Takano recordó todo su enojo. Mino se estremeció fijando la mirada en ellos. Ni "Kisa" ni "Onodera" habían llegado todavía. Takano por su parte solo lo miró con impasividad, sin inmutación alguna; no dijo nada pero Hatori tampoco lo dejó – La imprenta nunca perdió las páginas de Yoshikawa-sensei – Gruñó enojado. Takano parpadeó.

- ¿Paginas? ¿Qué paginas? – Dijo fingiendo demencia. La mirada de Hatori fue tenaz, para nada contento con eso.

- Ayer me llamaste diciendo que se habían perdido varias páginas, estaba ocupado…-Takano tuvo que reprimir una sonrisa burlona ante eso – Y tuve que dejar a Yoshino para luego enterarme que no había ninguna página perdida.

- Hatori tranquilo, tu cabeza ¿Qué te ocurrió? – Intentó calmarlo Mino ganándose una mirada fulminante del editor que luego la re direccionó hacia Takano.

- Puede ser que me hayas entendido mal – Dijo despreocupado - ¿Por qué querría yo hacerte ir a la imprenta un domingo? – Hatori entrecerró los ojos.

- No sé, tú dímelo – Siseó con un tono tan afilado como un cuchillo. Takano no respondió y Hatori resopló dándose media vuelta hacia su asiento. Tomó su teléfono marcando el número de Chiaki mientras salía de la oficina: no había podido contactarse con él desde que salió hacia la imprenta; ni la noche anterior ni esta mañana antes de verse con Yukina había podido contactarlo.

Sin embargo esta vez su llamada si recibió respuesta.

- ¿Moshi moshi?

- ¿Estás bien? ¿Dónde estuviste anoche? – Cuestionó en voz baja, no era su intención que algún otro editor le escuchara; sin embargo Takano que lo había seguido, estaba lo suficientemente atento y cerca para escucharle y saber que estaba hablando con Ritsu.

- Fui al cine con Yuu – Mintió Onodera.

- Te dije que saldríamos cuando volviera de la imprenta – No quería que sonara como un reclamo pero era consciente que así sonaba. Takano no pudo evitar sonreír con cierta sorna. Sabía que no era culpa de Hatori lo que pasaba, pero no podía evitar sentirse molesto y celoso de él cada vez que buscaba acercamiento con "Chiaki"

- Lo…lo olvidé –Dijo Ritsu; Hatori suspiró.

- Supongo que no se puede hacer nada – Dijo – Iré esta noche a tu casa – Takano supuso que él habría dicho que si porque Hatori agregó – Bien, nos vemos en la noche. Y Chiaki…te amo.

Hatori no supo porque lo dijo; era raro en él soltar cosas como esas de repente pero había tenido la necesidad de expresarle a Chiaki sus sentimientos desde que había hablado con Yukina. Quizás fue ver en él el reflejo de una relación que no estaba bien en lo absoluto, que le hizo aumentar sus deseos de mantener a flote la suya con Chiaki a pesar de los problemas.

Takano lo miró mientras Ritsu le decía algo en respuesta a eso. Vio a Hatori sonreír y el enojo le invadió ¿Por qué sonreía? ¿Acaso Ritsu le había dicho que también lo amaba? Se dio media vuelta volviendo a la oficina, molesto; eso no se iba a quedar así.

Tori colgó la llamada dispuesto a volver a la oficina para empezar a trabajar como debía, deteniéndose al ver que Takano estaba entrando. Frunció el ceño ¿Acaso estaba espiando su conversación con Chiaki?

- Tori, ¿estás bien? Te veo enojado - La voz de Kisa ante la pregunta de Chiaki lo sorprendió; no lo había escuchado llegar, de hecho, había creído que no iría a trabajar ese día. Hatori lo miró, evitándolo luego: Kisa-san al parecer había decidido usar lentillas azules y por alguna razón eso le hacía sentir nervioso – No debes alterarte, el medico dijo…

- Estoy bien Kisa-san – Le cortó quizás un poco más rudo de lo que habría querido. – Ya se lo he dicho, en vez de preocuparse por mi debería preocuparse por su relación con Yukina que no está en la mejor forma.

- ¿Eh? ¿Yukina? – Cuestionó confundido pero ya Hatori volvía a la oficina. Habría querido preguntarle de dónde sacó la foto suya y de Chiaki que vio en la cartera de Kisa, pero prefirió cortar la conversación allí, la verdad no estaba de humor. Volvió la mirada a verlo antes de entrar a la oficina notando la confusión en el rostro de Kisa; sus ojos azules como los de Chiaki (aunque solo fuera por lentillas, se dijo) se conectaron a los suyos solo durante el segundo que le tomó volver la mirada al frente y entrar a la oficina intentando ignorar la opresión en su pecho al darse cuenta de la forma tan fría en que lo había tratado.

.*.*.*.*.*.*.*.*

Y ahí estaba, otra vez en la universidad de Yukina como muchas veces había estado en el pasado, y como todas esas veces no fue más allá de la entrada: no tenía el valor de hacerlo.

Los razonamientos de Takano y Yuu se repetían en la mente de Kisa: ellos tenían razón, todos habían cumplido los deseo responsables de sus cambios: Chiaki al aprender a hacer las cosas con ayuda de Yukina, Ritsu al poder ver, desde el cuerpo de Chiaki, los sentimientos de Takano-san sin prejuicios; y él, aprendiendo a valorar su relación con Yukina, en estos días se habían encontrado a conversar y salir con él dejando el físico de lado dándose cuenta de las oportunidades que estaba perdiendo con el castaño; y aun así había metido la pata.

Si lo pensaba con detenimiento, la noche anterior había sido como una especie de prueba para todos, una prueba que los demás habían sabido aprobar: Chiaki al hacerse cargo durante toda una noche de Hatori, aunque para eso hubiese tenido que romperle la cabeza primero; Ritsu también había aprobado al declarar su amor en voz alta ante Takano, pero ¿Y él? Él había metido la pata por completo: Yukina había deseado que Kisa lo viera más allá del sexo, pero a las primeras de cambio, apenas se le presentó la oportunidad, el editor lo que hizo fue intentar hacerle el amor al castaño y en castigo ahora Yukina se estaba enamorando de él siendo Ritsu; se enamoraba de Ritsu y era su culpa.

Aunque nadie hubiese querido mencionarlo, Kisa estaba seguro (y los demás debían pensar lo mismo) que no ser por él, todos habrían vuelto a la normalidad la noche anterior, pero no lo hacían porque ¿A qué cuerpo entraría Ritsu si él seguía ocupándole el suyo? Suponía que a quien fuera el responsable de ese cambio no le parecía justo que Chiaki pudiese recuperar su cuerpo y Ritsu no, o que Kisa pudiese volver al suyo sin superar la "prueba". Realmente no estaba totalmente seguro de que ese fuera el motivo por el que los demás hubiesen cambiado, al menos en lo que a ojos se refiere, y él no, pero era lo que más tenía lógica en ese momento.

Kisa suspiró recostándose en un árbol con la vista hacía la facultad de Yukina; quizás las costumbres de años no eran tan fáciles de olvidar y él realmente fuese una persona que solo pensara en lo físico más que en los sentimientos de los demás; pero no con Yukina, con el vendedor de mangas era diferente, lo amaba con todo su ser. Y por sus tonterías, Kisa le estaba haciendo daño…a ambos.

- ¡Onodera-san! – Exclamó Rio al verlo. Kisa se enderezó recibiendo a la chica que se plantó frente a él alegremente - ¿Qué está haciendo aquí?

- Rio-chan – Saludó – Espero a Yukina ¿Lo has visto? – La sonrisa de la chica vaciló.

- ¿A… Yukina? – Hoy no vino a clases – Dijo ella – Lo llevo buscando desde temprano y nadie lo ha visto, ni Kenishi, ni sus compañeros de clases.

Kisa asintió decaído: ya no sabía dónde más buscarlo. Sabía que el chico no quería verlo pero ya había buscado en su casa y en la librería (Donde le dijeron que tenía cinco días de suspensión por su pelea con Hatori y Takano) y ahora pasaba por la universidad, pero no solo no estaba ahí sino que sus amigos no sabían de él. Eso le preocupaba ¿Dónde más podía buscar?

- Yo… en ese caso, creo que mejor me voy – Dijo Kisa alicaído – Si lo vez dile que me llame, tengo que decirle algo muy importante – Rio asintió. Kisa hizo un gesto con la cabeza antes de marcharse, ignorando el par de ojos miel que lo miraban desde detrás de un árbol a lo lejos. Rio suspiró esperando a que "Onodera" se perdiera de su vista antes de darse la vuelta y caminar en dirección a los chicos que la esperaban tras el árbol.

- Ya se fue – Informó.

- Gracias Rio.

- ¿No me vas a decir que es lo que pasó con Onodera-san, Kou? – Preguntó la chica. Kenishi miró a Yukina con el mismo interés. El estudiante de pintura los miró indeciso antes de negar. Su amigo chasqueó la lengua.

- Creo que después de haber invadido mí casa a las dos de la mañana la otra noche, merezco saber que está pasando.

- ¿Invadir tu casa? – Preguntó Rio confundida - ¿Qué pasa Kou? – Insistió, el castaño no contestó haciendo que la muchacha inflara los cachetes con enojo – Si no me dices buscare a Onodera-san y le preguntó a él.

- Nos besamos – Dijo dándose por vencido. Tanto Kenishi como Rio se mostraron sorprendidos.

- Se besaron…- Repitió el escultor con molestia.

- ¿Tanto drama por un simple beso? – Preguntaba Rio a la vez. El rostro de Yukina se enrojeció y ella lo notó dando saltitos de emoción - No fue solo un simple beso ¿Verdad? ¡Oh Kou! ¡CUENTA!

- ¿Te acostaste con él? – La pregunta de Kenishi fue brusca.

- ¿Cómo fue? ¿Es buen amante…?

- ¿Y tu novio?

Las preguntas fueron tan rápidas que solo azoraron al castaño cuyo rostro se ensombreció al escuchar esto último.

- No me acosté con él, pero no puedo volver a verlo: por Kisa-san.

- ¿Por qué? ¿Se enteró? ¿Se lo dijiste? ¿Te dijo que no te acercaras más a Onodera? – Yukina negó y fue Kenishi quien respondió con obviedad.

- Porque no quiere engañar a Shouta-san pero si tiene otra oportunidad con Onodera-san sabe que no se detendrá.

- Oh…- La efusividad de la chica disminuyó al entender el dilema de su amigo. Yukina bajó la mirada avergonzado de sí mismo. Él amaba a Kisa-san, no había dejado de repetírselo desde que se marchó del apartamento de Onodera-san; entonces ¿Por qué le estaban ocurriendo estas cosas con Onodera-san?

- Eso no es todo – Admitió por lo bajo resbalándose a lo largo del tronco del árbol hasta quedar sentado con la espalda apoyada en él. Sus amigos se miraron a la cara alarmados por la tristeza en su voz, sentándose en el suelo frente a él.

- ¿Hay más?

- Hable con Hatori-san esta mañana – Confesó.

- ¿Hatori…? – Comenzó Rio con confusión.

- Ese el nombre por el que lo llamó Shouta-san cuando se le confesó – Recordó Kenishi; Yukina asintió y ambos se mostraron aún más interesado - ¿Qué te dijo?

- ¿Te peleaste por tu amor? – Yukina negó a la pregunta de Rio.

- Me dejó en claro que no tiene ningún interés por Kisa – Ambos se mostraron confundidos – Kisa-san está enamorado, no lo sé, de él; pero no es correspondido.

- ¡Entonces solo tienes que reconquistarlo! – Exclamó Rio intentando darle ánimos; Yukina negó con la cabeza.

- No me siento con la confianza para hacerlo – Admitió – Parte de mí está pensando en Onodera-san; y la otra parte está enojada con ambos porque me mintieron: Hatori-san me dijo que Kisa-san nunca viajó a Korea.

- Por Dios, parece un dorama

- Quizás lo mejor sea que se den un tiempo – Comentó Kenishi ignorando el comentario de Rio – Es obvio que ambos necesitan aclarar las cosas; quizás lo mejor sea que hablen y se den el tiempo de poner todo en orden.

- ¡No quiero terminar con Kisa-san! – Exclamó Yukina de inmediato - Esas cosas siempre terminan en rupturas definitivas.

- No siempre – Contradijo Rio de acuerdo con Kenishi – Pero si lo hace es porque las cosas realmente ya no funcionaban.

- Es preferible aclararlo de una vez por todas a que se sigan haciendo daño – Dijo el estudiante de escultura decidido. Yukina asintió no muy seguro, Hatori-san le había dado el mismo consejo y no era uno que le gustase y sin embargo, comenzaba a preguntarse si todos tendrían razón.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- ¿Qué haces aquí?

- Vengo a buscarte para almorzar – Dijo Takano con obviedad.

-Estoy ocupado, voy a…

- Lamentablemente no tengo mucho tiempo así que tendrá que ser algo rápido – Continuó Takano ignorando a Ritsu – Date prisa – Lo apuró. Ritsu suspiró no oponiendo mucha resistencia y salió, solo sería un almuerzo rápido, además, solo había estado haciendo algunos planes de venta para su mangas pero aún tenía tiempo para entregarlo y no tenía planeado hacer nada importante para esa tarde.

- Eres muy molesto – Gruñó Ritsu.

- Sin embargo vienes conmigo – Hizo ver el mayor con autoconfianza; el rostro de Chiaki se ruborizó ligeramente pero no dijo nada; caminaron hasta el pandaway más cercano. Ritsu se sentó en una silla mientras Takano hacía el pedido: aún no entendía del todo el sistema de dar tantas indicaciones por un pan relleno.

El negocio no estaba lleno en lo absoluto, si bien era hora de almuerzo la ubicación no le favorecía: la zona residencial por donde Chiaki vivía estaba llena de habitantes de recursos económicos holgados y horarios de trabajos estrictos: si acaso tuviesen tiempo de salir a comer lo harían a un restaurant con más clase.

- ¿Cómo es que siempre terminamos comiendo en uno de estos lugares? – Preguntó Ritsu cuando Takano volvió con el pedido. Masamune se encogió de hombros.

- Me gusta venir a estos lugares contigo – Hizo ver. El chico se ruborizó un poco más y se concentró en su pan; si bien su relación con Takano había mejorado muchísimo no sería fácil acostumbrarse a eso: acostumbrarse a la idea de que podría tener al fin lo que hace diez años había soñado. – Es difícil acostumbrarse - Comentó Takano de pronto. Ritsu volteó a verlo con interrogación en su mirada ¿Le había leído la mente? – Tus ojos – Respondió el mayor a su muda pregunta.

- Siguen esmeraldas – No era una pregunta. Ritsu había esperado que el cambio de sus ojos fuese el primer paso para volver a ser él mismo; pero había pasado ya un día y seguía siendo Chiaki.

- Es como si pudiera verte, ver tu alma a través de ellos a pesar del cuerpo que llevas.

- ¿Ver mi alma? Por favor Takano-san deja de decir tonterías cursis – Lo retó. Takano frunció el ceño.

- Y tú apresúrate en volver a la normalidad, porque ese cuerpo no le queda a tus ojos – Gruñó. Ritsu parpadeó por el cambio de tono pero sonrió al ver que Takano también había sonreído.

- Baka – Dijo por lo bajo sin opacar su sonrisa. Takano lo miró, habría preferido que esa sonrisa viniera de los labios del propio Ritsu pero por ahora se conformaba con la mirada sincera libre de enojo que le dirigía. Onodera siempre intentaba ocultar sus sentimientos pero ahora que los había exteriorizado sus miradas a Takano se parecían más a las que le dirigía en los días de la preparatoria; quizás con más madurez y menos ilusión de perfección que en su juventud, pero estaban llenas de amor.

Takano se fijó a prisa que el dependiente del pandaway no estuviese viéndolos: ni siquiera estaba, había entrado a la trastienda y no había nadie más el local por lo que no se preocupó en dar riendas a su impulso y acercarse a Ritsu por sobre la mesa para besarle.

- ¡No hagas eso baka! – Le riñó Onodera empujando al mayor para separarlo suyo; Takano rio tomando una mano del castaño para entrelazar sus dedos; Ritsu no se apartó pero continuó riñéndolo – Estamos en público: Alguien pudo vern… – Sus palabras fueron cortadas bruscamente: Takano lo vio palidecer y separar sus manos a prisa con la vista fija en la puerta de entrada del lugar. EL editor en jefe volteó en la dirección que este veía; ahí, parado a medio entrar, todavía con una mano en la puerta, Yokozawa que los veía a ambos con la boca abierta.

- ¡Va a creer que engaño a Hatori contigo! – Exclamó Ritsu con un hilo de voz.

- En todo caso tú me engañas con Tori, que es diferente – Dijo por lo bajo; mientras hacía una seña para saludar a Yokozawa que parecía dudar entre acercarse o no – Además, Yokozawa no conoce a Yoshino-sensei; y sinceramente dudó que sepa que este es la pareja de Hatori.

- Entonces porque nos ve así – Ritsu parecía no saber dónde esconderse, en especial cuando Yokozawa decidió acercarse.

- Porque no eres Ritsu – Dijo Takano con obviedad - ¿Takafumi, que haces por aquí? – Preguntó recuperando un tono normal, saludándole con naturalidad. Onodera no pudo evitar preguntarse si Takano era un buen actor o simplemente no le importaba lo que Yokozawa pensase de lo que acaba de ver; en cualquier caso no se arriesgaría a mirar a ninguno de los dos: ya la situación era suficientemente vergonzosa para él.

- Tenía una reunión con los gerentes de una librería cercana – Dijo con obviedad – Salí más tarde de lo que esperaba así que vine por algo rápido para comer.

- Entonces es mejor que te des prisa – Dijo Takano. Yokozawa asintió pero no se movió; aprovechó que no era visto por Ritsu para dirigirle una significativa mirada que llevaba implícita una muda pregunta "¿Quién es este?" pero al no recibir respuesta se dirigió a la barra para hacer el pedido aprovechando que el encargado había vuelto a salir.

- Creo que mejor me voy – Dijo Ritsu a prisa poniéndose de pie. Takano lo sujetó del brazo deteniéndolo.

- No deberías alarmarte tanto; si tanto te preocupa solo le diré quién eres realmente y…

- ¡¿Estás loco?! – Exclamó – Nadie en su sano juicio creerá que soy Ritsu. – La mirada de Takano fue sería.

- Yo lo creí – Dijo.

- Lo que quiero decir, es que es mejor irme. – Dijo volviendo al tema, soltándose de él.

- Ven a mi casa esta noche, te haré la cena – Ofreció. Ritsu no dio respuesta a eso, ya le había dicho a Hatori por teléfono que se verían en la noche, por lo que solo se apresuró en marcharse tropezándose con Yokozawa que tenía ya su pedido. El empleado de ventas miró a Onodera quien alarmado hizo una rápida reverencia de disculpas y se marchó. Takano se acercó a Yokozawa

- ¿Vas a comer aquí?

- En realidad traje el auto, si te ofrecieras a conducirlo mientras como me serías de mucha ayuda porque voy bastante justo de tiempo – Aseguró Takafumi; Takano enarcó una ceja.

- ¿Desde cuando tienes auto? – Preguntó mientras salían del negocio camino al estacionamiento. Yokozawa se ruborizó tendiéndole la llave a Takano.

- Tengo que ir a muchas reuniones así que me lo han prestado – Dijo yendo a sentarse del lado del copiloto. Takano entró al auto.

- ¿Quién? Pensé que ya no me pedías el auto porque no habías tenido más reuniones en diferentes librerías en un día; no porque me hubieses cambiado – Dijo en broma. Yokozawa ignoró su pregunta y en cambio mordió su pandaway antes de preguntar.

- "¿Quién?" Es lo que te pregunto yo a ti – Dijo – Esa persona con la que estabas hace un rato me parece haberla visto alguna vez en la editorial ¿Quién es?

- Alguien – Respondió con calma.

- ¡Eso ya lo sé, idiota! – Estalló Yokozawa con molestia - ¿Quién es ese alguien? – Gruñó. - ¿Es un pasante?

- ¿Hacía donde tengo que llevarte? Más te vale que haya una estación del metro cerca porque tengo que volver a la editorial – Gruñó Takano. Yokozawa le dio la dirección y acordaron que Takano se quedaría en una estación del metro que estaba en el camino y a partir de ahí Yokozawa conduciría. Sin embargo, a pesar del cambio de tema Takano sabía que el hombre de ventas volvería a preguntar por lo que agregó – Se llama Yoshino Chiaki y no trabaja en Marukawa per se.

Yoshino Chiaki… el nombre le sonaba a Yokozawa; y entonces supo de donde ese rostro le había parecido conocido: hacía un par de semanas aproximadamente ese chico había ido a su casa junto con Kirishima, justo el día en que Takano había llegado ebrio asegurando que Onodera amaba a otro.

- ¿Y tú quién eres? – Gruñó Yokozawa al ver la actitud protectora que el "desconocido" mantenía entre ellos y Takano.

- Yoshino Chiaki, trabajo para Emerald – Dijo rápidamente – Vine por Takano-San.

- Como ves, no está apto para trabajar ahora – Volvió a gruñir Yokozawa.

- No vine por trabajo – Dijo alterándose un poco – Lo llevare a su casa, de ahora en adelante yo me hare cargo de él – Aseguró con el calor en el rostro.

- Masamune no necesita a un desconocido.

- ¡No soy un desconocido! – Casi gritó

En ese momento la situación le había parecido extraña, y justo ahora le parecía aún más ¿Quién era ese chico? ¿Un amante de Takano? ¿Alguien que estaba cometiendo el mismo error que el mismo Yokozawa cometió durante muchos años al enamorarse de un Takano que solo tenía corazón para Onodera? Sintió lastima por el chico a pesar de que fuesen solo suposiciones.

- Te vi besarlo y tomar su mano – Dijo Yokozawa en retrospectiva para volver a morder su pan. – Y sin embargo no hace ni dos días que golpeaste a Yukina-kun porque pensabas que Ritsu está enamorado suyo; además me dijeron que cancelaste la solicitud de traslado de Onodera; y si mal no recuerdo, ese chico fue quien se hizo cargo de ti el día que estuviste ebrio en mi casa.

- Es un situación complicada- Dijo esquivo cumpliendo con la petición de Onodera de no decirle a su amigo nada de lo que de verdad ocurría.

- ¿Estás usándolo como desahogo debido a Onodera? – Siguió preguntando; Takano negó - ¿Entonces le quieres?- No contestó directamente pero terminó por asentir: claro que lo quería, era su Ritsu quien estaba tras esa carcaza en forma de Chiaki - ¿Y Onodera?

- Deja de preguntar tanto y dime de quién es el auto – Contraatacó; Yokozawa se ruborizó un poco.

- Kirishima-san, de Japun, me lo prestó por hoy – Dijo por lo bajo, evitando mirarlo. Takano notó eso e hizo memoria: Kirishima-san era el jefe de editores de la revista japum, habían coincidido en algunas reuniones

- Kirishima ¿eh? – Preguntó con sorna – Ustedes dos se han vuelto muy cercanos ¿No? – Yokozawa casi se atraganta con su comida mientras que Takano reía. De los escasos recuerdos que tenía de la última vez que estuvo ebrio en casa de Yokozawa recordaba a este diciéndole que salía con alguien especial y poco después a Kirishima llegando a punto de golpearlo por besar a Takafumi. No había que ser un genio para sumar dos más dos, pero esperaría el momento en que fuese el mismo Yokozawa que superara la vergüenza y se lo dijera.

- Date prisa que se me hace tarde; y recuerda que en la tarde tenemos una reunión con los otros editores en jefes – Gruñó Yokozawa cambiando el tema; Takano rio asintiendo.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- ¿Podrías subirlo? Estoy algo ocupado ahora.

- Claro, ya voy llegando – Dijo Ritsu por teléfono. Llevaba gafas de sol a pesar de que el atardecer ya se vislumbraba y hablaba por celular mientras sujetaba un sobre, encaminándose a la editorial Marukawa. Al otro lado de la línea le hablaba su voz: Kisa-san quien le había pedido el favor de que le llevara a la editorial unos documentos que había olvidado. Y dado que era el único que tenía libertad de moverse sin problemas por no tener un horario de oficina, ahí estaba. Llegando a una cuadra de la editorial.

- ¡Gracias a Dios! Ventas me está pidiendo esos documentos por el asunto del anime del manga que edito

- ¿Quieres decir que Chiaki debe presentar esos informes? – Preguntó Ritsu sin poder evitar una risa; casi podía ver el disgusto de parte de Kisa mientras entraba al fin a la editorial y se detenía ante el escritorio del vigilante para identificarse.

- No me lo recuerdes – Gruñó y agregó – Takano-san no está, pero ¿quieres que lo llame para cuándo vengas?

- No…yo… ya almorcé con él temprano… no es necesario – Negó Ritsu ruborizándose ligeramente colgando luego la llamada para atender a las preguntas de rutina que le hacía el vigilante. No era necesario llamar a Takano, él lo menos que quería era que pensara que ahora lo estaba buscando cuando acababan de verse hacía unas pocas horas, aunque…

Revisó el reloj sobre la recepción, recibiendo el gafete de visitante: eran las 6 de la tarde; quizás podría esperarlo y tomarle la palabra de cenar juntos. Se ruborizó: Takano-san se estaba comportando mejor de lo que él habría esperado con toda esa situación, y debía admitir que le gustaban sus atenciones. A pesar de todo, Takano-san era bastante romántico…a su modo.

Se dirigió sumido en sus pensamientos hacía los ascensores, colocándose el gafete en el pecho. Era molesto estar en interiores con las gafas de sol y no es como si alguien allí supiera que sus ojos no están actualmente del color que deberían, podría quitársela y…

- ¿A dónde crees que vas sin saludarme? – La voz de Takano en su oído casi lo hizo infartarse. Ritsu no lo había escuchado acercarse y al girarse se sorprendió porque el editor estaba allí junto a Yokozawa que los veía con curiosidad.

- Ta…Takano-san, pensé que estabas ocupado – Dijo picando al ascensor a prisa.

- De hecho, Yokozawa y yo vamos a una reunión con todos los editores en jefes – Ritsu asintió sin mirar al encargado de ventas mientras esperaban. Una secretaría entretuvo a Yokozawa con alguna pregunta, lo que Takano aprovechó para acercarse a él por detrás apoyando con suavidad la mano en su cintura para susurrarle al oído. – Por cierto, tu propuesta para el evento fue una de las mejores que recibió el departamento de ventas, me lo acaba de decir Yokozawa.

Ritsu abrió la boca lo suficientemente sorprendido como para no sacárselo de encima, no era saber que había hecho un gran trabajo, sino el tono de orgullo en la voz de Takano lo que le hizo bajar la mirada azorado.

- Gra…gracias Takano-san – Balbuceó. Takano chasqueó la lengua.

- Si vamos a ser pareja tienes que dejar de hablarme tan formal. – El rostro de Chiaki que Onodera llevaba se puso aún más rojo.

- Van a dejar irse el ascensor bakas – Gruñó Yokozawa volviendo hasta ellos haciéndoles ver que las puertas del ascensor se habían abierto. Takano se separó de Ritsu quien se apresuró a entrar, al igual que los dos mayores. Yokozawa parecía malhumorado mientras que Takano sonrió y agregó una vez en el ascensor - … Y quítate las gafas, no me deja ver tus ojos – Dijo quitándoselas con cuidado para descubrir los ojos esmeraldas. Yokozawa resopló mirando en otra dirección: ver a ese par en ese plan no era de su gusto y se hizo la nota mental de no volver a compartir ascensor con Takano.

- Takano - Dijo Ritsu por lo bajo. Masamune sonrió.

- Eso es un avance – Admitió y suspiró – Rayos, no quiero ir a trabajar: tengo la tarde pensando en que cocinar para ti.

- ¡Ve a tu reunión, baka! – Gruñó Ritsu; lo menos que quería era que Takano tuviera problemas en el trabajo por su culpa y agregó – Ademas, yo no dije que iría a tu casa, tengo cosas que hacer esta noche

- Pero ahora tienes un compromiso conmigo – Dijo Takano acercándose a él para acorralarlo contra la pared del ascensor. Yokozawa pensó que ya era suficiente, y estaba dispuesto a interrumpirles cuando el ascensor se detuvo en el tercer piso (El piso de ventas) y la voz que escucharon dejó helado al par de "tortolos"

- Buenas tardes Yokoz…- La voz de Hatori murió en su garganta al ver a los otros dos ocupantes del ascensor. Ritsu tarde se dio cuenta que a pesar de no hacer nada malo su lenguaje corporal y el de Takano demostraban mucha cercanía. Le arrebató las gafas al editor en jefe alejándose un paso de él; sin embargo no pudo ponérselas, las puertas del ascensor ya se habían cerrado cuando Hatori llegó hasta él tomándole de la barbilla para atraparlo en un beso.

Yokozawa tuvo que reprimir un ruidito de sorpresa sin embargo sus ojos estaban abiertos de par en par por la sorpresa. Takano había gruñido y Ritsu… él estaba pasmado ¿Por qué Hatori hacía eso en público? Frente a Yokozawa y Takano… ¡Takano! Se separó de Tori antes de que el editor en jefe fuese a tomar alguna acción.

- To…Tori… ¿Qué haces? - Preguntó. El aludido no se separó de su lado en cambio lo tomó por la cintura.

- No sabía que estabas aquí Yoshino – Dijo con un tono bajo, solo para él; un tono afilado que le hizo ver a Ritsu que Tori no estaba feliz. – Seguro a Takano no le molestó – Dijo con acidez. Y agregó – Yokozawa-san, le presentó a Yoshino Chiaki, mi pareja.

Yokozawa abrió la boca sorprendido, mirando de "Chiaki" a Takano sin comprender del todo. Realizó una torpe reverencia que no fue correspondida por Ritsu, el chico veía a Takano: tenía los puños apretados y le rechinaban los dientes, parecía estar controlándose para no estrangular a Hatori. Onodera intentó pedirle con la mirada que no interviniera.

- Vine a ver a Kis…Ritsu – Se corrigió rápidamente. Hatori asintió. El ascensor se detuvo en el 4to piso mientras él contestaba.

- Espérame hasta las 8 y nos vamos juntos a tu casa como quedamos – Dijo saliendo del ascensor. Ritsu se dispuso a salir tras él, después de todo debía entregarle el sobre a Kisa; pero el agarre firme de Takano lo detuvo.

- A las ocho te quiero en mi casa – Dijo con brusquedad, sin molestarse en bajar la voz a pesar de que Hatori apenas había girado el pasillo.

- Takano, por favor – Se soltó Ritsu sin saber qué hacer. Las puertas del ascensor volvieron a cerrarse dejando a Takano y Yokozawa solos. El empleado de ventas mirando a su amigo en espera de una explicación.

-¿Qué fue eso? – Preguntó apenas y asimilando lo que estaba pasando: Hatori-san era, seguro, el partido perfecto para cualquier mujer, nunca pensó que lo vería besándose con otro hombre frente suyo de esa forma. Silencio fue lo único que recibió su pregunta. Takano se bajó del ascensor una vez llegaron al 6to piso (el piso de presidencia) donde se daría la reunión. - ¡Masamune! – Lo riñó caminando tras él.

- No es tu asunto – Gruñó con rabia contenida en la voz. No, no era rabia, eran celos; detectó Yokozawa.

- ¿La pareja de Hatori-san? – Insistió Yokozawa – ¡Maldición! Finalmente hiciste a un lado a Onodera para quitarle la pareja de Hatori-san – Había algo de decepción en su voz. Takano gruñó con frustración golpeando la pared, ganándose la mirada de otros empleados.

Le hacía rabiar pensar en la veces que Hatori habrá besado a Ritsu de esa forma por mucho cuerpo de Chiaki que fuera; le hacía rabiar que lo hiciera frente a él de esa manera, adrede pero lo que más le hacía rabiar era la impotencia de no poder gritarle que ese era su Ritsu; porque el mismo Onodera le había pedido que no lo hiciera.

- Masamune…

- Te dije que era complicado – Suspiró intentando calmarse – Pero es más que eso.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Eso fue estúpido, besar a Yoshino ante Takano y Yokozawa-san sin importarle nada más que los celos en su interior. Nunca había hecho algo como eso, ni siquiera por muchos celos que sintiera de Yuu alguna vez, pero ahora era diferente, no eran solo celos, ahora se sentía verdaderamente amenazado porque no confiaba en la palabra de Takano de no ver a Chiaki con un interés personal, y aún más importante, temía que Yoshino tuviera en cierta forma, sentimientos por Takano; por eso su necesidad de querer dejar en claro que Yoshino era suyo.

¿Suyo? ¿Yoshino? ¿No se supone que era al revés? Él fue quien se ofreció como regalo de cumpleaños de Chiaki después de todo, él si era de Chiaki por completo. Suspiró, seguro ahora estaría enojado con él y no querría irse con él. Se restregó el rostro aflojándose la corbata, cuando escuchó la voz de Takano.

"A las ocho te quiero en mi casa" – Sintió su sangre hervir ¿Quién se creía Takano? Él no tenía ningún tipo de derecho sobre Chiaki. Estuvo tentado a devolverse pero en cambio respiró profundo y continuó hacia su escritorio. Takano tendría que tragarse sus pretensiones porque Chiaki no saldría con él. Intentó concentrarse en su trabajo: tenía que terminarlo temprano, ahora con mayor motivo que antes.

- Tori, ¿ya tomaste la pastilla que te recetó el doctor? – La voz de "Kisa" lo sobresaltó, en especial al verlo tan cerca de su rostro con una gran sonrisa. Hatori lo miró desconcertado, fijo a esos ojos azules tan familiares a pesar de no serlo.

- Aun no – Dijo. La sonrisa de Chiaki aumentó traviesamente mientras le ponía una lata de jugo de manzana en frente.

- Para que te las tomes – Dijo, ambos ignorando al verdadero Kisa-san, en cuerpo de Ritsu salir de la oficina ante las señas de quien llevaba el cuerpo de Chiaki en ese momento.

- Gracias – Dijo Hatori azorado, sin poder apartar la mirada de esos ojos que le hacían sentir como si fuera Chiaki quien le sonreía con esa inocencia característica de él. - ¿Kisa-san, siempre si está usando lentillas?

- ¿Por qué? ¿No parecen reales? – Preguntó enigmático. Hatori no supo cómo contestar eso y Chiaki simplemente parpadeó alejando su rostro un poco del suyo. –Tomate la pastilla – Insistió – No quiero que te sientas mal Tori, no me gusta verte mal – Dijo con sinceridad. El editor asintió inseguro, con un repentino e inesperado cosquilleo en el pecho.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Debían ser ya las 8 de la noche cuando Chiaki salió de la pastelería con una gran sonrisa en el rostro: acababa de comerse un pastel delicioso y había comprado uno para que Tori lo probara; tenía pensado ir a su casa y esperaba poder compartirlo con él teniendo en cuenta que se había hecho cargo de él la otra noche, seguro no se negaría, claro, mientras no recordara que se lastimó en primer lugar por su culpa; además, lo notaba un poco nervioso últimamente cuando estaba alrededor de él y algo le decía que tenía que ver con el hecho de tener sus verdaderos ojos de vuelta, por eso no usaba las gafas de sol cuando Hatori estaba cerca, por mucho que este pensara que eran lentillas, se había dado cuenta que lo desubicaba un poco y eso era bueno… ¿Cierto?

Una figura conocida llamó su atención al otro lado de la calle y parecía triste.

- ¡Yuk…! – Se calló a si mismo obligándose a bajar la mano para que el castaño no lo viera ¡Los lentes de sol! Que no los usara con Hatori no quería decir que estaba bien no hacerlo con Yukina, él se daría cuenta del cambio y le haría preguntas.

Buscó entre sus ropas las dichosas gafas, estaba seguro de que las había guardado en un bolsillo aunque no las consiguiera en ese momento. Buscó en su bolso a prisa colocándoselo con una exclamación de triunfo ¡Por todos los cielos, no veía nada! Realmente estaba oscuro y sin embargo no se las quitó, en cambio se apuró en cruzar la calle aprovechando la luz roja.

- ¡Yukina! – Exclamó haciéndole señas frenéticas; el más alto se detuvo confundido buscando en todas direcciones a quien le llamaba. Su mirada lo encontró al fin, y contrario a lo que Chiaki habría esperado, no se alegró de verlo.

- Kisa-san – Su voz era pesarosa, y eso desconcertó a Chiaki.

- ¿Qué tienes? Pareces que estas fatal – Comentó; la expresión de Yukina se estranguló. Aún seguía pensando en las palabras de Hatori-san, cuestionándose hasta qué punto el editor podría tener razón.

- No te preocupes Kisa-san – Chiaki sonrió.

- ¿Vas al trabajo?

- Estoy suspendido – Dijo por lo bajo; Yukina había esperado que él ya lo supiera, pero en cambio su rostro se mostró sorprendido.

- ¿Suspendido? ¿Por qué? – Preguntó y agregó a prisa - ¡Con razón estás tan triste! – Concluyó. Yukina lo miraba con cierta incredulidad, ¿y porque no decirlo? Molestia; Chiaki en cambio seguía con su propia interpretación de las cosas - ¡Ya sé! No tengo porque volver a la oficina: hagamos algo.

- No creo que sea buena idea Kisa-san…

- ¿O porque no me muestras el cuadro en que trabajas? – Dijo intentando subirle el ánimo, ignorando que incluso en su mirada se veía que el problema estaba lejos de ser la suspensión. – O podríamos jugar algo o…

- Kisa-san detente – Chiaki se calló y lo miró a la cara, notando por primera vez que Yukina le evitaba la mirada.

- ¿Qué pasa? – Preguntó enseriándose - ¿Quieres hablar?- Yukina negó pero pareció pensárselo mejor.

- Vamos a otro lugar Kisa-san, tenemos que hablar – Chiaki asintió y ambos se encaminaron a un parque cercano. Era la primera vez, consideró Chiaki, que había un silencio tan incómodo entre ellos: Yukina solía ser alegre y cuando no era así, decía porque; por otro lado, en su experiencia escribiendo mangas sabía que no había nada bueno después de un "tenemos que hablar".

.*.*.*.*.*.*.*.*

Ritsu se mordió el labio mirando expectante el reloj de pared en la sala de espera de la editorial Marukawa; cada vuelta del segundero acercaba más a las 8 de la noche y él seguía sin saber que decidir ¿Por qué Takano y Hatori tenían que encapricharse con cenar con él justo el mismo día? Llevaba la ultima hora intentando pensar en qué decisión tomar; por un lado, él realmente quería ir con Takano, además, después de esos besos posesivos de Tori en el ascensor, realmente temía los planes que pudiera tener para la "cena" ; por otro lado sabía que Hatori no tomaría bien que "Chiaki" le dejase plantado, tampoco es como si Takano saltara de un pie al enterarse, pero él al menos conocía todo el contexto de la situación y no lo tomaría como una traición ni mucho menos…o eso esperaba, después de todo Takano solía ser muy obstinado y había sido muy categórico acerca de irse con él.

Onodera suspiró, lo último que quería era perjudicar a Tori y Chiaki; por eso no dejaba de llamar a este último desde hacía ya un buen rato, pensándolo en frio, Takano tenía razón: ya era hora de que Tori supiera la verdad, pero no se sentía con el derecho de decírselo, pero para eso necesitaba que Chiaki le contestara el teléfono, para hablar con él y convencerlo de que saliera esa noche con Tori y le contara todo lo que venía ocurriendo desde que cambiaron de cuerpo¸ sin embargo el mangaka nunca contestó y eso lo dejaba en el mismo punto muerto que antes.

El reloj marcó las 8 en punto; en cualquier momento Takano o Hatori bajarían y él tendría que tomar una decisión, aunque justo en ese momento la única que le seducía era irse de allí en ese mismo instante y dejarlos plantados a los dos, irse a buscar a Chiaki y no volver hasta que se arreglara todo.

Y a pesar de esa idea, no se movió, sino que miró expectante hacía el ascensor cuando este emitió el típico sonido que anunciaba que estaba por abrir sus puertas; no había de otra, se iría con el primero que saliera de allí: si era Hatori, le explicaría la verdad de todo, y si era Takano… bueno, tampoco es como si Takano le dejaría esperar a Hatori si él llegaba primero.

Las puertas del ascensor se abrieron y Ritsu se puso de pie; era hora de cenar.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Se sentaron en un banco del parque, alejados de la caminera principal para mantener un poco la privacidad y sin embargo Yukina no dijo nada. Estaba preocupado, como si se debatiera mentalmente conceptos muy difíciles.

Chiaki esperó, mirando la caja con la rebanada de pastel en su regazo; suspiró y la extendió en dirección a Yukina.

- Ten – Dijo entregándosela – Quizás algo dulce te haga sentir mejor y puedas decir lo que tienes que decir – Dijo. A él comer algo dulce cuando se sentía mal lo hacía mejorar, y Yukina le agradaba lo suficiente como para darle eso que compró especialmente para compartir con Tori. Pero el castaño solo tomó la caja y la dejó en el banco entre ambos.

- Lo siento, Kisa-san – Comenzó; Chiaki parpadeó, eso no estaba comenzando bien – Defraudé tu amor y tu confianza – El chico se puso de pie haciendo una pronunciada reverencia que dejó al mangaka perplejo mirando en todas direcciones para que nadie lo viera e intentando enderezarlo, pero Yukina continuó - Estuve con otra persona Kisa-san – Lo dijo sin rodeos y con voz quebrada. Chiaki dejó sus intentos por enderezarlo y quedó estático.

- Espera…¿Qué? ¡Me engañaste! – Preguntó con indignación ¿Cómo Yukina había podido hacerle eso…a él? Se riñó a si mismo ¿A él? ¡Él no era Kisa-san! – Quiero decir ¿lo engañaste? – Se corrigió al darse que no podía indignarse por si mismo. Yukina alzó la mirada confundido haciéndole darse cuenta de su error, poniendo nervioso a Chiaki - ¡Quiero decir…me engañaste… a él…¿Qué digo? A mí, claro que a mi… ¿Por qué? – Intentó distraer su error con la pregunta. Yukina volvió a bajar la mirada.

- Lo siento muchísimo Kisa-san- Su voz fue un susurro, realmente le estaba carcomiendo la culpa – Yo te amo pero… pero esto me está superando… - Su voz era un hilo agudo; Chiaki temió que esa marcada reverencia estuviese ocultando alguna lagrima – Yo… quisiera que nos demos un tiempo.

_OOO_OOO_

¿Qué les pareció? ¿Quién habrá sido el primero en bajar? ¿Takano o Hatori? Y Yukina :O ohhh Dios, que desastre que han causado… Takano no sé ustedes, pero me encanta la actitud que ha tomado respecto a todo a pesar de que ahora siente celos de Hatori… bueno es justo, Tori también siente celos de él. Ohh y el pobre Yokozawa que no entiende nada xD jajaaj

Bueno bueno; como se habrán dado cuenta esto poco a poco se acerca a su fin. La idea original eran 20 capítulos…aunque creo que tendré que hacer un par más para cerrar todos los puntos sin atorarlos. Y como les dije el próximo capítulo ya está listo, lo subiré el próximo sábado para ir escribiendo del cap 19. Bien, el 18 se llama "Entre peleas y verdades" y bueno, creo que el titulo lo dice todo.

Ahora contesto los reviews:

Luke Cole: ohh lo siento lo siento lo siento! Prometo que no me tardare tanto otra vez! Palabra de fujoshi! para cambiar Kisa tiene que resolver las cosas… en este capi dijeron la teoría que manejan los ukes, que es la misma que manejo yo…espero te haya gustado :P abracitos, mi acosador favorito

Guest: Me alegra que te guste el fics, realmente, que puedas visualizar todo es lo mejor que puedes decirme gracias por comentar :)

Cami-san: ohh bueno, Tori no lo descubrió no porque no se lo dijeran xD quien lo manda a creer que Chiaki estaba ebrio; y Kou, por no dejar hablar a Kisa xD La historia está ya entrando a la recta final, por decirlo así.

Mia: como ya viste, en este capi los ukes tienen su teoría sobre sus ojos, que es exactamente la teoría que yo voy manejando. :O por cierto, creo que odie a tu profesor solo con lo que me contaste -.-¡

Rose Thane: me alegra que te gustara :) lamento que la amenaza no funcionara u.u y espero que este capi también te gustara :P

Ale: en realidad desde que tienen los ojos de sus respectivos colores, lo conservan así. Sobre Yukina, en el próximo capítulo verás más o menos su reacción.

Amert: Si, el doctor alto era Nowaki;

SamuneHikari: ohh descuida, subiré esa versión de la situación, pero será al final de todo, para evitar confusiones. :)

Katty: Gracias por comentar

roxan: lamento haber tardado, en serio.

roxipop: no te preocupes, no dejare el fics colgado.

monochrome: lo siento, lo siento, no volvere a hacerte esperar tanto como está haciendo Ritsu con el pobre Takano (Y que nos tiene en ascuas a todas en el manga), lo prometo! Me alegra que el fics te guste.

Anna: jajaja no es ni tan mala idea xD me alegra que te guste el fics :P

Guest: aquí la conti :) espero te haya gustado.

Los demás como siempre por Inbox :)
Y una vez más les agradezco por su paciencia

Nos leemos pronto
besos :3

P.D.: Respecto al hahstag creo que no será, realmente me meto muy poco al twitter; y aunque dejé un par de mensajes me parece que Twitter borraba los mensajes, el hashtag o algo así ._.