Hola holaaa
¿Qué tal?
Aja! Que dijeron? ¡Esta Mily no tiene palabra de fujoshi!" pues no, aquí estoy y en mi país todavía quedan varías horas de sábado, tal como prometí. Ya saben que suelo actualizar los caps de noche, es cuando estoy libre x.x y bueno, hoy tuve que andar todo el día en la uni en una jornada de actualización academica (Como es la vida: no termino de estudiar y ya me están diciendo que lo que aprendo es obsoleto Y_Y) En fin, dramas de la vida u.u
Agradezco a selene uchiha, Sakuyachan18, Lilydany98, Krissia Snchez, Dareve, Cami-san , Lia, Zryvanirkic, Guest (1), Guest (2) Guest (3), AmryPotterTwilight y Carliz97 por sus comentarios; y por supuesto a todos los que siguen y agregan a favoritos el fics :P
En fin, aquí les dejó otro capi de este enredo que se empieza a desenredar (¿?)
Capítulo 18: Entre peleas y verdades
El entendimiento cubrió el rostro de Kisa al poder de Chiaki ¿Darse un tiempo? ¡Lo estaba terminando! Yukina estaba terminando con Kisa por otro.
- ¡No puedes hacer eso! – Gritó empujando a Yukina con tanta fuerza que le hizo caer sentado. El vendedor de mangas lo miró desde el suelo; Chiaki no se había equivocado: estaba conteniendo las lágrimas.
- Kisa-san…
- ¡NO! – Negó el mangaka – No digas que lo sientes, solo no lo hagas – No podían terminar mientras él estuviera en ese cuerpo o Kisa-san le echaría toda la culpa y seguro lo mataba; él era muy joven para morir y aun no viajaba con Hatori a conocer el parque temático de Harry Potter - ¡Estás confundido! Eso es todo – Exclamó – Piénsalo bien, medítalo con tu almohada… ¡toma! Come pastel primero – Exclamó tomando la caja con la rebanada de pastel y dándosela con tanta fuerza que le golpeó el pecho.
Yukina se puso de pie para sujetarlo de los hombros intentando calmarlo.
- Trata de entender…
- ¿Entender? ¿No que tú le…me amabas? – Cuestionó.
- ¡Yo te amo! – Yukina lo exclamó con tanta vehemencia como si quisiera que Kisa-san no lo dudara; con una convicción tal que Chiaki le creyó y lo confundió ¿Entonces porque lo terminaba? – Pero mi mente está confusa por una persona; quise ignorarlo y hacerlo a un lado, pero de alguna forma termine bes…- Se cayó, él no tenía por qué contarle los detalles a Kisa, hacerle más daño, no era justo con el editor. – No es justo para ninguno de nosotros…para ti, por eso necesito aclararme.
- ¿Vas a salir con él? – Yukina negó con la cabeza – Solo quieres aclarar tus sentimientos – El chico asintió.
- Y los tuyos – Agregó Yukina con pesar. Chiaki se sorprendió por lo que el castaño agregó – Tu viaje a Korea fue mentira; todo eso del voto de castidad también lo era – Su voz ahora estaba dolida – Debí darme cuenta antes, pero quise creer que era cierto, por muy absurdo que fuera.
- Yo…eh…ya…
- No quieres estar conmigo, Kisa-san – No era una pregunta, lo dijo como una realidad constatable. Chiaki iba a replicar, Yukina le agradaba, pero este no lo dejó– O quizás sí, pero no de la misma forma que antes: estás queriendo a otra persona ¿No? A Hatori-san
Chiaki abrió la boca como un pez fuera del agua sin saber que decir. Yukina al ver la conversación terminada, dejó la caja con la rebanada de pastel en el banco junto a Chiaki y se dispuso a marcharse tras una última mirada a "Kisa" cargada de dolor y tristeza. Chiaki no sabía que pensar; eso no tenía sentido ¿Quién podría ser esa otra persona? ¿Quién estaba causando ese desastre que él tendría que pagar cuando Kisa-san se enterara?
El rostro de Ritsu avergonzado llegó a su memoria; era realmente Kisa-san contándole lo que había pasado con Yukina tras el evento de firmas de autógrafos, hablando sin mirar a los demás, avergonzado por ser el único con una intención tan clara de hacer el amor con su pareja a pesar de la situación, avergonzado por la mirada enojada de Takano-san ante cada palabra. El entendimiento lo embargó.
- Esa persona es…Ritsu – No era exactamente una pregunta. Yukina se detuvo en seco, incapaz de volver la mirada.
- Lo siento – Fue toda la confirmación que pudo dar, sin atreverse a voltearse para mirarlo; en cambió apresuró el paso para alejarse. Chiaki por su parte abrió la boca desconcertado ¡Kisa-san había causado que Yukina lo dejara por engañarlo con el mismo Kisa-san? Eso no tenía lógica.
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Yokozawa salió cansado de la reunión; eran poco más de las 8 y lo que más deseaba era irse a casa: había sido un largo día para él recorriendo las librerías de un punto de la ciudad a otro y sin embargo no podía irse aun. La reunión continuaba solo con Isaka-san y los jefes de departamentos y él, aunque ya estaba libre, tenía que esperar a Kirishima.
Bueno, no todos los jefes de departamento; hacía ya un buen rato que Takano se había escapado de la reunión, Yokozawa sabía el motivo y no podía evitar preguntarse cuál de los dos (Takano o Hatori) habría llegado primero con aquel chico.
Subió al ascensor pensando en esperarlo en la recepción o quizás recostado en el asiento del auto en el estacionamiento. Marcó el botón de planta baja, sin embargo el ascensor no bajó directamente, se detuvo en el 4to piso dándole paso a Hatori quien subió a prisa llevando su maletín en mano: claramente se estaba marchando e indirectamente le respondía su anterior duda.
El recuerdo de la situación anterior le vino a la cabeza: Hatori, Takano y aquel chico, Chiaki. No había logrado una explicación clara de lo que ocurría, sin embargo para él era claro: ese chico estaba jugando a los dos frentes con Takano y Hatori-san; y lo peor era que Takano lo sabía y aun así formaba parte de eso.
- Buenas noches Yokozawa-san – Dijo el editor a modo de saludo.
- Hatori-san – Respondió con un ligero movimiento de cabeza. Se creó un silencio incomodo: era la primera vez que eso pasaba: a pesar de que ninguno de los dos eran personas muy comunicativas, generalmente podían mantener una conversación, en especial en base a recetas y libros de cocina; de hecho sin darse cuenta habían terminado intercambiando libros de cocina en más de una ocasión. Antes de eso Yokozawa jamás habría pensado en Hatori como una persona interesada en la cocina (supuso que este pensaría lo mismo de él) y aun ahora no dejaba de preguntarse para quien cocinaría el editor. Estaba seguro de que Hatori no tenía hijos a pesar de que gran parte de los libros de recetas que le prestaba tenían platos para niños. No se quejaba de eso, a él que cocinaba para Hiyori le servía de mucho. ¿Serían para el chico, Yoshino?
Quizás era precisamente ese chico lo que le hacía sentirse incomodo: saber lo que estaba ocurriendo entre él y Takano y no ser capaz de poner bajo aviso a Hatori-san le hacía sentir con una carga encima.
- Yokozawa-san – Dijo Hatori de pronto – Quiero que me disculpe por mi actitud hoy temprano.
- Descuide – Dijo incómodo.
- Y, si es posible, déjeme pedirle que no lo comente con nadie.
- No se preocupe Hatori-san; no tengo porque comentárselo a nadie – Aseguró; él tampoco querría que nadie anduviera por la editorial divulgando de su relación con Kirishima, en cualquier caso.
El ascensor se detuvo, abriendo sus puertas en planta baja; Hatori bajó a prisa buscando a "Chiaki" con la mirada, consciente de que se había retrasado casi media hora por culpa de una de sus autoras que se encaprichó con cambiar el guion grafico de su manga a última hora. Yokozawa tras él, lo miró con pena: "Chiaki" no estaba allí, y esa noche, Takano sería el culpable de romper el corazón de su subalterno.
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¿Qué había hecho?
Había parecido fácil en su mente. Había sonado fácil al decirlo pero había destruido su corazón por completo.
Le habían costado muchas horas de pensamiento dilucidar que eso sería lo mejor y solo bastó un segundo después de hacerlo para arrepentirse: "Darse un tiempo" Eso nunca terminaba bien, y él amaba a Kisa-san demasiado como para dejarlo a un lado, para hacerse a un lado. Inspiró profundo intentando darse fuerza y aligerar la opresión en el pecho: ya era tarde para darse cuenta de eso; él estaba en el subterráneo y Kisa-san debía haberse ido ya del parque.
Se recostó a una columna mientras esperaba su tren, y se abrazó a sí mismo: le dolía el pecho sin Kisa-san. Tomar distancia de él era más doloroso de lo que había pensado, quería patearse por idiotez, por seguir los consejos de Hatori-san, el mismo consejo que le habían dado Rio y Kenishi ¿En qué había estado pensando?
Buscó su celular en su bolsillo, dándose cuenta que no le había entregado el suyo y su billetera a Kisa-san. Los dejó ahí y sacó su aparato a prisa, saliendo de la estación para obtener cobertura. Tenía que contactar a Kisa-san y pedirle perdón otra vez, asegurarle que no necesitaba ningún tiempo.
Pedirle perdón…
Lo había hecho ya; le había dicho que había estado con otra persona, a otro que además es cercano a él… Sinceramente, y pensándolo en frio, habría esperado una reacción un poco más…dolida, quizás.
Su celular estaba apagado para evitar las llamadas de "Onodera-san" Lo encendió ya no tan decidido a llamar a Kisa. Había varios mensajes de voz en el buzón de voz por parte de quien él veía como Ritsu. Pensó en ignorarlos, y sin embargo terminó con el teléfono en el oído dispuesto a escucharlos.
"Yukina me estoy preocupando, no te he podido contactar desde el domingo. Lamento no haberme dado cuenta que te causaba problemas…llámame"
"yo…he… tengo algo muy importante que decirte… en persona…contáctate conmigo"
El dolor de su pecho aminoró mientras escuchaba el tercer mensaje: Onodera estaba preocupado por él, porque no había podido contactarlo en varios días; y había algo en su voz, en la esencia de su voz, que lo calmaba. Él Onodera de su sueño llegó a su mente: con ojos café.
- Onodera-san no es Kisa-san – Se riñó colgando el celular bajando nuevamente al subterráneo; tan indeciso por lo que había hecho o lo que haría a partir de ahora como había estado segundos antes.
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Se dejó caer en el sofá sin demasiado interés en su alrededor; acababa de revisar su reflejo en el espejo por millonésima vez ese día: seguía esperando a que dejaran de ser esmeraldas y se volvieran cafés, pero no era así y cada minuto que pasaba le hacían pensar que la teoría a la que habían llegado la noche anterior con Yuu y Takano era bastante acertada: No solo él no cambiaría hasta que resolviera la situación y demostrara haber aprendido lo que ese cambio de cuerpos se suponía querría enseñarle, sino que era su culpa que los demás no hubiesen podido volver a la normalidad.
Sintió sumirse en el desasosiego. No tenía forma de corregir nada si Yukina no aparecía. Le parecía imposible que hubiese desaparecido por completo lo que solo le dejaba una opción: Yukina lo estaba evitando.
La idea le deprimió, pero no tanto como el recuerdo de la mañana del día anterior: Yukina le había dicho que se estaba enamorando de él; de él siendo Onodera, por tanto se estaba enamorando de Onodera ¿En qué momento eso había ocurrido? Kisa solo había querido acercarse a la persona que ama a pesar de la situación en la que se hallaba, no era justo que la situación ahora girara en ese sentido.
Sabía que debía hacer algo y lo único que tenía en mente era contarle a Yukina la verdad de lo que estaba ocurriendo; pero para eso necesitaba contactarlo primero: tenía muchas cosas que explicar, cosas importantes que no podía decir solo en un mensaje a la contestadora del celular. Incluso si Yukina se enojaba, como estaba seguro que haría, había llegado el momento de decir la verdad por mucho que el propio Kisa había sido el primer participe de mantener todo en secreto.
Su celular (El de Ritsu; se corrigió mentalmente) sonó sacándolo de sus cavilaciones. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que se había acostado allí, ni siquiera se había preocupado en encender las luces lo que hacía resaltar en la oscuridad la luz del celular desde la mesita de centro. Se apresuró en levantarse para tomarlo pensando que sería Yukina quien finalmente se contactaba con él, pero se llevó una decepción al ver que la pantalla rezaba "Hatori-san"
- No estoy de humor para el trabajo de Ritsu– Gruñó colgando la llamada. Dejándose sumir una vez más en sus cavilaciones.
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Lo primero que hizo Chiaki cuando terminó de asumir lo que acababa de ocurrir fue pensar en llamar a Kisa. Tarde se dio cuenta que no tenía su celular ¡Había olvidado que lo había perdido! Como si ya no hubiera suficiente motivo para que Kisa-san se enojara con él.
Tenía que buscar una manera de hacer algo ¿Pero Kisa-san que le diría? Casi podía verlo, con el ceño de Ritsu bien fruncido gruñéndole un "Resuélvelo" como si fuese su culpa.
Había sido culpa de Kisa-san por completo, por andarse de coqueto con Yukina estando en el cuerpo de Ritsu. Un estremecimiento recorrió el cuerpo de Chiaki mientras veía la caja con el pastel que había comprado pensando en Hatori: él también se andaba buscando cercanía con Tori ¿Y si le pasaba lo mismo? ¿Y si hacía que Tori se enamorara de él siendo Kisa-san?
Negó con la cabeza frenéticamente para apartar el pensamiento: eso no era posible, simple y sencillamente porque Hatori no dejaba de rechazarlo en ese cuerpo; Hatori si se mantenía fiel a él y a pesar de querer acercamientos con su pareja, viendo la situación actual de Kisa y Yukina; él lo apreciaba.
Pero eso lo dejaba en el mismo punto ¿Y ahora? ¿Qué hacía? Abrió la caja para comerse la rebanada de pastel; con tanto toma y dame, se movió tanto que quedó destrozada, no podía dársela así a Hatori aunque el sabor seguía estando delicioso. Suspiró mirando en la dirección en que el chico se había marchado: no sabía hacía donde iría Yukina ni cómo hacerlo cambiar de idea. Se quitó las gafas de sol: el joven artista ni siquiera se había extrañado por verlo con ellas puestas, no es como si Kisa-san soliera usarlas.
Observó las gafas de sol por un instante y luego de nuevo a la dirección en que Yukina se había marchado. Tenía una idea: quizás Kisa se enojaría, pero dudaba que su enojo fuera mayor a que si le decía que Yukina había pedido "tiempo"
Con una renovada sonrisa de entusiasmo, Chiaki se puso de pie dejando caer las gafas de sol al suelo y apresurándose en salir del parque; tenía un plan: le diría la verdad a Yukina.
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- ¿Con carne de cerdo? ¿Es tu favorita? – Preguntó Ritsu desde la barra de la cocina, observando a Takano terminar de picar las verduras que puso a cocinar al vapor para luego sacar la carne de cerdo que habían comprado en el camino. Al final Takano había sido él en primero en bajar, había sido él quien salió del ascensor a las 8 de la noche sin aceptar un no por respuesta cuando le dijo que se iban a su apartamento; y en el fondo Ritsu había sentido un alivio en su pecho cuando lo vio dirigirse hacia su persona para decirle un rotundo "vamos".
Y ahí estaban, en el apartamento de Takano viéndolo cocinar. Le habría gustado ayudarlo, cocinar junto a Takano había sido uno de los sueños de Ritsu desde la preparatoria, sin embargo terminó solo por quedarse junto a la barra observándolo sin atreverse a decirle que quería ayudarlo. Y así habían terminado conversando de nada en particular, del trabajo en la editorial o el artista callejero que vieron en el metro, cuando de pronto Ritsu sacó esa pregunta. Takano lo miró confundido.
- ¿Mi favorita? ¿Por qué lo preguntas? – El rostro de Chiaki se ruborizó.
- Hace un tiempo dijiste que tu comida favorita era la carne, pero nunca dijiste que tipo. – Balbuceó bajando la mirada, esperando alguna respuesta que no recibió. Onodera alzó la mirada un par de minutos después encontrándose con una expresión un tanto enojada.
- ¿Si querías saberlo porque no lo preguntaste? – Gruñó.
- Claro, a ver "ten Takano-san, el informe que me pediste, por cierto ¿Cuál es tu tipo de carne favorito?"
- A mí no me suena mal – Aseguró terminando de poner el arroz a preparar
- ¡Ibas a pensar que quería ligar contigo! – Exclamó Ritsu; Takano tomó la carne de cerdo para prepararla.
- Pásame la pimienta – Le pidió; Ritsu se levantó para buscarla en la despensa – Además, en todo caso solo me ibas a confirmar que querías ligar conmigo – Dijo con absoluta confianza.
- ¡No seas tan creído, baka! – Gruñó Onodera tomando la pimienta y girándose a encararlo sobresaltándose al darse cuenta que Takano se había acercado y dejando caer, sin querer, el frasco de pimienta al suelo.
El polvo se esparció por el suelo, parte de él flotando por el aire. Ritsu estornudó mientras sentía como el cuerpo empezaba a picarle.
- Bueno, será sin pimienta – Aseguró Takano volviendo al pollo; Onodera buscó el cepillo y la pala para limpiarlo, sin dejar de rascarse. – De todas formas, si en el futuro quieres cocinar para mí, es la carne de res.
- ¿Qué? – Preguntó limpiando el suelo de la cocina con dificultad, los brazos realmente le picaban
- Mi favorita – Explicó. – Y ya que estamos en esa; podrías decirme cuál es tu plato fav… ¿Qué pasa? – Se interrumpió al ver que Onodera no dejaba de rascarse aun con la pimienta en el suelo, y comprendió - ¡Ve a ducharte baka! Yo limpio eso.
Ritsu dudó pero la comezón en el cuerpo se estaba haciendo insoportable, por lo que terminó por asentir dirigiéndose a la puerta principal para marcharse.
- ¡¿A dónde crees que vas, baka?!
- ¡A ducharme! – Exclamó Onodera – A mi casa.
- Aquí hay baño – Gruñó Takano yendo hasta él para sujetarlo del brazo y dirigirlo hasta el baño. Ritsu se quejó, alegando algo sobre tener que cambiarse de ropa – Yo te presto ropa – Gruñó Takano – Si sales de aquí te pondrás a pensar en cosas innecesarias y escaparas.
Onodera replicó todo el camino hacia el baño; después de todo él no había pensado en escaparse ni nada parecido, ya que a decir verdad, la estaba pasando bien con Takano
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Hatori resopló sentándose en una de las sillas de espera del vestíbulo de la editorial; pero no pasó mucho tiempo antes de volver a ponerse de pie, insistiendo en marcarle al celular de Chiaki sin respuesta alguna: la llamada caía directamente en la contestadora.
ÉL sabía que se había retardado cerca de media hora por culpa de su mangaka, estaba seguro de que Chiaki se habría aburrido y se había puesto a deambular por algún lugar cercano: quizás se había perdido vagando por los pasillos de la editorial, o había decidido esperarlo en la panadería cercana, pero si no le contestaba las llamadas no había forma de saberlo y no podría ir hasta él.
E incluso si se había ido a casa, enojado por el arrebato de Hatori en el ascensor, estaba bien para el editor; siempre y cuando realmente no estuviese con Takano. Marcó el teléfono de la casa de Yoshino; esperando con todo su ser que estuviese allí pero el tono de repique sonó y sonó hasta que cayó en la contestadora.
Su mirada cansada se encontró por un segundo con la de Yokozawa que lo veía con pesar desde el mostrador de vigilancia. El encargado de ventas había entretenido conversando con el vigilante que le había preguntado sobre el nuevo sistema antiincendios en el piso de ventas dado que en el 2do piso se había activado accidentalmente; pero solo le prestaba atención a medias cuando Kirishima llegó hasta él.
- Lamento haberme tardado, Isaka-san no dejaba de hablar- Se disculpó el editor en jefe de Japun - ¿Nos vamos? –Yokozawa asintió dirigiéndose ambos hacia el estacionamiento de la editorial; no sin antes dirigirle una última mirada de pena a Hatori.
- ¿Pasa algo? – Preguntó Kirishima notando su expresión; Yokozawa negó con la cabeza intentando despejarse.
- No es nada, solo que no me gusta ser cómplice de un engaño – Kirishima lo miró confundido pero él no explicó más. El castaño se encogió de hombros abriendo la puerta del auto; ya le volvería a preguntar en casa cuando no estuviera tan pensativo. En cambio esperó a que Takafumi se subiera al auto para besarlo en los labios.
- No hagas eso baka – Gruñó con molestia. Kirishima sonrió afable.
- No sé para qué te molestas si ambos sabemos que llevas todo el día esperándolo.
- ¡No seas tan presumido! – Gruñó pensando seriamente en que mejor se habría ido en metro a casa. Salieron a la carretera pasando por la puerta principal de la editorial, Yokozawa volteó la mirada: Hatori había salido y veía en dirección a los autos esperando un taxi. Se sintió mal por él; pero no tan mal como se sentía el propio Hatori en ese momento.
Tras no recibir respuesta en casa de Chiaki y llamar a Yuu quien no sabía nada, tomó la decisión de salir a buscarlo. Incluso, más temprano, había intentado llamar a Ritsu para averiguar si Takano o Chiaki estaban con él pero este ni siquiera le había contestado; después de todo hacía ya un tiempo que Chiaki le había dicho que él no tenía ningún interés en Takano, que sus reuniones eran solo por ayudarlo con Onodera, pero esa no fue la impresión que le dio esa tarde, esa no fue la sensación que le dio el tono de Takano cuando le dijo que lo quería en su casa a las 8; Miró su reloj de muñeca: eran ya pasadas las 9:30, aunque claro, él no tenía por qué preocuparse, Chiaki no estaba haciendo nada con Takano porque sencillamente no estaba con él; Hatori sabía que Yoshino lo amaba y sabía que se reñiría a sí mismo por su estupidez al sentir la necesidad de comprobar que no estuviesen juntos, él sabía que terminaría descubriendo que Chiaki había estado en el cine todo este tiempo o algo parecido, pero no estaría tranquilo hasta que no lo constatara.
Detuvo el taxi, subiéndose e indicando la dirección mientras marcaba otro número telefónico: el de Takano; y sin embargo este también cayó directo a la contestadora. Ya no tenía ni idea de a quien más llamar, solo podía esperar confirmar lo que esperaba: que estaba siendo paranoico.
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Yukina llegó a su casa. Se había rezagado un poco en el camino pensando en la situación, pero finalmente había llegado. La noche había caído sobre la ciudad lo que le permitió darse cuenta que había alguien en su casa: la luz de la sala estaba encendida.
Abrió la puerta con precaución, repasando mentalmente si llevaba algo consigo que pudiera servirle de arma en caso de que fuese un ladrón; pero no había nada, lo único que llevaba consigo era tristeza.
Y sin embargo no pudo evitar sorprenderse: no era un ladrón quien lo esperaba en la sala de su casa sino Kisa-san, y estaba discutiendo muy concentrado con los jugadores de FIFA 2014 mientras jugaba en el X-Box como si su conversación anterior nunca hubiera ocurrido ¿Qué rayos?
- Kisa-san ¿Qué haces? – El chico volteó rápidamente haciendo un gesto de saludo y volviendo la mirada a prisa a la pantalla.
- Espera un segundo – Exclamó a duras penas mientras hacía rápidos movimientos que hicieron que sus jugadores lograran complejos pases y…- ¡GOOOOOL! – Exclamó. Yukina frunció el ceño ¿Acaso se estaba burlando de él?
- ¡Kisa-san! – Rugió. El chico pausó el juego volteándose a encararlo con una sonrisa amplia - ¿Qué haces aquí?
- Vine a aclarar un par de cosas – Dijo – Pero no pensé que te tardarías tanto así que comencé a jugar. - Yukina no desfrunció el ceño, pensando en lo extraño que se veía Kisa-san con esa sonrisa amplia como si quisiera decirle algo con la mirada, que se diera cuenta de algo. Sus ojos café lo miraban a la expectativa, solo que no eran cafés.
- ¿Qué tienen tus ojos? – Cuestionó, el ceño fruncido de Yukina ahora era por confusión. Chiaki relajó la expresión.
- ¡Al fin! – Celebró – Debo confesar que pensé que al darte cuenta de la mentira del voto de castidad te darías cuenta del resto.
- El…resto…- Otra vez su expresión se mostró molesta - ¿Estás diciendo que llevas tiempo engañándome? – Chiaki se riñó a sí mismo: esa no había sido la mejor manera de comenzar; aunque en su defensa, no habían libros de cómo confesarle a un chico que no eres su novio sino un completo desconocido para él. - ¡Por favor vete, Kisa-san!
- ¡No! Espera, déjame explicarte – Exclamó el chico poniéndose de pie y casi resbalando ya que estaba en media -¡Demonios! – Dijo sujetándose a la mesa antes de estamparse con el suelo – Todo tiene una explicación Yukina, desde el día que te llame Tori hasta hoy – El rostro de Yukina se ensombreció. – Incluso el que estés tan confundido con Ritsu, solo déjame explicarte.
Yukina terminó de entrar a la casa cerrando la puerta tras de sí. Dejó los zapatos en el gekan.
- Bien, escucho – Dijo intentando parecer serio; aunque la verdad fuera que desde que lo vio había querido abrazarlo ¿Quién lo entendía? Llevaba toda la tarde martirizándose por alejarse de Kisa-san y ahora que lo tenía allí, en su casa se mostraba distante con él.
- Creo que es mejor que te sientes – Yukina se cruzó de brazos – Bueno, quizás no – Dijo Chiaki intentando pensar en que decir ahora. Había sido muy fácil en su mente, pero no es como si realmente pudiese llegar de la nada y decirle a alguien ¡Oye, cambie de cuerpo con tu novio desde hace más de un mes!
- Yo… La noche de Tanabata pediste un deseo ¿Cierto? – Yukina asintió, eso ya lo habían hablado antes.
- Desee que fueras un poco más expresivo y vieras nuestra relación más allá del sexo.
-Tus palabras exactas fueron que te viera "con otros ojos" – Chiaki lo recordaba, habían leído y releído en más de una ocasión los papeles donde fueron anotados los deseos buscando algo que les diera una pista de su situación, de cómo resolverla.
- Pues bien no se cumplió, ahora ni siquiera hay relación. – Chiaki negó frenéticamente.
- Se cumplió, y de forma más que literal. – Dijo y agregó. – Esa noche yo estaba en mi casa, cenando con Tori.
- ¿En tu…? ¡¿De qué hablas?! Tú estabas conmigo– Pero Chiaki continuó.
- Quería cocinar la cena porque Hatori estaba muy cansado, pero hice un desastre así que él terminó haciéndolo; deseé aprender a cuidar de mí mismo, ser "diferente". Takano-san, el jefe de esmeralda, también pidió un deseo esa noche: que Ritsu viera su relación "desde otra perspectiva" Esos deseos también se cumplieron.
- No veo a qué quieres llegar.
- ¿No entiendes? ¡Deseamos que las cosas cambiaran: con Kisa, con Ritsu, conmigo! – Yukina abrió la boca pero él no lo dejó hablar – Yo no soy Kisa-san Yukina; mi nombre es Yoshino Chiaki, tengo 28 años, soy mangaka y Tori es mi amigo, mi editor y mi pareja.
- ¿Q…que? Kisa-san…te diste un golpe en la cabeza o…
- De alguna forma Kisa, Ritsu y yo despertamos la mañana después de Tanabata en el cuerpo del otro, con la pareja del otro – Siguió Chiaki intentando hacerlo entender – Hemos intentado hacernos pasar por el otro pero las cosas se están saliendo de control – Aseguró – Me agradas, pero no puedo seguir fingiendo que soy tu pareja y tú te has enamorado de Kisa-san pensando que es Ritsu y…
- Fingiendo… - Yukina sentía que el cerebro le estaba funcionando más lento de lo normal - ¿Qué es esto? La trama del próximo manga que vas a editar.
- ¿No me estas escuchando? – Gritó frustrado – ¡No es ningún manga!...Aunque ahora que lo mencionas, podría dibujarlo; si, porque no – Divagó consigo mismo, negando con la cabeza fuertemente al darse cuenta que se estaba saliendo del tema. – Yukina mira mis ojos: no son café como los de Kisa-san.
Yukina los miró; eso ya lo había notado y no entendía como era que habían cambiado. Los miró, con la inocencia infantil que últimamente tenían. Ahora se parecía menos a su Kisa-san. El estudiante de arte retrocedió.
- ¿Quién eres?
- Yoshino Chiaki – Dijo y se dio cuenta por la mirada de Yukina que ese nombre no le decía absolutamente nada – Quizás me conozcas como Yoshikawa Chiharu.
- ¿La mangaka? – Preguntó confundido - ¿Eres una chica?
- ¿Qué? ¡NO! – Negó Chiaki de inmediato.- Escucha, sé que es difícil de aceptar pero…
- ¿Difícil? Me estás diciendo que eres un completo desconocido – Yukina no estaba feliz – Ni siquiera entiendo cómo es eso posible.
- Bienvenido al club – Ironizó. Se creó un silencio entre ambos; Yukina mirando a la persona frente a él intentando comprender lo que le decía ¿Qué él no era Kisa-san? Pero si se veía exactamente igual, y de ser así ¿Entonces donde estaba su Kisa?
- ¿Dónde está Kisa-san? – Preguntó bruscamente - ¿Por qué no me ha buscado? ¿Por qué no me lo dijo?
- Si te ha buscado; Kisa-san está en el cuerpo de Onodera Ritsu – Yukina abrió la boca sin saber que decir ¿Onodera-san? ¿Todo este tiempo sintiendo esa cercanía por él y era Kisa-san? Un sentimiento de alivio le embargó y con él el enojo: Si realmente era Kisa-san ¿Por qué jugó con él de esa manera? Con tantas veces que se encontraron, la noche del sábado en su apartamento…el de Onodera, se corrigió. Kisa se había burlado de él todo este tiempo.
El sonido de un celular lo sacó de sus cavilaciones. Yukina lo sacó de su bolsillo, no era el suyo sino el de Kisa-san junto con su billetera, sintió el enojo inundarlo.
- Mi teléfono…- Exclamó Chiaki al verlo – Pensé que lo había perdido.
- Largo – La voz de Yukina fue apenas un susurro apenas audible por sobre el repique del teléfono.
- ¿Qué?
- Largo – Estaba enojado, con el tal Chiaki, con Kisa san, con todos – No quiero que vuelvas por aquí, ni tú ni Kisa-san.
- Pero…
- ¡Largo! – Rugió. Chiaki se apresuró en salir del apartamento, siempre le había causado cierto temor Yukina enojado y sin embargo volvió pocos segundos después.
- ¿Me devuelves el celular y la billetera? – Yukina se lo estampó contra el pecho sacándolo a trompicones, cerrándole la puerta en la cara sentándose en el escalón del gakan con la vista fija en la puerta.
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- ¿Seguro que no tienes nada más pequeño? – Preguntó Ritsu volviendo a la cocina de Takano, recién duchado y vestido con la ropa de casa de este. Takano sonrió al verlo acercarse sujetándose bien los pantalones para no pisarlos y tropezar. – No te rías– Gruñó Ritsu.
- No me rio – Negó este sin ocultar su sonrisa – Solo que de haber sabido antes lo bien que se ve Chiaki con mi ropa…- Dejó la frase inconclusa enarcando la ceja sugerentemente que los hizo reír a ambos – La cena está lista. – Hizo ver mostrándole a Onodera dos tazones con Katsu de cerdo, arroz y vegetales al vapor que llevó hasta el sofá de tres plazas de la sala.
Ritsu lo siguió, sentándose ambos en el sofá uno junto al otro, el editor preguntándose porque Takano no habría querido comer en la mesa.
- Olvide los palillos – Dijo Ritsu dispuesto a ponerse de pie; Takano posó su cabeza sobre el hombro de Onodera, evitándolo, y en cambio le tendió el tazón con Katsu y un par de palillos. – Takano – Balbuceó, podía sentir el aroma del editor en jefe, tan cerca de sí mismo; mezclado con el aroma de la comida. Su corazón se aceleró tan fuerte que temió que Takano pudiese estarlo escuchando.
Takano alzó la mirada notando su rostro ruborizado. Sonrió
- Ritsu; promete que cuando seas tú mismo, seguirás siendo así de lindo.
- Yo no soy lindo, baka – Gruñó Onodera tomando un cojín que le estampó en la cara, con cuidado de no voltear su plato. Takano se enderezó y Onodera se apresuró en probar un bocado; sabía bastante bien, mejor que eso: era el mejor katsu que había probado; pero se reservó su comentario, no tenía por qué decírselo a Takano para que se ufanara.
Conversaron de libros mientras comían; Usami-sensei acababa de sacar una nueva obra que ambos como buenos lectores que eran habían podido disfrutar e intercambiaban críticas; también hablaron del nuevo libro de Sumi-sensei; o al menos Ritsu lo hizo dado que Takano aún no lo leía.
- ¡Tienes que leerlo! – Exclamó Onodera cuando supo que Takano no lo había hecho.
- Eres tú el que ha tenido mucho tiempo libre haciéndote pasar por Yoshino sensei – Dijo Takano en broma – Yo tuve que asistir a un evento de firmas.
- ¿Asistir? Lo menos que hiciste fue estar en el evento – Exclamó Ritsu levantándose para llevar el tazón de comida a lavar, tomando también el de Takano. – En cualquier caso tienes que leerlo; espérame aquí iré a buscarlo a mi casa.
- ¿Sigues pensando en escapar? – Cuestionó – Dile a Kisa que lo traiga.
- No seas absurdo – Se quejó Onodera señalándose a sí mismo con los pantalones y la camisa tan grandes que llevaba - ¿A dónde crees que voy a "escapar"-Marcó las comillas- vestido con una carpa?
- ¿Al circo? – Ritsu torció una sonrisa – Te acompaño; así me cercioró de Kisa mantenga tu cuerpo en buen estado – Ritsu asintió solo porque sabía que Takano igual lo acompañaría, sin estar seguro de si lo decía en broma o no.
- Lo dices en broma ¿no? ¿Lo de cerciorarte? – Preguntó saliendo del apartamento, sujetando la puerta para esperar que Takano se pusiera los zapatos y saliera; el pelo negro se detuvo a su lado.
- Es tú cuerpo y tú eres mío; lo que por extensión lo hace mío – Dijo con obviedad – Debo cuidar lo que me pertenece.
- ¡Yo no te pertenezco baka! – Exclamó Ritsu ofuscado; Takano sonrió de lado robándole un rápido beso. Debía admitir que si bien no quería acostumbrarse y todavía sentía raro por besar a "Chiaki" le empezaba a agradar no ser rechazado por Onodera.
Sin embargo y aunque el ojos verdes no se separó de sí; Takano fue apartado del más bajo y lo próximo que sintió fue un puñetazo en la quijada que lo tumbó en el interior del apartamento.
Takano se llevó la mano a la boca; un hilillo de sangre se deslizaba por su barbilla y frente a él Hatori resoplaba furioso. Ritsu estaba a un lado de la puerta, pasmado viendo lo que acababa de ocurrir sin poder creérselo ¿Qué demonios hacía Hatori allí?
- ¿Qué demonios? – Cuestionó el editor en jefe poniéndose de pie pero Hatori ya había entrado tomándolo del cuello de la camisa y empujándolo hasta la pared.
- Eres un maldito mentiroso – Masculló entre dientes, furioso. - ¿Desde hace cuánto se vienen burlando de mí a mis espaldas?
- ¡Hatori-san! – Reaccionó Ritsu apresurándose hacía ellos halando del brazo de Tori para que soltara a Takano que a pesar de todo no parecía tener intención de golpearlo de vuelta.
- Hatori, escucha: aquí hay un mal entendido – Intentó calmarlo Takano pero contrario a eso sus palabras no hicieron otra cosa que enojarlo aún más. Un segundo puñetazo impacto a Takano.
- ¡Takano! – Ritsu empujó a Hatori para separarlo de Masamune y acercarse a este último quien ya no parecía tan dispuesto a ir por la paz; pero no llegó a acercarse. Tori lo había sujeto del brazo.
- ¡Te vienes conmigo! – Dijo con enojo queriendo sacarlo del apartamento.
- ¡No! Hatori-san escucha…
- ¡Suéltalo! – Rugió Takano; Hatori no estaba dispuesto a hacerle ni el más mínimo caso recibiendo un puñetazo por parte del editor en jefe. Ritsu se liberó de Yoshiyuki.
- ¡Takano detente! – Pero ya era demasiado tarde; Hatori no se iba a quedar con las manos cruzadas.
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Yukina llevaba ya un buen rato sentado en el gekan mirando fijamente a la puerta de su casa; pensando; pensando en lo que había discutido hacía poco con Kisa-san o quien quiera que fuera.
Eso era de locos, pensar que Kisa-san había cambiado de cuerpo con alguien más; pero aclaraba tanto su comportamiento durante el último mes. Kisa-san nunca había demostrado mayor interés por los dibujos y el arte y de pronto resultaba ser un dibujante experto- Yoshikawa Chiharu – Un mangaka; su comportamiento infantil, la forma en que evitaba el contacto con él y su falta de destrezas en la cocina.
Había disfrutado cocinar con él, jugar al Xbox, salir al parque y descubrir cosas en común entre ambos y ahora resultaba que ni siquiera era Kisa-san. Se peinó el cabello con los dedos, cargado de frustración, porque no era solo eso.
Estaban sus salidas con "Onodera"; ahora todo cobraba sentido: se sentía tan cómodo conversando con él; sus sueños en donde lo veía con los ojos cafés. La forma en que "Onodera" se había emocionado cuando lo llamó "Kisa-san" la noche que se besaron en el apartamento de este. ¡Y él que se había sentido tan culpable! El remordimiento no había dejado de acosarlo, pensando que había engañado a Kisa-san cuando todo este tiempo era él.
Pero habían cosas que no entendía: Kisa-sa… Yoshikawa – Se corrigió, no recordaba cómo dijo que se llamaba realmente – tenía los ojos azules, y sin embargo estaba seguro que desde Tanabata la persona a su lado, el Kisa-san con quien compartió, tenía los ojos café.
Habían tantas cosas que no comprendía y lo único claro era el sentimiento de traición en su pecho: Kisa-san se había burlado de él y ni siquiera fue él quien tomó la iniciativa de decirle la verdad.
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Chiaki se armó de valor, ahora bien, tenía que decirle a Kisa-san lo que acababa de pasar con Yukina; él lo único que había querido esa noche era compartir una rebanada de pastel con Hatori y había terminado envuelto en todo un drama de rompimientos y verdades.
Subió el ascensor tarareando la típica cancioncita de ascensores mientras tamborileaba con el pie; su consciencia estaba tranquila porque había hecho lo posible porque todos terminaran bien, a partir de ahora quedaba en manos de Kisa-san. Miró la hora en su celular (él de Kisa, se obligó a recordar); Ritsu lo había llamado varías veces antes de las 8, suponía que mientras Yukina tuvo el celular, pero desde entonces no volvió a escribirle, pensaría en devolverle la llamada luego de resolver el problema de Kisa-san.
Salió del ascensor justo en el momento en que escuchaba el ruido de alguien golpeando contra la pared, un jarrón haciéndose añicos y la puerta del apartamento de Onodera-san abriéndose dejando salir a prisa al cuerpo de Onodera confundido. Ambos se miraron con la misma pregunta en el rostro ¿Qué estaba pasando? Pregunta que fue contestada por el grito de Ritsu en la voz de Chiaki.
- ¡Yamette! ¡Takano! ¡Hatori!
- ¿¡TORI!? – Exclamó Chiaki corriendo al apartamento de Takano de donde se escuchaba la voz, Kisa fue tras él; la puerta estaba abierta y ninguno de los dos estaba preparado para lo que vieron al entrar: Takano y Hatori se tenían tomados de la camisa en medio de una pelea mientras el pequeño cuerpo de Chiaki intentaba colarse en medio de ambos para separarlos.
Kisa se apresuró hacía ellos para ayudar a separarlos mientras que Chiaki los veía, más específicamente a Tori; incrédulo: hacía muchísimo tiempo que no lo veía tan furioso; quizás cuando había tenido que ir a buscarlo a casa de Yuu cuando este lo besó o incluso ni siquiera entonces.
- Deténganse – Intentó Kisa.
- …Y decías que amabas a Onodera – Gruñó Tori dirigiéndose luego a quien veía como Ritsu - ¡Todo este tiempo te estuvo engañando con Yoshino!
- ¿Qué? – El verdadero Chiaki verbalizó su confusión, entendiendo finalmente lo que estaba ocurriendo ¿Engañándolo? ¡Hatori pensaba que él había sido capaz de engañarlo? ¿Tan poco confiaba en él?
- No es así… ¡Suéltalo! – Insistía Ritsu para que dejara Takano. Chiaki dio un paso al frente.¿ Cómo era posible que él; que había estado tras Hatori todo este mes, intentando acercársele aunque fuese un poco fuese víctima de su desconfianza? Él nunca le había dado motivos para que desconfiara suyo y más le valía a Ritsu que él tampoco.
Chiaki se acercó a ellos, estaba enojado; muy enojado con Hatori porque lo conocía bien y sabía que cuando se enojaba de esa forma no entendía de razones, así que no dejaría que le explicaran lo que fuera que hubiese ocurrido. Se interpuso entre los dos más altos que seguían en su pelea, separándolo con fuerzas sabrá el cielo de dónde.
- ¡YOSHIYUKI! – Le espetó empujándolo para mantenerlo apartado de Takano - ¿COMO TE ATREVES A DESCONFIAR DE MI? ¡YO NUNCA TE HE ENGAÑADO CON NADIE! – Hatori se detuvo en seco, no muy seguro si por las palabras de quien estaba viendo como Kisa o por esos ojos azules que lo veían refulgiendo de enojo, los ojos de Chiaki.
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¿Qué les pareció? Ohhh Chiaki sacó el carácter. La verdad me dio bastante cosita con Hatori en este capítulo. Y Yukina; como que no lo ha tomado muy bien que se diga ¿no? Respecto a lo que cocinó Takano: Katsu (o Tonkatsu) es básicamente carne de cerdo empanizada.
Por cierto; este año Tanabata cayó el 2 de Agosto x.x lamento no haberles avisado antes u.u se suponía que el capi anterior lo iba a subir en esa fecha, pero se me hizo imposible y lo termine subiendo al día siguiente y… pues, aun así olvidé mencionarlo. U_U lo siento.
Bueno, contesto reviews
Cami-san: Ohh ya vez, tuviste razón: Yukina y Ritsu le abren un espacio a Tori en el club de boxeo del fics xD Jaja, gracias por lo del cumple, ya estoy un año más canosa y vieja jajaja xD nah, mentira :P Y mil gracias por andar al pendiente de posibles plagios; la verdad no he leído ningún otro fics con temática de tanabata pero si sé que hay otros por allí, pero lo cierto es que esta tradición japonesa da un sin fin de posibilidades para crear historias n.n
Lia: estoy trabajando en uno de JR pero no termino de darle forma; supongo que para cuando termine este, lograre tenerle al menos una trama clara :D
Guest: Entiendo tu dilema; le tengo mucho cariño a esta historia, no quiero terminarla, pero ya va siendo hora que las cosas se vayan resolviendo, pero tranqui, poco a poco, tampoco hay prisa n.n
Guest: Me alegra que te gustara el capi anterior, y espero que este te haya gustado igual. :)
Guest: No me tarde :P aquí estoy el sábado como prometí.
Con respecto al próximo capítulo; aún no tiene nombre ni está terminado; pero dado que últimamente tengo un poquito más de tiempo libro que lo habitual, me dedicare a él para tenerlo listo pronto.
Nos leemos pronto
besos :3
