Holaaaa ¿Qué tal?

Yo aquí, leyendo sus reviews :P quien les entiende? No dejaban de pedir que Kisa pagara por todas las metidas de pata que hizo y ahora que Yukina está enojado y por tanto Kisa pagara, no quieren que la erótica sufra ¿Pues saben qué? Muy tarde *Se atraganta con su risa malvada*

Bien bien, aquí les traigo un nuevo capi :P al final tengo un par de cosillas que comentarle, pero eso al final; primero le agradezco a Cami-san, selene uchiha, Cadiie Mustang, Amert, Guest (1), FrozenRoze1498, Asusa.Z.s, Neko uke chan, lilydany98. Monochrome, Juliex19, SamuneHikari, Luke Cole, Guest (2), lia, Hillary603, Ana Reiko, Sakuyachan18, Dereve, Satsuki123, Guest (3), Minami Arsene, roxipop, Krissia Snchez, , Shimmy Tsu, Ale, AmryPotterTwilight, Guest (4), Kasumi Yami no Amaya, Yunohi y zryvanierkic por sus reviews y PM n.n así como a los que siguen y agregan el fics a favoritos :P
Ahora bien, a leer.

Capítulo 19: Sueño Reparador

El grito de Chiaki sumió en silencio el departamento de Takano.

Todos los presentes lo observaban expectante, viéndolo resoplar con sus ojos azules fijos en Hatori quien no parecía saber que pensar de esa situación y veía en dirección a "Chiaki" esperando una explicación. Fue Takano-san quien finalmente rompió el hielo.

- Creo que será mejor que los dejemos hablar – Dijo dirigiéndose luego a Onodera – Vamos a tu casa. – Tanto Ritsu como Kisa asintieron disponiendo a marcharse. Hatori lo notó interponiéndose.

- Yoshino…

- Yoshino soy yo – Dijo este desde el cuerpo de Kisa con voz seria; ya no gritaba pero sus palabras fueron aún más contundentes que antes. Hatori volvió a mirarlo sin saber que pensar. Ritsu no pudo evitar sentir algo de pena por él y lo confundido que estaba, pero solo atinó a asentir cuando el editor lo miró en busca de alguna explicación, dándole la razón a Chiaki.

Esta vez sí salieron del departamento; con Hatori lo suficientemente confundido como para no evitárselo; cerrando la puerta para dejar solos a Chiaki y Tori; el editor de mangas tenía el desconcierto escrito en mayúscula en la cara mientras que el rostro de Kisa-san que había estado enojado, se suavizó un poco: Chiaki no era capaz de enojarse por mucho tiempo, mucho menos con Tori.

- ¿Kisa-san, que es todo esto? – Cuestionó. Chiaki tomó aire para armarse de valor: era tonto estar tan nervioso con lo que acababa de gritarle a Hatori, y aún más si tenían en cuenta que era la segunda vez que tenía que contar todo esa noche, pero esta vez era diferente a hacía unas horas con Yukina.

- Ya te lo dije, no soy Kisa-san: soy Yoshino Chiaki.

- No tengo tiempo para sus juegos- Gruñó Hatori – Acabo de dejar que Chiaki se fuera con Takano a pesar de haberlos conseguido besand…

- ¿Se estaban besando? – Cuestionó Chiaki desconcertado – Eso explica… ¡arg! ¿Por qué Ritsu me hace esto?- Se jaló el cabello con frustración y agregó intentando calmarse – Yo soy Chiaki ¿Recuerdas mi deseo de Tanabata? De alguna forma termine cambiando de cuerpo con Kisa-san, él tomó el cuerpo de Ritsu y este el mío.

Hatori parpadeó; como si considerara la posibilidad de que "Kisa" se hubiese vuelto loco.

- No hay forma de que eso sea posible – Razonó Hatori con un tono condescendiente; como si le explicara a un niño que no podía volar por mucho que lo hubiera soñado.

- ¿A sí? Entonces como sé que te gusta verme a la cara cuando… tú y yo… cuando nosotros…- Se rostro se ruborizó pero Hatori lo miró eso no le decía nada; a cualquier persona le gustaría ver a la cara a su pareja, Kisa-san solo estaba diciendo cosas al azar.

- No tengo tiempo para esto, iré por Yoshino y…

-porque dices es bonita aunque yo creo que no es nada linda y …¡Y cuando me haces el amor te gusta cuando estoy arriba! y…y que nos toquemos mutuamente y… - Hatori lo miró perplejo; la persona frente a él veía fijamente al suelo con el rostro enrojecido hasta las orejas y sin embargo le gritaba todas esas cosas que estaba seguro Chiaki no le contaría a nadie, mucho menos a alguien que se supone conoce tan poco como Kisa-san - Y si no consigues el lubricante tomas cualquier crema a la mano y..

Se acercó a la persona frente suyo, tomándole de la barbilla para hacerle levantar la mirada, solo entonces Chiaki se cayó, observando a Hatori que ahora lo veía de forma totalmente diferente. Hatori no podía creerlo, viendo esos ojos azules que le devolvían la mirada: Azules como los de Chiaki; pensó una vez más.

- ¿Chiaki? – Su voz sonó dudosa, como si ni él mismo pudiese creer que estuviera preguntando eso a Kisa-san cuyo rostro se vio iluminado por una amplia sonrisa. – Es…imposible. – Yoshino solo se encogió de hombros, esperando a que lo asimilara – ¿Porque… porque no me lo dijiste?

- Intente hacerlo, un par de veces.

- Es…increíble – Tori aun no salía de su desconcierto – Pero eso explica el comportamiento raro del último mes y… ¿Entonces quién es el Chiaki que estaba con Tak…? – Su rostro pareció entender – Onodera – Dijo. Chiaki asintió.

- Onodera ha estado haciéndose pasar por mí con ayuda de Yuu y…

- ¿Yanase lo sabía? – La voz de Tori se volvió mortalmente seria. Chiaki se mordió el labio - ¿Le dijiste a él antes que a mí?

- ¡Por supuesto que no, baka! – Respondió – Te llamé el mismo día que amanecí así, y te dije que yo era Chiaki y tú no me creíste – Lo riñó – Luego cuando intente decírtelo en persona me tachaste de ebrio y terminaste en el hospital.

- ¿Cómo iba a creerte cuando no me explicabas nada? – Gruñó Tori. – Y ese día en el restaurant sí que estabas ebrio.

- ¡No lo estaba! – Exclamó Chiaki ofendido – De haberlo estado no habría podido cuidar de ti.

Hatori se masajeó las sienes, todo eso era bastante difícil de digerir. Por un lado estaba feliz: aunque todo pareciera increíble, la persona que había estado distante con él, que lo había engañado no era Chiaki realmente, sino Ritsu; Yoshino siempre había estado tras suyo aun estando en el cuerpo de Kisa. Recordó la vez en su departamento cuando le hizo aquella confesión y lo besó en los labios luego de caerse de una silla, solo para luego salir corriendo y estamparse de bruces contra el suelo. Ese había sido su Chiaki, el Chiaki que lo amaba y al que amaba.

Pero por otro lado tenía un ligero sentimiento de molestia. Con el mismo Chiaki, porque apenas se estaba enterando de todo eso ahora y porque Yanase lo supiera desde antes que él, ahora entendía toda su intromisión en casa de Chiaki hacía unas semanas; también se sentía enojado con Takano, él también lo sabía y le había dejado pensar mal de Yoshino, poniéndole celoso como nunca.

- ¿Qué pasa con Takano? ¿Desde cuándo lo sabe? – Preguntó de pronto.

- Hace un par de días; desde la tarde del evento de firmas – Dijo – Kisa-san se lo dijo, por eso dejó el evento.

- ¿Y Yukina-kun? – Chiaki parpadeó sin entender a qué se refería – Tu fingías ser Kisa-san y ese chico es su pareja – Se explicó – Ustedes…

- Somos amigos – Dijo con el rostro rojo, avergonzado por la pregunta que Hatori le hacía – Ya te lo dije una vez baka – Desvió la mirada avergonzada – Al único hombre que puedo besar es a ti.

Hatori habría podido besarlo si no fuera porque aún no asimilaba del todo la situación, y besar el cuerpo de Kisa-san parecía bastante difícil para él, a pesar de saber lo que sabía. Sin embargo sonrió.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- ¿Creen que estén bien?- Preguntó Ritsu preocupado; no había podido evitar sentirse culpable por la situación con Hatori-san: debió haber aguardado por él en la editorial, haber insistido llamando a Chiaki para que se presentara y que luego este le explicara la situación al editor, pero no, lo había arruinado al irse con Takano, después de todo el esfuerzo que había puesto en el último mes por dañar lo menos posible a Hatori, sucedía esto.

Kisa se encogió de hombros, aunque estaba interesado en lo que ocurría la mitad de su mente seguía divagando en Yukina y en su repentina desaparición. Las cosas estaban mal y no estaba seguro hasta qué punto, eso era lo que más le preocupaba.

- No escucho pelea, así que mal no deben ir- Aseguró Takano sentado en el sofá con hielo envuelto en un paño de cocina, colocado sobre los golpes que Hatori le había propinado en la cara. - Deberías venir aquí y curarme - Exclamó; Ritsu lo miró con mala cara.

- Con lo que acaba de ocurrir, como puedes pensar en esas cosas - Gruñó sacando a Kisa de su ensimismamiento.

- ¿A todas estas, que es eso de que estabas besando a Takano? - Preguntó. El rostro de Chiaki se ruborizó como toda respuesta. - ¿Entonces es cierto? - Y se dirigió a Takano - ¿Lo besaste aun luciendo como Chiaki?

- Él sigue siendo Ritsu - Dijo Takano con rotundidad. Kisa iba a responder pero realmente no tenía nada que decir; en cambio fue a sentarse a la mesa de la cocina: Su jefe no parecía ser una persona sentimental ni mucho menos y ahí estaba, dándole una respuesta como esa; demostrándole lo poco que le importaba lo físico cuando se trataba de la persona que ama. No pudo evitar preguntarse si Yukina respondería de la misma forma.

La verdad no sabía que pensar: si bien Yukina lo había llamado Kisa-san la noche pasada, no tenía claro el cómo interpretarlo realmente ¿Podía verlo a través del disfraz de Ritsu que llevaba puesto? ¿O había sido solo un reflejo de su conciencia diciéndole que no continuara porque estaría engañando a Kisa-san?

Llamaron a la puerta sacándole de sus cavilaciones. Revisó rápidamente el reloj: había pasado poco más de media hora desde que habían vuelto del departamento de Takano.

Ritsu abrió la puerta encontrándose con la gélida mirada de Tori en el umbral, quien poco después se dio paso por el apartamento de Onodera seguido por Chiaki. Takano, Ritsu y Kisa esperaron expectantes hasta que Yoshiyuki habló.

- Así que eres Ritsu - Dijo dirigiéndose a este quien asintió tímidamente; luego se dirigió a Takano- Y tú lo sabias.

-Eventualmente me entere, si - Contestó restándole importancia con un encogimiento de hombros. Kisa podría jurar que vio un suave tic de molestia en el ojo de Hatori pero fue tan rápido que realmente no estuvo seguro.

- ¿Me está diciendo que prefirió propiciar toda la situación de hace un momento con un juego de persecuciones?

- ¿Me habrías creído de habértelo dicho? - Cuestionó Takano; Hatori no respondió - No te dije nada porque no me correspondía a mi hacerlo, pero no por eso iba a dejar de ver a Onodera o a dejarle seguir fingiendo ser tu pareja. - Dijo categórico.

- Oigan, oigan - Intervino Chiaki - El malentendido ya está resuelto; dejen la pelea y sigamos siendo amigos - Dijo abrazando del cuello a Tori y Ritsu que eran los que tenía más cerca.

Kisa se preguntó si Chiaki solo ignoraba que Hatori seguía algo molesto con toda la situación o si simplemente se hacía el de la vista gorda. Hatori se volvió a Chiaki:

- ¿Porque dejas que Takano se aproveche de tu cuerpo, Yoshino? - Chiaki soltó a Tori de inmediato.

- Yo... yo...no sabía - Se defendió - Y no lo volverán a hacer - Agregó mirando peligrosamente a quien a su lado llevaba su cuerpo. Ritsu asintió frenéticamente. Hatori pareció pensárselo durante un segundo antes de agregar.

- Bien, lo llevamos a casa de Chiaki; Onodera-san - Dijo rotundo. Takano pareció dispuesto a replicar pero se contuvo ante la mirada de Onodera que le suplicaba con esos ojos verdes que tanto amaba, que no lo hiciera. El editor en jefe se mordió la lengua refunfuñando para sí.

- Solo para dejar claro - Comento Kisa de pronto; hasta el momento no había intervenido en la discusión - Hatori-san tampoco tienes permiso de aprovecharte de mi cuerpo.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- Vamos Kou, levanta ese ánimo – Intentó Kenishi al ver a su amigo tan decaído. Llevaba así desde que lo vió en la mañana al llegar a la universidad, y ahora que se volvían a ver para el almuerzo; el joven vendedor de mangas parecía estar aún más deprimido. Kenishi suspiró, ya sabía el motivo de esa actitud: el día anterior Yukina le había dicho a él y a Rio que le pediría tiempo a Kisa-san. – Estar entre los solteros no es tan malo: significa que podremos divertirnos juntos- Dijo golpeándole juguetonamente con el hombro.

- Ya déjalo Kenishi, no estoy de humor – Aseguró con voz apagada revolviendo el tazón de remen instantáneo que había comprado para comer bajo un árbol de la universidad. Realmente no había sido su "ruptura" con Kisa san sino todo lo que pasó después lo que lo traía en una mezcla de depresión y mal humor.

- ¡Ya sé! Salgamos esta noche- Exclamó el escultor abrazándolo por los hombros – Solo piénsalo: tú y yo, dos guapos solteros en busca de olvidar el despecho y conseguir el amor; quien sabe y lo que buscamos está justo frente a nuestras narices – dijo haciendo que Yukina girara el rostro, quedando ambos frente a frente a escasos centímetros de distancia.

- ¿Interrumpo? – La voz mortal de "Ritsu" se dejó escuchar. Los universitarios voltearon a verlo, ninguno de los dos agradado de que estuviese allí.

- Onodera-san – Saludó Kenishi con una sonrisa ampliamente falsa, girándose a verlo pero sin soltarse de Yukina - ¿Se le ofrece algo?

- Tenemos que hablar- Dijo el editor dirigiéndose directamente a Yukina tras una rápida y molesta mirada a Kenishi – A solas. – El escultor parecía dispuesto a replicar a eso pero Kou asintió.

- Lo siento Kenishi, pero tengo algo que tratar con él. – El chico asintió diciendo algo sobre que no había terminado de almorzar así que le debía un almuerzo y alguna otra cosa sobre un proyecto conjunto antes de marcharse finalmente, dejando solos a la pareja.

Ambos se observaron durante un segundo. Yukina se había puesto de pie recostándose al árbol que les daba sombra, y le dirigía una dura mirada que intimidaba un poco a Kisa que no sabía cómo empezar lo que tenía que decir. Finalmente fue el joven vendedor de mangas quien soltó.

- ¿Quién eres?

- ¿Qué? – Preguntó Kisa con desconcierto.

- Onodera-san, Yoshikawa, Kisa-san ¿Quién eres realmente? – Kisa sintió la sangre huirle del cuerpo de Ritsu ¿Cómo…? Y entonces lo entendió: Chiaki; él debía haberle contado todo ¿Pero por qué? Kisa tenía planeado decírselo él mismo en esta oportunidad y aun así ¡Chiaki debió advertirle de eso!

- Yo…este… soy Kisa – Admitió. Sinceramente no esperaba que Yukina saltara de alegría a abrazarlo y besarle, pero al menos no que su mirada se endureciera aún más como lo hizo. Su expresión era bastante ruda y le hacía recordar a Kisa, el yandere interno de su novio.

- Kisa-san – Repitió - ¿Cuándo pensabas decírmelo? – Había una acusación clara en su pregunta- ¿Cuándo pensabas decirme que todo este tiempo he estado besando a un completo extraño?

-Yukina déjame explicarte: yo…no conseguí el momento adec…

- ¿Cómo puedes decir eso? – Gruñó - ¿Qué tal inmediatamente después de amanecer así? – Con un gesto de la mano señaló el cuerpo de Ritsu. Shouta abrió la boca para alegar algo sin embargo Yukina no lo dejó – O cuando recurrí a ti para saber lo que pasaba con Kisa-san ¡Contigo! – Exclamó con una especie de bufido, como si se burlara de su propia tontería – O cualquiera de las veces que hablamos por teléfono, o cuando te llame Kisa-san, o ¿Por qué no? Incluso cuando te dije que estaba enamorado de Onodera-san – Yukina no gritaba, pero había subido la voz una octava y su actitud atraía la mirada de las personas cercanas, incluyendo a Kenishi que los observaba desde las mesas para el almuerzo al otro lado del campo - ¿Acaso no te importó que me quisiera acostar con otro? ¿Te pareció divertido verme sufriendo por dudar de mis sentimientos cuando siempre fuiste tú miso "el otro"? O sencillamente no te importo y decidiste divertirme a mi costa.

- Yo solo quería evitar problemas – Exclamó Kisa al fin – No sabía cómo actuar ¿Qué se supone que haces cuando apareces de pronto en el cuerpo de otra persona? Pero nunca quise engañarte ni mucho menos, solo no sabía cómo decírtelo – El editor hablaba con total sinceridad - ¿Me ibas a creer cuando ni siquiera puedo decirte como pasó todo esto porque realmente no lo sé?

- Pudiste haberlo intentado; después de todo le creí a Yoshikawa-san ¿No? – Dijo con voz mortalmente seria. Ambos se miraron, Kisa-san intentando pensar que más decir; Yukina pensando en todas las cosas que quería saber hasta que finalmente preguntó - ¿Y qué hay de tus ojos? Tu cuerpo tiene ojos azules, pero tú tienes los ojos de Onodera-san aun.

- Creemos que es porque el deseo que los involucra se ha cumplido ya; el nuestro en cambio…

- Mi deseo no fue más que una pérdida de tiempo – Lamentó con amargura.

- No – Negó Kisa de inmediato – Yo… estaba entendiendo. Si tan solo las cosas se hubieran resuelto rápidamente yo…

- ¿Entonces planeabas dejarme sin saberlo? – Preguntó frunciendo el ceño de nuevo adelantándose a su idea. Kisa maldijo: no había sabido expresarse. Intentó explicarse mejor pero ya Yukina continuaba hablando – ¿No pensaste que merecería un poco más de confianza? De no ser por Yoshikawa que me lo contó todo no habría sabido nunca lo que pasó.

- ¿Todo? – El rostro de Kisa se volvió pálido como el papel ¿Cómo Chiaki había sido capaz? - ¿Por eso estás tan enojado? – Preguntó nervioso, jugando con su camisa. Yukina vió, sin entender, como el rostro de Onodera se ruborizaba intensamente - ¡Fue un error ¿bien?! – Soltó – Si me acosté con Takano fue solo porque este cuerpo no resiste el alcohol y termine dejándome llevar no porque quisiera realmente y lo sient…

¡PAF! – Una bofetada; Yukina lo había abofeteado otra vez. Kisa lo miró desconcertado mientras que su novio estaba enojado, furioso…herido.

- Te acostaste con tu jefe – No era una pregunta – Apenas tuviste la oportunidad, me engañaste.

- ¡No fue así! Estaba ebrio – Exclamó Kisa desesperado; ¡había metido la pata por completo! Yukina no sabía sobre eso y él mismo se había delatado. Kou se dio media vuelta no dispuesto a seguir escuchándolo. Él no había esperado algo como eso y era más de lo que sentía que su corazón podía soportar. Kisa lo tomó del brazo evitando que se marchara, no podía solo abofetearlo y marcharse; no cuando, en cualquier caso, Yukina sí que había estado dispuesto a serle infiel. Sin darse cuenta, sus palabras siguientes fue solo una réplica defensiva – En cambio tú te habrías acostado conmigo pensando que era Ritsu.

- ¡Pero no lo hice! – Al darse cuenta que había gritado, Yukina bajó la voz – Y a diferencia de ti, a mí me carcomió la culpa; le confesé todo a quien pensé que eras tú, le pedí perdón ¡Vaya ridículo que hice ¿no?! Cuando tú no tenías ni intenciones de hablarme con la verdad. – Se soltó del agarre de Kisa con un movimiento brusco - ¿Tan poco signifiqué para ti? Al fin de cuentas simplemente termine siendo el chico con el que tenías sexo.

- ¡No llegues a conclusiones tu solo! – Le espetó – Yukina eres la persona que más me importa.

- Olvídelo Kisa-san- Dijo con formalidad; Shouta se paralizó, era la primera vez que Yukina le hablaba de esa forma; y sin embargo, no estaba preparado para lo que siguió – De todas formas esta relación se acabó hace un mes, la mañana de Tanabata, cuando decidió no ser sincero conmigo.

.**.*.*.*.*.**.*.

Una semana había pasado desde la última vez que había ido a la editorial; en esa oportunidad había tenido que llevarle unos documentos a Kisa-san, terminando envuelto en una situación incómoda entre Takano y Hatori que llevó a que este último descubriera toda la verdad sobre el cambio de cuerpo. En esta ocasión igualmente iba debido a Kisa: desde que Yukina-kun había decidido terminar definitivamente su relación con Kisa-san, el editor se había deprimido, de eso ya hacía una semana por lo que Onodera y Chiaki habían decidido que era el momento de tomar cartas en el asunto.

Ritsu miró su reloj de muñeca. Eran poco más de las 8pm; se le había hecho tarde, aunque al llegar a la recepción de la editorial se dio cuenta que Chiaki aún no bajaba. Gruñó, no le sorprendía, seguramente hasta se le habría olvidado que habían quedado en salir a esa hora.

Se apresuró al ascensor, tendría que buscar al mangaka; y de paso ¿Por qué no? Saludar a Takano… Y a Hatori-san y Mino-san, claro, se dijo con el rostro ruborizado.

Cuando el ascensor se abrió Onodera respingó al ver la persona que se disponía a bajar: Yokozawa. Este también se mostró ligeramente sorprendido de verlo allí: no había esperado volver a ver a ese muchacho "Yoshino Chiaki", recordó el nombre; mucho menos allí en la editorial. El encargado de ventas rememoró en un segundo todo lo que había visto la semana anterior: ese muchacho, Takano y Hatori-san. Un ligero sentimiento de culpa por el editor que le prestaba libros de cocina, surgió en su pecho: ese día había visto lo mal que se había puesto Hatori al darse cuenta (al igual que él) que Yoshino se había ido con Takano.

Era imposible que Takano hubiese dejado atrás a Ritsu de forma tan repentina, cuando durante 10 años no había habido nadie más en su cabeza y su corazón. Era un tanto molesto pensar que si al fin decidía buscar a otra persona fuese a un desconocido cuando el propio Yokozawa había esperado pacientemente durante años esa oportunidad, aunque realmente no le molestaba ese hecho en sí: él tenía a Kirishima ahora y había sido precisamente gracias al rechazo de Takano que había podido iniciar una relación con el editor en jefe de Japum. No, lo que le molestaba era saber lo fácil que resultaría herir a su amigo, romperle el corazón y que aun así estuviera arriesgándose en una relación con tanto riesgo como salir con la pareja de otro, con la pareja de Hatori.

No lo pensó mucho, solo decidió dirigirse a "Chiaki" antes de que pudiera subirse al ascensor: Takano podía no querer hablar de eso, pero él tenía que hablar con ese chico porque no era correcto lo que estaban haciendo.

- Eres el chico de hace una semana, el del ascensor…con Hatori – No era una pregunta; Ritsu se tensó al ver que se dirigía expresamente a él. Siempre que había hablado con Yokozawa-san en el pasado, Takano había sido el tema central y la última vez había sido para que el hombre de ventas se hiciera a un lado en sus intentos por conseguir el amor de Masamune; pero y ahora ¿Qué podría querer con Chiaki? Asintió torpemente.

- S…sí, soy Yoshino Chiaki - Dijo y agregó fingiendo duda - ¿Usted es Yokozawa-san, no? Lo recuerdo de ese día -El hombre asintió.

- ¿Puedo hablarte un minuto? – Dijo. Ritsu asintió confundido: Takano le había dicho que Yokozawa no conocía a Chiaki ¿de qué podía querer hablarle entonces? Se alejaron un poco del ascensor y de las personas que pudieran escucharlo; Ritsu se puso aún más nervioso.

- ¿Sucede algo Yokozawa-san?

- Sé que podría parecer que no es mi problema, y realmente no lo es – Coincidió – Pero Takano y yo somos amigos muy cercanos, sé cómo piensa y sé que aunque no lo parezca es muy sencillo lastimarlo.

- ¿A qué se refiere?

- La otra noche usted se fue con Masamune – Dijo – ¿Pero hoy a quien viene a buscar? ¿A él o a Hatori-san? – Preguntó sin irse con más rodeos; el color huyó del rostro de Chiaki que mostraba Ritsu ¡Por Dios! Yokozawa realmente pensaba que estaba engañando a Hatori con Takano. Intentó responder pero no sabía cómo hacerlo, la única forma era explicarle la verdad, pero… comenzar a publicarlo por todos lados no estaba en los planes de Ritsu y empezar con Yokozawa que no parecía ser el tipo de personas que creyera en cosas fantásticas, definitivamente no estaba en sus planes.

Yokozawa notó la duda y la alarma en el rostro del "Chiaki" y suspiró antes de continuar.

– No es mi intención juzgarte pero no es justo con Hatori-san lo que Masamune y tú le están haciendo – Dijo. Todo era culpa de Takano, por besarlo en el pandaway donde Yokozawa los vio hacía una semana, eso había complicado toda la situación del ascensor que se dio lugar horas después.

- No es lo que está pensando – Dijo casi de inmediato; debió imaginarse que algo como eso podría ocurrir.

- Takano no es una persona que esté hecha para los reveses: no los sabe manejar. – Continuó sin dejarlo explicarse – Y justo ahora está saliendo de una relación muy conflictiva – Ritsu frunció el ceño ¿Se refería a él? ¿Cómo así que saliendo? Ellos apenas estaban iniciando una relación y… comprendió: Yokozawa-san no lo sabía. – Si no sabes manejarlo saldrás herido, ambos lo harán – Le advirtió - Si realmente lo quieres ¿Por qué no llevan su relación de la forma adecuada? Y si no es así ¿Entonces para que engañar a Hatori de esa forma? ¿No has pensado que todo esto incluso podría perjudicar el trabajo de ambos?

- No se preocupe Yokozawa-san; Takano, Hatori-san y yo hemos aclarado las cosas – Dijo intentando tranquilizar su preocupación; aunque la verdad era que Hatori seguí algo enojado con Takano por no haberle dicho la verdad cuando se enteró y en cambió propiciar sus celos – Usted realmente quiere a Takano-san; puedo verlo y me alegro por eso – Admitió – Pero yo jamás volvería a hacerle daño a Takano – Su rostro se ruborizó bajando la mirada, le avergonzaba un poco decir ese tipo de cosas, pero era la verdad y quería dejarlo en claro. Yokozawa se desconcertó un poco ¿Volver a herirlo?

- ¿Qué haces aquí? – Exclamó Chiaki llegando hasta ellos interrumpiendo la conversación. Yokozawa observó a quien veía como Kisa sonreírle a "Yoshino" – Oh, lo siento ¿Interrumpí algo?

- No se preocupe, ya me iba – Dijo Yokozawa. Chiaki se encogió de hombros halando del brazo a Onodera

- Ya se nos hizo tarde, debiste decirme que ya habías llegado – Le reñía. Yokozawa lo miró confundido. Así que ni a Takano ni a Hatori, ese chico había ido a busca a Kisa-san esa noche.

Negó con la cabeza. Comenzaba a creer que lo mejor sería no volver a meterse en los asuntos del departamento Esmeralda.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Kisa suspiró, había pasado ya una semana aunque a él le parecía muchísimo más tiempo. Una semana desde que no salía del apartamento de Ritsu. Habían pensado volver a vivir a sus casas ahora que todo se había descubierto, pero ellos todavía tenían vecinos ante los cuales aparentar, y sinceramente, él tampoco quería volver a su casa que tenía a Yukina grabado en cada rincón.

No era justo, Chiaki y Ritsu habían hecho lo mismo que él: habían fingido ser otra persona ante sus parejas, y no habían dicho nada hasta que todo se descubriera por su propio peso; pero ni Takano ni Hatori los habían dejado por eso; por mucho que se hubiesen enojado, Takano ahora decía que estaba mejor que nunca con Onodera, y Hatori no se apartaba de Chiaki ¿Por qué Yukina no pudo solo aceptarlo? Y él había terminado por arruinarlo todo al acostarse con Takano.

Kisa todavía no podía creerlo, su relación se había acabado, se había terminado todo por su absoluta culpa. Había conocido el amor verdadero en la mejor persona posible y lo había arruinado y con eso (como si no fuera suficiente) Ritsu y Chiaki seguirían atrapados en cuerpos que no les pertenecían, apartándolos al menos físicamente de sus parejas. Cada día que pasaba y ellos no volvían a la normalidad, y mantenían ojos que no correspondían al cuerpo que llevaban, Kisa estaba más convencido de que era su culpa; por mucho que Chiaki hubiese intentado animarlo:

- Vamos, no necesariamente es tu culpa- había dicho – la leyenda dice que si llueve los amantes estarán separados hasta el próximo año, quizás…

- ¿Qué? ¿Un año? – Había exclamado Ritsu horrorizado ante la perspectiva.

Kisa se terminó de comer una barra de chocolate, dejando caer el envoltorio mientras veía sin mirar el dorama de turno. Alguien llamó a la puerta, lo ignoró. Al menos al principio: su molesto visitante golpeó más fuerte.

-Pase – Gruñó.

- Si estuviera abierto ya lo habría hecho – Rugió Takano desde el otro lado de la puerta. Kisa balbuceó algo poniéndose de pie. Estaba todavía en ropa de dormir y acababa de darse cuenta que no había encendido la luz a pesar de ser ya de noche. No le prestó atención y arrastró los pies hasta la puerta dejando pasar al más alto.

- ¿Hasta cuándo piensas seguir faltando al trabajo? – Gruñó al verlo. Kisa no le prestó atención, solo volvió al sofá. – ¡No des la espalda cuando te habla un superior! – Rugió el editor en jefe.

- Soy mayor que tú, así que cállate – Ordenó Kisa sin ningún tipo de expresión en la voz, ya se sentía lo suficientemente miserable como para que vinieran a gritarle. Takano se molestó aún más pero no replicó: después de todo Kisa-san tenía razón. En cambio, el editor en jefe entró quejándose por la falta de luz mientras la encendía, sorprendiéndose por el estado del departamento: no estaba desordenado per sé, sino sucio de una forma increíble.

Había envolturas de chocolate por todo el suelo, recipientes de comida para recalentar aun con la mitad del contenido y envases de helados apilados por toda la sala, y un olor que…

- ¿Kisa-san, desde cuando no te bañas? – El aludido se encogió de hombros, causando un tic de enojo en su jefe - ¿Tienes idea de lo que estás haciendo?

- ¿Engordar y engordar hasta que no quepa por la puerta para que Yukina se sienta culpable?

- ¡Pero hazlo con tu cuerpo, idiota! – Estalló Takano resoplando. – Quien va a cargar con todo lo que te estas comiendo es Ritsu, quien se va a enfermar porque no te bañas es él – Kisa no hizo señal de que le importase – Quien va a perder su trabajo porque hace una semana que no vas a la editorial, es Onodera.

- Que se quede con mi trabajo, de todas formas ya nunca vamos a volver a nuestros cuerpos. – Dijo en un deseo apenas audible; la expresión de enojo de Takano disminuyó dándose cuenta de que Kisa no estaba haciendo un berrinche de ruptura, realmente estaba deprimido. – El deseo de Yukina no lo pude cumplir – La voz de Ritsu al poder de Kisa se quebró – Así que seguiré siendo un ancla para los demás – Hizo una mueca amarga que Takano nunca había visto en el rostro de Onodera – Solo te queda acostumbrarte al cuerpo de Chiaki y conformarte con los ojos de Ritsu.

Takano sabía porque lo decía, él había estado presente cuando discutieron la posibilidad de que el motivo por el que no cambiaban fuese porque el deseo que implicaba a Kisa, no se cumplía. Solo que no se había dado cuenta como eso venía afectando a Kisa-san; sin contar el hecho de que Yukina lo había terminado. La verdad, Takano realmente pensaba que la tranca para el cambio de Ritsu era Kisa, pero no iba a decírselo, mucho menos en este momento.

- Y tú deberías dejar de comportarte como una quinceañera despechada – Dijo jalando a su subalterno para levantarlo del sofá - ¡Tiene 30 años Kisa-san! Vaya y busque a ese muchacho y arregle las cosas o todo seguirá siendo un desastre.

- No sé cómo – Balbuceó.

- Dígale lo que siente.

- Yukina no quiere verme, ni escucharme – Fijó la mirada en el suelo, deprimido.

- Repítaselo hasta que lo haga – Dijo rotundo – Búsquelo, déjele una nota, llámelo, haga algo pero deje de joder el cuerpo de Ritsu.

- Pero Yukina…

- Si él te ama te va a escuchar – Dijo – Aunque no quiera en un principio, lo va a hacer. Mírenos a Ritsu y a mi ¿Cree que si me hubiera dado por vencido cuando él no quiso escucharme habría aceptado lo que siente por mí y seríamos una pareja ahora?

Insistir. Takano había insistido y su esfuerzo había sido recompensado; sabía por boca de Chiaki que Hatori había sido constante durante años junto al mangaka hasta que tuvo una oportunidad; incluso Yukina había insistido cuando él lo terminó por creer que lo engañaba con Rio-chan hace ya un buen tiempo. Recordó ese momento; Yukina se había explicado, y lo había hecho hasta que él lo escuchó. De no ser por eso su relación habría terminado por ese entonces, pero el joven no lo aceptó. Takano tenía razón, ahora era su turno de insistir.

Kisa alzó la mirada en dirección a su jefe, con los ojos esmeraldas viéndolo con un nuevo brillo. Takano se sorprendió: habría jurado que durante un segundo los ojos frente a él eran cafés.

- Voy a buscar a Yukina – Dijo decidido dirigiéndose a la puerta; el editor en jefe se apresuró tras él evitando que saliera al tomarlo del brazo - ¿Q…?

- ¡Báñate primero!

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

- Vamos Yukina, quita esa cara, la vamos a pasar genial – Exclamó Kenishi abrazándole del hombro mientras su amigo abría la puerta de su casa.

- Tan genial como que solo quedan dos días y el proyecto no está terminado; es más, ni siquiera iniciado.

- Tranquilo, si tengo que quedarme todo el fin de semana aquí lo haré – Dijo pícaro, deteniéndose al notar dos pares de zapatos en el gekan del vendedor de mangas. Yukina también los miró, sorprendido en un principio, enseriándose luego: reconocía al menos un par de esos zapatos.

- Tengo que quitarle la llave – Masculló dejando sus zapatos para entrar. Kenishi lo miró confundido y también entró. Escucharon un sonido desde la sala, un sonido como el de disparos volándole los sesos a algún extraterrestre.

- No creo que haya sido buena idea que entráramos sin permiso – Escuchó Yukina una voz desconocida para él.

- Nah, a Yukina no le molesta que juegue un poco – Dijo la voz de Kisa - ¡Toma eso!... ¡y eso! Y… ¡AHHHH! – Chiaki gritó del susto al ver reflejado en la pantalla que se puso negra por un momento a Yukina con mirada furiosa. - ¡Que susto! – Exclamó Chiaki poniendo el juego en pausa para llevarse la mano al pecho - ¿Qué haces aquí?

- Vivo aquí – Dijo Yukina sin gracia – Y recuerdo haberte dicho que no quería volver a verte.

- ¿A mí? – Preguntó el mangaka rascándose la cabeza haciéndose el desentendido – ¿No solo te referías a Ki…? ¿Quién es él? – Preguntó interrumpiéndose al notar a Kenishi que estaba tras Yukina observándolos.

- Eso mismo te pregunto – Dijo el vendedor de mangas señalando al cuerpo de Chiaki – Y a todas estas ¿Qué quieres?

- Hablar contigo…sin tu amigo – Puntualizó Chiaki. Kenishi se mostró claramente ofendido al verse corrido, Yukina lo miró y luego a "Kisa" antes de suspirar.

- Está bien – Aceptó mirando luego a su amigo quien frunció el ceño – Lo siendo, podrías…

- Bien – Dijo de mala gana – Compraré un café aquí al frente y vuelvo – Dijo volviendo a ponerse los zapatos.

-¿Café? A mí me traes un late con caramelo. – Todos observaron a Chiaki perplejos, incluso Ritsu se golpeó la frente con la palma ¿Realmente ese chico no se daba cuenta de las hostilidades? Kenishi resopló saliendo, dejándolos solos.

- ¿Qué quiere Yoshikawa-san?

- Mi nombre es Chiaki – Le corrigió y agregó con duda - ¿Él no será tu nueva pareja o sí?

- Es mi amigo – Y agregó mirando al cuerpo de Ritsu - ¿Y él quién es?

- Soy yo – Exclamó Chiaki contentó y al ver la mirada confundida de Yukina y la enojada de Onodera, agregó – bueno, es mi cuerpo quiero decir.- Ritsu resopló.

- Soy Onodera Ritsu, me alegra conocerte al fin Yukina-kun.

- ¿Al…fin? – Repitió. Era raro, conocer a alguien que era el verdadero Onodera y recordar que no era la persona con quien compartió durante ese mes. Lo miró, era el cuerpo de Chiaki pero tenía los mismos ojos esmeraldas del Onodera/Kisa que había conocido. Todo eso era tan confuso. - ¿Qué quieren? – Preguntó.

- Saber cómo estás – Empezó Chiaki amigable – Terminaste la pintura de…

- Queremos que hables con Kisa-san – Dijo Ritsu tras ver feo al mangaka que se iba con rodeos innecesarios. La expresión de Yukina se enserió: ya no estaba tan enojado con Kisa por no haberle contado del cambio, en cierta forma creía poder entenderlo; pero aun no perdonaba que lo hubiese engañado, eso era harina de otro costal.

- ¿Kisa-san? Todo quedó claro.

- Pero Kisa está muy triste – Exclamó Chiaki – Él está arrepentido.

- Kisa-san me engañó – Dijo Yukina – Mientras se hacía pasar por la pareja de su jefe y seguía buscándome no me dijo nada

- Pero en ese caso todos te engañamos – Dijo Chiaki – Yo fingí ser tu pareja e incluso nos llegamos a besar y tampoco te dije nada.

- Los tres estamos intentando hacer lo mejor que podemos – Dijo Ritsu – No sabíamos cómo decírselo a nadie por eso prometimos guardar el secreto, de cualquier forma no es algo que alguien fuera a creer fácilmente – Aceptó y agregó – No te estamos diciendo que vuelvas con Kisa-san, pero escúchalo, y trata de perdonarlo.

- Es muy fácil decirlo – Resopló el más joven desviando la mirada. – Kisa-san se acostó con su jefe.

- No, no es tan fácil – Dijo Ritsu serio – Yo soy la persona por la que Kisa-san se hacía pasar cuando se acostó con Takano, soy su pareja ¿Cómo crees que me sentí cuando lo supe? Estaba furioso con él, incluso llegué a golpearlo.

- Y a mí – Acotó Chiaki sobándose la mejilla.

- Y a él – Coincidió Onodera rodando los ojos – No le creí a Kisa-san cuando me decía que había estado ebrio, y cuando Takano se enteró, él también se enojó, pero luego con la mente en frio me dijo lo que pasó esa noche: él realmente consiguió a Kisa-san ebrio en un puesto de comida, y pensando que era yo, lo llevó a su apartamento. No fue algo premeditado ni mucho menos Yukina-kun, porque Kisa-san te ama.

- Y tú lo amas a él – Agregó Chiaki con tono de sabiondo – Y lo sé porque llevo un mes huyéndole a todo ese amor – Le guiñó un ojo al más alto que no pudo evitar sonreír.

- Así que, realmente deberías hablar con él – Yukina asintió aun con la duda reflejada en el rostro, pero no de las palabras que acababa de escuchar, dudaba de la forma en que se había comportado con Kisa-san en la última semana.

- ¡Regresé! – Exclamó Kenishi abriendo la puerta con dificultad. Traía dos vasos de café en la mano y le daba un sorbo a uno de ellos.

- ¡Mi late! – Exclamó Chiaki yendo a tomarlo pero el escultor lo apartó de su alcance.

- Te traje un Caramel Macchiato – Se lo tendió a Yukina. El joven pintor lo tomó distraído.

- Creo que nosotros mejor nos vamos – Aseguró Ritsu jalando a Chiaki que se quejaba por su café – Por favor, piénsalo Yukina Kun – Dio retirándose tras una ligera reverencia, dejando a Yukina pensativo y confuso.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Onodera entró al departamento de Yoshino, estaba algo cansado luego de haber hablado con Yukina. Solo esperaba que sus palabras hubieran servido de algo e hicieran que el muchacho pensara la situación de otra manera, porque Shouta estaba realmente deprimido. Quizás Yukina no querría volver con él, y ninguno de ellos podían obligarlo a hacerlo, pero por lo que Kisa-san le había contado, las cosas no habían terminado de la forma correcta, ellos necesitaban hablar y procurar al menos un final en buenos términos.

Se dirigió a la habitación para cambiarse la ropa por la de casa, cuando escuchó el teléfono de la sala sonar. Rodó los ojos antes de volver sobre sus pasos a la sala, tenía que darse prisa en contestar: esa había sido la primera condición.

Hatori había aceptado bastante bien el asunto del cambio de cuerpos, o eso le había parecido a Ritsu en primera instancia; por supuesto eso había sido antes de que el editor comenzara a exigirle que no podría quedarse a pasar la noche en el apartamento de Takano mientras tuviera el cuerpo de Chiaki; ni Takano podría volver a ir al de Yoshino. También solía llamarlo varias veces en la noche al teléfono de la casa de Chiaki, a cualquier hora, para asegurarse que él realmente estuviese ahí. A mitad de la semana Onodera se había enterado que inmediatamente después de que eso ocurriera llamaba a Takano a su casa, asegurándose de lo mismo. Había que ver que Hatori podía ser intenso y muy paranoico.

- ¿Moshi Moshi?

- ¿Onodera, todo en orden? – En efecto, era Hatori. Ritsu rodó los ojos.

- Si; acabo de llegar – Dijo y agregó – Estuve con Yoshino hasta hace poco ¿Ya llegó a tu casa? – Era absurdo, tanto recelo por parte de Hatori cuando Chiaki se estaba quedando con él en su apartamento desde que descubrió la verdad; y Onodera no veía a Kisa armando un escándalo por eso; aunque realmente no había visto a Kisa desde hacía unos cinco días. Sin embargo lo aceptaba porque en cierta forma se sentía culpable por haber hecho que Hatori pasara un mal rato temiendo por los sentimientos de Chiaki, solo por eso lo aguantaba.

- Aun no – Fue su respuesta – Pero él me dijo algo sobre eso temprano en la editorial, iban a hablar con Yukina-kun ¿no? – Onodera lo confirmó – Bien, que tengas buenas noches Onodera – Y colgó.

Ritsu suspiró; volviendo a la habitación para terminar de cambiarse. De seguro ahora Tori llamaría a Takano, y luego este lo llamaría a él, quejándose enojado por su subordinado. Si, él lo estaba soportando, pero Onodera no estaba seguro de hasta cuando Takano aguantaría esa situación sin estallarle a Hatori.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Se armó de valor llamando a la puerta. Takano tenía razón, tenía que hablar con Yukina, y si no podía volvería a intentarlo hasta que lo escuchara, hasta que entendiera que es lo más importante para él. Nadie le abrió, seguramente estaría dormido: eran cerca de las dos de la mañana. Tocó más fuerte, debía ser constante y perseverar hasta conseguirlo, repitió una tercera vez, solo esperaba que Yukina saliera antes de perder el envalentonamiento.

- Ya voy, ya voy – Escuchó y antes de que abrieran la puerta ya sabía que esa voz no era la de Yukina; dejándolo de piedra al ver a Kenishi frente a sí: llevaba un pantaloncillo de casa que, Kisa sabía, le pertenecía a Yukina; y su torso estaba desnudo. El joven tenía una toalla en la mano con la que se secaba el cabello mojado, se acababa de duchar.

- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Kisa-san con rudeza - ¡Son las dos de la mañana!

- Eso mismo le pregunto a usted – Contestó el chico con el mismo tono. Kisa respiró profundo: Kenishi y Yukina eran amigos, conseguirlo ahí, así, no tenía por qué significar nada; bien podría ser Rio… pero no lo era.

- Vine a hablar con Yukina, hazte a un lado.

- Está ocupado – Dijo y agregó – Además, lo recuerdo diciéndole por teléfono hace un par de días que no quiere volver a verlo, por mentiroso. ¿Qué le hizo, Onodera-san?

- Si no te lo dijo ¿Qué te hace pensar que yo lo haré? – Contestó frio y agregó intentando entrar al apartamento – Hazte a un lado. – Pero Kenishi se interpuso con todo su cuerpo bloqueándole la puerta.

- ¡Kenishi! ¿Dónde rayos estás? Ven a terminar lo que empezaste – Se escuchó la voz de Yukina desde el interior del apartamento, entrecortada por el esfuerzo.

Hay un viejo refrán que dicta: piensa mal y acertaras Kisa-san solía ponerlo en práctica porque cuando esperabas lo mejor solías salir decepcionado; y en ese momento era eso lo que estaba en dirigiendo sus pensamientos: piensa mal…

Kisa retrocedió pasmado. ¿Terminar…lo que empezó? Yukina… Yukina y Kenishi…estaban…

El escultor aprovechó que se había apartado, para cerrar la puerta no sin dirigirle antes una sonrisa de triunfo. Kisa retrocedió hasta que su cuerpo chocó con la pared del pasillo del edificio. ¿Para qué ser constante? ¿Para qué intentar e intentar si realmente había perdido a Yukina?

El editor se dio media vuelta marchándose, ignorando lo que ocurría en el interior del apartamento que dejaba a sus espaldas, no quería saberlo realmente. Una semana, una semana le había bastado a Yukina para remplazarlo.

Pero el vendedor de mangas estaba en se momento demasiado ocupado como para pensar siquiera en lo que la mente de Kisa-san temía.

- ¿Dónde demonios estabas? – Cuestionó el pintor con voz entrecortada, tenía el pincel en la boca e intentaba movilizar por la sala, él solo, una escultura del tamaño de una persona. Se había duchado aprisa luego de que Kenishi lo hiciera y acababa de salir de la regadera, de hecho su cabello todavía goteaba agua,

- ¿Qué haces? Mojarás la obra – Le gruñó el escultor yendo a ayudarlo – Si acabas de salir del baño al menos sécate el cabello. – Dijo y agregó - ¿Para qué quieres moverla?

- Bajo la lámpara tengo mejor luz – Dijo mientras ambos dirigían la obra en esa dirección – Aprecio mejor los colores y… - La dejaron por fin donde Yukina quería - ¿No piensas termina esta parte?

- ¡A eso voy! – Exclamó Kenishi pasándole la toalla que había utilizado minutos antes. Yukina se secó el cabello: él también andaba solo en pantalones de casa permitiendo que el escultor apreciara las líneas de sus brazos al contraerse y las de su abdomen, bien definidas.

- Tienes que dejarme hacer una escultura tuya- Dijo por lo bajo.

- ¿Para qué? Solo ocuparía espacio – Kenishi asintió solo por hacerlo, sin apartar la vista de él. Yukina agregó - ¿Revisaste en la puerta? ¿Había alguien? Realmente me pareció que llamaban mientras me duchaba.

Kenishi se quedó en silencio durante un segundo antes de encogerse de hombros y sonreír.

- Amigo, estás alucinando. Nadie tocó.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Hatori escuchó la puerta abrirse seguido por la exclamación de Chiaki.

- Tadaima – El editor sonrió. Generalmente cuando él llegaba a su apartamentos ya Chiaki estaba allí, esta vez había sido al contrario dándole la oportunidad de escucharle saludar de forma tan propia; le gustaba eso. Su sonrisa disminuyó un poco, al ver que quien entraba a la sala era el cuerpo de Kisa-san; suspiró casi imperceptiblemente: claro ¿Qué esperaba? Era el cuerpo de Kisa-san aunque él no se acostumbrara a verlo llegar tan naturalmente y sonreírle de la forma en que Chiaki lo hacía.

- Okaeri – Contestó dejando los papeles que ojeaba sobre la mesita de centro de la sala. - ¿Tienes hambre?

- Si – Exclamó Chiaki – No he comido nada; y ese muchacho amigo de Yukina me dejó sin café – Se quejó. Hatori rio ligeramente mientras Chiaki le comentaba respecto a ese asunto del café. El editor se remangó las mangas dirigiéndose a la cocina. Chiaki lo siguió.

- ¿Omoraisu? – Preguntó Hatori buscando huevos en la nevera. Chiaki asintió colocándose a prisa un delantal.

- De hecho, yo podría preparar algo para los dos – Exclamó Chiaki con esperanzas; Hatori negó.

- No estoy preparado para ser envenenado Yoshino – Dijo. Las mejillas de Kisa-san se inflaron con ofensa.

- Para tu información cocino aceptablemente – Dijo – Una cosa a la vez, como me enseñó Yukina.

- Yukina ¿eh?- Preguntó Hatori enarcando una ceja. Chiaki negó con las manos rápidamente.

- Además, no es la primera vez que cocinaría para ti: cuando te golpeaste la cabeza yo cuidé de ti, no veo porque no quieres que lo haga ahora.

- ¿Cuándo ME golpeé la cabeza? No lo digas como si no tuviste nada que ver – Lo riñó y agregó. – Además, me gusta hacerme cargo de ti Yoshino; al menos así sé que me tendrás cerca- Chiaki abrió ligeramente la boca, sorprendido.

Hatori sacó todos los ingredientes preparándose para cocinarle algo. A él realmente le gustaba cocinar para Chiaki, le gustaba hacerse cargo de él; y no era que no quisiera que su pareja no aprendiera a hacer las cosas o que deseara que Chiaki dependiera suyo por completo, al contrario, pero no tenía ni una semana de haber pensado que Chiaki ya no lo necesitaba debido a la independencia de Ritsu hacía él, había pasado un mes creyendo que Yoshino no lo necesitaba en lo absoluto.

El mangaka lo miró un segundo, le gustaba que Hatori se hiciera cargo suyo, pero él había tomado la determinación (Desde que pidió su deseo en Tanabata) de aprender.

- ¿De qué hablas? Por su puesto que estaré cerca de ti – Dijo con las mejillas sonrojadas. Se paró junto al editor mientras se arreglaba el delantal – ¿Además, sino quien me enseñara a cocinar? Todavía no sé hacer Omoraisu - Y agregó con una sonrisa -Enséñame a prepararlo.

Hatori lo miró con una expresión sorprendida en un principio que pasó a ser una sonrisa afable y cariñosa. El editor se acercó, no se sentía capaz aun de besar sus labios en ese cuerpo sin embargo le dio un suave beso en la frente.

Era tonto y egoísta pensar que Chiaki se apartaría de él; cuando aún eran muchas las cosas que podían aprender juntos.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Trabajaron un largo rato; el proyecto era hacer una obra conjunta entre dos ramas del arte, y ellos habían decidido mezclar la pintura y la escultura tomando como tema la naturaleza. Kenishi había decidido tallar la silueta de una mujer, madre con actitud protectora ante su hijo en brazos, en cuyo frente tuviese dos rostros a modo de máscaras, uno bondadoso y uno condenador. Era trabajo de Yukina que sus colores y tramas, luego reflejaran la creación y la destrucción en el mismo ente que mostraba una máscara u otra según se le tratara a ella y sus hijos.

Bien, al menos tenían el concepto listo, eso era algo.

Llevaban prácticamente toda la noche trabajando. Lo ideal habría sido que Kenishi sacara la escultura primero y luego Yukina la pintara, pero solo tenían el fin de semana y con solo el concepto, ninguno de los dos aprobaría.

- Debimos dedicarnos más durante la semana – Lamentó Kenishi. Yukina suspiró, en buena parte había sido su culpa el retraso: siempre que Kenishi le proponía comenzar él se negaba, había pasado toda la semana sumido en una nube depresiva pensando en Kisa-san, dejando lo demás de lado. Aunque admitía que habría sido un buen detalles que su amigo iniciara su parte sin él, lástima que no lo hizo.

Quizás fuese por ese sentimiento de culpa por no tener el trabajo listo que había obligado a su mente a no pensar en lo que Onodera-san y Yoshino-san le habían dicho más temprano; tenía que concentrarse en su trabajo, no era solo su calificación lo que estaba en juego sino la de su amigo. Aunque lo cierto era que quería pensarlo con calma. Él realmente extrañaba a Kisa-san pero no quería dejarse llevar y tomar decisiones apresuradas de las que luego se arrepentiría

- Estoy cansado – Lamentó Yukina estirándose y reprimiendo un bostezo – Quizás debamos dejarlo por hoy – Propuso sobándose los hombros: le dolían debido al estrés. Kenishi lo obligó a sentarse en el suelo colocándose tras él para masajear los hombros del pintor. Los músculos de Yukina se relajaron, el chico cerró los ojos con una boba sonrisa: eso sí que se sentía bien. - ¡Por Dios Kenishi, vas hacer que me quede dormido aquí mismo! – Dijo. El escultor rio sin detener sus manos.

El celular de Yukina sonó; el pelo miel se dispuso a estirarse para tomarlo.

- No deberías contestar – Lo riñó Kenishi – Te estas relajando, además, estas no son horas de llamar a nadie.

- Por eso mismo, debe ser importante – Dijo Yukina contestando sin ver el identificador; Kenishi resopló deteniéndose por un segundo, pero pareció pensárselo mejor y continuó con el masaje. – Moshi mosh…

- Yukina – Escuchó un susurro que al principio no pudo identificar.

- ¿Quie…?

- ¡Lo siento! – Exclamaron desde el otro lado de la línea. El joven estudiante de artes se tensó: reconocía la voz, la de Onodera lo cual significaba que era Kisa-san quien llamaba- Yo… tenía que decírtelo, aunque ya tengas a otra persona…

- ¿Qué? ¡Kisa-san, no…! – Las manos de Kenishi se detuvieron de golpe, separándose de Yukina, pero este ni siquiera lo notó.

- No, escucha – La voz del editor era una súplica baja - Me he acostado con muchas personas, lo sé, pero las cambiaria a todas y cada una de ellas si pudiera tomarte de la mano otra vez – Su voz estaba quebrada – No sé cómo estar enamorado – Kisa bufó, como una burla amarga hacía sí mismo – Tengo 30 años y no sé cómo debo comportarme con la persona que amo, por eso…- Respiró profundo – El sexo era la mejor forma que tenía de expresarme, no era porque me gustara solo tu cuerpo, era la única forma que conocía para expresar lo que siento por ti – Su voz se quebró, estaba llorando, y Yukina boquiabierto no encontraba su propia voz. – Nun…nunca fue mi intención que pensaras que te quiero solo por lo físico, te quiero porque eres tú, Yukina Kou, la única persona que he amado –Lo escuchó secarse las lágrimas – Nunca quise engañarte, solo…- Su voz se quebró volviéndose un hilo apenas audible – Tomé las decisiones equivocadas y perdí a la única persona que he amado en toda mi vida…lo siento.

- ¡Kisa-san! – Exclamó Yukina recuperando la voz, tenía que decirle que no lo había perdido, que él también lo amaba; pero el editor había colgado la llamada. Yukina se apresuró en remarcar sin embargo el teléfono le fue arrebatado bruscamente de las manos. Yukina se giró para ver desconcertado a Kenishi.

- ¿Kisa-san? ¿Es en serio? – Preguntó el escultor con molestia.

- No es momento de juegos, dame el teléfono – Pidió pero este no se lo tendió – ¡Kenishi!

- ¡No! – Negó – No te lo voy a dar, no voy a dejar que lo llames de vuelta- Le sacó la batería al celular dejándolo en el suelo. Y tomó a Yukina de los hombros, frente a él - ¿Qué es lo que te pasa Kou? ¿Tengo que recordarte que Kisa-san se enamoró de otro? ¿Qué te mintió con lo del viaje, te engañó y quien sabe qué más?

- No lo entiendes…- Comenzó Yukina negando con la cabeza. Kenishi se preocupaba por él, pero solo conocía alguna parte de la historia: lo que Yukina le había contado antes de descubrir todo ese asunto del cambio de cuerpos.

- ¡El que no entiendes eres tú! – Le espetó el escultor – Tienes una semana como un zombie deprimido por culpa suya y solo le bastó una visita y una llamada para que te olvides de todo.

- No veo en que pueda afectarte, no es tu problema – Espetó Yukina con voz grave haciendo un movimiento para soltarse de Kenishi.

- ¡Si lo es! Porque te empeñas en mirar atrás cuando frente a ti yo jamás te lastimaría.

La molestia que había empezado a acumularse en Kou desapareció al escucharlo.

- ¿Qu…? – Pero Yukina apenas tuvo tiempo a desconcertarse o sorprenderse cuando se vió atrapado entre los labios del pelonegro, con un impulso que lo dejó recostado contra el piso con Kenishi sobre él. La sorpresa dejó a Yukina sin acción en primera instancia pero al sentir la mano de su amigo sobre su abdomen, reaccionó empujándolo, apartándolo de sí.

Yukina se llevó la mano a la boca; ambos chicos viéndose, uno desconcertado, el otro ruborizado por enojo, y quizás, vergüenza.

- Kenishi…

- Kisa-san no te merece- Dijo este por lo bajo – Pensé que cuando te dieras cuenta yo tendría una oportunidad, y luego apareció ese Onodera-san – Masticó – Incluso vino esta noche a tu casa.

- ¿Qué? – Yukina abrió los ojos desconcertado. ¿Onodera…Kisa-san (se corrigió) había ido a buscarlo?

- Pero ni siquiera él tiene una oportunidad. Todo se trata de Kisa-san contigo.

- No puedo ver a nadie más porque él es la única persona que amo – Dijo con seriedad. Kenishi bufó, tomando su camisa que descansaba en el sofá.

- Me voy a casa – Dijo poniéndosela a prisa – No me quedare a ver como lo perdonas – Aseguró apresurándose en salir del apartamento.

- Kenishi – Lo alcanzó Yukina en la puerta- Lo siento. – El escultor resopló, marchándose.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Takano gruñó, no podía dormir; había estado hablando por teléfono con Onodera quien le contó lo que él y Chiaki habían hecho al hablar con Yukina, y sorprendido por su sincronía, Takano le había comentado que él también había hablado con Kisa y que este se había ido a hablar con Yukina. Luego hablaron de otras cosas, como del trabajo o el libro que ambos habían comenzado a leer el día anterior; y al colgar, Masamune se acostó para dormir aunque ahora, dos horas después se diera cuenta que no podía y que llevaba todo el rato viendo fijamente al techo de su apartamento.

Decidió levantarse y buscar alguna cosa para picar en la cocina. Tomó una manzana; si no podía dormir lo mejor sería adelantar algo del trabajo, pero en cambio tomó el teléfono y marcó a Ritsu, otra vez.

- ¿Qué quieres? – Escuchó la voz gruñona de "Chiaki". Takano sonrió, aunque quisiera hacerle creer que estaba enojado, no pasaba desapercibido que Ritsu le había contestado al primer repique.

- No puedo dormir – Dijo simplemente.

- ¿Y por eso no me piensas dejar dormir? – Lo riñó Ritsu.

- Estoy seguro que no estabas dormido – Hizo ver. Onodera balbuceó un "no" que hizo sonreír aún más a Takano.- Además es tu culpa que no pueda dormir, si me hubieras hecho caso y te quedabas aquí, ahora tendría algo que abrazar.

- ¡No digas tonterías baka! – Gruñó Ritsu – Además… Hatori sigue llamando de vez en cuando para comprobar que este aquí, solo – Dijo en voz baja. Takano bufó.

- Él si se está quedando con Chiaki – Gruñó.

- ¿Qué eres, un niño? – Lo regañó Ritsu. Takano bufó y cambió el tema.

- ¿Por qué no podías dormir?

- ¿Yo? Fuiste tú quien llamó, baka – Exclamó Ritsu con molestia. Takano rio y esta vez fue Onodera quien preguntó - ¿Por qué no puedes dorm…?

- Espera, me pareció oír tu voz – Lo interrumpió.

- ¿Mi voz? ¿De qué hab…? – El editor en jefe lo chitó acercándose a la puerta, si, escuchaba la voz de Ritsu, llorando.

- Es Kisa, está llorando – Informó Takano asomándose por la mirilla de la puerta y en efecto: Kisa estaba en el pasillo sentado con la espalda hacía la pared hablando por teléfono mientras lloraba – Está hablando por teléfono – Informó – Supongo que no le fue bien con Yukina entonces – Comentó. Ritsu no le contestó y Takano se extrañó - ¿Onodera? ¿Onodera? – Escuchó la respiración acompasada del otro lado - ¡No te quedes dormido mientras te hablo, baka!

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Yukina se quedó desconcertado, parecía que todo se había vuelto una extraña versión de la realidad: Kenishi lo había besado, guardaba ese tipo de sentimientos por él ¿En qué momento había ocurrido eso? Y sin embargo, sus sentimientos estaban claros: cuando Kenishi lo besó el solo pudo sentir lastima por él, porque le rompería el corazón a su amigo, porque él amaba a Kisa-san y eso no cambiaría. ¡Kisa-san! Volvió a por el teléfono colocándole la batería y lo encendió. Lo había llamado del número de Onodera, el mismo número que venía usando desde que lo conoció con ese cuerpo. Volvió a llamarlo, pero no recibió respuesta, otra vez, pero nada. Miró el reloj: pasaban de las 4 de la mañana.

Se puso una camisa aprisa, tenía que ir a buscarlo y hablar con él ¿Dónde estaría? ¿En su apartamento o el de Onodera? Daba igual, lo buscaría.

Salió del apartamento pasmado ante la torrencial lluvia que azotaba el aire afuera. No hacía ni cinco minutos que Kenishi se había ido y el clima no estaba así.

Un minuto… Kenishi.

Marcó al celular de su amigo que no le contestó, insistió una segunda vez hasta que recibió respuesta.

- Te estoy ignorando, idiota. – Dijo con molestia – Estoy enojado.

- ¿Llegaste a tu casa? La lluvia…

- Se desató cuando llegaba al edificio – Dijo y agregó – No te preocupes por mi si es para decime que amas a otro – Dijo y colgó. Yukina suspiró y salió del apartamento, pero la tormenta apenas y le dejaba abrir la puerta. Un par de rayos se dejaron ver en el cielo, uno de ellos golpeando un enorme árbol que había junto a su residencia que se partió en dos derribándose sobre la única entrada del edificio.

Yukina se alarmó ¡¿Ahora como iba a salir con el árbol impidiéndolo!? Rugió frustrado, tendría que llamar a los bomberos para que levantaran el árbol, y mientras tanto no tenía de otra que seguir insistiendo, Kisa-san tenía que contestar su llamada.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Hatori despertó por la luz proveniente de la sala. Por un segundo pensó que había amanecido, solo antes de darse cuenta que todo lo demás a su alrededor seguía oscuro. Movió su mano por la cama en busca de Chiaki; si bien no hacían nada porque era el cuerpo de Kisa-san; Chiaki le había pedido dormir a su lado y él no se iba a negar, pero justo en ese momento no estaba.

Revisó el despertador: eran las cuatro de la mañana. Dudaba que el mangaka se hubiese despertado tan temprano si tenía en cuenta que se habían acostado cerca de la una luego de que le enseñara a preparar omoraisu y Chiaki le contara acerca de la conversación que él y Onodera tuvieron con Yukina-kun.

Se levantó restregándose el rostro aun con sueño y se dirigió a la sala. En efecto, ahí estaba Chiaki, con el cuerpo de Kisa-san, sentado en el suelo apoyándose en la mesa de centro para dibujar. Hatori bostezo antes de preguntar.

- ¿No puedes dormir? – Chiaki se sobresaltó: no lo había escuchado acercarse.

- No – Confirmó – Así que pensé en dibujar un poco.

- Me alegra que te quieras poner al día, pero tienes que dormir – Lo riñó Hatori. Chiaki se rascó el cabello con una sonrisa culpable que si Tori hubiese estado del todo despierto la habría notado.

- En realidad… mira ¿te gusta este personaje? – Dijo tendiéndole una hoja con emoción. Hatori reprimió otro bostezo antes de dirigirse hacia Chiaki, tomar el papel y sentarse en el sofá tras el mangaka.

Hatori miró el nombre arriba de la hoja: Nitori Yukiyoshi. Y luego el diseño, lo reconoció de inmediato.

- Soy yo – Dijo – Pensé que habías dicho que no lo usarías en tus mangas – Había cierto reproche en su tono: Chiaki le había dicho que no usaría al personaje porque le daba celos incluso dibujarlo besando a otra persona que no fuera él. Chiaki sonrió ampliamente.

- Lo sé – Dijo – Pero tú pareja en este manga soy yo – Agregó tendiéndole otro papel. Hatori lo tomó, el encabezado rezaba: Shinoyo Yiaki. Hatori enarcó una ceja: ¿A quién se supone que encañaba Chiaki cambiando solo la posición de las silabas en sus nombres? Pero se fijó en el diseño. Chiaki había captado la expresión divertida e inocente de sí mismo y la mayoría de sus rasgos; solo había un detalle.

- ¿Una chica? – Preguntó. Era lógico puesto que Chiaki escribía manga shojo, no yaoi, pero no creyó que se dibujaría a sí mismo como chica con el cabello igual solo que hasta los hombros. Vestía un pantalón corto y una camisa de tirantes que le marcaba un poco los senos y… Hatori abrió los ojos desconcertado ¡Se había dibujado senos!

- ¿Te gusta? – Cuestionó Chiaki – Me enfoqué en los ojos porque tengo que lograr que vean la diferencia al del resto de los personajes; aunque me parece que tu personaje quedó mejor. – Hatori miró ambos dibujos alternativamente, de pronto preguntándose como pensaba Chiaki introducirlos en la trama de su manga, que no estaba en un momento oportuno para eso.

- Espera… dijiste "en este manga" – No era una pregunta. Chiaki sonrió inocentemente - ¿Estás iniciando otro manga? – Preguntó con enojo.

- Bueno – Dijo dándole largas al asunto. – Quizás Yukina me dio la idea de que todo lo que estaba ocurriendo era una buena trama para…- Se quedó callado; por un segundo Hatori vio el rostro de Kisa mostrarse confundido para luego, sin previo aviso, verlo desfallecerse.

El editor se apresuró a sujetarlo antes de que se golpeara contra la mesa.

- Yoshino, Yoshino – Lo llamó preocupado recargándolo en su brazo para dejarlo boca arriba – Chiaki – Se estaba empezando a preocupar cuando la persona en sus brazos dejó escapar un ronquido. Hatori lo miró con desconcierto ¡¿Se había dormido?! ¿Qué clase de persona se dormía de esa forma tan…inmediata?

Dejó los dibujos sobre la mesa cargando a Chiaki en brazos. El cuerpo de Kisa-san era más ligero que el de Chiaki por lo que no tuvo ningún problema en llevarlo hasta la habitación para que descansara.

Hatori volvió a la sala luego de dejar a Chiaki en la cama, y apagó las luces, viendo por la ventana como afuera se desataba una tormenta.

.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.

Kisa colgó el celular dejándolo caer en el suelo, abrazando sus rodillas para esconder el rostro entre ellas, lo había hecho: le había hablado a Yukina con el corazón, y él lo había escuchado aunque ya fuera tarde.

Había caminado desde la casa de Yukina hasta allí y cada paso había estado acompañado de tormentosas imágenes de Yukina y Kenishi; desde el inicio ese chico le había dado mala espina, la forma en que miraba a Yukina, como se comportaba con él. No sabía porque se sorprendía de que ese chico buscara una oportunidad apenas se presentara la ocasión.

No, lo que le sorprendía, y lo destrozaba, era que Yukina le diera esa oportunidad.

Y así había llegado al apartamento de Ritsu, una hora después, cansado; solo para darse cuenta que había dejado las llaves adentro con la prisa y los nervios que había tenido al salir. Genial, sencillamente genial; las cosas simplemente no podían empeorarles. Se sentó y el curso de sus pensamientos tomó un rumbo cada vez más deprimente: si al menos hubiese podido hablar con Yukina, después de todo nunca había tenido la oportunidad, o sido capaz de decirle que en primer lugar su deseo había sido innecesario: él no veía a Yukina como una relación meramente sexual, solo que no había sabido cómo expresar sus sentimientos porque nunca antes había tenido la necesidad de hacerlo.

Sin darse cuenta había terminado llorando, era tonto: él era un adulto de treinta años llorando por un muchacho y sin embargo, antes de darse cuenta, había terminado llamándolo, abriéndose con él por primera vez, con lo que sentía.

Escuchó una puerta abrirse pero Kisa no le prestó atención sino hasta que se dirigieron a él.

- ¿Qué haces aquí? ¿Qué pasó con Yukina? – Cuestionó Takano. Kisa alzó la mirada hacia él y Takano abrió la boca sorprendido ¡Eran cafés! Sus ojos eran cafés y no esmeraldas como los de Onodera.

- Le dije a Yukina todo lo que sentía – Dijo en un susurro poniéndose de pie, intentando limpiarse las lágrimas que no dejaban de brotar.

- Kisa-san… - Intentó hablar Takano, informarle lo que estaba viendo en sus ojos, pero este no le escuchó.

- Y ya se terminó, ahora él tiene a otra pers…- Kisa se interrumpió a sí mismo. Takano tuvo que valerse de sus reflejos para sujetarlo y que no se diera contra el suelo al desmayarse.

- ¡Kisa-san! ¡Kisa-san! – Tendría que llevarlo al hospital; estaba por tomarlo en brazos cuando le escuchó balbucear apaciblemente: No se había desmayado ¡Estaba dormido! - ¡Kisa-san! – Gruñó zarandeándolo pero no despertó. Takano masculló algo antes de tomarle en brazos llevándolo a su apartamento para recostarlo en el sofá, escuchando como afuera una tormenta se desataba.

_OOO_OOO_OOO_

¿Qué les pareció?

Un capitulo un tanto desastroso (como todos, en realidad) Creo que ya todas se esperaban lo de Kenishi; y Yukina… quizás habría sido buena idea que fuera a buscar a Kisa de inmediato, pero bueh…Ohh, sobre Chiaki y el manga que varias me preguntaron, ya ven, está considerando escribirlo :P Oh realmente me dio cosita con Kisa en este cap aunque me gustó hacer que Chiaki y Ritsu lo ayudaran hablando con Yukina.

En fin :P espero les haya gustado n.n

Ahora contesto reviews:

Cami-san: lamento haberte tenido en vilo esperando la actualización anterior, ya sabes, generalmente actualizo bien entrada la noche que es cuando tengo tiempo. Gracias por la acotación, habrá sido un lapsus x.x lo arreglare :P bueno, Yukina se sintió muy confundido por sus sentimientos hacia "Onodera" descubrir que es Kisa, le alegra pero al mismo tiempo lo hace sentir traicionado, es decir, todo ese tiempo fue su pareja y nunca se lo dijo. ¿Un fics sobre el club de boxeadores? Jajaja ummm no creo, pero quien sabe, quizás algo se me ocurra xD Sobre si habrá manga de lo que ocurre pues ya ves lo que viene haciendo Chiaki xD y si Yokozawa se enterara…ummm ya verás xD Espero que este capítulo te gustara ;P

Amert: Si, el fics ya se está resolviendo. Sobre el lemmon: No soy muy buena escribiéndolo, pero si la situación se da, bueno, quizás… Espero te gustara el capitulo :)

Guest (1): Sinceramente, me encanta hacer pelear a los semes, en especial porque siempre que lo hacen, cada uno tiene a un uke diferente en mente xD Como viste, las cosas se les complicó un poco a Kisa y Yukina. Espero que el capítulo te gustara :P

Monochrome: Oh tranqui, te entiendo :P ohh supongo que te cae mal por lo de las novelas? Jajaja al menos Yukina se entera de las cosas; Yokozawa sí que está sin entender nada de nada xD.

SamuneHikari: lemon entre Yukina y Ritsu? O.o ohh realmente no es mala idea xD seh, porque no… pensaré en algo a ver si me inspiro para eso xD un one-shot crack :P aunque admito que no soy buena escribiendo lemmon x.x

Guest (2): Escribo lo más rápido que puedo X_X aunque sé que igual me tardo u.u mis disculpas.

Lia: Sasunaru? Sasuke x Naruto? No veo Naruto X_X

Guest (3): Yukina tuvo todo un desastre de sentimientos debido al cambio, es decir, él realmente pensó que se enamoró de Onodera; y saber que en realidad era Kisa, le alegra, pero le hace pensar que Shouta solo se divertía con él al verlo confundido y no decirle nada. Sobre Hatori, entiéndelo: vio a "Chiaki " y Takano besándose.

Satsuki123: Ya viste, el carácter de Chiaki es de corta duración; solo estalla y ahí mismo se apaga xD y pues, ya ves cómo le salió todo a Kisa y Yukina.

roxipop: Me alegra que te gustara :P gracias por comentar.

Ale: Tranquila, entiendo el estrés del cole u.u oh bueno,ya viste que pasó con Yukina y Kisa aquí xD una relación normal, con el cuerpo de Chiaki, pero normal xD Gracias por el comentario.

Guest (4): Tranquila (o), aunque me tarde con los capis, van lentos pero seguros :P

Los demás por inbox :P

Bien, sobre los anuncios que iba a hacer… según mis planes… el próximo será el último capítulo. Awww mi corazón se estruja solo de pensarlo Y_Y realmente le tengo un cariño enorme a este fics y a todas (os) ustedes, por supuesto. Aunque bueno, todavía queda el epilogo y las escenas borradas que les prometí subir.

Por otro lado; y aunque ya es algo tarde para eso; alguien me dio la idea de crear un espacio en facebook, para hacer anuncios y esas cosas… y pues lo hice, subí algunas cositas respecto al fics (principalmente imágenes editadas en Paint porque no sé usar PS; así que podrán apreciar mi arte) xD el link lo pueden conseguir en mi perfil.

Ummm bien, creo que básicamente eso era todo…

Nos leemos pronto
besos :3

P.D. ¿Ya vieron la peli de Yokozawa? Oh vamos! Tenía que preguntarlo :P yo la ame! Y el especial de San Valentín me encantó! Diganme en los reviews que les pareció.