Hola! ¿Me extrañaron?
Ohh bueno, ya la mayoría lo sabe, pero me tardé porque me atrapó la jodida fiebre de Chikungunya y por si fuera poco luego se me completó con un Dengue x.x Para que vean, las ventajas (Sarcasmo .) de vivir en el estado más endémico de ambas enfermedades y hacer vida en el hospital de la ciudad más endémica de dicho estado x.x
Ohhh y no saben lo feliz que me hacen: Superamos los 300 reviews! :D eso me emocionó muchísimo! Sobre eso, le agradezco a Sakuyachan18, MFDLPDM, Guest (1), Mimiti23, Selene uchiha, Zryvanierkic, Lia, Cami-san, Ale, Satsuki123, Juliex19, , Luke Cole, KathKolmer, Ana Reiko, Rui, Asusa.Z.s, Kamisumi Shiroshi, Noe wapollita, Asosa76, Roxipop, Guest (2), Krissia Snchez, Neko uke chan y Rose Thane por sus reviews y PM; y a todos los que siguen la historia y la agregan a favoritos. Y por supuesto a los que siguen la página en fb! Ya ven que por allí contesto más rápido :P
En fin, no los entretengo más… al fin tenemos lo que todas esperaban: ¡El capítulo final!
Capítulo 20: Y el rio retoma su cauce
Estaban ligeros, sus cuerpos ¿Por qué eran suyos; verdad?
A su alrededor el ambiente era oscuro, iluminados únicamente por pequeños brillos similares a estrellas… si, eran estrellas que los rodeaban, un mar de estrellas que los separaban de las personas a las que querían.
Chiaki, Ritsu y Kisa se miraron confundidos. A juzgar por los cuerpos que veían frente a si, realmente estaban en los propios; pero seguían sin poder acercarse a sus parejas que los esperaban al otro lado del mar de estrellas
Según la leyenda los amantes habían sido separados la noche de Tanabata cuando llovió; Orihime y Hikoboshi fueron separados por la vía láctea; por las dificultades.
Pero ellos se habían esforzado, por cumplir sus deseos y aprender de su relación; habían aprendido que si no ponían de su parte, de nada valían los deseos; después de todo lo único que el universo podría darles eran oportunidades y eso había sido lo que habían recibid; oportunidades que, independientemente del resultado, habían aprovechado.
Así que si, merecían volver con Takano, con Hatori y Yukina.
El camino de estrellas se dispersó y los tres chicos se miraron unos a otros dubitativos; finalmente fue Ritsu el primero en estirar la mano; para alcanzar a su amante.
Despertó desconcertado, había sido un sueño bastante extraño, se preguntó si sería real. Lo dudaba: no había ningún motivo para que lo fuera.
… pero tampoco para que no.
Ritsu se giró en la cama llevándose una sorpresa al sentir que la superficie bajo él desaparecía dejándole caer estruendosamente al suelo. Se obligó a abrir los ojos adolorido y observó con confusión a su alrededor. ¿Cómo es posible que se callera de la anormalmente grande cama de Chiaki? Pero entonces se dio cuenta: había estado dormido en el sofá no en la cama, y ese definitivamente no era el departamento de Chiaki; era el de Takano.
¿Qué demonios?
- ¿Qué le pasó Kisa-san? – Escuchó la voz de Masamune gruñirle. Ritsu lo miró con desconcierto.
- ¿Cómo me llamaste? – Preguntó pálido: no podía ser que ahora se viera como Kisa ¿Verdad?
- ¿Acaso te golpeaste con la mesa de centro? – Gruñó Takano, Ritsu la miraba boquiabierto y Takano se mostró sorprendido – Hace un rato sus ojos se volvieron cafés- Comentó con algo de decepción - Pero hoy vuelve a verse completamente como Ritsu – Lamentó. Takano realmente había tenido la esperanza de que esos ojos cafés de Kisa hace unas pocas horas fuese el primer paso para volver a la normalidad. Ritsu por su parte abrió la boca varias veces sin emitir palabra alguna.
- ¿Me… veo…completamente como Ritsu? – Cuestionó intentando contener sin éxito una sonrisa.
- ¿Qué otra cosa esper…? – Pero Takano fue interrumpido; Onodera se puso de pie de un salto interrumpiéndolo con un beso rápido y emocionado.
- ¡Kisa-san! – Gruñó Takano separándolo de sí molesto. Ritsu sonrió abiertamente.
- Ahora eres tú el que debes abrir tus labios – Dijo. Takano abrió los ojos desconcertado por eso. No había podido procesar lo que significaba cuando Ritsu le golpeó la cabeza en broma - ¡Soy Ritsu baka!
La mirada de Takano cambió: Había un intenso brillo de alegría antes de lanzarse por los labios de Onodera; las piernas del castaño temblaron sintiendo la lengua de Takano recorriendo su boca, acariciando su propia lengua. Sin darse cuenta ambos habían terminado otra vez en el suelo, Takano sobre Ritsu; el primero besándole sin pudor ni contención, como venía queriendo hacer desde hacía un mes.
- Ta… Takano…espera
El editor en jefe cerró los ojos con cierto dolor; Ritsu había vuelto a su cuerpo y con eso había vuelto a ser el mismo; dejando su relación en el mismo punto muerto de antes.
- Ritsu no… no me pidas que pare – Le suplicó con voz afectada. Onodera miró con cierta sorpresa y gruñó:
- ¡Déjame terminar baka! – Y agregó con una ligera sonrisa avergonzada – En el suelo…luego me dolerá la espalda a mí – Dijo - Va…vamos a tu cama.
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Se aferró a Yukina a su lado, había soñado que habían terminado y eso había sido horrible, incluso recordarlo le hacía estrujar el corazón, porque había sido su culpa por completo, y cuando había querido ir por él y pedirle perdón Yukina ya estaba con Kenishi. Si, sin duda había sido una horrible pesadilla.
Luego había estado en una especie de universo estrellado; junto a Chiaki y Ritsu y Yukina estaba separado suyo por un rio de estrellas; se había estirado a alcanzarlo y sin embargo, aunque había logrado sortear el rio de estrellas y llegar a su lado, él seguía lejano de alguna forma. Esa pesadilla había sido aún peor.
Solo que en cierta forma, ninguno de los dos sueños habían sido solo pesadillas y él lo sabía. A medida que su mente se despertaba Kisa –san recordaba los sucesos de la última semana con más claridad; él realmente había ido a casa de Yukina a pedirle perdón y había terminado discutiendo allí con Kenishi; también recordaba un par de horas después haber llamado al vendedor de mangas y haberle desbordado sus sentimientos por teléfonos y…
Sintió que el agarre en su cintura se estrechaba acercándolo a un cuerpo fuerte ¡Mierda! No hacía nada que había llorado al teléfono prometiéndole a Yukina que eso no se repetiría y amanecía ahora en brazos de algún hombre. Se estremeció. Lo último que recordaba de la noche anterior era a Takano-san preguntándole como había ido todo con Yukina ¡No podía haberse vuelto a acostar con Takano cuando ni siquiera había bebido anoche!
Se incorporó a prisa dispuesto a descubrir que había pasado, palideciendo ¿Hatori? ¿Qué hacía él con Hatori? Y ahora que lo pensaba, ¿Dónde rayos estaba?
- ¿Pasa algo Yoshino?
- ¿Yoshino? ¿¡Como que Yoshino?! – Cuestionó alarmado apresurando en pararse de la cama para irse a ver en el espejo. Hatori también se incorporó al ver su reacción, en especial al escuchar el grito de júbilo proveniente del baño.
- ¿Chiaki? – Cuestionó con duda tallándose la cara.
- ¡Volvimos! – Exclamó Kisa san saliendo del baño había vuelto a la normalidad, era su cuerpo y sus ojos; era totalmente él. – ¡Soy Kisa Shouta otra vez!
Kisa no habría esperado que Hatori saltara de alegría con él; pero tampoco estaba en su lista de posibilidades que el hombre saliera a prisa del apartamento sin mediar palabra y con un pequeño portazo al salir.
Habían vuelto a la normalidad ¡Había vuelto a ser Kisa! Ahora si podría besar a Yukina sin problemas y…
Una depresiva nube gris moral lo cubrió; besar a Yukina, el pensamiento parecía una cruel burla cuando él sabía que ahora que había vuelto a ser él mismo, no podría ser.
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Ritsu sonrió mirando los ojos castaños del hombre sobre cuyo pecho estaba acostado. Takano se la devolvió con una expresión radiante, feliz: como si un sueño acabara de hacérsele realidad. Acababan de darle la bienvenida al cuerpo de Onodera haciendo el amor, y esta vez Ritsu no había dado la contra; al contrario, él también lo había querido y disfrutado y había abrazado a Takano en medio del clímax para decirle con voz ronca por un orgasmo que lo amaba. En pocas palabras, había sido perfecto.
- No te vas a ir ¿verdad? – Preguntó Takano de pronto, sin apartar sus ojos de la mirada esmeralda de Onodera.
- ¿A dónde me iría? – Takano alzó una mano para acariciar el cabello de Ritsu y continuó por su rostro ruborizado.
- La última vez que hicimos el amor así, huiste a Inglaterra – Dijo. Onodera le dio un golpecito en el pecho desviando la mirada pero sin levantar la cabeza de su pecho.
- No lo arruines hablando de eso baka – Gruñó y agregó – No tengo porque irme a ningún lado si hemos llegado hasta aquí – Susurró.
- Ritsu – Lo llamó Takano con voz seria; este volvió a subir la mirada notando que su rostro estaba tan serio como su voz - ¿Saldrías conmigo?
- Idiota – Gruñó ruborizándose, pero sin desviar la mirada y agregó con cierta vergüenza - ¿No lo estamos haciendo ya?
…
Cerca de una hora después, Takano y Ritsu salieron del apartamento del primero. Takano había querido tomarlo de la mano pero Ritsu había gruñido ruborizado negándose a ir tomados de la mano gruñéndole que no se excediera. Takano no insistió, no iba a presionarlo justo ahora que estaban tan bien.
El editor en jefe habría querido quedarse en el departamento junto a Onodera, abrazarlo durante todo el día, hacerle el desayuno y besarlo y hacerle el amor todo el día; pero Ritsu había insistido en ir en busca de Chiaki y Kisa y comprobar que todos hubieran vuelto a la normalidad a pesar de que Takano insistía en que si cada uno quería "darle la bienvenida" a sus cuerpos como hicieron ellos mismo, solo terminarían estorbando.
- Date prisa – Gruñó Onodera presionando el botón para llamar al ascensor. Takano le pasó llave a la puerta justo cuando el ascensor abrió sus puertas, pero antes de que Ritsu pudiera dar un paso para entrar, Yukina salió de allí con expresión angustiada.
- Kisa-san te amo – Exclamó a prisa atrapando el rostro de Ritsu entre sus manos para besarlo con deseo, con amor, con toda la intención de que Kisa-san entendiera que él lo amaba y que estaba dispuesto a volver a intentarlo a pesar de todo lo que había ocurrido.
- ¿Qué demonios? ¡¿Quieres que te parta la cara niño?! – Rugió Takano tomando al estudiante de las solapas de su chaqueta y empujándolo contra la pared. Ritsu los miró, pálido, pasmado por lo que acababa de ocurrir.
- Kisa san te amo – Exclamó Yukina soltándose de un manotazo con mirada amenazante hacia Takano para luego ver a Ritsu. Onodera se dio cuenta de lo intimidante que podía ser ese muchacho, ahora entendía a Chiaki le decía que en ocasiones podía dar miedo. – Lamento no haber venido antes, lamento…
- Él no es Kisa-san – Gruñó Takano apartándose un poco; entendiendo al muchacho, solo por eso no le partía la cara.
- No, él no es Onodera-san – Exclamó Yukina; mirando al joven editor esperanzado – Vamos Kisa-san, tenemos que hablar.
- Yo…yo no soy Kisa – Dijo Ritsu negando con la cabeza, rechazando la mano extendida de Yukina que la bajó desconcertado – Soy Onodera Ritsu – Aclaró – Hace unas horas, volvimos a nuestros cuerpos.
- Ya veo – Yukina tenía confusión en su mirada; confusión que fue acompañada por un avergonzado sonrojo – ¡Qué vergüenza! – Lamentó cubriéndose el rostro - Lo lamento – Dijo haciendo una profunda reverencia – No fue mi intención besarlo Onodera-san.
- Ya, ya, vete a buscar a Kisa- Gruñó Takano aceptando la disculpa por Ritsu y corriéndolo con un gesto de la mano. Yukina asintió volviéndose a subir en el ascensor bajando a la planta baja aun avergonzado.
- Creo que es mejor que ya no vayamos por Kisa y Chiaki – Comentó Ritsu pensativo. Takano lo tomó de la cintura atrapando sus labios entre los suyos - ¿Qué haces baka? – Gruñó.
- No creas que voy a dejar que te vayas tan tranquilamente cuando acababas de besarte con otro hombre frente a mí – Gruñó en los labios del castaño.
- No me bese, me besaron – Gruñó Ritsu enojado. Takano rio con una expresión que daba a entender que aun así el resultado sería el mismo. Ritsu contuvo una exclamación.
- ¿Qué? ¿Qué pasa? – Preguntó Takano al verse apartado.
- ¡No le dije a Yukina que Kisa-san despertara en casa de Chiaki! – Exclamó.
- Sinceramente no creo que sepa donde vive Yoshino sensei, de todas formas – Aseguró Takano atrapando nuevamente sus labios - Así que tú y yo, volvemos a mi apartamento.
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Vaya, había vuelto a ser él mismo. Y estaba solo en su apartamento por culpa de Hatori y su empeño en tener a Onodera vigilado en el apartamento lejos de Takano. Aunque Chiaki admitía que le gustaba más la idea que haber amanecido en brazos de Takano como estaba seguro que habría amanecido Kisa-san en brazos del propio Hatori.
Se incorporó de golpe ¿Kisa en brazos de Tori? ¿Quién se creía Kisa para andar acostándose con todos los hombres que veía?
El pensamiento le causó risa. Vale, que Kisa se acostaba con Yukina y lo había hecho con Takano-san; pero de seguro el primero en infartarse al abrir los ojos y ver a Hatori a su lado sería el propio Kisa. Chiaki se ruborizó, era vergonzoso porque entonces el editor se enteraría que había dormido abrazado a Tori esa noche… no, un momento. Él se había dormido junto a Tori pero recordaba haberse despertado luego para dibujar los personajes para Tanabata, su nuevo manga. Genial, entonces Kisa-san amanecería dormido sobre sus dibujos, babeándolos.
Chiaki se duchó; parecía mentira que había recuperado su cuerpo. Suponía que el sueño que había tenido tenía algo que ver. Se había visto frente a una especie de rio de estrellas que lo separaba de Tori; y se había quedado allí, durante un largo rato preguntándose si Hatori iría por él; y cuando estoy no ocurrió, tomó la determinación y lo cruzó, fue entonces cuando se despertó.
Ahora la pregunta era ¿Iba a casa de Hatori o esperaba a que él fuese a buscarlo? ¿Tendría que ver la decisión del sueño con su actual disyuntiva?
Escuchó como llamaban al timbre con insistencia fue a abrir aun con el cuerpo mojado y una toalla en la cintura: se sorprendió al ver allí a Hatori, vestía aun con sus pantalones y camisa de dormir y estaba totalmente despeinado.
- Viniste así en metro – Preguntó apenas conteniendo la risa.
- Tome un taxi – Aseguró él dándose paso para atrapar los labios del mangaka con urgencia. Cerró la puerta con una mano sujetando la cintura de Chiaki con la otra, dejando las pantuflas con las que se había ido, en el gekan.
- ¿Cuándo pensabas decirme que habías vuelto a la normalidad? – Se quejó mientras sus labios recorrían la quijada del más bajo.
- Acabo de despertarme baka – Gruñó como pudo sintiendo como el editor se deshacía sin dificultad de la toalla que cubría las partes nobles del mangaka. Chiaki abrió los ojos con sorpresa cuando sintió cierta parte de Hatori endurecida tan pronto. - Hatori espera…
- Ya espere un mes – Aseguró él; sus manos tocando a Chiaki sin pudor mientras se dejaban caer en la amplia cama de este - ¿Tu no?
- ¿Qué estás insinuando? Yo también tengo un mes de abstinencia – Le espetó. Hatori sonrió de lado.
- Bien, el celibato ha terminado – Aseguró; quizás lo que había dicho Yanase en una ocasión era cierto y el editor estaba necesitado.
Yoshino se dejó besar y tocar, y correspondió con cierta timidez aunque no sin deseo, sería mentira si decía que él no había estado esperando la piel de Hatori, en especial desde que este se había enterado del cambio de cuerpo y los había hecho dormir juntos en casa de este.
- Bienvenido de vuelta, Chiaki – Escuchó la voz ronca de deseo de Hatori en su oído; una voz que le advertía que la celebración de bienvenida no terminaría hasta que el sol se pusiera como mínimo. Se aferró a la espalda de Hatori. Realmente, eso era lo que esperaba.
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Todo ese tiempo había pensado que el día que volviera a la normalidad, todo estaría bien: que saltaría de alegría y abrazaría a Yukina y lo besaría por todos los días que no había podido hacerlo; entonces mientras caminaba en dirección a su casa con la cabeza gacha, arrastrando los pies, Kisa-san se daba cuenta de lo presuntuoso y confiado que había sido.
El reloj marcaba cerca de las tres de la tarde mientras subía las escaleras de su edificio. No le quedaba de otra más que volver a su casa aunque no estuviera entusiasmado en lo absoluto con la idea. Se detuvo frente a la puerta buscando las llaves en su bolsillo, no quería estar en casa sin Yukina pero esa había sido su casa antes de Kou, y lo seguía siendo incluso después de él. Entró al fin, volteándose a pasar el seguro de la puerta antes de girarse hacía el interior con un suspiro que fue interrumpido por unos sorpresivos labios que atraparon los suyos repentinamente. Kisa abrió los ojos con total desconcierto porque era Yukina quien lo estaba besando, con las manos tomándole cuidadosamente el rostro al editor.
- Yu…Yukina – Susurró cuando sus labios se separaron tan solo unos centímetros. Eso tenía que ser un sueño, un grandioso y doloroso sueño.
- Te amo Kisa-san – Aseguró con tal convicción que desconcertó al mayor dejando escapar una lagrima que se escurrió por su mejilla. Yukina besó su mejilla tomando la lágrima con sus labios– Y sé que tú también me amas
- Pero yo… me equivoque – El vendedor lo interrumpió con otro beso.
- Yo también me equivoque Kisa-san - Aseguró – En primer lugar fue mi culpa todo esto: No debí desear cambiarte para que fueras más expresivo, debí desear aprender a darme cuenta que tú tienes tu propia forma de decirme que me amas.
Kisa no pudo contener las lágrimas, esta vez de felicidad: Yukina lo estaba perdonando.
- ¿Podemos… - Yukina lo escuchó atento - Podemos intentarlo otra vez? – Pidió – Aprenderé a ser más expresivo y… y te juro que algo como lo de Takano no….
- Ya te lo dije, no necesito que estés todo el día diciéndome que me amas: ese no serías tú y quitaría ese sentimiento especial de cuando finalmente lo dices; no, yo solo necesito que seas MI Kisa-san -Kisa no pudo contener un sollozo abalanzándose sobre él, pero no lo besó, lo abrazó con todo su ser, hundiendo su rostro en el pecho de Yukina e impregnando sus fosas nasales con el aroma del castaño. Yukina también se aferró a él apoyando la mejilla sobre la cabeza del pelo negro.
Estuvieron así durante unos minutos, solo sintiendo el calor del otro. Los brazos de Yukina envolvían al editor mientras acariciaba su espalda suavemente con sus dedos. El menor buscó los labios del más bajo encontrándolos en un beso suave y acompasado; un beso sereno cargado de amor y sentimiento.
Yukina lo volvió mucho más intenso; quería sentir a Kisa-san, y hacerlo suyo otra vez. Tocó su piel por debajo de su camisa haciéndoselo ver, acariciándole suavemente mientras sus lenguas danzaban juntas y sus piernas los llevaban rumbo a la cama.
- Yukina…- Susurró Kisa a su oído cuando su espalda hubo tocado las sabanas de la cama – Solo… solo toma mi mano – Le pidió. Yukina lo miró con desconcierto ¿Era enserio?
- ¿No quieres que hagamos el amor? - Preguntó
- No quiero que me sueltes – Dijo Kisa tomando la mano del castaño y aferrando sus dedos. La mirada confundida de Yukina se suavizó en una sonrisa.
- No lo haré – Aseguró besándolo una vez más, un suave roce antes de dejarse caer junto al editor en la cama, abrazándole por la cintura contra su cuerpo. – Nunca, Kisa-san – Aseguró, mientras su pulgar acariciaba el dorso de la mano de Kisa, borrando con su tacto las dolorosas palabras del último mes, sus discusiones e incluso las últimas 5 horas de Yukina allí esperando por Kisa-san. Solo eran ellos con lo único que necesitaban: la presencia real y segura del otro. No necesitaban una tarde de pasión que los reconciliara, no hoy: tenían toda una vida para eso; lo único que necesitaban esa tarde era acostarse juntos, uno junto al otro abrazados sin soltar sus manos. Porque Kisa-san, más que cualquier cosa, en ese momento solo quería atesorar la presencia de Yukina.
.*DOS SEMANAS DESPUES*.
- Chiaki, en serio me gustaría acompañarte, pero se está haciendo la hora de estar en el estudio de Saotome-Sensei – Dijo Yuu mirando con cierta preocupación su reloj.
- Ya, ya; si tienes que irte no se puede hacer nada – Lamentó Yoshino sin moverse. Yuu resopló: Chiaki lo había llevado a esa universidad únicamente que para esperar indefinidamente en la puerta, y ahora que le decía que se iba (tras más de dos horas esperando, cabe aclarar) ni siquiera volteaba a despedirse - ¡Espera! ¡Ahí viene!
Yuu que había estado a punto de marcharse, volvió la mirada solo por curiosidad. En efecto, ahí se acercaba el muchacho con el que Chiaki había fingido todo un mes ser su pareja. A su lado iba otro desconocido para Yuu: alto, cabello oscuro y largo y buen cuerpo; parecía estar apurado.
- ¡Yukina! – Exclamó Chiaki alegremente saludándolo con la mano en alto; Yukina se desconcertó al ver a ese chico allí esperándolo a las afueras de la universidad; y a pesar de las quejas del pelo negro a su lado; Kou se acercó a ellos.
- ¿Si? – Preguntó parándose frente al chico, le parecía conocido, pero no recordaba de dónde.
- ¡Que malo eres! Te olvidaste de mi rostro – Exclamó inflando las mejillas con ofensa - ¡Soy Chiaki baka!
- Yukina, realmente tengo prisa ¿recuerdas? – Cuestionó Kenishi mostrando su celular. Tras dos semanas Kenichi intentaba asumir su relación como meramente amistosa; cuando Yukina no dejaba de hablar de cuanto amaba a Kisa-san, era difícil mantener esperanzas de algo más. Pero en ese momento su prisa porque su amigo dejara de sociabilizar no tenía nada que ver con sus sentimientos frustrados ni nada parecido: el encargado de una sala del museo le había llamado interesado en una de sus esculturas y él le había pedido a Yukina que lo acompañara a la reunión que tendrían, para que ahora se detuviera a hablar con alguien.
- Ohh Yoshikawa-san, lo siento – Dijo. Solo había visto su rostro una vez, cuando Onodera y él habían ido a hablarle a su apartamento sobre Kisa-san. De eso hacía ya dos semanas, y desde entonces Yukina no había sabido nada más de ese mangaka, había supuesto que él simplemente había seguido adelante con su vida ¿Por qué motivo tendría que volver a buscar al joven vendedor? Aunque a él le había parecido, pensándolo luego en retrospectiva, que Yoshikawa era una persona agradable, se había divertido mucho con él a pesar de todo.
- Chiaki, llámame Chiaki – Exclamó. Era raro que Yukina le llamara por su pseudónimo.
- Chiaki, yo también voy tarde – Se quejó también Yuu. Kenishi le dirigió una mirada de entendimiento, ambos estaban siendo ignorados por sus amigos.
- Lo siento Chiaki – Yukina sonrió, al igual que el mangaka- ¿Qué haces aquí?
- Te traje algo – Dijo buscando en su bolso, entregándole un fajo de papeles al más alto. Este lo miró: la primera página en blanco solo decía "Tanabata", lo ojeó confundido; parecía el borrador de un manga.
- ¿Qué es esto?
- El primer capítulo del nuevo trabajo de Yoshikawa Chiharu – Dijo con una sonrisa – Cuando te dije que no era Kisa-san; me preguntaste si eso era la trama de un manga entonces me diste la idea de plasmarlo todo en uno – Dijo entusiasmado – Así que espero que lo leas y me digas si mi trabajo te sigue pareciendo sonso.
- Eh…yo… - Yukina se mostró avergonzado. Realmente él había dicho eso sobre su trabajo. – Lo leeré – Aseguró.
- También sería bueno si me ayudas a ver la historia desde tu perspectiva para plasmarlo.
- ¿Tomara también mi punto de vista?
- Claro, él de los seis – Aclaró con obviedad. Yukina asintió. - ¡Por cierto! Iba ir con Yuu a un lugar por inspiración pero él se va a trabajar ahora ¿Podrías acompañarm…? ¡¿Y Yuu?! – Preguntó de pronto notando con desconcierto la desaparición de su amigo.
- Lo siento pero le prometí a Kinishi que iba a acomp… - Yukina se calló al buscar a su amigo con la mirada y no verlo ¿A dónde se había metido?
Un taxi dio la vuelta en la esquina, alejándose de la universidad. En el asiento trasero sus dos ocupantes observaban sus respectivos relojes con una mueca similar de frustración.
- Lamento haberme metido de esa forma en el taxi; pero realmente estoy apurado – Se disculpó Kenichi.
- Solo porque vamos en direcciones similares, que si no… - Gruñó Yuu. El escultor pareció algo avergonzado.
- Soy Nakanishi Kenichi, por cierto - Se presentó; Yuu lo miró de reojo durante un segundo: no le veía el chiste a presentarse; después de todo solo estaban compartiendo un taxi; no es como si fueran a volverse a ver.
- Yanase Yuu – Contestó; solo por educación.
.*.*.*.*.*.*.*.*.*.
- Deja de acosarme en el trabajo – Gruñó Ritsu cuando sintió la respiración de Takano sobre su cabello.
- El que quieras que te acose en el trabajo no significa que lo haga – Replicó el pelo negro con burla – Solo estoy revisando la propuesta que redactas – Dijo haciendo referencia al documento que Ritsu escribía en la pantalla en ese momento.
- Takano-san no moleste a Onodera – Lo riñó Hatori. Takano gruñó; sabía que Hatori lo reñía solo por hacerlo, era su forma de vengarse por enterarse que Chiaki era Ritsu y no decirle nada según él "propiciando molestas situaciones" Takano rodó los ojos: algún día tendría que superarlo.
- Tú seguro también acosas a Chiaki cuando trabajan – Gruñó Takano. Vale, Hatori algún día tendría que superarlo, pero admitía que él no se lo dejaba fácil.
- Takano – Gruñó Ritsu ante la fea mirada de Hatori y las risas de Mino y Kisa que escuchaban todo.
Takano suspiró y se enderezó; de todas formas tenía que salir un par de horas a ver a una autora.
Una editora del departamento zaphiro de Yaoi entró a la división de emerald observando a todos los presentes con cierto brillo expectante en los ojos, pero al no encontrarlos a todos en una orgía ese brillo decayó un poco. En cambio, los hombres la observaron extrañados.
- ¿Qué haces aquí Aikawa? – Preguntó Kisa. La única mujer se ruborizó un poco.
- Solo vine a traer unos papeles – Dijo entregándoselos rápidamente a Mino y agregó – Por cierto Kisa-san, hace mucho tiempo que no salimos a beber.
- Quizás este fin de semana – Aceptó el mayor. Aikawa asintió, dirigiéndole una rápida mirada a cada uno de los presentes, deteniéndose en Mino un segundo antes de marcharse.
- ¿Sales a beber con las editoras de Zaphiro? – Preguntó Hatori – Pensé que había dejado esa costumbre Kisa-san.
- Me mantienen informado de todo lo que pasa en la editorial; a cambio de un poco de fanservice - Se encogió de hombros Kisa. – Necesitare llevar a alguien ¿Quieres ir a beber el fin de semana Mino?
Takano rodó los ojos aunque no sin cierta gracia, y tomó su maletín acercándose de nuevo a Ritsu, inclinándose para susurrarle al oído.
- Te vengo a buscar para irnos juntos a casa – Onodera se ruborizó.
- Termina de irte – Gruñó. Takano rio robándole un beso antes de salir; dejando a Ritsu con las burlas de sus compañeros; Se encontró en el ascensor con Aikawa-san. La saludó cortésmente, con cierta extrañeza aun por verla en el piso, si bien a ella le gustaba hablar (chismear, más bien) con Kisa-san ese no parecía ser realmente el motivo por el que había ido allí en primer lugar; no le hizo mucha cabeza, no es como si le importara tanto. Se subió al ascensor que lo llevó a planta baja.
- ¿Masamune, vas a salir? – le preguntaron cuando estaba por salir de la editorial
- Tengo que verme con una autora- Le respondió a Yokozawa que intercambiaba unas palabras con el vigilante de la recepción.
- Tengo unas reuniones y un amigo me prestó su auto; puedo acercarte – Ofreció. Takano enarcó una ceja pero asintió. Ambos fueron al estacionamiento. Takano conteniendo una risita al ver que (Tal como esperaba) se dirigieron al auto de Kirishima-san.
- ¿Otra vez? – Cuestionó con cierta burla.
- ¿Qué cosa? – Preguntó Yokozawa subiéndose al auto y estirándose para abrir el seguro de la puerta del copiloto; Takano se subió.
- Nada – Dijo. Yokozawa puso el auto en movimiento y Takano no volvió a hablar sino hasta poco después - ¿Kirishima no se enoja porque siempre digas "un amigo"?
Yokozawa frenó el carro de golpe; gracias a Dios iban por una calle poco transitada o se habrían visto envueltos en un accidente. Takano le gruñó un par de insultos.
- ¿Cómo sabes de Kirishima? – Preguntó Yokozawa poco después, retomando el curso del auto.
- Eres demasiado obvio – Aseguró y agregó ante el desconcierto de Yokozawa – Por cierto, estoy saliendo oficialmente con Ritsu - Dijo, no tenía intención de contarle sobre el cambio de cuerpos, Onodera le había pedido que no lo hiciera – Así que ya lo sabes, sería un buen detalle que te dignes a decirme que sales con Kirishima.
Yokozawa se ruborizó desatando las risas de su amigo.
.*.*.*.*.*.*.*.*.*.
Salieron de la tienda; Yukina con un ligero tono rojizo en sus mejillas y una bolsa oscura sin ningún tipo de logo fuertemente sujeta en la mano. Chiaki a su lado, por el contrario, parecía bastante feliz con su compra.
Aun no entendía como se había dejado convencer de eso: luego de que Kenichi y el amigo de Chiaki desaparecieran, este se había quejado que tendría que ir solo por las referencias para su actual manga y al verse (no tan sutilmente) excluido de los planes de la reunión con el encargado del museo, Yukina aceptó en acompañarle.
…solo que nunca esperó que las referencia que Chiaki tanto quería fueran en una sex-shop.
Había sido algo vergonzoso y sin embargo había terminado comprando un par de cosas con las que había pensado en Kisa-san apenas las vio aun a sabiendas de que el editor se las lanzaría en la cabeza apenas las viera.
- Perfecto, ya podré dibujar el interior de la tienda para cuando Hinata y sus amigas entren allí por error mientras escapan de los chicos pandilleros que las perseguían– Comentó Chiaki ajeno a la ligera vergüenza del más alto. - ¡Y además conseguí comprar algunas cosas! – Yukina lo miró extrañado: Chiaki no parecía el tipo de personas que se mostraría tan feliz por sus compras en una sex shop; Yukina habría supuesto que estaría aún más avergonzado que él mismo.
- ¿Usará esas cosas esta noche con Hatori-san? – Preguntó. Chiaki pareció alarmado.
- ¿Usarlo? ¿De qué hablas? ¡Son artículos de colección de The Kan! – Yukina anarco una ceja dudando si aclararle que eran artículos sexuales pero se limitó con solo reír. -¿Vas a la editorial por Kisa-san?
- Si, quedamos en salir a cenar.
- Yo pasare por Hatori – Dijo con cierto rubor – Vamos a ir al circo.
Yukina asintió dirigiéndose ambos a la estación del metro. Tanabata les había causado muchos problemas a ambos…a los seis realmente; pero también había traído cosas buenas; sus respectivas relaciones estaban mejor que nunca a juzgar por lo que Chiaki había oído de Ritsu, la suya con Takano también
En las últimas dos semanas, desde que volvió a la normalidad, Chiaki pensaba que quizás, todo había valido la pena: después de todo los tres deseos se habían cumplido y las tres parejas eran felices; Takano salía con Ritsu, tenía entendido que incluso lo habían hecho público en la oficina porque el editor en jefe no había contenido las ganas de besarlo frente a todos; Chiaki se había enterado de eso por Kisa que lo había llamado casi al instante contándole de la cara desconcertada de Mino cuando lo vio; y por supuesto de la reacción de Ritsu que, avergonzado, golpeó a Takano con una grapadora.
También sabía que Kisa y Yukina ahora tenían citas; Yukina se lo había contado esa tarde: Habían ido al museo, y al cine e incluso estaban planeando un fin de semana en la playa. Yukina estaba muy contento con su relación en la actualidad y Chiaki debía admitir que la última vez que vio a Kisa hacía un par de días, él también se veía contento aunque no quisiera contarles nada de su relación.
Y luego estaban él y Hatori. Había aprendido a cocinar para Hatori, aunque realmente nunca lo hacía; se sentía satisfecho con saber que podía hacerse cargo de sí mismo y de su pareja cuando fuera necesario: le hacían sentir competente; sin embargo, debía admitir que prefería dejar que Tori se hiciera cargo suyo, y en su defensa tenía que a este le gustaba hacerlo. Sin embargo Hatori le estaba enseñando a cocinar cosas nuevas e incluso cuando no terminaban teniendo sexo en la cocina, eran clases muy productivas.
Chiaki se ruborizó por ese último pensamiento mientras esperaba junto a Yukina que el tren que los llevaría a Marukawa Shoten, llegara.
Inclusive, como un bonus; él, Kisa y Ritsu se habían hecho amigos: ¿Qué otra cosa podría esperarse con todo lo que habían tenido que relacionarse al ocupar el cuerpo del otro? Y personalmente Chiaki quería seguir siendo amigo de Yukina: él muchacho le había agradado (cuando no estaba molesto, porque cuando lo estaba, le daba miedo) Y si había ido en primer lugar a buscarlo a la universidad para entregarle el capítulo de su nuevo manga, era porque esperaba que pudieran seguir siendo amigos como lo habían sido mientras tuvo el cuerpo de Kisa-san.
Se montaron en el vagón del metro cuando este llegó. No estaba lleno por lo que ambos pudieron sentarse sin problemas en lugares cercanos a la puerta.
Si, visto en retrospectiva, a pesar de los problemas habían tenido beneficios por esos cambios de cuerpo.
- ¿Qué vas a pedir por Tanabata para el próximo año? – Preguntó Yoshino de pronto. Yukina lo miró alarmado durante un segundo antes de, sin previo aviso, ambos estallar a carcajadas.
El resultado no había sido malo, pero había cosas que solo debían pasar una vez.
FIN
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¿Qué les pareció?
¿Valió la pena o merece un tomatazo? Personalmente me gusta el resultado aunque prefiero el epilogo :P Ya lo verán.
Quién lo diría, al final Kisa-san se acostó con todos los semes (aunque no hiciera nada con Tori); sin embargo el uke besucón fue Ritsu, ese si besó con todos xD
El asunto de la sex-shop tuvo que ver con un comentario de una lectora hace un tiempo (lo siento, no recuerdo quien me lo mencionó u.u pero ¡Ey tu! Si tú! Sabes que tu fuiste! xD ) quien sabe, quizás me anime a escribir algo sobre lo que compraron esos dos xD
Pero no se hagan ilusiones; por ahora mi prioridad es sacar el epilogo y las escenas eliminadas; los de los cuales subiré lo primero el miércoles; y las escenas el sábado ¿Les parece bien? :D
Contesto los reviews.
Guest (1): Hatori cuida lo suyo, como buen seme xD ohh bueno, ya viste como se dieron los reencuentros. Lamento que no hubiera lemmon triple para esta historia… en parte no me parecía acorde a la trama, no sé… y por otra parte, no soy buena escribiéndolo u.u sin embargo (y esto es top secret! Shhh) estoy pensando en hacer un pequeño fics con lo que compraron en la sex-shop para recompensar un poco. Gracias por comentar.
Lia: oh bien, no vere Naruto entonces xD gracias por comentar.
Cami-san: oh no digas eso que me sonrojo! Por cierto, espero que ya hayas podido ver la peli, y el especial; y de paso leer los caps que salieron en Esmeralda n.n personalmente… tengo un par de proyectos tanto de SIH como JR pero aun estoy desarrollándolos, quizás me tarde un mes o algo en publicarlos; ya sabes, la uni también estorba un poco x.x ohhh no me di cuenta de lo de "remen" pero conste, que no es mi culpa que tengas mente sexy xD
Ale: Ya ves, tuviste razón con lo de los desmayos :P Kenichi en el fondo me agradaba sabes? Pero bueh… Yukina ya tiene dueño. Te agregué a mi fb personal; o eso creo ._. igual te pasé un PM por fb para que supieras que soy yo ;P
Satsuki123: La parte de Kisa en el capítulo anterior fue muy emotiva, espero que este capitulo también te gustara :P
: lamento no haber podido evitar las ansias, bueno, ya expliqué antes el porque de la espera u.u espero te haya gustado el capítulo :P
Luke Cole: Mi fiel acosador! me tardé Y_Y lo siento!
Rui: Me alegra que te guste el fics, realmente para eso estoy, para que pases un buen rato con lo que escribo :P
Noe wapollita: Me alegra que te gustase el desarrollo de la historia. Espero que este capitulo final también lo hiciera, aunque como dices el verdadero final está en el epilogo :D ohh espero que en este tiempo ya hayas podido ver la peli de Yokozawa y los cortos, en realidad fueron muy lindos.
Roxipop: espero que este capi te gustara como un buen cierre. Gracias por comentar.
Guest (2): lamento haberme tardado u.u
Los demás por PM :P
¡Gracias y mil gracias por todo su apoyo!
Nos leemos pronto
besos :3
P.D. Parece mentira… capítulo final :')
