Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima.

Personajes/parejas: Natsu/Sting/Rogue, because is my ot3. Descarada insinuación a algo así como un Mard/Kyouka/Sayla (es Indie, que me posee).

Extensión: 501 palabras.

Notas: Yo no sé si me leí el capítulo o me fume un porro, porque esto es una fumada indiscutible. Creo que esto debería contar como advertencia (?)

Advertencias: Spoilers del 405 del manga. What if? indudable, ¿o acaso alguien duda que Mashima hará algo diferente a esto?

.


Tú no te metas.

Bienvenido a la fiesta, por fin te has quedado con nosotros los sucios humanos.

Sting sonrió ante esas palabras.

–Así se dice Natsu-san.

La sonrisa del mago de fuego se amplió otro poco, al menos hasta que oyó una voz a sus espaldas.

–Deja de hacer eso Sting.

Tanto Natsu como el susodicho voltearon hacia Rogue.

–¿Hacer qué? –cuestionó el rubio.

–Ser una fanática incontrolable.

Sting se sonrojo con fuerza, más aún al captar la mirada de Natsu.

–¡No soy una fanática desquiciada! –reclamó.

–Dije incontrolable, no desquiciada –comentó Rogue con burla, ganándose una mirada molesta de sus dos acompañantes.

–Sting no está siendo ninguna fanática –lo defendió el Dragneel.

–¡Eso, escucha a Natsu-san!

–Me niego –replicó el mago de sombras, frunciendo el ceño–. Además solo dices eso porque no te molesta que lo sea, ¿verdad? –cuestionó, dirigiéndose está vez al mago de fuego.

Natsu le devolvió la mirada desafiante.

–¡No es cierto! –replicó a su vez–, ¡no es ninguna fanática, tú simplemente estás celoso!

–¡Já! –ironizó Rogue–, ¿y de qué estaría celoso, de ti?

–¡Pues claro! –respondió el mago de Fairy Tail, cruzándose de brazos–, estás celoso porque está loco por mi atención.

–¡En tus sueños Dragneel! –contestó el dientes de sable, mirándolo con ira.

–Oigan –musitó Sting con prudencia, ya desaparecida la vergüenza (más o menos), tratando de asimilar el motivo por el que peleaban sus acompañantes.

–¡Celos! –insistió Natsu, chocando frente con Rogue.

–¡Ya te gustaría! –replicó este–, ¡tristemente por ti, tú presencia vale una mierda!

–¡Ah, claro! –exclamó el mago de fuego–, ¡y se metieron en mi pelea porque sí!

–¡Inicialmente era nuestra pelea, además quién te necesita!

–¡Yo le di un golpe!

–¡Gran cosa tu golpe, yo le di uno más fuerte!

–¡Sting quería luchar junto a mí!

–¡Partió luchando junto a mí!

–¡Estás celoso!

–¡Lo estarás tú!

–Eh, oigan –trató nuevamente el rubio, intentando detener la pelea que, claramente, no iba a ningún lado.

–¡Pues sí, es mi fanática, y qué! –exclamó Natsu, empujando al Cheney–, ¡de eso estás celoso, es a mi a quién admira, yo soy quien importa!

–¡Yo soy su compañero! –respondió Rogue, empujando a su vez al Dragneel–, ¡vino conmigo, vive conmigo, estás molesto por eso!

–¡Tú empezaste!

–¡La culpa es tuya, sonriendo como un imbécil!

–Pues claro, porque recibí un cumplido, mi cumplido, a mí!

–Oigan –dijo Sting, un poco más fuerte, sin tener éxito.

–¡Estás celoso de que me quiera más!

–¡El celoso serás tú!

–¡Oigan! –gritó el Eucliffe, captando la atención del par y ganándose un par de miradas de ultratumba.

–¡Tú no te metas!

Sting parpadeó, levemente aterrado, viendo como sus acompañantes seguían en lo suyo.

–Yo decía –susurró–, estábamos en medio de una pelea.

Tras él, Mard Geer le palmó el hombro.

–Una vez me pasó esto, con Sayla y Kyouka, lo bueno es que gane al final –Sting volteó a verlo con un rostro de terror–, más o menos.

Algo ahí, definitivamente, no estaba bien.


Tal vez... estoy fumada.

(?)