¡Hola!
Antes de nada, quiero agradecer a monchele4ever98, lalilinford, Claudia, mi tocaya y Raquii, por apoyarme en este primer capítulo. Espero y deseo que os siga gustando cuando leáis este! ¡No me enrollo mas os dejo con el capitulo!
Capitulo 2 – De vueltaCasi 4 años.
Casi 4 años habían pasado desde la última vez que había estado en Ohio.
Nervioso miro el reloj de la estación de tren de Nueva York, donde estaba a punto de coger el tren que le llevaría de vuelta a la ciudad que le vio crecer. Todo había sucedido tan rápido, que aún no le había dado tiempo a procesar que estaba de vuelta. A pesar de la dureza de algunos momentos, se había acostumbrado a vivir en un país tan diferente como era Iraq. La destrucción, la pobreza, el hambre no tenían nada que ver con la comodidad y seguridad que proporcionaba Ohio. Incluso había llegado a pensar que no volvería jamás, que su vida acabaría en Iraq. Respiro hondo y se permitió una suave sonrisa al darse cuenta que volvía a estar en casa. Era un sueño. Volvía a casa. Forzado por la situación y las circunstancias, pero esta vez volvía para quedarse, si algo tenía claro es que no volvería al ejército.
Con apenas una mochila militar en su hombro, Finn se montó en el tren. Llevaba casi un día entero viajando. El vuelo de Iraq le había llevado a Alemania y de Alemania había cogido el vuelo que le llevaba a Nueva York. En un primer momento pensó en coger una habitación de un hotel en Nueva York, pero no quería quedarse en la gran ciudad demasiado tiempo. Demasiados recuerdos negativos estaban asociados a esa ciudad. Así que, sin pensárselo dos veces se dirigió a la estación de tren.
Admiro la estación de tren de Ohio por un instante, antes de que la melancolía le embargará al recordar que en ese lugar, fue la última vez que había besado y había visto a una de las personas más significativas de su vida. A pesar de la distancia, Finn sabía que lo había conseguido. Había conseguido cumplir su sueño. Ser una gran actriz de Broadway, una gran cantante y ya no solo eso, interpretar a Fanny Brice. No podía estar más orgulloso de ella.
Rápidamente, se montó en un taxi indicando al taxista la dirección de su casa. Cuando el taxi arranco, dejo caer la cabeza hacia atrás, mirando de reojo las calles que tanto había echado de menos. Reconocía cada una de las calles por donde el taxi estaba pasando. Los momentos de su infancia y su adolescencia se agolpaban en su mente a medida que se adentraban en las calles más conocidas. Pasaron por delante del McKinley y Finn miro hacia el edificio que estaba abarrotado de adolescentes que salían rápidamente del instituto.
En esas cuatro paredes, Finn había pasado algunos de sus momentos más importantes de su vida. Glee Club. Quarterback. Su primer amor, su primer beso, su primera declaración de matrimonio fallida… Un sinfín de momentos inolvidables. Cuando recordaba esa época, no podía evitar recordarla con cierta melancolía. Le daba la sensación que no quedaba nada de ese niño y que la inocencia que le caracterizaba se había perdido con los duros años que había pasado en el ejército. A veces creía que era otro Finn. Ahora con 24 años era ya todo un hombre.
Cuando el taxi giro a la derecha y se adentró en la calle donde estaba su casa, sintió que el corazón empezó a latir con fuerza. Las manos le empezaron a sudar antes de decir al taxista que podría dejarle allí mismo. Algo nervioso, se bajó del coche mientras con pasos lentos se fue acercando a su casa. Nadie sabía que estaba de vuelta. Ni siquiera su madre, quien era con la persona que más contacto tenía y prácticamente la única, ya que las comunicaciones entre Iraq y EUA eran bastante complicadas.
La música de Elton John se traspasaba a través de la puerta y Finn sonrió al recordar que era la favorita de su madre. Levanto el puño picando fuerte, esperanzado de que fuera lo suficientemente fuerte para que se escuchara por encima de la música. Acto seguido, la música dejo de sonar y diez segundos después, la puerta se abrió rebelando a una mujer mucho más baja que él, con su pelo corto marrón sorprendida de verle. Sus ojos se abrieron de la sorpresa y alegría, al mismo tiempo que soltó una exclamación.
-¡Finn!
Las lágrimas se amontonaron en sus ojos rodando por todo su rostro, al mismo tiempo que le abrazo fuertemente, mientras Finn le correspondió antes de esconder su rostro en su cuello aspirando el aroma característico de ella y que tanto había echado de menos. Carole le enmarco el rostro con sus manos mirándole bien como queriendo asegurarse de que era él de verdad.
- Hijo mío, qué guapo estas, no sabía que venias, ¿Cuándo has llegado? ¡Tendrías que habernos avisado, te hubiéramos ido recoger! – Hablaba muy rápido, hecho que hizo sonreír emocionado a su hijo. Ambos habían avanzado por la casa, mientras el joven dejo su mochila al suelo en la entrada.
- No me ha dado tiempo de avisaros, ha sido todo muy rápido – Las palabras de Finn lejos de calmar a su madre le produjeron más inquietud que tranquilidad.
- ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? – La cara de Finn cayó un momento en la tristeza aunque rápidamente intento ocultarlo y se recompuso casi inmediatamente.
- Estoy bien, mama, estoy bien, he… he dejado el ejército – Informo a su madre quien abrió la boca mostrando su sorpresa.
- Finn, ¿Qué te ha pasado? – empezó a preguntar.
- Mama es compli…- La frase quedó en el aire cuando en ese momento, Burt entro en la casa con el mono del taller.
- Hola, car… ¿Finn? – Murmuro sorprendido, antes de acercarse a él para abrazarle - ¿Qué haces aquí?
- He dejado el ejército – Burt con una sonrisa en los labios asintió y miro a su mujer que estaba llorosa – Me alegro de verte por aquí, hijo – Burt no cuestiono nada. Nunca había estado a favor de que Finn estuviera al ejército, así que su respuesta le dejo satisfecho – De verdad, me alegra mucho.
-Lo sé, yo me alegro de volver – Finn le respondió sabiendo que era realmente lo sentía y le sonrió agradecido, antes de dirigir su mirada hacia su madre quien seguía con lágrimas en los ojos.
- ¿Pero…?
- Mama, estoy bien… el ejército se acabó para mí – le interrumpió antes de que volviera a preguntarle otra vez.
- Esta bien, hijo, me alegro que estés aquí otra vez, cariño. No sabes cómo me alegro. Desde que desapareciste he est… - Finn bajo la mirada recordando ese momento pero no quería hablar de eso.
- Se ha acabado, mama – Interrumpió secamente su hijo, haciendo que Carole se callara percibir su tono de que no quería seguir hablando de eso. Se acercó a ella y le cogió de los hombros cariñosamente – Estoy bien.
Burt miro la escena con una sonrisa aunque en el fondo con cierta preocupación de ver que había algo detrás de sus palabras, aun así le dio una pequeña palmada en su espalda cariñosamente antes de hacerle una proposición.
- En una hora, juegan los Lakers, ¿te apetecería ver el partido y así celebramos tu vuelta? – pregunto Burt haciendo reír a madre e hijo. Finn miro a su madre antes de mirarle a él con una sonrisa agradecido.
- Me encantaría, Burt. Pero no he dormido nada el viaje un día y estoy realmente cansado.
- Oh, claro, no te preocupes – dijo con una sonrisa.
Burt y Carole le vieron subir las escaleras hasta su habitación con preocupación. Carole le había preparado algo de comer y tras comer muy poco, se disculpó diciendo que se iba a dormir. Habia estado muy poco hablador, hecho que a Carole le preocupara e intento convencerse de que era por la falta de sueño.
-Está muy cambiado – murmuro Carole cuando se sentó al lado de su marido. Burt le acarició la espalda cariñosamente.
- Si, pero supongo que es lógico.
- Estoy preocupada, no quiero que… - La frase quedo en el aire cuando Burt le interrumpió.
- No se lo permitiremos, ¿Vale? Va estar bien – Carole le miro asintió aun preocupada
- ¿De verdad? ¿Ha vuelto?
Blaine, quien estaba mirando un correo en el móvil, levanto curioso la mirada hacia su novio. Mostro confusión al ver lo emocionado que estaba él y murmuro entre labios "¿Qué pasa?" Kurt le indico con su mano que esperara. Se encogió de hombros mientras intento escuchar algo de la conversación, antes de que Kurt le susurrara entre dientes dándole las noticias.
- Finn ha vuelto.
Blaine abrió los ojos con sorpresa preguntándole "¿Qué?" Kurt asintió mientras seguía escuchando a su padre al otro lado del teléfono. Blaine espero a que Kurt acabara la conversación telefónica para poder hacerle la interrogar a su novio.
- ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ha vuelto?
- Solo sabemos que ha dejado el ejército, no ha querido hablar más. Carole sospecha que ha pasado algo – Kurt elevo la vista hasta su novio – Pero… ya le conoces.
- Se ha vuelto muy reservado – Sentenció Blaine. Kurt asintió mordiéndose el labio pensativo.
- Carole está preocupada porque dice que muy cambiado. Pero supongo que es normal ha estado seis años allí y la ultima vez que le vimos hace cuatro años estaba algo cambiado también.
- ¿Se lo vas a decir a Rachel? – Pregunto Blaine después de que se quedaran en silencio durante un instante. Kurt levanto las cejas y negó.
- No, no creo. No quiere saber nada de él – Kurt suspiro cansado arrugando la frente en forma de decepción – Sigue enfadada con él– Kurt se encogió de hombros y Blaine negó con la cabeza.
Se sentó en la cama sobresaltado tapándose la cara, intentando que las imágenes de los cadáveres de su madre, Burt, Kurt o Rachel desaparecían de su mente. Respiro hondo intentando tranquilizarse. Se fue hacia al baño para lavarse la cara. Las pesadillas estaban de vuelta otra vez.
"Es tu culpa… los has matado igual como hiciste conmigo"
-¡BASTA! – Se dijo a sí mismo furiosamente queriendo evitar las voces que se seguían repitiendo cada vez que tenía una pesadilla. Respiro profundamente, cerró los ojos, apoyándose contra el baño, intentando relajarse.
Cuando la respiración se tranquilizó, abrió los ojos y se observó a sí mismo, se vio desmejorado que estaba. Las ojeras se marcaban mucho debajo de sus ojos, la barba de tres días le hacía parecer más hombre mientras el pelo estaba muy desordenado pero mucho mas descuidado. Sus músculos del pecho estaban más musculados, no muy excesivamente, pero se notaba, que había estado haciendo ejercicio casi diariamente.
Volvió a la cama, pero no consiguió dormirse por más que lo intento. Cada vez que cerraba los ojos, veía las imágenes y la voz de ella seguía resonando en su cabeza. Dio vueltas y más vueltas hasta que se tumbó de lado. Su mirada se centró en los objetos que estaban en su habitación y que en su adolescencia habían sido tan importantes para él.
El corcho estaba lleno de fotos: unas fotos del Glee Club, una foto y una caricatura con Rachel, foto de su equipo de futbol preferido… Aquello no le estaba ayudando a dormir nada. Se dio la vuelta al otro lado, donde estaba su escritorio. Su ordenador, su pelota de futbol, la chaqueta del McKinley colgada en la silla. Volvió a girarse quedando estirado mirando el techo, llevo su mano a la frente. Tardo casi una hora en dormirse de nuevo.
Se despertó cuando la puerta de su habitación se abría lentamente mientras su nombre fue susurrado suavemente. Abrió los ojos y vio a su madre entrar con cuidado.
- Cariño, no te quería despertar, pero llevas un día entero durmiendo – Carole se acercó a la cama viendo como su hijo se desperezo y ella aprovecho para sentarse al borde.
- Lo siento, han sido unos días muy largos – susurro con voz muy ronca y medio dormido.
- Lo sé, cariño – vio cómo su hijo aun tumbado en la cama se estiro haciendo gruñidos – ¿Estas mejor?
- Si, necesitaba descansar – Carole le beso en la frente y en ese momento la barriga de Finn sonó en señal de que tenía hambre – Tengo hambre – Ambos se rieron mientras Carole le acarició el pelo cariñosamente.
- Te he preparado tu comida preferida, te queríamos esperar, pero como no te levantabas hemos comido.
- No os preocupéis – Finn sonrió a su madre, cuando aparto la sabana levantándose para vestirse. Carole le observo antes de hablar de nuevo.
- Finn, estamos muy preocupados por ti – Finn se giró justo cuando paso la camisa por la cabeza. No podía evitar sentirse culpable al ver que estaba preocupada por él. Se acercó a ella sentándose a su lado.
- Mama, estoy bien, de verdad. Dejar el ejército es lo mejor que he podido hacer.
- Si, no lo discuto, Finn, yo te apoyo. Pero, sabemos que algo te ha pasado y que no quieres contarnos – Vio como Finn bajo la cabeza.
- Mama… solo necesito un poco de tiempo para asimilarlo – admitió finalmente – solo necesito tiempo – repito más para sí mismo que para su madre.
- Cariño – susurro con cierto dolor al ver lo que esa confesión suponía implícitamente.
- Estoy bien, de verdad, mama – Finn intento mostrar serenidad y tranquilidad, se inclinó dándole un beso en la mejilla, para evitar que se pusiera a llorar de nuevo.
- Está bien, no pasa nada. Lo importante es que estas aquí y eso es lo que importa – Finn se levantó yendo hacia el baño – Por cierto tienes visita – murmuro Carole con cierto entusiasmo, Finn entrecerró los ojos y pregunto curioso.
- ¿Quién ha venido?
- Kurt y Blaine, han venido esta mañana y están desando verte.
El recibimiento de su hermano y su novio fue igual de emotivo que con su madre. Finn parecía algo más relajado con ellos, ya que no le preguntaron nada del ejército y eso hizo que estuviera más tranquilo. Aunque no por falta de ganas, pero la pareja prefirió no tocar el tema. Tras ello, la pareja intento sin éxito ninguno salir con Finn, pero el joven prefería quedarse en casa, sin nada más que ver la televisión y jugar a los videojuegos.
La pareja se volvió a Nueva York aunque a la semana siguiente volverían para Accion de Gracias. Por su parte, Finn se quedo en casa, aunque por insistencia de Burt tuvo que ayudarle algunos días en el taller.
Como nunca había estado en Ohio para Acción de Gracias, no sabía que se celebraba la reunión anual del Glee Club. Finn seguía estando bajo de ánimo y no estaba muy entusiasmado con la idea, ya que no quería ser el centro de atención. En el fondo tenía ganas de verlos, y es por eso que finalmente, tras la insistencia de sus amigos se comprometió a ir. Tenía ganas de verlos a todos, pero no podía negar que tenía ganas de verla a ella. Aunque sabía por Kurt que ella no quería saber nada de él, Finn tenía ganas verla.
Kurt ya le había advertido durante el desayuno que no iría: 'Nunca viene siempre ha estado demasiado ocupada. Y aunque este año no tiene función, me dijo que quería pasar ese día con sus amigos de Nueva York' Finn pudo ver algo de decepción en los ojos y en el rostro de Kurt mientras le decía esto. Y Finn no pudo evitar preguntar por ella justo cuando Kurt se preparaba el desayuno.
-¿Cómo está? – Era la primera vez que preguntaba por ella directamente y la pregunta le pillo por sorpresa. Kurt giro su rostro mirándole de reojo mientras vertía el café en el vaso
- Igual de loca que siempre. Y más diva que nunca… - dijo con una risa sarcástica justo cuando se sentaba a su lado – Lo siento, es mi amiga, pero sigue igual de insoportable – Finn no pudo evitar reírse por el comentario de su hermano.
- ¿Es feliz? – Su hermano le miro suspirando hondo, sabiendo que esa pregunta era importante para él. Dejo la taza en la mesa y asintió mirándole a los ojos.
- Sí, creo que sí que lo es – Finn mostró una media sonrisa.
- Me alegro. Voy al taller con Burt. No me esperéis, iré directamente al restaurante – dijo antes de desaparecer de la cocina dejando a un Kurt algo desorientado.
Como Finn le había dicho, él fue directamente hacia el restaurante tras trabajar unas horas en el taller de Burt. Por suerte, se había llevado algo ropa para cambiarse antes de salir del taller. Finn fue el primero en llegar al lugar, algo nervioso y ansioso, espero contra el capo de su furgoneta, esperando a que llegaran los demás.
La primera en llegar fue Mercedes, quien aparco a su lado y nada más salir del coche se acercó a él abrazándole fuertemente. Y en ese instante, aparecieron Kurt y Blaine, seguido del trio Unholy Trinity que venían todas en un mismo coche. El recibimiento fue igual de emotivo que con Mercedes y todos parecían muy contentos de verles. Se sorprendió en especial de que Santana le abrazo con más cariño de lo que él esperaba, aunque no pudo evitar soltar algún comentario de los suyos. 'Parece que Frankesteen y se ha convertido en Franke-Robocot' Cuando le iba a responder, Puck sin su cresta apareció, con una gran sonrisa y un abrazo fuerte.
Una vez que acabaron con los saludos decidieron entrar. A pesar de que las preguntas que tanto temía no tardaron en llegar, Finn las esquivó e intento ponerse al día primero en la vida de todos ellos. Puck estaba en Philadelfia, sin un trabajo estable en ese momento aunque parecía que había asentado algo la cabeza con una joven de 25 años con la mantenía un relación. Mercedes estaba en Los Ángeles yendo a clases de canto y baile. Además actuaba en bares músicales. Quinn estaba trabajando como contable en Iowa. Brittany era bailarina de una compañía de baile muy conocida del país y Santana trabaja en un bar mientras cantaba esporádicamente en algunos bares por la noche.
Las preguntas volvieron a surgir de nuevo, mientras él busco ayuda con la mirada a Kurt, quien se encogió de hombros como si no pudiera ayudarle. Así que solo respiro hondo y miro a los ojos a Puck, quien era él que le había preguntado esta vez.
- Cosas que suceden – Contesto mostrando su media sonrisa, sus amigos se miraron entre sí con cierta complicidad.
- ¿Así que no vas a volver? – Finn negó con la cabeza, haciendo que la gran mayoría de ellos sonriera por su respuesta.
- No, mi tiempo en el ejército se acabó – Bebió de su copa, antes de que Puck, le diera una palmada en el hombro.
- Una pregunta que me corroe, ¿Entonces en todos estos años no has tenido 'folleteo' ni una vez en seis años? – Finn se puso algo rojo mientras los demás escondieron una sonrisa, mientras Quinn le pego una colleja a Puck - ¿Qué? Es una pregunta muy importante, seis años sin tener sexo, es mucho… ¿Todavía se te levanta? – Le pregunto con sorna Puck, mientras los demás se reían. Finn no pudo evitar soltar una sonrisita aunque no respondió a su pregunta.
- Es como volver a ser virgen – Dijo Blaine.
- Frankesteen no me digas que he de volver a acostarme contigo para que dejes de ser virgen – Dijo de repente Santana - Porque creo que me daría algo, porque ya no se me da bien comer zanahorias, ahora prefiero comer conejos – Se escuchó una expresión de desagrado entre sus compañeros, mientras Mercedes y Kurt le miraron con cara de asco.
- Vale, Santana no hace falta que seas tan explícita – murmuro Kurt poniendo cara de asco. Se escuchó varias risas antes de que Finn hablara en voz alta.
- En realidad tuve una relación – Sorprendidos, todos miraron a Finn, ya que nadie sabía nada sobre su relación.
- ¿No me digas más, con un soldado? – murmuro Puck riéndose
- Si - contesto Finn. La cara de Puck cambió y antes de que pudiera decir algo más, Finn lo aclaro - Con una mujer soldado – Aclaro mirando a Puck, algunos solo asintieron asimilando la noticia y Quinn empezó a preguntar.
- ¿Y qu…?
-¡SORPRESA! Rachel Berry está aquí para alegraros – Se escuchó el grito de Kurt, algunas carcajadas e incluso suspiros y de repente se quedó en silencio. Finn no había podio apartar la mirada de ella. Su sonrisa iluminaba toda la cara mientras miraba a todos ellos hasta que sus ojos cayeron en él.
Y entonces su sonrisa se borró de su rostro, sus ojos se volvieron más oscuros y pudo ver en ellos rabia y dolor. Finn trago saliva dándose cuenta que no era el único que tenía heridas del pasado. Rachel también las tenía y eran a causa de él.
Como veis este capítulo, conocemos un poco la vida de Finn durante estos años. Aunque como veis, Finn mantiene con bastante secretismo que le paso y aunque poco a poco se irá desvelando en capitulo siguientes.
Sé que la mayoría de vosotros queréis ver la reunión entre Finchel, bueno… Tranquilidad en el próximo capítulo se verá. Lo dicho, espero que os guste. Por favor, dejarme rewiers que entonces no se si os gusta o no. Aunque sean negativos. Muchas gracias a quienes lo lean y ¡nos vemos en el próximo!
Un beso. San.
