Hola!

Bueno aquí les traigo un nuevo capitulo. Sé que la ultima vez fui un poco mala dejándolo de esa manera, pero prometi poner pronto el nuevo capitulo, pues aqui tienen la continuación. Espero que os guste y espero que no me odien. Muchas gracias a todos los que me siguen y como siempre espero Rewiers buenos o malos. Gracias.

PD: He subido el rated, ya que puede (y solo puede) que haya capitulos rated M.

Capítulo 4 – ¿Amigos o enemigos?

- Finn, yo no tenía novio en ese momento – Rachel arrugo la frente mostrando desconcierto sin entender que estaba pasando. Finn le miro con confusión antes de hablar.

- ¿No? Me dijeron que… - Empezó a decir antes de que Rachel interrumpiera impaciente.

- A ver, explícame qué paso – Le dijo, mientras Finn pudo ver que su mirada estaba oscura de la debido a la confusión. La joven se acomodó hacia delante para poder escuchar su relato con atención. Finn por su parte, suspiro mientras su mente se trasladó a ese día, viviéndolo como si fuera ayer.


New York - 16 de abril del 2014

'Había soñado muchas veces con este día durante los meses anteriores, ni siquiera puedo contar las veces que me había imaginado pisando las calles de Nueva York otra vez.

Y es que, en los últimos meses habían sido para mí una auténtica pesadilla. Tras seis meses secuestrado y viviendo en condiciones inhumanas, por fin podía decir que era libre. Ni siquiera recuerdo, algunos de los momentos que pase allí, fueron muy duros y muy difíciles de sobrellevar. Solo un par de cosas me hicieron sobrevivir a ello y no hundirme. Rachel y mi madre. Pensaba miles y miles de veces en ellas y que tenía que salir de aquí solo por ellas.

Pero aquí estaba, vivo, de camino a Nueva York, con una pequeña caja en la pequeña mochila y un pequeño ramo de margaritas en la mano. La gente del tren me mira raro, aunque pensándolo bien, podría haber comprado el ramo en alguna floristería de Nueva York, pero tenía miedo de perderme por la gran ciudad.

Salí de la estación de trenes, me monte en un taxi y di la dirección que Kurt me había dado. El taxi pasó por una gran cantidad de calles que pude ni apreciar. 'Quiere impresionar a su chica, ¿eh?' me dijo el taxista con un acento raro que no conocía, parecía que era español o latino. Solo pude asentir y sonreír como un tonto. Y entonces él me empezó a contar cuando era joven y quiso impresionar a una chica. Aunque no le salió muy bien, le regalo flores pero al parecer era alérgica al polen y se puso a estornudar todo el rato. Yo solo esperaba que Rachel no fuera alérgica. Tras veinte minutos después, el taxi paro.

Baje del taxi realmente impresionado por la vista que tenía enfrente, era una de las típicas calles que había visto miles de veces por televisión. Rápidamente, saque el móvil y buscando la dirección exacta de la calle, pero al parecer estaba en la otra punta. Camine calle abajo mientras miraba por ambas aceras, no sé cuánto tiempo estuve buscando el número 345. Seguí mirando, hasta que de repente una figura pequeña andaba por la otra acera en dirección contraria a la mía. Y mi sonrisa apareció casi de la nada al darme cuenta de que era ella. Pero tan rápido como apareció, desapareció, al darme cuenta de que no estaba sola.

Un chico aproximadamente de nuestra edad, iba con ella, abrazándole por los hombros, con una aptitud muy cariñosa, y muy sonrientes. Me quede paralizado. Sabía y era consciente que Rachel tenía que seguir su vida, pero aquello me hizo sentir un estúpido. Quizá porque hasta ese momento, yo la seguía considerando mi novia. Sentí la tracción, el enfado en mi cuerpo y como la vena de mi cuello se hincho debido a la rabia.

Empecé a caminar en la otra dirección con rabia, con mucha rabia hasta que encontré un parque bastante alejado de su casa. 'Eres un estúpido, Finn Hudson' murmure tirando las flores en la primera papelera que vi.

Me senté en un banco, poniendo mi cabeza entre mis brazos. ¿Y ahora qué? Me pregunte, no sabía qué hacer. ¿Qué pensabas que iba estar esperándote mientras tú le dejaste tirada hace años? Es lógico, la perdiste. Volví a respirar hondo, mientras mi cabeza iba hablando por sí sola. Pero por otra parte, ella tiene derecho a seguir con su vida. Eso no se lo podía negar, quizá estaba siendo egoísta. Ella había estado ahí durante esos meses. Kurt me lo había dicho y mi madre me había insistido que le debía de dar las gracias y yo había estado ansioso por dárselas por verlas. Que ella hubiera rehecho su vida no tenía que impedir que pudiera ir a verla.

Cuando los celos remitieron un poco, volví hacia su dirección, subí las escaleras que llevaba al rellano del apartamento de Rachel. En ese momento, la puerta se abrió, saliendo un vecino del apartamento. Pique a la puerta nervioso, nunca pensé estaría así.

La puerta se abrió, pero no era a quien yo esperaba ver. Era el joven con el que la había visto antes y su mirada no era muy agradable. Diría que el joven sabía quién era yo. O al menos eso me decía su mirada.

-¿Esta Rachel? – pregunte intentando mirar hacia el interior del departamento, que por cierto, era muy estilo Rachel. Pero no había ningún rastro de ella.

-Déjame adivinar, Finn, ¿verdad? El militar –. preguntó, confirmando sus sospechas.

- Si, ¿puedo ver a Rachel? – pregunte de nuevo, dándole a entender lo que quería, el joven sonrió con una mirada desafiante.

- No, no puedes – Respondió irónicamente. Mi confusión se mostró en mi rostro.

- ¿Quién eres tú para decir, si puedo ver a Rachel o no? – Le respondí entrecerrando mis ojos y con cierto tono amenazante.

- SU novio – Dijo recalcando el 'Su'. Aquello me hizo dar una sonrisita irónica.

- Ah, pues estoy seguro que Rachel estaría encantada de verme – dije mostrando una sonrisa de superioridad.

- Mira, ¿sabes qué? Me da igual quién eres, pero Rachel no te necesita en su vida.

- ¿De dónde has salido tú, de la edad medieval? ¿Desde cuándo Rachel no puede decidir por ella sola?

- Mira, yo estado ahí durante todos estos meses que ha estado llorando por ti. No tienes derecho a venir ahora a seguir arruinándole la vida

- ¿Dónde está Rachel? – Obvie todo lo que me estaba diciendo y solo quería ver a Rachel no quería saber nada de este chico.

- No te lo voy a decir.

- Perfecto – Me di la vuelta, cabreado, bajando hacia fuera del edificio. Me senté en las escaleras mientras pensaba como podía localizarla. Rachel hacia unos meses que se había cambiado de número de móvil y no lo tenía todavía. Así que pensé en llamar a Kurt, para pedir el número pero en ese momento, recibí una llamada desconocida.

- ¿Si?

- Hudson, estamos teniendo problemas en Iraq, necesitamos hacerte unas preguntas sobre lo que ha pasado durante estos meses. Te necesitamos urgentemente en Iraq.

- ¿Qué? No es imposible, estoy de…

- Sabemos que usted está de baja, pero necesitamos su información para que no mueran más soldados. Es una situación de urgencia. Muchas vidas dependen de usted.

- ¿Cuándo debería estar ahí?

- Habrá un avión en dos horas esperándote en la base militar de Ohio.

- Pero estoy en Nueva York, en Brooklyn, señor.

- Entonces mejor, en media hora le esperamos en el Time Square, y volaremos hacia Washington.

- Pero… ¡Mierda! – murmure con rabia, debía de salir ya hacia allí si no quería llegar tarde. Pero no podía dejar lo de Rachel, así que fue corriendo hacia uno del restaurante que estaba más cerca y pidió una servilleta y un bolígrafo.

Rachel:

He venido a visitarte pero no estabas, tu novio no me ha dicho dónde estabas, no he podido localizarte. Me hubiera gustado quedarme más tiempo y verte, pero me acaban de llamar que tengo que volver a Iraq por un asunto de urgencia. Espero que pueda volver de Iraq lo antes posible y verte y darte las gracias en persona.

Sé que has estado muy preocupada por mi estos meses y te lo agradezco mucho todo lo que has hecho. Espero y deseo verte muy pronto.

Te quiere Finn'

Volví a su apartamento y ni siquiera pensé. Metí la nota por debajo de la puerta y volví abajo a buscar otro taxi'


Rachel escuchaba la historia atónita, le había intentado interrumpir varias veces su relato, pero Finn no le había dejado. No le había contado todo, no le había contado que sufrió un ataque de celos, ni que llevaba un ramo de flores o que le había comprado un regalo. Bastante estúpido se había sentido ese día como para seguir quedando como un estúpido.

- Finn, no tenía novio, fuera quien fuera, te estaba mintiendo – Repitió Rachel muy convencida – Nadie me dijo que habías venido y la nota no la recibí.

- Rachel, no estoy mintiendo – sentenció Finn mirándole a los ojos - estuve allí, intente verte pero tu novio o lo que fuera, no me dejo. No pude quedarme más tiempo, quise localizarte, pero me llamaron y tuve que irme, no me dio tiempo a avisar a Kurt o a mi madre. Y cuando volví a hablar con Kurt, me conto que estabas muy enfadada conmigo porque pensaste que no fui a visitarte – Rachel estaba completamente ida escuchando sus palabras. Era extraño saber esto, tras muchos años convencida de que Finn se fue a Iraq sin querer saber nada de ella.

- Finn, te creo. Pero entiende que nunca… que durante muchos años… he pensado que no querías saber nada de mí.

- Rachel, has sido una persona muy importante para mí y si alguna vez deje de tener contacto contigo es porque creí que era lo mejor para ti… Puede que me haya equivocado, pero solo pensé en lo mejor… Pero… te puedo asegurar, que ese día, lo único que quería era verte y estar contigo – Rachel asintió ante las palabras titubeantes de Finn.

- Lo siento, Finn. No sé exactamente que pudo pasar ese día…

- No te preocupes, Rachel. Quizá debí intentar explicarte esto hace tiempo, pero… tampoco tuve la oportunidad y… tampoco sabía si…

- Esta bien, Finn… Lo importante es que hemos podido hablar de esto… Para mí es importante saber esto. He estado mucho tiempo sin entender porque no quisiste saber nada de mí… y esto lo explica todo – Finn sonrió.

- Para mí es importante también que sepas que no quise borrarte de mi vida así porque si… Y hay una cosa que me gustaría darte – Finn busco la mano en su chaqueta y metió la mano en uno de los bolsillos mientras le explicaba – Cuando hace cuatro años fui a verte, quise darte esto como agradecimiento a todo lo que habías hecho por mi… - saco una caja de color roja – y siempre que he venido a Nueva York, siempre he tenido la esperanza de dártelo. Es un detalle, pero… me gustaría que lo tuvieras - Finn estiro el brazo dándoselo mientras Rachel sorprendida lo cogió.

- ¿Lo has guardado todo este tiempo? – Murmuro sorprendida admirando la caja roja con un lazo pequeño arriba dorado.

- Si, tenía la esperanza que algún día te lo pudiera dar – Dijo Finn encogiéndose de hombros y Rachel sintió que el pecho se le hincho afecto. Bajo la vista hasta la caja antes que con cuidado la abriera. Y vio un anillo de plata de oro fino abierto con una nota musical a cada lado. Era realmente precioso.

- Oh, Finn, es hermoso – Rachel miro hacia él como le miraba con media sonrisa. Ella algo nerviosa, lo saco de la caja, se lo puso en el dedo anular y que curiosamente le iba perfecto – Muchas gracias – Finn se volvió a encoger de hombros como si no fuera nada.

- ¿Entonces que pasa ahora? – La pregunta hizo que Rachel ladeara la cabeza confusa.

- ¿Qué?

- Quiero decir, ¿Qué… yo…? – Titubeo Finn indeciso – ¿Qué pasa entre nosotros ahora? – Los ojos de Rachel se centraron en él y Finn volvió a aclarar – No estoy diciendo que tú y yo… yo solo quiero… - Rachel no pudo evitar reírse al ver que no quería que se malinterpretaran sus palabras.

- Se lo que quieres decir, Finn –. Le interrumpió haciendo que el joven le mirara esperando sus palabras –. Bueno, ahora los dos estamos en Estados Unidos y será mucho más fácil poder hablar… - A pesar de sus palabras Finn sintió algo de decepción al ver que no era demasiado concreta, Rachel noto su decepción en su rostro y añadió –, necesito asimilar lo que ha pasado hoy, Finn, estoy confundida, me gustaría poder decirte que todo va ser como antes, pero… ambos sabemos que después de todo lo que ha pasado, no es posible…

- No quiero decir que estemos juntos… - Rachel entrecerró los ojos confundida – Ahora mismo no puedo… pero… - Finn miró nervioso para todas partes confuso ante sus propios sentimientos y de lo que realmente quería.

- Creo Finn que podemos intentar mantener el contacto, como amigos. Y podemos ir viendo… El tiempo decidirá – Rachel inclino la cabeza buscando su mirada y la fijo en sus ojos llenos. Finn durante unos segundos le miro pensativo antes de asentir con la cabeza y dedicarle una media sonrisa.

- Suena bien – le contesto Finn. Se miraron a los ojos y Rachel tuvo la necesidad de sentirlo más cerca, mucho más cerca. Así que, Finn la vio levantarse rodear ligeramente la pequeña mesa que había en medio de ellos y sentarse en el sofá.

- Te voy a abrazar – Le advirtió Rachel haciendo sonreír a Finn. Abrió sus brazos pasándolos por sus hombros y Finn dejo que entrara en los suyos, rodeándola con sus fuertes brazos, apretándole contra él. Rachel apoyo su barbilla contra su hombro antes de esconder su rostro contra su cuello sintiendo la respiración contra su cuello. El suspiro de alivio por parte de los ambos fue casi simultáneo –. Te he echado tanto de menos.

- Y yo también – susurro Finn contra su oreja.

La sonrisa estaba en el rostro de ambos cuando se separaron y sus miradas volvieron a encontrarse, sintiendo que la conexión entre ellos como si de repente volvía a ser restablecida. Esa conexión tan profunda que siempre desde el primer momento habían sentido. Finn tuvo que apartar la vista antes de que hiciera algo de lo que después se arrepintiera.

– Cuéntame, ¿vas a seguir en Broadway? – pregunto para evitar hacer algo que no fuera oportuno.

Finn vio una mueca de alegría en su rostro, antes de que la joven se acomodó mejor en el sofá y empezar a hablar sobre lo que tiene pensado hacer, planes de futuro todavía muy inciertos. Finn la escuchaba y le preguntaba sobre la obra de Funny Girl o de algunas anécdotas del musical, sobre la gira del musical, sobre cuando conoció a Barbra.

-Pero no sabes como lo que sentí cuando… Oye, pero solo estoy hablando yo – le recrimino Rachel al darse cuenta de que llevaba demasiado tiempo hablando ella sobre sus anécdotas y él no estaba contando nada de su vida en esos seis años -. ¿Tú cómo estás? – Aquel cambio de conversación le sorprendió a Finn. Rachel vio que de repente sus facciones se endurecieron y aparto la mirada de nuevo.

- Bien, me alegro de volver a casa – le dijo.

- Finn… No me mientas, por favor.

- Rachel, no… - la joven se inclinó y cogió su mano interrumpiendo.

- No me gusta verte así, pareces otro… Carole estaba muy preocupada y… Kurt.

- Rachel no quiero hablar de eso – mascullo con voz dura pero al ver como Rachel aparto la mano de la suya por la violencia de su voz, volvió a hablar más suavemente – Lo siento, solo… que no estoy preparado para hablar ello – Aunque a Rachel no le convenció demasiado su respuesta y cambio de tema.

Tras una hora hablando sin parar, decidieron que era el momento de despedirse con otro abrazo en el aparcamiento, un beso en la mejilla y la promesa de que volverían a verse y seguirían hablando.


- Que contento se te ve, parece que ha ido bien, ¿no? – pregunto Carole al verle entrar en casa sonriendo. Finn miro a su madre que estaba sentada en el sofá mirando su serie de televisión preferida. Finn no dijo nada, solo asintió sonriendo antes de sentarse a su lado – Me alegro, hijo. Me gusta verte sonreír hacia mucho que no te veía así.

- Mama… - se quejó intentando que su madre no siguiera con la conversación. En ese mismo instante, Kurt bajaba las escaleras.

- Hola, ¿ya has llegado? ¿Qué buena cara tienes? ¿Qué ha pasado? – le dijo su hermano bromeando, y sintiéndose bien por poder hacerlo. Kurt vio cómo se puso rojo y viró los ojos al cielo, mientras Carole se reía.

- Tendrías que haberle visto entrar en casa, parecía que le había tocado la lotería – Finn miro a su madre sorprendido de su aptitud.

- No, ¡parar! Somos amigos nada más, no…

- Nadie ha dicho nada de eso, Finn – dijo Kurt sonriendo y con ironía. Finn suspiro pasando su mano por la cara exasperado, sin entender porque aquel día habían decidido reírse de él – Pero te recuerdo que Rachel es mi mejor amiga y desgraciamente me cuenta todo. To-do… - Finn le miro con el ceño fruncido antes de volver a mirar a su madre quien había levantado las cejas – no te gustaría saber según qué cosas, Carole – dijo inclinándose para mirar solo a Carole, kurt volvió a mirar a su hermano que estaba con los ojos abiertos – así que si ha pasado algo lo sabré.

Finn un poco harto sobre esa 'interrogación' se levantó dirección a su habitación.

-Hijo… - dijo su madre, Finn se giró viendo cómo se levantó también hacia él – sabes que estamos de broma ¿No? – Finn miro como su madre volvió a mostrar la preocupación en su rostro que hasta ahora no había tenido, miro a su hermano y también mostro preocupación de nuevo. Finn asintió mostrando una sonrisa – Solo queremos verte así, feliz, otra vez. Y me alegro que Rachel haya conseguido que sonrías.

- Lo sé, mama – Su madre le beso en la mejilla, antes de desaparecer hacía la cocina. Miro a Kurt que le miro con los ojos entrecerrados con una mirada curiosa - ¿Qué?

- Nada… que sepas que sé lo que paso en vestuario de los chicos del McKinckey – los ojos de Finn se abrieron desmesuradamente al darse cuenta de lo que estaba hablando.

- No puedo creer que te haya contado eso…

- Lo hizo, con demasiados detalles para mi desgracia, pero lo hizo. No pude dormir en tres días imaginándome eso… - dijo poniendo cara de asco. Finn se giró con intención de huir de ahí, pero Kurt se levantó para seguirle - Lo único que no me especifico es si pud…

- ¡Cállate! – le dijo intentando que no siguiera con esa conversación mientras subía las escaleras hacia su habitación, con Kurt detrás riéndose.

A pesar de todo, era agradable poder sonreír y poder aliviar un poco el dolor, sentir algo de paz. Se sentía mucho más sereno desde que había llegado y no sabía si Rachel había sido la causante, pero sin duda parecía que su conversación había hecho efecto. Aunque sabía que esa paz, se rompería la semana siguiente cuando tendría que volar a Washington.

Lo que no sabían es que se iban a encontrar mucho antes de lo que ellos pensaban.