Capitulo 5 – Fantasías, sueños y secretos
Capítulo 5 – Fantasías, sueños y secretos-Rachel, ya sabes lo que quiero. Quiero verte triunfar. Que hagas cameos en series nacionales, pequeños o grandes papeles en televisión, creo que es una muy buena manera de empezar. En Broadway ya eres conocida, pero ahora vamos a por lo grande - Dijo Ryder emocionado mientras una Rachel entre emocionada e indecisa le miraba.
Ryder le había presentado más de tres propuestas, desde otro musical en Broadway, y diferentes cameos en algunas series o películas. Pero no había una propuesta seria. Miro a Ryder, su publicista, un hombre de 43 años que le faltaba un poco de pelo en la coronilla y tenía algunos quilos de más, pero que era un experto representante.
- Es que no sé si quiero llegar a hacer televisión, no digo que no me atraiga la idea, pero creo que soy una actriz más de Broadway que de Hollywood – dijo Rachel mirándole temiendo la reacción del hombre quien hizo una mueca antes de preguntarle.
- Rachel ¿Qué es lo que quieres exactamente? ¿Triunfar en la música o en el mundo del espectáculo? ¿O en las dos? – Se reclino para atrás en su silla esperando su respuesta – es importante saber qué es lo que quieres para poder centrarnos en ello, aunque con tu talento, no dejaría nada de lado – Rachel sintió una indicción de autoestima con esa última frase y le contesto.
- Me gustan los dos – Ryder asintió antes de que Rachel volviera hablar – Pero sí que me gustaría poder sacar un disco - Ryder torció el rostro señal que no le gustaba demasiado.
- Eso es mucho más complicado Rachel, necesitas una discografía que realmente apuesten por ti. Y hoy en día no se mira tanto el talento, más bien se miran otros elementos, como los escándalos o el ser provocativo para poder vender – Rachel le miro atentamente.
- ¿Qué quieres decir que yo tengo posibilidades?
- Por supuesto que sí, pero es un mundo muy complicado. A veces no es tanto, la voz o la magia que tenga el cantante, si no los escándalos o la publicidad u otros aspectos que no tienen nada que ver con el talento.
- ¿Entonces qué debo hacer para poder sacar un disco?
- Eso dependerá de los productores, si creen que pueden sacar dinero contigo, lo harán y apostaran por ti. Pero ten en cuenta que puede que te exigirán algunas cosas, Rachel que no te gusten nada.
- ¿A qué te refieres?
- Ellos buscan vender, buscan sacar la mejor tajada por ellos, no por ti, ni los espectadores. Existen miles de estrategias para vender y algunas no son agradables.
- ¿Estas intentando darme miedo para que no saque un disco?
- No, solo quiero que sepas a lo posiblemente te vas a enfrentar. Por eso te he propuesto que probaras con Hollywood, ser más conocida, que los productores te conozcan, que la gente te conozca, que todos sepan tu nombre, que la gente pida a gritos que saques un disco, porque en cuanto te conozcan lo harán, todo el mundo querrán un disco tuyo. Y en ese momento, Rach, te puedo asegurar que habrá miles discografías ofreciéndote la posibilidad de sacar un disco. Entonces tú, como diva que eres, podrás ir allí y decir "Soy Rachel Berry y quiero sacar un disco" y ellos te dirán que si sin dudarlo– Rachel no pudo evitar reírse con la interpretación que acaba de hacer – y podrás exigir mucho más, podrás conseguir entrar por esa puerta mucho más fácil.
- Ryder, se lo que quieres decir pero no es justo, ni para mí ni para los que quieren empezar de cero.
- Lo sé, pero es así, Rachel. Por mucho que tengas talento, si no eres una persona que puedas vender, los productores no pondrán ni un duro por ti. Mira, los portales de YouTube y de internet están llenos de personas con mucho talento que nunca podrán sacar un disco.
- ¿Tú crees que no soy una persona que no pueda vender?
- Mira, sabes que yo te adoro, que me parece que tienes un talento asombroso, por mi estarías la primera en la lista. Voy a hacer todo lo posible para venderte lo mejor posible, si quieres que apostemos por la cuestión del disco, adelante, empezare las negociones, pero Rachel, yo no cerraría puertas – Dijo Ryder mientras Rachel asintió con la cabeza.
- ¿Puedo pensarlo? Quiero consultarlo, ya sabes amigos, mis padres… - Ryder asintió dándole una sonrisa comprensiva.
- Si, lo que quieras, Rachel pero cuanto antes nos movamos mejor – Rachel asintió y se levantó para despedirse, diciendo que en un par de días volvería a hablar con él.
La cabeza de Finn aún estaba sumergida en sus pensamientos cuando el tren anuncio que llegaba a Nueva York. Suspiro mientras con gran pesadez se bajó del tren. Había pasado tres días en Washington en la comisión que se había creado para la investigación sobre lo que había sucedido y Finn, como parte implicada, debía de declarar. Pero todo aquello le estaba causando demasiado dolor. En esos tres días, Finn no había podido dormir nada, haciendo que aun fuera más duro de lo que ya era.
Pero ya se había acabado, o al menos eso esperaba, quizá podría olvidar para siempre lo que había pasado en Iraq. Porque nunca volvería allí, nunca volvería al ejército. Nunca. Había renunciado para siempre. A pesar de que seguramente, una parte de él se había quedado allí y una parte siempre le recordaría a lo que había pasado. Pero había una parte de él que ya estaba mucho más tranquilo. Todo había acabado.
Y ahora debía centrarse en su futuro. Un futuro muy incierto, porque no tenía ni idea que era lo que iba hacer a partir de ahora. Algo haría, de momento se volvería a Ohio y ayudaría Burt, mientras buscaba que haría con su vida. De momento, se veía bastante perdido, quizá porque acababa de salir del ejército. Pero las pesadillas, la sensación de estar perdido, seguían estando ahí.
Supuestamente, iba a coger el tren que iba directamente de Washington a Ohio, pero Finn necesitaba hacer una parada antes en Nueva York. Debía hacer una cosa antes de volver a Ohio, así que sin pensárselo dos veces se fue directo a la Nueva York.
Rachel salió de la oficina con algo de malestar. Su conversación sobre el mundo de la música le había dejado algo baja de moral. Pero ella era Rachel Berry, una diva como había dicho Ryder y ella iba a conseguir lo que se proponía. Costase lo que costase. Rachel saco el móvil y lo miro.
Secretamente, esperaba ver algún mensaje de Finn y sintió decepción al ver que no había ninguno de él. Desde que se habían visto, las conversaciones entre ellos habían sido casi diarias. Con una mueca de tristeza abrió los chats y empezó a escribir a sus amigos. Aquella tarde la tenía libre, como siempre desde que no trabaja. Tras intercambiar algunos mensajes con ellos, se dio decidió que sería una tarde tranquila, ya que todos estaban demasiado ocupados, algunos trabajan y otros tenían compromisos.
Se fue caminando por las calles de Nueva York hasta su casa, podría haber coger un taxi, pero a pesar del frio por estar en diciembre le apetecía pasear. De mientras, llamo a Kurt, quien había vuelto a los Ángeles para presentar un guion para una televisión. Tras un rato hablando con él, colgó y se puso los auriculares mientras iba caminando por la ciudad. No le vendría mal un momento de tranquilidad simplemente paseando y viendo como la gente paseando.
A veces le gustaba intentar adivinar qué vida tendrían esas personas que se cruzaban con ella y si alguna de ella le había visto en el teatro. La música de Barbra Streisand ambientaba su escenario y ayudaba a crear escenarios inverosímiles sobre las vidas ficticias de los transeúntes de Nueva York. Se cruzó con una mujer que parecía ser una profesora de historia. Un señor trajeado que sin duda seria el director de una empresa de una revista de moda, Vogue o algo así.
Mientras se imaginaba la vida de un joven que en su imaginación debía ser un informático, la música cambio, empezando las notas de Faithfully de Journey. Se sorprendió porque era la primera vez en años que no pasaba la canción. Siempre había estado en la lista de la música de Spotify pero le recordaba demasiado a sus primeras nacionales y para qué negarlo, le recordaban a Finn. Durante los años que había estado enfadada con Finn, nunca la había escuchado. Pero ahora, la quería escuchar, es más, necesitaba escucharla.
Finn estaba por fin en Estados Unidos y por fin se había aclarado todo. Hacía casi una semana que se habían visto y desde entonces las conversaciones habían sido continuas. No tan continuas como ella hubiese querido, pero si lo suficiente como para estar bastante contenta. A pesar de todo, llevaba tres días sin hablar con él. Según le había dicho en una de sus últimas conversaciones, tenía que ir a Washington para una comisión del ejército que no sabía muy bien para que era, pero parecía que a Finn le estaba trayendo muchos dolores de cabeza.
No podía negarlo, se estaba ilusionando de nuevo. A pesar de que todos estos años había 'odiado' a Finn, en el fondo de su corazón siempre había estado la esperanza que volvieran a verse y para que engañarse, siempre había tenido la esperanza de volver con él. Ahora todo parecía más cerca. Antes solo eran sueños, pero ahora todo parecía estar cambiando.
Su conversación con él después de tantos años había hecho cambiar todos los esquemas. Sobre todo, un detalle había hecho tirar por tierra ese odio. El detalle del anillo que todavía seguía guardando para poder dárselo después de años y años. Aquello literalmente había desecho su corazón y cualquier barrera que tenía respecto a él se rompió en mil pedazos en aquel preciso momento. Con la canción de Faithfully sonando en sus orejas, Rachel miró el anillo que, por supuesto, no se lo había quitado desde su encuentro con él en The Lima Beats, solo se lo quitaba para ducharse ya que no quería perderlo por nada del mundo. Por lo demás lo había llevado todo el tiempo. Rachel sonrió mirándolo y beso el anillo en un gesto cariñoso.
En ese momento, la música fue interrumpida por la melodía de alguien. Saco el móvil del bolsillo rápidamente para ver que era Kevin. Kevin era su amigo desde hacía casi 5 años y siempre había estado enamorada de ella. Pero nunca habían tenido nada, hasta hacia dos meses. No podría decirse que era su novio, pero sí que habían mantenido relaciones sexuales. Lo cierto, es que nunca había hecho eso. Nunca antes había estado con un chico solo sexualmente. Pero desde su última decepción amorosa hacia menos de seis meses, se había dejado llevar y había caído en sus brazos. Lo cierto es que Kevin no era un mal chico y Rachel se sentía bien con él, pero no le quería, aunque sí que se había planteado darle una oportunidad.
Pero tras todo lo sucedido con Finn, ahora no quería seguir manteniendo esa relación con Kevin, así que nada más volver de Ohio, habían quedado en un bar donde le había dicho que solo quería ser amigos de nuevo. La rabia que mostro Kevin le sorprendió sin entender a qué venía aquello.
-¡No me lo puedo creer! Después de todo lo que he hecho por ti, me vas a dejar… - Rachel cerro los ojos intentando serenarse. No quería hacerle daño y dejo que Kevin siguiera hablando – estuve cuando tu ex desapareció, cuando te dijo que vendría a verte y después te dejo plantada y no fue capaz de dejarte una nota – Rachel entrecerró los ojos como si las piezas del puzle hubieran encajado de golpe.
- ¡Fuiste tú! – le dijo con un tono de reproche.
-¿Qué? – le pregunto sin entender nada.
- Finn vino a Nueva York, y alguien no le dejo verme. Me dejo una nota – empezó a relatar mientras ella le miraba a los ojos con dureza.
- Rachel – Dijo intentando que no siguiera por esa parte de la conversación.
-No, Kevin. En aquella época tu y yo éramos grandes amigos, casi siempre estamos juntos. Fuiste tú, le impediste verme.
- Creí que era lo mejor – Los ojos de Rachel se abrieron ampliamente.
-¿Lo mejor para quien, para ti o para mí? – Le espeto duramente. Kevin quiso hablar pero ella no quería seguir escuchando nada – No, no quiero saber nada. Me has decepcionado muchísimo – Sin ni siquiera le diera tiempo a reaccionar, se levantó dejo a Kevin solo.
Desde entonces, Kevin no había parado de llamarle para intentar hablar con ella, pero ella evitaba sus llamadas ya que no quería saber nada de él. Apretó la tecla roja del móvil rechazando la llamada, haciendo que la música volviera a sonar en sus oídos. Así que, aparto a Kevin de su mente y volvió a pensar en positivo.
Con una sonrisa en sus labios siguió caminando hacia su casa. Al parecer tendría un día tranquilo y en parte le vendría bien cambiar un poco, siempre se pasaba el día para arriba y para abajo, sin parar a descansar, siempre con sus amigos. Y aquella tarde simplemente se pasaría la tarde elucubrando sobre su futuro, fantaseando su reencuentro con Finn, planeando su disco, fantaseando haciendo el amor con Finn, montando un concierto improvisado mientras utilizaba el mando a distancia como micrófono mientras Finn le mira y le dice que es la mejor del mundo…
Lo estaba volviendo a hacer, se estaba volviendo a obsesionar con Finn, al igual que había pasado hace años cuando se conocieron. Parecía que volvía a tener 16 años. Tenía que ser más realista y más madura. Así que, ella misma aparto sus ilusiones y se dijo a si misma que tenía que esperar a que el tiempo hablara por sí solo.
Así que intento borrar de su mente a Finn por un momento y se puso a planear su tarde. Llegaría a casa, se haría una ensalada, llamaría a alguna amiga, para ver si finalmente podía quedar y si no, se quedaría en casa viendo películas o viendo alguna serie. Así que, levanto la cabeza, comenzó a andar decidida hacia su calle que entraba ya en ella.
Pero en ese preciso momento vio algo que la que hizo pararse. A unos metros, en la floristería que estaba a una calle de su apartamento vio a un joven alto sujetaba un ramo de flores pequeño de colores rosas y blancos. Las miraba indeciso, aunque camino hacia dentro de la tienda. Rachel camino hacia la puerta mirando desde afuera examinando al joven para asegurarse que era él. Sin duda era él. Alto con una mochila pequeña en su espalda, con sus vaqueros, su chaqueta deportiva. Lo vio sacar el dinero para después pagarle al hombre de las flores.
Finn Hudson estaba en Nueva York. Comprando unas flores. Rachel sonrió como una tonta mientras se quedó a unos metros de él, mirando como Finn como se giraba al mismo tiempo que guardaba el dinero restante en su monedero.
-¿Qué ven mis ojos? Finn Hudson en la ciudad – La voz resonó fuertemente cuando un Finn distraído, atravesó la puerta dirección a la calle. Aturdido, Finn se giró hacia ella, dándose cuenta de quién era. Rachel Berry. La joven no tardo en abalanzarse sobre él dándole un abrazo que a Finn le pillo desprevenido, pero que no dudo en corresponder con cuidado de no dañar las flores. Cuando se separaron Finn aún seguía aturdido.
- ¿Rachel? ¿Qué… haces aquí? – Pregunto aturdido y Rachel algo insegura por aturdimiento, borro la sonrisa con cierta decepción.
- Vivo aquí ¿recuerdas? – Dijo Rachel, intentando sonar amable.
- Sí, claro, pero tú apartamento…
- Oh, me mude de barrio, ahora vivo en el dúplex de al final de la calle, ¿Y esas flores? – pregunto Rachel curiosa. Finn bajo la mirada hacia las flores y se mordió el labio indeciso.
- Bueno… son para… es que… - empezó a decir nervioso.
- ¿Son para mí? – Pregunto viendo el nerviosismo de él con una sonrisa curiosa.
- No – Respondió rápidamente Finn sin pensárselo y se arrepintió al ver como la cara de Rachel se tornó en completa decepción y Finn se apresuró a aclarar – Rachel, en el ejército tuve una relación – Pero cuando vio su cara y sus ojos, Finn vio que la aclaración aun había sido peor. Las palabras seguían sin ser su mayor aliado. Rachel, se sintió como una estúpida, ella había pensado en tener una relación con él de nuevo y él, ya tenía una relación. Aquello le dolió, mucho más de lo que se había llegado a imaginar.
- Oh, ya lo entiendo… no sabía que… - Dijo intentando sonar normal, incluso intento poner una sonrisa, que apenas sonó sincera.
- Rachel no es lo que estás pensando – Se apresuró a aclarar de nuevo.
- Finn, no tienes que darme ninguna explicación – Le dijo mirándole a los ojos y sonrió tristemente, Finn pudo ver decepción y dolor en sus ojos, incluso lagrimas - Creo que será mejor que me vaya – Quería evitar que sus lágrimas empezaran a caer por sus mejillas mientras estaba él presente. Parecía una estúpida llorando por algo que ni existía y cabía la posibilidad que nunca ocurriera. Rachel se giró intentando alejarse de él, para evitar ponerse más en ridículo.
- No, espera, Rachel – escucho por detrás mientras comenzaba a caminar entre el gentío. Rachel no podía verle pero sabía que él estaba siguiendo sus pasos. Finalmente la alcanzo, poniéndose delante para impedir que avanzara más.
- Finn, te debe estar esperando, no es de ser un caballero hacer esperar a una mujer – le dijo intentando esquivarle, pero Finn la cogió del brazo reteniéndola.
- Ella está muerta. Hoy hace dos meses que... He venido a dejar unas flores.
¡Hola!
Aquí les traigo un nuevo capítulo. Y como veis acabamos con un poquito de drama. ¡Espero que aun así os guste! Así que espero opiniones. Please. Un beso, hasta la próxima.
