Autor/a de la Obra:
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Esta historia tiene capítulos múltiples (todavía planeándolo), y no tengo un beta para esto, así que si te gusta, no olvides dejar un review. Y depende de si le gusta a la gente, decidiré si continuar o no. De cualquier modo, si alguien quiere ser mi beta es siempre bienvenido de enviarme un MP.
No he revisado la historia así que puede que haya errores en la historia, gramática u ortografía. Si encuentras algún error, por favor sé indulgente, y dímelo. Gracias.
Para todos los reviewers, muchiiiiiiisimas gracias desde lo profundo de mi corazón. Me alegra que os guste. Oh, gracias a todos los que han puesto esta historia en su Alerta de Historia y en la Lista de Favoritos también.
Me sorprendió encontrar a un no-miembro comentando esta historia. Es la primera vez. Bueno, de todos modos, ya que no puedo responderos, puedo solamente enviaros mi gratitud desde aquí.
Así que, queridos lectores que habéis estado esperando, aquí tenéis el segundo capítulo.
Noche 2: Vampiros
La nieve caía, lentamente, muy lentamente. Atrapé uno con mi pequeña mano y me emocioné al sentir como el frío cristal se derretía. Siempre me gustó jugar en la nieve. Los pequeños cristales siempre pintaban el mundo de blanco, tan puro, tan limpio que sentía como limpiaba mi corazón.
-…Tienes que ser fuerte…
Alcé la vista hacia el hombre alto que sostenía mi mano. Su mirada estaba clavada en mí, pero por alguna razón, el parecía triste y distante. Su sonrisa era tensa, pero podía sentir la amabilidad y atención. Le miré inocentemente, ajeno a todo lo que estaba por ocurrir. Su agarre se hizo mayor.
-…Vive…
Me cogió en brazos. Me envolvía cálidamente, con su cuerpo. Me sentí seguro, protegido y cálido. Me acurruqué más cerca, esperando conseguir más de esa calidez, pero me decepcione inmediatamente cuando sentí que el contacto se había roto. Miré a Padre esperanzadoramente. Aun sonriendo, me acarició la cabeza y se alejó. Me quedó viendo su espalda al irse, preguntándome, ¿por qué me dejaba aquí? ¿Por qué se iba? ¿Qué debía hacer? La nieve caía sobre mi pelo y mis hombros, rozándolos. Me gustaba la nieve, pero mi corazón dolía muchísimo, así que ignoraba el roce de los cristales de hielo. Ardientes lágrimas se deslizaban por mis mejillas. Llegué hasta la cara, sintiendo el agua. Tenía la intención de limpiarla también, pero mis manos estaban heladas. Era incapaz de retirarlas. Este dolor en mi corazón, lo conocía muy bien. Era pena. Fui abandonado…de nuevo…
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Lentamente, abrí mis temblorosos párpados. Un extraño aunque familiar paisaje inmediatamente entró en mi visión. La luz del sol hacía una maravillosa mezcla de colores a través de las vidrieras de la ventana. Me pregunto porque nunca me había dado cuenta. La habitación estaba demasiado vacía, a excepción de mi cama y una pequeña mesa al lado. Encima de la mesa había una bandeja con algunas cosas "extrañas"… er… comida y leche. Fruncí el ceño con disgusto por el olor de la leche. Nunca me había gustado. De todos modos, la comida era igualmente disgustante. ¿Quién diablos comía ojos para el desayuno? No, en realidad tenía sentido si esos tipos (especialmente el odioso rubio) comían esas cosas. Después de todo, ellos eran vampiros. Los vampiros bebían sangre y comían carne, ¿no?
Me estremecí voluntariamente ante los recuerdos de la pasada noche. Mi mano inconscientemente viajó hacia mi cuello y tocó el lugar donde había sido mordido. Para mi sorpresa, mi piel estaba tan suave como la de un bebe y solamente me sentía algo débil. Quizás ese bastardo rubio no había bebido tanta sangre como yo pensaba.
Tiré lejos la fina ropa (no me dio pena, era una patética excusa para una manta), caminé hacia la puerta. Esperaba que estuviese bloqueada y me preparé para abrirla de una patada, pero mágicamente, no fue así. Mi instinto me gritaba "¡definitivamente una trampa!", como que la dejaron abierta a propósito. Posiblemente pensaban que no intentaría escapar o quizás era "incapaz" de hacerlo, pero cualquiera que fuese, si esa era su intención, solamente necesitaba mostrarles que se equivocaban.
Lentamente, cuidadosamente, salía de la espaciosa habitación al largo pasillo. Era tan, tan largo que cada pisada resonaba débilmente, y no podía ver el final. El pasillo era brillante, mucho más brillante que la habitación. Eso era porque no había muro o techo que bloquease la luz del sol. Si quisiese, podría saltar y correr, aunque por desgracia, era treinta pisos de altura con respecto al suelo, como ese vampiro con gafas, Castor, dijo. Quizás debería estar agradecido de que ese maldito rubio me ayudase a detener mi evidente suicidio. No –olvida eso, "bebió" mi sangre, ¡por amor de Dios!
Pisando fuerte por el pasillo, con rabia, vi a tres chicas que me miraban con confusión. Fue solo cuando una de ellas dijo mi nombre que paré abruptamente y me volví. Mi cara estaba roja y agaché la cabeza tímidamente. Nunca fui bueno con las chicas. No había ni una sola chica en la academia así que no sabía cómo tratar con ellas. Ahora que pensaba sobre eso, nunca había estado realmente cerca del sexo opuesto. No tenía madre, y siempre había vivido rodeado de adultos y todos eran hombres.
Las tres chicas se acercaron a mí. Las tres llevaban ropas muy similares: todo de negro con rayas blancas en el borde. No era muy buena elección para una mujer, sin embargo, se trataba de una iglesia así que supuestamente los trajes eran los apropiados.
-Hola, Teito-kun, ¿cierto?-una de ellas, con el pelo rosa, cruzó las manos e inclinó ligeramente la cabeza. Las otras dos me miraban curiosamente. Cuando asentí débilmente, chillaron. Honestamente, porque me pasaba esto a mí. Las chicas eran un misterio.- ¿A dónde vas, Teito-kun?
-Sólo…dando un paseo…-inconscientemente retrocedí un paso.
-¿Cómo te sientes?-preguntó la chica de pelo azul. Dieron un paso hacia adelante y yo retrocedí otro paso. Si solamente pudiese decirles que el que estuviesen tan cerca me hacía sentir incómodo.
-Estoy bien…-di un paso atrás más grande, hasta que mi espalda chocó contra uno de los grandes pilares de soporte del pasillo. Miré por encima de mi hombre derecho y tragué saliva visiblemente. El lugar en este momento era verdaderamente alto, tan extremadamente alto y no había nada más que un charco de agua rodeando el edificio. Incluso si caía, el agua debería salvarme, pero incluso así, debería doler enormemente.
Me agarre del lado de la columna, esperando que mis manos fuesen los suficientemente fuertes para sostenerme, por si de alguna manera esas tres chicas (involuntariamente) me obligaban a saltar. Sin embargo, no podía negar el hecho de que mi fuerza apenas se había recuperado. Con un solo paso de una de las chicas, caí. Fue una estupidez, caerme debido a que unas chicas se acercaron a mí, pero no podía evitarlo. Me hacían sentir nervioso.
Más rápido, más lejos caía del pasillo. Me quedé mirando fijamente a las tres que gritaban con horror. Una de ellas corrió y gritó, pidiendo ayuda. En solo unos pocos segundos, las personas empezaron a reunirse, a pesar de que parecía pequeña y borrosa mientras caía aún más. Lancé una breve mirada hacia el suelo. No pasaría más tiempo antes de que golpease contra el agua, así que cerré los ojos, esperando el breve dolor antes de la muerte, pero nunca llego. En lugar del impacto, sentí algo cálido alrededor de mi cuerpo ligeramente congelado. Era tan agradable que pensé que había alcanzado el cielo.
Lentamente, abrí uno de mis ojos, y seguidamente el otro. Lo primero de lo que me di cuenta fue que una gran mano aferraba fuertemente mi pecho y lo siguiente fue el amplio pecho, cubierto en su mayoría por una material de seda oscura. Mi espalda estaba apoyada contra su brazo, y lo último que noté fue su familiar cara cuando inclinó la cabeza. Esa hermosa, perfecta cara, adornada con una sonrisa burlona, era casi angelical cuando su rubio pelo rozaba suavemente su mejilla. Mis ojos esmeraldas estaban anclados en su brillante azul. Estaba ahogado en ese infinito azul que me olvidé de todo menos de él. Era como si estuviese hipnotizado, tan profundamente fascinado.
-¿Tienes tendencias suicidas, mocoso?
Su tono era duro, pero eficaz para sacarme del trance. Con una ligera mueca irritada, repliqué con mi usual rudeza.
-Cállate, vampiro, no iba a suicidarme. ¡Resbalé!-luché para bajar de esa posición al estilo "novia", pero fallé miserablemente. Para mi suerte, el lugar estaba aún vacío, pero sabía que en cuestión de minutos, estaría lleno de gente.
-Oi-llamó el rubio. Su agarre se apretó y empezó a andar hacia la casa verde.-Te sugiero de vigilar tu boca.
Me estremecí como acto reflejo por su intensa mirada. Era fría y como si una espina clavada en el corazón y el alma.
-Es la verdad-respondí sin vacilar. Sabía que podía matarme cuando quisiese, pero afortunadamente no lo hizo.
-Es la verdad, pero mantén tu bocaza cerrada sobre eso de que somos vampiros, a menos que quieras que toda la iglesia venga a darnos caza.-replico el hombre fríamente. Con suavidad, me bajo en una cama de flores y inspeccionó mi cuerpo en busca de heridas físicas.
-Estoy bien.-dije y entonces retiré mi mano cuando empezó a inspeccionar mi brazo.-Si ese es el caso, ¿por qué estás aquí?
Frau se quedó mirándome durante un tiempo antes de responder.
-Eso no tiene nada que ver contigo. De todos modos, lo siento por lo de ayer.
-¿Por qué?-realmente, ya sabía sobre lo que estaba hablando, pero, sin embargo, igualmente pregunté. No era como si quisiese que reconociese su culpa, ya que ya se había disculpado. No quería que otros se sintiesen culpables por algo que nunca hicieron. Bueno, era más como si estuviese intentando asegurarme de que se disculpaba por algo que yo sabía.
-Por beber tu sangre…
Asentí distraídamente, aceptando su disculpa.
-... ¿Desde hace cuanto tiempo no bebes sangre?
Ante la pregunta solo se encogió de hombros. Sus ojos estaban algo distantes y solitarios.
-No lo sé, unas cuantas décadas, supongo…-después de ver sus ojos, por alguna razón, sentí un repentino dolor en el corazón.
"Está bien, está bien..."
-Está bien, está bien…-no sé lo que era ese repentino flashback. Quizás una parte de mis recuerdos perdidos. De todos modos, no sabía porqué o como acabé tirando de él hacia mis brazos. Una de mis manos le acarició suavemente la cabeza. Era como en el flashback. Ese hombre me alborotó suavemente el pelo mientras me abrazaba entre sus fuertes brazos. Mi cuerpo no era tan grande como el del hombre del flashback, pero al menos tenía la intención de animarle.
Nos quedamos así durante un tiempo. No me separé porque estaba muy rojo a consecuencia por la insoportable vergüenza, pero no lo sé. Quizás estaba demasiado sorprendido. Je, habría sido divertido ver su cara. Yo también lo estaba, realmente. Nos encontramos y nos conocíamos desde hace dos días, pero aún así, me sentía tan bien cerca de él. Me sentía tan seguro y protegido aunque sabía que era un vampiro y que ese vampiro había bebido mi sangre nada más después de que desperté. Era como si mi corazón supiese que estaría a salvo cerca de este hombre.
-Gracias…
Le liberé del abrazo a toda prisa y se apartó. No sé porque hice eso, pero desde ayer estaba haciendo cosas que no acostumbraba a hacer. No era como si yo abrazase a una persona que apenas conocía. Negué con la cabeza, intentando aclarar mi mente de ese tipo de pensamientos, pero fue inútil. Todo en lo que podía pensar era él. No era tan malo como ayer donde yo voluntariamente le dejé beber mi sangre. Ayer fue horrible, no podía entender como fui tan estúpido como para dejarle hacer lo que el quisiese.
-Oi, mocoso.-me llamó casualmente. Me preguntaba, que pensaba acerca de mi después de todo eso.
-¿Qué?-solté, pero decidí no volver la cabeza.
-…Ahh, no, no es nada, solo…cuida bien de ti mismo.-se detuvo, y me volví. Su cara era diferente. No había ninguna señal de su usual gesto de burla.-…todo acaba una vez que mueres, ¿entiendes?
-…mm-hm…-asentí y volvió a caminar de nuevo. Sabía lo que quería decir. Una vez que mueres, no había nada que pudieses hacer. Todo lo que quedaba atrás eran los gritos de pena de aquellos que te amaban.
-Lo sé.-mi voz salió en apenas un susurro ronco. Imágenes de mi mejor amigo sonriendo cruzaron mi mente. Tenía que encontrarle, pero también sabía que no estaba más aquí. Era solo mi deseo el pensar que estaba aún vivo. Cuando reconocí ese hecho, no puede evitar que las lágrimas bajaran por mis mejillas.
Empujé la puerta transparente para abrirla y salí afuera. El sol estaba brillando intensamente, haciendo que mis ojos ardiesen ante su resplandor. Me sequé las lágrimas y caminé sin rumbo. No sé qué debo hacer ahora. Perdí a una persona que juré proteger, y además, perdí mi razón de vivir. Lo que Frau me había dicho era cierto. Todo acababa si morías, pero, ¿qué debo hacer? Mikage no estaba más aquí. No tenía a nadie para proteger. No tenía a nadie para vivir. No, eso no era del todo cierto. En realidad, tenía una razón para continuar viviendo: "Venganza".
Era como si Dios repentinamente me hubiese lanzado la idea. Dejé de andar y empecé a pensar.
"Puedo hacer eso…sí…debo…". Venganza. Debo venga la muerte de Mikage. Debo matar a Ayanami. Repetí esas palabras una y otra vez en mi cabeza. Estaba poseído por la idea. En ese momento, vivir era equivalente a morir. Incluso si moría más tarde, no me arrepentiría. No tenía a nadie que se apenase por mí, y si podía arrastrar a Ayanami conmigo en la caída, estaría satisfecho.
"…cuida bien de ti mismo…"
Me congelé. Su voz resonaba en mi mente, recordándomelo una y otra vez, como si él se preocupase por mí, pero lo sabía mejor. Nadie se preocupaba por mí. El solamente me conocía desde hace dos días, y me habló hace unas pocas horas. Además de ser su suministro de sangre, ¿qué era para él? Nada. Era simplemente un extraño. Cuando ese pensamiento cruzó mi mente, sentí dolor. Era verdaderamente doloroso aceptar el hecho de que nadie se preocupaba por ti.
La idea de vengarme había desaparecido, reemplazada por la triste idea de estar solo. Había reconocido este hecho hace mucho tiempo. Desde que Mikage se convirtió en mi amigo y experimenté el "ser amado", lo entendí, si lo perdía, no sería capaz de vivir. Eso era el porqué daría incluso mi vida para protegerle, para mantener a Mikage a salvo, aún así la verdad era totalmente diferente. Fui el único protegido. Mikage perdió su vida por mi y cuando pensaba en morir, alguien me daba esperanza de nuevo. No era esperanza realmente, pero no podía soportar este gran y oscuro agujero en mi corazón.
Caminé hacia el parque, escondiéndome detrás de unos arbustos y entonces lloré silenciosamente. Las personas dicen que cuando sabes que algo te hace daño, simplemente llores, y te sentirías mejor. Pero, el dolor de perder a quien más aprecias no podía borrarse fácilmente. Reconociendo que ahora estaba solo en el mundo era excepcionalmente duro. Millones de agujas golpeaban mi corazón mientras lloraba. Mi labio inferior hinchado y azul por lo fuerte que lo mordía. Enterré mi cabeza en las rodillas. No quería que nadie viese mi patética cara en este momento. Ni siquiera yo mismo.
-Dime… ¿Cómo puedo vivir sin ti, Mikage?
-Simplemente necesitas mirar a tu alrededor, Teito-kun.-una suave voz apareció repentinamente, respondiendo mi meditación. Mi cabeza automáticamente giró hacia el lado. El día era cálido y la luz del sol cegó brevemente mis ojos, pero sabía quién era el hombre a mi lado. Su pelo púrpura, a pesar de estar cubierto con el velo y sombre blanco, era todavía visible a mis ojos. Sus ojos amatistas se suavizaron cuando él vio el rastro de las lágrimas en mis mejillas. -¿Puedo sentarme?
Asentí mientras las limpiaba de mis ojos.
Sentí como sus ropas rozaron mi brazo desnudo cuando se sentó. El olor de las flores me recibió y casi me pregunté si el hombre traía una caja llena de flores o lo que sea que fuese. Le miré por el rabillo del ojo, preguntándome cómo una persona como él podía ser un vampiro. Los vampiros, como la mayoría de las personas los describen, eran unos seres viciosos con afilados colmillos, beben sangre humana (lo cual era cierto ya que yo fui víctima), y comían carne. Pero este hombre frente a mí no me parecía para nada así. En cambio, se veía muy benevolente e inocente.
-Yo era uno de los Sangre Pura existentes.-dijo repentinamente, como si me hubiese leído la mente. No debería estar demasiado sorprendido si de repente dijese que podía leer la mente. Este lugar estaba tan lleno de sorpresas.
-¿Castor y Frau también?-era simplemente una pregunta casual. Ya sabía la respuesta, pero solo quería asegurarme. Debería estar incluso sorprendido si respondiese "no" a cualquiera de los dos.
-Sí, pero creo que ya sabías eso.-el hombre de ojos amatistas inclinó su cabeza y sonrió con complicidad. Obviamente, sabía que pregunté aún sabiendo la respuesta. Me encogí de hombros con indiferencia.
-De todos modos, ¿qué son los Sangre Pura?
El hombre sonrió tristemente ante la pregunta.
-Hay dos tipos de vampiros: nosotros, los Sangre Pura y los mestizos. Los sangre pura son vampiros nacidos de ambos padres vampiros mientras que los mestizos nacen de unos padres vampiro-humano, o siendo convertidos por un sangre pura o un mestizo. Actualmente, sólo quedan unos pocos sangre pura. Hasta ahora, hemos descubierto siete, incluyéndonos a nosotros tres.
-¿Sólo siete?
-Sí. Los Sangre Pura son extremadamente raros. Aunque todos ellos son excepcionalmente poderosos, sus cuerpos producen poca o ninguna sangre. Esta es una de las razones de su extinción. Mientras que inversamente, los cuerpos de los mestizos producen más sangre, casi como humanos, pero son más débiles que los Sangre Pura. La mayoría de ellos pierden la cordura, solamente ansiando la sangre humana. Los de ese tipo suelen ser eliminados inmediatamente ya que son muy peligrosos. Si los mestizo logran conservar su cordura, por lo general son más débiles que los Sangre Pura.
Todas estas cosas de vampiros eran mucho más complicadas de lo que pensaba. A mí me enseñaron que solamente necesitaba matarles cada vez que me lo ordenaban, pero, ¿para qué era eso? ¿Para defender al país? Solía pensar así, pero ahora después de escuchar esto, empiezo a pensar que simplemente necesitaban más hombres para luchar contra los vampiros. Obviamente, los vampiros eran más fuertes. Pero incluso con una razón como esa, todavía había algo mal.
-Dijiste que los Sangre Pura producen poca sangre, ¿cierto? ¿Eso que quiere decir?
-Para ponerlo simple, necesitamos beber sangre ya que nuestro cuerpo no puede producirla. Inversamente, los mestizos no necesitan beber sangre como nosotros. La sangre de los vampiros mestizos es la responsable de su sed de sangre. Teóricamente, su sangre humana es capaz de suprimir la sangre vampírica, pero en realidad, su sangre vampírica es más fuerte. Raramente, a veces las excepciones ocurren. Algunos mestizos pueden poseer una sangre humana más fuerte y ser capaces de mezclarse y vivir como los humanos.
La tristeza había quedado en el olvido hace rato. Todo lo que quedó era pura curiosidad. Miré al hombre jugar con las hojas con interés. Parecería extraño ante la mayoría de la gente, pero las plantas parecían amar al chico.
-¿Los vampiros tienen habilidades especiales?
-Sí, es diferente en cada vampiro. Como puede ver,-Labrador levanto su mano izquierda y las plantas cercanas empezaron a arrastrarse hacia su mano.-puedo controlar las plantas.
-¿Cuál es el de los otros dos?
Este me miró brevemente, calculando mis intenciones. Cuando estuvo seguro que no tenía mala intención, sonrió.
-Castor puede manipular a las personas hipnotizándolas mientras que Frau, puede hipnotizar también, aunque no es tan bueno como Castor.
Mi corazón dio un vuelco. Frau podía hipnotizar y yo fui hipnotizado. Tenía sentido. No me entregué por propia voluntad a él la pasada noche. Como esperaba, el rubio solo me necesitaba como su suministro de sangre. Él era un Sangre Pura y por lo tanto, necesitaba de humanos. No me necesitaba particularmente a mí. Cuando pensaba en eso, me dolía la cabeza. El dolor empezó a llenar de nuevo mi corazón, al igual que la ira. Reí, amargamente, ante lo que me había convertido: primero un esclavo, después una máquina de matar, y ahora, comida de emergencia para algunos vampiros. Estaba solo, siempre, y para siempre.
Me puse de pie y me alejé silenciosamente. Podía sentir los ojos de Labrador siguiéndome, pero en ese momento, nada importaba. Todo lo que quería hacer era ir tan lejos como fuera posible de ese lugar. Corrí, más y más rápido. Mis piernas estaban cansadas, pero aún así corrí. Vi la gran puerta que separaba la iglesia del exterior. Estaba un poco borrosa por el sudor, o quizás las lágrimas. Corrí de nuevo. Este lugar no significaba nada para mí.
Después de subir las interminables escaleras, finalmente alcancé el puente. La tierra estaba seca y agrietada. No era una buena vista para contemplar. Esta tan diferente del interior. Dentro, era como un paraíso, pero tenía que salir de ese paraíso.
Mi respiración era pesada por la carrera. Estaba cansado, tan cansado pero obligué a mis pies a andar. El calor me aturdía.
-¿Dónde crees que vas, mocoso?-una mano repentinamente rodeó mi torso y me levantó. Miré a mi captor y de nuevo, fue atrapado por Frau.
-¡Déjame ir!
-Oh no, no puedes.
Un solo golpe en la parte trasera de mi cuello fue todo lo que necesitó para detenerme. Todo se volvió negro después de eso. Antes de que mi mente desconectase completamente, le envié una débil mirada la cual fue solamente respondida por una sonrisa tonta.
Comentarios Traductora: Aloha a todos~
Solo traeros este nuevo capítulo y comentaros el pequeño cambio de marcar en negrita los diálogos. Esto es por preferencia mía ya que opino que, de ese modo, es más fácil leer. En el sentido de que se hace, quizás, más cómodo. O al menos esa impresión tengo yo.
Si os gusta más de la otra manera, avisádmelo.
Espero que lo hayáis disfrutado~
