Hola! Como siempre muchas gracias por todos los comentarios y aqui les traigo un nuevo capitulo. Espero que les guste! Gracias
Capitulo 6 – Día en Nueva York
Hacia un bonito día a pesar de estar en pleno invierno, el sol iluminaba con fuerza mientras las pequeñas olas rompían en la orilla ensordeciendo ese hermoso día en la playa Coney Island. Rachel no había apartado la mirada de Finn desde que habían llegado a la playa donde los restos de la pareja de Finn habían sido esparcidos hacia dos meses. Apenas habían personas en la playa, solo ellos dos y un par de personas más, que estaban haciendo ejercicio. Rachel estaba sentada en la arena a unos metros de Finn, quien desde la orilla miraba al fondo del mar completamente ido.
La cara de Rachel se había trasformado en sorpresa tras aquella sorprendente revelación que Finn le había dicho y casi no le habían salido las palabras. Solo pudo susurrar un "Oh Finn, lo siento mucho" Y cuando centro la mirada en su rostro, y en sus ojos pudo ver dolor contenido. Aquel era sin duda el gran secreto que Finn había escondido desde que había llegado, aunque según veía en sus ojos algo había detrás de todo, que le hacía aún más daño, pero que no sabía exactamente que era.
- No sabía que… - le había dicho intentando justificarse por su aptitud.
Finn miro hacia la gente que caminaban hacia destinos desconocidos y con un suspiro volvió a centrar la mirada en Rachel. La joven se había acercado a él inconscientemente tras sus palabras y Finn simplemente suspiro hondo intentado controlar sus emociones.
- Nadie lo sabe – Confeso finalmente Finn - no estaba preparado para hablar de esto y creo que no lo estoy aun – murmuro mirando a las flores, incapaz de mirar a Rachel. Por su parte, Rachel se sintió culpable de que de manera inconsciente habría obligado a Finn a que le contara esto.
- Lo siento, no quería que te vieras obligado a contarme algo que no quisieras…
- No, no importa. Creo que necesitaba contártelo. De hecho, pensaba ir a verte después de dejar las flores – Rachel sintió alegría de que Finn pensara en ella como alguien de confianza pero rápidamente se obligó a apartar ese sentimiento ya que estaba hablando de un tema que a Finn le dolía mucho. Rachel sonrió tristemente y Finn volvió a añadir - Ni siquiera sé si estoy preparado para ir a... dejar las flores.
- Puedo acompañarte – Finn le miro entre confundido y sorprendido, mientras Rachel siguió hablando - puede que te sientas mejor si voy contigo – Finn pensaba hacer esto solo, pero empezó a valorar esa opción, ya que realmente le podía dar esa seguridad que ahora mismo a él le faltaba. Pero por otra parte, no quería que Rachel se viera obligada a hacerlo.
- No hace falta que lo hagas si no quieres, entiendo que pueda ser extraño.
- Quiero hacerlo, Finn – Aunque pudiera ser extraño, Rachel quería y necesitaba hacerlo, para de alguna manera asegurarse de que Finn iba a estar bien. No quería que pasase por esta situación él solo.
- ¿Segura? No quiero estropear tus planes – Finn contesto para asegurarse de que estaba bien.
- Tú nunca estropeas nada – Las palabras de Rachel le hicieron sonreír, haciendo que la joven le correspondiera con ternura, antes de coger su mano grande tirando de él para empezar a caminar – Vamos.
Rachel sentía que Finn la necesitaba para hacer esto y él no había negado su presencia, más bien todo lo contrario. Cogieron un taxi y se dirigieron hacia la playa. Una vez que llegaron allí, Rachel simplemente le acaricio la espalda dándole fuerzas mientras Rachel le susurraba que ella estaría allí por si le necesitaba. Finn fue avanzando lentamente hacia la orilla y Rachel se sentó a unos metros de él admirando el mar romper con fuerza contra la tierra. Su mirada se centraba a veces en Finn teniendo una estrecha vigilancia sobre él. Rachel se sentía extraña con la situación, pero por otra parte tenía la necesidad de estar ahí. Era Finn quien estaba completamente destrozado y Finn siempre había sido su debilidad. No supo cuando tiempo paso hasta que desde su posición, vio como Finn empezaba llorar. Por la manera en la que se encontraba, le dio la sensación que había estado reteniendo ese sentimiento demasiado tiempo. Rachel estuvo a punto de levantarse e ir con él pero sabía que necesitaba su espacio y que era bueno que se desahogara.
Sin poder evitarlo, Rachel acabo llorando, ver a Finn llorando de esa manera había hecho inevitable que llorase ella también. Le observo durante varios minutos más, hasta que Finn se giró hacia ella, le miro y se acercó a ella, mientras la joven intentaba limpiar las lágrimas. Se sentó a su lado con los ojos rojos y aun visiblemente emocionado. Rachel paso su mano por su hombro, se movió hacia él y apoyo su cabeza contra su hombro. Finn apoyo su cabeza contra la suya y cerró los ojos.
- Gracias por todo lo que estás haciendo – le susurro con la voz ronca debido a tantas emociones juntas. Rachel se encogió de hombros y volvió a pasar sus dedos por debajo de sus ojos limpiando las pequeñas gotas que aún quedaban – significa mucho para mí.
- Solo quiero que estés bien.
- Igualmente muchas gracias, Rach – Las miradas se cruzaron de nuevo, mientras una suave y triste sonrisa se mostró en el rostro de Finn, antes de que comenzara a hablar - Estos meses no han sido fáciles para mí, desde que Daisy murió, se ha vuelto todo una locura – Daisy. La novia de Finn se llamaba Daisy. Pensó Rachel, era la primera vez que le decía su nombre. A pesar de que tenía sentimientos contradictorios, Rachel luchaba contra sus propios celos, ya que ella sabía que no era el momento de sentir celos. Estaba allí para apoyarle y para ayudar a Finn en todo lo que pudiera. Sin embargo, la pregunta que soltó a continuación salió de su boca sin ni siquiera pensarla.
- ¿La querías? – Se maldijo inmediatamente por esa pregunta, pero pareció que a Finn no le importo la pregunta ya que simplemente asintió. Rachel volvió a mirar al mar intentando que aquella respuesta no le doliera demasiado.
- Si, nos queríamos. Sabíamos que no teníamos futuro, sabíamos que tarde o temprano uno de los dos se iba a volver a Estados Unidos o que pasaría algo… Pero durante el tiempo que estuvimos juntos fue un apoyo enorme. Era bueno tener una persona allí apoyándote día tras día.
- ¿Cuánto tiempo estuvisteis?
- Casi dos años. Al principio no era nada serio, ya sabes, pura necesidad, nos llevábamos bien y teníamos cierta complicidad, pero poco a poco la cosa fue más seria – Se quedaron en silencio por un instante sumidos en el silencio mirando el mar y debido a la intensidad de lo que el joven le estaba contando. Rachel le daba su espacio para que hablara a la misma vez que intentaba asimilar lo que le estaba contando – Le hable de ti – las cejas se levantaron en sorpresa, ya que eso no se lo esperaba – Si, al principio me pasaba el día hablando de ti, y ella siempre me decía `Vosotros dos os casareis, quiero mi invitación a la boda' y siempre le decía que estaba loca, 'Rachel me odia' – Murmuro Finn poniendo voces haciendo reír a Rachel - Pero después, cuando llevábamos más tiempo juntos se enfadaba cuando le hablaba de ti. De hecho, casi terminamos cuando se enteró que fui a verte a Funny Girl. Supongo que es algo normal…
- Vaya – Fue lo único que se le ocurrió decir, después de lo que le estaba contando. En otras circunstancias, Rachel le hubiera dicho que no quería saber nada de su relación con Daisy, pero esto era totalmente diferente. Sabía que Finn lo necesitaba, por una vez no podía ser egoísta, debía dejar que Finn se expresara y contara.
- Después lo solucionamos, ella sabía que tú seguías siendo muy importante para mí y entendió que verte en el musical era importante para mí – Rachel sonrió a pesar de todo.
No sabía cómo debía ser la relación de Daisy y Finn, pero entendía perfectamente a Daisy y su enfado. Debía ser una relación muy extraña. Por lo que veía Rachel había sido muy importante para él, a pesar de todo lo que había pasado entre ellos. Pero aun así, no cabía duda de que Finn, había querido y amado a Daisy y probablemente Daisy también había amado mucho a Finn.
Aun así, esa conversación estaba siendo bastante extraña pero Rachel se guardó sus celos y siguió escuchando a Finn hablar de Daisy durante algunos minutos más, hasta que de repente el rugido del estómago de Rachel interrumpió a Finn.
- Oh, ¿Tienes hambre? – le pregunto Finn a Rachel con una divertida sonrisa. La joven asintió - ¿Por qué no me lo dijiste? – Rachel se encogió de hombros
- No quería interrumpir – Rápidamente Finn se levantó sacudiéndose los restos de arena, cogió a Rachel de sus brazos dándole un suave estirón, para que se pusiera de pie.
- Vamos a comer, yo invito – sentenció Finn mientras caminaban hacia el paseo marítimo en busca de algún lugar vegetariano.
- No, invito yo – Le replico Rachel. Antes de que Finn volviera a asegurar de que él invitaba.
Finalmente, Rachel consiguió invitar a Finn, quien decepcionado le aseguro que otro día no se iba a salir con la suya. Durante la comida siguieron hablando sobre algo de Daisy, sobre los proyectos de Rachel, sobre Funny Girl, musicales, etc… Tras un par de horas, la pareja volvía al centro de la ciudad, donde se habían encontrado, ya que Rachel se había empeñado en que Finn viera su apartamento.
-Wow, Rachel es impresionante – Dijo Finn admirando el dúplex de Rachel.
El lugar estaba decorado al estilo de Rachel, entre conservador y moderno, los muebles de madera blanca que le daba al lugar un toque de modernidad, pero con ese toque tan característico suyo. Nada más entrar, la sala de estar con un sofá bastante amplio en la parte izquierda y a la derecha la cocina. Un gran ventanal ambientaba la sala de estar que daba una vista muy buena de la ciudad. Rachel seguía hablando sobre decoración y muebles, pero él apenas le escuchaba mientras le indico que subieran a arriba. Una escalera en forma de caracol le llevaban al piso de arriba donde estaban las tres habitaciones.
- Esta es mi habitación – era una gran habitación de color rosa y blanca. En una de las paredes, había un mural lleno de fotos en forma de pentagrama. Finn se pudo ver reflejado en muchas de ellas: fotos del Glee Club, de Kurt y Blaine, gente que no conocía, sus padres, gente del teatro… Y en medio, unas baquetas de color rojas con las iniciales de "F.H" colgadas en medio de la mural de fotos.
- ¿Finn? – Escucho Finn desde afuera dándose cuenta de que estaba solo en la habitación - Aquí estas – dijo cuando entro en la habitación con una bola de pelo blanco en sus brazos – Llevo un buen rato hablando sola y pensaba que estabas detrás mío pero cuando me he girado ya no estabas – dijo riéndose al darse cuenta de que él se había quedado mirando las fotos. Finn sonrió en modo de disculpa antes de acercarse hacia ella con un gato blanco en la mano. Finn quiso hablar pero no le dio tiempo cuando Rachel volvió a hablar rápidamente, volviendo a aturdirle de nuevo – Te presento a Barbra, mi gata – le dijo Rachel mientras se la ponía a su altura de su rostro. Finn se río cuando le dijo el nombre, aunque no sabía ni porque siquiera se sorprendía por ese detalle – Es lo más adorable que hay, la puedes tocar, no te araña y se lleva bien con todos ¿A que sí, peque?– Finn completamente aturdido por todo, alargo la mano y le toco la cabeza de la gata que pareció no inmutarse a sus grandes manos – Y… creo que esto te gustara.
Rachel se giró de repente, Finn le siguió algo intrigado sobre que querría enseñarle. La vio dar unos pasos hacia una puerta que estaba a su derecha para abrirla de golpe. Una pequeña habitación con una batería, una guitarra y un teclado.
-La sala de ensayo – Finn levanto las cejas sorprendido y Rachel se apresuró a explicarle – Cuando estaba en NYADA, unos amigos y yo quisimos montar una banda, pero se quedó en un intento. Desde entonces lo tengo aquí…
Rachel siguió hablando mientras él se adentró en la habitación inspeccionando, la guitarra y la batería. Finn no pudo evitar sentarse coger las baquetas y hacer unos redobles.
-Hace mucho que no toco – susurro Finn marcando ritmos algo descoordinados.
Rachel solo le admiro un momento mientras él jugaba con la batería, antes de anunciar que se iba a hacer un té. Finn tuvo la intención de levantarse pero Rachel le sugirió que si quería podía tocar la batería. Minutos más tarde, Finn bajaba por las escaleras con la Barbra detrás, quien parecía curiosa por la nueva presencia en el apartamento de su dueña.
- ¿Ya has acabado? – Le pregunto Rachel cuando apareció algo dubitativo en la cocina mientras ella miraba algo por el ordenador - ¿Te gusta el apartamento?
- Me gusta mucho, es muy de tu estilo – Rachel asintió contenta.
- Estoy mirando a que lugares podemos ir a cenar esta noche. He pensado que podríamos ir a… – La frase quedo en el aire al ver su rostro mostro confusión - ¿Qué pasa?
- Me vuelvo a Ohio esta noche, Rach.
- ¡Oh! – La decepción quedo reflejada en su rostro y en su voz - ¿Por qué no te quedas unos días más aquí? Ya has visto que tengo una habitación de invitados y yo no trabajo aun – sugirió con cierta timidez pero con deje de esperanza de que él aceptara su proposición.
- Le prometí a Burt que le ayudaría – Dijo Finn.
- Finn, no creo que por unos días más pase nada, además necesitas salir un poco, no te vendrá nada mal salir. Podemos ir a ver algún musical, nunca hemos ido a ninguno juntos. Solo un par de días – Finn vio la esperanza en sus ojos. Realmente le apetecía estar unos días con ella y como ella había dicho, estar unos días allí le vendría bien para olvidar un poco. Finn sonrió antes de asentir.
- Está bien me quedare unos días.
-¡SI! Esto va a ser genial. – Rachel se abalanzo y le dio un sonoro beso en la mejilla - Voy a ducharme y te voy a llevar a un sitio donde hacen unas pizzas que te van a encantar. ¡Ahí! Y te tengo que llevar a… - Rachel se giró, yendo hacia la parte de arriba hacia el baño, hablando para ella misma, antes de volver a girarse y señalar a Finn directamente – Oh, y te tengo que presentar a mis amigos. No tardare, puedes ponerte la televisión si te aburres tengo algunos videojuegos también, como si fuera tu casa o si quieres tocar la batería o la guitarra puedes también, lo que quieras – le había dicho rápidamente Rachel con una sonrisa, que Finn solo había logrado entender: videojuegos y televisión. A veces no entendía cómo podía respirar mientras hablaba tan rápido.
Finn asintió aunque no le había entendido demasiado, la vio desaparecer por su apartamento, pero escuchaba como seguía recitando una lista de sitios que él no había escuchado hablar nunca. Finn se rio para sí mismo. Seguía siendo la misma Rachel de siempre y eso le encantaba. Negó con la cabeza, al mismo tiempo, que vio como la gata que estaba en la mesa se le quedo mirando.
- Parece que algunas cosas no cambian. Tu dueña sigue estando muy loca– Le dijo a la gata que estaba sentada encima de la mesa sentada mirándole, quien por un segundo le pareció que le puso mala cara – No me mires así, sabes que es verdad.
- ¿FINN, HAS DICHO ALGO?
A los 20 minutos, tras llamar a su madre y contarle que se quedaría con Rachel unos días, Finn se puso a jugar a uno de los videojuegos. No tardó demasiado al ver aparecer a Rachel, vestida con un vestido azul unos calcetines blancos que le llegaban a la rodilla, y unas botas altas de cuero.
Minutos más tarde, ambos estaban de nuevo en las calles neoyorkinas dirección hacia una pizzería que Rachel no había dejado de hablar de ella. Según Rachel uno de los mejores sitios. La sonrisa no había desaparecido del rostro de Rachel en ningún momento, es más, parecía que estaba más amplia a medida que pasaba la noche.
Finn admiro el lugar y sonrió mientras Rachel estaba indecisa eligiendo que pizza vegetariana iba escoger. Finalmente escogió una con pimiento rojo, alcachofas y olivas, mientras Finn escogió una de pollo.
- ¿Te apetece que vayamos después a tomar algo con mis amigos? – Le pregunto Rachel cuando el camarero desapareció tras haberles preguntado que querían - Puedo llamarlos y seguramente podrán…
- ¿Te importa que sea mañana? Estoy cansado, la comisión y, bueno… lo de… lo de Daisy estoy un poco… - titubeo al decir su nombre bajando su mirada hacia otro lado.
- Sí, claro, no hay problema, les digo para mañana – Finn asintió al mismo tiempo que Rachel escribió algo en el móvil y tras acabar dejo el móvil boca abajo en la mesa y volver a centrar la mirada en él – No te he preguntado, ¿cómo fue la comisión? ¿Es algo muy grave? – Rachel intuyo por su rostro que no era algo que le apeteciera hablar de ello.
- No era nada grave, solo he tenido que declarar sobre lo que pasado… pero no ha sido agradable – Rachel asintió con la cabeza.
- Ya me imagino – Murmuro Rachel, dándole una sonrisa empática justo cuando el camarero les trajo las bebidas - Mis amigos van a quedar impresionados cuando te presente. No saben que nos volvimos a hablar – Finn bebió de su vaso, centrando la mirada en ella.
- Seguro que les dijiste lo peor de mí – comento Finn con falso enojo – seguro que les dijiste que bailo mal – Rachel soltó una carcajada encogiéndose de hombros.
- No… eso no – dijo riéndose
- ¿Qué les contaste sobre mí? – pregunto curioso. Rachel se mordió el labio mirándole pidiéndole disculpas– aunque viendo como me recibió tu amigo hace años… Quizá me lo encuentre.
- No, ya no es mi amigo – La conversación quedo en el aire mientras les trajeron las pizzas – Fue Kevin, un amigo.
- ¿Cómo lo has sabido?
- mmm, bueno, teníamos un especie de relación, ya sabes… pero no le quería y el otro día acabe mi relación con él y ese momento, me confeso que fue él quien no te dejo verme. Siempre ha estado enamorado de mí y me trataba muy bien… pero no sentía nada por él. Honestamente no estoy muy orgullosa de algunas de mis relaciones – sentencio Rachel y Finn pudo evitar sentir cierta curiosidad respecto a eso.
- Oh, ¿Y cuántas relaciones has tenido? - Pregunto curioso, aunque no estaba no estaba seguro si quería saber la respuesta a esa pregunta. Rachel levanto la vista contenta de ver que había celos en su pregunta.
- Solo cuatro - Finn asintió.
- ¿Así que ahora no estas con nadie?
- No, no estoy con nadie. Solo Kevin que quiere volver conmigo, pero yo no quiero nada.
- Oh – Dijo Finn mientras se centraba en su pizza.
Hubo un instante de silencio, mientras Rachel miraba a su pizza y a Finn. La joven se mordía el labio indeciso viendo como Finn mordía la pizza. Dejo los cubiertos antes de llamar a Finn. Y este le miro confuso por el tono en que había nombrado su nombre.
- Perdóname por mi reacción cuando me dijiste que tenías una relación – Finn le miro mientras adivino hacia donde quería ir Rachel - sé que no tenía ningún derecho a ponerme como me puse cuando me dijiste que tenías una relación.
- Rach… - empezó a decir, Finn, pero Rachel le hizo un gesto para que no le interrumpiera.
- Quiero ser sincera, la conversación del otro día me cambio todo respecto a ti y ya me conoces, me ilusiono muy pronto y durante estos días, me he imaginado cosas entre tú y yo…
- Claro, como soy el atractivo solista y tú la chica ingenua que gusta a todos – Le interrumpió imitando el tono suyo mientras Rachel le miro con la boca abierta cuando se dio cuenta de que esa frase había salido de su boca cuando se habían conocido.
- Finn no utilices mis frases contra mí – mientras Finn solo se rio a carcajadas, mientras Rachel se tapó la cara por la vergüenza recordarle eso de su pasado.
- Estoy bromeando Rachel – dijo con una sonrisa antes de que llevara su mano a través de la mesa y le cogiera la suya. Rachel respiro hondo al darse cuenta de que había sacado un tema espinoso entre ambos y que en el fondo quería aclarar con él. Miro como sus manos se entrelazaban viendo la diferencia de tamaños entre ellos. Antes de que Finn dijera su nombre para que le mirara a los ojos – Rachel… tú y yo siempre seremos algo especial. Siempre. Pase lo que pase en mi vida o en la tuya, siempre lo ha habido entre nosotros y lo que hay es muy especial. Míranos, hemos estado seis años sin hablarnos y aquí estamos como si no hubiera pasa nada durante estos años – Rachel miro su mano como le acariciaba el pulgar en su mano, antes de volver a mirar a Finn a los ojos - Creo que los dos sabemos cómo va acabar nuestra relación – Rachel sonrió al darse cuenta de que ambos sabían cómo era su relación, y vio esa conexión en sus ojos. Pero su rostro cambio un instante antes de que volviera a hablar con más contundencia - Pero en este momento, no puedo tener ninguna relación, acabo de salir de una relación que ha acabado de una manera muy dolorosa para mí y necesito tiempo.
- Lo entiendo, Finn – Murmuro Rachel con una sonrisa – te entiendo yo estaré aquí cuando estés preparado.
- Gracias - Finn sonrió antes de llevar su mano a su rostro, acariciándole, Rachel cerró los ojos intentando sentir la caricia en su mejilla. Pero Finn aparto la mano rápidamente dejando a una Rachel confusa – Lo siento, no quiero que tu… – Le susurro a modo de disculpa, dándole a entender que deberían mantener las distancias.
- No pasa nada.
Tras la cena, la pareja fue paseando por la ciudad aunque al ver que Finn apenas se aguantaba despierto, decidieron volver al apartamento. Con un abrazo muy sentido, se dieron las buenas noches, antes de que Finn se fuera a la habitación de invitados. Rachel se quedó más rato despierta, hablo con unos amigos sobre el plan de al día siguiente, leyó y se quedó despierta mientras pensaba en todo lo sucedido aquel día.
Removió la cabeza queriendo apartar esos gritos que venían de fuera. ¿Pero quién era? ¿Quién estaba gritando de esa manera? Abrió los ojos cuando se dio cuenta de que no era un sueño, era de verdad. Aturdida, se sentó en la cama y siguió escuchando esos gritos que procedían de fuera. Era la voz de Finn. Rachel se levantó corriendo yendo a la habitación de invitados. Y lo vio, removiéndose contra las sabanas, gimiendo y gritando.
-¡¿Finn?! Despierta – le dijo en voz alta – Finn, estas teniendo una pesadilla – los ojos de Finn se abrieron de golpe.
- La he matado, la he matado – dijo mientras Finn se apartó de ella yendo a la otra punta de la cama.
- Finn es solo una pesadilla, no has matado a… - Pero Rachel no pudo acabar la frase cuando Finn se levantó de la cama y le empezó a gritar.
- NO RACHEL, YO LA HE MATADO, YO MATE A DAISY
