Autor/a de la Obra:

Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.

ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!

Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.

Para todos los lectores, ¡muchísimas gracias! Estoy muy feliz de que os guste a todos. También gracias a todos los que habéis puesta esta historia en alerta de favoritos/ historia.

Demasiados perezosos para iniciar sesión: gracias por leer. Ya que no sé vuestras cuentas y nunca mencionais vuestro nombre de usuario, no puedo agradeceros. Gracias también por quererlo. Bueno, planeo trabajar más rápido, pero si la vida real me pone muchos obstáculos, tendréis que esperar, jaja. Pero me esforzaré para escribir los capítulos lo antes posible. Y bueno, ¡me las arreglé para que este capítulo fuese más largo que los anteriores!

Hay varias respuestas en referencia a la velocidad de avance en el relato y os lo agradezco por ser tan sinceros conmigo.

Y, por último, muchas, muchas gracias a Infractus Speculum por aceptar ser mi Beta. Muchísimas gracias por eso, y gracias por estar dispuesto a aceptar el trabajo.

Sin más dilación, ¡Os presento el tercer capítulo!

Notas de la traductora: Siento mucho el retraso en subir este capítulo traducido. Muchas cosas han pasado así que se ha atrasado más de lo debido. ¡Espero que lo disfrutéis mucho!

Noche 3: Pacto de Sangre

Me quedé solo en un extraño mundo en blanco y negro. El cielo estaba oscuro y sin sol, luna o estrella, y el suelo de de un blanco puro. En el centro de este vacío mundo, había unas largas escaleras que se perdían en el cielo oscuro. Caminé hacia adelante y empecé a subir las escaleras. Mis pies mecánicamente hicieron subir a mi cuerpo sin sentido más y más alto de la tierra. Subí, más y más a cada paso que daba, sin embargo, no podía ver el final. Suspiré. Mis ojos se sentían pesados. Quería dormir, pero estos pies seguían arrastrándome escaleras arriba.

Miré hacia arriba, finalmente cerca de la parte superior de las escaleras. Había un gran espacio con algo similar a un gran árbol, el cual era tan alto que no podría verse la parte superior. Estaba congelado y no tenía color alguno, al igual que todo en ese mundo. En el centro del árbol, alguien estaba atrapado. Mis pies me acercaron al árbol y finalmente fui capaz de examinar a la persona más cerca. Con sorpresa, me di cuenta de que era yo, blanco y pálido, atrapado dentro de árbol. Mis ojos estaban cerrados, como si estuviera meramente durmiendo de manera pacífica. La mitad del cuerpo era tragado por el árbol, restringiendo mis movimientos.

"¿Quién eres?" pregunté, como si él (el otro Teito) pudiese oír.

Di otro paso más cerca y entonces el mundo repentinamente empezó a derrumbarse. El suelo se estremeció y empezó a hundirse. Observé con horror como el helado árbol empezaba a colapsarse. Me vi a mi mismo (el otro Teito) empezar a derrumbarse también. Alargué la mano para agarrar la suya fría pero se convirtió en polvo justo antes de que la alcanzase. El mundo lentamente empezó a decaer y se redujo a polvo, igual que le otro yo había hecho antes. Finalmente, el sueño de debajo de mi colapsó y se atomizó. Caí pero nunca golpee el suelo. En cambio, caí al agua. Estaba oscura y era agobiante, entraba en mis pulmones y quemaba mi garganta. Me faltaba el aire, pero todo lo que conseguía era otra bocanada de agua. Necesitaba respirar. Patalee e intenté mover mi mano, desesperado por alcanzar la superficie, pero algo me detenia.

"No me dejes aquí". Habló de repente una voz. Si hubiese estado en mi sano juicio, habría sabido que era imposible que alguien hablase bajo el agua pero, aparentemente, no razonaba.

Al oír esa voz me quedé congelado. Era una voz que conocía muy bien, la voz de mi mejor amigo, mi razón de vivir, y el único que había sido alguien preciado. Pero esa persona no estaba ya en este mundo. Le había dejado morir.

"Quédate conmigo." El tono del fantasma era suplicante. "Muere por mí."

Intenté gritar, pero todo lo que conseguí fue otra bocanada de agua. Quería morir. Quería tomar su lugar.

"Traidor…"

Dejé que más agua invadiese mi sistema respiratorio. No dolía más, pero todavía me faltaba el aire. Quería morir. Quería encontrarme con él, como mi preciado amigo.

"¡Muere, Teito Klein!"

De repente, un cuchillo se clavó en mi pecho. Fue doloroso pero afortunadamente breve. Vi la sangre pintar el negro y blanco del mundo de color rojo, goteando a través de todo. Con una mano extendida hacia un Mikage sonriendo, cerré mis ojos y sonreí mientras mi cuerpo perdía la vida y se hundía en la oscuras, oscuras aguas.

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Desperté temblando con silenciosos sollozos. Mis mejillas estaban mojadas y del mismo modo mis ojos. Mientras miraba fijamente el techo blanco, me sentí vacío. Recordé haber tenido un sueño, no uno bueno, pero tampoco una pesadilla exactamente. No estaba contento, pero sabía que todo lo ocurrido era todo lo que esperaba. Deseaba la muerte. Quería venganza pero entonces, eso también era un método de suicidio. Sabía muy bien que no debería ser capaz de tener mi venganza sobre Ayanami, porque no era suficientemente fuerte.

Era débil, y esa debilidad mató a mi amigo. No debería estar aquí. Debería estar en algún lugar lejano. No quería que matasen a nadie de nuevo por esa debilidad.

Me di cuenta que todas esas cosas malas ocurrieron por mi culpa. Por eso, si muriese, nadie se sentiría triste, y todos deberían estar a salvo. Sabía que ese hecho, aún así, no podría traer de vuelta la vida que había perdido mi mejor amiga para proteger la mía. Con ese pensamiento, mis labios inmediatamente formaron una patética y llorosa sonrisa. Estaba intentando con todas mis fuerzas animarme cuando sabía que tenía la culpa de la muerte de Mikage. Si nunca le hubiese pedido acompañarme esa noche, todas esas cosas no habrían ocurrido. Me culpaba a mí mismo. Me odiaba a mí mismo. Quería suicidarme.

Volví mi cabeza hacia la ventana abierta. Era de noche pero el cielo no estaba oscuro como el cielo de mi sueño. Miró la luna creciente medio ausente. La luna era hermosa, pero no podía percibirla con toda la gloria que poseía. El brillo dorado dañaba mis ojos. Era demasiado hermosa; quería aplastar todas las cosas de modo que no podrían deslumbrarme con ese brillo. Esa luz dorada me recordaba mucho a Mikage. El color parecía el de su pelo, esa luz como el brillo de Mikage. Todo me recordaba a él.

Un sonido de una puerta abriéndose me alertó de la presencia de alguien., pero no me importaba. No me molesté en mirar. Solo quería estar en mi propio mundo pequeño y triste. Pesados pasos se acercaron más y más, pero elegí ignorarlos. Sentí la presencia de alguien andando hacia a mi hasta alcanzar el lateral de la cama. Fruncí el ceño ante el olor de sangre en el intruso. Miré hacia arriba y me congelé. Un vampiro, más voluminoso y más alto que Frau, estaba junto a mi cama y me miraba como un lobo hambriento.

"Huele bien…" pasó su dedo huesudo por mi mejilla hasta mi cuello. Una de sus largas uñas arañó la piel alrededor de la clavícula. Le susurré, pero decidió quedarse.

Tirando hacia arriba su mano, vi una gota de sangre caer desde su dedo índice hasta la cama. Casi vomito cuando lamió la sangre de su dedo y luego lo chupó. Estaba hambriento y yo quería morir. Era la oportunidad perfecta para morir.

"Quiero…sangre…"

Me entregué al misterioso vampiro. Cuando agarró mi cuello y me levantó, no hice nada, excepto que la cadena que estaba sujeta a mi muñeca le impidió levantarme más. Miré el área de alrededor de mi muñeca izquierda, y me di cuenta de una cadena muy pequeña que la rodeaba. No me había dado cuenta de esa cadena hasta ahora. ¿Había sido Frau? Podría haberlo hecho cuando le dejó inconsciente. Ese hombre, por alguna razón que no creí ser capaz de entender nunca, siempre detuvo sus intentos de suicidio.

"Buena…sangre…"

Volví mi atención al vampiro. Su cara se acercó más, e inclinó la cabeza y dejó mi cuello expuesto a sus colmillos. Fruncí el ceño ante el dolor cuando sus colmillos se clavaron. No era como cuando estaba con Frau. El rubio era gentil y sus mordidas no dolían. Al contrario: se sentía bien. Era como inyectarse drogas. Te hacía sentir bien.

Cerré los ojos y registré cada dolor que sentía, sin embargo, este dolor no era nada comparado con el dolor que mi corazón sintió cuando perdí a Mikage. Probablemente no era demasiado en comparación con el dolor que sintió Mikage.

En este punto, ni siquiera el sonido de mi propia sangre goteando me preocupó. La extraña sensación de algo cálido fluyendo desde mi cuello hasta mis brazos me dio consuelo. Siseé de vez en cuando. ¿Era siempre así de incómodo el ser mordido por un vampiro? Quizás todas las víctimas pensaban eso pero, ¿cómo es que era diferente con Frau? Espera, ¿por qué pienso en él? No era nadie, solo un extraño al que había conocido por accidente. Pero… ¿por qué? ¿Por qué siempre me preocupo tanto sobre lo que piensa él de mí? Estaba seguro que era por su habilidad. Me había hipnotizado. Sí, esa era la razón de que se sintiese así.

"Teito-kun, ¿estás despierto?"

Mis ojos se abrieron de golpe. La puerta había quedado medio abierta y no me había dado cuenta. Una de las tres chicas que había visto en el pasillo, entró a la habitación. Era la del pelo rosa y sus manos sostenían una bandeja.

"Co…rre…" hablar era difícil. Mi respiración era pesada e irregular.

"¿Teito…kun?" la muchacha dejó caer la bandeja. El sonido del metal golpeando el suelo fue ensordecedor. El vampiro se detuvo y yo estaba intentando desesperadamente advertirle.

"Corre…" agarré el hombro del vampiro, esperando que le impediría atacar a la chica. No estaba seguro de si tenía suficiente fuerza para mantenerle ocupado, pero no podía permitir que alguien fuese asesinado por mi culpa de nuevo.

La pobre chica estaba aterrorizada. Sus manos temblaban de miedo pero hizo caso a mi advertencia. Se dio la vuelta y salió a toda prisa de la habitación. Por el eco, sabía que la chica estaba corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitían y gritaba por ayuda. No sabía cuando la ayuda llegaría. Esperaba que llegasen después de que el tipo terminara de chuparle la sangre, de lo contrario, sabía que tendría que enfrentarse a la ira de los tres sangre pura, o peor, a la pena.

"Supongo que estaremos ocupados más tarde, ¿no?"

Conocía esa voz. Era Castor.

"¿Qué te dije?"

Y…él.

"Ustedes dos, por favor, tengan algo de respeto. No entren en la habitación de otras personas por la ventana."

Oh, genial. Hice una mueca ansiosa. Los tres estaban aquí. Eso significaba que mi intento de suicido fue, de nuevo, parado. No solamente eso, apuesto a que será un infierno.

"¿Vam…piros? ¿Amigos…?" el voluminoso vampiro sacó sus colmillos y me dejó bruscamente sobre la cama.

El vampiro desconocido me miró y luego a ellos. Repitió esta acción varias veces antes de andar hacia mí de nuevo. No me moví ni un centímetro cuando agarró un puñado de mi pelo y me tiró de la cama, pero no pude evitar sisear por el dolor. Mi cabeza dolía y al vampiro sin cerebro no parecía importarle mi muñeca atada. Siguió tirando de mi pelo incluso aunque no podía moverme.

"Oi" Frau empezó con desagrado "Dejar ir al niño"

"Es inútil, Frau. Se está transformando en un Kor. Debemos eliminarlo ahora" dijo Castor con su habitual cara de póker. Con un solo movimiento de mano, miles de delgados hilos invisibles aparecieron por el aire y estaban siendo controlados por él.

Vi su pelea con asombro no suprimido. El extraño se movía con una velocidad que difícilmente podía seguirse y Castor era igualmente asombroso. No, el era mucho más asombroso. Podía defender todos los ataques directos hacia él fácilmente y aún así se las arreglaba para capturar al intruso en unas cuantas ocasiones antes de que el hombre rompiera las cuerdas.

El atacante debía sentirse amenazado porque detuvo el ataque a Castor y se volvió hacia a mí. Intenté moverme pero había perdido demasiada sangre así que sólo pude arrastrar mi cuerpo unos cuantos centímetros antes de que el vampiro se abalanzase hacia mí con un grito ahogado. Sus ojos mostraban que ahora solamente se movía por instinto. Ya no tenía voluntad o cordura, y estaba confiando puramente en el instinto de satisfacer su sed de sangre.

El vampiro estaba cerca, tan cerca. No tuve tiempo de cerrar mis ojos. No tuve tiempo de cerrar los ojos. No podría de todos modos. Sus colmillos sangrientos estaban expuestos y listos para ser clavados en la carne fresca de nuevo. Era extraño ya que estaba pensando morir, pero mi mano automáticamente se levantó en defensa. Había pensando que no tenía nada de fuerza, ni siquiera para mover un dedo, pero la tenía. Para mi alivio, vi por el rabillo del ojo como Frau sonreía contento por ello. Me tensé y cerré mis ojos, esperando el golpe final que me mataría.

Conté cada segundo que pasaba, pero nada ocurrió excepto le cálido y metálico olor de la sangre que fue arrojada hacia a mí. Era disgustando, terrible, pero por alguna razón, le excitó. Parte de ella quedó impregnada en su mejilla y labios, así que lamió la sangre de sus labios. Era absolutamente repugnante. Sin embargo, podría sentir mi fuerza recobrarse gradualmente mientras más lamía. Alcé mi mano y lamí, limpiando la sangre. Era tan adictivo. Alcé mi otra mano, incluso pensar que tenía menos sangre en ella. Lamí tanto líquido como podía. Cuando mi mano estaba ya limpia, me arrastré hasta el cadáver del vampiro tendido en la cama. Puse mi mano en el gran agujero que había en su pecho y manché mi mano de sangre. Lamí, disfrutando de la pegajosidad y la calidad. Sabía que se suponía que debía sentirme enfermo, pero no podía importarme menos.

"Hey, chico, déjalo" Una mano tocó mi hombro, haciendo que me apartase del cuerpo. Gruñí enfadado y aparté la mano, volviéndome hacia el cuerpo "Oh, maldición… ¡Lab!"

"Lo sé. Aléjalo de eso."

No me di cuando de cuando la cadena que ataba mi muñeca fue cortada, pero ahora sabía que se había ido. Me levanté a por Frau, alejándome del vampiro muerto. Luché tanto como pude pero no pude soltarme. Quería más sangre. Estaba hambriento y débil. En este punto, no me importaba de quién fuese la sangre que consiguiese.

Piel suave, carne tierna, parecía apetitosa. Mordí la carne que estaba sosteniéndome. No era tan suave como originalmente parecía, pero era tan deliciosa. La sangre era de primera calidad; la sangre de cadáver no era nada comparada con esta. Quería más, así que mordí más fuerte y extraje aún más sangre. Estaba disfrutando de cada gota de sangre. Si fuese adicto a la sangre de vampiro, entonces sería físicamente dependiente de esta.

"¡Lab!"

En un segundo, fui cogido y separado de la persona a quién mordía. Miré enfadado a los tres sangre pura. Estaba tan enfadado que quería atacarles, pero mis manos estaban fuertemente atadas a uno de los postes de la cama.

"¿Qué opinas, Lab?" preguntó el hombre con gafas. Ninguno de los tres apartó los ojos de mí. Miraba con nostalgia la sangre que goteaba del brazo del rubio.

"Ha perdido mucha sangre, así que la sangre vampírica ha tomado el control. No podemos hacer nada en este momento. Una vez que ha tomado sangre, nunca volverá a ser humano otra vez"

"Entonces, ¿qué deberíamos hacer?" ahora era el rubio quién hacia las preguntas. Estaban molestos, muy molestos.

"Tenemos que saciar su sed de sangre hasta que se estabilice. Una vez su cuerpo no esté en peligro, volverá a la normalidad. Sin embargo, como dije, nunca volverá a ser humano de nuevo. Desde ahora, necesitará sangre para vivir. Su cuerpo todavía seguirá produciendo sangre con normalidad, pero es un tabú de los vampiros el beber su propia sangre. Ese exceso de sangre debe ser retira y reemplazada por otra sangre. Dudo que a Teito le guste esta idea, pero el único camino para evitar que se vuelva loco es un pacto de sangre."

¿Qué estaban hablando? Estaba cuerdo. No estaba loco. Solamente quería conseguir más sangre para satisfacer mis necesidades. ¿Por qué necesitaban detenerme de esta manera? No estaba equivocado. Dejadme ir. Dejadme ir. Dejadme ir. Quiero irme. Quiero sangre. Me removí de nuevo, pero el agarre tan apretado me mantuvo en el sitio, agarrándome tan fuerte estaban cortándome la circulación.

Frau me miró con ojos indescifrables. En ese momento, le odié. No podía entender lo que estaba pensando. No quería acercarme más a él, pero no quería tampoco apartarme de él. Mi corazón latía con tanta fuerza que podía sentir el latido en mi cabeza.

"Yo lo haré" Frau alejó la mirada de mi, pero no sin antes ver que sus ojos estaban llenos de una determinación que no podía comprender. ¿Qué estaba pensando? No podía saberlo.

"¿Estás seguro, Frau? A Teito no le gustará esto" dijo Castor, preocupado.

"Si, lo sé, pero estamos en una situación en la que nos necesitamos el uno al otro. Ambos necesitamos sangre, aunque por diferentes razones. Mi cuerpo no puede producir sangre y su cuerpo puede. El no puede beber su propia sangre, y un mocoso amante de los humanos como él definitivamente se negaría a beber de humanos. Solo dejadme esto a mí, ¿de acuerdo?"

"Está bien, sólo se cuidadoso y no la líes"

Vi como los otros dos empezaban a retirarse con una cierta curiosidad. ¿Por qué se iban? ¿Por qué Frau se quedaba? Removí mis manos pero estas aún estaban atadas. No podía moverme. No podía hacer nada excepto mirarles enfadado, gruñendo amenazadoramente de vez en cuando. Ninguna de ellos parecía inmutarse ni un poco por eso. Cuando Castor y Lab cerraron la puerta, decidí que era inútil intentar pelear contra los sangre pura. Era simplemente demasiado fuertes.

"Muy bien, mocoso," Frau volvió su mirada hacia mí con esos hermosos ojos cerúleos. Estaba empezando a odiar esos ojos. Era como si pudiese ver a través de mi alma. Sabía lo que estaba pensando. Parecían desnudarme. Frau sacó un cigarrillo del bolsillo y lo encendió. Inhaló una vez, dos veces, y una vez satisfecho en apariencia, tiró lejos la colilla tras asegurarse que estaba apagada. "Vamos a empezar, ¿de acuerdo?"

Rompió las cadenas que ataban mi mano a la cama, pero se aseguró de que no pudiese morderle más. Frau me llevó a un rincón de la habitación, el único lugar libre de sangre y con un daño mínimo. Mi cabeza daba vueltas, y repentinamente me sentí débil y mi garganta ardía horriblemente.

"Teito Klein" le miré. Frau estaba tan serio; nunca le había visto tan cerca y mirándome de ese modo."¿Quieres mi sangre?" asentí sin dudarlo. Me agarró de la ropa, apartando el blanco material manchado de sangre. Mis manos estaban temblando de agotamiento "Entonces, haz un pacto de sangre conmigo"

Solamente le miré, estupefacto. ¿Qué era eso? ¿Qué quería decir?

"Te lo explicaré más tarde. Necesitas mi sangre, ¿no?" asentí de nuevo "Dame tu mano" hice lo que me pidió. Le di mi mano derecha y él cortó mi muñeca, haciendo lo mismo con la suya. Puso su sangrienta muñeca encima de la mía. Cuando nuestra piel se tocó, sentí una creciente sensación de ardor fluyendo por el corte. Era como si mis venas se estuviesen quemando. Grité de dolor e intenté apartar la mano, pero su mano mantenía mi muñeca en el sitio. Estaba todavía débil por la sangre que había succionado el vampiro ahora muerto, así que todo lo que podía hacer era retorcerme de dolor. "Casi hemos terminado. Ahora, dime tu verdadero nombre" exigió el rubio.

Las lágrimas habían limpiado la poca sangre de mis mejillas, y ahora el agua se detuvo. El dolor estaba cerca de caer en el olvido. Me estremecí de miedo. Intenté aparte de nuevo la mano de él, pero de nuevo fallé. Negué con la cabeza y repetí una y otra vez "No lo sé"

"Lo sabes. Sé que lo sabes, así que dímelo, Teito."

"No lo sé…"

"Dímelo, Teito Klein"

"De verdad no lo sé" respondí débilmente. Estaba asustado y cansado. ¿Por qué me estaba pidiendo eso? Solamente quería su sangre. ¿Tenía que preguntarme eso?

"Si no me lo dices, no puedo completar el pacto, Teito"

"No lo sé…" intenté negar otra vez.

"Creeme. Protegeré tu nombre. Te protegeré, no importa lo que ocurra. Una vez completemos el pacto, nuestros destinos estarán sellados. Estaremos unidos el uno al otro. Tu muerte significa mi muerte, así que cree en mí, Teito." Cuando dijo esto, su tono era suave. Casi no podía creer lo que escuchaban mis oídos.

Agaché la cabeza, y con mi voz más suave que un susurro, hablé "Wahrheit…Tiashe…Raggs…"

"¿Raggs…?" las cejas se Frau se alzaron, pero inmediatamente retomó su expresión seria y continuó con el pacto. "Wahrheit Tiashe Raggs, te acepto como el destinado para mí. Mi verdadero nombre es Zehel, uno de los siete señores vampiro. ¿Tú, Wahrheit Tiashe Raggs, me aceptas?"

Mi respiración era pesada. El rito era demasiado largo para mí. Mi cuerpo estaba gritando de dolor. "Yo…Wahrheit…Tiashe Raggs, te acepto, Zehel, como mi destinado…"

Justo después de terminar la frase, Frau finalizó el contrato. El frio recorrió mis venas y toda la energía que quedaba en mi cuerpo desapareció. Caí hacia adelante y fui atrapado por Frau. No sentía verdadero agradecimiento de todo; después de todo, era su culpa.

"¿Estás cuerdo, mocoso?"

Me molestó. Siempre lo hacía "Siempre estoy cuerdo, muchas gracias" dije con cierto tono de sarcasmo.

El rubio no pareció tomarse el sarcasmo seriamente. "Bueno, no podría llamarte cuerdo hace un momento"

"Estoy perfectamente cuerdo" repetí de nuevo. Era extraño, intentar atacarle verbalmente mientras estaba sosteniéndome entre sus brazos.

"No lo estás. ¿Estás cuerdo al beber eso?" apunto hacia mi cama donde estaba todavía tirado el cuerpo del vampiro. Sentí una oleada de nauseas atacarme. A pesar de que odiaba admitirlo, Frau estaba diciendo la verdad. No entendía porque hice lo que hice.

"No…No lo entiendo…"

"Ahora entiendes que eres un vampiro también, ¿cierto?"

"…Si, ¿y?" Frau me cogió al estilo nupcial y salimos de mi habitación, yendo hacia la de Frau.

Su habitación estaba unos pocos niveles por encima de la mía. Normalmente, habría hecho un escándalo por llevarme a su habitación en esa vergonzosa posición, pero estaba demasiado ocupado con nuestra conversación como para darme cuenta.

"Ser vampiro significa que necesitarás sangre"

"¡No!" espeté "Aún si soy realmente un vampiro, no necesito sangre. ¡Nunca beberé sangre!"

"Pero lo has hecho, ¿puedes recordarlo aún?"

Las escaleras que Frau estaba subiendo parecían infinitas, como una espiral sin fin. Empecé a sentirme los mareos unirse al dolor de cabeza "Yo… ¿Por qué?"

"¿Por qué te perdiste a ti mismo de esa manera?" asentí débilmente. "Eso es porque perdiste demasiada sangre y tu cuerpo estaba en peligro. Está en ambos, humanos y vampiros, el instinto de sobrevivir. Solo que para los vampiros, ese instinto es mucho más fuerte"

La comprensión me golpeó. "¿Eso significa que en el futuro puede pasar de nuevo lo mismo?" tragué saliva visiblemente cuando Frau se detuvo para mirarme brevemente. Sentí como el miedo comenzaba a formarse en mi estómago.

"Si, si no bebes durante mucho tiempo, como hice yo" su boca se frunció "Perdí el control y te ataqué, del mismo modo que cuando bebiste la sangre de ese vampiro. Ese es el porqué tu, no, nosotros necesitamos establecer un pacto de sangre"

"¿Qué es este…pacto de sangre?" dejé de pelear por mi agotamiento y descansé la cabeza en su pecho. Podía escuchar el latido de su corazón y sentía su pecho subir y bajar con cada respiración. Me descubrí a mi mismo calmándome y sincronizándome con su respiración.

"El pacto de sangre es un método para cegar a los vampiros. Cuando los vampiros están unidos por el pacto, no pueden beber la sangre de otros excepto la de sus compañeros"

"De acuerdo… así que…estás diciendo…"

"Si. Estamos unidos por el pacto, de modo que solamente podrás beber mi sangre y yo puedo solamente beber de la tuya" mis ojos se ampliaron por la sorpresa. ¿Cómo podría?

"¿Qué diablos?"

"Si, sé que es un asco, ¿no? Pero, ¿beberías la sangre de alguien más? Como la de ese vampiro, o la de humanos, sin importarte?"

Eso, efectivamente, me hizo callar. Estaba en lo cierto. Preferiría morir antes que beber su sangre. Pero, entonces, no podía exactamente beber la suya, especialmente cuando sabía que era uno de los sangre pura. Sus cuerpos no podían producir sangre, así que si bebía demasiado de la suya, entonces moriría. No quería matarle…Oh, espera, no podría morir. El pacto significaba que debía beber su sangre, al igual que él podía beber de la mía. Diciéndolo con simpleza: estábamos cambiando sangre.

"¿Por qué no puedo beber mi propia sangre? ¿Mi cuerpo no produce sangre?"

Frau apretó los dientes, molesto. "Tienes demasiadas preguntas. Si, eres mestizo así que tu cuerpo produce sangre, pero no, no puedes beber tu propia sangre. Ese es uno de los mayores tabú de los vampiros. Si tienes suerte, quizás sobrevivas y llegues a ser un Wars, pero si no lo eres, entonces morirás."

"Pero, ¿y si la bebo por accidente?"

"Una pequeña cantidad no cambiará nada, pero con cantidades mayores, acabarás hecho mierda"

"¿Qué son los Wars?"

"Vale, la sesión de Pregunta-Respuesta se acaba ahora. Tengo que darte de comer antes de que pierdas el control de nuevo." El rubio me dejó caer sobre su limpia cama y abrió su collar. Me ofreció su cuello, yo solamente le miré sin decir nada. ¿Qué se supone que debía hacer? ¿Qué esperaba que hiciese?

"Bueno, ¿no vas a beber?" preguntó como si fuera algo totalmente obvio de hacer.

"¿No puedo beber de tu muñeca? Estaba sangrando, ¿verdad?"

"No, ya se ha curado." Este alzó su mano y mostró la cicatriz. La herida se había curado ya, dejando solamente una pequeña línea en su piel. "La habilidad de regeneración de un vampiro es mayor que la de un humano" el sacerdote señaló mi muñeca. Se veía igual que la de Frau, a excepción de que la mía todavía estaba roja y sensible "La tuya es más lenta porque tu cuerpo está en estado crítico."

Frau acercó más su cuerpo al mí y se inclinó hacia mí. Su mano me guió hacia la curvatura de su cuello. Inhalé su aroma mi cabeza empezó a dar vueltas. Abrí mis ojos y lentamente le mordí. Oí un suave gemido salir de sus labios, pero en ese momento no me importaba nada a excepción de la deliciosa sangre.

"No te pierdas, mocoso"

Dio un suave suspiro y empujó suavemente mi cabeza, siendo que estaba tan ajeno a todo. No estaba acostumbrado a recibir cualquier tipo de afecto, excepto de Mikage, pero era bienvenido. Suspiró de placer, sintiendo un poco de calidez alcanzarle, y cuando mi fuerza empezó gradualmente a restaurarse, hablé suavemente en su oído "…Gracias, Zehel…"

Notas de la Autora: No es muy creativo por mi parte el usar los nombres usados como nombres verdaderos pero qué importa. Creo que necesito explicar sobre los "Nombres reales". Si has visto "Tears of Tiara", quizás entiendas como funciona, pero en caso de que no, lo explicaré.

A través de los nombres reales, las personas pueden controlar a los otros. Como en este caso, si Teito dijese el nombre de Frau con la intención de que este hiciese algo, entonces Frau, tendría que obedecer lo que Teito le ha ordenado, y viceversa. Por su puesto, esto del nombre real tiene que ver con los futuros capítulos y el argumento.

Lo siento si es muy Ooc…es difícil mantener sus verdaderas personalidades…

De todos modos, gente, ¡por favor, reviews! Este capítulo es más largo que los dos anteriores, por lo que supongo que puede ser recompensado con opiniones, ¿verdad? (Por favor, no ignoréis mi mirada de cachorrito~)