Hola! Aquí traigo un capitulo un poco mas largo de lo normal. He de confesar que me ha costado un poco mas hacerlo pero bueno aquí esta. Simplemente espero que os guste, espero opiniones buenas o malas. Gracias! Nos leemos en el próximo! Besos!

Capitulo 7 – Pequeña Barbra

Le costó más de veinte minutos para que finalmente, consiguiera que Finn se tranquilizara y le convenciera para bajar abajo para que se tomarse una tila. Lo vio sentarse en el sofá completamente abatido al mismo tiempo que su gata se quedaba a su lado observándole, pero en esta ocasión Finn, a diferencia de otros días, ni la miro. Simplemente miro hacia el gran ventanal, donde se quedo admirando como la ciudad Nueva York aun dormía.

Rachel preparaba el agua al mismo tiempo que intentaba tranquilizarse. Habían sido los minutos más angustiosos de toda su vida, Finn estaba completamente fuera de sí y nada de lo que dijera o hiciera era capaz de calmarle. Absolutamente nada. Incluso, cada vez que Rachel se acercaba a él, Finn retrocedía evitando cualquier contacto con ella.

Rachel suspiro profundamente para tranquilizarse. Su cabeza seguía dando vueltas sobre lo que había pasado. Finn ni siquiera le había dicho que significaba esas palabras, solo había repetido una y otra vez que él era el responsable de su muerte. Desde la cocina, le miro quien seguía completamente ido. Minutos más tarde, cuando estuvo preparada la tila, se acerco con ella en la mano. En cuanto sintió la presencia de Rachel, Finn giro el rostro y alago la mano cogiéndole la tila. La joven se sentó a su lado y la gata se puso rápidamente en su regazo. Le vio como se tomo la tila en silencio, solo interrumpido por pequeños maullidos de la gata. En un impulso, Rachel alargo su mano empezando a acariciar su pelo cariñosamente, susurro su nombre y lentamente giro su rostro para verla.

-¿Estas mejor? – Finn solo levanto las cejas, volviendo a dirigir la mirada al ventanal– Finn no sé lo que paso, pero… - Rachel no pudo seguir hablando porque Finn le interrumpió hablando en un susurro, pero demasiado contundente como para que Rachel dejara de hablar, mientras ella seguía acariciándole el pelo.

- Estábamos en medio de un ataque. Le dije que se pusiera en un lugar que estaría protegida, le dije que allí iba a estar a salvo. Ella no quería hacerlo, ella quería quedarse conmigo, pero me hizo caso y… le dispararon – Finn le miro de nuevo, Rachel se fijo en sus ojos que estaban llenos de lagrimas y mucho dolor en ellos – Yo la mate – Rachel negaba con la cabeza y le cogió el rostro con las dos manos para que le mirara bien.

- No, Finn, no es tu culpa. Tú no la mataste – Le dijo intentando aliviar el dolor y la culpabilidad que sentía Finn.

- Ojala no me hubiera hecho caso, ojala hubiera sido yo – Sollozo entre lagrimas, Rachel se movió hacia él abrazándole y haciendo que la gata se quitara de su regazo cuando se vio aprisionada entre los dos cuerpos. Sollozando, Finn se abrazo a ella y escondió su rostro en su cuello.

- Lo siento muchísimo, Finn. Siento mucho por todo lo que estas pasando – Sentía como Finn empezaba a llorar desconsoladamente y ella le abrazo lo más fuerte que pudo – Llora, Finn. Desahógate, todo irá bien, te lo prometo – Le susurraba palabras tranquilizadoras mientras le acariciaba la espalda y lo acunaba.

Tras algunos minutos, Finn se quedo apoyado su cabeza en sus piernas y se quedo durmiendo rápidamente. Rachel siguió acariciándole el pelo mientras lo vio como se quedaba durmiendo. Ella sin embargo no podía quedarse durmiendo, ya que después de lo que había pasado era imposible dormirse.

Parecía un niño indefenso, pero que ya no tenía nada de niño. Repaso la mirada por su rostro. Su barba de casi tres días y sus rasgos más definidos, sin duda le daban un toque más maduro. Sin embargo, tenia ojeras que hacía años no estaban ahí y se marcaban debajo de sus ojos, señal de lo mal que lo había estado pasando estos meses. Su rostro estaba más delgado desde la última vez que lo vio y notaba que se había adelgazado un poco más. Sin duda, todo este asunto le estaba afectado emocionalmente.

Rachel no pudo evitar empezar a llorar debido a toda la tensión que había acumulado en aquella última hora. Lloro en silencio, intentando no hacer demasiado ruido para no despertarle. Aun con lágrimas en su rostro, se agacho rozando sus labios en la frente de Finn, los apretó en su frente y le dio un beso.

Saldría de esta, estaba segura que lo conseguiría, a pesar de lo que muchos creían, Finn era fuerte y saldría de esta. Con esa idea en la cabeza, Rachel se quedo durmiendo también en el sofá con Finn encima y aun con su mano en su pelo.


Aún medio adormecida, sintió como alguien tapaba su cuerpo y sin duda lo agradeció, se movió en el sofá para coger la posición más cómoda y seguir durmiendo. Sin embargo, unos ruidos metálicos junto con algunos lametones de su gata en la nariz la despertaron finalmente. Se sentó en el sofá aun adormecida. Por un instante estaba desorientada, hasta que cayó en la cuenta que estaba en el sofá. Los ruidos se seguían sucediendo y en cuanto giro su rostro lo vio como se movía libremente por la cocina. Y en ese momento recordó todo lo que había pasado la noche anterior La pesadilla de Finn, la confesión y los lloros. Suspiro por un instante decidiendo que era lo que iba a hacer. Si abordar el tema aquella mañana o esquivarlo y dejarlo para otro momento. Se puso la manta sobre sus hombros tapándose el pequeño cuerpo y se levanto hacia la cocina.

- Buenos días – dijo Rachel entrando en la cocina e inspeccionando todo lo que estaba haciendo de desayuno. Finn se giro hacia ella al escuchar su voz. El joven mostro una suave sonrisa donde Rachel pudo ver que era algo forzada e incluso pudo ver vergüenza en sus ojos.

-Buenos días – su tono era algo bajo – Siento haberme dormido encima de ti.

- No importa – Le sonrió dándole a entender que todo estaba bien - ¿Qué estás haciendo? – pregunto inspeccionando de nuevo el cuenco donde había una masa uniforme.

- Unas tortitas, creo recordar que te gustaban - Rachel asintió sonriendo por el detalle. La joven quería ayudarle a cocinar, pero Finn había cogido las riendas aquella mañana y no le dejo, solo le permitió que pusiera la mesa. Una vez que termino de poner la mesa, obligo a Rachel a sentarse en ella y esperar a que Finn terminara.

- Mmmm están muy buenas – Dijo Rachel aun con la boca medio llena haciendo que Finn se riera. Algunos minutos después, Rachel se atrevió a preguntar, ya que creía que lo mejor era abordar el asunto cuanto antes- ¿Cómo estás? – La sonrisa de Finn se borro por un instante aunque intento mostrar normalidad, miro a Rachel por el rabillo del ojo para después mirar su café antes de llevárselo a la boca.

- Un poco mejor, siento el espectáculo de anoche – Quería evitar el tema, pero sabía que con Rachel eso era algo difícil de conseguir.

- Eso es lo de menos Finn – El joven le miro mientras suspiro preparándose para entablar una conversación que realmente no quería tener en ese momento – No puedes seguir escondiendo esto, tienes que pedir ayuda, hablarlo, no lo puedes guardar dentro, Finn – Finn le miro y negó con la cabeza - Finn no te puedes hacer eso, tienes que sacarlo, llorar, expresar lo que sientes. Si no vas a caer enfermo.

- No estoy preparado para hablar.

- Porque crees que tienes la culpa de algo que no la tienes, Finn. Es muy triste, lo que te ha pasado, lo sé, seguramente no lo olvidaras jamás. Pero tienes que superarlo, perdonarte.

- El ejercito me ofreció una terapia psicológica, pero lo rechace.

- ¿Por qué? Te vendría bien. Estamos hablando de un tema muy serio, Finn si te quedas con esa culpabilidad, puedes sufrir algunas problemas serios – Finn seguía mirando al frente sin decir una palabra y por unos segundos muy tensos Rachel volvió a hablar – Esta bien, si no quieres hacerlo por ti, hazlo por mí. Te lo estoy pidiendo.

- No puedes hacerme esto, Rachel.

- Nadie te queremos ver así, como estas ahora. Tu madre no sabe qué hacer para ayudarte, igual que Kurt e incluso Puck. Todos vimos que estabas mal, Finn, te queremos y queremos que estés bien – se quedo callado durante unos instantes, antes de suspirar y volver a hablar.

- Me lo pensare.

- Bien – El desayuno trascurrió con mucha tensión al principio donde ninguno de los dos dijo nada.

Rachel sabia que presionar a Finn para buscar ayuda no era ni de lejos la mejor opción para que Finn aceptara, pero conocía lo orgulloso que podría llegar a ser. Estaba siendo un poco incomoda el desayuno, hasta que Finn volvió a hablar.

- ¿Qué plan tenemos para hoy? – Le pregunto Finn, cambiando de repente el tono, haciendo que Rachel le mirara con una sonrisa haciendo que quedara olvidado la conversación anterior.

- Buena pregunta – murmuro Rachel antes de adelantar el cuerpo y empezar a hablar - He pensado que podríamos por la mañana hacer alguna visita turística, ya sabes, Central Park. Después te llevare a comer a un restaurante buenísimo, te va encantar la comida y si te parece bien, podemos ir a ver Spring Awakening. Es un musical nuevo. Me ofrecieron el papel pero hay una escena de topless y no me atreví a hacerla, pero está muy bien – Finn asintió aunque cuando Rachel había nombrado la palabra topless su mente se imagino a Rachel en topless y tuvo que mover la cabeza para intentar seguir escuchando a Rachel y evitar que esa imagen volviera a su cabeza - Y después vamos con mis amigos. ¿Te parece bien? – Finn asintió y sonrió.

-Perfecto – Sonrió ampliamente dándole a entender que era un buen plan, de hecho a él se lo parecía.

El día paso muy rápido para la pareja, disfrutaron de una mañana de turismo por la ciudad de Nueva York. A pesar de que Finn había visitado algunos de esos lugares era agradable visitarlos junto a Rachel. Era como una verdadera guía de la ciudad de Nueva York. Se sabía algunos detalles que estaba seguro que ni siquiera los propios Neoyorkinos sabían. Tras comer, siguieron visitando la ciudad hasta que fue la hora del teatro, que gracias a que ella era una leyenda en el mundo Broadway, no le costó trabajo en coger dos entradas.

- La actriz que hace Wlenda fue conmigo a NYADA, me ha sorprendido mucho – Murmuro Rachel tras haber cenado y se dirigían hacia donde habían quedado con sus amigos.

- Lo ha hecho muy bien – Sonrió Finn. Realmente le había gustado ver ese musical y en el fondo a Finn le hubiera gustado ver a Rachel en ese papel.

- Si, me ha encantado – Dijo sonriendo – Ah, mira allí están mis amigos – señalo hacia sus amigos que estaban en un grupo hablando y riendo entre ellos, y tiro de Finn mas fuerte.

-Rachel, ¿Habéis quedado en un Karaoke? – Pregunto Finn, al ver que el grupo de amigos estaba enfrente de uno, mientras Rachel tiraba de él con fuerza para caminar más rápido hacia ellos.

- Si, te va encantar, tenemos que cantar una canción.

- Hace años que no canto – Pero Rachel no le hizo caso, quien ya se había adelantado para saludar a sus amigos.

El grupo estaba formado por tres chicas y dos chicos. Finn se quedo detrás mientras Rachel saludo con un abrazo primero a una chica rubia, alta y de ojos azules quien parecía susurrarle algo al oído mientras le abrazaba y Rachel le dio un suave manotazo cuando se separo para saludar a la otra chica. Finn sin duda supo que estaba hablando de él, sobretodo cuando la joven se le quedo mirando interrogándole tras saludar a Rachel. Finn se quedo un poco alejado algo incomodo viendo como saludaba uno a uno a sus amigos.

-Dichosos ojos los que te ven, pequeña Barbra ¿Dónde te metiste?

- Ya sabes, Tony, la pequeña Barbra está muy ocupada – Le respondió con una sonrisa – Chicos, os presento a Finn Hudson – la mirada se centro en él y pudo ver miradas de todo tipo: desde preocupación hasta incluso de odio. En ese momento, se dio cuenta que no era una buena idea quedar con sus amigos. Finn solo sonrió.

Les presento uno por uno: la rubia alta de ojos azules, se llama Lindsay. A su lado una morena, de aspecto tímido pero con una mirada que le genero mucha inquietud: Kate. Y la ultima chica una pelirroja pecosa de ojos verdes, muy afectuosa en el abrazo: Alyssa.

Sin embargo, parecía que los dos chicos tenían cierto recelo hacia él. Tony y Mark. Nada mas apretarle la mano a ambos, pudo notar una especie de señal o así se lo tomo Finn al notar el apretón de mano muy fuerte. Sin duda era un mensaje de que 'no dañara a su pequeña Barbra'. No hizo falta palabras para que Finn viera eso en sus ojos y en sus gestos, pero las siguientes palabras lo confirmaron.

- ¿Tu eres el del ejercito, verdad? – Pregunto uno de los chicos con un tono no muy amable. Finn asintió - ¿Y cómo que te has dignado en aparecer después de tantos años?

- Mark – le dijo Rachel en forma de reproche antes de que Finn contestara. El joven miro a Rachel guardando sus palabras antes de que volviera a hablar – Bueno, dejemos las preguntas para más tarde, vamos a disfrutar un poco la noche ¿no? – dijo en un intento de que no empezaran una discusión o un intercambio de palabras entre ellos.

Finn aprovecho el momento en que todos entraban delante de ellos para acercarse a Rachel y poder susurrarle algo en forma de reproche.

- Menos mal que no les hablaste mal de mí – Rachel miro hacia arriba y no pudo evitar sonreír.

- No te preocupes, en cuando les diga lo de Kevin, ya no te odiaran.

Los amigos de Rachel buscaron una mesa redonda suficientemente amplia para todos y nada más sentarse, Finn se ofreció a ir a la barra a pedir las bebidas de todos. Aunque realmente fue Rachel quien le pidió si podía ir a la barra. Y es que quería explicar lo que estaba pasando. Finn era consciente y no le importo ser él que trajera las bebidas. Nada mas desaparecer, las preguntas se sucedieron una tras otra.

-Peque, ¿Nos puedes contar que está pasando?

-¿Has vuelto con él después de lo que te hizo?

- No, escucharme, es un poco largo de explicar y ahora no me da tiempo, pero os puedo asegurar que él no hizo nada. Toda la culpa fue de Kevin, me engaño y no me dijo que Finn vino a verme – Lo dijo rápidamente mientras veía que sus amigos abrían los ojos desmesuradamente. Todos habían conocido a Kevin y sabían su historia con él así que aquello no les pillo por sorpresa.

- ¿Finn vino y Kevin no te lo dijo? – Le pregunto Mark.

- Si, os lo explico otro día – murmuro Rachel cuando vio que Finn ya venía para allí – tratarlo bien, se ha portado muy bien conmigo y lo está pasando muy mal.

- ¿Te estás enamorándote otra vez de él? – pregunto Kate, pero la pregunta quedo en el aire cuando Finn se acerco con algunas bebidas.

- Espera que te ayudo – murmuro Mark, quien se fue con él para ayudarle a traer las bebidas que faltaban.


- ¿Quién empieza? – Pregunto Lindsay mirando con una sonrisa picara a sus amigos.

- Es obvio, ¿No? Finn – Tony señalo a Finn y este miro asustado a los demás.

- ¿Porque yo?

- Porque eres el nuevo y no hemos escuchado tu voz, según Rachel cantas muy bien.

- Pero hace mucho que no canto – Miro a Rachel para que esta le diera algún tipo de ayuda para que le sacara de ese apuro, pero la joven respondió de una manera que mas que le ayudara le perjudico.

- Podemos cantar una juntos – Murmuro Rachel – alguna que hayamos cantado en el Glee club – Finn le miro abrió la boca intentando inventarse alguna excusa pero no salió ninguna coherente - No me puedes decir que no. ¡Vamos, por favor! – murmuro Rachel poniéndole un mohín, haciendo que Finn no tuviera más remedio que aceptar.

- Esta bien – y antes de que se diera cuenta, Rachel ya estaba tirando de él.

- ¡Finn y yo os vamos a dejar impresionados! – Les dijo a sus amigos, antes de irse tirando de la mano de Finn para pedir la canción.

- Pues como siempre – dijo un resignado Tony, haciendo reír a sus amigos, quienes ya estaban acostumbrados a que sus actuaciones fueran impresionantes.

- ¿Cómo creéis que acabaran? – Pregunto Alyssa a sus amigos cuando la pareja desapareció de su vista.

- Juntos – Dijeron al unisonó los cuatro amigos y a continuación se rieron.

- Eso mismo pensé yo. Mirarlos – murmuro, mientras vieron como Finn y Rachel elegían la canción. Rachel miraba a Finn con una sonrisa en la boca mientras Finn dijo algo que hizo reír a carcajadas a Rachel y haciendo que él sonriera mirándole embobado.

Finalmente eligieron Don't Break My Hearth. Finn se movía nervioso en el escenario cuando las primeras notas empezaron a sonar.

-La verdad es que la canción les pega – murmuro a Mark a sus amigos quienes no pudieron reprimir las risas.

-Wow, ¿estáis viendo lo mismo que yo? – murmuro Kate cuando la pareja cantaba mirándose a los ojos y completamente metidos en su papel. Parecía que no hubiera nadie más que ellos en la sala, estaban en su propio mundo cantando la canción.

- Si, lo estamos viendo – La química era tan grande entre ellos dos, que ninguno de sus amigos podían apartar la mirada del espectáculo.

Una vez que acabaron de cantar, toda la sala aplaudieron en una ovación y en especial sus amigos, quienes se levantaron encantados aplaudiendo a la pareja. Rachel saludaba como era costumbre como la gran estrella que era, mientras que un tímido Finn simplemente sonreía.

-Wow, impresionante, realmente Rachel no exageraba sobre tu talento – le dijo Alyssa, mientras se sentaba. Finn aun sentía la vergüenza en su rostro y se encogió de hombros.

-Hacia mucho que no cantaba – se justifico de nuevo, no sin antes fijarse que sus amigos, le miraban diferente que la primera vez que la habían visto.

- Recuperaras la práctica con un par de Karaoke mas – dijo Mark – bueno ¿ahora quien va? – miro a sus amigos, hasta que Alyssa se ofreció, siempre que cantara con ella las chicas quienes aceptaron encantada.

Por un momento, Finn se sintió indefenso cuando se vio solo con los dos chicos, pero pronto descubrió, que lo que les había contado Rachel había hecho su efecto y no estaban a la defensiva.

-¿Así que no volverás al ejercito? – le pregunto Tony demasiado interesando en saber sobre sus intenciones.

- No, no volveré.

- Entonces te veremos más por aquí, ¿no? – le dijo Mark.

- Bueno tengo pensado volver a Ohio, pero intentare venir a ver Rachel más a menudo – Los dos amigos se miraron con cierta sonrisita y Finn les miro curioso, pero antes de que pudiera decir algo, las chicas ya habían empezado a cantar Girls Just Wanna Have Fun de Cindy Lauder y los chicos se giraron a mirarlas. Finn les miraba con atención mientras la tarareaba y por un momento Rachel y Finn se quedaron mirando mientras la cantaba.

La noche se fue relajando poco a poco hasta que finalmente Finn se fue integrando en el grupo y las risas no tardaron en aparecer, cuando Finn empezó a contar alguna de sus anécdotas que hicieron reír a todos. Rachel pudo ver que la relación entre sus amigos y Finn parecía que iba mejor.

A las 2 de la madrugada, el grupo se despidió y cada uno se fue cada uno por su lado. Mark vivía cerca de donde vivía Rachel, y era habitual que él le acompañara hacia su casa y en esta ocasión fue así también. Los tres se fueron caminando hacia su casa, riendo y contando anécdotas del Glee Club en su mayoría. Donde Rachel había contado lo de que casi le rompió la nariz por su manera de bailar y otras cosas que hicieron reír a Mark.

-Cuídate, peque – Mark dijo cuando se despidieron dándose un abrazo – ya me contaras tus novedades de tus audiciones, quiero ser el primero en saberlas, eh.

- Si, por supuesto.

- Encantado de conocerte – le dio la mano a Finn y este le correspondió mucho más tranquilo que al principio de la noche – espero verte más.

- Igualmente – susurro Finn con una sonrisa.

- Espero que esta vez no la fastidies y no la hagas sufrir – Su tono se volvió algo más dura mientras miraba directamente a Finn.

- ¡Mark! – le riño Rachel, pero Finn ya había empezado a hablar cuando la joven le había pronunciado su nombre.

- No te preocupes, lo último que quiero es hacerla sufrir – Había visto algo en sus ojos que le decía que estaba diciendo la verdad y Mark sonrió.

- Sera mejor que nos vayamos – dijo Rachel intentando que la conversación no siguiera y tras esto, Rachel y Finn se metieron en el portal de su casa.


-Rachel, no creo que dormir contigo evite que tenga pesadillas, además no creo que sea adecuado que durmamos juntos – El joven se quito la chaqueta dejándolo en el colgador de la entrada. Vio como una Rachel con el ceño fruncido se dirigía a la cocina, y es que según le había comentado Rachel mientras subía en el ascensor, la joven había pensado que si ella y Finn dormían juntos podrían evitar las pesadillas de Finn.

- Nos hemos metido muchas veces en la cama juntos, Finn – La joven se dirigió a la nevera cogiendo una botella de agua, al ver que Finn no respondía, se giro y lo vio mirándola, con una sonrisa picara saliendo de su boca y se apresuro a aclarar – Quiero decir, hemos dormido muchas veces juntos – Finn levanto las cejas y su sonrisa se ensancho mas – sin hacer cosas guarras… Ay ya me entiendes – le dijo bajando el tono cuando había dicho lo de 'cosas guarras' al mismo tiempo que noto las mejillas que se ponían coloradas y se giro para coger un vaso y así poder obviar la mirada de Finn.

-La verdad es que no, siempre hemos hecho 'cosas guarras' cada vez que hemos dormido juntos – Finn imito el tono de voz mientras hablaba con un tono divertido. En ese momento la gata maulló – ¿ves? Hasta tu gata me da la razón.

- Finn, estoy hablando en serio, de pequeña siempre tenía muchas pesadillas e iba a dormir con mis padres y se me pasaban. Podemos intentar dormir juntos – Vio de nuevo la sonrisa de Finn y apresuro a añadir – Sin hacer cosas guarras – Finn no pudo evitar reírse y Rachel le miro intentando no ponerse roja.

- Si, dormiré contigo sin hacer cosas guarras – Levanto la mano en forma de juramento en plan de broma y Rachel le dio un suave empujón por su comentario, pero finalmente no pudo evitar echarse a reír, antes de anunciar que iba al baño a hacer su ritual.

Finn se estaba tomando todo este asunto a broma porque le parecía divertido e incluso dulce que Rachel siguiera siendo tan 'puritana' fuera de la cama, mientras sabia perfectamente que dentro de ella era totalmente desinhibida.

Pero lo cierto, es que Finn no estaba seguro si podría sobrevivir a ello, sin que algo ocurriera. Esa era la realidad. Y eso era precisamente lo que quería evitar. No quería que pasara nada entre ellos dos en ese momento. No podía dudar que seguía teniendo mucha atracción sexual con Rachel y el dormir juntos no iba a facilitar las cosas. Pero él iba a procurar que no pasara nada, porque él no se veía preparado para tener una relación estable ahora mismo. Estaba demasiado desecho emocionalmente como para tener una relación con ella.

Mientras se cambiaba de ropa, se dio cuenta de que Rachel tenía razón, tenía que curarse a sí mismo, perdonarse de todo lo que había pasado en el ejército y volver a ser él. Lo cierto es que el estar allí con Rachel le estaba viendo bien para recuperar un poco de él. Le estaba ayudando a ser él de nuevo. Se había olvidado por momentos del dolor. Aunque Daisy seguía estando presente por momentos, era inevitable. Le había ayudado a respirar.

Espero a Rachel en su habitación un poco cohibido ya que no sabía qué hacer y espero a que saliera del baño. Se quedo mirando las fotos una por una, mientras los recuerdos se amontonaron rápidamente en su mente. Habían pasado seis años y parecía que había pasado una eternidad. No pudo evitar sentir cierta melancolía. Sin duda a pesar de los malos momentos había sido una de sus mejores épocas. Estaba tan absorto mirando las fotos que no se dio cuenta que Rachel apareció detrás suyo.

-¿Qué te han parecido mis amigos? – Le pregunto Rachel cuando Finn se metía en la cama. Finn le miro con una sonrisa.

- Bien, aunque si no me odiaran tanto, estaría mejor – dijo una vez que ya estaba metido entre las sabanas y se acomodaba sentado en la cama contra el cabecero. Era una situación extraña, estar juntos en la cama, pero intentaba que fuera lo mas normal posible.

-No te odian, solo tienen una imagen equivocada de ti.

- No me puedo imaginar porque será – Rachel viro los ojos al cielo.

- No te preocupes que todo cambiara.

- Eso espero – Por un momento se mantuvieron en silencio, cada uno en su mundo, pero no era un silencio incomodo e incluso Rachel había empezado a cerrar los ojos - Me alegro mucho por ti – Le miro con confusión.

- ¿Por qué?

- Lo has conseguido. Ser una gran actriz, tener esos amigos que te adoran y te quieren. Tienes todo lo que siempre soñaste. Estoy muy orgulloso por ti – Sus ojos y su mirada afirmaban lo que sentía. Realmente se sentía orgulloso de ella – te lo mereces todo lo que tienes, pequeña Barbra – Rachel se rio al escuchar a Finn llamarle de esa manera que era algo muy habitual en sus amigos.

- Muchas gracias, Finn – Rachel sonrió por sus palabras significaban mucho para ella que él le dijera eso – Aunque aún me queda algo para ser feliz del todo – No hacía falta que le dijera que estaba hablando de él.

- Todo llega, con el tiempo – Finn le miro dándole a entender lo que quería decir. Rachel sonrió y se acomodo mejor en la cama al mismo tiempo que la gata se puso entre medio de ellos.

- ¿Y tú has conseguido lo que te soñaste? – Vio como Finn suspiro, miro al techo poniendo sus manos bajo su cabeza.

- Sinceramente no lo sé. Ha sido duro estar en el ejército. Nunca pensé que llegara a hacer las cosas que hice. Es muy duro – La cara de Rachel mostro tristeza y hablo.

- Pero ahora tienes la oportunidad de volver a empezar.

- Lo sé. Lo único que me siento como si estuviera en el instituto, volviendo a elegir que quiero hacer con mi vida.

- Eres muy fuerte Finn, podrás con esto y con más.

- Eso espero.

- Yo se que lo harás, yo confió en ti - justo en ese momento, un gran bostezo hizo que Rachel dejara de hablar, haciendo reír a Finn - Me encantaría seguir hablando pero me muero de sueño – se movió hacia a él y le dio un abrazo - Buenas noches – se inclino dándole un beso en la mejilla – despiértame si tienes alguna pesadilla – apago la luz y se fue acomodando hasta encontrar la mejor posición.

La ventana estaba abierta y eso le permitió verle casi con claridad. Se quedo mirándola como se ponía boca abajo y como se quedaba durmiendo con la boca entreabierta, el pelo revuelto. No pudo evitar sonreír el verla así. Era muy adorable verla así. Siempre le había gustado verla dormir. Le costó dormirse ya que inevitablemente se puso a pensar en su situación, en Daisy, en Rachel y en su situación laboral que le impidió que pudiera dormir. Pero aun así tras dar mucha vuelta lo consiguió.


Cuando Finn abrió los ojos, estaba solo en la cama. Miro hacia el despertador, las 10.03 de la mañana. Por primera vez, en días no había tenido pesadillas, quizá Rachel tenía razón. Con algo de pereza, se levanto y fue hacia la cocina donde estaba Rachel aun con el pijama. Nada más verlo, Rachel se acerco a él dándole un abrazo poniéndose de puntillas y Finn le correspondió mientras de escondía su rostro en el cuello.

- Creo que hoy no vamos a poder hacer mucha cosa – Murmuro Rachel aún cuando le estaba abrazando. Finn no entendió a que venía aquello. Pero cuando se separo, Rachel señalo a la ventana de la cocina que daba a la calle se veía como estaba nevando a una cantidad bastante considerable.

- Parece que será un día hogareño – Murmuro Finn - Películas, jugar a los videojuegos – Finn sonrió.

- Yo quería seguir con la visita turística.

- No me importa, nos lo pasaremos bien igual – Y tenía razón, ellos no necesitaban hacer grandes cosas para pasárselo bien.


Finn salió de la ducha algo confuso. Nada mas meterse en la ducha, unos ruidos ensordecedores empezaron a retumbar por toda el apartamento. Parecía algo así como la batería, pero parecía muy descompasado. Los ruidos se paraban y volvían a retomarse segundos más tarde. Una vez que se volvió a vestir con unos pantalones finos y una camisa fina, se dirigió hacia donde venia el ruido. Y se encontró a Rachel en la sala de ensayo, sentada enfrente de la batería, tocando, o más bien intentando, tocar la batería.

-¿Qué haces? – pregunto Finn haciendo que Rachel parara un instante de tocar para mirarle.

- Intentando tocar – y volvió a llevar las baquetas a los tambores. El joven se adentro en la sala de ensayo y Rachel paro sus movimientos viéndole como entraba.

- No se hace así. Mira - cogió una de los taburetes, se puso detrás, le cogió de las manos y le ayudo a marcar un ritmo, lento al principio.

- Oh, déjame a mi ahora – Intento ella sola hacer ese ritmo y lo hizo bien. Finn le sonrió, mientras le intentaba enseñar otros ritmos.

- Muy bien.

- Me gustaría aprender.

- Si quieres te puedo enseñarte un poco.

Casi sin quererlo, la mañana la pasaron en la sala de ensayo mientras Finn le enseñaba algunos ritmos. Rachel estaba más que emocionada, intentando aprender a tocar la batería. Finn le daba el visto bueno en según qué momentos y en otras le corregía en según qué cosas.

-Eres muy buena alumna – Sonrió, mientras aun tenia cogida una de sus manos con las baquetas, ya que acababa de marcar el ritmo y esperaba que Rachel lo repitiera.

-¿Si? – Rachel giro su rostro hacia atrás para verle mejor, sin darse cuenta de que sus rostros están demasiado cerca. Sus narices se rozaban, pero ninguno de los dos se aparto. Sus alientos se entremezclaban y los latidos del corazón se aceleraron. Sus rostros se acercaron lentamente, Finn cerró los ojos con anticipación y sus labios se rozaron…

*Bip, bip*

Se separaron rápidamente debido a la confusión. El sonido procedía de abajo y Rachel lo reconoció, se levanto y salió corriendo para coger el móvil. Finn la vio salir rápidamente de la habitación mientras tiro la cabeza para atrás maldiciéndose a si mismo.

-Eres un estúpido – se dijo a sí mismo. Él no podía dejar que esto pasara, ahora no era el momento. Estaba seguro que Rachel no tendría ningún problema en empezar nada con él ahora, pero él no podía permitir que esto pasara.

Se levanto moviendo nerviosamente por la sala, y tras unos paseos nerviosos mientras escuchaba la voz de Rachel hablar con Kurt, cogió la guitarra. Quizá aquello le tranquilizaba. Empezó a tocar notas improvisadas, creando una melodía, que la repitió, una y otra vez.

-Me gusta, ¿Qué canción es? – le pregunto cuando entro de nuevo en la sala.

- No lo sé, me la he inventado- Rachel cogió uno de los taburetes y se sentó enfrente. El joven empezaba otra vez a repetir la melodía y de repente, Rachel empezó a cantar una letra improvisada. Una letra que le salió casi pensar. Rachel estaba impresionada de ella misma.

- Me gusta mucho – dijo emocionadamente Finn.

La pareja se paso toda la mañana y parte de la tarde componiendo y cantando la canción que acaban de crear. Finn le ayudaba a Rachel a crear letras que le inspiraran a ella. Ya eran más de las ocho de la tarde cuando dieron por finalizada ese día de composición.

-La voy a llamar 'Empty Handed' Si algún día saco un disco, esta canción la meteré y estará dedicada a ti. Me gusta mucho – dijo Rachel con una emoción desbordante.


-Me hubiera gustado que hubiéramos salido algún sitio pero con este tiempo – Tras cenar, unas pizzas congeladas que Rachel tenia, la pareja se puso a ver una Grease. Estaban sentados en el sofá tapados por varias mantas – pero me ha gustado mucho componer contigo.

- No importa que no salgamos mucho, mientras este contigo – dijo con total sinceridad.

- Eres el hombre más dulce del mundo – el tono y la mirada que le hecho Finn supo que estaba diciendo la verdad. Finn solo se puso un poco rojo y volvió a mirar a la televisión.

En un momento determinado, Finn vio como Rachel se acurrucaba contra la manta tapándose hasta la boca. Sonrió antes de preguntarle si tenía frio, quien la joven asintió con la cabeza al mismo tiempo que la sintió temblar.

- Este apartamento es muy frio – contesto Rachel

Finn se acerco a ella, paso su brazo por su hombro y le abrazo fuertemente. Puso su manta encima de la manta de ella mientras intenta que Rachel entre en calor. Así estuvieron un rato mientras Rachel se apoyaba contra su hombro. En un acto inconsciente, Finn le dio un beso en el hombro que en ese momento había quedado al descubierto, era un gesto cariñoso que Finn siempre hacia cuando estaban juntos. Rachel se estremeció, pero en esta ocasión no era por el frio. Finn le apretó mas, mientras sus cuerpos estaban completamente pegados.

El cerebro de Finn le decía que se apartara que no debía de hacerlo, pero su cuerpo no parecía responder a lo que le pedía. E hizo todo lo contrario, la apretó más a él. Rachel estiro el cuello hacia atrás y Finn vio la tentación. Bajo su rostro, besando suavemente su cuello repetidamente, besos suaves y delicados que hicieron que Rachel cerrara los ojos de placer. Cuando los abrió levantando la vista hacia él, vio en sus ojos lujuria. No debía hacerlo, Finn sabía que no tenía que hacer, pero lo hizo… llevo sus labios hacia los suyos y los apretó a ellos, sintiendo la respuesta inmediata de Rachel. Estaba cometiendo un error, pero ya se arrepentiría de él mas tarde.

Y olvidándose de todo, abrió sus labios abandonándose al beso que lo llevaría a la locura.