Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora: Aloha~ Bueno, como véis, he quitado las reseñas de la autora de la obra, mayormente porque es ya una repetición de agradecimientos a los lectores y a su beta reader, así que no veo sentido de traducirlo. La historia original podéis encontrarla con este mismo nombre y su autora es Vyrian D. Os lo comento porque no sé si lo mencioné con anterioridad y por si queréis dejarle algún comentario personalmente o por si queréis seguir la historia directamente y no esperar a las traducciones (en el caso, ambas, de que seáis buenos con el inglés).
Por lo demás, todo seguirá igual, aunque me di cuenta de que empecé a traducir poniendo guiones en los diálogos en vez de comillas, como en el original, y ahora estoy haciéndolo con comillas. Siento la confusión pero de ahora en adelante seguirán siendo comillas. Ha sido un fallo del que ni siquiera yo me di cuenta.
Dicho eso, espero que os esté gustando este fanfic tanto como me gustó a mi cuando lo leí y os animo a que dejéis vuestros comentarios. Ya sabéis: opiniones, críticas, etc. No es mi fanfic, porque es una traducción, tal y como dice en el resumen, pero sería fantástico debatir sobre ello~
¡Que lo disfrutéis~!
Noche 5: Mentiras
"Al parecer, el cómo eligen a sus reyes depende del verdadero nombre de los candidatos. Sus reyes deben tener el "Raggs" en sus nombres. Normalmente ese nombre solamente aparece en el nombre de los príncipes. Para resumir, eres el príncipe, no… el Rey de Raggs, Teito-kun"
Me quedé sin palabras mientras los obispos continuaban mirándome en silencio. No sabía lo que decir, sin embargo, ellos estaban esperando mi respuesta. Sinceramente, habían elegido un mal momento para convencerme. Bueno, tal vez no estaban intentando convencer a nadie y simplemente estaban tratando de darle información, pero dudaba de que eso fuese cierto. No parecían ser mentirosos (la mayoría de las veces) pero, ¿quién podría creerlo si alguien que apenas conoces se acerca a ti y te dice que eres el príncipe- eh, no, "un Rey"? No conocía a nadie más, pero definitivamente no podía creerles.
"Creo que todos tenemos algo en lo que pensar" sin esperar su aprobación, me levanté y salí a toda prisa del invernadero, intentando ignorar las miradas que estaban clavadas en mi espalda.
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Mientras tanto…
Los tres observaron silenciosamente al chico, como si esperasen que de repente se fuese a dar la vuelta y a volver.
"¿Y ahora qué?" Frau fue el primero en intervenir. Estaba acostumbrándose a tratar con el muchacho, a pesar de que no le gustaba encargarse de este tipo de cosas.
"Hm… supongo que solo podemos esperar, ¿no?"
Castor se recostó en la silla y le dio un sorbo a su té, hablando por encima del borde de la taza. Era normal que los otros dos obispos y sangre pura actuasen tan tranquilos y relajados, pero Frau deseaba que pudiesen tomárselo ligeramente más en serio. Si Teito Klein era realmente el heredero al trono, todo cambiaría. Empezaría una nueva guerra, y eso significaba que muchas personas morirían.
Frau suspiró con cansancio, desplomándose en la silla. Estaba feliz de tener dos amigos tan cercanos, pero estar cerca de ellos cansaba también. Después de todo, nadie podía adivinar lo que pasaba por su mente, ni siquiera él.
"Voy a dar un paseo" dijo el rubio de pronto, casi saltando de su asiento en su prisa por irse. Empezó a alejarse, moviendo su hombro ligeramente sin mirar atrás.
"No le cojas demasiado cariño al chico, Frau"
El rubio se detuvo a mitad de camino, sus músculos se tensaron mientras se preparaba para una pelea. Usó todo su autocontrol para quedarse en esa posición y no volver para lanzarle una mirada penetrante al obispo de pelo rojizo. No era tanto por el chico si no por el modo en que se lo había dicho. Era como si Frau hubiese empezado a querer al muchacho. Porque no era así. Teito Klein era interesante y su sangre buena; su relación con Teito era simplemente para beneficiarlos a ambos. Frau necesitaba su sangre para sobrevivir y el chicho necesitaba la sangre de Frau para mantener su cordura intacta.
"Lo sé" respondió fríamente el rubio, saliendo de la habitación antes de que pudiese decir algo más.
Castor no dijo nada sobre la respuesta de su amigo, simplemente le observó cruzar los patios de la iglesia. Estaba esperando ese tipo de reacción, pero aún era difícil y le había dado un fuerte golpe. Sacudiendo su cabeza, Castor devolvió su atención a otro asunto que les ocupaba. Por otro lado, sabía que era solo un intento de cambiar de tema. No lo admitiría en voz alta, por supuesto, pero su compañero lo sabía. Aunque no es que Labrador fuese a decir algo, de todos modos.
"¿Qué piensas, Lab?"
Labrador tomó gentilmente la taza de Castor, la cual había acabado vacía mientras estaba pensando. Con un agradecimiento murmurado, el mayor de los dos tomó un sorbo del cálido té y disfrutó del sentimiento de calidez que descendía por su garganta. Su cuerpo inconscientemente se relajó y se recostó hasta quedar descansando en la silla. El cansancio estaba haciendo mella lentamente en su cuerpo, ahora que el enfrentamiento estaba acabado.
"Creo que estamos en lo cierto. Quiero decir, Teito-kun es obviamente el heredero" Labrador se sentó al lado de su compañero y se sirvió una taza de té, también descansando en su silla.
Después de eso, ninguno de los dos volvió a hablar. El silencio era casi aplastante, excepto por la multitud que recorría el camino que pasaba por el invernadero. Ambos sangre pura estaba pensando profundamente en la misma cosa: Teito Klein. El chico era de todo menos normal. Incluso desde que había llegado, algunas cosas habían empezado a cambiar. La repentina sed de sangre de Frau, el extraño vampiro que se había colado en la iglesia: todo era demasiado extraño como para ser una coincidencia. Era como si la presencia del muchacho hubiese empezado a atraer a los vampiros. No podían ignorar el hecho de que estos eran atraídos inconscientemente por el muchacho. Era diferente de la sed de sangre, pero era extrañamente interesante.
"¿Estás pensando lo que creo que estás pensando, Castor?"
"Por supuesto. Debería saber lo que sea que esté pensando, Lab. Ambos estamos unidos por el pacto" dijo Castor, sonriendo ligeramente y alcanzando la mano de su pareja, entrelazando sus dedos con suavidad. La calidez empezó a extenderse por ambas manos, causando que Labrador sonriese a causa del pacto.
Los pactos de sangre eran poderosos, además de peligrosos. Una vez que dos personas estaban unidas por el pacto, dependería cada uno de la vida contraria; la muerte de uno significaba la muerte del otro. Más que eso, todo pacto hecho tenía unas emociones básicas, una conexión entre los dos delimitada por el pacto. Esa base emocional era llamada "Pilar".
En su caso, su Pilar era sus sentimientos de quererse proteger el uno al otro. Ambos, no, la mayoría de los sangre pura tenía un traumático pasado y cuando quedaban solamente siete de ellos, Castor y Labrador, los cuales compartían fuertes sentimientos el uno por el otro, habían decidido protegerse mutuamente.
"Tengo un mal presentimiento…" sus manos ya no estaban unidos pero sus corazones loe estaban y siempre lo estarían, como uno solo. Castor inmediatamente entendió a lo que quería decir su pareja. Las predicciones de Labrador eran tan precisas que algunas veces asustaban. "Espero que nada malo les ocurra…"
Los pétalos de flores danzaban alrededor de ellos, mecidos por el viento, dando vueltas alrededor del cerrado invernadero. No había viento dentro del invernadero, pero los pétalos, a pesar de todo, se mecían como si lo hubiese. Castor y Labrador miraban los pétalos volar con preocupación, causando que el color de los pétalos al caer pareciese nieve blanda, flotando por el aire con olor a fresas.
"Algo muy oscuro está escondiéndose alrededor, preparándose para llevarse lejos al chico… La sombra está haciéndose más grande y cuando Teito-kun caiga en la oscuridad, estoy asustado de que se pierda a sí mismo"
"No lo hará. No te preocupes, ese chico no es tan débil como pensábamos al principio. Además, Frau le protegerá"
"Eso espero…"
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Medianoche, frente a la Iglesia de Barsburg
El cielo estaba oscuro a excepción de los destellos de luz de los relámpagos, acompañados del auge de los truenos. Era extraño como el tiempo cambiaba tan rápido. El cielo estaba claro antes, pero ahora había una terrible tormenta. Ya que a medianoche la iglesia ya estaba cerrada, y los residentes estaban ya en el mundo de los sueños. El área de alrededor de la iglesia estaba mortalmente silenciosa a excepción del duro salpicar de la lluvia y el retumbante sonido de los truenos. Desde la distancia, unos débiles pasos apenas se escuchaban, acercándose a la puerta de la iglesia.
La persona vestía un impermeable negro, su rostro estaba completamente escondido por una capucha a excepción de sus labios, los cuales estaban pálidos y secos. Su mano temblorosa salió de dentro de su abrigo, descansando en la empuñadura de la puerta.
"Así que aquí es donde estás…" murmuró para sí mismo, acariciando distraídamente el mango de la puerta "… Teito Klein…" justo después de susurrar su nombre, la misteriosa persona sintió que toda la energía de su cuerpo le abandonaba y se desmayaba, su chaqueta se empapó con la lluvia del suelo.
La lluvia continuaba cayendo sin piedad, rebotando contra el sueño y limitando la visibilidad. Era tarde en la noche y nadie se dio cuenta de la persona cuyo cuerpo estaba tirado en el suelo, temblando de frío y enfermedad.
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"Nieve…"
Miré los blancos cristales que caían del blanco cielo. Me di cuenta de que era un mundo monocromático de nuevo. Normalmente sería capaz de vislumbrar mi infancia, pero estaba vez estaba solo aquí, solo y esperando algo- no, a alguien. No importaba cuanto esperase, nadie venía a por mí. No había nadie en este solitario mundo.
En algún lugar distante, una campanada sonó. Siempre sonaba en cualquier sueño que tuviese. Pensando en la campana, me di cuenta de era similar a la de la iglesia. ¿Eso significaba que el edificio detrás de la alta valla era una iglesia? ¿Era esa la razón de porqué siempre estaba consciente cuando sonaba una campana? Fragmentos de mi pasado, poco a poco, pieza a pieza, habían empezado a resurgir. ¿Debería encontrar la verdad de mi pasado al otro lado de la valla?
Al alcanzar la puerta en mitad de la valla, intentó empujarla lentamente, pero no pude abrirla. Lo intenté de nuevo, pero fallé otra vez. Cuando finalmente dejé de intentar abrirla, alguien apareció finalmente. Alguien de quien me preocupaba, alguien a quién había olvidado: Padre.
Desde detrás de la puerta alzó su mano hacia él y sonrió. Por primera vez en mi sueño, vi su rostro muy claramente. Era joven, con el pelo rubio, una sombra más pálida que Frau, pero era igual de hermosa. Era tan doloroso.
"Padre…"
Él me sonrió amablemente.
"¿Deseas descubrir la verdad, Teito?"
Rápidamente asentí.
"Entonces ven a donde deberías estar. Cuando recuerdes tu pasado, la verdad será revelada…"
"¿…Del Reino de Raggs?"
Padre no respondió o le dio cualquier tipo de asentimiento. Sonrió aún más ampliamente, y el mundo empezó a girar en espiral. Los colores empezaron a mezclarse y el monocromático mundo en blanco y negro se transformó en un hermoso colorido mundo. El lugar estaba brillante y tranquilo, con arboles rodeando el área y solamente una casa cerca, pintada de un blanco normal y corriente. Desde fuera, parecía que era tranquila. Las vallas de color verde separaban las áreas de la casa, y en frente había diferentes tipos de flores y árboles.
Estaba mirando la casa, quería inspeccionar más, pero un niño pasó por delante de mí y atrajo mi atención. Frau, aún en esa edad donde era más pequeño que yo, estaba andando alrededor de la casa con un adorable puchero en su rostro. Su cabeza miraba hacia abajo y estaba murmurando incoherencias para sí mismo. Intenté tocas su pequeño hombro, pro mi mano pasó a través de su cuerpo como si fuese un fantasma. Me di cuenta de que era parte de su pasado, así que eso quería decir que no podía hacer nada más que mirar.
"Frau" una amable y adulta voz le llamó, pero el joven Frau no se giró. Siguió caminando aún con el adorable puchero en su pequeña cara. Dejé de seguir a Frau y me di la vuelta. El mismo hombre de su recuerdo anterior era el que había hablado, y estaba andando lentamente y más atrás de él.
"Frau" el hombre le llamó de nuevo, aún sin andar más rápido. Frau no paró, pero sus pasos se ralentizaron ligeramente. "¿Estás enfadado, Frau?"
"¡Por supuesto que estoy enfadado!" el chico se giró con enojo, su cara estaba roja y sus ojos azules llorosos "¡Me has mentido!"
El hombre se detuvo en frente del niño y lentamente se arrodilló delante de él. Sacó niño de sus brazos y dijo con un tono triste.
"Frau, no puedo estar siempre contigo. No soy el único para ti…"
"¡No confío en nadie!"
"Lo harás, hijo mío. Esa persona llegará" el hombre se giró hacia Teito, quién se levantó. Sabía que estaba vacío ya que estaba dentro de sus recuerdos, pero el hombre de pelo negro miraba ese espacio vacío. Cuando sus ojos se encontraron, el hombre le sonrió y le habló sin pronunciar palabra. Era difícil leer lo que estaba diciendo, pero podía de algún modo saber que lo que quería decir era: "Cuida de él".
Asentí a pesar de asumir que el hombre no podía verle. Se volvió hacia Frau, y en ese instante, todo se había acabado. Solo había oscuridad por donde caminaba. No importaba por donde caminase, la oscuridad parecía crecer más y más. Era como si la espesa niebla empezase a cubrir el mundo.
Ese fue el momento en que desperté. Últimamente siempre parecía soñar mucho, y eran la mayoría sobre su infancia. Eran siempre tristes, tan llenos de pesar y enfado. Incluso ahora, algunas veces, sentía esos sentimientos de agitación en él, como una piedra que es lanzada a un estanque en calma. Las ondas de la tristeza traían todo su dolor y oscuros secretos a la superficie.
"Teito-kun" una familiar voz femenina me llamó desde el otro lado de la puerta, seguido de un dudoso toque "¿Estás despierto?"
"Si. Adelante" dije, apartando la manta y saltando fuera de la cama. Era una de las hermanas, pero esta vez era la de pelo azulado, Athena.
"¿El ruido te ha despertado?" la chica puso la bandeja con la comida y la leche en mi cama, asegurándose de que no se cayese.
Ignorando la comida, encontré un poco de información que me parecía más interesante.
"¿Qué es todo ese alboroto?"
"¡Oh, querido, han encontrado a una persona desmayada en frente de la puerta! Estaba tirando con una fiebre alta, así que estamos cuidando de él ahora mismo, por eso hemos estado bastante ocupados" me ofreció un conjunto de ropa limpia, la cual acepté con gratitud. Me vendría bien una nueva "Está en la habitación al lado de esta. Solo tienes que ir a la derecha por este pasillo y verás la habitación, si quieres visitarle"
"Si, gracias"
No podía decir con honestidad que estaba interesado en ver de quién se trataba. Tenía mucho en lo que pensar y, aún así, no tenía ni una sola respuesta a las preguntas que tenía en mente. Había estado pensando toda la noche e incluso así no estaba siquiera cerca de la respuesta. Bueno, esta iglesia tenía una magnífica librería así que quizás sería útil usarla.
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Iglesia de Barsburg, habitación de invitados
Todavía era temprano, ya que el sol acababa de alzarse en el cielo. Se suponía que sería un buen día para bañarse bajo el sol y disfrutar de un té, pero Labrador se descubrió así mismo ocupado atendiendo al chico enfermo. Le había sorprendido muchísimo que otras personas encontrasen al muchacho. Era extraño que las personas viniesen a pedir ayuda a la iglesia, pero era raro que alguien colapsase enfrente de la iglesia. Cuando Labrador había conseguido finalmente llegar hasta el chico, estaba incluso más sorprendido. Era solamente un poco mayor que Teito y el sangre pura tuvo la premonición de que esta persona tenía algo que ver con Teito Klein.
Ambos eran jóvenes, demasiado como para cargar con tantos problemas. Si fuese posible, el joven sangre pura habría tomado felizmente parte de su dolor, pero sabía que era mejor: no podía interferir en el destino de esos niños. Labrador estaba consciente de que era una parte del destino de ambos, y su papel era guiarles a través de su viaje.
"¿Estás despierto?" preguntó el sacerdote cuando vio como los párpados del muchacho rubio se abrían. El sangre pura se dio cuenta de sus ojos amatistas, casi como los suyos, a excepción de que eran más claros.
"¿Dónde…estoy?" contestó el chico débilmente, mirando alrededor de la habitación. Su mirada seguía siendo confusa pero se las arregló para tener una clara visión del rostro de su enfermero.
Labrador sonrió tranquilizadoramente y le ofreció un vaso de agua.
"En la Iglesia de Barsburg" dijo, ayudando al chico a tomar un sorbo antes de continuar "Colapsaste en frente de la puerta"
El muchacho estaba pálido, y sus labios estaban ligeramente azules, pero parecía mucho mejor que antes cuando le encontraron. El chico rubio no tenía heridas externas, se había desmayado por la mala nutrición, deshidratación y una alta fiebre. Cuando lo habían traído a su habitación, estaba temblando y gimiendo con mucho dolor por lo que habían pensado que el muchacho no lo conseguiría. Sorprendentemente, se recuperaba más rápido de lo que habían esperado.
"Gracias por salvarme" sonrió débilmente "Espero no haberos causado muchos problemas…"
"No, no lo hiciste. Estamos felices de ayudar. Soy Labrador, un obispo de esta iglesia. ¿Y tu?"
"Hakuren… Hakuren Oak…"
"¿Oak, de la familia Oak?"
Hakuren asintió un poco y suspiró. Estaba cansado. Realmente necesitaba dormir. Sus párpados empezaban a hacerse más y más pesados a cada segundo que pasaba. En realidad, no estaba de ánimos para hablar de su familia, ese apellido solo era una carga para él. No lo necesitaba y, de ser posible, lo borraría. No podía huir del apellido de su familia así que había decidido huir físicamente. Sin dinero y nada más, había ido a buscar a su único hermano, solamente para descubrir que estaba muerto. Ahora su única razón para vivir era encontrar al asesino de su pobre hermanito.
"¿Puedo ayudarte en algo, Hakuren-kun?"
Hakuren apartó sus oscuros pensamientos y respondió con dificultad.
"Estoy…buscando a alguien"
"Si no te importa, puedes contármelo. Te ayudaré y preguntaré si quieres…"
"Gracias…pero lo haré yo mismo"
"Entiendo" Labrador sonrió gentilmente y entonces se levantó "¿Por qué no vuelves a dormirte? Si necesitas algo, siéntete libre de pedírselo a las hermanas"
Dando un asentimiento final, Hakuren finalmente se dejó arrastrar a un profundo sueño mientras Labrador salía silenciosamente de la habitación. Antes de que el obispo cerrase la puerta, miró hacia atrás, dirigiendo una última mirada al rubio durmiente. Su premonición estaba haciéndose realidad lentamente, podía sentirlo. Uno por uno, aquellos que estaba buscando a Teito estaban llegando. Cuando la escena final estuviese preparada, el telón de la verdad finalmente se abriría. Oscuros secretos, enterrados por todo el mundo cuyos destinos se entrelazan y que surgirían otra vez. Teito Klein tendría que encarar muchos peligros, situaciones de vida o muerte, y una insoportable tristeza. Algunos perderían sus vidas, y aquellos que se quedaban atrás deberían aliviarse. Y todas esas cosas tenían que ocurrir por el bien de Teito y de la verdad que estaba buscando.
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Iglesia de Barsburg, habitación de Frau
El rubio vampiro estaba tumbado en su ataúd personal, pensando bastante. Su habitación era de un tamaño moderado, con una gran cama pero el sangre pura prefería su estrecho y oscuro ataúd. No tenía mucho espacio para moverse, pero la oscuridad le calmaba, permitiendo Frau pensar mejor.
Estaba en un dilema: su corazón estaba contradiciendo a su lógica. En su cabeza, se auto-convencía de que el chico mitad vampiro no le importaba, pero aún así sentía la necesidad de protegerle en su corazón. El rubio se decía a sí mismo que eso era porque Teito era su compañero en el pacto, pero si realmente pensase eso, ¿por qué haría eso en primer lugar? Se había prometido a sí mismo no tomar a nadie como su compañero y, aún así, cuando se había encontrado con el chico, supo inmediatamente que era su compañero. Algo sobre ese chico le intrigaba. No era sobre su sangre de alta calidad… bueno, ese era uno de los puntos, pero había algo más en él, algo profundo y misterioso.
La actitud cotidiana del niño no era más que un mocoso gritón, demasiado inocente, ingenuo… era todo lo que él no era. Eran como la luz y la oscuridad. Él era la oscuridad mientras que Teito era la luz, siempre brillando tan intensamente. Agh, incluso su relación era así. La oscuridad no podía existir sin la luz, y él necesitaba a Teito más de lo que el chico a él. No era una relación muy justa porque sabía que el pacto le beneficiaba más a él que al chico. A pesar de todo eso, era bastante difícil para el sangre pura reconocer el hecho de que le necesitaba. Había estado solo durante mucho tiempo como para recordar cómo se sentía el tener a alguien a quien realmente necesita a su lado.
La parte más difícil de aceptar para Frau era que había empezado a sentir que no había hecho el pacto con el chico solo para salvarlo o de la llamada relación mutua. No estaba siquiera seguro de si podría hacer el pacto con Castor si no estuviese unido a Labrador. Habían sido amigos durante muchas décadas, pero no le hacía sentir del mismo modo en el que se sentía con Teito.
Quizás Castor estaba en lo cierto, quizás se había acercado demasiado al chico. El obispo con gafas le conocía, entendía sus acciones. Era verdad, cuando hizo el contrato de primeras, su intención era mantener al chico cerca porque Lab había tenía una premonición sobre el muchacho, y él era la clave para la verdad. Alguno que nunca le dijo a Teito sobre el pacto de sangre, era que incluso si era posible compartir los recuerdos, si uno no deseaba compartirlos, entonces el otro no los vería. Frau había amurallado su corazón, escondiendo su propio pasado y bloqueando los recuerdos dentro de él. Había esperado ver el pasado de Teito e intentar encontrar la verdad sin que Teito viese su pasado. Era egoísta y astuto, pero eso no le importaba a Frau.
Si alguien le preguntase si se sentía culpable por mentirle, fácilmente respondería "no". No era una persona de tipo pasional, ni era tan gentil como Labrador. No debería haber sentido ninguna culpa o remordimiento, pero la verdad era algo diferente. Lo sentía, muchas agujas estaban clavándose en su corazón.
Las palabras de Castor aún le perseguían, retumbando en su cabeza. Seguía tratando de pensar, pero nada le venía a la mente. No podía entenderse a sí mismo. No sabía qué hacer. Las palabras de los otros sangre pura no deberían haberle afectado tanto, aunque la fuente de su dilema fuese la falta de confianza. Cada vez que esos ojos esmeraldas le miraban con tanta inocencia, lo sentía como una puñalada. Se sentía sucio, y con ese muchacho que era tan puro, como un papel en blanco sin mancha alguna, Frau se sentía romperse.
"No debería haberle elegido…" su cabeza palpitaba dolorosamente. Cerró los ojos, intentando perderse a sí mismo en el sueño, Frau esperaba que su dolor de cabeza hubiese desaparecido al despertar.
Todas sus intenciones de usar al chico fallaron, y ahora había llegado al punto en el que no podía dejar ir al chico. Era el trabajo de Dios haberles unido ahora y Frau solamente podía maldecirle. Estar con Teito Klein significaba que tendría que trabajar más duro porque ese chico era un imán de problemas. Frau esperaba, a medias, que no hubiese ningún problema durante un tiempo porque estaba terriblemente cansado.
