Capitulo 8 – Una sola noche

El beso fue lento, amoroso y dulce. Un beso que les hizo olvidar la película y todo lo de su alrededor. En ese momento solo existían ellos dos en el mundo. Rachel sintió como el calor entre sus piernas aumento cuando la lengua de Finn entro en su boca. Su lengua exploraba incesantemente de una manera lenta y dulce que le hizo temblar de placer. A pesar de que ambos sabían que quizá no era el mejor momento para que esto pasara, ninguno de los dos quería parar esa situación. Querían sentirse cerca como hace años. Rachel se apretó más a él, haciendo que sus cuerpos estuviesen realmente unidos y así sentir la dureza de su cuerpo. Rachel se movió facilitando el beso y en respuesta, Finn gimió en su boca.

Rachel se separo de él, momento que el joven aprovecho para besarle en el cuello. Eso hizo que Rachel moviera el cuello hacia un lado, se mordió el labio al mismo tiempo que volvía a estremecerse de placer. De repente, Rachel le puso sus manos en su pecho para que apartara y se movió poniéndose a horcajadas encima de él, dejando caer las mantas al suelo, ya que ya no eran importantes. Finn llevo sus manos a sus muslos mientras le ayudaba a que se acomodara mejor, con sus piernas a cada lado de su cuerpo. Levanto su rostro y le beso en la mejilla. Sus manos suavemente amasaron sus muslos por encima del pantalón del pijama antes de subirlas al trasero.

Rachel esbozo una sonrisa al mismo tiempo que inclino su cabeza para besarle de nuevo. Un beso, que en esta ocasión no tenía nada de amoroso y dulce, era desesperado y lujurioso. Las manos de Finn seguían estando en su trasero y le apretó hacia él rozando su entrepierna con la suya. A pesar de la ropa que les separaba, Rachel pudo notar la dureza bajo el pantalón de pijama de Finn, que dicho sea de paso no ocultaba demasiado. Mientras se besaban, Rachel empezó a mover las caderas justamente encima de su entrepierna, haciendo que ambos gimieran por el simple roce. Las manos de Finn se deslizaban desde su trasero hasta su espalda. Pero solían quedarse más tiempo en su trasero y aprovechaba para pegar su entrepierna más a su cuerpo.

Siguieron besándose, mientras Rachel seguía moviéndose encima suyo restregándose su cuerpo contra el suyo. El deseo se hacía cada vez más grande mientras sentía como la presión bajo los pantalones de Finn se hacían cada vez mas y mas grande. Rachel bajo sus manos por su pecho que notaba mucho mas musculado que hacía años, clavando las uñas en él debido a la pasión. Finn metió las manos por debajo de la camisa y empezó a acariciar la espalda desnuda de Rachel, haciéndole sentir escalofríos. Subió por los costados rozando con el pulgar la curva de los pechos. Finn ya se había dado cuenta desde hacía rato que ella no llevaba sujetador y es que los pezones se le marcaban en la fina camisa del pijama y se había pasado parte de la tarde noche evitando mirar hacia esa parte de su anatomía. Pero en mas de una ocasión, sus ojos se habían ido a a sus suaves y firmes pechos.

Rachel soltó pequeños gemidos contra su boca mentiras le besaba y sentía sus manos acariciando su estomago, su espalda y parte de sus pechos. Rachel empezó a levantar la camisa de Finn, obligándole a separar sus manos de su cuerpo para poder quitársela. Cuando lo hizo, Rachel se quedo mirándole, lamiéndose los labios ante la vista que tenia enfrente. No estaba excesivamente musculado, pero estaba más fuerte y se notaba que había echo ejercicio con regularidad. Rachel bajo su rostro y empezó a besar su cuello, bajando por su musculado torso. Finn acariciaba su pelo y gemía cuando sentía los labios en sus pezones o cuando Rachel beso la delgada línea de vello que iba desde su ombligo hasta desaparecer debajo de los pantalones. Finn no dejaba quietas las manos y aprovecho para llevar sus manos debajo del pantalón, tocando la piel de su trasero. Sus manos iban de aquí para allá tocando desde su trasero a su ingle muy cerca de su entrepierna. Se separo un poco de él dándole el espacio necesario para que le tocara, mientras ella seguía besando, lamiendo y acariciando su torso.

Sintió la mano de Finn que se dirigía a su centro, y como con la punta de los dedos toco suavemente su clítoris a través de la tela. Rachel levanto su rostro, besándole de nuevo, un beso intenso al mismo tiempo que Rachel enmarco su cara. Gimió en la boca de Finn cuando empezó a acariciarle en círculos por encima de la delgada tela. Abrió la boca en un gemido, momento que Finn se separo un poco de ella bajando la mirada hacia donde estaba sus dedos escondidos debajo de la ropa. Finn soltó un bufido al notar la humedad y levanto la mirada un instante para ver a Rachel con los ojos cerrados mordiéndose un labio y con la cabeza ladeada ligeramente hacia un lado. Le bajo un poco su pantalón quedando a la vista unas braguitas rojas con toques negros.

Finn siguió acariciándole mientras llevo su boca hasta su cuello besándole, bajando por el escote de la camisa. Finn saco la mano de debajo del pantalón y llevo la mano hacia la camisa y comenzó a levantarla, hasta quitársela.

-Oh dios, eres tan jodidamente perfecta – murmuro Finn al verle sus pechos pequeños duros y excitados que quedaron expuestos. Llevo sus manos hacia el bajo de su espalda atrayéndola hacia él, llevándose un pezón a la boca. Le lamia apasionadamente pero con el toque de ternura que solo Finn podía darle. Rachel se agarraba de su pelo mientras lo veía disfrutar como un niño con un chupa-chup. Mientras que con la otra mano, amasaba su otro pecho. Ella no podía parar de soltar pequeños gemidos. Parecía que estaba hambriento.

Pero en ese momento pareció que un toque de lucidez se pasó por la mente de Rachel.

-Finn, creo que no… - Finn solo levanto su rostro y llevo sus labios hacia los suyos haciéndola callar. Junto su frente junto a la suya, antes de susurrarle.

-Por favor no digas nada, Rach – Le suplico Finn dulcemente, con su rostro y su aliento entremezclándose con el de ella. Rachel se acerco a él y le beso, lentamente, para después morderle su labio inferior, haciendo que toda la lucidez y cordura sobre si debían parar se perdieran en ese instante.

Finn volvió a jugar con la ropa interior hasta meter la mano dentro de ella mientras lo escuchaba jadear contra su oreja. Rachel se apoyo contra su hombro y le mordió cuando sintió la punta de los dedos en el clítoris. Suavemente, Finn empezó a acariciar esa zona con ternura, haciéndola suspirar con los ojos cerrados, haciendo que gimiera intensamente contra su oreja. Hasta que bajo su mano un poco más para abajo, rozando sus pliegues húmedos y sensibles, metiendo dos dedos entre ellos hasta hacer presión en la entrada. Entro un poco primero, mientras el joven gimió al sentir la humedad que había en él.

-Cielo – murmuro Finn, mientras los dedos entraban poco a poco profundamente en ella. Empezó a moverlos lento al principio, aunque fue aumentando la velocidad a medida que Rachel movía sus caderas contra su mano. Su boca abierta chupaba y jadeaba contra su cuello, hombro y su oreja. Levanto la cabeza besándole fuertemente aun teniendo sus dedos profundamente, adentrándose y saliendo de su interior. Rachel empezó a sentir ese fuego intenso que se intensifico bajo su vientre. Él siguió follándole con sus dedos tan fuertemente que pensó que se iba a correr allí mismo. Pero la ropa empezaba molestar bastante. Finn saco su mano de su cuerpo a pesar del gruñillo que pretendía ser una queja. La cogió en brazos, girándose apoyándola contra el sofá, para quitarle la ropa que le quedaba quedándose completamente desnuda. Rachel se quedo alli, expuesta, sus piernas completamente abiertas para él, sintiendo como el aire frió contra su centro su centro sensible que estaba húmedo y mojado. Finn la miro su centro abierto para él sintiendo como su pene se estiraba aun más bajo los calzoncillos. Volvió a llevar sus dedos dentro suyo y sus caderas se levantaron hacia sus dedos. Rachel gimió y llevo sus propias manos hacia sus pechos apretándolos, mientras Finn miraba como sus dedos desaparecían en su cuerpo. Sin poder resistirlo más, bajo su cara y llevo su boca hacia su clítoris mientras sus dedos entraban y salían de ella.

-Sabes tan condenadamente bien – susurro contra su carne, mientras Rachel llevo su mano a su pelo apretándole contra ella. No quería que se separara, no ahora. Finn le miraba mientras la joven viraba los ojos al cielo, gritaba y jadeaba su nombre. Sus piernas se poyaban contra sus hombros, mientras ella se retorcía de placer. Y sintió el fuego se amontonaba en su vientre, hasta explotar en su boca. Rachel grito su orgasmo, mientras su cuerpo se movía tras las exigencia del placer. Cuando ella dejo de temblar de placer, Finn dejo su clítoris, para subir por su cuerpo hasta su boca, besándole. Rachel sintió su propio sabor en sus besos. Unos besos que eran desesperados, que pedían, que querían más y ella también necesitaba más.

-Finn te necesito ahora mismo. Vamos arriba.

Finn no discutió, se puso de pie, y tiro de ella para obligandola a que sus piernas rodearan sus caderas. Finn noto la humedad de su centro en su cuerpo que le rozaba cada vez que andaban. Casi haciendo malabarismos, subió con ella en brazos intentando no caerse. Aunque fueron parando en más de una ocasión por los besos y las caricias. Incluso cuando ya estaban arriba, Finn la apoyo contra la pared mientras le volvía a chupar sus pezones y ella seguía subida a su cadera. Su gata, quien había estado observado todo lo que estaba pasando sin inmutarse, se quejaba con un maullido cada vez que la pareja se paraba para besarse.

Una vez que estuvieron en la habitación, Rachel empujo a Finn al borde la cama y su cuerpo quedo estirado en la cama con sabanas blancas. Su erección había creado una tienda de campaña bastante importante en sus calzoncillos y Rachel lo acaricio por encima de esta, apretándolo un poco. Metió los pulgares para empezar a bajárselos, quitándoselos. El pene salió libre y duro de su prisión. Se arrodillo enfrente de él, mientras paso un dedo por toda su longitud, sin dejar de mirarle a los ojos ámbar que estaban oscurecidos por la pasión. Le empezó a acariciar de arriba abajo suavemente mientras Finn se apoyaba contra la cama, gimiendo y en un momento que cerró los ojos, Finn sintió como la punta de su pene era envuelto por una sensación cálida y húmeda para ser succionada rápidamente. Sus ojos se abrieron para ver como su polla estaba envuelta por su calida boca. Finn gimió fuertemente y bajo sus manos al cabello de Rachel, siguiendo sus movimientos de su cabeza al mismo tiempo que acariciaba su pelo. Finn sintió el fuego reunirse bajo su estomago y sabía que tenía que parar rápidamente, si no quería acabar ya.

-Amor, debes parar o no voy a poder… - Le susurro mientras suavemente tiro de los hombros de Rachel. Se aparto de él confundida, Finn puso sus manos bajo sus hombros haciendo que se levantase. Finn la cogió en brazos y la deposito en la cama, le empujo suavemente haciendo que quedara estirada en la cama. La observo antes de acomodárse entre sus piernas, Finn repaso la mirada por todo su cuerpo, viéndola allí estirada, desnuda y con el pelo alterado. Suspiro pensando que había pensado que nunca volvería a ver esa imagen.

Agacho su cabeza hacia sus labios y le beso suavemente primero, pero no tardo en hacerse más intenso. Se separo un momento para inclinar su cara para besarle en la garganta. Rachel puso sus piernas en la cintura de Finn.

-Finn… - llamo su atencion cuando habia vuelto a lamer sus pezones – te necesito dentro de mí, ahora.

Finn se puso encima de ella con cuidado de no aplastarla. Rachel bajo su mano por el cuerpo de Finn llegando a su miembro, lo llevo la punta por toda su hendidura, mojándolo con sus flujos y haciendo gemir a ambos, para después guiarlo hacia su entrada. Se miraron a los ojos justo cuando empezó a entrar en ella, Finn vio como Rachel entreabrió los labios y gimió cuando entro profundamente en ella. Se quedaron quietos durante unos minutos, donde Finn busco la mano de Rachel entrelazando sus dedos con los suyos, lo llevo a su boca dándole un beso en el torso de su mano. Rachel le sonrió cuando Finn apoyo su frente en la suya con las narices rozándose mirando como los hermosos ojos de Finn se oscurecía cuando empezó a mover sus caderas entrando y saliendo de ella. Finn busco su otra mano entrelazándola también mientras llevo sus dos manos por encima de la cabeza de Rachel.

No supieron cuanto tiempo estuvieron haciendo el amor, pero Finn le intento hacer el amor de todas las maneras o posturas posibles intentando demostrar con su cuerpo lo que le había echado de menos. Hubo momentos salvajes en los que Rachel tomo el control haciendo que Finn se volviera loco por ver a una Rachel totalmente desinhibida.

Llego un momento en que Finn estaba en el límite con Rachel rebotando encima suyo y tuvo que bajar su mano por el cuerpo de Rachel llegando a su clítoris frotándolo en círculos para que llegara ella primero. Rachel grito estremeciéndose por el inmenso placer. Cuando bajo de su cima, Finn volvió a tomar el control, tumbando a Rachel en la cama y reunió las fuerzas necesarias para levantar su cara y besarle en la mejilla empezando a moverse de manera salvaje para llegar a su propio orgasmo. Finn enterró su cabeza en el cuello de Rachel gimiendo fuertemente al llegar al suyo.

Rachel le acaricio la espalda mientras ambos normalizaban sus respiraciones. En cuanto tuvo fuerza suficiente Finn levanto su rostro y le beso, aun dentro de ella. Le beso dulcemente con tranquilidad. Tras varios minutos, se separo de ella, poniéndose al lado, pasando sus manos por sus hombros acercándole más a él. Solo se quedaron allí, abrazados escuchando sus respiraciones. Rachel levanto un momento la cabeza y Finn apretó sus labios en la cabeza de Rachel.

-Sabes que tenemos que hablar de esto – Susurro. Finn suspiro profundamente, pero no se separo de su cabeza e intensifico la presión de sus labios.

- Lo sé…- susurro un poco más tarde - pero no ahora- Rachel asintió con la cabeza mientras le beso en el cuello.

-Finn, a pesar de las cosas cochinas y marranas que me has hecho y me has dicho, sigues siendo el chico más dulce del mundo – Finn se ríe antes de volver a hablar acariciándole el pelo.

- Gracias por decírmelo, tenía miedo de haber perdido el titulo – susurro suavemente.

- No tú no lo perderás jamás – Rachel se apretó mas a él, mientras beso su mano en forma cariñosa. Se quedaron en silencio, abrazados fuertemente mientras admiraban como caía la nieve por la ventana.

- Finn – susurro suavemente con los ojos cerrados un rato después de estar en completo silencio - sigues siendo mi héroe lo sabes ¿no? – Finn sonrió contra su pelo y la apretó de nuevo, dándole un beso largo en el pelo.

- Y tú la mía – le susurro, haciendo sonreír a Rachel, antes de quedarse dormida profundamente.


Cuando Rachel abrió los ojos, sabe que todo esta mal. A pesar de que había dormido demasiado bien, el no tener a Finn a su lado, como la noche anterior, le hace sospechar que todo está mal. Y sus sospechas, aumentan cuando ve a Finn, vestido con la mochila hecha al lado de la puerta y Finn sentado en el sofá completamente ido.

-¿Finn? – le llama mientras el joven. El joven le mira y en ese momento se derrumba todo. Para ella había sido una noche perfecta, su reconciliación después de seis años, pero al ver su rostro sabe que para él no lo había sido - ¿Estás bien?

- No utilizamos protección, Rachel – por un momento siente alivio al ver que es eso lo que le preocupa, pero sabe que hay algo más. El hecho de que la mochila este allí y que este vestido no le da demasiado buena vibración.

- Oh, está todo bien, tomo pastillas anticonceptivas – Finn asintió pero no parecía estar del todo satisfecho - ¿Qué pasa, Finn?

-No debí dejar que pasara lo de anoche – su voz era suave y se notaba la culpa en su voz.

- Sabia que esto iba a pasar – murmuro enfadada – te acuestas conmigo y ahora me dices que no quieres nada conmigo. Pensabas que tú eras diferente, Finn – aquella última frase le había dejado confuso y su rostro mostró confusión sin entender nada.

- ¿De qué estás hablando, Rachel? No significa que no quiera estar contigo solo que ahora no puedo. Necesito que me entiendas.

- Oh si, te entiendo, tenias un calentón y yo estaba a tiro - Finn mostro confusión. Mientras Rachel se recordó a si misma que Finn no era como los que chicos con los que había tenido algunas de las relaciones en el pasado. Era algo que no le había contado a Finn, solo le había hablando de cuatro pero había sufrido muchas decepciones amorosas. Pero la rabia por verse utilizada de nuevo, volvió a surgir, olvidándose de que Finn no era así.

-No me puedo creer que tú me estés diciendo esto.

- Y yo no puedo creer que tú me estés haciendo esto, Finn no tu – de repente Finn se levanto, algo alterado hacia ella.

- !No lo entiendes, Rachel. He matado a la que era mi novia hace dos meses. Dos meses¡ – Grito Finn avanzando hacia ella. Rachel solo había visto a Finn en contadas ocasiones y el simple hecho de verlo de esa manera, hizo que Rachel se asustara y diera dando unos pasos hacia atrás. Al mismo tiempo que su gata, que hasta ahora estaba sentada tranquilamente en la mesa escuchando la conversación, levanto el cuerpo y le bufo a Finn. El joven respiro hondo al darse cuenta de su tono serenándose, volviendo a hablar más pausado - Y te guste o no, es así. No puedo estar contigo si voy a sentir esta culpabilidad cada vez que te bese o cada vez que hagamos el amor. No puedo estar contigo a medias, quiero estar contigo al 100 por cien. No quiero hacerte más daño.

- Ya lo estás haciendo, otra vez.

- Por favor, Rachel no lo hagas más difícil.

- No, no te lo estoy poniendo difícil. Vete, vuelve a Ohio – El tono que utilizo fue más doloroso para Finn, porque en esas palabras estaban escritas la palabra 'perdedor'. Volver allí le implicaba ser un perdedor y Rachel lo sabía. A pesar de todo, Finn quiso obviar ese detalle y seguir hablando.

- No me arrepiento de lo paso, nunca podría arrepentirme, tarde o temprano iba a pasar, los dos lo sabemos. Solo que no es el momento adecuado. Solo te pido unos meses de tiempo.

- He esperado seis años, Finn. Seis años. Mientras tú estabas con otra – Finn cerró los ojos, mientras esa acusación volvió a dolerle - En el instituto me dijiste que nunca me dejarías y ya van tres veces.

- ¿Por qué quieres hacerme sentir más culpable de lo que ya me siento, Rachel? – Aquella frase le dejo sin palabras. Obviamente, esa había sido su intención; hacerle sentir culpable. Pero sus palabras y el dolor en sus ojos le habían dejado sin habla, su egoísmo habían vuelto actuar de nuevo - Ojala pudiera apartar este sentimiento de culpabilidad y de sentirme la peor persona del mundo. Pero es así como me siento, Rachel. No necesito que tú me hagas sentir más culpable. – Finn trago saliva sabiendo que lo iba a decir le iba doler, pero tenía que decirlo – Te has portado muy bien conmigo estos días y realmente te lo agradezco mucho todo lo que has hecho por mí. Pero ahora mismo, me siento decepcionado contigo, realmente pensé que me entenderías. Te había visto muy madura y pensé que habrías aprendido a ser menos egoísta.

Aquellas palabras hicieron que el alma se le cayera a los pies. Finn podría ser la persona que mas la amaba en el mundo, pero también era la persona que si tenía que decirle que se ha comportado mal y egoístamente se lo decía. Él la conocía demasiado bien, igual que ella a Finn y a pesar de los años, eso no había cambiando. Finn suspiro, sabiendo que eso le había dolido, pero sabía que se lo tenía que decir.

- Cometí otro error, Rachel, me deje guiar por lo que sentía en ese momento, pero ni he querido hacerte daño ni es lo que pretendo. Te quiero Rachel, y creo que siempre lo he hecho y siempre lo voy a hacer. Y lo que paso anoche, no es algo fortuito o por un simple calentón, es algo que deseo desde que vine aquí y lo que más deseo en este mundo es volver a estar contigo otra vez. Pero no puedo. No ahora. Y era importante para mí que lo entendieras.

Rachel le escuchaba con lágrimas en los ojos, aunque intentaba disimularlas. Y la rabia nublo la razón y hablo de nuevo, quizá demasiado pronto.

-Oh si, soy demasiado egoísta – Finn cerró los ojos, mientras negaba con la cabeza pensando que solo se había quedado con una parte de la conversación – No puedo más con esto, no pretendas que te espere eternamente, ya he esperado demasiado, Finn. Yo necesito hacer mi vida – Dijo Rachel intentando crear celos en Finn. El joven asintió intentando no caer en lo que Rachel pretendía y entendiendo lo que eso significaba. Viendo que la conversación no iba a llegar a ningún lado y que Rachel estaba demasiado enfadada, decidió que era el momento de irse.

- Me hubiera gustado que estos días hubieran acabado de otra manera, pero creo que es mejor que me vaya – Dijo Finn mientras cogió la mochila poniéndose a su espalda. Rachel simplemente cruzo los brazos contra su cuerpo y miro para otro lado. Por el rabillo del ojo vio como Finn indeciso dio unos pasos hacia adelante y le dio un suave beso en la cabeza – Cuídate, Rach – pasó por el lado de la gata acariciándole y se fue, al mismo tiempo que Rachel rompió a llorar nada más al escuchar la puerta.

¡Hola!

Sé que más de un me estará maldiciendo pero creo que esto es necesario. Finn no está preparado para tener una relación ahora mismo y aunque ama a Rachel, todavía tiene el dolor en su cabeza. No me odies mucho por favor e intentare poner otro nuevo capítulo muy, muy pronto.

Gracias!