Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora:
Siento el atraso en subir un nuevo capítulo. Muchísimas gracias a Ankoku no Ojou-sama por sus reviews en cada capítulo traducido de este fanfic pues han sido realmente motivadores y halagadores. Ha sido un placer y un privilegio increíble el poder traducir este magnífico fanfic ya que es increíble, pero también lo es recibir reviews halagando el el propio fanfic y el trabajo realizado al traducirlo. ¡En serio, muchísimas gracias! ¡Realmente me hicieron muchísima ilusión recibirlos!
Y ahora, os dejo un nuevo capítulo. ¡Que lo disfrutéis tanto como yo~!
Noche 6: Distancia
Buque de guerra militar de Barsburg
Unos ojos violetas brillaban misteriosamente en la oscuridad. Miraban fijamente el espacio vacío en frente de ellos. El propietario de esos ojos violetas sabía que no había nada allí, pero esa no era la causa de su mirada. Estaba pensando, construyendo complicados planes con su brillante conocimiento. Se había alejado durante un tiempo pero ahora estaba acercándose más y más el tiempo de moverse. Sabía que no era un plan sencillo, pero sus fieles subordinados serían capaces de controlarlo fuese cual fuese el plan que tenía preparado. Y entonces, al final, emergería victorioso.
"Eres mío, Teito Klein" una sonrisa confiada adornaba su hermoso rostro.
"¿Estás tramando algo de nuevo, Aya-tan?" dijo Hyuuga, sonriendo maliciosamente mientras se daba cuenta de la sonrisa de su jefe.
Hyuuga, a pesar de su apariencia tranquila, era altamente hábil en el combate. Era uno de los subordinados en los que más confiaba Ayanami, e incluso más que eso, era su mano derecha. A pesar de no ser capaz de comprender completamente las intenciones de su superior, Hyuuga siempre aceptaba todo de buena gana y sin preguntar, hacía todo lo que Ayanami le ordenaba. Eso era porque confiaba plenamente en el hombre de ojos violetas, y también sabía que cuando Ayanami tenía algo planeado, muchas cosas interesantes estaban destinadas a ocurrir.
"A la iglesia de Barsburg. Vamos a atrapar a Teito Klein" la voz de Ayanami resonó por la habitación, clamando sin esfuerzo sus órdenes. La sonrisa de Hyuuga se amplió. Por fin iba a tener algo de diversión.
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Habían pasado tres días desde que habían encontrado al extraño desmayado en frente de la puerta. Los días estuvieron llenos con cuidados para su salud. Fue bastante tranquilo hasta el final de los días pues las personas que normalmente estaban encima de mi todo el tiempo, preguntando por mi condición, forzándome a comer, etc, desde que habían encontrado al chico desconocido, habían desaparecido. Venían de vez en cuando pero era menos a menudo que antes. En realidad, no solo las hermanas si no que Frau también. No hablaba con él desde hace un par de días. No diría que me gustaba cuando me molestaba, pero algo se sentía diferente entre los dos. El vacío repentino me hizo sentir un tanto solo, y aunque era difícil para mí reconocerlo, y mucho menos admitirlo, me sentía inquieto y asustado.
Me acerqué sigilosamente a la biblioteca. No es que estuviese haciendo algo malo, pero prefería evitar el encontrarme con personas que no quería ver en ese momento, por ejemplo, el trío de hermanas o el trío de vampiros. Nunca me gustó que la gente dijese que era poco sociable, pero honestamente no podía negarlo. Fui entrenado para ser así. Me gustaba estar solo, aunque dentro de mí sabía que deseaba que alguien viniese y me hablase, como hizo Mikage. Mikage decía que solo era tímido, pero todavía me lo preguntaba.
Al llegar a la biblioteca, rápidamente cogió unos pocos libros de historia y fui al asiento situado en la esquina izquierda de la parte superior, la cual había llegado a ser como mi escondite secreto. Las personas raramente venían por aquí así que estaba bastante tranquilo. Me permitía tener más espacio para pensar y relajarme.
A disgusto de otras mesas de la librería, este lugar solo tenía una mesa pequeña y cuatro sillas. Detrás de las sillas había dos grandes macetas que separaban el pequeño lugar con las otras partes de la librería. Estaba tan aislado que me preguntaba porque diseñaron las librería de ese modo, pero supongo que habían sido personas como yo.
Puse un montón de libros en la mesa y tome asiento en la esquina más apartada, justamente al lado de la ventana y enfrente de la planta. Tomé el libro que estaba en lo alto de la pila, y empecé a leerlo. Era un libro sobre la guerra que había ocurrido hace una década, la guerra que me hizo huérfano para siempre. Había leído muchos libros sobre la guerra entre Barsburg y Raggs, pero ninguno de ellos tenía la información que quería. Era todo sobre como Raggs robó el tesoro del reino de Barsburg, y ese tesoro era el Ojo de Mikhail, sin haber sido encontrado hasta el momento.
El Ojo de Mikhail, junto con el Ojo de Raphael, se decía que eran tesoros importantes pertenecientes al Reino de Barsburg. Se decía en los libros que ambas gemas poseían increíbles poderes, y quien obtuviese dichos poderes sería capaz de gobernar el mundo. Sin embargo, también se señalaba que esas dos gemas eran como el agua y el aceite. Una persona podía solamente posees una de las gemas debido a su naturaleza opuesta.
Incluso después de haber leído tantos libros, los cuales afirmaban que Raggs robó el Ojo de Mikhail, aún no podía creerlo. ¿Fue realmente eso lo que ocurrió? No podía recordar el pasado pero sabía que algo estaba mal.
Cogí otro libro de la pila. Sin embargo, era otro libro de historia sobre la guerra. Lo cerré y prácticamente lo tiré al espacio vacío que había delante de mí. Hizo eso unas pocas veces más con otros libros, hasta que la pila al lado mía se había reducido y la desastrosa pila enfrente de mí había aumentado. Me froté los ojos con cansancio y descansé mi cabeza en la mesa.
Estaba cansado. Había estado buscando la respuesta durante días pero no había encontrado nada. Suspiré cansadamente y me forcé a alzar la cabeza, volví a colocar los libros en pilas ordenadas en la mesa y a la izquierda. Los leería alguna otra vez, pero por ahora, solo necesitaba relajarme.
Ahogando un bostezo, estiré los brazos y me encaminé hacia la puerta. Justo cuando pasé por la puerta, otra persona más alta que yo pasó a mi lado. Su pelo rubio claro se balanceaba mientras caminaba con gracia hacia el interior. Me pregunto por qué pero me recordó a Mikage. Me detuve y me giré, mi mano automáticamente se extendió hacia su brazo antes de que pudiera pararlo.
"¿Mikage?" susurré esperanzadoramente. Realmente esperaba que fuese Mikage, pero para mi decepción, no lo era.
El más alto se giró y apartó su brazo de mis manos. Me miró con molestia y, bueno, con un poco de ira también, la cual no estaba muy justificada.
"¿Qué quieres, niño?"
"¡No soy un NIÑO!" espeté, mirando al muchacho. Odiaba cuando alguien me llamaba niño. Es cierto que era bajito pero estaba en los dieciséis, ¡por el amor de Dios!
"Bueno pareces estar en los diez" el rubio ladeó la cabeza y me miró burlonamente.
Le lancé una mirada furiosa y volvió a girarse, alejándose. ¿Quién era ese chico, actuando todo grande y poderoso, mientras que no parecía mucho mayor que yo? Pero, el ERA muy parecido a Mikage. Me preguntaba qué había ocurrido con su cuerpo. Nunca había tenido la oportunidad de comprobarlo ya que había adquirido a los guardaespaldas vampiro. Nunca les vi espiarme o algo, pero a menudos sentía que alguien estaba mirándome. Algunas veces sabía que era Frau porque sentía cerca su presencia. Nunca, ni una vez, había intentado encontrarles o enfrentarles, sin embargo. No estaba de humor para interrogar a las personas.
Hablando de Frau, estaba bastante extraño últimamente. Era como si estuviese intentando esquivarme, pero al mismo tiempo me mantenía vigilado todo el tiempo. Intenté hablar con él un par de veces pero me respondía fríamente y se iba. No era del todo como él. No había ni rastro de su usual personalidad juguetona. Ya nunca me molestaba más y solamente me hablaba cuando era necesario. A decir verdad, era un gran impacto, mucho más de lo que había pensado que habría de tener. Solo cuando pensaba que finalmente tenía a alguien en quien podía confiar, ese alguien se había ido.
"¡Hey tú, mocoso, espera!"
Me detuve y me giré, frunciendo el ceño del disgusto. Habría reconocido ese tono arrogante en cualquier lado. A pesar de haberle escuchado hace solo unos pocos minutos, estaba bastante seguro que no olvidaría ese tono de soy-tan-genial.
"¿Qué quieres?" crucé los brazos de manera imperativa. No se intimidó del todo, sin embargo, eso me molestó incluso más.
"… ¿Conoces a alguien llamado Teito Klein?"
Sorpresa. Sorpresa.
"Yo soy Teito Klein" respondí, todavía un poco molesto, pero ahora estaba curioso. No sabía que estaba mal con responder a su propio nombre, pero el rubio de repente le miró muy sombríamente. Pero, ¿a quién le importaba? Por lo que sabía, las personas de la milicia no podían entrar en esta iglesia y esta persona no parecía un soldado. Por lo menos, no le daba la sensación de tener instintos asesinos como el personal militar.
"La hermana Libelle quería que te pasase un mensaje" dijo finalmente el rubio, después de todos los minutos mirándose en silencio. Era un poco raro que su tono de repente se hubiese vuelto frío.
Me preguntaba que era este sentimiento que recibía del muchacho. No era odio, y definitivamente no era miedo. Era algo más familiar, como si le hubiese conocido en algún lugar.
"¿Nos hemos… visto antes?"
La cara del chico no cambió ni un poco, a pesar de que su cara estaba repentinamente congelada. No había sonrisa, ni ceño fruncido, ni mirada sorprendida, nada de nada. Distraídamente empecé a preguntarme si este iglesia daba clases de cara de póker, porque todos a los que conocía aquí tenían unas absolutas caras de póker.
"He pasado el mensaje" el chico se dio la vuelta rápidamente y caminó hacia la librería de nuevo. Me quedé mirando su espalda, pensativo. Algo sobre él le intrigaba, a pesar de que no podía asegurarlo.
Olvidé a preguntar su nombre, pero bueno. Si se quedaba en esta iglesia, lo vería de nuevo.
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Oscuridad… al principio era de noche pero un minuto más tarde, era rojo. Escuchaba los gritos desde el armario estrecho y frío, pero no me atrevía a mirar fuera. Padre dijo que tenía que mantener aquí en silencio, y así lo hice. Tapé mis oídos con mis dos pequeñas manos y enterré mi rostro entre mis rodillas, tratando de bloquearlo todo. Cerré mis ojos, intentando imaginar algo feliz, pero no podía. Los gritos de dolor de las personas, los llantos de aquellos que suplicaban por sus vidas, todos se habían ido en cuestión de segundos.
Ahora estaba silencioso, pero me quedé donde estaba. No me atrevía a salir aún. No sabía lo que había ocurrido pero estaba asustado. Lloré en silencio, esperando que mi padre estuviese bien. Las minutos y las horas pasaron en un silencio ensordecedor, así que supuse que estaba bien para salir ahora. Abrí la puerta corredera y salí.
Al momento en que abrí la puerta, un espeso olor a cobre me asaltó la nariz. El olor era molesto pero no me importaba en este momento. Tenía que encontrar a padre. Dio un paso fuera de ese estrecho lugar con mi pie primero. Al momento en que lo apoyé, me resbalé. El suelo estaba demasiado húmedo y caí de espaldas. Pensé que la sirvienta no estaba haciendo su trabajo correctamente pero no era agua lo que me hizo resbalar.
"¿Qué…?"
Estaba sorprendido. La habitación, que estaba originalmente pintada de blanco, se había vuelto roja. Había grandes charcos rojos por todas parte de la habitación, y no muy lejos de esas piscinas, había cuerpos. Incontables cadáveres estaban apilados juntos, sus ojos vacíos me miraban vacíos.
Inconscientemente, empujé mi cuerpo temblando lejos de las pilas, de sus misteriosas miradas vacías. Cuando mi espalda hizo contacto con la pared, finalmente me di cuenta de que yo, también, estaba manchado de rojo. Mi cara empalideció inconscientemente y temblé más. Me quedé mirando fijamente mis manos y la piscina de sangre que estaba bajo de mí. Era sofocante estar aquí, y al mismo tiempo era horrible, nauseabundo.
Cuando mi cuerpo finalmente fue incapaz de contener las nauseas durante más tiempo, vomité. Mi garganta ardía y mi cabeza latía furiosamente en respuesta. No sabía que había ocurrido. ¿Por qué esas personas estaban muertas? ¿Quién les había matado? No tenía ninguna respuesta para eso aún pero padre lo sabría. Siempre lo sabía.
No me sentía mucho mejor después de vomitar, pero no tenía tiempo para estar en esta… terrorífica habitación. Tenía que encontrar a padre, así que me puse en pie en mis temblorosas piernas. Limpié mi boca con mi sucia manga, sin importarme cuando la sangre se untó en mi cara. Todo lo que podía pensar era encontrar a padre.
Caminé, arrastrando ligeramente mis pies hacia la puerta cerrada. Abrí la puerta de madera y salí al pasillo. Lo que solía ser mi lugar favorito de relax, solía ser hermoso, pero ahora, todo estaba cubierto de sangre y cuerpos.
Miré con horror cada mirada vacía las cuales estaban dirigidas a mí. Era como si ellos estuviesen aún vivos, moviéndose, y mirándome en agonía. Sus ojos parecían estar tan llenos de miedo e ira, como si estuviesen culpándome de morir.
En la parte superior de la pila, había un cuerpo, separado de los otros solo porque su corazón estaba atravesado con una larga espada. Los ojos de su propietario estaban abiertos, pero definitivamente estaba muerto. Sus ropas blancas estaban más rojas que las de los demás, todo saliendo del punto en donde la espada estaba clavada. El trazo de sus lágrimas era visible en su cara. Caminé torpemente hacia él, alcanzando sus manos. Esas manos que siempre habían sido cálidas y amorosas, ahora estaban frías e implacables.
Grité en horrible agonía. Lloré. Le llamé, pero nunca respondió. Al igual que sus manos heladas, sus ojos eran fríos, sin ser ya capaces de verme. Le bajé de la pila de cuerpos, sosteniéndole cerca de mí, envolviendo su cabeza con mis brazos. Mi padre, y todos en el lugar, habían muerto, y ahora estoy solo.
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Las pesadillas me perseguían todas las noches a menudo, cada vez que dormía y en todas y cada uno de mis sueños. No estaba ni siquiera sorprendido si tenía uno, pero normalmente los sueños eran monocromáticos. El lugar estaba lleno de nieve, normalmente estaban mirando la iglesia más allá de la puerta. Algunas veces los sueños le mostraban a su padre, muriendo en el suelo enfrente de él. Pero últimamente había estado teniendo sueños diferentes. No era el habitual sueño monocromático, y no eran los sueños de Frau tampoco.
Mis sueños nunca fueron buenos o felices. Siempre fueron deprimentes, pero había aprendido a no acabar demasiado afectado por ellos emocionalmente. Sin embargo, hoy fue diferente. Al momento de despertar, recordar el suelo me emocionaba muchísimo. Me escapé de la hermana Rosalie, solo porque intentaba hacerme comer el desayuno. Había llegado a estar altamente irritado, y sabía que era por ese sueño, después de ver eso, me sentía muy enfermo. Estaba tan asustado de ver ese sueño de nuevo que estaba demasiado asustado de dormir. Ni siquiera me atrevía a cerrar los ojos de noche. Estaba asustado de eso, si cerraba los ojos y tomaba una siesta, vería a padre y esa montaña de cuerpos cubiertos de sangre de nuevo. Algunas veces caída dormido, como hoy, y cuando despertaba de golpe, estaba de un humor terrible.
Solía tener a Mikage para ayudarme. Siempre que tenía pesadillas, él me escuchaba. Nunca decía nada para animarme, en cambio, revolvía mi pelo o me dejaba compartir cama con él. Sus gestos eran más que suficiente para calmarme. Pero ahora, Mikage no estaba ya aquí. No tenía a nadie más de quién depender.
Me dije a mi mismo que estaba listo para cualquiera que fuese la verdad sobre mi pasado, pero aparentemente estaba equivocado. Sabía que ese sueño era solo un fragmento de mi pasado. Se suponía que no tenía que verme muy afectado por ello, pero aquí estaba, inquieto. Deseaba que Mikage estuviese aquí…
"Bueno, siento no ser la persona que esperabas, mocoso"
Perezosamente miré hacia quién quiera que fuese el que había entrado a mi habitación, sin llamar, debía añadir. La verdad es que ya sabía quién era pero aún así me tomé mi tiempo en mirarle.
"¿Qué quieres?" pregunté con bastante rudeza. No pareció molestar mucho al vampiro rubio, ya que a menudo le hablaba con rudeza. Sin embargo, su reacción de hoy fue ligeramente diferente de lo normal. Simplemente frunció el ceño, arrugando sus cejas.
Tomando asiento a mi lado en la cama, tomando uno de sus cigarrillos y encendiéndolo. Pero antes de poder inhalar incluso una vez, lo cogí de sus labios y lo tiré al suelo. Frau no se enfadó conmigo o algo así, solo…suspiró.
"Has estado de un pésimo honor últimamente" empezó este. Obviamente, las noches sobre mi escapándome de la hermana Rosalie habían llegado a sus oído.
"¿Qué te importa?"
"¿Tienes que escaparte todas las veces?"
Estaba irritado, eso lo sabía de sobra. Yo debería estarlo también, ya que de repente escapaba de mi cuando le hablaba. Pero no estaba en un estado mental normal como para preocuparme de si estaba molesto. Todas esas pesadillas seguían persiguiéndome, y la actitud esquiva de Frau aún me molestaba.
"¿Tienes derecho a decir TU eso? Has estado esquivándome durante días, ¿y ahora vienes como si nada hubiese pasado?"
Le miré furiosamente. Frau solamente mantuvo el contacto visual por unos pocos segundos antes de romperlo y mirar hacia la pared. Debería decir que se sentía culpable, pero a mi realmente no me importaba eso.
"¿Cuántos días has estado sin dormir? Tienes ojeras y tu cara parece la de un hombre muerto" me daba la espalda, pero aún así le miraba, como si supiese que estaba mirándole. Bueno, probablemente lo sabía, de todos modos.
"No es tu problema" respondí fríamente, aun manteniendo la mirada.
"…Solo…respóndeme…"
"No tengo obligación de responderte, así que vete"
"Respóndeme, Teito" ordenó el rubio, dándose la vuelta. Sus ojos rápidamente se clavaron en los míos.
Por un momento pensé que había visto sus ojos brillas y volverse dorados. Que fuese mi imaginación o no, no estaba seguro pero sentí como si algo estuviese controlándome de repente. Mi cuerpo se relajó y no podía romper el contacto visual con él sin importar cuanto lo intentase.
Incluso mi boca parecía no estar ya bajo mi control. La respuesta salió suavemente, aunque no planease responderle. Era como si estuviese controlando mi cuerpo, aunque estaba consciente de mis propias acciones.
"Cuatro noches"
No lo entendía. ¿Por qué le había respondido? Solo quería que se fuese y me dejase solo. La expresión del rubio se ensombreció; estaba enfadado. No sabía porqué pero tenía la impresión de que era por mi respuesta.
"¿Por qué no has dormido?"
De nuevo, mi boca actuó sin mi consentimiento.
"Porque estoy asustado" ante esto, ya no parecía enfadado, si no sorprendido, a la par que ligeramente asombrado.
"¿De qué estás asustado?"
Me mordí los labios. No quería hablar más. Estaba empezando a entender lo que había pasado. Este hombre usó sus poderes vampíricos en mí, hipnotizándome y forzándome a responder. Pero también sabía que ese tipo de hechizo solamente era efectivo si tu creías que podía serlo, y si eras más fuerte que eso, podías romperlo. Aparentemente no era mi caso.
"Me responderás, Teito Klein. ¿O quieres que use tu verdadero nombre?"
Cuando mencionó sobre usar mi verdadero nombre, su expresión se volvió más seria. Sabía que lo usaría si me resistía. Bajo su hechizo, no podía hacer nada más que rendirme.
"Estoy asustado de dormir" la respuesta salió de mis labios involuntariamente, ardiendo a través de mi garganta. "Dormir me hace soñar, y estoy asustado de lo que sueño"
Las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas, pero mi tono de voz era aún débil y monótono. A través del contacto visual, le estaba suplicando que parase. Oh, Dios, que pare. No quería que lo supiese. No quería que nadie lo supiese. Me hacía parecer débil, y odiaba la debilidad. Sin embargo, Frau no cambió de parecer.
"¿Qué es exactamente lo que sueñas que no te deja descansar?"
"…Basta…"
"No hagas las cosas más difíciles para ambos, por favor"
En este punto, no podía contener más mis lágrimas, además de que mi cuerpo no podía moverse para limpiarlas.
"…Sueño…sobre mi pasado…" era difícil hablar entre sollozos, pero me las arreglé para contenerlos y continué, aunque fuese difícil de entender por mis tartamudeos "Padre…y una pila de cadáveres…cuerpos…sus ojos, ellos…me miraban…fijamente…tanta sangre…"
"De acuerdo. Para"
Tal cual me lo dijo, dejé de hablar, y así lo hice. Ambos mantuvimos el contacto visualmente silenciosamente. Él, con su fríos y calculadores ojos azules, y yo, con mis húmedos ojos esmeralda. Ningún sonido se escuchaba, excepto las cosas de fuera de la habitación, y mis suaves sollozos.
Cuando Frau cerró sus ojos y apartó la mirada, sentí que algo había dejado mi cuerpo. Había sido liberado del hechizo e inmediatamente limpié las lágrimas de mi rostro, sonrojándome furiosamente y mirándole.
"¿Estás contento ahora?"
Me sentía tan expuesto y humillado. Era suficiente malo que fuese capaz de leer mi mente y ver mi pasado. Debería haber salido lo que fuese que estuviese pensando por el lazo pero, ¿por qué tenía que humillarme de esta manera?
"…Lo siento…"
"¿Lo siento? ¿Crees que una pequeña disculpa es todo lo que necesitas para ser perdonado?"
"No…pero tenía que hacer lo que hice" me di cuenta de que el tono de su voz era ligeramente tenso, lleno de culpabilidad y confusión. Él no sabía que más hacer, excepto usar la fuerza.
Me calmé a mí mismo e inhalé profundamente.
"Pero sabes lo que sea que esté pensando…"
"Algunas veces, si. Solamente cuando inconscientemente me lo permites" mis ojos se estrecharon con sospecha. Nunca había escuchado nada de eso. Diablos, ¡ni siquiera lo había mencionado! "Estos últimos días no podía escuchar tus pensamientos, no podía ver fragmentos de tu pasado" ahora que lo mencionaba, yo tampoco había tenido más sueños sobre su pasado. Ahora entendía porque me había hipnotizado. Algo se sentía mal. Inseguridad y miedo dominaban mi corazón.
"Yo tampoco podía oírte…"
"Eso es porque no te lo permití"
"¿Y por qué?"
"…"
"…Tengo derecho a saberlo, Frau"
"…Porque estoy empezando a pensar que este pacto fue un error"
