Autor Original: Vyrian D

ID: 1209801

Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.

ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!

Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.

Notas de la traductora: Aloha~! Antes que nada… ¡Feliz Año y Feliz día de Reyes! En el anterior se me olvidó felicitaros y cuando me di cuenta…ldsdfkg, ¡qué rabia más grande me dio! ¡Pero bueno, ya os felicito ahora y os deseo lo mejor para este nuevo año!

Por lo demás, espero que sigáis disfrutando de este fanfic (que no será el último que traduzca de 07-ghost, ya tengo otros dos con el ojo echado~) y que os sea muy leve la vuelta a clase para los que la tengan~!

Sin más dilación, nuevo capítulo~ ¡Que os aproveche~!

P.D.: Como pereza es mi segundo nombre, voy a poner este mismo comentario en las actualizaciones de los otros fanfics que actualizaré así que, si leéis lo mismo, no os sorprendáis xDDD

Noche 9: Falsedad

El sonido de los pasos se hacía más y más fuerte en el vacío pasillo. Un hombre rubio, la única fuente de sonido en ese lugar, estaba corriendo hacia el frente con expresión preocupada. Sus hermosos ojos azules buscaban con desesperación una figura conocida, mientras que la tenue luz de vez en cuando hacía que sus ojos brillasen como los de un gato.

De vez en cuando, detenía su carrera e prestaba más atención a los sonidos, buscando alguna señal de Teito. Siendo un vampiro, especialmente un sangre pura como él, Frau podía escuchar lo que la mayoría de las personas no podían. Si bien la mayoría de las veces odiaba ese don, tenía que admitir que era útil en momentos como este. La habilidad le ayudó a localizar a su objetivo, ya nombrado, un terco moreno que constantemente se quejaba, pero Frau sabía mejor que nadie que el chico era más puro que nadie que hubiese conocido antes el rubio. Más que eso, el chico era la única persona que podía afectarle tanto.

Con cada segundo que pasaba, Fray podía sentir que su miedo se hacía más fuerte, sintiendo algo pesado en el estómago. El chico podía ser asesinado en cualquier momento, pero Frau sabía que aún no lo habían hecho. No importa cuán lejos estuviesen, Frau podía sentir la presencia del muchacho: no podía saber la localización exacta, sino simplemente sabía que estaba vivo y bien, lo cual no era tan difícil. Después de todo, Frau había recorrido todo ese trayecto apoyándose en ese enlace.

Teito estaba cerca, esa era la sensación que tenía desde que entró al pasaje subterráneo, pero el lugar era como un laberinto. Era como si estuviese andando en círculos sin salida. Sin embargo, Frau había aprendido a no confiar en su sentido de la vista en lugares como este. En vez de eso, seguía su instinto y la conexión que compartía con su compañero. De entre los dos, Frau sentía que el último era el mejor en el que podía confiar.

Siguiendo sus sentidos, Frau caminó más adentro del laberinto, donde la luz no alcanzaba y solo las velas iluminaban poco el largo pasillo. El lugar estaba obviamente abandonado, pero el hecho de que las velas estuviesen encendidas significaba que alguien (o algo) había estado ahí recientemente. Y Frau estaba casi seguro de que era Teito y quien quiera que estuviese con él. Este sentimiento se demostró correcto mientras avanzaba y pronto escuchó diferentes voces. Las voces se hacían más claras y mientras les seguía llegaron a un gran espacio. La habitación parecía como un gran salón de baile de los que podían verse en algunas fiestas. El techo estaba elegantemente decorado con incontables cristales brillantes y de alta calidad, los cuales estaban incrustados en el agrietado cemento. Hubiese sido un hermoso lugar si solamente la luz pudiese entrar en él.

En el centro de la sala, la pequeña figura de Teito Klein se hallaba tirada en el suelo, inconsciente. Los verdes ojos esmeraldas reflejaba la tenue luz de las velas mientras miraban de manera vacía al suelo. Frau podía sentir el latido de su corazón palpitando en sus oídos mientras una descarga de adrenalina le recorría por dentro. Sus manos estaban apretadas tan fuerte que sus uñas casi traspasan la piel de sus manos.

Fue en este momento que Frau se dio cuenta de que no demasiado lejos del chico, Hakuren estaba peleándose con alguien. Su pelo era similar al de Hakuren, al igual que sus ojos. Frau hubiese pensado que era su gemelo si no fuese por el modo tan violento en el que atacaba al extraño. Hakuren no era del todo malo peleando. De hecho, era muy bueno, incluso mejor que la mayoría de niños de su edad, pero su oponente estaba en un nivel totalmente diferente. El modo en que se movía, con una velocidad que era completamente inhumana, casi como un vampiro. No, ese extraño debía ser un vampiro y no uno común como el que había atacado la iglesia la última vez.

Al darse cuenta de que el chico rubio muy probablemente necesitase ayuda, Frau se lanzó hacia adelante, haciéndolo a tiempo para proteger a Hakuren a tiempo de un golpe que no podía eludir. Haciendo una pequeña mueca, Frau retiró su brazo y dio una fuerte patada al desconocido, quien lo bloqueo con bastante facilidad. Claramente el extraño era más fuerte pero Frau sentía que él lo era más.

Con un único corte limpio en su brazo derecho, la sangre empezó a salpicar. Frau puso su mano izquierda encima del corte, para concentrarse. Su mano, que debería haberse manchado de sangre, estaba limpia. En cambio, el líquido rojo empezó a coagular en su brazo derecho y lentamente se formó una guadaña. Era un arma formada a partir de su propia sangre, pero mucho más cortante que cualquier arma que alguien pudiese encontrar, y Frau estaba malditamente orgulloso de ello. Estaría más contento de poder usarlo en cualquier momento que atacasen los vampiros, si solamente no tuviese esos desagradables efectos secundarios. El arma estaba hecha con su sangre y su cuerpo no podía producir sangre, lo cual quería decir que no podía usarla a menudo porque se mareaba a causa de la falta de sangre.

En el pasado, el rubio no podía sacar el arma con seguridad y prefería usar sus uñas igualmente afiladas porque no tenía compañero. Todo el tiempo que usaba la guadaña, tenía que obligarse a beber de un humano. Siendo un vampiro y un sangre pura que no podía sobrevivir sin sangre, esto era una necesidad, sin importar lo mucho que lo detestase. Pero ahora era completamente diferente; ahora tenía un compañero y, por encima de todo, era Teito Klein, un molesto e inocente mocoso que, por casualidad, le interesaba infinitamente.

"¿Acaso no eres valiente, intentando rescatar a un niño en mitad del día y en la iglesia, no menos?" el obispo se cruzó de brazos, pero su mano izquierda todavía sujetaba el arma de sangre con fuerza. "¿Qué quieres de ese chico?"

El extraño se echó a reír, divirtiéndose un poco.

"Esa es una pregunta estúpida; además, no tengo planeado responderte"

"Bien, entonces. ¡Solo tendré que hacer escupirlo todo!"

El sangre puro se encargó de ello y se lanzó hacia el peligroso extraño. La guadaña de gran tamaño brillaba peligrosamente en su mano izquierda, como un arma maldita deseosa de la sangre de otros. El delincuente, sintiendo el peligro, inmediatamente retrocedió de un salto y puso algo de distancia entre ellos. Hakuren, por otro lado, estaba congelado en el sitio. Nunca había visto a nadie que pudiese hacer un arma a partir de su sangre, o pensó que pudiese ser posible. Pero este mundo estaba lejos de ser normal. No hubiese creído que era un vampiro hasta que le vio con sus propios ojos. Y ser vampiro era la única explicación que tenía para la sobrenatural fuerza de Frau, y también su guadaña.

Rodó su mirada hacia el cuerpo inconsciente tras él, Hakuren empezó a sentir algo diferente del chico. Claro, una semana de privación del sueño quizás no matase, pero Hakuren también había dicho que nunca había visto a su compañero de habitación comer. El chico nunca había ido al comedor mientras compartía habitación con Hakuren. Quizás era solo que Hakuren nunca le había visto comer, o seguramente que comía más tarde pero que no comiese demasiado. Si sus sospechas eran ciertas y Teito Klein era en realidad un vampiro, entonces no necesitaría comer del todo. Lo que todos los vampiros necesitaban era sangre.

Cambiando su foco de atención, Hakuren se dio cuenta de que todo parecía extraño. ¿Por qué había un vampiro en la iglesia? El lugar era terreno sagrado y a Hakuren le habían dicho que los vampiros no podían entrar en este lugar. Más que eso, Frau era un obispo pero él también era un vampiro. ¿Por qué y cómo llegó a ser un obispo? ¿Alguien sabía que era un vampiro? Sentía curiosidad sobre Teito Klein también. Hakuren no sabía prácticamente nada sobre el chico. Todo lo que sabía es lo que venía en las cartas de Mikage y su hermano nunca había mencionado nada sobre que el chico fuese un vampiro.

"¡Hakuren!" le dijo al muchacho, quien volvió en sí de repente ante el llamado de alerta de Frau. El sonido del retumbar de las paredes llenó su cabeza. Se sentía estúpido por perder la concentración en mitad de una pelea y, sin saberlo, permitir que su falso hermano estuviese tan cerca de él. Sus rostros estaban a pocos centímetros de distancia y el arma del atacante se alzó y se preparó para perforar su corazón. Hakuren cerró los ojos, listo para aceptar lo que fuera que el destino tenía preparado para él, pero nada llegó.

Todo fue demasiado rápido para Hakuren de seguirlo. En unos pocos segundos, el enemigo había desaparecido de su vista. El viento soplaba por su lado y cuando el cerebro de Hakuren captó todo, Teito y el falso Mikage habían desaparecido. El seguía ahí de pie, sorprendido. El chico rubio estaba ahí, supuestamente protegiendo al moreno inconsciente, pero había permitido que el enemigo se acercase a él, e incluso peor, que se llevase a su compañero lejos. Ser humano, una criatura llena de debilidades, pero esta era la primera vez que le habían hecho sentir como un estúpido.

"Lo…Lo siento, Frau-san" se disculpó el chico, todavía sintiéndose en shock. Normalmente, en esa situación, Frau habría estallado, pero viendo como la voz de chico y sus manos temblaban por el enfado y la culpa, su ira cedió. Es cierto que el chico había sido descuidado al dejar que el enemigo le arrebatase a su compañero pero Hakuren no tenía toda la culpa. Algo parecía haber estado ocupando su mente.

"¿En qué estabas pensando?" decidió preguntar Frau, pero Hakuren le dio una mirada confundida "No estás concentrado. ¿Algo está mal?"

"¿…Eres un vampiro?" el obispo tenía que admitir que no estaba sorprendido, en lo más mínimo. No había ningún ser humano que pudiese invocar una enorme guadaña con su propia sangre, ni siquiera la mayoría de los vampiros, pero Frau era diferente. Era uno de los siete señores vampiros. Todos y cada uno de los vampiros de alto nivel tenía una habilidad única, y la suya era la de invocar esta guadaña.

"Si, lo soy"

"¿…Teito también?"

"…Si" hubo una ligera vacilación cuando Frau le respondió. Su voz era distante y los ojos miraban con tristeza el espacio vacío en el que Teito Klein había estado tendido hace unos minutos. "Te lo contaré más tarde. Por ahora, vamos a buscar al mocoso"

"De acuerdo"

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Hace una hora y media, Iglesia de Barsburg, Pasaje subterráneo

Estaba rebosante de felicidad cuando descubrí que Mikage había vuelto conmigo. Nada en este mundo parecía más importante para mí excepto él. Pensaba que mientras estuviese con mi mejor amigo, sería feliz. La verdad es que estaba feliz. Solo andar con él, hablar sobre cosas triviales, dejar mi corazón empezar a sentir calidez. Pero sabía dentro de mi corazón que faltaba algo. Sabía lo que era pero no me atrevía a decírselo a Mikage. era mi mejor amigo pero, por alguna razón, nada se sentía bien, incluso cuando estábamos hablando. Era como si este Mikage fuese una persona completamente diferente.

Me espanté de ese pensamiento al momento. No quería dudar de mi mejor amigo justamente cuando le tenía de vuelta a mi lado. Mikage no me contó nada, y yo no le dije nada. No quería forzarle a responder, y no quería que supiese algunas cosas que había guardado en secreto. Sentía que ambos estaba haciendo eso y quizás esa era la razón del porqué sentía que algo no estaba bien. Mikage y yo siempre habíamos sido honestos el uno con el otro y, aún así, ahora estábamos escondiéndonos cosas.

Más que eso, era extraño que Mikage me hubiese traído aquí solo para conocer a su salvador. ¿No podía solo haberle invitado a la iglesia y entrar por la puerta principal? A menos que la persona que le ayudó fuese un militar, entonces era inevitable. Pero de nuevo, podía siempre irme de allí con él. No era como si estuviese atado a este lugar. La verdad es que estaba atado a el de manera indirecta debido a cierto estúpido rubio, pero eso no importaba. Él no se preocupaba por mí de todos modos. Ni siquiera se daría cuenta de que me había ido.

Inconscientemente fruncí el ceño mientras pensaba en eso. Pensar sobre ese pervertido obispo de repente me molestó. Ese estúpido obispo realmente necesitaba una o dos bofetadas. ¡Cómo se atrevió a decirme lo que me dijo! …Pero entonces, otra vez, no era diferente. Entendía sus sentimientos, ya que era algo que yo también haría. Era exasperante. Frau hizo que me diese cuenta de los sentimientos de Mikage cuando yo le había ignorado al principio.

"Mikage" tiré de su manga "Lo siento"

"¿El qué?"

"…"Si, ¿de qué se estaba disculpando? ¿Por cómo le había tratado en el pasado o era por dejarle atrás o por matarle? Solo me di cuenta de que había tantos errores que había cometido en relación con él. No creía que una sola disculpa fuera suficiente pero, aun así, quería su perdón. "Por todo"

"…En lugar de eso, me gustaría que hicieses algo por mí"

"¿Eh? Si. Por supuesto, Mikage. ¡Haré cualquier cosa por ti!" mis ojos se iluminaron de felicidad. No podía creer cuan fácilmente me había perdonado. Cuando dije que haría cualquier cosa por él, fue solamente un reflejo, pero esos eran mis verdaderos sentimientos. Si era por mi mejor amigo, incluso saltaría desde un precipicio por él en ese mismo momento, si eso era lo que realmente quería.

"Entonces, entrégate a los militares" se giró hacia él y sonrió. Me preguntaba por qué estaba tan asustado de él en este momento. No sonaba como el Mikage que conocía. Había cambiado.

"¿Q…Qué?"

"Dije 'Entrégate a los militares'. Dijiste que harías cualquier cosa por mí, ¿verdad?" retrocedí débilmente "Dijiste eso, ¿verdad, Teito? ¿O vas a dejarme morir de nuevo?" dio un amenazador paso más cerca de mí.

Me quedé de piedra. No pensé que el diría eso. Pensaba que después de todo por lo que habíamos pasado, ambos odiaríamos muchísimo a los militares o al menos así era como yo me sentía.

Retrocedí otro paso, pero tropecé con una piedra suelta y caí. Sentado en el frío suelo, incapaz de levantarme. Mis rodillas estaban débiles, y mis manos estaban temblando. Levanté la mirada con duda cuando sus pies entraron en mi campo de visión. Lo miré con un miedo disimulado en mis ojos. Estaba tan asustado de Mikage en este momento. Cuando nuestros ojos se encontraron, repentinamente sentí mucho frío. Sus ojos me miraban tan despectivamente; no era como él. La mirada de Mikage era dulce y gentil, no como esto. Parecía un asesino a sangre fría en este momento.

"Oye, Teito, irás conmigo, ¿verdad?" Mikage se arrodilló delante de mí. Su mano estaba tendida frente a mí. Estaba asustado, muy asustado, pero no podía resistirme a esa manera, así que la cogí, aunque no podía dejar de temblar. "Buen chico, Teito Klein. Ahora eres de Ayanami-sama"

No escuché lo que dijo después de eso. Sentía un fuerte zumbido al lado de mis orejas. Mi cabeza dolía tanto que me encogí de dolor. Una de mis manos se movió para cubrir mi oreja pero la otra estaba todavía atrapada en el doloroso agarre de Mikage. Tiré de ella, con fuerza, pero no podía liberarme. Mikage sonrió de nuevo al ver mi expresión dolorida. ¿Por qué ponía una cara así? ¿Por qué estaba haciéndome esto? ¿Por qué, Mikage?

"Déjale" una voz familiar habló tras de mí, a donde automáticamente yo me giré. Allí, Hakuren estaba de pie, alarmado. Un Zaiphon flotando alrededor de su mano derecha, rodeándola majestuosamente.

"¿Hakuren? ¿Por qué estás aquí?" estaba…sorprendido, como mínimo. No esperaba que viniese aquí y sonase como que quería ayudar. ¿Acaso no me odiaba?

"Estúpido, ¿no?" dijo, al igual que la respuesta era totalmente evidente, y la razón por la que él estaba aquí era tan obvia. Bueno, no lo era para mí. "Estoy aquí para ayudarte" Si, no podía entenderle para nada.

"Pero…pensé que me odiabas"

"…"Mikage y Hakuren estaban ocupados mirándose intensamente el uno al otro, especialmente Hakuren. Parecía estar enfadado, molesto y desconcertado al mismo tiempo. "Si, te odiaba" dijo sin apartar sus ojos de Mikage. A pesar de haber estado esperando la respuesta, aún así dolía cuando alguien lo decía de ese modo directo a la cara. Al darse cuenta de que fui herido silenciosamente, continuó "Ten en cuenta que he utilizado el tiempo pasado"

Acabada la frase, Hakuren se concentró aun más, provocando que el Zaiphon se hiciese más fuerte. La luz azul que conformaba las palabras brilló todavía más. Nunca supe que fuese tan bueno invocando Zaiphon, diablos, quizás estuviese a mi nivel, a pesar de que era el mejor en Zaiphon en la academia. En términos de fuerza, quizás éramos iguales pero el suyo era diferente. Mi Zaiphon era poderoso, despiadado y frío, pero el suyo era cálido y hermoso. Yo invocaba mi Zaiphon con la intención de matar, pero Hakuren lo hacía para proteger cosas. No importaba que tan extraño sonase, eso era lo que sentía. ¿A quién estaba tratando de proteger? ¿A mí? No, no podía ser. Pero dijo que había venido a salvarme. Además, dijo que "me odiaba". ¿Quería eso decir que no me odiaba ya?

"Haku…"

"¡CORRE, TEITO!"

La expresión horrorizada de Hakuren en ese momento se imprimió muy claramente en mi cabeza. Antes de que lo supiese, alguien estaba tras de mí y me agarraba de la cabeza. No podía apartarme. No sabía quién me atacó, pero tenía el presentimiento.

"Está bien, incluso si me traicionas. Te aceptaré"

La oscuridad me venció. La fuerza comenzó a desaparecer, y lo siguiente que supe es que estaba cayendo. La escena de esa vez fue inolvidable. El cielo de la tarde, pintado de rojo, como si el cielo estuviese sangrando. Mientras caía, tuve una visión de Frau atravesando con una guadaña a Mikage. Esa guadaña color carmesí estaba derramando sangre: la sangre de mi mejor amigo. Olvidé exactamente qué era lo que estaba gritando pero sabía que estaba muy enfadado con Frau. No, más que enfadado, estaba mortalmente furioso.

El cuerpo sin vida de Mikage cayó junto a mí. Intenté alcanzarle, a él, pero estaba demasiado lejos. Mis ojos estaban borrosos por las lágrimas. Una vez más, había fallado en salvarle. Si este era el destino que me esperaba, entonces prefería morir. De ese modo, podría estar junto a Mikage de nuevo. Sin embargo, el destino tenía preparado algo diferente para mí. Me detuve, a salvo, antes de que mi cuerpo golpease el suelo. Me preguntaba, ¿por qué tenía que encarar este tortuoso camino? No tenía permitido morir y tenía que ver al que amaba morir frente a mis ojos.

Odio este mundo.

Odio a Frau.

Me odio a mí mismo.

Lo odio todo.

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El sonido de los pasos llenó el pasillo. Había eco, por lo que sonaba como si hubiese muchas personas corriendo, cuando eran solamente dos: Frau y Hakuren. El suelo temblaba ligeramente con cada paso rápido que ellos daban. Estas ruinas subterráneas parecían frágiles – No, realmente parecía como si pudiese colapsar en cualquier momento. Al salir, ambos rubios oído varios sonidos retumbantes, como edificios colapsando en la lejanía. Quizás los pasillos estaban ahora a punto de colapsar, lo cual no era del todo extraño. Este lugar era antiguo y tendría que haber caído hace tiempo.

"Hakuren" llamó el rubio mayor.

"¿Si?"

"¿Conoces a Teito?"

Esa era una estúpida pregunta, pensó Hakuren, pero decidió no decirlo en voz alta. Claro que conocía a Teito Klein. Era el mejor amigo de su hermano. El nombre de ese moreno nunca había dejado de aparecer en las cartas de Mikage, en todas y cada una de ellas, a pesar de que Mikage nunca le envió ninguna foto del chico. Más que eso, Hakuren y Teito compartían habitación, así que por supuesto conocía al chico.

"Si, es mi compañero de habitación" respondió Hakuren simplemente, mirando a Frau como si estuviese loco.

"Cierto, eso lo sé. Quiero decir, antes de eso"

Hakuren casi se resbaló y cayó al suelo, pero Frau consiguió cogerle del brazo y tirar de él hacia arriba. Murmurando un "gracias", continuaron corriendo.

"¿…Por qué lo preguntas?"

"Mmmm…eso es porque tengo una sensación de hostilidad de ti hacia él, a pesar de que últimamente parece haber disminuido"

"¿Me estás tomando el pelo, Frau-san?"

"No, estoy diciendo la verdad"

"… ¿No deberíamos centrarnos en traer de vuelta a Teito ahora? Podría ser asesinado en cualquier momento" dijo Hakuren, tratando de evitar el tema. Sabía que si Frau preguntaba, entonces no tenía más opción que decirle la verdad. No es que estuviese intentando esconder la verdad, pero el joven rubio pensó que no era el momento idóneo.

"Nah, Teito está vivo y bien. Solo inconsciente, eso es todo" las respuestas rodaban con facilidad por la cabeza de Frau. No tenía ni idea de porqué Frau sabía eso, pero ciertamente intrigaba al chico cómo el obispo podía decir eso tan confiadamente.

Si quería saberlo, el rubio pálido sabía que tenía que decirle a Frau lo que quería saber. En este caso, tendría que negociar porque parecía que Frau estaba intentando esquivar el tema también.

"Te diré todo lo que quieras saber si me dices lo que quiero saber" Hakuren sabía bastante bien que estaba jugando con fuego. Frau era un vampiro, y uno de los peligrosos, pero desde que había decidido dar caza a Teito Klein, estaba preparado para perder una extremidad o dos.

"¿…Qué quieres saber?"

'Inesperadamente fácil' pensó el más joven de los dos. Había decidido que era lo que quería saber aunque no estaba seguro de si Frau sinceramente le respondería, pero valía la pena intentarlo.

"¿Qué es Teito Klein para ti? ¿Cómo puedes decir con tanta confianza que está vivo?"

"Ojo por ojo, diente por diente, dos preguntas por dos preguntas"

"Hecho"

"Sabes que soy un vampiro, ¿cierto?" Hakuren asintió brevemente."Puedes decir…que es mi fuente de sangre" me detuve y le miré fijamente, horrorizado. Al darse cuenta de que había dejado de seguirle, se detuvo también. Suspirando y revolviendo su pelo, continuó "Querías saber lo que es para mí, ¿cierto? Respondí con sinceridad" continué mirándole, silenciosamente esperando a que continuase. Si Teito Klein no era nada más que un suplemente de sangre de emergencia, no había nada de malo en que Frau lo quisiese de vuelta. Pero Hakuren sentía que había algo más. Frau no quería simplemente su comida de regreso, estaba verdaderamente preocupado. Le importaba el chico, Hakuren estaba seguro de ello.

"No dije que estuvieses mintiendo pero no me has dicho toda la verdad, ¿cierto?"

"Je, eres un chico listo. Si, es más que un suplemento de sangre para mí. Somos…" el obispo frunció el ceño y entonces continuó, con duda "Puedes decir que somos compañeros. Ha llegado ser parte de mí. Su muerte significa mi muerte. Y respondiendo tu segunda pregunta, tenemos una conexión especial. Sabré cualquier cosa que le ocurra. Aunque, desafortunadamente, no puedo entrar en su mente en este momento, puedo sentir su presencia"

"¿Qué es eso de la conexión especial?"

"Mi turno" le cortó el rubio de ojos azules "Primera pregunta: ¿cómo es que conoces a Teito?"

Sintiendo que no tenía otra opción sino esperar, Hakuren decidió cumplir su parte del trato.

"Teito Klein es el mejor amigo de mi hermano pequeño"

"¿Mejor amigo? Creo que le escuché mencionar algo sobre un amigo…Mikage, ¿cierto?"

"Si, Mikage es mi hermano. Pensé que Teito le había matado, así que me fui de casa para buscarle"

"De acuerdo, segunda pregunta, ¿vas a matarle eventualmente?"

"…No. Me he dado cuenta de que Teito Klein no es el asesino de Mikage"

"Bien. No quiero un derramamiento de sangre innecesario"

"¿Quieres decir él o yo?" Frau me dedicó una sonrisa mortal y continuó corriendo. Hakuren simplemente sonrió, sabiendo muy bien lo que había querido decir con eso. Si él matase a Teito, Frau habría de matar a Hakuren. No, incluso antes de eso, si intentaba matar a ese chico, Frau personalmente le habría dado caza. El pensamiento asustó al chico. No quería que Frau le odiase, y no estaba seguro de poder huir del obispo. Los vampiros eran conocidos por sus habilidades de caza, después de todo.

'Es peligroso como enemigo' pensó para sí mismo 'pero es un buen aliado'