Autor Original: Vyrian D

ID: 1209801

Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.

ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!

Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.

Notas de la traductora:

¡Aloha~! Esta vez sí vengo con la actualización puntualmente~ Es lo que tiene que todo se relaje un poquito y no poner de manifiesto la memoria Dori. Y, en este capítulo, quiero hacer algo que no he hecho hasta el momento: agradeceros a todos por leer esta traducción, además de los reviews que algunos habéis dejado.

¡Muchísimas gracias!

Aunque no sea yo quién ha escrito este fanfic, me hace igual ilusión el ir leyendo vuestros comentarios y ver las opiniones que tenéis del fanfic y de lo que va pasando en este. Se aprecian muchísimo~

No me voy a poner a escribir nombres porque: 1º no es cuestión y 2º porque cada uno sabe ya a lo que toca, como quién dice XDDDDDDDD

Y, sin más dilación ya, ¡que disfrutéis de este nuevo capítulo~!

Noche 13: Partir

Nieve… cubría la tierra. De nuevo, me encontré en pie, solo, en este mundo monocromático. Sonó el timbre, una vez, dos veces, tres veces, y entonces todo se detuvo. Los cristales de nieve estaban suspendidos en el aire, quedando colgados como decoraciones en mi mundo en blanco y negro. Intenté tocar uno de los cristales con la mano, pero se convirtió en polvo en el momento en que mi piel hizo contacto con él.

"¿Deseas saber la verdad, Teito?" dijo una voz detrás de mí.

Conocía esa voz. Pertenecía a alguien a quien apreciaba, otra persona que había muerto por mi seguridad. Quería girarme, correr a sus brazos, llorar, como acostumbraba hacer cuando era niño, pero sabía que en el momento en que girase mi cabeza, no estaría ya allí. Sabía a ciencia cierta de que ni él ni Mikage estaban ya en este mundo. Cada vez que aparecían, me daba cuenta de que no eran nada más que una ilusión. Sin embargo, todavía añoraba los momentos en los que deberían aparecer.

"Necesito saber hacer de mí mismo" respondí finalmente, rompiendo el silencio.

Honestamente, no estaba seguro de si estaba listo para aceptar la verdad pero si permanecía de este modo, sentía que causaría incluso más víctimas. Personas inocentes se verían involucradas de nuevo.

Detrás de mí, sabía que Padre estaba sonriendo amablemente. Aunque no me atrevía a girarme, podía sentir su cálida aura a mí alrededor. Siempre lo tenía, sin faltar, sin importar mi respuesta.

"Eres fuerte, Teito" sentí sus brazos imaginarios rodear mi cuerpo "Sé que puedes manejarte con la verdad. Ve a Raggs, mi príncipe. Ahí es donde tus recuerdos descansan. El reino, el trono, ese es el lugar que te corresponde por derecho"

"Raggs…"

"Si, eres 'Raggs', el verdadero propietario del Ojo de Mikhail. Encuéntralo y restaura el Reino de Raggs. Ese es tu deber como rey"

Soy…un rey…

"…to….Teito…"

La verdad…descansa en ese lugar…

"¡TEITO KLEIN!"

Salí de mi aturdimiento, frunciendo inmediatamente el ceño. El idiota estaba gritando prácticamente en mi oído. No estaba sordo, por el amor de Dios.

"¿Tienes que gritarme de ese modo en el oído, estúpido y pervertido obispo?" le envíe una mirada entrecerrada, obviamente molesto.

"Lo siento, Teito, pero el culpable eres tú" dijo Hakuren, riéndose con la mano en la boca. Parecía como si disfrutase mucho de nuestra lucha. No, estaba bastante seguro de que le gustaba ver a cualquier molestarme.

"Dejad de molestarle, los dos" Castor-san les detuvo finalmente, gracias a Dios antes de que golpease a alguno de los dos. Labrador-san, quién había estado observando desde fuera, parecía estar disfrutando de nuestra vitalidad. Bueno, o era eso o estaba disfrutando de su té. "Por cierto, ¿estás bien?" continuó Castor, girándose hacia a mí con el ceño ligeramente fruncido "Te quedaste en silencio de repente"

¿Sentí…curiosidad hace un momento? Me había estado preocupando durante un tiempo, la verdad, pero esos obispos estaban tomando mucho interés en mí. No era como si tuviese alguna información importante. Como el hecho de que era el heredero legítimo del trono. No sabía que mi verdadero nombre tuviese alguna relevancia o importancia para este mundo. Nunca me había dado cuenta del 'Raggs' en mi nombre hasta que hicieron un alboroto por ello. De acuerdo, quizás era mi culpa por no darme cuenta, quizás era amnesia, pero era todo demasiado obvio. Dicen que la ignorancia es felicidad, pero yo digo que la ignorancia es mi pecado.

"Estoy bien. De todos modos, Castor-san, dijiste que tenemos que irnos de aquí inmediatamente, ¿verdad?" intenté recordar nuestra conversación previa antes de verme arrastrado en ese corto y repentino sueño. Habían estado hablando de salir de la iglesia y decidiendo el siguiente destino, así que si pudiera convencerlos, podría ir a Raggs. Los obispos centraron su atención en mí. Después de que Castor-san asintió, continué "Entonces, ¿podemos ir a Raggs?"

Podía adivinar la pregunta que estaba por venir; era la reacción obvia. Incluso si Castor-san simplemente lo aceptaba sin preguntar, alguna de ellos preguntaría con el tiempo. Sabía que entonces no tendría más remedio que contarles lo que Padre me había dicho en el sueño. Estaba convencido, sin embargo, que eso no era un sueño sino parte de mis recuerdos perdidos intentando volver a mí. Pedirles que fuesen conmigo era un poco egoísta, pero sabía que no me dejarían solo, especialmente Frau.

A pesar de todo lo que había dicho acerca de despreciar la debilidad, si estaba conmigo entonces sabía que no era lo suficientemente fuerte para defenderme por mí mismo si Ayanami intentaba cogerme de nuevo. Necesitaba ayuda desesperadamente, y sabía que podía confiar en esas personas y estaban dispuestos a ayudar. Hakuren era otra historia, sin embargo. Si era posible, preferiría que se quedase aquí. Aunque era un poco triste, ya que seguramente no sería capaz de verle de nuevo, pero si podía mantenerse a salvo aquí entonces eso era todo lo que necesitaba. Sin embargo, sabía que no era posible. Ayanami le había visto. Ese hombre intentaría usarle para debilitarme.

"¿Y bien?" me moví en mi asiento con incomodidad mientras esperaba que respondiesen. El silencio era pesado, y sus miradas estaban clavadas en mí.

"¿Por qué Raggs?" preguntó Hakuren, su mirada confundida viajando por todos los obispos, y entonces volviendo a mí.

Sabía que esta pregunta sería planteada y sabía perfectamente bien que no sería capaz de ser más astuto que ellos. Aprendiendo de la experiencia, la mentira no funcionaría con ellos porque mi cara de póker podía ser destruida con facilidad. Además, Frau podía leer mi mente. No siempre pero estaba seguro de que podría al menos sentir mi malestar cuando mentía. De todos modos, ya que no tenía sentido escondérselo a ellos, solo esperaba el poder convencerlos.

"Bueno, Padre dijo que puedo encontrar la verdad en Raggs"

"… ¿Padre?" el joven rubio preguntó de nuevo. Se me olvidaba que no sabía mucho sobre mí. Ni siquiera sabía el hecho de que era de 'Raggs' y un medio vampiro. Solo por estar aquí, sin embargo, sabía que uno de los sangre pura (seguramente Frau) le había contado un poco sobre los vampiros y esas cosas. De lo contrario, no estaría sentado aquí con nosotros. Después de todo, odiaban compartir sus secretos, aunque tampoco es que a mí me gustase mucho.

"Lo siento por interrumpir pero, ¿te refieres a Fea Kreuz?" preguntó Frau, ganándose con éxito nuestra atención. Me preguntaba cuanto de mi pasado había visto.

No era realmente justo. Sabía tanto sobre mí y aun así no sabía nada sobre él. Pensando en ello, realmente me molestaba e inconscientemente puse mala cara.

"No me vengas con esa cara" suspiró mi compañero "No es como si intencionalmente traspasase la línea de tu privacidad"

"Oh, Teito-kun aun no ha aprendido nada sobre defender su mente, ¿verdad?" Labrador-san dejó su té y me sonrió dulcemente. Tenía que decir que era ciertamente difícil negarle algo cuando mostraba esa sonrisa. No era como si me pidiese algo pero sentía que no podía mentirle tampoco.

Tímidamente me rasqué el pelo, dándome cuenta de que sabía muy poco sobre todo el tema de los vampiros.

"Si, sea lo que sea"

"Bueno" el más joven de los obispos se rió entre dientes "Te lo explicaremos más tarde. ¿Estás bien con eso, Hakuren-kun?"

Hakuren asintió con la cabeza. Les miré a todos, disgustado. ¿Cuánto pensaban decirle? ¿Esas personas intentaban involucrar a Hakuren en todo este lío también? No, no podía permitírselo. No podía arrastrar a Hakuren conmigo. El pertenecía al mundo de la luz, no de la oscuridad. No debería. No podría.

Sintiendo mi disgusto, Hakuren habló. "Es mi decisión el participar" su tono era igual de altanero de lo habitual, como si fuera tan evidente que estaba ya metido en mi problema. Seriamente, ¿por qué las personas seguían intentando meterse en mis problemas? ¿Por qué no me dejaban en paz?

"¡No quiero meter a más personas en mis problemas!" repliqué, recostándome en la silla con ira. No estaba siendo simplemente terco. Sabía que necesitaba todo la ayuda que pudiese conseguir pero, a pesar de que era un idiota, cuando empecé a conocer a Hakuren mejor, empezó realmente a caerme bien.

Por alguna extraña razón, cualquier persona a la que apreciase acaba siempre dejándome. Fue lo mismo con Padre y Mikage. Esa es la razón por la cual decidí encerrarme en mí mismo, actuar con frialdad con los que me rodeaban, a pesar de que mi corazón gritase por la insoportable soledad. Quizás estaba maldito con estar solo para siempre.

"Este no es solo tu problema, Teito. Elijo involucrarme por mi hermano" replicó el joven Oak severamente. En ese punto, sabía que nada de lo que dijese le haría cambiar de idea.

"Bien…" tuve que rendirme. Estas personas de aquí eran tercas, mucho más que yo. Bueno, al menos podía tratar de hacerme más fuerte para poder protegerlos. "Solo…cuida bien de ti mismo, ¿vale?"

"Mocoso, deberías decir eso por ti mismo" Hakuren sonrió victoriosamente. Tenía razón, tenía tendencia a acabar un poco herido la mayor parte de las veces por la seguridad de otros, pero firmemente creía que mis acciones estaban lejos de ser las erróneas.

Casi me dejo llevar y empiezo nuestra usual pelea verbal, pero Castor-san inmediatamente interrumpió "De todos modos, Teito-kun, ¿hay alguna razón en particular por la que quieres ir a Raggs? Sé que eres de allí así que no es realmente raro que quieras volver, pero asumo que eso no es todo"

Sí que era astuto, tenía que admitirlo. En realidad, a veces me molestaba eso. No era como si quisiese guardarlo todo en secreto pero, de algún modo, me sentía demasiado expuesto. Sabían demasiado, o más bien, querían saber demasiado. Había aprendido a creer en ellos, viendo como arriesgaron sus vidas para mantenerme a salvo. La idea de que cuidasen de mí a pesar de ser un extraño en su círculo, me había sentir calidez. Me daba la sensación de que honestamente se preocupaban por mi bienestar.

"Cierto. Como iba diciendo, Padre me dijo eso. Y si" dirigí mi mirada a Frau que estaba a punto de hablar y efectivamente le silencié "El nombre de Padre es Fea Kreuz. No sé nada más, a excepción de eso"

"¿Y qué es exactamente lo que te dijo?" podía sentir que Castor-san estaba eligiendo cuidadosamente sus palabras. Era un poco molesto pero decidí ignorarlo.

Fruncí profundamente el ceño, intentando recordar todas las palabras que Padre me dijo, pero desafortunadamente estaba un poco borroso. Podía recordar el asunto, pero no sus palabras exactas.

"Erm…alguno sobre que mis recuerdos están descansando allí… y el dueño del Ojo de Mikhail"

Sinceramente, esperaba algún tipo de estúpida reacción como la sonrisa de Frau de Oh-lo-sé a pesar de que no entendiese demasiado, pero sus reacciones superaron mis expectativas. La mano de Labrador-san se detuvo en mitad de aire, sosteniendo su taza de té. Castor-san y el resto simplemente me miraron, sus bocas abiertas, como si me hubiera crecido otra cabeza. Era algo así como divertido, realmente. Nunca les había visto mostrar ese tipo de expresión; normalmente solo sonreían, asentían e incluso fruncían el ceño, aunque no muy profundamente.

Castor-san fue el primero en recuperar la compostura, como esperaba. No era demasiado bueno, sin embargo, en esta situación en la que no sabía mucho sobre la situación actual.

"…Y si podemos saberlo, ¿quién es exactamente el dueño?" preguntó con cautela el hombre con gafas.

Podía sentir sus miradas aburridas sobre mi cráneo como si esperasen por mi respuesta. Era realmente estresante. Me pregunto cómo reaccionarán al escuchar la respuesta. Su reacción cuando mencioné el "Ojo" había sido suficientemente extraña. Esas personas, a quien había conocido como los mejores en poner expresiones frías, una máscara de indiferencia, estaban mostrando en esos momentos unas reacciones interesantes. Era inesperado. En todo caso, solo podía concluir que el Ojo de Mikhail era algo realmente importante, o quizás peligroso.

"Umm…Yo, creo…" respondí lentamente, inseguro.

A decir verdad, estaba dudando de si decirles sobre esta parte o no. Como dije antes, sus reacciones eran totalmente extrañas. Dudaba que esto fuese una buena noticia, y más aún si supieran que podría ser el legítimo propietario. Quizás no era realmente buena idea decírselo, después de todo. Bueno, de algún modo, tenía que responderles con sinceridad, quizás podría esperar un buen resultado.

"¿Estás seguro de que dijo eso?" por primera vez, Frau habló. Había estado terriblemente aterrador. Pero a esa pregunta, di un corto asentimiento.

"Sinceramente, no sabemos mucho sobre el Ojo" dijo Labrador de repente, llevando el té de nuevo hasta su boca "Solamente que es un tesoro muy importante de este mundo. Dicen que los "Ojos" eligen a sus propietarios. El que sea elegido por el Ojo de Raphael será temido y con el poder del Ojo, puede gobernar el mundo pero ese poder viene con un precio"

"Mientras tanto" continuó Castor "el que es elegido por el Ojo de Mikhail, tendrá el mundo, pero también viene con un precio"

De repente, se produjo un pesado silencio alrededor de nosotros. Los tres obispos estaban en silencio, o más bien sombríamente, mirándose el uno al otro. Estaban dudando, preguntándose si debían continuar o no. Entendía que no querían asustarme o herirme. Ahora que sabían que quizás fuese el propietario del Ojo de Mikhail, sus dudas eran evidentes para mí. El precio de este tipo de poderes no podía ser simple.

"Puedo manejar la verdad" No, estaba mintiendo. Solo estaba pretendiendo ser fuerte. Pero no importa cuán asustado estuviese de saber los hechos, lo que necesitaba saberlos para poder seguir adelante. No seré conmovido por nada que ellos digan.

Frau abrió la boca como si quisiese algo, pero nada salió y la cerró de nuevo. Ambos, Hakuren y yo, esperábamos. Ninguno de los dos sabía casi nada de este mundo., hasta el punto de la vergüenza. Esa era la razón de que decidiésemos mantener la boca cerrada y escuchar, y quizás hacer alguna pregunta si había algo intrigante.

Cuando Frau finalmente respondió la pregunto, la respuesta estaba lejos de ser bonita.

"El precio de Raphael es que nadie realmente te amará. Estarás solo hasta tu muerte. Aunque quizás pueda bañarse con la luz de la gloria, que no será nada son producto del miedo. Y, en cuanto al precio de Mikhail" se detuvo, exhalando e inhalando el aire profundamente "…deberá llevar una maldición"

"¿Maldición?" el noble Oak inclinó la cabeza con confusión "¿Qué maldición?"

"Eso…Yo… No lo sabemos con seguridad pero… por lo que sabemos, todos los propietarios de Mikhail murieron de forma misteriosa. Nadie verdaderamente sabe como murieron. Simplemente… desaparecieron. Bueno, excepto uno" Frau clavó su mirada en mí "Y ese fue el rey anterior de Raggs: tu padre, Teito Klein. Sin embargo, cuando murió, ya no tenía el Ojo. Eso quiere decir que si lo que dijiste antes fuese cierto, entonces lo has heredado tu"

¿Realmente? Si hubiese heredado esos poderes, entonces, ¿por qué no sentía nada? No me sentía poderoso en lo absoluto. Quizás mis recuerdos eran erróneos. Quizás no era un príncipe. Quizás no era el elegido. Había demasiados 'quizá' que responder y estos me pesaban demasiado.

"No tengo ningún poder especial o siento nada extraordinario. Creo que mis recuerdos simplemente están mal" intenté razonar. No había dicho eso sin base alguna. No tenían pruebas y no se podía confiar enteramente en la memoria de un amnésico.

Los tres intercambiaron miradas. Hacían eso a menudo, especialmente cuando estaban a punto de decirme algo malo. Pero creo que esta vez no era algo como eso si no otra razón que sabía que estaba a punto de hacerles decir algo de vaga validez.

"Bueno" replicó el vampiro de ojos azules, pero no sin duda en su voz "mientras el Ojo de Mikhail esté involucrado, estamos bastante seguros de que tu también. Por alguna razón que no seremos nunca capaces de comprender, el que siempre es elegido como Rey de Raggs, o mejor dicho, el heredero al trono. Por eso es por lo que sabemos que la respuesta se encuentra con Fea Kreuz"

"¿Padre?"

"Si. Era uno de los obispos en esta iglesia también. Estaba era uno de los sangre pura, al igual que nosotros tres –oh, y Lance también-. Tenía algo así como…conexiones con la realeza de Raggs, específicamente el Rey. Y sospechábamos que sabía esta información del propio rey nos dijo que todos los propietarios del Ojo tenían un Raggs en su nombre verdadero, y sin fallo alguno, llegarían a ser el Rey. De este modo llegamos a la conclusión de que eras tú. Quizás no tengas el Ojo ahora, pero serás capaz de decir su ubicación mientras seas el verdadero dueño"

Si, podía sentirlo. Incluso si era solo vagamente, podía escuchar un pulso débil y constante que había estado llamándome desde siempre. Había aprendido a ignorarlo, pensando que quizás fuese una ilusión, pero ahora que pensaba en ello de manera cuidadosa, tenía el presentimiento de que estaban actualmente en lo cierto. Quizás no sabía lo que era esta llamada del Ojo de Mikhail pero sentía su poder fluir dentro de mí. No el tipo de poder que me permitiría dominar el mundo o algo así. En realidad, era más como un sentimiento dulce y cálido que envolvía mi alma entera.

Pensando acerca de lo que Padre me había dicho, seguramente se estaba refiriendo al Ojo de Mikhail. Por alguna razón, sabía que el Ojo estaba allí, en Raggs. Entonces esa era una razón de más para que fuese allí.

"Quiero ir allí. Quiero ver la verdad con mis propios ojos"

La verdad quizás no fuese bonita ni feliz, pero creo que podría manejarla. Era mejor que estar ciego sobre todo. Al menos, si pudiese recuperar el Ojo, quizás tuviese el poder para proteger a los que son importantes para mí. Podría proteger a esas personas. Mikage debía haber deseado esto para mí. No querría que buscase venganza por su muerte. Era una persona más gentil y amable que nadie en este mundo. Incluso si un día me encontrase con Ayanami de nuevo, no sería por venganza sino para proteger el futuro.

"¿Me…me acompañaréis?" estaba sonrojado, seguro. No estaba acostumbrado a pedir las cosas así. Podría ser debido a la fuerza de la situación pero deseaba honestamente que fuesen conmigo. La soledad no era nada buena para mi estado mental, después de todo.

¿Necesitas siquiera preguntarlo, estúpido mocoso?

Salté en mi asiento, ojos abiertos de par en par. Frau estaba sonriendo con alegría y con toda sinceridad, debo añadir. En cuanto al resto, la respuesta era bastante obvia, viendo sus sonrisas y pequeños asentimientos.

Esa noche, todos nosotros terminamos de empacar nuestras cosas. No había demasiado por llevar, así que no llevó demasiado tiempo prepararse. Cuando la última campana sonó y justo antes de que las puertas de la iglesia se cerrasen, estábamos ya fuera, viendo las puertas cerrarse por última vez. Desde el último ataque, decidimos que no era buena idea alojarse en este lugar más tiempo. No sabía cómo se las apañaron para convencer al Papa sobre su partida, pero, por suerte, esa no sería la causa de un alboroto por la mañana. Después de todo, esos tres eran algunos de los obispos de más alto rango en esta Iglesia.

Nuestro viaje al reino de Raggs estaría lejos de ser fácil pero sabía que no iba a estar solo en lo más mínimo. Frau y Hakuren aún tenían esas molestas aficiones suyas, pero todas las noches, Castor-san y Labrador-san me enseñaban (y Hakuren) sobre cosas de vampiros. Había mucho que aprender, pero poco a poco, sentía que estaba llegando a conocerlos mejor.

Una cosa que aprendí de ellos era que los sangre pura, en su mayoría, no producían sangre en sus cuerpos. Al igual que Castor y Frau, necesitaban otra fuente de sangre. Podría ser de un extraño cualquiera, amigos o un compañero, pero cada vez que perdían cierta cantidad de líquido, necesitaban recargarse inmediatamente. Sonaba como algún tipo de robot alimentado por sangre, si me preguntaban.

Labrador-san era diferente, al parecer. Era de un tipo especial. Su cuerpo funcionaba casi como el de un humano, pero con todos los poderes de los vampiros. Era lo mismo en mi caso. La única diferencia era que yo era mestizo, por lo que mi cuerpo era más parecido al de los humanos. Además, antes de que mi instinto vampírico despertase, había vivido mi vida como un ser humano.

Labrador-san dijo que debía beber regularme de la sangre de Frau para mantener mi cordura intacta pero, honestamente, me sentía bien sin eso. Por el contrario, podía sentir a Frau a punto de estallar. Había estado esquivándome últimamente y sabía la razón. Sed. Su sed de mi sangre apenas podía controlarla. Sabía que había estado conteniéndose de pedirla. Sabía que si preguntaba, lo más probable es que se lo permitiese, pero con el riesgo de tomar de más.

No me importaba. Esto era lo menos que podía hacer por él. Ese era mi pensamiento egoísta. Quería ayudarle, en todo lo que pudiese. Por eso, esa noche, casi un mes después de dejar la iglesia, durante su turno de noche, me acerqué a él con la intención de satisfacer su hambre.

La luna estaba en su forma media. Las nubes ocultaban las estrellas, la nieva suavemente caía hacia la tierra. Fue una noche fría cuando le dije mis pensamientos. Nunca se me ocurrió que eso sería el principio de una nueva maraña en nuestras vidas.

Notas de la Autora: