Autor Original: Vyrian D

ID: 1209801

Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.

ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!

Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.

Notas de la traductora:

¡Aloha~! Disculpad el atraso en la subida del capitulo pero quería hacer subida masiva de oneshots (aunque al final solo fueron cuatro, pocos para lo que pretendía xDD) y se me pasó totalmente actualizar los fanfics.

Soy un caso perdido pero bueno, no pasa nada~ ¡Aquí está el nuevo capítulo~!

¡Que lo disfrutéis~!

Noche 16: En mitad de la noche

Rostros cerca, respiraciones cálidas, cuerpos apretados. Se sentía como en un sueño. Estaba flotando. No. Probablemente esto era un sueño.

Susurré su nombre. Sus labios eran dulces. Su respiración era cálida. Estaban volviéndose totalmente locos.

Mi mente se nubló con el placer. ¿Qué estaba sintiendo en este momento? Una sensación cálida y difusa. Sentía mariposas en el estómago.

¿Qué estábamos haciendo? Era solo un breve y simple beso, y aún así, me quedé sin aliento. Un beso. Solo un beso, y sin embargo, ¿por qué me inquietaba tanto?

Afecto. ¿Había realmente algo?

Amor. No lo sé. Nunca le entendí.

Lujuria. Probablemente, pero de nuevo, nunca lo supe.

Por encima de todo, confusión. Si. Estaba confundido. ¿Por qué hizo eso? ¿Por qué le dejé hacer eso? ¿Por qué lo dejé seguir? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Las preguntas nunca fueron contestadas…preguntas interminables…

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"¿Ha…pasado algo?"

Una de las preguntas que planteó Labrador-san esta mañana. Estábamos desayunando en la posada cuando el obispo nos pilló, quiero decir, Frau y mi extraño comportamiento. Esquivábamos el mirarnos a los ojos, eligiendo mirar a nuestros propios platos de comida, y por supuesto, no nos hablábamos el uno al otro.

Cuando el Obispo de cabello claro vio esa torpeza, los tres se dieron cuenta de inmediato. Normalmente, Frau empezaría la mañana con burlas, y como de costumbre, yo estaría irritado por eso y empezaría a gritar. Sin embargo, esta mañana estaba calmado, como un mar tranquilo antes de la tormenta.

"Hablando de cosas extrañas" Castor-san sonrió diabólicamente y balanceó su tenedor entre Frau y yo "Ustedes han estado actuando bastante raro últimamente. ¿Qué ha pasado?"

"Eh, nada" Frau se encogió de hombros nerviosamente y continuó devorando su comida.

"Cierto. Nada" no alcé la mirada pero acepté con nerviosismo.

Podía sentir seis pares de ojos mirándonos con sospecha, pero ninguno de ellos dijo nada y el resto de la mañana pasó de ese modo. No era una situación muy cómoda pero, con suerte, algo de investigación por hacer vino durante la tarde. Por lo menos, apartó la torpeza de nuestra mente.

"Aquí no hubo ninguna cárcel, así que, ¿dónde crees que han llevado esos soldados a los prisioneros?" preguntó Hakuren. No preguntó ni dijo nada durante la mañana, casi concluyendo que no le importábamos ni Frau ni yo, hasta que vi la mirada curiosa en su cara mezclada con el desagrado. Aun así, la pregunta era una distracción bienvenida.

"A juzgar por la desventaja de la geografía, y también por el número de personas que se llevaron, dudo que se viesen obligados a andar hasta llegar a la ciudad. Creo que es seguro asumir que hay algún lugar en esta ciudad" razonó Castor-san "Solo hay un lugar más adecuado para acoger a ese gran número de personas, ese" el hombre de gafas señaló con su dedo índice a la gran mansión que se encontraba en la parte más profunda de la aldea.

La mansión era inusualmente grande para el tamaño del pueblo. La decoración y la arquitectura era demasiado lujuriosa para ser la casa del jefe de la aldea, así que probablemente era o una antigua propiedad de la realeza de Raggs o seguramente una construcción de Barsburg. La mejor posibilidad sería la primera, ya que era aparentemente imposible construir una mansión tan grande en un corto período de tiempo. Además, no se veía tan nuevo. Más bien, parecía un poco viejo.

Desde que entré a este pueblo, me sentí nostálgico. Era como si conociese este lugar. No, yo conocía este lugar pero las personas eran extraños. Bueno, ¿qué esperaba? Esas personas eran de Barsburg y, obviamente, todos los ciudadanos de Raggs fueron asesinados o hechos esclavos.

"Cuando se trata de prisioneros, obviamente solo hay un lugar, ¿eh?" dijo el vampiro de ojos zafiro.

"Cierto. Una mazmorra" remarcó el otro vampiro, Castor-san.

"Esperaremos hasta la medianoche, ¿de acuerdo?" preguntó el último y vampiro más joven con una sonrisa plasmada en su infantil rostro.

Sin muchas quejas, todos ellos asintieron y volvieron a sus correspondientes habitaciones, excepto Frau que decidió quedarse. Sabía que quería hablar sobre lo que sucedió entre nosotros ayer, y tampoco lo hice yo, así que en silencio seguí a Hakuren hacia la segunda planta. Antes de que Frau desapareciese completamente de mi vista, miré disimuladamente de nuevo hacia el obispo y luego me retiré a nuestra habitación.

La medianoche llegó muy rápido al tener muchas cosas en las que pensar, y eso era exactamente lo que me sucedió. estaba tumbado en mi cama, pensando en...bueno...cosas... y Frau, y antes de darme cuenta Harukan ya había llegado y tocaba a la puerta. Sabía que la noche había llegado cuando el camarero trajo mi cena a la habitación (sospecho que fue cosa de Frau ya que me conocía lo suficientemente bien como para recordar que a menudo olvidaba comer como debía). De todos modos, la cena fue hacer horas, y no recordaba exactamente cuanto tiempo había estado en esta posición.

Mi espalda estaba apoyada en la pared y miraba hacia afuera de la ventana. No había mucho que ver en este pueblo, a excepción de la enorme mansión fuera de lugar y una fuente decorada con sofisticada elaboración en la plaza del pueblo.

Cuando llegó la noche, las calles estaban muy oscuras, a excepción de unas pocas y pobres iluminaciones. Las personas se retiraron a sus propias casas otra vez. Cuanto más tiempo les inspeccionaba, más pensaba que actuaban como robots programados. Todos los días la misma rutina, desde la mañana hasta la noche, me pregunto si alguna vez se sentían cansados de sus propias vidas. No es que no entendiese sus sentimientos, una vez viví así, y confieso que estaba cansado de vivir. La única razón por la que me mantuve fue porque Mikage estaba ahí para mí.

Me pregunto si Frau se sintió así alguna vez... pero, por supuesto que lo estaba. Para esa aburrida vida, su único entretenimiento era perseguir a las chicas y leer porno. Incluso para él, eso era demasiado. Podía solamente concluir que lo hacía para evitar la atención de la gente, o más bien la simpatía. Sabía muy bien que no estaba coqueteando solo porque le gustase. Hacía eso a propósito, ya que podía vers que eso servía muchísimo para distraer a la gente. de hecho, me distrajo a MÍ también hasta el punto de molestarme.

Era una verdadera y molesta irregularidad en mi vida. Hizo de mis pensamientos una maraña confusa y ahora mi corazón también. No podía dejar de pensar en él a pesar de lo mucho que me prohibía a mi mismo el hacerlo. Preocupación. Esa solía esa la única explicación que me daba cada vez que me ponía a pensar y preocuparme por el obispo rubio, pero ahora me sentía tan mal por simplemente decir que me importaba. El sentimiento estaba todavía ahí pero ahora sentía algo más.

'Preocupación' lo describía con simpleza, dandome un sentimiento de calidez, protección y felicidad. Sin embargo, lo que sentía justamente ahora era diferente. Miedo y preocupación, mezclados con un difuso calor que apretaba mi corazón. Me estomago se revolvía de manera extraña cada vez que recordaba el beso de la pasada noche. ¿Qué era eso que sentía ahora si no me importaba?

"¿Estás bien?" me sorprendí, dando un salto hacia atrás instintivamente.

Al darme cuenta de que era Hakuren, suspiré.

"Lo siento, solo estaba pensando..."

"¿Ha...pasado algo?" preguntó en voz baja. Entendí inmediatamente que estaba intentando tener una charla privada conmigo.

"¿Por qué lo preguntas?" bajé la voz, mirando brevemente a mi alrededor, pero no había nada a excepción de nosotros dos en mi habitación. Dudo que Frau volviese más pronto, de todos modos.

"Últimamente te ves algo raro y especialmente hoy"

Mentir o no, cualquiera de las dos opciones era difícil para mi. No quería mentirle a mi amigo, pero este era un problema personal. Si le decía, Hakuren probablemente intentaría ayudarle, como el buen amigo que era.

Forzando una sonrisa, decidí guardarmelo para mí.

"Nada" dije "Solo necesito arreglar mis sentimientos"

"¿Algo que no puedes decirme?"

"No, no es eso. Es solo..." ¿Qué? ¿Sólo qué? Estaba mintiéndole. Me alejé de él. No quería que Hakuren lo supiese. Mentir y traicionar, esas eran las dos cosas que más odiaba y aún así, todo el tiempo lo hacía. Era un hipócrita.

Estaba asqueado de mi mismo. No era inocente o ingenuo, como a menudo decían. No era un niño puro como ellos pensaban. De hecho, estaba más sucio que nadie. Mis manos estaban manchadas de sangre de otras personas. Mentí pero no quería que otros me mintiesen. ¿No era prueba suficiente ya de cuán egoísta era yo?

"Si, creo que no quiero que nadie lo sepa..."

En pocas palabras, estaba cansado de mentir. Incluso si era solo un poco, quizás podía ser honesto por esta vez. Para mí, Hakuren era tan importante como Mikage. No quería herirle. Si elegía odiarme, bien, pero no quería mentirle todo el tiempo.

El tiempo pasaba muy lentamente. Cada segundo parecían horas. Estaba asustado de mirar a los otros. Tenía miedo de ver sus semblantes llenos de dolor y decepción.

"Tú" el mayor puso su cálida mano sobre mi cabeza "Tienes un muy mal hábito"

"¿Qué?" pregunté, confundido. Intenté alzar la mirada pero su mano simplemente mantuvo mi cabeza en el sitio.

"Es muy obvio, ¿sabes? Está todo escrito en tu cara" con suavidad, movió la mano. Estaba acariciando mi cabeza con gentileza "Eres el más fácil de entender, estoy seguro de que lo sabes. Pero no me refiero a eso. Estabas pensando que te odiaría si me mentías, ¿verdad?"

Ojos de culpabilidad. Sentí una flecha imaginaria clavarse en mi corazón dolorosamente.

"Pero no lo estoy" se detuvo, retirando la mano de mi cabeza. Finalmente, fui capaz de alzar la mirada y mirarle a los ojos "Está en la naturaleza humana mentir, pero sé que no me esconderías algo importante que nos pueda afectar a todos de mala manera. Eres libre de esconderme lo que quieras, no, a nosotros, pero tienes que saber esto, Teito Klein" sus manos se elevaron de nuevo y me forzó a mirarle, a los ojos "Creo en tí"

Como esperaba del hermano de Mikage. Ambos de verdad sabían mi punto débil. Sabían como hacer que me quedase sin palabras en menos de tres segundos.

"Tomaré ese sonrojo por un 'gracias' " rió "Pero creo que deberíamos irnos ahora. Estarán esperándonos" el rubio retiró mi mano, forzándome a controlarme y salió de la habitación.

El restaurante estaba ya cerrado así que estaba bastante vacío. de hecho, solo estabamos nosotros ahí abajo. Los tres adultos estaban esperando junto a la puerta. Labrador y Castor-san estaban llevando un sombrero de piel a juego y un grueso abrigo marrón oscuro, mientras que el abrigo de Frau era más delgado, negro y de cuero. Como esperaba, Frau todavía seguía esquivándome. Con los brazos cruzados y la espalda descansando rigidamente en la puerta, esquivó mi mirada y eligió mirar hacia la calle vacía.

No había ninguna señal de actividad caótica en el día de hoy más. La nieve había enterrado todo: huellas, basura, suciedad, polvo, pelo. La nieve había estado cayendo desde la tarde, pero el pueblo se cubrió asombrosamente rápido de cristales de hielo. Todo estaba blanco, y debía decir que apenas podía saber qué camino tomar ya que el camino estaba enterrado en blanco. Eso hacía que la única señal fuese ese gigantesco edificio a pesar de la oscuridad, podía ver todavía la tenue luez de unas pocas ventanas de la mansión.

Frau empujó la puerta para abrirla y dio un paso fuera. En el momento en que se abrió la puerta de madera, el viento se coló en el interior, trayendo consigo unos copos de nieve. A pesar de llevar esa gruesa chaqueta, podía sentir todavía el frío. Involuntariamente, me froté mis brazos.

Esta noche era excepcionalmente oscura ya que no había ninguna farola en la calle, e incluso la luna estaba escondida detrás de espesas nubes.

Sin perder más el tiempo, los cinco salimos fuera. La puerta detrás de nosotros se cerró con un suave click. Y, por último, sin ahorrarse una mirada hacia atrás, tomamos el camino que llevaba hacia la mansión. No fue tan difícil. El camino era relativamente simple, a excepción de algunos problemas en el camino pues estaba resbaladizo, nieve espesa y, de vez en cuando, tropezaba.

"Es difícil caminar con esta gruesa capa de nieve" me quejé.

La respuesta fue de algún modo normal, pero aún así sorprendente.

"¿Ahora sabes porque deberías comer más, enano?" respuesta normal, si, pero anormal en esta situación ya que era Frau quien estaba respondiendole y recordé que todavía me esquivaba hasta hace unos pocos minutos.

"¡No soy bajito! ¡Ustedes sois demasiado altos para la medida estándar!" fruncí el ceño. No era como si pudieran ver mi expresión con esta oscuridad, de todos modos.

Al alzar la mirada, pude inmediatamente identificar al rubio. No fue del todo difícil, a pesar de la oscuridad, ya que su pelo era bastante diferente del resto. ¿Quién más tenía el pelo de punta e impar de forma natural? ¡No solamente su acción desafiaba las leyes en mi cabeza, sino que incluso su pelo desafiaba la ley de la gravedad! Nunca mejor dicho.

"Si, si, eres un mal perdedor" escuché la risa divertida que le salía.

Parecía que había decidido acabar con su acto de 'evasión' y actuar como un adulto. No era como si estuviese intentando prolongar nuestra guerra fría pero todavía me sentía de alguna manera insatisfecho. Primero hacía lo que quería a pesar de mis protestas (eso incluye mi acto de suicidio), y justo cuando estaba a punto de confiar a él, actuaba frío; por último pero no menos importante, me besó y de ese modo, acabó ignorándome. ¿Qué clase de problema tenía?

"Frau" llamé. Mi tono era calmado pero me conocía tan bien como para darse cuenta del toque de ira.

Dudoso, respondió "¿Qué?"

"Tenemos que hablar más tarde" dije, breve y rápido. No le di la posibilidad de responder pues sabía que que se negaría. Había estado ignorándome y esquivándome durante mucho tiempo.

Al igual que eso, nuestro corto paseo pero lleno de penurias acababa. Estabamos de pie en frente del edificio más grande de la zona. Decir 'grande' era simplemente un eufemismo. Era 'grande' y de algún modo demasiado extraño al estar en un área que estaba tan apartada como esta. Quizás no era tan extraña como la recordaba, pero por alguna razón no encajaba ahora. Este pueblo era precioso. A pesar de la nieve y el frío, había muchos árboles rodeándolo. Durante el invierno, el bosque estaba cubierto de blanco pero aún así era muy hermoso. Sin embargo, la escena delante de mí en este momento no era más que lamentable. El entorno estaba repleto de árboles podridos. No había una sola flor en invierno por los alrededores.

Al igual que el reino de Raggs, este hermoso edificio había sido despojado de su glorioso brillo. Al igual que yo. Añadí con amargura.

"¿Hay alguna entrada secreta?" habló de repete Castor-san. Arruinó mis pensamientos pero estaba agradecido. No quería revolcarme en la autocompasión en un momento como este.

"Si. Hay una que usaba cuando me escapaba para salir a jugar" asentí y les dirigí hacia un lado.

Había solo una puerta de madera podrida, hecha a mano y escondida entre arbustos - medio congelados. La puera era bastante pequeña y baja, así que los arbustos la escondían bien, especialmente cuando la nieve se amontonaba y la cubría casi en su totalidad. Con una mano enguantada, me acerqué a la manija de la puerta, girando la perilla suavemente. Estaba oscuro, muy oscuro.

"Por el amor de Dios, ¿cómo demonios vamos a pasar por esa puerta tan pequeña?" susurró Frau, molesto.

"Cállate, ¿quieres?" susurré también, pero con un tono enfadado "No lo haréis. Iré solo y..."

"¡Diablos, no! ¡Iremos por la entrada de enfrente!" cortó el obispo rubio.

"¡Deja de cortarme, estúpido! ¡Dije que voy a entrar dentro solo y abrir la ventana para vosotros!" señalé irritado hacia la ventana justo a la derecha de la puerta oculta.

"Oh...cierto" se rió tímidamente.

Ignorándole descaradamente, decidí mentamente que era más importante abrirme paso a través de ese estrecho espacio. Me deslicé en el interior del negro agujero más allá de la puerta; primero la cabeza y lentamente pero con seguridad me arrastré más adentro del edificio. Este túnel (más un agujero ahora) era mucho más estrecho de lo que recordaba. Seguramente porque había crecido pero el espacio no era la única cosa que había cambiado. Aunque no había muchos árboles fuera, bajo tierra las raíces sobresalían por todos lados en mi camino.

Tenía suerte de traer un cuchillo corto que tomé de la cocina antes de venir aquí. Pensé que podría venirme muy bien y mi intuición era correcta. Con menos dificultad, corté y limpié el túnel de raíces. No había ninguna luz en el túnel, así que solo podía depender de su agudizada visión y sus sentidos de vampiro. Más a menudo, pequeño, salían raíces delgadas pero fuertes que no pudo cortar y que arañaron mi cara y cuerpo. Picaba y podía oler mi propia sangre.

Hablando de sangre, no había tomado nada desde el contrato...

Decir que era largo era solo un eufemismo. Normalmente un vampiro necesitaría beber regularmente o, al menos, eso era lo que Labrador-san me dijo. Él también me dijo que podría ser diferente, ya que había estado viviendo mi vida como un ser humano por más de una década y media. Fiel a su palabra, hasta ahora, no había tenido la necesidad de beber ese asqueroso, pegajoso y cálido líquido. Asqueroso y, sin embargo, estaba encantado con el sabor.

Últimamente he estado pensando tonterías.

Apartando los pensamientos innecesarios, avancé a través del oscuro agujero, más y más hasta que la curvada tierra empezó a ascender. Subí hasta que finalmente llegué a la salida del agujero.

Había una fina cubierta de madera tapando la salida. Fue hecho a propósito para esconder el agujero. Empujó suavemente la tapa, intensifiqué mis oídos para captar cualquier sonido. Cuando no escuché nada, alcé mi cuerpo hasta que pude mover mi mano libremente, sacando mi cuerpo fuera del túnel.

Huele a basura. Suspiré y me estremecí. Mi cuerpo estaba sucio de tierra y sangre. Me quité el polvo de los pantalones y la tela, pero tenía dificultades para limpiarse al completo así que se rindió y se fue silenciosamente hacia la ventana, al lado del agujero.

"Será mejor que te limpies más tarde. El olor de tu sangre es demasiado fuerte"

Fruncí el ceño reflexivamente al escuchar las palabras de Castor-san. Sin lugar a dudas, el hedor era bastante fuerte, incluso si eso venía de mí. En realidad, había estado rondándome la mente en varias ocasiones. Más que eso, olía diferente de la sangre normal. En pocas palabras, olía dulce mientras que la sangre normal olía un poco más como el cobre o el hierro.

"Así que, ¿ a donde vamos desde aquí?" el joven Oak miró alrededor de la oscura habitación. No había muchas cosas dentro, solo unos pocos barriles vacías y sacos de harina.

"Este es el almacén. Salgamos primero" tomé la delantera y, con cuidado, andé hacia un lado. Noté que tanto los corredores de la derecha como de la izquierda estaban vacíos, así que lentamente salí fuera e hice acopio de mis recuerdos de la manera correcta.

Una cosa conveniente sobre ser un vampiro es que no necesitaba una linterna cuando caminaba por un lugar oscuro. A pesar de que no podía ver perfectamente como a la luz del sol, todavía podía apañarmelas para ver las cosas a mi alrededor. Eso hizo que nosotros cuatro, los vampiros, estuviesemos bien, pero Hakuren era diferente. Era humano, un humano normal sin super sentidos. Apuesto que era difícil para él recorrer el camino en esta oscuridad.

"¿Estás bien, Hakuren?" mi voz estaba mezclada con preocupación que no me molesté en ocultar. Sabía que al más mayor no le gustaba hacer que los otros se preocupasen por él, pero no podía evitarlo. Era un amigo muy importante.

"No te preocupes, mis ojos se han acostumbrado a la oscuridad. Más importante aún, ¿cuánto más tenemos que avanzar? Hace mucho frío aquí" el rubio apretó los dientes.

"Hemos llegado" aseguré.

Estabamos de pie ante una puerta de hierro. Antes mencioné lo agradecido que estaba por tener estos super ojos. Pero no me arrepentía de tener una super nariz. A pesar de que era útil la mayor parte del tiempo, en este momento, no quería tenerlo. El olor al otro lado de la puerta era horrible. Era un olor a carne podrida, mezclada con sangre y muchas cosas desagradables que prefiero no mencionar.

"Vamos a entrar, vamos" ordené, mirando hacia atrás y asintiendo.

La puerta se abrió con un crujido, pero en ese momento, no me molesté en mantenerla. No había nadie en los alrededores que pudiese sentir. Además, había tres vampiros sangre pura conmigo. Era casi imposible escapar de ellos.

Miré hacia la oscuridad que se extendía al otro lado de la puerta de hierro. En ese momento, pude sentirlo, la rueda de mi destino estaba girando rápidamente. Todo podría tener un final pronto. Y la oscuridad, de algún modo que no sabía, una sonrisa se formó en el rostro del hombre.

"Está llegando el final" susurró Ayanami, sonando satisfecho.

Notas de la Autora: