Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora:
¡Aloha~! Otro nuevo atraso pero tengo motivos de peso: los examenes. Pronto acabaré así que espero que mi memoria de pez no se meta tampoco en mi camino.
En fin, no me voy a entretener hablando demasiado pero quiero agradecer los comentarios sobre el fanfics y animaros a dejar más. No respondo a los comentarios porque es un poco rollo y porque taaaaampoco quiero empezar a soltar una biblia entera y aburriros, pero en serio se agradecen~
Ahora, sin más dilación, ¡que lo disfrutéis~!
Noche 17: Misión de Rescate
Aeronave Militar de Barsburg
"No puedo creer que les dejases vagar con libertad de ese modo, Aya-tan" dijo Hyuuga con una sonrisa, pero esa sonrisa no podía ocultar su asombro.
El pelinegro sabía que su superior era un hombre muy posesivo y ambicioso. Cualquier cosa que quisiese, haría lo que fuese para conseguirlo. Hyuuga había visto lo que ese hombre era capaz de hacer. En aras de conseguir el Ojo de Mikhail, incluso destruyó un país. Desde el punto de vista de una persona, lo que Ayanami hacía era puramente malvado. Sin embargo, para sus subordinados, era un Dios, su Dios. Todo lo que hizo, aunque fuese por su bien, era la verdad para ellos. Ayanami era su justicia.
No era la primera vez que Hyuuga había visto a su Dios matar o aplastar algo que le cerraba el paso por el bien de conseguir lo que quería. Sin lugar a dudas, esta vez él, no, ellos estaban asombrados de las acciones de su tan llamado Dios.
"¿No puedes ver que me estoy divirtiendo con ellos?" el de pelo platino sonrió "No es tan fácil como una piensa el obtener el 'Ojo'. Solo el propietario puede usar su poder"
"Bueno, entonces, ¿cómo planeas hacer que eso suceda? Seguramente Teito Klein no lo usará para nuestra causa"
El hombre con gafas estaba confundido. La mente de su superior era como un laberinto. Dijo que solo el propietario era capaz de usar el poder y Ayanami sabía claramente que Teito Klein odiaba la academia y la milicia, y Ayanami incluso mucho más. Aún así, no importa como se mirasen los hermosos ojos amatistas de ese hombre, estaba confiado de que podía conseguir que Teito usase su poder para beneficio de Ayanami.
"No necesito su mente. Solo necesito su cuerpo" su sonrisa se amplió. Un destello oscuro brillando en sus orbes amatistas.
Eso lo explicaba todo, pensó Hyuuga con una sonrisa. No era su sonrisa despreocupada de siempre. Justo ahora, Hyuuga sintió miedo y excitación. Para él, estar con Ayanami era la mejor decisión que había tomado jamás. Ayanami nunca dejaba de sorprenderle, y eso significaba que nunca se aburriría.
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"¿Soy yo o el olor es horrible?" Frau tenía el ceño fruncido y con una mano se pellizcaba la nariz.
"No, no eres solo tu" hizo una mueca "Rara vez estuve en este lugar pero unca fue tan...horrible antes..."
"Si, qué es este olor...¿carne podrida?" añadió Hakuren con disgusto.
"Realmente os habéis dado por vencidos en lo del sigilo, ¿eh?" dijo Castor-san con diversión. A pesar de que era verdad. Desde que entramos en la mazmorra, no nos preocupamos por bajar nuestras voces. Era como si ya supiesen que no había guardias por los alrededores. Por supuesto que era extraño.
Como si me leyese la mente, Labrador-san continuó "¿No se ve bastante sospechoso?"
Cierto. Eso era lo que había estado pensando. No era solo porque toda la mansión estuviese sumida en un silencio mortal, a pesar del hecho de que algunos rebeldes de Raggs estaban cautivos aquí. El viaje estaba bastante calmado también. Esperaba algún tipo de perseguidores pero no había ninguno y eso lo hacía mucho más sospechoso.
"Si. No es sólo este sitio. Hemos llegado muy lejos sin que nadie nos siguiese el rastro. Suena tremendamente sospechoso, ¿no creeis?" Castor-san recolocó un candelabro caído. Se hizo a un lado, ligeramente sorprendido cuando unos pocos ratones corrieron entre mis pies.
Creo que tendría que haber dicho esto antes pero este sitio había cambiado tremendamente. No era ya el lugar que conocía. Este sitio solía ser brillante, estar lleno de risas y calidez, pero todo lo que quedaba ahora era oscuridad y de punzante frío. El lugar que una vez estuvo limpio se había vuelto una casa de arañas. Aunque sabía que no tenía sentido el sentirse triste, no podía evitar el sentir soledad y tristeza por ver su tan llamada casa convertida en espacios vacíos llenos de polvo y telas de araña.
"Ah, girad a la izquierda" añadió rapidamente cuando Frau casi se pierde al dar la vuelta a la derecha "Simplemente, no creí que nos dejarían pasear libremente sabiendo muy bien que tengo el Ojo" estaba que echaba chispas más que tranquilo. Por alguna razón, todo este lío había ocupado mi cabeza tanto que no pensaba que nada más me fuese a sorprender.
"A menos que estén planeando algo"
Al igual que dijo Hakuren. Era casi imposible que Ayanami se retractase ahora. Conociéndole, habría algún tipo de trampa esperándoles. Quizás esta era mi fuente de preocupación. Quizás estaba asustado de que apareciesen de repente de cualquier lado y matasen a todos los presentes. Sabía que las personas que estaban conmigo eran fuertes, mucho más fuertes que cualquiera que me atreviese a imaginar pero Ayanami tampoco era débil. De hecho, estaba casi seguro de que era más fuerte que Frau, quién era posiblemente el que tenía mayor habilidad de combate de entre los tres.
"Aquí es" dije, esperando detener los pensamientos negativos que llenaban mi cabeza. Nos detuvimos frente a una puerta de metal.
"¿No hay llave?" Frau giró el picaporte sin resultado alguno. Después de unos cuantos intentos, se rindió "O podemos solo destruirla"
Por un momento, estuve seguro de verle sonreír. Incluso si lo hacía, no es que fuese extraño. Ese vampiro rubio era un idiota que confiaba más en su fuerza que en su cerebro, después de todo.
"No la destruyas" echaba chispas "Incluso si la puerta está cerrada, hay un truco para abrirla"
Mientras decía eso, les pasé por el lado e inspeccioné el lateral de la puerta, cerca de la bisagra superior. Susurrando unas pocas frases cortas, apareció la luz azulada de mi Zaiphon, dando vueltas por encima de mi dedo. No tenía intención de golpear la puerta con el Zaiphon pero incluso con mis ojos, inspeccionar en la oscuridad no era aconsejable. Además, aunque la iluminación no era mucha, aún así ayudaba.
Me llevó un tiempo comprobar lentamente la bisagra. No estaba seguro de poder usar el viejo truco, pero por suerte, nadie había cambiado la puerta todavía. Si alguien la inspeccionase con cuidado, encontraría una ligera fisura en ella. Con un solo pero firme empujón hacia un lado, la puerta se podía mover ligeramente. Usando esa pequeña apertura, tomé un pequeño escombro que acababa de recoger y bloquée con ello la cerradura.
"Bien, aún funciona" suspiró con alivio.
"Por favor, no me digas que sabes ese truco porque a menudo te encerraban aquí... ¿y lo usabas para escapar?" Hakuren se quedó mirando la puerta con diversión e incredulidad.
A decir verdad, estaba en lo cierto.
"Sip. Era bastante problemático. Padre me encerraba aquí para castigarme" reí tímidamente.
"Ahora te veo bajo una nueva luz" rió Frau suavemente y le revolvió el pelo cariñosamente. Pronto dispersé mi Zaiphon, ya que estaba asustado de que Frau echase un vistazo a mi cara sonrojada.
Aparté lejos su mano de mi cabeza, cambiando mi mirada hacia la manija. Con un poco de fuerza, me las arreglé para deslizar la puerta y abrirla sin hacer mucho ruido. En el momento en que la puerta de hierro se abrió, una buena ráfaga de viento me golpeó el rostro, trayendo consigo un denso olor cobrizo de la sangre. En la fracción de segundo que tardó mi cerebro en registrar el olor, sentí que mi cuerpo temblaba. Mi sangre hervía de emoción y mi garganta estaba seca por la expectativa.
Conozco este sentimiento, pensé con miedo.
Era la misma sensación que experimenté cuando ese vampiro callejero me atacó por primera vez. Era la misma sed de sangre.
"Mierda..." susurré con voz temblorosa.
Inconscientemente, mis dedos habían llegado hasta mis brazos, sujetándolos con firmeza y dejando cinco marcas de uñas en la gruesa tela que llevaba puesta. Dentro de mi cabeza, solamente podía escuchar el sonido de mi propio chocar de dientes al estarlos apretando con fuerza. Mi visión estaba borrosa, balanceándose entre el rojo y el negro. Estaba a punto de sucumbir a la tentación y caer en la locura. Pero antes de que eso pasase, me las arreglé para susurrar un nombre, el único que podía ayudarme, el único que apareció en mi cabeza y brillaba tanto que dolía.
"Fr...a...u..."
Incluso si Hakuren no podía ser capaz de escuchar un llamado tan débil, estaba seguro de que los otros tres sí, sobre todo Frau. Quizás se negase a reconocer este hecho pero sabía muy bien que prestaba bastante atención a mi condición. Lo entendería inmediatamente. Sabía que lo haría.
"Vamos, muchachos. Yo me ocuparé de las cosas aquí"
Su voz resonó en mi cabeza.
"Os alcanzaremos ahora después"
Caí de rodillas, temblando como un niño entre sus brazos. Su toque quemaba.
"¿Estás seguro, Frau-san?"
La voz de Hakuren se escuchaba tan lejana. Tanto.
"Si, solo iros"
Aún así, ¿por qué la voz de Frau parecía tan cercana, tan familiar? Había escuchado esta voz en numerosas ocasiones y, sin embargo, ¿por qué lo extrañé tanto?
El sonido de los pasos se volvió distantes y en pocos segundos, solamente podía escuchar mi fuerte pero entrecortada respiración, además de la suave de Frau.
"¿Estás bien, mocoso?"
Sentí la cálida palma de su mano acariciar mi espalda suavemente. Realmente no podía responder como normalmente lo hacía, a pesar de saber que estaba muy feliz de que hiciese eso. Pero no creo que tuviese fuerzas para hacer eso ahora. Estaba demasiado ocupado suprimiendo la sed de sangre que rápidamente crecía dentro de mí. Sentí que si me relajaba aunque fuese un poco, acabaría atacando a Frau o a cualquiera cerca de mí.
"¿Sueno bien?" respondí con voz tensa y áspera.
Mi cuerpo estaba gritando de dolor. La necesidad era tan fuerte. Tan fuerte que pensaba que podría haber arañado mis brazos de no ser porque Frau se apresuró a atrapar mis muñecas. Intenté liberarme de su agarre pero debería haberlo sabido mejor. Nunca habría podido, nunca.
Inconscientemente me di cuenta de que no podía librar de su agarre por lo que intenté buscar otro modo de aliviar el dolor. Nunca más pensaría en hacer daño de nuevo, no después de todos los problemas por los que este hombre pasó para hacer que me diera cuenta pero no podía evitarlo. El calor era demasiado intenso, casi como si mi interior se derritiese.
"Déjame ir, Frau" grité "¡Duele!"
"Absolutamente no. No dejaré que te hagas daño a ti mismo de nuevo"
Lo sabía. Ya lo sabía pero mi cuerpo apenas me escuchaba.
"Déjame ir, por favor..."
Tiré de mis manos de nuevo pero fue en vano. El hombre no se movió ni un centímetro. Si hubo algo que hizo, eso fue apretar el agarre en mis muñecas.
"Necesitas sangre, ¿verdad? Cálmate un poco" dijo el vampiro con calma, como si esa fuese la cosa más natural del mundo. Por extraño que pareciese, me tranquilizó, aunque solo fuese un poco.
Inhalé profundamente, intentando relajar mi cuerpo. A pesar de que todavía temblaba, podía sentir mi cuerpo relajarse lentamente.
"Lo siento, Frau" aparté la mirada, dandome cuenta de lo vergonzoso que era esto.
Simplemente no podía creerlo. Hace un momento pensaba que no necesitaría beber sangre mientras que tuviese el pacto con Frau pero parece que estaba totalmente equivocado. De ese modo, cuando fue golpeado tan repentinamente con el fuerte olor de la sangre, mi sangre vampírica se removió. Peor, no podía controlarlo como Frau.
"¿Por qué tienes que disculparte? Nunca dije nada de que estuvieses haciendo algo mal"
Podía sentir que estaba sonriendo al decir esto. Le maldigo. ¿Por qué siempre tenía que verme en este tipo de situaciones vergonzosas? No quería que nadie me viese en esta patética forma, sobre todo él. Probablemente pensaría uqe era obvio que estuviese tan débil que tenía que depender de él en todo momento. Debía estar disfrutando de esto. Probablemente empezaría a molestarme, diciendo que era un mocoso, patético, débil y, entonces, sonreiría como de costumbre.
Pero, sorprendentemente, no lo hizo. De hecho, no dijo nada. En silencio soltó mis muñecas y, entonces, simplemente se quedó ahí, quieto. La tensión era más pesada cuando ambos nos quedamos en silencio de ese modo.
A decir verdad, no sabía cuánto tiempo podría mantenerme cuerdo. A pesar de que aparentaba estar calmado, estaba muy lejos de ser así. Mis rodillas se sentía ya débiles y estaba sudando mucho. Mi respiración era entrecortada y desigual.
Sangre, era todo lo que necesitaba para romper el silencio. Hizo un corte rápido en su brazo izquierdo y la sangre empezó a gotear hacia abajo como agua, contra el suelo. El dulce olor de la sangre de Frau llenó la habitación. Despertó mi cuerpo con la necesidad. Me hizo darme cuenta de cuanto deseaba su sangre.
Aunque balanceándome, me las arreglé para dar un par de pasos y quedarme de pie justamente frente a su brazo extendido y sangrante. Cuando me detuve cerca de él, debía decir que apenas podía controlarme más. El dulce olor estaba volviéndome loco. Pero, antes de entregar mi cordura a los instintos, alcé la mirada, asegurándome de que Frau iba a pararme si perdía el control. No hubo necesidad de que intercambiasemos palabras, porque nuestros ojos hablaban con claridad.
Un asentimiento, un permiso, un aseguramiento por su parte, eso era todo lo que necesitaba para ceder a la necesidad. No me importaba verme de ese modo frente a él. No me importaba siquiera si pensaba que era asqueroso. Todo en lo que podía pensar era en lamer todas y cada una de las gotas rojas de su brazo.
La única cosa que desconcertó mi cuerda mente era lo diferente que fue la reacción de Frau. No sabía si tenía el ceño fruncido o estaba disgustado conmigo pero tomé con avidez cada gota de sangre que salía de su brazo izquierdo, sintiendo como me colocaba de modo que mi espalda descansase en la comodidad de su amplia pecho. Además de que su mano derecha rodeó mi cintura. Era extraño pero, en ese momento, no me importaba ni un poco. Por supuesto, también se me escapó que en vez de moverse con disgusto, Frau sonrió misteriosamente.
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"¿Estás seguro de que realmente deberíamos dejarlos allí?"
No era la primera vez que Labrador veía los ojos del rubio mirar hacia atrás con preocupación. El Oak estaba verdaderamente preocupado por su amigo. Por lo que Labrador podía asumir, Hakuren había visto a Teito en su estado de mayor debilidad pero ni siquiera una vez le había visto así.
"Estarán bien" respondió Castor, con calma.
No tenía intención de sonar frío o indiferente sino que realmente sentía que Teito estaría a salvo mientras Frau estuviese ahí. El vampiro de cabello castaño creía en que su compañero vampiro rubio mantendría seguro al príncipe. Había más que la simple razón de que 'Teito es un príncipe', pero para Frau, proteger a Teito era en su propio beneficio también. Castor sabía cuanto le importaba el castaño a Frau. Por supuesto, no era un secreto que a Hakuren también, veía al príncipe con un sentimiento similar.
En cuanto a Labrador, siendo una persona sensible como era, los sentimientos de Hakuren y Frau no eran algo nuevo.
"No te preocupes" habló amablemente, al detectar los sentimientos de aislamiento de Hakuren "La sangre vampírica de Teito solo ha despertado y controlar la sed de sangre le llevará más de un mes o dos"
Los vampiros, sobre todo los de sangre pura, eran más reservados por naturaleza. No les gustaba que los humanos se metiesen en sus problemas pero Hakuren era ya uno de ellos. A pesar de que a menudo trataba de esquivar las discusiones relacionadas con los vampiros, a Labrador no le importaba hablar sobre ello.
Hakuren también, siendo un muchacho por demás maduro para su edad, sabía que no había nada que pudiese hacer incluso si se quedaba atrás. Sin embargo, si hubiera una manera, le gustaría intentarlo.
"¿No puede beber la sangre de otra persona que no sea Frau?"
Ambos vampiros lo sabían, Hakuren ya tenía la respuesta pero aún así preguntó. El chico simplemente quería una respuesta para dejar la esperanza.
"Todos nosotros sabemos la respuesta, ¿no es así?"
Esa fue la única respuesta que Labrador pudo dar. No era solamente el problema del compañero y el contrato. La verdad es que cuando uno estaba obligado por el pacto, solamente su compañero podía suprimir sus instintos de supervivencia, pero incluso la sangre de otra persona podía ayudar de manera temporal. Sin embargo, en el caso de Teito Klein, la segunda opción no era válida. El joven príncipe era del tipo que haría cualquier cosa para proteger a su amigo, incluso por si mismo. Si fuese a beber de la sangre de Hakuren, Teito nunca sería capaz de perdonarse a si mismo.
"...¿Soy relamente necesario?" susurró el chico sombríamente.
Si no fuera por sus oídos, extremadamente sensibles, los dos vampiros no habrían escuchado el lamento del chico. Se debatía entre el deseo de ayudar y no poder. Aunque el propio rubio nunca se había dado cuenta, su sola presencia era ya más que una ayuda para ellos, especialmente para Teito. Hakuren era la prueba de su humanidad. Mientras Hakuren estuviese cerca de él, Teito podía estar seguro de no perder su lado humano.
Esta vez, en vez del cariñoso y amable Labrador, Castor se detuvo en su camino y le dio unas suaves palmaditas en la cabeza a Hakuren.
"Hakuren, solo tu presencia es lo que necesita más que nada. No intentes cambiar. Solo se tu mismo: su mejor amigo"
"No se puede ganar nada sin poder, Castor-san"
"Cierto pero el poder no lo es todo. Quizás no seas capaz de ayudarle en eso, pero tu inteligencia nos ha ayudado muchas veces"
"¿Estás intentando hacerme sentir mejor?"
"Me alegro si puede hacerte sentir mejor, sin embargo, lo que dije fue porque es la verdad"
"...Ya veo" y su sincera sonrisa finalmente apareció.
Labrador solamente podía sonreír, viendo el amor de los más jóvenes por los demás. A menudo, los chicos de su edad eran tímidos en cuanto a mostrar afecto por los demás, pero Labrador no pudo esconder su felicidad cuando hizo descaradamente lo contrario. Algunas veces, el vampiro de pelo plateado sentía celos ya que ellos, como adultos, escondían sus verdaderos sentimientos por el bien de su propio beneficio.
"Labrador-san" Hakuren cogió abruptamente el brazo del benevolente vampiro y susurró con suavidad "Escucho voces"
Castor, que iba detrás, tuvo que pararse también y asintió a su compañero. Desde hace rato había oído voces pero sentía que estaban bastante lejos, por lo que decidió esperar a después. Ahora que se habían acercado más a la fuente, Castor podía escuchar que las voces no venían de gente hablando. Venían de algunas personas pero el sonido compartía el mismo ritmo y lengua. Esas personas estaban cantando en la lengua de Raggs.
"Parece que hemos encontrado a nuestros objetivos" el hombre con gafas sonrió.
Los otros dos respondieron con un corto asentimiento y, de golpe, entraron por otra puerta que les llevaría a donde los prisioneros.
