Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora
¡Aloha~! Aquí tenéis un nuevo capítulo aunque con cierto atraso, lo cual siento mucho pero fui a un evento y los días previos estuve arreglando cosas del cosplay y todo eso.
Sin nada más que agregar, ¡que lo disfrutéis~!
Noche 18: Reunidos de nuevo
En el silencio de la oscuridad, nuestros pasos resonaban extrañamente detrás de nosotros. Nervioso, miré hacia atrás, sin encontrar nada más sino escombros y las huellas de ratones. Ya conocía este sitio que justamente ahora, a excepción de nosotros cinco y los prisioneros, no había nadie más en el edificio, tan grueso y tan sofocante. Estar solo con Frau me ponía nervioso.
Estaba un poco irritado consigo mismo, entendiendo que este no era el momento para que mi mente divagase. Sin embargo, cuando estaba solo con él, no podía evitar el recordar lo que me hizo. El 'beso' ocupaba toda mi mente y hacía difícil que me concentrase.
Teniendo en cuenta el significado de ese 'beso', debía confesar que la idea de que fuese algo romántico cruzó su mente. Sin embargo, inmediatamente sacó ese pensamiento de su mente.
No negaba el hecho de que quizás tenía sentimientos por él, pero él no sentía lo mismo y no quería hacer un desastre con mis pensamientos por eso. También tenía que cumplir mi papel como gobernante al completo. Viendo que mi papel de gobernante venía primero, intentaba apartar estos sentimientos que sin duda cada vez eran más fuertes. Estar enojado, irritado y molesto, al parecer, era un modo inusual de mostrar afecto, pero ese era el único modo que conocía de mostrar mi afecto.
Las razones eran, en primer lugar, que era el tipo de persona que a duras penas mostraba mis sentimientos; nunca me lo enseñaron. Ser cuidado durante años como un asesino me hizo olvidar como mostrar mis sentimientos. Me enfadaba cuando estaba confundido, me ponía nervioso cuando tenía vergüenza, y me irritaba cuando estaba celoso. Eran emociones básicas presentes en todos los humanos y vampiros.
A pesar de que empezaba a entender que las personas solo necesitaban preguntar cuando estaban confundidos, era incapaz de eso. Lo más probable es que fuese porque en la escuela me enseñaron a matar mi propio corazón; o al menos eso era lo que quería creer.
'Razonar', esa era la única palabra que le habían enseñado pero cuando intentaba negar mis sentimientos, 'razonar' era mi único camino de escapar. Cerré mis ojos para pensar en el hecho de que sentía algo por él. Me convencí a mí mismo una y otra vez, que me importaba pero que no era nada romántico.
Qué equivocado estaba. Nunca se había plantado en mi la semilla de la incertidumbre, sin embargo, creo que no tenía que darle un segundo pensamiento a esa creencia. Ese 'beso' lo cambió todo.
Sin embargo, no importa cuán veraz era, todavía no sabía lo que sentía por mi. Siendo la persona descuidada que era, un beso no tendría ningún significado.
"Frau, tenemos que hablar"
Estaba nervioso. Mi corazón latía muy rápido, casi ahogándome. Pero sé que tengo que resolver este problema con él inmediatamente, para así endurecer mi corazón. Debía acabar con esto ahora, mientras tenía el valor para eso o no sería capaz de hacer mi trabajo en el futuro.
"¿Puedes esperar? Tenemos gente a la que rescatar"
Podía sentir el tono esquivo en su voz. Sabía que estaba a punto de preguntar algo a lo que no quería responder. Pero, firmemente, me mantuve en mi lugar. Mi mano atrapó su muñeca y con un poco de esfuerzo le detuve.
"Siempre encuentras una razón para no hablar y yo prefiero resolver nuestro problema aquí y ahora" respondí con severidad.
Frau no era idiota, era muy inteligente, muy perceptivo. Todavía no entendía la razón de porque se tomó todos esos problemas para esconder ese hecho pero estando con él y observándole durante algún tiempo, eventualmente te darías cuenta de la verdad. Y hoy, gracias a Dios, había decidido dejar de fingir.
Sabiendo que no tomaría un 'no' como respuesta, suspiró y se sentó en uno de los trozos más grande de escombros, esperando la lluvia de preguntas que saldrían de mi boca. Estaba aliviado de que se hubiese sentado obedientemente y escuchase pero no estaba planeando bombardearle con una tira de preguntas, solamente quería saber la respuesta a una: sus sentimientos por mí.
"¿Por qué me besaste?"
De frente, simple, era la mejor manera de enfocarlo en la que podía pensar para forzar una respuesta por su parte. Si fuera a preguntarle de otro modo, intentaría encontrar un fallo en mi pregunta y esquivar el responder.
"¿Por qué lo crees tú?" soltó, intentando distraerme de mi búsqueda original.
"Yo soy el único que pregunta, y tú eres el que responde" dije con toda claridad. Esperaba algún tipo de resistencia por su parte "Quiero escuchar la respuesta directamente de tu boca"
Estaba dudando; podía verlo en sus ojos. Ganando tiempo, replicó "No puedes forzarme a responder"
¿Decepcionado? Quizás lo estaba. ¿Enfadado? Quizás un poco. Pero, sobre todo, ya había pronosticado algo así y había preparado mi respuesta. Si no podía hacerle hablar, pretendería que no había nada entre nosotros. ¿Dolido? Por supuesto que lo estaba pero, al menos, pensar que me había rechazado me ayudaría a concentrarme en esta guerra. O intentaba convencerme de que esa era mi resolución.
"Esperaba esa respuesta" me mordí ligeramente el labio para esconder el temblor de mi voz "No esperaré ninguna respuesta de ti pero quiero que me prometas algo"
Dolía hablar, pero al mismo tiempo aliviaba. Este sentimiento había estado suprimido durante mucho tiempo y al fin podría dejarlo ir.
"Trátame como a los demás. No me muestres afecto, no me muestres amabilidad, no me des esperanza. Ya no más"
Las palabras salían de entre mis labios. Ni siquiera pensaba en lo que debería o no decir. La única cosa que tenía en mi mente era como tirarlo todo. Los sentimientos que estaban a punto de romperse en pedazos, necesitaba dejarlos ir.
Pero, sin mi consentimiento, las lágrimas ya habían empezado a caer por mis mejillas. Tenía suerte de que mi cabeza estuviese agachada, era de esperar que no se diese cuenta.
"Si ese beso no tenía ningún significado, entonces no me hagas pensar nada. No hagas nunca más algo así. No te involucres más conmigo. Si lo que hiciste fue un mero capricho, eres libre de hacerlo con quién quieras, pero no te atrevas a hacérmelo de nuevo"
"¿Por qué dices eso?" la confusión se entrelazó en su voz, a pesar de que mis palabras no dejaban de salir.
No me sentía culpable por lanzarle esas palabras descorazonadas. Los sentimientos dolorosos habían estado esperando para salir. Pensé que eso era lo que quería pero, ¿por qué las lágrimas no dejaban de caer? ¿Por qué mi corazón palpitaba aún más? ¿Podía ser posible que tuviese sentimientos por él? ¿Cuándo dejaría de ser así? A pesar de mis barreras e intentos de impedir que esto pasase, me di cuenta de que había caído.
"No te acerques a mí, no me toques. Aléjate de mí, por favor"
No pude esconder el incontrolable llanto que crecía cada vez más mientras mi corazón se retorcía con más fuerza. Seguramente se había dado cuenta de las lágrimas y había decidido acercarse a mí. Pero si me tocaba, si veía su cara, sentía su toque, la pared que había construido seguramente se vendría abajo.
Instintivamente intenté crear distancia con él retrocediendo, hasta que mi espalda chocó contra la resquebrajada pared. Fue un movimiento insensato por mi parte. Prácticamente me había atrapado a mí mismo entre la fría pared y la imponente figura de Frau por delante. Estiré mis brazos para proteger mi frágil postura con falsa fuerza, creando así una barrera para prevenir que viese mi lloroso rostro.
"Si...Si todo lo que me hiciste fue meramente simpatía o, peor, piedad, entonces, por favor..." respirar era difícil y las palabras más difíciles de pronunciar con cada jadeo entrecortado que era capaz de dar para respirar. Aun así, estaba decidido a cerrar ese asunto en ese momento "...hazme un favor y déjame aquí. Deja de preocuparte por mí. Aunque sé que no hay modo de que nos separemos ahora, al menos, trátame como a los demás. Deja de hacerme sentir especial. No lo necesito..."
Eso era todo lo que quería decir; la única cosa que quedaba era esperar hasta que Frau se fuese de modo que, al fin, pudiese dejar salir mis sentimientos y centrarme en otros asuntos.
Sin embargo, hoy todo lo que pasaba iba en mi contra. Todo lo que esperaba que ocurriese, falló estrepitosamente. Frau no se fue. Estaba para ahí, a pesar de que estaba estático. El único sonido que podía identificar en ese momento era mi propio llanto por lo que intenté con fuerza el suprimirlo.
"Tu..."el mayor empezó con lentitud. Sus manos se movieron para alcanzar la mía. Y como había predicho, todas mis defensas se desmoronaron "Eres tan puro e inocente" incluso si no estuviese cogiendo mis manos, ya no tenía fuerzas para construir mi muro. Solamente podía rendirme. Eso es por lo que, obedientemente, le permití acunar mi rostro cuando soltó mis manos. Nuestros ojos estaban conectados y cuando vi la suavidad de su agarre, mi estómago se llenó de mariposas.
"...me haces querer ensuciarte, pero no importa lo que haga, eres tan brillante. Al igual que el sol"
No, estaba equivocado. No era puro. No era inocente. No era la persona que pensaba que era.
"No importa lo que pienses de ti mismo, no puedes cambiar mi opinión de ti. No importa cuán sucio te hayas vuelto, aun así, eres el chico de corazón puro que conozco. Y ese mismo chico..." el vampiro adulto se inclinó hasta que sus labios rozaron los míos "...es el que ha atrapado mi corazón"
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"¿Es el último?" preguntó el chico de pelo platino.
Encontrar la sala de la derecha donde todos los prisioneros estaban atrapados no fue tan difícil. Ya que ellos sabían que no había nadie más a excepción de ellos y los prisioneros en la mansión, los intrusos encontraron fácil el moverse por allí. No necesitaban tener cuidado cuando hacían ruidos y podía romper una puerta cuando lo necesitaban.
"Gracias por salvarnos" dijo uno de los liberados presos con un marcado acento de Raggs.
A juzgar por su voz, todavía era joven. Hakuren no tenía la aguda visión nocturna de los vampiros por lo que solamente podía basarse al sacar conclusiones de lo que oía. Sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad de modo que era más fácil moverse por el lugar pero era difícil ver detalles como los rostros de las personas.
"Eres el último. Por favor, rápido y te sacaremos de aquí" se dirigió al joven humano. Sin embargo, el hombre no se movió al momento. En cambio, agarró la manga de Hakuren.
"Gracias por vuestra ayuda, pero necesito asegurarme de algo"
Al escuchar la pregunta, los dos sangre pura entraron a la prisión pero Castor decidió quedarse a un lado de la puerta para asegurar la ruta de escape por si algo sucedía.
"Por sus acentos, apuesto a que los tres sois gente de Barsburg. ¿Por qué nos ayudáis?"
Era una observación muy aguda, pensó para sí mismo Castor. Habían tratado suavizar su acento mientras estaban en Raggs pero este hombre les había identificado fácilmente. Por la forma en que se puso en pie, Castor pudo ver que el hombre tenía un buen físico. Probablemente fue del ejército alguna vez.
"No te preocupes; hemos decidido ayudaros no porque queramos algo. Sólo estamos ayudando a nuestro amigo. Él también es de Raggs" razonó el vampiro de pelo castaño. No era del todo mentira; solo que no le dijeron todos los detalles "Podemos hablar más tarde pero, ahora, tenemos que salir"
"No, espera. Es peligroso salir ahora"
Los tres nos detuvimos a mitad de camino a la vez. Lo que acababa de decir era, obviamente, extraño, como si ya supiese que había trampas puestas en el camino.
"No sospechéis de mí por el momento. Algunos prisioneros también saben esto. Escuchamos a unos soldados hablar. Están esperando para una emboscada y matarnos a todos. No soy tan estúpido como para que me maten ahora"
"Entonces, ¿qué propones?" preguntó cuidadosamente el hombre con gafas. No era prudente confiar en el hombre todavía pero lo que dijo la verdad es que tenía mucho sentido ya que Castor había estado esperando algún tipo de trampa como emboscada al momento de dar un paso fuera.
"Hay un túnel secreto. Os guiaré" ofreció el rescatado.
A pesar de que no estaba en su naturaleza el confiar en las personas rápidamente, el sangre pura creyó que no había otra opción. Probablemente era mejor que tener una lucha contra un pelotón del ejército, o peor aún, Ayanami y sus hombres. Pero la posibilidad de que este hombre estuviese dirigiéndoles de verdad hacia una emboscada también cruzaba su mente El momento era demasiado adecuado, a pesar de que no parecía un traidor.
"Por favor, esperad. Tienen que venir dos amigos" dijo Castor, después de pensarlo mucho. Probablemente era sabio escuchar la opinión de los recién llegados antes de tomar una decisión. Después de todo, esto era cosa de Teito. Debería ser el único tomando la decisión "Ah, hablando del diablo, aquí están"
Dos pares de pasos lentamente se hicieron audibles y, finalmente, la sombra reveló dos figuras conocidas.
"Justo a tiempo" saludó el vampiro de cabello plateado "¿Estás bien ahora, Teito-kun?"
"Si, gracias, y siento los problemas" dijo el joven con una sonrisa tímida "Veo que los tres han hecho el trabajo. Creo que eso significa que podemos irnos de aquí ahora, ¿no?"
"Sobre eso" cortó Castor "Hay un pequeño problema"
El obispo giró su mirada hacia el hombre que estaba tras él. En pocas palabras, el obispo de gafas le explicó la situación y sus intenciones al futuro rey de Raggs. Personalmente, Castor habría elegido no creer a un extraño y escapar mientras estaban en estado de alerta pero si Teito decidía creerle, Castor estaba preparado para seguirle. Después de todo, cuando se marcharon de la iglesia, se hicieron enemigos de toda la milicia de Barsburg. No tenían lugar al que ir en ese país y confiaría en el joven rey.
"Entiendo la situación y estoy de acuerdo con él. Pero, antes de eso, hay algo que quiero saber" el moreno se acercó al rescatado prisionero, pero manteniendo una distancia prudente.
"¿Y eso es...?" inquirió cuidadosamente el extraño.
"¿Cómo sabes sobre la salida secreta? Ese sitio es solamente conocido por linaje real o sus guardaespaldas. ¿Quién eres tu exactamente?"
"Yo podría preguntar lo mismo. ¿Por qué lo sabes? ¿Quién eres?"
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Su voz, era tan conocida. Le conocía, estaba seguro, pero quién era no lo sabía. Sabía sobre el pasadizo secreto lo cual quería decir que, alguna vez, fue guardia real o alguien de la realeza. Sin embargo, aparte de mí, no sabía de ninguna otra persona de la realeza que estuviese vivo por lo que era más probable que fuese un guardia real.
"Creo que podemos confiar en él" dijo después de un largo silencio.
Decidí no responder a su pregunta, al menos hasta que estuviese seguro de que no era un enemigo. Si conocía mi verdadera identidad y no era un amigo, pondría a mis amigos en peligro. Peor que eso, teníamos con nosotros a muchos prisioneros. Podrían quedar atrapados en una batalla. Aunque no podía estar seguro de que la existencia del pasaje secreto no hubiese sido expuesta, seguramente la oportunidad de sobrevivir era muy alta.
"Si esa es tu decisión, muy bien" los cuatro asintieron, de acuerdo y siguieron al hombre en silencio.
Durante un tiempo, solo se escuchaba el resonar de los pasos por los largos pasillos. El lugar tenía techos altos que hacían los ecos más fuertes. A pesar de que los pasajes eran muy estrechos. Supongo que fueron construidos de modo que las personas fuesen en línea recta y evitasen el separarse. Si te perdías aquí, no podrías estar seguro de salir con vida. Este lugar era complicado y completo, un perfecto laberinto. Un laberinto en su totalidad.
Pero, afortunadamente, había dos personas aquí que conocían el camino correcto: ese hombre extrañamente familiar y yo. Originalmente, este pasaje fue construido para que si la mansión se encontraba bajo ataque, la realeza pudiese huir.
El corredor de piedra estaba levemente iluminado con una antorcha que el desconocido había cogido antes de entrar. Debo decir que ayudaba mucho porque sería un desastre si alguno de nosotros se perdía en un laberinto como este.
De todos modos, a pesar del complejo diseño, este laberinto no era tan largo. Solamente tenía muchísimos puntos de inflexión y cruces de pasillos. Era más bien estrecha en comparación con cómo se veía por fuera.
Volviendo al árbol, la gente lo llamaba 'El Árbol Sagrado' a pesar de que de santo no tenía nada. Peor, las personas tenían prohibido acercarse allí, estoy seguro de que era para ocultar el camino secreto, o mejor dicho, el acceso directo a la aldea.
Cuando salimos del oscuro agujero, me sentí refrescado. El amanecer se acercaba con rapidez. El viento de la mañana era un poco más frío pero, a pesar de eso, refrescante si lo comparábamos con el aire sofocante y húmedo del interior.
Dejando eso a un lado, estaba bastante aliviado por ser capaces de salir a salvo porque, hasta ahora, no había visto ningún enemigo cerca. Aún mejor, ahora podía ver claramente la cara del misterioso hombre.
Bueno, estaba bastante impresionado aunque esperaba algo así. Conocía al hombre, le conocía muy bien. ¿Cómo no podría? Era uno de los tres guardaespaldas (y al mismo tiempo niñera) que padre puso para mi seguridad. Jugaba mucho conmigo y era tan querido para mí como un hermano. Era tan extraño encontrarme con alguien que reconocía de este modo. Pero estaba feliz, a pesar de todo.
"¡A-chan!" salté a sus brazos, abrazándole con fuerza "¡Fuiste tú todo el tiempo! ¡Estoy feliz de que estés bien!"
Era tan rompedor ver su cara confundida pero divertido al mismo tiempo.
"¿Eh? ¿Quién?"
"¡Qué grosero! ¿Cómo has podido olvidarte de mí?" me separé de él y puse mala cara "¿No era protegerme el trabajo que te dio padre?"
"¿Qué...? ¿Teito-sama?"
Era en momentos como este cuando realmente odiaba las formalidades. Esperaba que me levantase como en el pasado, bueno, al menos algunos abrazos y una reunión cálidamente cliché, pero no lo hizo. Contrario a eso, se arrodilló frente a mí, con la cabeza inclinada hacia abajo. Era verdaderamente molesto.
"A-Chan, ¿cuantas veces tengo que decirte que dejes las formalidades?" tiré de sus brazos, forzando a que se levantase. El hombre sonrió en respuesta pero se levantó obedientemente "Te extrañé tanto..."
"Yo también te extrañé mucho, Teito-sama. Pero, antes de eso" A-chan se giró hacia sus cuatro amigos e hizo una profunda reverencia "Muchas gracias por su ayuda y gracias de nuevo, profundamente, por proteger a Teito-sama"
"Gracias, no será necesario, err... ¿deberíamos llamarte A-chan también?"
El ex guardia real se rió suavemente y seguidamente extendió la mano para estrechar las manos de todos mis amigos.
"Lo siento muchísimo; mi nombre es Agas, ex guardia real encargado de proteger a Teito-sama por órdenes de su majestad el Rey"
Mientras Frau asentía cortamente después de darle su nombre, Hakuren fue bastante cortés al presentarse con una ligera inclinación. Por otro lado, Labrador saludó al hombre con una marcada sonrisa amable y Castor con su sonrisa de negocios.
"Bueno, creo que necesito escuchar lo que sucedió mientras no estaba, A-chan. ¿Deberíamos entrar?" interrumpí la sesión de presentaciones y llevándole al salón real.
Pasando el corredor después de salir del jardín central donde salieron, llegamos a la gran puerta de Raggs. El sello estaba apretado, pero sabía cómo abrirlo.
"Después de la invasión, la puerta fue sellada debido a la situación de emergencia. El sello solamente puede ser roto usando el tesoro de Raggs. Y, por supuesto, el único elegido por la familia real para usarlo" explicó mi guardaespaldas. De algún modo ya sabía esto pero sería buena información para los otros.
Extendiendo mi mano, dejé que la piedra roja, el Ojo de Mikhail, hiciese el trabajo. Controlarlo se estaba haciendo más fácil y liberar el sello no era algo difícil. En nada de tiempo, el negro sello de Zaiphon desapareció y la puerta se abrió automáticamente.
Justo antes de que entrasemos, eché un rápido vistazo hacia el jardín, dándome cuenta de que el sol había salido. Era ya de día y el cansancio era evidente en nuestros ojos. Decidiendo que era mejor para nosotros el descansar un poco, fuimos todos a la habitación más cercana a descansar. Mientras tanto, Agas había ordenado a los prisioneros que descansasen también en el salón real. Este viaje era demasiado largo y, finalmente, se había cobrado su precio en mi cuerpo. En el momento en que aterricé sobre la cama, me dormí inmediatamente. Pero quizás esta vez tendría un buen sueño porque, después de esto, indudablemente los días serían tremendamente largos.
