Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora:
¡Aloha~!
Veinte capítulos ya con este, ¿eh? Poco a poco nos vamos acercando al meollo del asunto, aunque supone también que cada vez quedan menos capítulos. Muchísimas gracias a todos los que dejáis comentarios sobre lo que os está pareciendo la historia y mis traducciones, son lo mejor del mundo para mí x3333
Y ya si, sin más dilación, ¡que lo disfrutéis~!
Noche 20: Celos
Pasó una eternidad aunque en realidad solo fueron un par de minutos, mientras que las personas en la habitación esperaban por la explicación de Agas. Cuando había dicho que Teito murió, todos se quedaron congelados, tratando de darle vueltas a algo totalmente incomprensible. Si el príncipe castaño murió, ¿quién era el chico que viajó con ellos todo este tiempo?
"Sé que todos debéis estar confundidos" dijo el hombre de Raggs, disculpándose "Esto debe ser demasiado pero creo que necesitáis conocer su pasado. Aunque me dedique a protegerle, llegará el momento en que no podré. Si eso sucede, solamente puedo contar con ustedes cuatro"
Agas dio una profunda reverencia. Estaba sinceramente preocupado por Teito. El pesar por no ser capaz de protegerle no una sino dos veces era profundo. Ese dolor, el de perder a su preciado príncipe, estaba instalado profundamente en su corazón. Sin embargo, le hizo darse cuenta de que el solo no sería de proteger al futuro rey del reino.
Eso trajo hacia Agas la confianza de los amigos de Teito. Habían viajado juntos desde Barsburg hacia Raggs, habían superado obstáculos juntos. El ex guardia real creía en sus fuertes lazos. Los mestizos de Raggs no podía estar seguros sobre la relación de su príncipe con los otros tres pero, con Frau, sentía que existía algo más que una simple amistad.
Cuando el castaño se vio sumergido en su traumático pasado, Hakuren fue el primero en darse cuenta pero Frau fue el más rápido en actuar. Antes de que cualquiera de ellos pudiese hacer algo, ya tenía al tembloroso chico entre sus brazos, protectoramente. Sus ojos, mientras observaba el príncipe, eran gentiles y muy afectuosos. Era difícil creer que no había nada entre ellos.
"Incluso sin decírnoslo, me aseguraré de que no sufra ningún daño" dijo el vampiro rubio con determinación. No había dudas y temblor en su voz. Eso por sí solo era suficiente para que Agas confirmase su elección de confiar en esas personas.
"Muchas gracias" hizo una media reverencia, antes de alzar su cabeza con una expresión seria grabada profundamente en su rostro. "Entonces, ¿debería continuar?"
Los cuatro se miraron y asintieron en acuerdo.
"Durante generaciones, el rey de este país fue siempre un sangre pura. Lo mismo fue con el anterior rey como estoy seguro que se han dado cuenta, esos días fueron pacíficos, excepto uno. El rey se enamoró de una mujer humana"
Para un amante de las mujeres como Frau, si amar a una mujer humana era pecado, entonces seguramente este mundo estaba muy mal. Sabía, sin embargo, que no era el momento de formular objeciones.
"El rey en ese momento ya estaba casado con una sangre pura, su primera. Quizás fue porque corría la misma sangre por sus venas que no pudieran tener hijos. Entonces, el rey conoció a una mujer humana. Se enamoraron y esa humana se convirtió en su amante. De ellos nació Teito-sama. Los días con Eve-sama, la madre de Teito-sama, nunca eran aburridos. Era una mujer alegre y amable; siempre preocupándose por los demás hasta el punto de ponerse en peligro ella misma"
"Al igual que cierto mocoso estúpido que conozco" agregó el sacerdote rubio con diversión.
La declaración fue respondida con una risa triste "Si, el rasgo era profundo en la familia"
Cuando el guardia real dijo eso, estaba, de hecho, refiriéndose a la tradición de la familia real del sacrificio. Durante generaciones, un sin número de personas, así como incontables reyes y reinas, fueron sacrificadas por la seguridad del reino. Era correcto decir que tenían la tendencia al sacrificio profundamente arraigada en la sangre.
Muchas veces, la idea de dejar que el joven príncipe escapase de su destino había cruzado su mente y, aun así, no podía conseguir hacerlo. Su primer compromiso así como lealtad de caballero era proteger al reino, sin importar lo que hiciese falta, sin importar sus sentimientos.
Cuando Teito dijo que no huiría de su destino, se sintió aliviado. Todo lo que dijo acerca de no forzar al chico a ser el Rey era el egoísmo personal de Agas. Tenía la intención de morir por fallar en su obligación si era Teito quien decidía ignorar a su país. Sin embargo, el chico, con determinación, decidió sacrificarse. Y al ver los ojos confiados del muchacho, sintió su corazón encogerse e incluso más sabiendo de que le había prometido al príncipe que lo mantendría en secreto.
"¿Agas-san?"
"Oh, lo siento, me quedé en las nubes" el joven se medio rascó la parte posterior de su cabeza y rio tímidamente.
"No, está bien" respondió el humano más joven.
"Cierto" el hombre de pelo negro enderezó la espalda "De todos modos, mientras Eve-sama estaba cerca, todo iba bien. Teito-sama creció igual que un chico normal de su edad... hasta que Eve-sama murió. Sospechamos que fue asesinada, lo más probable por la Reina pero, en ese momento, no teníamos pruebas. Fue alrededor de esa época que Teito-sama a menudo era encontrado con contusiones y cortes. Cuando le preguntábamos, solamente decía que se había caído o algo. Por supuesto, ninguno de nosotros se lo creía. Teito-sama siempre mostró una gran capacidad física y raramente era torpe. Obviamente mintió para proteger a quien quiera que le hubiese herido. Eso se prolongó durante un tiempo y, al final, tuvimos que hacer que un guardia le siguiese a todos lados. Pensábamos que no se haría más daño pero estábamos equivocados. Teito-sama fue secuestrado bajo nuestra supervisión. El resto, ya lo lo saben. Kreuz-sama y Bastien-sama le encontraron casi muerto"
"Pero...dijo que el mocoso murió" remarcó el vampiro rubio.
"Si, físicamente. El rey se las arregló para salvar su vida justo antes de que se hubiese ido por completo...cediéndole el Ojo de Mikhail, como probablemente han visto todos ya. Normalmente el Ojo no se coloca en el cuerpo de la persona. Mientras que seas el propietario legítimo, puedes invocarlo con solo tenerlo cerca de ti"
"Oh, eso sí que es interesante" comentó el vampiro con gafas "He escuchado el rumo de que Mikhail puede resucitar a los muertos"
"Teito-sama no estaba muerto, no aún. El corazón dejó de latir al mismo tiempo en que el Ojo era introducido. Por supuesto, eso no garantizaba el éxito pero el Ojo era nuestra mejor apuesta. Afortunadamente, el Ojo le eligió como su verdadero dueño. Esa es la razón de que esté vivo y bien ahora"
"Espera, no nos ha dicho por qué estaba casi muerto"
La curiosidad mató al gato, o eso decía gente, pero a Hakuren no le importaba nada de eso. Era un hombre cuidadoso pero, por cierto castaño, rápidamente saltaba al fuego. Bueno, realmente, ya lo había hecho.
"Si, la verdad es que no quiero contar esa historia...es demasiado dolorosa recordarla" Agas hizo una pausa y frunció el ceño profundamente mientras recordaba la escena anclada en sus recuerdos con tanta claridad "Su abdomen estaba abierto por ser apuñalado tantas veces"
Agas había predicho algunos jadeos, o incluso que se tapasen la boca, y sí, tuvo de ambas. Pero más que eso, estaba feliz de ver los ojos de Frau ardiendo con odio y rabia, como si él hubiese sido el torturado. Agas no podía estar más seguro de los sentimientos del rubio.
'Si es él, estoy seguro de que Teito-sama será feliz. Si es él, hará cualquier cosa por mi príncipe' medio sonrió, con secretismo.
"De nuevo, sospechamos de la Reina. Pensamos que podía estar loca de celos pero desapareció al mismo tiempo y, más tarde, la encontramos muerta, del mismo modo que el príncipe"
No hacía falta ser un genio para adivinar lo que pasó. Las piezas estuvieron allí todo el tiempo. Todo lo que necesitaban hacer era unirlas correctamente y obtendrían la verdad.
"Bastien-sama... ¿no es así?" afirmó Castor con rotundidad. No es como si estuviese siendo poco considerado con su amigo rubio, pero Castor estaba seguro que Frau estaba ansioso a más no poder por saberlo. Seguramente había llegado a la misma conclusión.
"Si, cuando escuchamos las noticias sobre Bastien-sama siendo ejecutado por asesinato, lo entendimos de inmediato. Por lo demás, ruego su perdón. Si no fuera por nosotros, Bastien-sama no habría asesinado y no habría sido ejecutado"
Por tercera vez en el día, Agas bajó la cabeza. No tenía que hacer esto pero sentía que necesitaba sabía de que otra manera mostrar lo agradecido que estaba.
"Si..." Frau se puso en pie de repente, sorprendiendo a Hakuren que estaba sentado a su lado "Si murió por salvar a aquel chico, le perdonaré el dejarme" y con esa última frase dicha, Frau salió de la habitación.
"¿Él es...?" medio empezó con confusión.
"Bastien-sama era el padre adoptivo de Frau" respondió el sacerdote de cabellera castaña "Siempre estuvo resentido con todas las personas que se llevaron a su padre. Estaba enfadado con Bastien-sama por dejarle, pero ahora que sabe la verdad..."
"Si..." continuó Labrador "Estarán bien"
"Si, son una pareja infernal" añadió Hakuren con una sonrisa.
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Castillo de Raggs, 4 días más tarde
Era ya mediodía y los ruidos llenaban el corredor más allá de la puerta y, sin embargo, no podía encontrar las fuerzas para levantarme de la cómoda cama. No era por pereza o enfermeda pero, por alguna razón, podía pensar con más claridad de este modo. Cada vez que tenía un problema o simplemente recordaba el pasado, relajarme de este modo realmente ayudaba.
Esta vez, estaba intentando recordar sobre el pasado que había aparecido de nuevo. Realmente me sorprendí cuando Agas sacó a relucir el tema sobre Padre. No, supongo que el detonante fue cuando dijo que yo habría muerto si Padre y Bastien-sama no me hubiesen encontrado.
Recuerdos de dolor, tristeza y sangre salpicada estalló desde mis bloqueados recuerdos. Me di cuenta de que no fue Padre quién los bloqueó. Fui yo. Estaba asustado, temeroso del dolor, de ser odiado y me negaba a ser rechazado. Cuando madre murió, la Reina de inmediato se hizo cargo de mi. Pensé que lo hizo porque quería olvidar la existencia de mi madre. Pensé que me consideraba como a su propio hijo porque no tenía ninguno, pero cuán equivocado estaba.
Siempre pensé que cada vez que me golpeaba era porque estaba siendo malo. Pensaba que cuando me lanzaba maldiciones, era porque dije algo malo. Hacía cualquier cosa para complacerla. Pensé en ella como en mi propia madre. Pero, de nuevo, estaba equivocado. Qué ingenuo era antes y ahora me daba cuenta. No me quería para nada. Cada vez que me miraba, solamente podía recordar sus fríos ojos. Cada vez que intentaba recordar un momento en el que me maldecía o golpeaba, solo podía recordar su alta y aguda risa. Era como si lo disfrutase, lo cual probablemente hacía.
Dos golpes en la puerta me alertaron de un intruso en mis pensamientos, pero rápidamente recuperé la compostura e intenté actuar con normalidad. Parece que había dejado la puerta entreabierta por accidente.
"Frau, ¿pasa algo malo?" dije mientras me sentaba.
"Nada" respondió el rubio. Con un pie, le dio una suave patada a la puerta cerrada y, entonces, puso una bandeja con unos trozos de pan tostado y un poco de leche en la mesa "No has comido nada desde la mañana"
Me moví un poco hacia la izquierda y dejé que el rubio se sentase a mi lado. Desde nuestro último beso, había empezado a ser más consciente de su presencia. Solo un ligero roce de su dedo hacía mi estómago estremecerse y mis mejillas sonrojarse.
"D...De todos modos, no creo que hayas venido solo a traer comida" balbuceé, fallando en esconder mi sonrojo.
El más mayor sonrió burlonamente, sin pasársele por alto mi sonrojo, pero no había dicho nada para avergonzarme, para mi suerte. En cambio, me informó con seriedad.
"El plan de Castor-san funciona bastante bien, nos hemos reunido unos cien en tres días, y más están por llegar"
Como discutimos, habían decidido seguir el plan de Castor-san, el cual consistía en difundir rumores sobre mi regreso y conseguir tanto apoyo como pudiese. No estábamos demasiados aficionados a la ducha, especialmente los tres sangre pura. Eran sacerdotes, siervos de Dios. Se les enseñaba a amar, no a matar. Pero ahora, podía estar seguro de que serían fugitivos, igual que Bastien-sama y Padre lo fueron antes.
"¿Vas a...derramar sangre?" pregunté, inseguro de lo que debería decirle. Las preguntas se arremolinaban caóticas en mi cabeza, con ganas de ser contestadas.
El sacerdote no respondió, pero podía ver su expresión seria, estaba pensándolo bastante, probablemente intentando fortalecer su determinación.
"Si es necesario, entonces lo haré"
Lo hacía sonar muy simple pero sabía que necesitaba mucha determinación para decir esas palabras, todo eso, por mi bien.
"Serás marcado de 'traidor', como mi Padre y el tuyo, lo sabes"
El hombre solamente asintió, pero no dudó.
"Lo sé. Yo, no, nosotros estamos preparados para eso"
Estaba agradecido por su apoyo pero una pregunta me había estado rondando desde que recuperé mi último recuerdo. Era difícil preguntar, aun así, si no lo hacía, mi estómago dolería incómodamente por todo lo que pensaba.
"Frau, ¿me odias ahora?" mis puños apretados con fuerza. Estaba asustado de su respuesta. No quería oírla, pero tenía que hacerlo "Bastien-sama fue asesinado por mi culpa, ¿verdad?"
El rubio estaba inspeccionando mis ojos en silencio por una respuesta. Podía sentir que veía el miedo al rechazo en ellos. Frau siempre era perspicaz cuando se trataba de los sentimientos de las personas, sobre todo los míos.
"¿Me odiarías si...Mikage y Hakuren muriesen por salvar mi vida de Ayanami?"
Me quedé sin palabras. Tanto Mikage como Hakuren eran mis mejores amigos. Les atesoraba con mi vida. Si fuesen a morir, seguro que odiaría a quien lo causase. Pero cuando Frau lo puso de ese modo, no podía conseguir el odiarle. ¿Cómo podía hacerlo? Estaba enamorado de él, tan profundamente que gustosamente tiraría mi vida solo para mantenerle seguro y feliz.
"No" negué con la cabeza, seguro de mi respuesta "Claro que estaría triste si muriesen pero estaría feliz de que estuvieses a salvo. Si hay alguien a quién odiaría, entonces sería Ayanami"
"Entonces es lo mismo para mí" Frau rio y le revolvió el pelo cariñosamente "Todo eso no pasó por ti, eres la víctima, inocente, ¿entiendes?"
"Mmm...si" sonreí "Gracias, Frau"
"Cuando quieras, mocoso" rio de nuevo al ver mi puchero "Entonces, ¿qué estás pensando con tanta seriedad?"
"No me preguntes si ya lo sabes. Puedes ver lo que pienso, ¿verdad?" me aparté de él y cogí uno de las tostadas del plato. Era dulce, demasiado dulce y sospeché que Labrador-san era el que cocinó hoy. Pero, aun así, me gustaba el olor de las flores.
"Claro que puedo romper la barrera de tu mente si quiero pero todos necesitan espacio para la privacidad. Además, quería escucharlo directamente de ti"
Era tan extraño como este hombre podía ser tan grosero y desconsiderado, aunque, sin embargo, muy amable y considerado. Cuanto más le conocía, más aprendía, era amable, comprensivo, ocasionalmente egoísta pero aun así. Cuando se vio obligado a sacarme las respuestas, era por su mala y egoísta mentalidad, quería monopolizarlo todo. Sin embargo, estaba iniciado por pensamientos e intenciones puras.
"Estaba pensando sobre el pasado que estaba intentando olvidar. No fue la experiencia cercana a la muerte de lo que estaba asustado. Era del odio de la Reina. Siempre la amé, ¿sabes? Era hermosa, elegante, verdaderamente merecía la corona de la Reina. Pero, no importa cuánto me esforzase para intentar hacerla feliz, nunca sonreía. Cuando está cerca, se volvía fría y estoica. Solo...Solo quería que me amase..."
No lloré, pero mi corazón lloraba. Las confesiones siempre eran dolorosas porque después de que lo dices, te das cuenta de que has aceptado la realidad. Y la verdad no era siempre bonita.
"Tiashe" empezó el hombre mayor, me habría ahogado si no hubiese tragado ya.
Todas las veces que usaba mi verdadero nombre, siempre me ruborizaba. ¿Por qué? Porque siempre lo decía con suavidad y con amor, como si mi nombre fuese algún tipo de preciada joya o hermosa vidriera de cristal. Siempre me hacía sentir calidez, sabiendo cuanto amor ponía a mi nombre, no, a mí.
"El pasado no importa. Estamos aquí. Estoy aquí para ti, así que deja a un lado tu pasado. ¿Y qué si ella no te amaba? Tus padres te amaban, ¿no? Tienes guardaespaldas que te aman mucho; prácticamente tiraron sus vidas para salvar la tuya. Más que triste, creo que deberías estar agradecido por su afecto. Si te arrepientes tanto, entonces, su sacrificio no valdría la pena"
Las palabras de Frau en ese momento eran tan profundas, tan significativas. Se habían grabado por si solas en su corazón profundamente. No creo que las olvidase nunca.
"Gracias, Frau" apoyé la frente contra su pecho. Me envolví por mí mismo en su calidez y dulzura. Era en momentos como este que realmente deseaba que estuviésemos solos en este mundo. Eran solo para nosotros dos, sosteniéndonos y reconfortándonos el uno al otro. Todos los minutos y segundos eran valiosos. Pero el mundo continuaba girando y el tiempo no esperaría. Ambos, Frau y yo, lo sabíamos de sobra. Por esa razón, aprovechábamos tanto nuestro tiempo a solas.
Y nos quedamos así durante unos pocos minutos, sintiendo la calidez y presencia del otro, hasta que las campanas sonaron, avisándonos a todos de que la reunión estaba a punto de empezar.
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Aeronave Militar de Barsburg
"¿Cuánto tiempo queda hasta que lleguemos a Raggs?"
Preguntó el comandante de pelo plateado, todo el personal en el puente de mando se quedó en silencio. No era algo propio de su comandante el preguntar. Obviamente el líder era impaciente y eso nunca había pasado antes. Sin embargo por curiosos que fuesen, ninguno de ellos se atrevía a preguntar. Preguntar era un acto de suicidio. Todos sabían eso, excepto uno que era demasiado estúpido o demasiado valiente para, incluso, alzar la voz.
"Suenas emocionado, Aya-tan" dijo la mano derecha del comandante. Era un verdadero milagro que aún estuviese vivo. Era la única persona que se atrevía a hacer ese tipo de preguntas al diabólico Ayanami. Y, extrañamente, nunca fue ejecutado por eso.
La habitación se quedó en un profundo silencio mientras esperaban la mirada furibunda de su infame comandante, o peor, sentencia de muerte. Pero un minuto pasó y ninguna de esas cosas mencionadas antes ocurrió, y eso dejó a los ocupantes mirándose entre ellos con duda.
"¿Aya-tan?" preguntó el hombre con gafas de sol de nuevo, aunque esta vez con cuidado.
Ayanami, sin embargo, nunca tuvo intención responder. Estaba demasiado ocupado pensando en todas las estrategias que podía usar. Seguramente la guerra esta vez no sería una masacre unilateral como la anterior guerra con Raggs. Teito Klein y sus compañeros habían demostrado que eran lo suficientemente molestos como para prevenir los planes de Ayanami y Miroku. Aunque el chico de pelo plateado se negaba al hecho de que estuviesen interponiéndose en su objetivo pero, al mismo tiempo, les proporcionaron algo de emoción.
en ese momento, Ayanami aún estaba considerando qué método usaría para romper a Teito Klein. Podría amenazar al muchacho con torturar a sus amigos pero, personalmente, el comandante prefería usar a amigo más cercano del chico: Frau. El vampiro albino lo sabía, para Teito, Frau era más que solo un amigo o un amigo en el que estaba interesado de manera romántica. Frau ya había llegado a ser parte de su vida. Si el comandante podía usar a Frau para conseguir a Teito, entonces sería su victoria y Ayanami creía que era mejor ponerse en acción.
¿Cómo podía saber sobre su relación? Era algo de un pasado muy, muy antiguo, olvidado por los humanos y perdido en el tiempo. Frau, y por supuesto, sus dos mejores amigos, fueron una vez sus subordinados. Eran sus servidores de confianza, incluso antes de que Hyuuga se convirtiese en uno de ellos. Los tres fueron una vez leales súbditos suyos, hasta que le traicionaron.
No era como Ayanami el recordar cosas del pasado y no obtenía ningún placer en hacerlo. Sin embargo, esta vez lo haría con mucho gusto. Ya podía imaginar la reacción de Teito Klein una vez que supiese que Ayanami tenía en su poder el verdadero nombre de Frau.
'Sí. Será interesante verlo' pensó el sangre pura, mientras sus labios se curvaban hacia arriba, formando una sonrisa victoriosa.
