Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora:
¡Aloha~! La verdad es que en este capítulo me he encontrado algunas cosillas más complicadas de traducir por eso de adaptarlas a la forma española pero creo que al final ha quedado todo correctamente escrito. Si veis algún fallo que se me haya pasado por alto, avisadme.
Por lo demás, este es un capítulo especial, como podéis ver, pero es igualmente importante leerlo porque explica bastantes cosas así que, sin más entretenimiento, ¡que lo disfrutéis~!
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Noche 21: Capitulo Especial – Preludio en el Mundo de la Oscuridad
El primer recuerdo que tengo es de cuando vivía en un mundo lleno de oscuridad donde el sol no podía pasar; un mundo con techos bajos y espacios estrechos. Ni una sola vez me lo pregunté. Desde que nací, siempre estaba en la oscuridad. No era tan malo como algunos pueden pensar. De hecho, encontraba en la oscuridad un lugar reconfortante, pero odiaba a la gente. No sabía si era la oscuridad o el espacio limitado, pero la gente tendía a cambiar. Al principio, encontrarías a cierta persona que es amable e interesante, pero al momento siguiente, ese alguien habría cambado a alguien oscuro y molesto.
Para alguien como yo que ya no tenía padres, este mundo y su gente lo eran todo. No importa cuán distorsionados, crueles o sin sentido fuesen; aún pensaba en ellos como en mi familia. Por supuesto no todo el mundo piensa en sí mismo, en realidad, muchos de ellos no lo hacían. Pero no me importa eso. Solamente necesito una razón en mi vida.
Pero ese pensamiento no duró mucho tiempo. Conforme crecía, en realidad, solo estaba en los diez u once años; empecé a entender este mundo más y más. Las personas por dentro no son exactamente personas. Éramos lo que algunos llaman 'vampiros'. A menudo se nos define en los libros como criaturas de la noche. Bebemos sangre y comemos carne. Bueno, eso último es lo que dicen los libros.
Los libros no estaban equivocados, pero no eran tampoco correctos. Bebemos sangre pero no comemos carne ni bebemos la sangre de los animales. Es asqueroso. Huelen horrible y saben incluso peor.
Nosotros solamente bebemos sangre porque nuestros cuerpos no pueden producir suficiente sangre, y a menudo nos conduce a perder el control de nuestras mentes. Nosotros, por nuestro instinto, empezaríamos a desear el dulce sabor de la sangre. Podríamos beber la sangre de otro pero eso raramente sucedía. Cuando aparecía un caso raro de vampiro que podía producir sangre, el vampiro en cuestión normalmente solía ser respetado. Era tratado como un hombre o mujer sagrado. No importaba eso.
Comencé a preguntarme que, ya que nuestros cuerpos no podían producir sangre y aquellos que podían eran EXTREMADAMENTE raros, entonces, ¿de dónde venía nuestro suministro de sangre? Desde esa pregunta, llegué al mundo de la luz.
Habían pasado ya catorce años desde que nací, y había aprendido todo sobre aquellos seres llamados 'humanos'. Ellos, a diferencia de nosotros, pueden producir sangre en sus cuerpos pero también eran mucho más débiles. Naturalmente concluí que ellos eran nuestra comida. No estaba equivocado, por supuesto, pero tampoco lo correcto. Pensé que era natural para nosotros el matarlos y entonces succionarles hasta dejarlos secos, pero otros no lo hacían.
No podía ver lo diferente que eran esos humanos de todas esas gallinas y ovejas que matamos. Pero los decían que los humanos eran una preciada fuente de sangre para ingerir, y debíamos mostrar nuestro agradecimiento al no matarles.
No me importaba en absoluto cómo se veían las cosas mientras pudiese satisfacer esta hambre. Sin embargo, era esa diferencia de opinión y falta de intento de paz lo que nos llevó a la guerra. Muchos vampiros murieron, en ambos lados.
En este pequeño espacio reducido, el hedor de la sangre y la carne podrida se hace más y más insoportable. Fue la primera vez en mi vida en la que anhelé el mundo de la luz.
"Quiero salir de este repugnante lugar" se le escapó accidentalmente un día.
Fue justo entonces cuando otra ola de asesinatos ocurrió en la zona. A nosotros, los vampiros, nos gusta la sangre pero no cualquiera o todos los tipos de sangre. La mayor parte de la sangre de los de nuestra raza, no era diferente de la de un pollo: olía mal y sabía horrible.
"Vamos, entonces" respondió un chico de mi edad.
Me di la vuelta para inspeccionarles más de cerca. Me había fijado en él un par de veces, de hecho, pero nunca había tenido interés por hablarle. Sobresalía como una dolorosa molestia con esa cabeza dorada. Muchos vampiros mayores le adoraban, diciendo que su pelo eran tan brillante como el 'sol'. Por supuesto, había leído sobre el sol en un libro. Nunca tuvo la oportunidad de verlo, así que de algún modo me imaginé lo mismo como pelo de este chico.
Di otro paso más, y entonces me di cuenta de que sus ojos eran de un azul brillante, como gemas extrañas y especialmente hermosas en comparación con su pelo.
Me enteré de que su hombre era Frau. Pronto fuimos los mejores amigos. Ambos queríamos salir fuera. Fue nuestro sueño en bastantes ocasiones. Eso fue hasta que la gran guerra estalló.
No estoy exagerando cuando dijo que a pesar de que ninguno de dos eran de los más mayores (éramos, de hecho, los más jóvenes), éramos los mejores luchadores del grupo. Peleábamos y sobrevivíamos en todas y cada una de las batallas. Y cuando la guerra acabó, éramos sólo nosotros dos los que quedábamos de nuestro grupo, mientras que en el otro grupo, había cinco vampiros más.
Ambos, Frau y yo nos dimos cuenta de que no importa los buenos que fuésemos peleando, era casi imposible ganar contra cinco vampiros fuertes. Por otra parte, ellos y nosotros éramos llamados los siete fantasmas, los siete más fuertes, los guerreros invencibles.
Eso no significa que fuésemos todos iguales en términos de fuerza pero éramos los más fuertes en aspectos diferentes. No sabía en que eran buenos los otros cinco pero Frau era un genio en combate. Su fuerza era insuperable y del mismo modo su control sobre el Zaiphon. Sin embargo, yo era el mejor en hipnosis y manipulación de los recuerdos.
Ambos llegamos al acuerdo de que intentar pelear contras esos cinco supervivientes era un acto de suicidio. No era como si nuestras vidas tuviesen un significado desde el principio pero teníamos nuestro deseo de ver el mundo de la luz, una razón para sobrevivir. Alguno podría decir que no teníamos razón, pero daba igual.
"Oye, Castor" llamó el rubio. Estábamos descansando en nuestro pequeño escondite debajo de la pared de piedra "¿Has conocido al Rey?"
En este pequeño y estrecho mundo, teníamos un gobernante, un rey que gobernaba a los vampiros. Pero durante la guerra, nunca había sido visto de nuevo.
"No. La verdad es que estoy algo así como interesado" respondí con honestidad "Un rey cuya sombra nunca se ha visto en la llama de la guerra, un rey que no hizo nada para evitar la caída de su pueblo, me pregunto si existe"
Esperé por la respuesta de Frau pero estaba perdido en sus pensamientos. Fue entonces cuando un invitado inesperado hizo su aparición y respondió a mi pregunta.
"No estaba interesado en esta estúpida guerra. Mientras los humanos existan, e incluso un solo vampiro también, nuestro linaje no se extinguirá. Así que, ¿por qué molestarse en gastar energía para detener una guerra que sabes que no parará nunca?"
Sorprendidos, ambos saltamos hacia atrás y pusimos distancia con respecto al extraño. Nuestra posición era firme y prudente mientras intentábamos identificar al intruso. Pelo plata brillante incluso pálido contra la luz. Si el pelo de Frau era como el sol, entonces las personas probablemente dirían que el pelo plateado de este hombre era como la luna. Ambos eran igualmente hermosos como si se complementasen entre sí, y aun así, tan diferentes.
Ayanami, el rey de las tinieblas, nuestro rey, el que nunca conocimos, vino a nosotros y hablarnos de una manera muy digna, al igual que un rey hablaría. En ese preciso momento, ambos quedamos cautivados, tanto por su etérea belleza como por su carisma.
En ese corto momento, nos convertimos en sus leales súbditos. Confiábamos en él hasta el punto de darle nuestro 'Verdadero Nombre'. Pensábamos que era lo mejor. Pensábamos que era la persona que nos otorgaría la libertad pero, ¿cómo podríamos adivinar que esa misma persona sería nuestra prisión eterna?
"Yo...no creo que pueda entenderle más" le confesé un día a Frau.
Aunque dije eso, la verdad, es que difícilmente me entendía a mí mismo. ¿Cómo podíamos siquiera ser tan leales a él? Era obvio desde el principio; el Rey no era la persona que pensábamos que era. Era astuto y cruel. Su promesa de llevarnos al mundo de la luz no era más que una promesa vacía, eso lo sabíamos, pero llegamos a un punto en que finalmente comprendimos que la guerra era su plan desde el principio.
"Yo también" respondió el rubio débilmente.
Ambos estábamos devastados por la verdad. El rey pudo haber tratado de ocultarnos la verdad pero los dos no éramos tan idiotas como él pensaba. No fue por mero capricho; decidimos investigar la verdadera razón detrás de esta guerra. Ahí fue cuando descubrimos la evidencia y la verdad sobre Ayanami.
Se enamoró de una mujer humana pero era un rey, un rey vampiro. No podía enamorarse de una humana, y por lo tanto el consejo persiguió a la mujer. En la ira, el rey planeó dirigir a esta orgullosa raza hasta casi su extinción Y nosotros...no éramos nada más que peones de usar y tirar para él. Su plan de llevarnos a la superficie, no era más que una tapadera para que pudiese encontrar a su mujer.
Cuando él nos perdonó a ambos, debió de ser porque pensó que éramos solo bebés en comparación con él que había vivido mucho más tiempo. No éramos un gran problema, y podía usarnos, incluso si este reino tenía sólo a siete personas.
"Frau, ¿qué pasa con los otros cinco? ¿Dónde están?"
Era verdaderamente impensable porque nunca habíamos pensado en los otros cinco supervivientes. Desde que nos unimos al Rey, nunca habíamos escuchado nada de ellos. Era probable que hubiesen sido capturados, o peor, asesinados.
Mi rubio amigo tenía la cabeza agachada, pensando seriamente en ello.
"¿Estás diciendo que debemos cooperar con ellos?"
"¿Crees que podemos confiar en Ayanami ahora?"
"Mmmm...Tienes el punto. Creo que sé dónde están encerrados. Ayanami me prohibió ir a la torre oeste cuando lo mencioné hace algún tiempo" respondió el rubio con una sonrisa. En un momento como este, estaba verdaderamente agradecido de tener a Frau como mi amigo.
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"¿Estás seguro de que este es el camino?" había hecho la misma pregunta alrededor de tres veces en dos horas. Al ver el ceño fruncido del rubio, podía ya sentir su malestar. Quizás era cauteloso de más.
"¿Ves esas flores?" Frau señaló brevemente el lugar donde unas rosas plateadas crecían de manera salvaje por la zona. Era realmente extraño, ya que esta torre estuvo desocupada sólo durante unos pocos meses. Claro que era posible que creciese un poco de moho pero, ¿rosas plateadas?
"Ah, ya lo entiendo" asentí al entenderlo "He escuchado que uno de los siete fantasmas tiene la habilidad de controlar a las flores. Ya veo que no es solo un rumor vacío"
"Cierto. ¿No parece que alguien está intentando decirnos algo?"
De hecho, parecía así por la forma en que los tallos se deslizaban por la pared, aunque las rosas plateadas se suponía que no debían hacer eso, parecía que las flores pensaban y estaban guiándonos.
Confiando en nuestros instintos, ambos caminamos hacia la cima de la torre. Las escaleras no eran empinadas pero eran muy largas, una espiral interminable. Subíamos y subíamos pero nos llevó casi cuarenta minutos llegar finalmente hasta la cima. Y lo que nos recibió fue nada más que una simple puerta de hierro.
No estaba cerrada, y a pesar de que estaba cerrada, podíamos ya oler las flores. Debían de haber crecido mucho en esta habitación. Así que, sin pensarlo dos veces, empujé la puerta. Hizo un crujido muy fuerte pero, por suerte, este lugar estaba completamente muerto.
En el momento en que las puertas se abrieron, ambos estábamos asombrados. De hecho, como pensaba, las flores crecían en esta habitación. Esperaba montones de flores pero lo que nos dio la bienvenida estaba más allá de mi imaginación. La habitación era más como un pequeño jardín de rosas en vez de una celda. Había escuchado que las rosas plateadas necesitaban mucho sol y agua, pero en este lugar no había nada de eso. Era simplemente asombroso como habían podido crecer...tanto.
"Creo que estamos en el lugar correcto" mi amigo rubio tiró de mi abrigo y señaló un gran bloque de hielo en el centro de la habitación.
Estaba rodeado, casi oculto por las flores. Si no fuese por Frau, no me habría dado cuenta de que una persona estaba atrapada dentro.
"¿Es ella...uno de los siete fantasmas?" pregunté, inseguro.
Nos acercamos más pero continuamos manteniendo las distancias. Tras una inspección más cercana, me di cuenta de cuán hermosa era esta persona. Su piel tenía la palidez justa, con un ligero rubor en las mejillas. Sus labios estaban ligeramente entreabierto y, de algún modo, me tentaba a tocarlos. Su pelo era de un color plateado, con un ligero tinte de color púrpura. Si tuviese que describirla con una palabra, respondería: 'Ángel'.
"¿Crees que está viva?" el rubio extendió cuidadosamente su mano pero antes de que esta tocase siquiera un solo pelo, sus ojos se abrieron, revelando un par de orbes amatistas pálidas.
"Todavía respiro, y no soy un 'ella' "la chica...quiero decir, el chico nos corrigió con una sonrisa. Eso nos sorprendió, por supuesto. Quién hubiera pensado que una persona tan hermosa era un chico, y además, estuviese vivo con el cuerpo medio atrapado en hielo.
"¿Estas rosas son cosa tuya?" pregunté con curiosidad, pero aun así mantuve las distancias.
"Si" dijo suavemente "Son mis amigas"
"¿Eres uno de los siete fantasmas?" esta vez fue Frau el que respondió, pero con un poco más de coraje y curiosidad.
"Sí. He estado esperándote, Castor" sonrió, con complicidad mientras estaba perplejo por sus palabras. Sin embargo, antes de que pudiese preguntarle para aclararlo, respondió "Eres el destinado para mí"
"...No sé lo que quieres decir"
"Mi nombre es Labrador. Es un placer conoceros, Frau, Castor" el chico, Labrador, se presentó, sin molestarse en extender su mano. No es que pudiese, de todos modos.
Lo que me molestaba, no era el hecho de que no pudiese ser más educado y extender su mano (por la razón que ya había mencionado antes), sino porque sabía nuestros nombres. Nunca recordaba habernos presentado.
"¿Cómo sabes nuestros nombres?" esta vez el rubio se volvió más cauteloso, lo cual creo que debería haber hecho antes.
De nuevo, con una sonrisa, el angelical muchacho respondió "Vosotros sois los únicos que quedáis en este país que se pueden mover libremente. Como ya sabéis, solamente quedan siete de nosotros. Oh, rectifico, cinco más. Dos han muerto recientemente. Y los otros dos que aún están vivos son mis amigos. Lograron escapar y esconderse, si queríais saberlo"
"De acuerdo, así que... ¿qué quieres decir con: soy la persona 'destinada' para ti?"
"Significa eso mismo. Quiero que hagas un contrato de sangre conmigo"
Por tercera vez en el día, estaba sorprendido. Un contrato de sangre no era algo muy común. Unía a dos personas, o vampiros, juntos para siempre. Si uno muere, también lo hace el otro. Nosotros los vampiros raramente nos molestamos en entrar en una relación tan profunda y hacer un contrato. Pero este Labrador había propuesto hacer un contrato conmigo, cuando esta era nuestro primer encuentro.
"¿Por qué yo? ¿Por qué no Frau? ¿Por qué no tus amigos?"
"Porque no son nada para mí. En cuanto a Frau...él tiene a otra persona destinada para él, y esa persona...no soy yo"
"Esta es la primera vez que nos vemos, lo sabes. ¿Estás cuerdo?"
"Lo estoy" respondió Labrador con confianza inquebrantable "Esta quizás sea la primera vez que me ves, pero yo he estado viéndote cientos y miles de veces en mi cabeza"
En realidad, cuando vi por primera vez a Labrador, tuve la sensación de que le conocía. Estaba seguro de que nunca lo había visto antes pero, de algún modo, le conocía. Era como si hubiera un imán a su alrededor que me atraía hacia él. Cuando él dijo que era su persona destinada, sabía, en lo profundo de mi mente, que estaba diciendo la verdad. No había una explicación lógica en absoluto, pero sentí que era el único para mí. Extraño, pero este mundo estaba hecho de cosas aún más extrañas.
"Tienes el poder de la premonición" dijo en voz alta, al darme cuenta al fin de ello.
"¿En serio? ¡Asombroso! Entonces, ¿sabes quién es mi persona destinada?" preguntó el chico rubio con emoción. Sus ojos brillaban con una curiosidad infantil.
"No puedo decirte eso, pero lo sabrás cuando llegue el momento. Primero, Castor, vamos a hacer el contrato..."
Aún estaba muy confundido sobre como llegué a saber todas esas cosas que nunca había escuchado o leído. También era muy extraño que le creyese tanto y estúpidamente entrase en un contrato de sangre con él. Era incluso más raro que supiese como hacerlo.
Corté la palma de mi mano, saliendo exitosamente sangre por la herida, y la coloqué en el hielo, en donde estaba la palma de su mano. En cuestión de segundos, el hielo se derritió. Él hizo lo mismo con su palma y, finalmente, unimos nuestras manos y completamos el contrato.
Cuando nuestras manos se unieron, una ola de energía y un sinfín de recuerdos invadieron mi mente. Seguramente le ocurrió lo mismo a él. Era...extraño, dicho al menos, pero no era desagradable. Lo mejor de esta unión era que envió una chispa de placer a cada parte de mi cuerpo.
Bueno, para acortar la historia, nos unimos y, entonces, escapamos. Encontramos a los otros dos vampiros y huimos al mundo de la luz. Fue entonces cuando Frau y yo conocimos a los dos amigos de Labrador: Lance y Fea Kreuz fuero una vez los guardias personales de Ayanami. No estaban de acuerdo con su plan de destruir a todos los vampiros por la seguridad de una mujer, y de ese modo, se fueron igual que nosotros hicimos. De todos modos, Labrador fue capturado y encerrado, mientras que los otros dos lograron huir. Planeaban rescatar a Lab pero Frau y yo nos las arreglamos para hacer el trabajo por ellos.
Ahora que lo pensaba, habíamos llegado realmente lejos. Nos fuimos del país y acabamos al mundo humano. Vivíamos entre ellos, actuando como ellos, e incluso llegamos a ser obispos. Y ahora, corrimos de nuevo hacia Barsburg y, finalmente, llegamos a Raggs. No fue un viaje sin problemas, pero nunca, ni siquiera una vez, nos arrepentimos de tomar este camino.
"¿Qué estás pensando, Castor?"
Alcé la mirada y me encontré a mi persona destinada sonriéndome con gentileza. Quizás Teito Klein, quién nos trajo a Raggs, en donde empecé mi viaje con Lab.
"Nada. Solo estaba recordando nuestro primer encuentro"
Extendí mis manos y tiré de su cabeza hacia abajo. Cariñosamente, puse mis labios sobre los de él y sonreí cuando correspondió el beso.
Tú eres mi único amor.
