Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora:
¡Aloha~! Siento muchísimo el atraso con la subida de capítulo, la verdad es que lo tenía a medio traducir y al tener otras cosas que hacer, he tardado más de la cuenta en traducirlo Igualmente, me temo que voy a tener que avisar, de nuevo, que seguramente el siguiente par de capítulos vuelvan a atrasarse (examenes). Haré lo que pueda para que no sea demasiado tiempo pero no puedo asegurar nada porque voy a tener al tope las próximas tres semanas.
Dicho eso, os dejo con este nuevo capítulo~
¡Que lo disfrutéis~!
Noche 23: Segunda Guerra
Había pasado mucho tiempo desde que soñé con Raggs: mi reino, donde la nieve lo blanqueaba todo. Era tan puro, tan blanco, y aun así tan triste. En mis sueños, este lugar empezaba blanco y seguidamente se volvía rojo. Vívidas imágenes de carne podrida, ojos sangrando, tierra ensangrentada, esas eran mis pesadillas. Había olvidado cuando fue la última vez que vi esto de nuevo. Montañas de cuerpos, estaba mirándome con sus ojos vacíos.
"Debes tomar venganza por nosotros" dijo uno con un cuerpo muy familiar. Su mano estaba torcida en un ángulo muy incómodo y aun así agarró mi tobillo. Sacudí mi cabeza y di un paso atrás. Estaba asustado de ellos. Estaba asustado de este mundo.
"Eres el príncipe, ¿verdad? ¡Ayúdanos, sálvanos!"
Otros cuerpos empezaron a moverse. Agarraron mis pies. No podía correr. Intenté alejarles pero no se movieron. Cada vez que me las arreglaba para librarme de uno, otro simplemente le reemplazaba.
Vi con horror como más y más cuerpos empezaban a reunirse. Sus cuerpos estaban llenos de sangre. Las lágrimas que derramaban también eran de sangre. ¿Por qué todas las páginas de mi vida estaban llenas de sangre?
"Dejadme ir, por favor" supliqué a pesar de saber que no sería escuchado. Estaban muertos. Nadie estaba vivo para ayudarme.
Esos cuerpos ya no estaban agarrando más mis tobillos. Mientras más de ellos se apilaban más alto, podía sentir como estaba ahogándome en un mar de carne y sangre. Ni siquiera tenían que tirar más de mí, porque ya había caído en este infierno.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Por segunda vez hoy, desperté con un sobresalto. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que tuve una pesadilla. Torpemente, sequé el sudor que goteaba desde mi frente. Era realmente un modo desagradable de despertar.
"Padre…" susurré suavemente, recordando el cuerpo que apareció primero.
Era obviamente familiar, porque ese hombre era mi propio padre biológico. También era irónico que mi propio padre fuera el primero en empujarme a este desastre. Pero a pesar de horrorosa y vívida pesadilla, me di cuenta de algo sobre mí mismo. Nunca habría pensado en ello si no fuera por el sueño. Parecía que todo sobre mí estaba profundamente relacionado con la 'sangre'.
Podría no parecer importante, no, no era importante, de verdad. Solo estaba siendo demasiado dramático. Pero, de hecho, parecía que la 'sangre' era mi destino. Me guió hasta aquí, aunque la mayoría de ellos no eran exactamente una experiencia agradable.
"Estás despierto"
Di un pequeño asentimiento de a mi compañero de sangre quién había decidido irrumpir sin llamar. Eran tan grosero como siempre pero dejaría eso a un lado. Estaba acostumbrado a él.
Juntando mi pensamiento anterior y a él, me hizo darme cuenta de otra cosa. Él también era alguien atado a mí por la 'sangre'. Por supuesto, conocerle y tenerle como mi compañero no fue algo desafortunado. De hecho, estaba agradecido de tenerle y eso quería decir que debía estar agradecido por la maldición de sangre que nos permitió conocernos.
"Entonces, ¿qué pasa contigo?"
Le miré confundido. Me daba la impresión de que sabía lo que iba a decir pero pregunté de todos modos.
"¿Qué quieres decir?"
"Obviamente hay algo que está mal contigo desde esta mañana" el rubio se sentó tranquilamente al lado en la cama, estrechando la mirada.
Si tuviera que hablar con honestidad, estaba un poco intimidado. Igual que ahora, muchas veces me escudriñaba y, cuando eso sucedía, me sentía un poco abrumado. Era como si hubiese hecho algo que se suponía que no debía.
"Oh" agaché la mirada a mi regazo, pensando rápido "Usé demasiado el poder del Ojo" respondí evasivamente. No estaba mintiendo, así que no debería tener miedo, pero no era tampoco toda la verdad. Parecía que estaba acostumbrado a ejercer este patrón. El preguntaba y yo le daba una respuesta ambigua.
"…Dejaré las cosas así por ahora" dijo el rubio con la misma mirada penetrante "Pero una vez que todo este esté acabado, tendrás que contestarme con la verdad"
Al escuchar su respuesta, suspiré. No fue un suspiro de alivio, sino más uno cansado. Lo que él quería decir con eso es que, en un futuro próximo, estaría interrogándome de nuevo. Dudaba que solo fuese por esto. Conociéndole, sería un infierno del montón de preguntas que prefiero no responder.
Pero, por el lado bueno, me di cuenta de que había sido de lo más comprensivo y muy raramente me obligaba a darle las respuestas que quería. Si fuese aun el mismo Frau que conocí al principio, usaría mi 'Verdadero Nombre' para forzarme a responder.
"Gracias" decidí que estaba siendo comprensivo con mi actual y poco preparado estado mental y, por lo tanto, la palabra de agradecimiento.
"Aparte de eso, vine aquí para contarte sobre la reunión"
La palabra captó inmediatamente mi atención. Olvidándome de mi anterior sentido de la culpa, en mi cabeza se disparó el interés y urgencia. El rubio, viendo mi reacción, solamente suspiró pero una pequeña sonrisa no escapó a mis ojos.
"Las flotas del enemigo han llegado a la frontera occidental. No te preocupes, hemos reunido suficientes soldados para defender este reino" añadió el rubio a la última frase de forma apresurada; probablemente había puesto una expresión preocupada.
"De acuerdo, la llegada del enemigo es una mala noticia pero, ¿me lo tomo como que hay noticias aún peores?"
Frau ni siquiera tuvo que asentir con la cabeza, por su sonrisa forzada podía ya adivinarlo. Cada vez que decidía interrumpirme, nunca había un momento sin un tema importante. Sabía por qué Frau siempre elegía decirlo cuando estábamos a solas. Quizás solo estaba intentando ser considerado a su manera pero, de todos modos, estaba agradecido por eso. No quería mirar hacia abajo o verme sombrío delante de mi gente.
"Esto…es un asunto personal" dijo el rubio con un tono arrepentido, lo cual me asustó. Frau no era del tipo que se vería todo débil y arrepentido por algo. No estaba diciendo que el sangre pura no fuese capaz de sentir debilidad o arrepentimiento, pero cada vez que mostraba ese tipo de expresión, era un asunto que nos implicaba a ambos, y nunca bueno.
"Soy todo oídos" le contesté cuidadosamente, mientras me preparaba mentalmente para cualquier cosa.
"Antes de eso, quiero escuchar algo de ti" hizo una pausa, pero no demasiado larga "¿Alguna vez te has arrepentido de ser mi pareja?"
A decir verdad, fui tomado por sorpresa por esa pregunta. Parecía haber aparecido de la nada. Una pregunta inútil y al azar, si se me permite añadir. Quiero decir, él ni siquiera tenía que preguntar porque la respuesta era demasiado obvia incluso para que un idiota se diese cuenta.
"Si eres simplemente un idiota que no puede ver la verdad, entonces no tengo más remedio que responder"
Salió un poco sarcástico pero, sinceramente, estaba un poco herido por esa pregunta. Eso lo hacía ver como que parecía dudar sobre nuestra situación.
"Sabes que no soy bueno mintiendo sobre este tipo de cosas. Si me arrepintiese, lo diría. Ya que no dije nada, eso quiere decir que no me arrepiento de nada"
"No dudo de ti" se justificó tranquilamente "Pero, lo que voy a decirte quizás te decepcione, o peor, te haga sentir pesar por siquiera confiar en mí"
"¿Qué sabes tú? No me has dicho nada todavía" respondí con un poco de molestia.
El rubio se rio ligeramente.
"Sí. Tienes razón, creo" acabó Frau con una breve risa y me dio la espalda "Ayanami conoce mi 'Verdadero Nombre' "
Hice una pausa durante un momento mientras estaba sorprendido por la repentina y descarada confesión. De hecho, tenía que decir que estaba preparado, y esperaba alguna noticia terrible, pero esto realmente me hizo quedarme sin palabras.
"Él… ¿Qué?"
En realidad, escuché sus palabras muy bien pero no podía creerlo. Ambos sabíamos cuán importantes eran esos nombres. El tenerlos expuestos al enemigo podía significar la muerte, y la muerte de uno de nosotros significaba la muerte del otro. Para ponerlo incluso peor, mi muerte significaría la muerte de este reino. No podía soportar la idea de permitir que eso sucediese, no cuando solo acababa de empezar a reconstruirlo.
"Lo siento"
El rubio ni siquiera se giró. No hubo risas, ni resoplidos, nada en absoluto. Estaba verdaderamente arrepentido. Si él fuese el único involucrado, seguramente se iría a algún lugar donde ninguno de nosotros pudiese encontrarle y moriría, pero en este momento, su vida no le pertenecía solo a él. Estaba atado a mí, igual que yo lo estaba a él.
No le pedí que me lo contase, sabiendo que iba a hacerlo de todos modos, así que esperé con bastante ansiedad. Su pasado, si fuese a compararlo con el mío, era seguramente igual de oscuro. La diferencia era que nunca me lo dijo, a excepción de algunas filtraciones en sus sueños. Y aunque no todo, me contó sobre él, los siete fantasmas y, finalmente, su relación con Ayanami.
No era de extrañar. Ellos nunca le dijeron a un alma sobre eso. Pero eso aclaró bastante sobre Ayanami. Escapé de la Academia después de Mikage y le vi chupando la sangre de un hombre hasta dejarlo seco en esa fatídica noche. Aparentemente, era un sangre pura y una vez fue Rey el mismo.
Pero ahora, todo eso estaba en el pasado. La cosa más importante que necesitaba pensar en este momento era cómo resolver este acontecimiento escandalosamente repentino.
"¿A-chan dijo algo sobre esto?" estaba temeroso de que el pelinegro estuviese furioso.
No sería tan loco si, como dije, solamente Frau estuviese involucrado. Nunca le habíamos dicho sobre nuestra verdadera relación pero era un hombre perspicaz. Por su elección de palabras, podía ver claramente que sabía que Frau y yo éramos compañeros de sangre. El problema era que él sabía que Frau era mi pareja y esa misma pareja era un punto vulnerable de mi vida.
"Mmm, me preguntó algo sobre lo que hiciste en la posada, cuando me controlaste sin usar mi 'Verdadero Nombre' "
No tardé mucho en darme cuenta lo que significaba que Agas preguntase eso. Una vez le dije al respecto. Y si mi creencia era correcta, el pelinegro pretendía usar el poder de la Nieve Eterna para anular la regla del 'Verdadero Nombre'.
"Ya veo, pero el verdadero poder del Ojo no puede ser usado hasta que…"
"¿Hasta que…?"
…las flores se vuelvan blancas de nuevo. Si les doy más sangre y puedo conseguir las esporas…
"No, me aseguraré de que pueda ser usado antes de la invasión" respondí con determinación.
Frau no necesitaba saber sobre las flores ya que solo haría que su curiosidad creciese. Además, no estaba seguro de poder responder sobre la relación entre las flores y el Ojo.
"Oye, no recuerdo haberte visto usando el Ojo últimamente. ¿Cuándo fue?" preguntó el rubio casualmente.
Aunque no percibía ninguna sospecha o duda de él, no dolería pensar cuidadosamente lo que debía decir. Después de todo, sabía lo persistente que el rubio podía llegar a ser a veces.
"Lo usé durante la ceremonia, en la habitación sagrada"
Tenía la esperanza de que fuese respuesta suficiente para detenerle de preguntar más, pero conociéndole, habría incluso más preguntas en el futuro. Sin embargo, hoy estaba extrañamente tranquilo y sereno. Hizo una breve inclinación con la cabeza y ni siquiera preguntó lo que estaba haciendo en la habitación sagrada.
"Teito" llamó de repente "Vamos a ganar esta guerra"
No tenía que mostrarme su rostro determinado al decir eso. Su voz lo decía todo. Puede ser solo una frase cliché que podía decirse para envalentonar a un joven rey sin experiencia, pero viniendo de Frau, era estímulo suficiente para mí. Frau podía ser terco y reservado a veces, pero no era un mentiroso.
"Sí. Debemos hacerlo"
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Los días y las semanas pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Antes de darme cuenta, la segunda guerra finalmente había estallado en las ciudades fronterizas. En un solo día, el número de muertes había superado las de los años pasados. Triste, pero era lo mismo para el otro lado. Ellos incluso perdieron más personas que Raggs. Pero no importaba de qué lado estuviesen, los muertos eran muertos, y todos los muertos debían ser llorados.
A pesar del estado de luto, estaba ligeramente feliz por lo que vi. Fue iniciado por mí de primeras cuando pensé que debía estar de luto por las víctimas. Empecé llevando ropas negras a pesar de que mi traje formal de 'rey' fuese blanco. Nadie pareció darse cuenta del cambio hasta que mis cinco asistentes más cercanos empezaron a usarlo al día siguiente. Y el resto simplemente le siguió. Ahora, casi todos en el castillo iban vestidos de negro. Sus simpatías por los perdidos realmente me hicieron darme cuenta de lo reflexivo que era mi pueblo.
Sin importar qué, debía acabar esta guerra lo más pronto posible. No podía soportar la idea de perder a más de mi gente.
"¿Dónde está su flota principal?"
Había estado pensando que, para poner fin a esta guerra, tenía dos opciones. Una, a través de la negociación y la segunda, pelear hasta que cayese el último. La opción uno parecía ser la opción idea, ya que yo tampoco era aficionado a la lucha, pero casi podía estar seguro de que acabaríamos como esclavos de nuevo. Mientras que la segunda opción sonaba más 'barbárica', en esta situación, era la elección más plausible que podía tomar. Habría sacrificio pero podía mantener el daño al mínimo si conseguíamos derrotar al líder rápido. Y eso quería decir que tenía que encontrar a Ayanami pronto.
Para hacer corta la historia, tendríamos que pelear con el autor intelectual, y eso estaba sucediendo ahora.
En realidad, todavía no podía encontrar ninguna razón para que Barsburg atacase a Raggs. Aparte del hecho de que "algunas" personas posiblemente querían el tesoro, el "Ojo", solamente podía pensar en dos razones plausibles para que tuviesen su armada principal viniendo hacia nosotros. Una, que supiesen que la gente esclavizada de Raggs intentaría rebelarse una vez que hubiesen escuchado hablar de que su príncipe había vuelto para reclamar el trono. Y dos, para recuperar el Ojo. No era enteramente imposible que viniesen por ambas razones.
"Su majestad, la flota principal del enemigo ha entrado en el alcance de nuestro radar" gritó uno del personal "¡Solicitud de comunicación entrante!"
"…conectadlo"
La pantalla enfrente de mí parpadeó por un segundo, antes de finalmente mostrar una figura conocida.
Me sobresalté. Estaba esperando que Ayanami fuese el comandante jefe de esta invasión. La posibilidad de que este hombre se uniese a Ayanami nunca se me había pasado por la mente.
"Teito Klein" el tono del nombre cuando pronunciaba su nombre siempre fue el mismo: ordenando, lleno de autoridad y orgullo. Un tono adecuado cuando uno hablaba con su esclavo. Era como si volverse su esclavo fuese la cosa más obvia del mundo.
"Miroku-sama" respondí, sin perder una pizca de odio en mi voz. Nunca me había gustado este hombre. Era astuto, siempre lleno de mentiras "¿Por qué estás aquí?"
El anciano se rio entre dientes.
"Creí que lo sabrías, Teito. Los altos mandos quieren suprimir la rebelión, pero no me preocupa eso. Todo lo que quiero eres tú"
Como esperaba, su objetivo principal era el Ojo de Mikhail.
"No creo que necesito responder a tal declaración"
"No, no tienes. Pero tenía la esperanza de que volverías de nuevo a mi lado" respondió el presidente con indiferencia, sin estar afectado por mi falta de bienvenida.
"¿Y si digo que no?"
"…" el presidente Miroku hizo una pausa "Entonces es la guerra"
Antes de que pudiese responder, la pantalla parpadeó una vez más pero, esta vez, nada se mostró.
"¿Estoy haciendo la elección correcta?" susurré para mí mismo.
No esperaba que nadie se diera cuenta ya que fue muy suave pero estaba olvidando a unas pocas personas con los oídos extra sensibles. Si, ahí estaban, los sangre pura, de pie justo detrás de mí, asintiendo con la cabeza y golpeando mi hombro. Solo estaban intentando animarme, espero.
"Frau, aquí" le lancé una pequeña botella transparente. Dentro había un polvo dorado, brillando como polvo de oro cuando le golpeaba la luz.
"¿Qué es esto?" el rubio jugó con la pequeña botella, dándole la vuelta al contenido varias veces.
"Es el tesoro de Raggs: la Nieve Eterna"
Se me escapó. Se suponía que no iba a decirles eso. Estaba bien si se lo decía a Frau o Castor-san, peor decírselo a Labrador-san fue verdaderamente un error. Era un amante de las flores. Era evidente que conocía muchos tipos de flores, y la Nieve Eterna seguramente era una de ellas. Cuando, por accidente, hice contacto visual con el esbelto hombre, se veía preocupado y sabía por qué. Sabía algo de la flor.
"La Nieve Eterna es una flor. Se dice que su flor proporciona protección al portador" forcé una sonrisa y una mirada nerviosa al sangre pura más joven. Esperaba que pudiese guardarse cualquiera cosa que pudiese saber. Después de todo, había decidido mantener esto en secreto de Frau.
Afortunadamente, el vampiro lo entendió. Respondió a mi mirada esperanzada con un asentimiento.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Milicia de Barsburg, Flota de Guerra Principal
"Miroku-sama es verdaderamente asombroso, ¿verdad, Aya-tan?"
Hyuuga se sacó el caramelo de la boca y lanzó una mirada divertida a su jefe, Ayanami. Dicho jefe estaba asintiendo en silencio, aunque sutilmente dio una pequeña sonrisa.
"No seas grosero, Hyuuga-san" gritó Konatsu, el guardia personal más joven de Ayanami.
Sin embargo, el pelinegro se estaba acostumbrando a las protestas del joven rubio, que prácticamente ignoró el comentario de forma automática.
Al más adulto no le importaban los comentarios groseros de sus subordinados. En cambio, se rio entre dientes.
"Ayanami, lo entiendes, ¿no es así?"
El sangre pura sonrió con complicidad y se cruzó de brazos.
"Es una verdadera lástima el perder algo tan preciado como ese chico. Fue un juguete muy divertido"
"¡Y Aya-tan es un sádico!" se quejó de broma el hombre de las gafas de sol. Todos ellos estaban bastante acostumbrados a las extrañas payasadas de Hyuuga, por lo que prácticamente ignoraban casi todo lo que salía de su boca.
"Vamos a empezar con la caza del conejo, ¿de acuerdo?"
Terminada la orden del líder, cada persona en el puente de mando gritó al mismo tiempo y, entonces, la pelea más importante de esta guerra al fin había empezado.
