Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora:
¡Aloha~! Siento el atraso pero fue inevitable, como ya mencioné en el último capítulo. Pero bueno, ya vuelvo a ser libre~ xDDDDDD
A lo mejor dentro de unos días o semana, según vaya la cosa, veréis nuevos fanfics siendo subidos a la cuenta así que estaros atentos por su alguno os interesa~ Y como suelo decir cada vez que me acuerdo: no dudéis en decirme series de las que queráis que traduzca fanfics o, si sabéis de alguno en específico que os haya gustado, decídmelo. De hecho, uno de los nuevos que subiré seguramente entre los nuevos será uno de VK que me pidieron hace unos mesecillos.
Y ya, sin más dilación, ¡que lo disfrutéis~!
Noche 24: Perdido
Las tardes en Raggs, en general, son cálidas y brillantes, pero ahora el cielo azul estaba nublado con el humo oscuro. La tierra había cambiado del blanco de la nieve al amarillo anaranjado del fuego. Las ciudades y aldeas, normalmente tranquilas y alegres, estaban incendiadas. Niños llorando, mujer gritando mientras buscaban a sus seres queridos, muchos hombres muertos, amigos y enemigos por igual. La guerra había robado la esperanza de este reino. Incluso cuando sus personas trataban de recuperarla, la guerra se interponía una y otra vez.
Esta vez, intentaban creer. Su supuesto príncipe muerto había regresado, trayendo con él una esperanza llamada 'Ojo de Mikhail'. Pero detrás de esa alegría, otra peligrosa trampa fue colocada cuidadosamente para ellos.
"¿Cómo vas a coger al chico, Ayanami-sama? ¿Vas a usar a ese obispo?" preguntó Konatsu, el subordinado más joven de Ayanami, sin perder una pizca de curiosidad.
Sintiendo la diversión, el rubio platino sonrió.
"No. Ellos deben de pensar que voy a usar a Frau o Castor para llegar al chico. Castor tiene a Labrador. A pesar de que se ve delicado, debo decir que tiene la mejor defensa mental de entre mi gente. Mientras que Frau…" el comandando hizo una pausa "Teito Klein podría usar el Ojo en él. Ese es exactamente el plan. El chico no sabe mucho sobre defensa mental. Ellos intentarán poner a Frau tan lejos como sea posible de Teito Klein. Sin Frau cerca, acercarse a ese chico será bastante fácil. Ese es básicamente el plan. ¿Puedo dejar al chico a tu cuidado, Kuroyuri? Hyuuga y Konatsu, ambos os encargaréis de distraer a las otras dos plagas. Yo me encargaré de Frau en persona"
"Es una pena, deseaba poder luchar contra Frau" sonrió con confianza el hombre con gafas de sol.
No era un secreto el que Hyuuga siempre había querido probar sus habilidades contra Frau. Él fue una vez el guerrero más fuerte de Ayanami, y ahora lo era el pelinegro. Sería interesante ver quién era más fuerte.
"Puedes pelear con él la próxima vez. Seguramente intentará recuperar al muchacho una vez que se dé cuenta de que su rey ha desaparecido" cortó Kuroyuri infantilmente y, entonces, añadió con una sonrisa "…Eso es si Ayanami-sama decide no matarle"
"Solo asegúrate de no matar al chico, Kuroyuri. Aunque no me importa una muñeca rota" dijo el comandante, ignorando el lloriqueo de su lugarteniente.
"Lo sé, Ayanami-sama"
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La situación en la sala de reuniones era intensa. Las personas se miraban entre sí aunque sabiendo que no harían eso a sus propios amigos. Todo esto fue causado por algo que su rey, el cuál soy yo, había dicho hace un minuto.
"Voy a ir, sin importar qué" insistí.
Me habían estado mirando con dureza desde que anuncié que iba a unirme a la batalla. No es que no entendiese su preocupación, peor me sentía horrible al tener que esperar así. Ya era bastante malo saber que mi pueblo sacrificó todo por su amado reino y Rey. Cuando me enteré de que el verdadero objetivo del enemigo era yo, sinceramente, me sentí amargado.
"Sabes muy bien que el objetivo principal eres tú, ¿verdad?" replicó Agas airadamente pero, no obstante, asentí con la cabeza "Entonces deberías saber nuestra respuesta"
"Si, ¿pero de verdad crees que hay un lugar seguro para mí?"
Todos sabemos que no había ninguno. No había ningún lugar seguro para esconderme de Ayanami. Era inteligente y astuto, más que nadie que conociese. Si así lo deseaba, podría haberme cogido antes. El único obstáculo que tenía eran los tres sangre pura, pero incluso ellos no podían verdaderamente protegerme de él.
Simplemente no podía encontrar ningún punto para cubrirme y esconderme de ese hombre. Si su objetivo era el Ojo, entonces sabía muy bien que no podía matarme ya que la piedra no se activaría sin su verdadero propietario, el cual era yo. Además, podía ser poderoso o inútil dependiendo del uso. Sería realmente poderoso solamente si estaba la Nieve Eterna, peor sin ella y el portador, la piedra no vale nada.
"No voy a cambiar de opinión. No pueden matarme mientras que tenga valor, pero prometo que no haré nada arriesgado" intenté convencerlos de nuevo y esta vez con éxito.
"Lo entiendo, pero Frau-san" Agas se apartó de mí para ir hacia mi pareja "¿Qué harás? Eres una trampa andante entre nosotros"
Aunque sus palabras podían parecer duras a veces, Agas siempre pensaba en lo mejor para este reino. Lo que acababa de decir era un poco hiriente, pero cierto. Mientras que Ayanami tuviese el nombre de Frau, no podía estar verdaderamente a salvo. Le había algo que quizás nos ayudase a prevenir el que fuese controlado por su nombre.
El método de usar el Ojo y la Nieve Eterna para controlar a Frau antes que Ayanami, era algo nuevo y que nunca había probado, por lo que no podía estar seguro de cuán efectivo podía ser.
Si resultaba ser eficaz, entonces para tener mejor control sobre Frau, necesitaría estar cerca de él. Por el contrario, si fallaba, sería muy peligroso el estar cerca de él. Dilema y confusión me golpearon mientras el tiempo me urgía a actuar con rapidez. Personalmente, deseaba estar cerca de él, aun sabiendo que mi vida no pertenecía a este reino me hizo pensármelo de nuevo.
"Si Teito desea ir, entonces yo me quedaré aquí"
La sorpresa fue evidente cuando escuché esas palabras salir de boca del rubio. Pensé que él, sin pensarlo, se haría voluntario para pelear en primera línea. Todos nosotros, incluido él, sabíamos que su habilidad era bastante valorada durante el tiempo de guerra.
"Pero Frau, ¡eres uno de los mejores luchadores que tenemos!" exclamé.
Sonriendo con entendimiento, el rubio se encogió de hombros con indiferencia.
"Ayanami estará allí, en primera línea. Sabe no nombre así que, ¿no es más lógico que permanezca lejos de él? No puedo dejar que mi situación te ponga en peligro"
Lo entendía completamente. Había estado pensando sobre ello también, pero no a alguien tan bueno como él podría ser una gran pérdida.
Suspirando, declaré con voz clara "Frau, creo que protegerás este lugar mientras no estoy. Te dejo la máxima autoridad durante mi ausencia"
Al oír la orden, el resto de los presentes solo pudieron dar su consentimiento. En secreto, sabía que lamentaban mi decisión. So pudiesen hacerme cambiar de idea, sin duda les gustaría que me quedase aquí en vez de Frau. Sin embargo, ya había tomado mi decisión.
"Bueno, entonces, A-chan" llamé a mi tutor con la intención de poner fin a la reunión.
"Agas, su majestad" me corrigió el pelinegro y sonrió.
"Lo siento, Agas" sonreí como disculpa, riendo mentalmente por su intento de aligerar mi estado de ánimo. Sin dejar de sonreír, agité mi mano "Te dejo el trabajo de monitorear las preparaciones"
Como señal de comprensión, el pelinegro se inclinó cortésmente antes de dar un paso atrás y finalmente salir de la habitación, seguido del resto de ocupantes, excepto dos.
Sonriendo al más joven de los dos, les hizo un gesto para hablar. Ninguno había decidido empezar así que esperé pacientemente, bajo sus intensas miradas, hasta que estuviesen seguros de que nadie nos podía oír.
"Teito-kun" habló finalmente Labrador-san. Tenía la sensación de que sabía lo que iba a preguntar, a juzgar por el ceño fruncido en su rostro. Era tan raro ver al ágil vampiro poner esa cara, que cuando lo hacía, bueno, no era nunca nada bueno.
"¿Qué está…haciendo esa flor aquí?"
¿Lo que estoy sintiendo ahora es duda viniendo de él? ¿O fue meramente mi imaginación? Pero no importa, podía ver con bastante…claridad, que el amante de las flores estaba realmente enfadado.
"Como dije anteriormente, es el tesoro de mi reino"
No podía estar seguro de cuanta de esta pretensión podría mantener. Ambos, Castor-san y Labrador-san, sabían que estaba pretendiendo ser fuerte. Intentaba actuar como un adulto pero, al final, era solo un niño. Seguramente se habían dado cuenta de cómo todo esto me estaba atormentando, tanto mental como físicamente. Obviamente, también sabían que el origen del problema de mi degradación física era el mencionado tesoro.
"Aunque no lo he visto con mis propios ojos, sé que es llamada la flor maldita por una razón"
Alcé la mirada, intentando leer la mente del hombre pero, por supuesto, no esperaba nada. Su pequeña pero delicada cara se contrajo con tristeza, como si estuviera haciendo algo realmente lamentable. Quizás era así, pero sabía que mi reino saldría bastante beneficiado.
Entonces, miré detrás del hombre, a Castor-san. Él, como siempre, llevaba su máscara, pero sabía que tampoco estaba del todo feliz conmigo. Normalmente mostraba una sonrisa pretenciosa, pero ahora, sus ojos estaban brillando como dagas.
Decidido a mantener mi fachada de fortaleza, le sonreí al vampiro más joven.
"Si, está maldita" hice una pausa, evaluando cuanto debía decirles "…aunque solamente para mí"
Hice una nueva pausa, esperando escuchar alguna reacción de ellos, pero ambos decidieron presionarme a hablar a través de sus ojos. Fue muy efectivo, lo confieso.
"Bien" suspiré, derrotado.
Aspiré profundamente y, entonces, empecé a decirles todo lo que sabía sobre esa flor, su color, su forma, lo que necesitaban para sobrevivir, el rito secreto, yo como un cordero de sacrificio, todo. Cuando terminé, de nuevo, se produjo un silencio momentáneo.
Fue Castor-san, quién había estado en silencio durante toda la conversación, el primero en romper el prolongado mutismo.
"¿Él sabe de esto?"
Por el modo en que el vampiro de pelo castaño lo dijo, supe inmediatamente que 'él' al que Castor-san se estaba refiriendo era Frau. En ese segundo, mi estómago se retorció incómodamente.
"No, le conoces. Intentaría pararme y todos sabemos que no puedo"
"¿Estás planeando hacer esto siempre?"
Moví mis ojos de Castor-san a su pareja. Me di cuenta de cómo su enfado se había vuelto tristeza y decepción, pero no podía sacar la compasión por mí mismo de mi corazón y mi cerebro. En su lugar, sonreí después de pelear contra las ganas de reír.
"No viviré para siempre. Probablemente viviré tanto tiempo como puede vivir un vampiro, pero no para siempre"
"Entonces, ¿pasarás tu vida entera viviendo como un sacrificio? No puede esconder esto de Frau para siempre"
"Lo sé" esta vez mi corazón se estrujó dolorosamente al escuchar el nombre de mi compañero "Lo sé…es solo que no me atrevo a decírselo, pero incluso si lo supiese, nadie puede cambiar mi decisión"
Me había oído. No podían cambiar mi destino. Si me iba, este reino caería en la ruina de nuevo.
"Lo sabemos bastante bien" habló Castor-san "Es solo que esperamos que puedas elegir otro camino, pero si esa es tu elección, la aceptaremos"
En ese momento, por primera vez desde que le conocía, vi una sonrisa genuina de Castor-san. Una sonrisa gentil, llena con su sentimiento de amabilidad.
Devolviéndole la mejor sonrisa que pude, murmuré en voz baja mientras mi mirada recaía en mi regazo.
"…Gracias…"
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Pasaron unos pocos días en un abrir y cerrar de ojos. Su ofensa fue, por decir al menos, terrorífica. Sin embargo, hicimos todo lo posible para defender nuestro hogar. La flota liderada por Castor-san y Labrador-san logró ahuyentar a más de la mitad de ellos. Incluso se las arreglaron para herir gravemente a uno de los mejores luchadores de Ayanami. Era solo un niño, probablemente de la misma edad que Hakuren, excepto que el pelo de Hakuren era de un color más claro.
Castor-san estaba a punto de atrapar al chico en cuestión hasta que el molesto pelinegro (según el informe de Castor-san) vino y se lo llevó.
Con la mayoría de sus soldados derrotados, debería ser definitivamente nuestra victoria. Estaba empezando a impacientarme, totalmente inconsciente de su verdadera intención. Cuando supe que Frau se había involucrado en una feroz batalla con Ayanami, estaba preocupado pero sabía que Frau no perdería. Le había dado protección. Ayanami no debería ser capaz de conseguir lo mejor de él así que, al menos, estaría a salvo.
Fui descuidado al pensar que podríamos ganar esto así de fácil. Subestimé a mi enemigo. Se hacía llamar a sí mismo Kuroyuri. Era un poco más bajo que yo, pero su habilidad estaba muy por encima de la mía. Solo tras unos pocos intercambios, pude notar la diferencia. Y cuando me di cuenta de mi error, fue demasiado tarde.
Esa persona tenía una agilidad felina. Al segundo en que parpadeé, se había ido y apareció detrás de mí.
Me di cuenta a tiempo pero mis reflejos no eran tan buenos como los suyos. Antes de que me las arreglase para saltar lejos, ya me había lanzado un fuerte golpe en la cabeza y todo se oscureció.
En el momento en que desperté, me di cuenta inmediatamente de lo estúpido que había sido.
Mis muñecas estaban encadenadas a la pared, por encima de mi cabeza. Lo mismo mis tobillos.
Traté de soltar mis manos de las esposas pero solo obtuve el tintineo de estas, burlándose de mí.
"Esas están especialmente hechas. Ya sabemos que eres lo suficientemente fuerte como para soltarte de unas cadenas normales" dijo una conocida voz de barítono.
Levanté mi cabeza furiosamente hacia ese hombre que una vez admiré: Miroku, sonriendo felizmente, probablemente al ver mi patético estado.
Gruñí con enojo y le miré con los ojos llenos de ira. Podría haber muerto en numerosas ocasiones si las miradas matasen.
"Estaba un poco decepcionado" suspiró el viejo hombre pero incluso yo podía ver que era falso "Ese maldito subordinado de Ayanami logró dominarte. Eras mi mejor soldado, Teito Klein"
Mis cadenas sonaron otra vez cuando intenté alejarme de ese hombre, quién lentamente se acercaba. No podía escapar de él. No cuando mi cuerpo estaba atado a la pared de este modo.
Me encogí, disgustado, cuando la mano del hombre se acercó y me tomó por la barbilla.
"Teito, ah, lo siento, debería llamarte 'Su Majestad' ahora, ¿cierto?" sonrió burlonamente.
Cómo deseaba poder escupirle en la cara en este momento, pero enojarme no me beneficiaría de ninguna manera, así que contuve mi enfado y solo le miré.
"Bueno, lo que sea. Eres mío de nuevo"
Se echó a reír. Ese maldito viejo se reía como si hubiese ganado la guerra. Disgusto, esa única palabra no era suficiente para describir mi sentimiento en estos momentos. Solo deseaba tener un cuchillo en este momento y apuñalar a este hombre en el corazón.
Estaba mutilando a ese hombre en mi mente una y otra vez cuando mi deseo se hizo realidad.
Estaba todavía riéndose cuando una espada, de repente, le atravesó y se posó en la pared, a una pulgada de mi brazo izquierdo.
"No recuerdo habérselo dado nunca a nadie"
Esta vez, un nuevo tono conocido, divertido y a la vez disgustado. Tenía que escapar del agarre de un tigre pero ahora era mordido en el cuello por un león.
"Pensaba que los dos estaban unidos en esto" pregunté con un tono falsamente divertido.
"Lo estábamos. Y hace solo un segundo, decidí romper el equipo"
"¿Qué quieres hacer conmigo, Ayanami?"
Era repugnante ver cómo se parecía a Labrador-san, sin embargo, estaba demasiado asqueado de este hombre.
Ambos tenían el pelo de color morado claro, casi de color plateado. Ambos tenían los ojos de amatista claro. Pero sus personalidades eran totalmente opuestas. Labrador-san era amable, gentil y un amante de las flores. Ayanami, por el contrario, era frío y astuto. No podía verle como alguien a quién le importase lo suficiente la belleza natural de las flores.
"¿No es muy obvio? ¿Por qué tienes que preguntar siquiera?"
Le lancé otra mirada molesta pero pasó desapercibida pues me estaba dando la espalda.
Observé cada uno de sus movimientos en alerta máxima, desde que se movió de al lado del cuerpo sin vida de Miroku hasta que tiró de una silla y se sentó frente a él.
Como si no fuera suficiente burla, se cruzó de piernas y descansó su mejilla en una de sus manos, dejándome mirarle hasta que me cansase de él.
"¿No estás muy libre, señor comandante?" dije con una vez llena de sarcasmo y odio.
Él, como siempre, respondió tan sólo con una simple sonrisa pero igualmente sarcástica.
"Oh, estaba ocupado pero pensé que quizás querrías escuchar en lo que se ha convertido tu amigo"
"…"
"Zehel está encerrado en algún lugar de esta aeronave"
Siete palabras fueron suficientes para silenciarme.
Me quedé allí, todavía encadenado y sorprendido. Frau era fuerte. Siempre me protegió, siempre viniendo a mi rescate. Incluso cuando supe que había sido capturado, todavía creía que vendría a por mí, como siempre lo hacía.
Estaba aquí conmigo, en efecto, pero en una situación diferente.
"No puede ser…" susurré con voz temblorosa.
Sí. Frau era fuerte. No podía ser derrotado tan fácilmente.
"Es cosa tuya si lo crees o no, pero es la verdad"
Sin esperar a escuchar o ver mi reacción, el hombre se fue. Entonces, otro hombre vino a limpiar el desastre y, al fin, me dejaron solo en mi celda, todavía demasiado sorprendido para pensar o moverme.
'Frau' llamé.
No hubo respuesta. Cerré los ojos con fuerza y le llamé de nuevo.
'¡Frau, respóndeme!'
De nuevo, el silencio respondió a mi miedo.
'Por favor…Frau…'
Llamé una y otra vez pero nadie me respondió. Las lágrimas habían caído pero no podía limpiarlas. No podía moverme. Incluso si pudiese, no lo haría.
Todo en lo que podía pensar en esa fría celda, era que estaba a punto de perder a alguien querido de nuevo.
