Autor Original: Vyrian D
ID: 1209801
Derechos: Solamente la historia es mía, no importa cuántas veces haya soñado con robar este manga de Amemiya Yuki.
ADVERTENCIAS: Esta historia contiene shounen-ai, y posiblemente yaoi y por lo tanto está marcado como "M" por seguridad. Así que si no te gusta el amor entre chicos, por favor, no leas, no me culpes. ¡No digas que no te advertí!
Parejas: Principal Frau x Teito, no correspondido de Hakuren x Teito, Castor x Labrador, Ayanami x Teito solo ligeramente y quizás algunas otras parejas menores.
Notas de la traductora:
¡Aloha~! Pues finalmente hemos llegado al final de este fanfic. Las cosas buenas siempre se acaban antes de lo que nos gustaría, ¿eh? Aunque miraré si hay más fanfics de 07-ghost de los que me den permiso para traducir porque, sinceramente, es una lástima que no haya más.
En fin, espero que este fanfic os haya gustado muchísimo (tantísimo como a mí) y muchas gracias por leerlo y los reviews que habéis dejado.
Que por cierto, alguien ha estado dejando reviews anónimos de seguido diciendo que no lo deje y siga escribiendo el fanfic. Por lo que remarco que yo NO ESCRIBO estos fanfics, si no que LOS TRADUZCO. La cuenta es para eso y lo pone tanto en el perfil de esta como en cada fanfic que traduzco, que al final tiene siempre un "TRADUCCIÓN AUTORIZADA". Así que, por favor, no me pidáis que siga escribiendo algo porque en esta cuenta solo traduzco.
Y, sin más dilación, ¡que lo disfrutéis~!
Noche 27: Epílogo
La campana del mediodía sonó de nuevo por tercera vez desde que empecé a caminar por los alrededores de la sala de espera sin descanso. Un sudor frío mojaba las palmas de mis manos mientras me agarraba el estómago, sintiendo las mariposas revoloteando en mi interior. Estaba tan nervioso; casi estaba por escapar de esta habitación y simplemente esconderme bajo mi cama. No es que pudiese hacer eso, por supuesto.
Intenté cambiar mi atención a la sala, observando al azar los jarrones, paredes y muebles adornando la habitación. Las paredes estaban pintadas de un color marrón claro, casi blanco, pero la pintura era claramente nueva. Supuse que Agas la había pintado antes de este día.
Mirando de nuevo alrededor, mis ojos se fijaron en unas cuantas sillas y mesas de madera de diseño similar. La madera estaba limpia y suave, aunque dura, pero no incómoda, ni lo más mínimo. Los laterales estaban grabados con líneas y complicadas espirales, simples pero artísticas. Esperaba poder estar más interesado en los muebles pero estaba demasiado nervioso para eso. Hoy era el día en el que finalmente me presentaría frente a mi gente. Estaba asustado de pensar cómo sería la reacción de mi pueblo. Los que trabajaban en el castillo habían ido aceptándome como su nuevo gobernante pero el resto era un asunto completamente diferente. Nunca me habían visto, y mucho menos saber de mí. Si nunca me habían conocido, ¿cómo me iban a aceptar?
Negué con la cabeza, intentando aclarar mis pensamientos negativos. En su lugar, pensé en otras cosas. La primera cosa en aparecer fue Frau y todo lo que pasó entre nosotros anoche de pronto mi cara se coloreó de rojo. Nunca, ni en mis más salvajes sueños, pensé que me enamoraría de alguien mucho más mayor que yo y un hombre. Enamorarse era una cosa, pero ayer fue más que la usual cercanía que compartíamos. Nunca pensé que sería capaz de ser tan…íntimo…con alguien.
Las imágenes de la intimidad de ayer me enviaron una chispa de placer, tanto a mi estómago como a mi zona inferior. Negué más fuerte con la cabeza. No era muy buena idea pensar en eso ahora. No quería arruinar mi primera impresión en frente de mi gente por estar excitado por mis pensamientos.
En un esfuerzo para olvidar lo de ayer, intenté recordar todos los saludos y cosas que intenté meter en mi cabeza. No era la lección más interesante para recordar pero era lo suficientemente buena para deshacerme de pensamientos innecesarios.
Mirando a fuera, finalmente me di cuenta de que el sol estaba oculto por gruesas nubes grises pero el cielo era tan azul como siempre. Como cristales, la nieva empezó a caer suavemente sobre la ciudad. Era una escena impresionante el cómo esa escena se extendía mucho más allá de la montaña. Todo era tan blanco aquí, y así lo era hoy.
A continuación, escuché los murmullos de la gente. Seguramente estaban tan nerviosos como yo lo estaba. Decidí no dejar que mi curiosidad me llevase a echar un vistazo, dirigiéndome de nuevo a la silla y sentándome rígidamente. Me sentía muy mal.
"Deja de preocuparte, mocoso. Estarás bien"
Alcé la mirada para saludar al hermoso hombre rubio con ojos tan brillantes como el cielo de fuera. Podía sentir cómo la calidez amenazaba con subir de nuevo.
Mirando al cielo de nuevo, dijo con un notable temblor "No estoy preocupado"
"¿De verdad?" preguntó el hombre, poco convencido.
Era realmente inútil esconderle algo a este hombre. A pesar de que intenté no mirar su rostro, podía sentir muy bien que sabía que estaba en problemas.
Suspirando, descansé mi cabeza mi cabeza en su hombro cuando se arrodilló delante de mí.
"Solo…estoy un poco nervioso"
"¿Un poco?"
"… No, mucho"
"¿Por?"
"… Si podrán aceptarme, si podrán aceptaros a ti y a los otros, si realmente puedo hacer esto, bueno, prácticamente todo" hice una mueca.
"Es normal, realmente" respondió el hombre al momento.
Cuando alcé mi cabeza y me vio mirarle de manera interrogante, se rio y me revolvió el pelo de manera cariñosa.
"Si fuera tú, habría huido al momento de saber que era de la realeza. Incluso ahora, aun pienso que fue un error dejarte tomar esta carga"
Si estuviese sonriendo mientras decía eso, pasaría esa declaración como una broma. Sin embargo, su expresión decía otra cosa.
"Estoy bien. Mientras os tenga a ti y a nuestros amigos aquí, estaré bien"
Con impaciencia, incliné mi cuerpo hacia adelante y deposité un beso en sus labios. El rubio estaba sorprendido al principio, pero inmediatamente se fundió en el beso y respondió.
Sinceramente, si fuera mi antiguo yo, no habría hecho nada de este tipo pero esta vez, se sentía tan bien. Era algo tan simple como un beso y, aun así, el nerviosismo que sentía se fue en un instante, dejando solamente la calidez.
Cuando finamente rompimos el beso, sonrió y besó mi nariz.
"Si haces algo así de nuevo, no puedo garantizar que no te atacaré justo aquí y ahora"
"¡No lo harás!"
"Lo haré" sonrió burlonamente ante mi cara sonrojada pero rápidamente fue cambiada a una mirada seria "Sólo sé tú mismo y estarás bien. Estaremos justo detrás de ti, Tiashe"
Asintiendo con agradecimiento, relajé mi espalda en la silla y miré fuera de nuevo, hacia la multitud que esperaba. Detrás de mí, Frau estaba siguiendo mi mirada y le sentí sonreír. No se sentía como una sonrisa burlona y probablemente no era nada más que una sonrisa comprensiva, sin embargo, estaba molesto por ello.
Alcé de nuevo la mirada para captura la suya en la distancia.
"Frau, por qué…" la pregunta fue interrumpida por los golpes de Agas. Suspiré, decepcionado, pero dejé a un lado la pregunta "Adelante"
El pelinegro entró dentro pero se detuvo un momento, intentando entender la situación. Mi expresión no engañaba a nadie pero la de Frau sí.
Inclinándose cortésmente, Agas llevó su mano hacia su pecho en un perfecto saludo.
"Es el momento, Su Majestad"
Temblé visiblemente por el título pero decidí dejar el comentario para mí mismo. Poniéndome de pie, me coloqué bien las ropas blancas, inspeccioné la sofisticada decoración y, finalmente, asentí satisfecho. Fuera, la multitud se había quedado en silencio tras tocar la campana tres veces. Cuando la última campanada sonó, enderecé mi espalda y anduve con orgullo hacia el balcón abierto, enfrentándome a mi gente.
Lo que me recibió no fueron ojos curiosos o susurros dudosos. Al revés, las personas estaban de pie solemnemente, una mano en el pecho, como lo que hizo Agas hace un momento. No había dudas en sus ojos, solo esperanza por tener a un nuevo Rey reinando y vivo, y también felicidad por ser capaces de volver a casa.
La visión trajo las lágrimas a mis ojos pero sabía que era mejor no dejar caer ninguna. Con los ojos vidriosos pero con una voz fuerte y convincente, empecé mi primer discurso como Rey.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Días después del primer discurso de Teito, los tres sangre pura se vieron a sí mismo en mitad de mestizos, agonizando por no saber si podían caminar lejos de ellos o sentarse como niños buenos. Los mestizos habían estado debatiendo durante horas sobre la causa del repentino anuncio de su nuevo Rey.
Teito quería que los tres fueran sus consejeros. Por supuesto, Agas estaba incluido en la lista pero el pelinegro era originalmente de 'Raggs', a diferencia de ellos. Cuando Teito se lo propuso primeramente a ellos, Castor había previsto este tipo de obstáculo. Sin embargo, experimentarlo era completamente diferente de una simple creencia.
Frotándose la palpitante cabeza, Castor sintió un dolor de cabeza acercarse. Además de él, a su izquierda, Labrador estaba sentado con mucha calma; lanzando miradas divertidas a los mestizos. A su derecha, Frau estaba claramente molesto y casi estallaba pero el rubio de corto temperamento se estaba conteniendo bastante bien.
El debate había estado así y ya que Teito había estado insistiendo en tener a los tres cerca, el nuevamente formado consejo rechazaba con dureza la propuesta.
Cuando finalmente acabó, las personas pasaron de los gritos enfadados al silencio atónito. Fue todo por la breve declaración de Teito.
"Si dudáis de ellos, entonces, dudáis de mí igualmente"
Sus ojos se abrieron con sorpresa y todos ellos inmediatamente saltaron en sus asientos.
"¡Su Majestad, por favor, no queríamos decir nada de eso!"
"Entonces, ¿qué quisisteis decir? Confío en ellos con mi vida. Si no fuese por ellos, no estaría sentado aquí ahora"
Todos sabían sobre eso. Estaban ahí cuando los tres sangre pura trajeron a su Rey a salvo a Barsburg. Habían sabido que su Rey quería tener a los tres en la corte.
Lo que el consejo nunca había previsto era que el Rey valorase tanto a los tres como para darles puestos para ser sus consejeros personales.
"Sinceramente pido perdón, Su Alteza. Entendemos su valor y su confianza en ellos. Aunque les aceptemos en la corte, todavía son de Barsburg. Las personas no aceptarán eso"
Los tres vampiros, incapaces de dar su opinión en este debate, solamente podían escuchar. De vez en cuando, miraban al joven Rey, dándose cuenta de su cambio de expresión del enfado al ceño fruncido.
"¿Quién dijo que eran personas de Barsburg? Son más de Raggs de lo que jamás lo he sido yo"
La expresión de Teito cuando dijo eso fue plana y seria. Castor sabía que el moreno no estaba bromeando y así lo hizo el resto de ellos.
"Fueron los únicos que me enseñaron sobre la historia de mi propio reino. Me enseñaron política, economía y geografía de mi propia tierra. Si eso no es suficiente, entonces, por la presente, los declaro como ciudadanos de Raggs, efectivo desde este mismo momento"
Decir que el muchacho era ingenuo era realmente una equivocación. A pesar de su corta edad, se las había arreglado para silenciar a diez hombres mayores. Era evidente que el consejo había subestimado a su Rey, puesto que era mucho más joven que él.
"En efecto. Estoy de acuerdo con su majestad. Fueron muy útiles tanto en conocimiento como en fuerza militar. No me gustaría enfrentarme a ellos como enemigo en el campo de batalla. Eso significa que preferiría tenerles en Raggs que en Barsburg" dijo Agas por primera vez durante todo el debate.
Era evidente que estaba calculando la habilidad de Teito Klein para adaptarse a este tipo de situaciones. Si el chico quería tener un largo y exitoso reinado, no debía someterse a la voluntad de unos cuantos. No debía dejarse influir y ser alejado de lo correcto. Cuando el pelinegro decidió alzar la voz, mostró a todos que había aceptado la capacidad de Teito como gobernante. El consejo aceptó la decisión, ya sea por las palabras del pelinegro o simplemente por su alta posición. De cualquier manera, los tres ex obispos estaban felices de que finalmente hubiese acabado.
La noche llego mucho más rápido a Raggs. Hace solo un momento que se dieron cuenta de cuán brillante estaba afuera y horas más tarde ya había oscurecido cuando se fueron.
Sintiéndose terriblemente cansado, Castor se disculpó a sí mismo y a Labrador para retirarse antes. Los miembros del consejo miraron inquisitivamente a Castor cuando este tomó a Labrador por la muñeca y llevó al hombre más pequeño hacia la habitación que compartían. Teito y Frau intercambiaron una mirada divertida pero se abstuvieron de hacer comentarios o reír.
Agas les sonrió con complicidad y les hizo un gesto con la mano en secreto. Teito captó el movimiento, tomándolo como una señal de retirada y se alejó en silencio. Frau no estaba lejos detrás de él cuando llegó a su habitación. Aunque a Frau se le dio su propia habitación, nunca dormía allí. Cuando Teito abrió la puerta, el mayor le siguió como si fuese su propia habitación. La verdad es que era prácticamente la suya también. Nunca había dormido en su propia habitación desde su primera noche de intimidad.
No es que nadie necesitase saber sobre eso, sin embargo.
Agas observó en silencio al joven Rey y su amante alejarse. Sintió una pequeña sonrisa deslizarse hasta sus labios. No hace mucho tiempo su joven príncipe le seguía a todas partes, pidiendo que le levantase alto. Ese chico era como su propio hijo. De repente, una repentina punzada de soledad le golpeó.
'Como un padre que deja ir a su hija con otro hombre' pensó con tristeza.
Pasando al lado de la habitación de Castor y Labrador, se detuvo un momento, pensando en la acción audaz del hombre más alto. El hombre de las gafas estaba planteándose claramente el decirle a todo el reino que Labrador era suyo. Nunca lo dijo en voz alta pero era lo suficientemente evidente, incluso para que un niño se diese cuenta. Agas nunca esperó que fuese un hombre tan posesivo aunque la razón era evidente. Labrador era hermoso, más que cualquier mujer que hubiese conocido antes, de hecho. Dejando a un lado la parte posesiva, el pelinegro estaba de acuerdo con el movimiento de Castor.
Sonriendo de nuevo, Agas reanudó su caminar, ignorando totalmente lo que se estaba desencadenando enfrente de la habitación por la que pasaba.
Dentro de la habitación de Castor, Labrador estaba mirando a su amante inquisitivamente al ver la repentina sonrisa del mayor.
"¿Qué sucede?"
"Nada, solo que eres demasiado hermoso" respondió el hombre más alto.
Labrador, que a menudo escuchaba tal declaración de su amante, se limitó a sonreír como respuesta. Dejó a su amante saberlo por su vínculo cada vez que la mente del más mayor se agitaba. Incluso ahora, con simplemente tener al mayor de pelo castaño sobre él, desnudo y sudoroso, envió una sacudida de placer a su cuerpo.
"¿Te he dicho alguna vez que te mires a ti mismo?"
"No. ¿Por qué?"
"Eres igual de hermoso"
Castor rio divertido y, entonces, depositó un beso en los labios entreabiertos de su amante.
"No tanto como tú, sin embargo" dijo él con una sonrisa y entonces continuó su detenido acto de amor.
Los días que les esperaban por delante iban a ser largos, aunque lo único que le importaba a Castor ahora era perderse en ese acto de amor con su joven compañero.
