Título: ¿Qué te ha pasado?

Autora: Freedom Released.

Género: Romance, Acción, Angustia, Drama.

Clasificación: +16.

Advertencias: UA, lenguaje vulgar, OoC, OC, PoV, uso de sufijos de otros idiomas.

Serie: Naruto Shippuden.

Pareja: Sakura H. & Sasuke U.

Personajes secundarios: Todos los demás de Naruto.

Nota: Algunas técnicas han sido sacadas de otros animes como One Piece, Bleach, y Fairy Tail.

Extensión: Long-Fic: Segundo capítulo (Entre sombras)/ 1.910 palabras.

Resumen: Las cosas pueden cambiar en un instante; o nos las cambian en un instante. ¿Qué pasaría si por una vez Sakura fuera la mala?

Disclaimer: Tanto Naruto como sus personajes son propiedad de Kishimoto Masahi, eso sí, la historia es totalmente de mi propiedad.

Entre sombras

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La oscuridad se apoderaba de ella. La consumía, la agotaba, hacía que su alma le pesara. Le dolía el respirar, le causaba ansiedad, sentía que sus ganas de vivir se le iban. Su corazón se había vuelto negro, sus ojos ya no tenían brillo ni esperanza, no tenía compasión de nadie; ni de ella misma. Pronto la reclamarían en el infierno para pagar todos sus pecados. Puede que si se arrepintiera de alguno tuviera alguna salvación… El problema era que no se arrepentía de nada en su vida, por el simple hecho de que estaba haciendo lo que creía correcto, lo que le dictaba su corazón, ahora manchado de sangre de sus víctimas.

Y ahí, donde la luz no llegaba, esperaba una nueva orden de su ahora jefe, salido de las más profundas tinieblas del mismo infierno.

—¿Lo has entendido, Sakura? Sigue exactamente mis instrucciones. Él ha vuelto y te puede causar muchos problemas si defiende Konoha.

Ella asintió, hastiada.

—Qué sí, joder, tranquilo. —Se agitó un poco el pelo, con aires de superioridad—. Me ofendes, soy la mejor. Sé exactamente lo que tengo que hacer, y más con alguien como ese.

—Eso espero.

Un humo negro y tétrico apareció envolviendo la figura del hombre que segundos antes le había hablado, formando un gran abanico de pájaros oscuros mientras desaparecía delante de la joven.

Se quedó inexpresiva mirando a la nada. Pensaba en lo que tendría que hacer para cumplir la orden que le había mandado. En sí, no era algo tan complicado, pero sí que tenía una pega. Tendría que volver a ese lugar del que hace tiempo se había escapado. Se rio por lo bajo, al final, siempre acabas teniendo que volver a tus raíces; aunque no quieras.

Volvió sobre sus pasos y se dirigió a la luz del exterior. Cerró un poco los ojos cuando las partículas tocaron su ojo y la cejaron levemente. Suspiró mirando el horizonte con un solo pensamiento en mente. Volver a ese lugar para cumplir un encargo.

Volver a Konoha.

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Días después, en las celdas subterráneas de la Aldea Oculta de la Hoja. El equipo encarcelado días antes esperaba que llegaran nuevas a cerca de su futuro. Les habían comunicado que ya se había realizado la reunión donde decidirían qué hacer con ellos, supuestos traidores y asesinos. Todos estaban asustados, menos él. Se mantenía sereno, sin miedo, tranquilo, como si lo que le fueran a decir fuera solo cómo estaba el clima. Él solo tenía en mente una cosa, a una persona: a la molestia.

"¿Dónde estás…?",no paraba de pensar en eso. Esa molestia no aparecía. En todo el tiempo que estuvo allí muchos lo habían visitado. Naruto, Kakashi, Asuma, Yamanaka, Nara… ¡Incluso el maldito del Hyuuga! Y ella, ella no, no fue a verlo ni una sola ver ni para ver cómo estaba. Eso lo cabreaba, tanto que decía amarlo y ahora esto. Era lo que él pensaba, solo le gustaba por el físico y nada más. ¿Y por qué se estaba planteando esto ahora? Pues porque quería arreglarlo todo. No por él, le valía mierda todo, pero por su hermano. Quería arreglar todo el mal que había hecho a la aldea. Y por desgracia, la mayoría había sido con esa maldita molestia. Recordó las palabras de Naruto, que se había perdido mucho estando fuera. Vaya, sí que se había perdido muchas cosas. Y cuando preguntaba, nadie contestaba.

Enervaba.* Y tener a los idiotas de turno como compañeros de celda no ayudaba nada.

—Sasuke, ¿qué te pasa ahora? Llevas unos días que te estresas por todo. Hoy nos dirán qué harán con nosotros, que seguramente será la muerte, así que vas a tener que acostumbrarte.

—Haz el favor y cierra tu maldita boca de una vez, Suigetsu.

El Hōzuki cerró la boca como se lo había pedido con una mueca de desacuerdo en su cara. Sasuke podía ser realmente borde, pero estos días en una celda lo habían puesto mucho peor.

El chirrido de la puerta de metal oxidado los puso en alerta. Se movieron un poco haciendo sonar las cadenas que los tenían cautivos y vieron como un oficial de la patrulla ANBU entraba en su calabozo. Todos se tensaron.

—Llegó la hora —pronunció.

Era el momento.

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Silencio. Espera. Nervios. Miedo.

Todo eso se respiraba en la sala de la Hokage esperando el veredicto. No les habían dicho nada, no les habían dado ni una sola pista sobre lo que les pasaría; eso los ponía peor. Esa incertidumbre los estaba matando. Eso solo les podía decir una cosa: estaban perdidos. Lo sabían desde hace mucho, pero tenían una mínima esperanza. No tenían que haberle seguido, pero aun así lo hicieron, se la jugaron con él; después de todo eran un equipo, estaban en las buenas y en las malas.

La máxima responsable de la aldea entró con sus consejeros. Seria. Poderosa. Implacable. Después de muchas discusiones durante esos dais había escogido lo que creía que era conveniente. La aldea sería su prioridad, y por ello, tuvo que hacer esto. En su conciencia, algo le decía que por respeto y amor a esa persona no debía siquiera plantearse lo que iba a hacer. Pero ganó su parte racional. Hizo una lista de pros y contras y al final tiró para ese lado.

Nadie podía reclamarle nada.

—Sasuke Uchiha, tú y tu equipo…

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Saltando de árbol en árbol, cada día caminando hacia el fin de tus días; eso era la vida. A final de cuentas, todos íbamos a acabar en el mismo sitio: la muerte. ¿Para qué engañarnos? Tiene gracia, unos se pasan toda su vida temiendo a la muerte, y otros se la pasan esperándola. Después de todo, no somos completamente diferentes, todos acabaríamos en el mismo lugar cuando nuestra luz se apagara.

Luchar por retrasar ese momento.

En eso se basaba todo a final de cuentas, a huir del final de nuestros días. Sobrevivir cada día para que haya uno más que disfrutar. Pero muchas veces… costaba, y mucho. En ocasiones, quieres que todo eso acabe, aunque signifique nunca más sentir.

—No quiero hacer esto… —susurró cierta muchacha. "¿Por qué, Sasuke? No tenías que haber vuelto a Konoha... No quiero verte", pensó aumentando la velocidad de sus saltos.

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Todos se quedaron callados. Estaban mudos. ¿Cómo? O mejor: ¿Por qué? ¿Qué tenía en la cabeza esa mujer para hacer semejante cosa?

—¡¿Cómo dice, Hokage-Sama?! —gritó uno de los ANBU superiores—. ¿Va a permitir que unos traidores se queden? ¿Ha perdido el juicio?

El Uchiha no se movía. Al principio pensó que había sido producto de su subconsciente e imaginación el hecho de escuchar esas palabras. Que era tal su afán por desear que no los condenaran a muerte que su mente le había jugado una mala pasada. Pero, a juzgar por las reacciones de todos, incluidas las de su equipo, lo que había escuchado era real.

"¿Acaso esto es un mala broma?", se preguntaba sin poder articular palabra. Consideraba todo aquello tan inverosímil que ya hasta pensaba que se estaban burlando de él.

—A callar. Aquí la que toma las decisiones soy yo y por algo es —dijo algo enfadada—. No voy a permitir que nadie cuestione mis decisiones.

Karin dio un brinco y se abrazó a Sasuke.

—¡Ay! ¿No es genial, Sasuke? ¡Nos dejan quedarnos! —Se pegó mucho más a su cuerpo por la emoción.

—Zanahoria, deja a Sasuke, le vas a pegar la rabia —habló Suigetsu riendo.

—¡¿Cómo dices, cara de pez?! ¡A que te mato! —se dirigió a él ofendida.

Sasuke la apartó algo irritado. Odiaba que hiciera eso, y más que se peleara con Suigetsu. Le acababa doliendo muchísimo la cabeza cada vez que esos dos abrían la boca para insultarse. Debería haber conseguido más compañeros callados como Juugo. Pero ese era el menor problema ahora mismo, estaba seguro que no todo sería tan fácil como estaba aparentando.

"No nos dejarán volver así tan fácilmente, aquí hay gato encerrado", pensó mirando desconfiadamente a la Hokage y a sus ayudantes.

—No tan rápido —dijo la rubia—. No os saldréis con la vuestra así como así. Estaréis vigilados por un equipo las veinticuatro horas del día y tendréis que hacer servicios sin cobrar para demostrar vuestra lealtad para con Konoha. Aún no nos fiamos del todo de vosotros.

La pelirroja y el muchacho dejaron de discutir al oir eso. Esa gente era más desconfiada de lo que habían pensado.

"Lo sabía". El azabache gruñó por lo bajo.

—¿Y qué equipo será el que nos vigile? —preguntó tranquilo el tercer integrante que aún no había hablado desde que esa reunión había empezado.

—El Equipo 7.

El mundo cayó encima del último superviviente del Clan más poderoso de Konoha. Su antiguo equipo sería el que lo vigilaría. Donde estaría ella. No la había visto desde que había vuelto y ahora la tendría siempre a su lado vigilando que no hiciera algo malo. No era la manera en la que la quería con él pero tendría que conformarse.

Algo es algo.

—Perdone, ¿pero quienes están en ese "Equipo 7"?

—Bien, Karin, dado que tienes tanta curiosidad: Equipo 7, preséntense.

En ese momento, tres personas dieron un paso al frente encarando a los nuevos miembros de la aldea. En orden, empezaron a presentarse.

—Yo soy Kakashi Hatake.

Los chicos miraron a un hombre alto, con cabello de punta de color plata, en la frente llevaba su protector que cubre el ojo izquierdo del que salía una extraña cicatriz.

—¡Yo soy Naruto Uzumaki, dattebayo!

El que acababa de hablar, Naruto Uzumaki tenía el cabello rubio alborotado, bigotes pequeños como de gato en sus mejillas y ojos azul claro que recordaban al cielo sin nubes.

Sasuke sonrió de medio lado al ver que su rival de toda la vida no había cambiado nada. Seguía igual.

—Yo soy Sai, simplemente Sai.

Habló un hombre de pelo corto, negro, ojos negros, que contrasta con su piel que es muy pálida. No era tan alto como Kakashi, pero no se quedaba atrás. Tenía un ligero parecido a Sasuke, pero, según los pensamientos de Karin, no le llegaba ni a la suela de los zapatos.

Y por último, habló una mujer bella, de cabellos rubios y largos, y vestimenta morada. Una muy conocida por el azabache, pero no era la mujer que esperaba. No le pareció raro que hubiera un integrante que no conociera dado que él había dejado un hueco libre que habría que llenar a narices, pero, ¿qué hacía ella ahí…?

—Yo soy Ino Yamanaka.

—¿Ino…? —preguntó en alto inconscientemente.

—Cuánto tiempo, Sasuke-Kun. —Sonrió.

—¿Qué haces aquí?

Antes de que pudieran responder nada para que todo su mente parecía un rompecabezas cobrara alguna forma que le iluminara en ese camino de oscuridad de cosas que no compendia… Algo pasó.

El ambiente se volvió pesado y algo tenebroso, se oscureció levemente, como si una nube oscura hubiera tapado el sol de repente. Apareció una neblecina a ras de suelo cubriendo todo el despacho. De repente, unas manos brotaron de las extremidades de todos los presentes dejándolos inmovilizados y sin posibilidad de liberarse.

Todos se quedaron petrificaros, no podían creer lo que veían. Ahí, en la ventana de la oficina, estaba alguien.

—Ha pasado mucho tiempo, chicos.

—Ya lo creo, Sakura-Chan —dijo Naruto con la voz tan seria que incluso se podría preguntar si tenía algún sentimiento dentro.

La sombra se había hecho presente, y ahora estaba entre ellos.

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Fin.


*Enervar: Poner nervioso.


Nota Autora: ¡He vuelto, señores! :'DD Siento haber tardado tanto pero me dije a mi misma que tenía que subir algún fic de Inuyasha, One Piece, Dragon Ball, y Detective Conan, antes o sino moría xD. ¡Dejadme, yo me pongo mis retos también! Jo, con lo que me gusta a mí escribir para vosotros :') Por cierto, puede que también suba capítulo de mi otro fic SasuSaku: Siempre hay que levantarse. Bueno, espero que os haya gustado el capítulo. ¡Nos leemos! Gracias por pasaros.