Título: ¿Qué te ha pasado?
Autora: Freedom Released.
Género: Romance, Acción, Angustia, Drama.
Clasificación: +16.
Advertencias: UA, lenguaje vulgar, OoC, OC, PoV, uso de sufijos de otros idiomas.
Serie: Naruto Shippuden.
Pareja: Sakura H. & Sasuke U.
Personajes secundarios: Todos los demás de Naruto.
Nota: Algunas técnicas han sido sacadas de otros animes como One Piece, Bleach, y Fairy Tail.
Extensión: Long-Fic: Tercer capítulo (Lágrimas)/ 2.111 palabras.
Resumen: Las cosas pueden cambiar en un instante; o nos las cambian en un instante. ¿Qué pasaría si por una vez Sakura fuera la mala?
Disclaimer: Tanto Naruto como sus personajes son propiedad de Kishimoto Masahi, eso sí, la historia es totalmente de mi propiedad.
Lágrimas
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El mundo se para. Todo deja de existir. Solo estáis tú y la oscuridad en un abismo interminable sin sonrisas ni esperanza. Caíste ahí por tu estupidez, por querer demostrarle a los demás que estaban equivocados…; al final el equivocado fuiste tú. Tus actos te llevaron a un lugar oscuro sin salida posible, con la única compañía de las penas de la vida pasada que estarían carcomiendo tu mente hasta que al final perdieras la cordura.
Tu ceguera te llevo a ese lugar del que nadie puede salir sin ayuda. Pero tú estás solo, sin nadie que se preocupe por ti, los perdiste a todos en el camino por propia voluntad. Y ahora lo estás pagando.
Una esperanza seguía en ti. Esa pequeña luz que habías visto años atrás y que por las circunstancias de la vida te puso en la obligación de amenguar su poder en ti por el hecho de que podía contigo. Volviste para ver esa luz, que esperabas que brillara aún con más intensidad y te devolviera las sensaciones que habías sentido la primera vez que posaste tu vista sobre ella.
Cuán grande fue tu sorpresa, al ver que se había apagado.
—¡Sakura! —gritó la Hokage poniéndose en posición defensiva.
Todos los demás hicieron lo mismo, menos Sasuke. Estaba inmóvil, no entendía nada. Sakura era parte de la aldea, siempre lo fue, ¿qué rayos estaba pasando? Estaba distinta. No le veía esa misma esencia que la rodeaba cuando eran pequeños, no veía ese brillo que la caracterizaba en sus ojos. Esa no era la chica que había conocido.
—¡Sasuke… Reacciona! —Karin le llamó desesperadamente al ver que no reaccionaba.
La Haruno, hizo unas posiciones en las manos tranquilamente y sin nada de prisa ante la mirada de las personas de la sala. Al finalizar, juntó sus dedos índice e hizo lo mismo con los pulgares mientras expandía los demás hacía fuera. De ahí empezó a emanar una especie de Chakra que viajó por el aire hasta toparse con los cuerpos de sus enemigos, cubriéndolos.
Naruto intentó moverse pero esa energía no se lo permitió. Era como si los hubieran dejado totalmente paralizados.
—¡Sakura, suéltanos inmediatamente, es una orden!
—Hace tiempo que perdiste el poder de darme órdenes, Tsunade.
Estaban en el horno.
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Eso estaba mal, estaba muy mal. Lo sabían, lo sentían…; lo reprimían. Era difícil elegir entre el bienestar de su única amiga o su vida propia. Parecían canallas a los ojos de todos, pero solo ellos y ella sabían lo noble que podía llegar ser su corazón solo con que un poquito de luz lo tocara. Y cuando esa luz llegó, fue capaz de verse aún por encima de esa capa superficial que se habían creado para ocultarlo.
Y no solo le había pasado a ellos, no, estaban seguros que con su pureza había tocado muchos más corazones, convirtiéndolos en algo más que sentimientos resentidos y oscuros que solo los llevarían a un final desolador y solitario que ellos mismos se cavarían.
Ese poder que ella tenía, era el mayor del universo. Por eso, querían protegerla, y ni queriendo ponían luchar contra su instinto de supervivencia.
Mientras ese hombre estuviera ahí atormentándolos.
—No debimos dejarla ir sola, Sasori… —dijo en un susurro un rubio, fabricando una bomba.
El nombrado se tensó y apretó mandíbula.
—Lo sé, Deidara… Lo sé.
Confió en ellos, pero no tenían las suficientes agallas para recompensarle esa confianza. No podían recompensarle esa amistad que les había brindado durante esos años, ni esas sonrisas que iluminaban sus días. Nada de eso podían hacer.
Eran unos cobardes.
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Tú y él. Él y tú. Frente a frente, mirándoos. Intercambiando miradas. Luchando contra su color, jade y ónix enfrentados. Os recorréis con los ojos, sin apartar la vista, intentando deducir lo que piensa el otro.
No lo conseguís.
Lo volvéis a intentar. Una, dos, y hasta tres veces. Nada. Y en vuestra mente empezáis a armar la historia de cómo habíais llegado a esa situación tan extraña y a la vez nostálgica. Pero algo había cambiado, ya las tornas no eran las mismas que hace años. Tú inmóvil, y ella mirándote con superioridad. ¿Ya no nos reímos de los demás, Sasuke?
La mujer de pelo rosa empezó caminar hasta que llegó a la mesa de la Hokage, se sentó en ella y cruzó sus piernas en una pose que, en otras circunstancias, podría considerarse hasta sexy.
—Tengo una propuesta para ti, Uchiha Sasuke.
El nombrado la miró directamente a los ojos. No encontró ni rastro de la antigua Sakura en ellos. ¿Qué le había pasado? No tenían expresión, eran fríos, sin la luz que los caracterizaba. Se parecían… a los de él.
—¿Tú? ¿Una propuesta para mí? —Casi lo pronunció con ironía.
"Esto me da mala espina", pensó Tsunade. No se fiaba ni un pelo de eso.
—Sí. Únete a Akatsuki y ayúdanos a destruir Konoha. Te daremos mucho más poder del que te darán aquí.
La habitación se quedó totalmente en silencio. Lo que acababa de decir era demasiado incluso para ella. ¿Querían reclutar a Sasuke? ¿Y por qué justo ella tenía que pedírselo? ¿Y de ese modo…? Es como si quisieran remover viejos recuerdos o algo así.
Estaban preocupados, no estaban muy seguros de la confianza y lealtad del Uchiha, por lo que temían que aceptara la propuesta que le estaba haciendo solo por querer más poder y volverse más poderoso.
El Uchiha no podía creer lo que estaba escuchando. Y, literalmente, se echó a reír, cabreando mucho a la Haruno que llevaba esperando su respuesta desde hacía ya tiempo.
—¡No le veo la gracia, Uchiha!
—Yo sí. —Sonrió de lado—. ¿Realmente me crees tan tonto como para unirme a esa organización de pacotilla?
—Si fuiste tan tonto como para abandonar a todo y a todos pues la verdad… Sí, lo creo —escupió con acidez.
Un golpe bajo.
"Lo ha pillado", pensó Suigetsu mirando a su líder.
"Eso ha sido muy cruel, Sakura", pensó esta vez Kakashi viendo a su exalumna. No la reconocía, él no le había enseñado esos ideales que ahora profesaba.
La sonrisa se le borró del rosto al escuchar lo que le había dicho. Ella no sabía nada, no tenía derecho a decir eso. No podría entender sus motivos ni aunque se los explicaran, no era nadie para decirle tales cosas.
—Cállate.
—Sí, eso, pelo de chicle —lo apoyó su compañera. ¿Quién se creía que era esa para tratar a Sasuke así? ¡La mataría!
—Oh…, ¿es que acaso me equivoco? —Rio.
No respondieron.
—Lo imaginaba…
Se levantó, llamando la atención de todos. La mayoría estaba intentado liberarse de esa extraña aura que los tenía presos, pero sin mucho resultado, por lo que cuando la chica de pelo rosa se movió entendieron que haría algo importante aparte de intentar convencer al Uchiha de que se uniera a ellos. Hizo un movimiento con las manos poniendo a todos los que había inmovilizo de rodillas, como si estuvieran rezando.
Caminó hacia el azabache y se agacho a su altura. Frunció el ceño.
—Así que… No quieres unirte. —No era una pregunta, era una afirmación.
Sasuke rio.
—Ni en un millón de años, bombón.
Sakura se quedó sin habla. No porque no aceptara, que ya lo veía venir, sino por la forma en la que había pronunciado ese bombón. ¿Desde cuándo él justamente la llamaba así? Estaba jugando con ella. Y no fue la única en quedarse pasmada, los demás estaban igual o peor. A Karin le salió un tic al oírlo, maldita chica suertuda.
La ninja médico sacó un kunai y con rapidez le rajó la mejilla en una línea de la mejilla al cuello. La herida empezó a sangrar dejando pequeñas líneas de sangre caer por su cara.
El muchacho ni se inmutó. Pero no podía negar que le había sorprendido esa reacción, no se lo esperaba.
—Eso por llamarme "bombón". —Se levantó—. Y como no quieres unirte, no tengo nada que hacer aquí.
Se dio la vuelta, con clara intención de salir del despacho por la ventana. Una voz la detuvo.
—¡Espera, Sakura-Chan!
Se quedó en el sitio esperando a ver lo que tenía que decir su excompañero.
—Sakura-Chan… Te traeré de regreso —dijo decidido. Era una promesa.
La nombrada dejó escapar una leve risilla débil.
"¿Eh?" Sasuke se dio cuenta de algo. Desde ahí parecía que por la mejilla de la chica había… agua. "¿Esas son… Lágrimas? No puede ser".
Se marchó por la ventana y desparecer a los ojos de todos. Segundos después, el Jutsu que los mantenía inmóviles se desvaneció.
Aturdidos, el Equipo 7 en su totalidad miró por la ventana a ver si había algún rastro de la huida. Nada. Absolutamente nada, parecía que se había esfumado con el viento.
—Bien —habló la Hokage—. Todos fuera. Sasuke, necesito hablar contigo… A solas.
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Cayó la noche en territorio hostil. Se oían los aullidos de los lobos en la distancia, la luna iluminaba la zona reflejando los árboles en el lago cercano. Una figura femenina y esplendorosa cayó al lado del lago, mirándolo, como si le trajera.
Se pudo distinguir una sonrisa en mitad de esa oscura noche. Ahí estaba, mirando las aguas, como si no hubiera nada más. Se acercó agachándose al pie del gran charco y miró su reflejo. Con la luna, podía distinguirse perfectamente todo su rostro, eso sí, con un tono más azulado y claro de lo que habitualmente era.
Un líquido salió de sus ojos, provocando un brillo en su tez.
—Sabía que verlo de nuevo iba a hacer estragos en mí… —susurró al viento.
Su llanto empezó débil, pero poco a poco se fue tornando más fuerte. Le dolía mucho el pecho, le costaba respirar… Todo eso lo había provocado él. Él. Siempre él. Él y solo él era el culpable de todo eso.
Poco a poco, dejó de llorar. Sonrió melancólica recordando las veces que lo había visto, pero esta vez con admiración y amor... Dignos de una niña.
Una voz sonó.
—Sakura… —La chica se giró y vio a un rubio con la capa de nubes rojas ahí, mirándola junto a un pelirrojo.
Volvió a empezar a sollozar.
—Deidara… —susurraba—. Sasori…
Corrió hacia el último nombrado y lo abrazó. Él solo pudo corresponderle el abrazo con pena. Eran muchas las veces en las que se repetía esa escena en la que los únicos testigos a parte de ellos eran el lago, el cielo, y el bosque.
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Caían las tres de la mañana, y después de hablar con la Hokage de la aldea, un muchacho se encontraba en la habitación que le habían asignado hasta que tuviera su propia casa. Dejó una foto en una mesilla que había al lado de la cama, junto con una banda ninja.
Su banda ninja. La misma que había rasgado en aquella batalla con Naruto, ahora estaba arreglada y lista para que su dueño la volviera a lucir.
Se recostó en la cama boca arriba apoyando su cabeza en la almohada. Suspiró varias veces cerrando los ojos. Vaya día había tenido. Y la charla con Tsunade no había ayudado nada, ni siquiera le había aclarado las dudas que tenía sobre Sakura, solo le había dicho que se fue una semana después de que él abandonara la aldea. Le dijo que al principio pensaba que se la había llevado él, pero que luego la descubrieron robando unos poderosos pergaminos con la insignia de Akatsuki tatuada en un brazo. Se había unido a ellos.
Claro, tenía sentido, por eso no estaba utilizando la capa característica de la organización. No le hacía falta, ya tenía marcado en la piel a qué pertenecía y qué ideales tenía. Es más, si se había dado cuenta de que, ahora que empezaba a recordar lo sucedido, sí que se le veía un trozo de tatuaje por debajo de sus ropas, pero no le dio mucha importancia dado que ese no era el momento de fijarse en estupideces.
Tensó su mandíbula, pensar en eso solo le producía ganas de vomitar. Miró hacia la mesilla y miró con los ojos entrecerrados la foto del antiguo equipo 7 que Tsunade le había dado para que la tuviera. Recordó sus palabras:
—Esto era del cuarto de Sakura cuando confiscamos sus cosas… Me gustaría que lo tengas tú. Sé que quizás no te interese, pero, por favor, hazme este favor.
No pudo negarse al saber quién había sido el propietario de ella.
El sueño lo empezó a envolver, y antes de quedarse dormido, recordó todo lo que había pasado ese día. Y tristemente, dijo antes de caer por completo:
—Esa no es la chica que a mí me importaba…
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Fin.
Nota Autora: ¡He vuelto, señores, otra vez! :'DD Siento haber tardado tanto con este capítulo, pero yo siempre me he dicho que no me gusta escribir presionada ni por obligación, y entre eso y que estoy de vacaciones… Hala, me olvidé del fic. ¡Matadme! Jaja, pero bueno, aquí lo tenéis. Espero que os guste. Gracias por leer, comentar, y dar fav
