Título: ¿Qué te ha pasado?
Autora: Freedom Released.
Género: Romance, Acción, Angustia, Drama.
Clasificación: +16.
Advertencias: UA, lenguaje vulgar, OoC, OC, PoV, uso de sufijos y palabras de otros idiomas.
Serie: Naruto Shippuden.
Pareja: Sakura H. & Sasuke U.
Personajes secundarios: Todos los demás de Naruto.
Nota: Algunas técnicas han sido sacadas de otros animes como One Piece, Bleach, y Fairy Tail.
Extensión: Long-Fic: Quinto capítulo (Asesina)/ 2.191 palabras.
Resumen: Las cosas pueden cambiar en un instante; o nos las cambian en un instante. ¿Qué pasaría si por una vez Sakura fuera la mala?
Disclaimer: Tanto Naruto como sus personajes son propiedad de Kishimoto Masahi, eso sí, la historia es totalmente de mi propiedad.
Asesina
.
.
.
El destino ha juntado estas dos almas para que se encuentren en la peor de las circunstancias. Y no sería la primera vez. Estaban destinados a encontrarse para ver el peor lado del otro sin poder evitar pensar que lo que siempre creyeron cierto fue una vil falacia imaginada por su mente.
Llegando a su objetivo, ninguno de ellos dos podía conciliar la calma. Sabían que algo pasaría, no sabían qué, pero sabían que habría un 'qué'. Esa era la señal de que ocurriría. Sus almas detectándose una a la otra, como dos polos opuestos se atraen para juntarse.
Los equipos ya habían llegado a Yama, se encontraban corriendo en el incorruptible desierto siguiendo el sonido de explosiones y batallas que venían en dirección del templo al que se les había ordenado asistir para conseguir el pergamino Gran Tsunami. Al parecer, por esos sonidos, no eran los únicos que estaban tras ese pergamino. Y al contrario que ellos, las intenciones con las que lo querían no eran nada buenas. Ni de lejos se hubieran imaginado ver lo que pronto estarían por presenciar.
Llegaron a una gran edificación en medio de un montón de ruinas, que más que un antiguo templo parecía una ciudad, parecida a la Torre de Babel* que describían los antiguos manuscritos de la Aldea de la Arena.
Sin miramientos, todos, excepto una pelirroja que estaba haciendo una tarea, entraron en la edificación.
"Noto el chakra de esa chica…", pensó Karin sorprendida después de haber comprobado el terreno con sus habilidades sensoriales. Tardó unos minutos en asimilar lo que acababa de sentir, hasta que su mente reaccionó y rápidamente siguió a sus compañeros que segundos antes habían entrado en el interior de la grandísima estructura.
.
—No debió dejarla ir sola.
Deidara estaba, con todas sus fuerzas, intentando controlarse mientras le reprochaba a su jefe la decisión que a la que había llegado. No podía hacerle eso a esa chica, era demasiado pura como para hacerla enfrentarse a sus compañeros de aldea.
Porque sí, todos en esa organización, incluida ella, sabían que se encontraría con los ninjas de Konoha cuando llegara al templo. Y aún así la mandó, sabiendo el daño psicológico y emocional que eso le supondría a la chica. Eso enfadaba en sobre manera al rubio, ese hombre lo único que quería era hacerla sufrir de todas las maneras posibles y utilizarla hasta que ya no le sirviera.
—Ella sabe defenderse sola. No creas que podrán matarla tan fácilmente. —Hizo una pausa—. Me preocuparía mucho más si vosotros juntos fuerais ahí más que por que ella vaya sola —admitió.
El espadachín del grupo enarcó una ceja, con unos pensamientos de ofensa. Nunca le cayó bien esa chiquilla y el trato que tenía con el máximo responsable de la organización. Con lo divertido que había sido verla sufrir los primeros meses después de que llegara; vaya sí habían cambiado las cosas. Antes ellos se reían de ella, y ahora ella podía darles órdenes a ellos y reírse como venganza.
"A veces la muerte es mejor de lo que a ella le pasará", pensaron Deidara y Sasori al unísono. Ellos eran los únicos que la conocían.
.
Corriendo y corriendo los ninjas llegaron a una gran plaza central situada en la planta baja del monumento. Ahí estaba Sakura, con el pergamino que querían en las manos y los guardianes del códice donde estaba expuesto el pergamino, muertos, tirados llenos de sangre en el suelo de láminas blancas, ahora teñidas en un tono enrojecido a causa del líquido que salía de sus cuerpos.
Ninguno movía ni un músculo, se habían quedado paralizados al ver la escena. Sakura lucía diferente a como normalmente la habían visto en el pasado. Ahora parecía una delincuente que se divertía realizando sus atroces crímenes.
Ella les miró inexpresiva. No se esperaba que llegaran tan rápido, pero tampoco podía decir que no se lo esperara. Cuando querían podían ser muy persistentes, igual que ella. Esa era una de las cosas que le habían enseñado y que siempre llevaría con ella.
—Sakura… ¿Cómo has podido hacer algo como esto? —habló decepcionado el maestro recibiendo una mirada altiva de su exalumna.
No contestó, simplemente huyó. Guardó el pergamino y se puso a correr en dirección a la salida trasera, y como no, sus antiguos compañeros y los demás la perseguían. Era de esperarse que no dejarían que se saliera con la suya ni aunque fuera ella. En su interior quería creer que no tendría que enfrentarse a ninguno de ellos, en especial a una antigua obsesión que tuvo.
Se mordió el labio fuertemente, ocasionándose una leve herida que le marcaba un hilo de sangre, mientras oía las suplicas de Naruto para que se detuviera.
"Vamos, no es momento para ser débil ahora", se daba fuerzas acelerando el ritmo, saliendo ya del templo, seguida muy de cerca por sus perseguidores.
Ni Sasuke ni el resto sabían a donde se dirigía esa chica, pero lo que sabían es que no podían dejar que se escapara. Si ese pergamino caía en manos de Akatsuki podría ocasionar una gran pérdida para la defensa del bien. Su camino ninja les había enseñado que nada bueno pasaba cuando algo así pasaba, y tenían que impedirlo a toda costa, aunque se enfrentaran a ella.
Sin embargo, sus sentimientos se interponían con su deber. ¿Atacar a una excompañera? No lo habían hecho con Sasuke ni cuando se fue con Orochimaru, ¿cómo hacerlo con Sakura, que tantas alegrías les había dado? Simplemente se había marchado por el camino equivocado, se decían, en realidad es una buena persona. Y aunque todo eso fuera cierto, todo lo malo que había hecho opacaba las buenas acciones que había cometido antes de ello. Una sola heroicidad no inculpaba a una persona de una vida de fechorías, y lo sabían perfectamente.
Les gustaría, de verdad, que no fuera así. Ese no era el camino que Naruto pensó que recorrería. Siempre pensó que sus amigos estarían ahí apoyándole en su camino para convertirse en un buen Hokage, pero en vez de eso se veía persiguiendo a todos sus seres queridos que se habían acabado convirtiendo en enemigos.
Sí, Sasuke había vuelto, pero Sakura no. Al contrario que el azabache, que parecía que siempre estaba a la misma distancia de ellos, la mujer parecía que cada vez se alejaba más y más para sumergirse en una oscuridad sin final.
Finalmente, en medio de un profundo bosque al lado de un acantilado tan profundo como el fondo del mar, Sakura detuvo su huida y se giró a encarar a todos. Estaba cansada, y se le notaba en el ritmo respiratorio, mas no era la única. Los demás estaban igual o peor que ella. Elevó demasiado su ritmo solo porque no quería mirarlos a la cara, y había provocado que ahora no podría luchar con todas sus fuerzas.
—Por fin te detienes, niña —habló Karin.
—Cállate, zanahoria —le contestó Suigetsu entrecortadamente debido al cansancio—. No deberías llamarla niña solo porque tú seas mucho más vieja que ella.
Los demás pusieron los ojos en blanco mientras Sakura enarcaba una ceja. Se rió en su interior. Hacía mucho que no veía una pelea entre compañeros; la llenó de ternura. Aún recordaba las peleas que tenían siempre Sasuke y Naruto cuando eran niños. Parecía que se odiaban, pero ella sabía que en realidad se consideraban amigos, e incluso hermanos.
Sacudió la cabeza cuando todos esos recuerdos de su pasado le llegaron a la mente. No, no era momento para eso. No ahora, no en frente a ellos.
Kakashi dio unos pasos al frente poniendo en alerta a la Akatsuki que se puso en guardia. El hombre quitó de su ojo la banda que lo tapaba revelando un ojo de Sharingan en él. Todos se quedaron impresionados ante esa postura que había adoptado.
—Chicos, manteneros atrás —ordenó.
Todos se extrañaron.
—¿Qué hará, Kakashi-Sensei? —Ino se había puesto nerviosa. Nunca había visto al maestro con ese rostro tan serio.
Notaron una risa malévola de parte de la mujer de cabellos rosas. Dirigieron su mirada hacia ella. No sabían qué temer más, la actitud de su líder o la despreocupación de la muchacha.
—¿Planeas enfrentarme, Kakashi? —habló con burla. El nombrado frunció el ceño—. No te lo recomiendo, solo morirías.
Él hizo una posición de manos y las apretó fuertemente. No quería hacer eso, pero no le estaba dejando elección. Prefería ver a su alumna de vuelta en Konoha a la fuerza y contra su voluntad que de ese modo.
—En guardia. —Y se tiró a atacarla ante la mirada de todos.
Los árboles que los rodeaban iban a ser testigos, junto a las personas que estaban allí, de un gran horror.
.
Nervioso, un pelirrojo no dejaba de dar vueltas por una tenebrosa habitación llena de telarañas, y que apenas tenía dos camas y una puerta, mientras era observado por un aficionado a los explosivos.
—¡Déjalo ya! —exclamó haciendo que su compañero se detuviera mirándolo con una expresión de enfado—. Me estás poniendo de los nervios. Sé que estás preocupado, yo también lo estoy, pero eso no va a solucionar nada.
Sasori suspiró intentando autocalmarse. Sabía que eso no iba a solucionar nada, pero estaba demasiado preocupado. Ese maldito… Solo pensar en todo lo que le había hecho a su amiga le enfermaba.
"Sakura, no hagas nada de lo que te arrepientas", mandó un pensamiento al aire, sabiendo que nadie lo escucharía, pero con la ilusa esperanza de que sirviera de algo.
.
Sus ojos no podían creer lo que veían. Después de horas de lucha, ya había un vencedor, o mejor dicho: un perdedor. Ante ojos incrédulos la sangre brotaba del hombre portador de un único Sharingan, que habría sus párpados sin poder creerse lo que acababa de suceder. La persona que tenía enfrente tenía un kunai clavado en su carne. Brotaba sangre por todos los lados, manchando ambas manos de la persona que lo había hecho.
—¡Kakashi-Sensei! —gritaron con dolor desgarrándose la garganta con el grito todos al ver como Sakura se había acercado al hombre y le había asentado un kunai en la barriga.
Ella estaba de espaldas a ellos, junto al acantilado, y los oía gritar sin remedio. Hizo mucha más fuerza con el arma, provocando que mucha más sangre emanara de la herida y que al Hatake le saliera un pequeño gemido de dolor.
—Sakura… —Apenas podía hablar ante las acciones de la joven. No notaba dolor, solo incredulidad—. ¿Por qué lo has hecho…?
Vieron como ella se acercaba mucho más a Kakashi y hacía ademán de algo sobre el oído del mismo, desde su perspectiva no podían distinguir muy bien sus acciones. Tampoco es que pudieran hacer mucho, estaban paralizados, nunca creyeron poder presenciar tanto horror de parte de la chica de ojos gatunos.
Naruto no dejaba de llorar, al igual que Ino. Karin al notar que el chakra de su líder empezaba a bajar y a desaparecer no pudo contener a soltar unas gotas de agua dulce ella también.
—Y ahora, cae inerte al vacío, y nunca vuelvas a molestarme —dijo Sakura en un susurro mientras empujaba el cuerpo débil de Kakashi al abismo que había tras ellos.
Miró la oscuridad a la que había caído su víctima unos segundos para luego girarse ante todos.
—Eso para que aprendáis a no meteros en mis asuntos.
Dicho estas palabras frías e insensibles, se marchó, sabiendo que ellos estaban demasiado impresionados como para siquiera plantearse seguirla.
Solo la veían marcharse, viendo en lo que se había convertido: una asesina. Eso era lo que era, y no tenía perdón. Nunca lo tendría. Ahora todos la verían de ese modo, y pronto algo más sucedería que empañaría su nombre para toda su vida.
.
Llegó a la guarida con las dos manos que habían quitado tantas vidas ese día vendadas con sogas en las que se podía apreciar el rastro de sangre. Abrió la puerta principal y se encontró con su jefe y compañeros en sus respectivos lugares, como si nunca hubieran salido de ahí en todo el día.
Lanzó el pergamino a su jefe quien lo cogió con una sola mano al vuelo. Sonrió satisfecho y le dio la enhorabuena a su mano derecha. No había dudado de su profesionalidad ni un instante, la había entrenado demasiado bien como para que fallara en algo tan sencillo.
La miró a los ojos y vio un brillo inexplicable en ellos; eso lo hizo sonreír aún más. Había pasado lo que tenía que pasar.
Sakura salió de allí lo más rápido que se le permitió y se metió en el habitáculo que tenía por habitación. Se sentó en la cama con las piernas pegadas a su pecho, y lo que había evitado hacer desde que había vuelto, sucedió: rompió en llanto. Escondió su cabeza entre el hueco de su pecho y las piernas y dejó caer sus lágrimas sin intentar detenerlas. Su pecho dolía, pero no lo había quedado otra opción. Si no lo hubiera hecho, las cosas hubieran acabado mucho peor.
—Lo siento mucho, Kakashi… —se disculpó entre sollozos.
Ya no había marcha atrás.
.
.
.
Fin.
*Torre de Babel: Era una significativa edificación rescatada por el imaginario judeocristiano. Originalmente tenía siete pisos de altura y más de 91 metros, pero pocos de sus restos permanecen en la actualidad.
Nota Autora: ¡Hola! *-* Uy, creo que me voy a ganar el odio de alguien como siga así… Xd No puse batalla porque se me dan muy mal, ya me costó hacer hasta la escena del apuñalamiento :P Espero que os haya gustado. Cualquier sugerencia o crítica es bienvenida. Gracias por leer.
