¡Hola mis amados lectores! No crean que me había olvidado de ustedes, es sólo que una primera versión de este capítulo no terminó de convencerme y lo he vuelto a escribir.

Por otra parte, tengo un poco de resfriado y sigo reponiéndome del susto del fin de semana… acaban de asaltarme ¡Malditos! ¬¬

Sin más¡al fic!

Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, así mismo el nombre del fic corresponde a una canción de The Rasmus.

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Madness Cap. 2 "Desde el principio".

Afuera llovía y el frío calaba sus huesos, pero sus temblores eran más bien de miedo. Ni siquiera cerrar los ojos servía de algo pues la oscuridad le aterraba aún más. Para Chrona casi la totalidad de su vida había sido de esa forma, entre esconderse, callarse y tener miedo.

Sin embargo hubo una época, lejana ya, en la que gozó de amor y cuidados ¿Qué había pasado? Lo recordó, tan nítidamente que parecía volverlo a vivir.

Sí, había sido en una noche oscura, fría y lluviosa como lo era ésta. Lo que no recordaba era la razón por la que ni ella ni Medusa estaban en casa, sólo que al llegar todo se encontraba destrozado.

Su madre caminó por en medio de los escombros en total silencio; el suelo lleno de los cristales de los tubos de ensayo y matraces hechos añicos.

–El laboratorio de papá está roto –había dicho alzando un pedazo grande de vidrio, pero lo soltó de inmediato al sentir el dolor de una cortada. Por un momento vio la sangre gotear y esto pareció fascinarle, tanto como a un niño le fascinan las golosinas.

El ruido de las pisadas de Medusa triturando con furia lo que se encontraba a su paso le hizo alzar la vista. La expresión de su madre era sombría, pero seguía sin decir palabra alguna.

–¿Dónde está papá? –preguntó y Medusa simplemente le miró con indiferencia– Mamá ¿qué le ha pasado a papá?

Trató de abrazarse a las piernas de la bruja, pero esta la retiró con un movimiento brusco.

–Escúchame, niña. Tu padre está muerto –Chrona dejó escapar un quejido de dolor– Y de ahora en adelante no vuelvas a llamarme más 'mamá'.

Hizo una pausa, al tiempo en que notaba que ella apretaba los puños con fuerza.

–Ahora me llamarás Medusa Sama. Y jamás debes hablar de nosotros con nadie ¿lo has entendido, chiquilla?

–Pero, mamá… –la bofetada que recibió fue tan fuerte que le hizo caer de nalgas al suelo.

–¡Si no quieres que te mate con mis propias manos obedecerás! –Medusa caminó hasta la puerta del laboratorio, pero Chrona seguía en el suelo sin querer irse, deseando ver a su papá.

En medio de sus sollozos Medusa le espetó–: Será mejor que camines por ti misma, si no utilizaré mis vectores contigo.

Se levantó con dificultad, todo indicaba que esta vez el hechizo no sería utilizado para atraerla y abrazarla como lo había hecho antes con ella y su padre.

–Ma… Medusa sama ¿por qué ha pasado todo esto?

La usuaria de las serpientes siguió su camino, sin responderle y llevando la delantera.

Chrona se dio cuenta de que hasta el momento seguía sin recibir respuesta sobre lo ocurrido ese día.

Justo en esos momentos escuchó un fuerte ruido que sacudió el lugar entero, sintiendo incluso que un poco de tirol le caía en la cabeza. Tomó sus rodillas con mayor fuerza y ocultó el rostro en medio de ellas, tratando de encontrar un poco de valor.

Otro ruido, parecido a una explosión, cimbró de nuevo el lugar, pero esta vez se escuchó más cerca ¿Sería Medusa sama que venía por ella? No, lo más probable era que no.

No siempre estaré para salvarte cada que alguien desee algo de ti. Aprende a defenderte por ti misma. Mátales, no dudes ni un instante, había dicho su madre una vez.

Pero simplemente Chrona no era de esa clase de personas, no era capaz ni de matar a un mosquito y mucho menos soportar los terribles 'entrenamientos' a los que Medusa la sometía.

Se apretó aún más en un intento de dominar sus temblores, pero lo único que atinó a hacer fue llorar.

–Papá –balbuceó, deseando que de alguna manera apareciera y le salvara como en los cuentos que solía leerle antes de dormir.

De pronto la puerta se abrió. Alzó la mirada de inmediato ¿Sería posible?

La puerta de metal chirrió al ser forzada, dejando un rastro de herrumbre en el suelo.

–Kid –escuchó que decían, al perecer se trataba de la voz de una jovencita.

–¿Hay alguien ahí? –esta vez se trataba de la voz de un chico, pero ella no contestó. A saber si eran gente mala.

En silencio se apretó aún más a la pared, tal vez podría pasar desapercibida y entonces ellos…

–¿Tienes miedo de salir? –la voz de la chica sonaba confortable– No debes tener miedo, somos amigos. Hemos venido a rescatarlos.

¿Rescatarlos? ¡Ah, era verdad! Al parecer en ese lugar se encontraban otras personas secuestradas, al menos eso le pareció a Chrona cuando la llevaron hasta ahí.

Aún así, ella no se animó a salir. Medusa le prohibía acercarse a alguien más que no fuera ella misma y de…

–No te asustes –una figura delgada entró al lugar– Es hora de marcharnos.

La figura le estiró la mano en señal de invitación.

Chrona dudó. Pero finalmente se levantó y se acercó con cautela al umbral, les miró sin decir palabra alguna, sosteniendo su brazo derecho como si éste fuera a caérsele en cualquier momento. Realmente estaba aterrorizada.

–Ya no tienes nada que temer –la chica, que llevaba dos coletas le rodeó los hombros, apretándola ligeramente en el proceso y provocándole un susto– Mi nombre es Maka y somos miembros del Shibusen.

"¿Shibusen?", pensó la peli rosa sin saber de qué se trataba. Miró a los demás, eran dos chicos, uno de cabellos plata y el otro de cabellos negros y dos chicas rubias, una más alta que la otra.

Entonces el chico de cabellos negros con tres líneas blancas llevó la mano derecha a la altura de su oreja, llevaba un audífono de chícharo en el.

–Todo despejado, hemos logrado rescatar a todos. Llevamos con nosotros a la última –luego miró con una sonrisa a Chrona–. Es hora de irnos.

Los ojos claros de la chica temblaron, entonces empezó a llorar de nuevo, sintiendo la calidez del abrazo por parte de Maka. Sus manos eran tan suaves que le hicieron acordarse de un conejo esponjoso que alguna vez tuvo como mascota.

DÍAS DESPUÉS…

Kid tocó a la puerta y no recibió respuesta alguna. No le sorprendía, sabía que eso sucedería… nuevamente. Miró el picaporte y aunque sus buenos modales jamás le permitirían hacer semejante cosa, sabía que ahora la situación lo ameritaba. De no hacerlo la chica sería capaz de quedarse ahí para siempre. Entró y se percató de que ella no estaba en ningún lugar. Iba a salir de prisa, en su busca, pero la halló sentada, hecha un ovillo, en una esquina de la habitación. Su mirada de preocupación se dulcificó.

–No has comido otra vez ¿verdad? –la chica de cabellos rosados sólo agachó la mirada y guardó silencio. Kid buscó con la mirada el plato de comida y al menos se alegró de que la chica no hubiese arruinado la perfecta simetría de lo servido.

»Tienes que comer. Por favor, ya no estés triste. Ya nadie podrá hacerte daño.

Chrona le miró por el rabillo del ojo y Kid sonrió al darse cuenta de que había logrado llamar su atención. Se sentó a un lado de ella y tomó una pequeña porción de comida y se la ofreció. Le miró sorprendida.

Shichue solía hacer esto cuando me negaba a comer. Y yo siempre solía decirle que no lo haría hasta que toda la comida estuviera perfectamente acomodada – dijo el chico con un dejo de nostalgia.

La de los ojos claros sonrió y eso animó a Kid a seguir insistiendo con su labor.

–¿Sabes? Maka me ha encargado mucho que vea por ti ahora que ella y Soul han tenido que salir.

Chrona le miró, quizá con algo de preocupación.

–En una semana estarán de regreso. Fueron a una misión sencilla, pero el traslado les llevará su tiempo –Kid le sonrió, deseando que por fin ella pudiera decir algo, pero lo único que consiguió fue que la chica se sonrojara.

El chico muerte pensó en lo que sintió al verla por primera vez en aquella casa, la casa de una bruja. En ese lugar, al igual que la chica, se encontraban varias personas más, de diferentes edades. Pero al parecer ella estaba resguardada de forma especial, lo había deducido por la cuidadosa protección con la que contaba el sótano, que era donde se hallaba recluida.

De hecho, por no haber sido por la percepción de almas de Maka, probablemente no la hubiesen hallado y el lugar entero habría sido destruido sin más ¿Quién era la chica y qué estaba haciendo ahí?

Suspiró. No importó las veces que intentaron preguntarle siquiera su nombre. Simplemente seguía empeñada en no hablar, ni siquiera con Maka, la cual había insistido en llevársela a su casa. A Shichue eso le pareció una buena idea, a la vez que se le mantenía en observación (no fuera siendo), quizá el trato con la gente le hacía bien.

En eso Kid estaba de acuerdo. Después de todo, aquellos ojos tristes no podían pertenecer a una mala persona.

–Anda –hizo un movimiento con el tenedor, ofreciendo un bocado y esta vez la chica lo aceptó– ¿Verdad que está bueno? Liz lo ha preparado, auque ha tardado un montón, tanto que estaba a punto de darme un ataque por su total falta de perfección.

Kid comenzaba a ponerse nervioso sólo de recordar lo sucedido ¡Ser impuntual era tan asimétrico! (Claro que serlo él no era problema si encontrar la perfección era el objetivo) Pero una pequeña risita por parte de la chica le hizo olvidarse del asunto ¡Era un gran avance! Él correspondió el gesto, pero entonces el silencio se hizo un poco incómodo y el chico muerte pensó que lo mejor sería irse.

–Toma –dijo al tiempo de levantarse y sacar una pequeña cajita del bolsillo de su pantalón.

La del cabello rosado miró la cajita envuelta con papel de regalo y luego lo miró a él. Entonces se echó a llorar.

–¡Hey! No te pongas así –Kid se acuclilló frente de la chica, pero sus manos no atinaban a hacer algo en concreto– Por Kami. No sé cómo lidiar con esto…

Boku… Yo tampoco sé cómo lidiar con… con todo esto –dijo ella.

Kid no supo qué responderle. Durante varios días habían intentado entablar conversación con la joven, pero todo esfuerzo fue inútil. No podía creer que con una sola expresión lo consiguiera.

El oji miel volvió a tomar su lugar al lado de la chica, dejando por un instante que terminara de deshogarse, cuando escuchó que sólo hipaba le ofreció un pañuelo. La chica lo aceptó.

–¿Te sientes mejor? –preguntó, a lo que ella asintió con un movimiento de la cabeza–. Lo único que deseamos es ayudarte, saber quién eres y… y ayudarte– balbuceó.

–Nadie… puede ayudarme –respondió.

–¿Por qué dices eso? No pienses así. Todo en esta vida tiene solución –la oji clara negó con la cabeza. Y Kid no quiso contrariarla más.

–¿Cuál es tu nombre? –dijo después de un ratito, pero al notar que se quedaba callada le miró con insistencia–. Por favor, confía en nosotros.

Jamás debes hablar de nosotros con nadie ¿lo has entendido, chiquilla?, recordó que Medusa le dijera y desde entonces siempre le obedeció. Bajó la mirada al sentir que el chico le ponía la mano encima de las de ella.

Por favor, confía en nosotros, había dicho él ¿Y por qué no hacerlo? Después de todo ellos le habían rescatado (como en los viejos cuentos de su padre) y Medusa Sama no se encontraba ahí para castigarla. Además, sentía 'lindo' que Kid estuviera a su lado. No sabía explicar qué era, sólo que aquella sensación le hacia sentir bien.

–Chrona –respondió y Kid le apretó las manos para sonreírle.

–Chrona ¿tienes familia a quien quieras que localicemos?

–No –respuesta acompañada de un movimiento de la cabeza –Mi familia murió hace muchos años.

No estaba mintiendo. Su familia desapareció en el momento en que su padre murió. Desde entonces su vida al lado de Medusa no era precisamente muy familiar que digamos.

–No tengo a nadie –Kid se sintió mal por eso. Quizá no había sido una buena idea insistir mucho en hacerla hablar, al menos no de esa clase de cosas.

–Lo siento –atinó a decirle.

–Papá era un gran 'inventor' y un día ya no lo encontramos. Todo en casa estaba destruido, ma-mamá dijo que él estaba muerto –Chrona hizo una pausa, mirando hacia la ventana.

Kid apretó los labios. Él también sabía lo que eso significaba.

–Chrona, ha sido difícil hasta ahora, pero si quieres, puedes tener una nueva vida en Death City.

–¿Aquí? Yo… no podría hacerlo. No sabría…

–No te preocupes. Estoy seguro de que entre todos podremos encontrar algo para ti, queremos ayudarte. Hablaré con Shichue y ya te avisaré.

Kid se levantó y Chrona le siguió con la mirada.

–Estoy seguro de que Maka se pondrá muy contenta –Chrona hizo una mueca que parecía imitar una sonrisa, recordando el cariño con el que la rubia la trataba–. Por el momento debo irme, pero vendré mañana ¿de acuerdo?

La peli rosa dijo que sí con un movimiento de cabeza.

–Por el momento, alguien más seguirá quedándose en casa contigo. Pero si necesitas algo, te dejo esto– Kid sacó un teléfono– llámame, no lo dudes.

El chico muerte puso la mano sobre los cabellos de la chica y jugó con ellos para después marcharse. Chrona miró el aparato, la carcasa era blanca y en la parte de atrás llevaba la insignia de la familia Death. Luego volvió de nuevo su mirada a la ventana.

–Medusa –dijo en medio de un suspiro, imaginándose que nunca más la volvería a ver.

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Todavía en el lugar se podía percibir el olor a humo y al momento de pasar los dedos por las paredes éstos se quedaron tiznados.

–Creo que hemos llegado tarde, Medusa –la mujer se quitó la capucha que llevaba puesta, para después acuclillarse y poner la mano en el suelo.

–Quizá no, Eruka –sus ojos melados se achicaron.

Medusa jamás dejaría que las cosas se le salieran de control totalmente. Después de todo era su obligación proteger lo que quedaba del legado de Stein y ella…

CONTINUARÁ…

Notas de la autora:

OK, un capítulo para contarnos cómo fue que inició todo. Muchas cosas que responder y, como ya había dicho, en un universo semi alterno. Me gusta mucho la parejita SteinxMedusa y quise hacerles padres de Chrona.

Gracias por sus reviews a: Ellie 77, yuki-chan22, Jumbile Hana, DEATH THE MAKENSHI, Brian.

Brian: Gracias por leer y por las porras jiji. En cuanto a lo de Stein, no te apures que será así. Como muestra lo de éste capítulo, pero por ahí tengo algo especial en cuanto a su historia.

Matta au!