Me he tardado en liberar este capítulo porque he tenido que trabajar horas extras y además, la idea de la primera versión de éste no acababa de convencerme. Esperando hacer una mejor versión es como empiezo… de nuevo jejeje.

Disclaimer: Soul Eater no me pertenece ese es de Atsushi Okubo, en tanto que el nombre de esta historia corresponde a una canción de The Rasmus.

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Madness Cap. 4 "¡Hola, enfermera! (Un trabajo para Chrona. Segunda parte)."

Chrona podía escuchar las campanadas del reloj de la ciudad que marcaban las doce de la noche y, a pesar de haberle fingido a Maka que dormía, no le era posible hacerlo. Pensaba en las cosas sucedidas esa mañana en la ASSASSIN y en sus propias experiencias.

No saldrás de aquí hasta que puedas defenderte de esa cría por ti misma, recordó que era la amenaza constante de Medusa por no ser capaz de acercarse siquiera a un pequeño dragón.

De pequeña, Chrona se la pasó la mayor parte encerrada en un cuarto oscuro por una u otra razón y, a pesar de que en la mayoría de las veces tenía miedo, hubo otras ocasiones en las que le era posible soportar la situación.

A veces, durante la noche y al cerrar los ojos, me parece poder escuchar música aquí adentro, decía su padre al momento de señalar la cabeza y dándole vueltas al tornillo que llevaba incrustado en ella. Al recordar esas palabras, había veces que le parecía que ella misma podía escucharla, ahí en medio de la oscuridad.

Pero en estos momentos la luz tenue de la luna se colaba por las cortinas y no le ra posible escuchar nada, nada más que las campanadas del reloj. Cinco, seis… doce campanadas. Eran las doce en punto y a ella le era imposible dormir.

Se recostó del lado derecho y observó el cajón de la cómoda. Dentro se hallaba el celular que Kid le dio días antes.

Si necesitas algo, te dejo esto. Llámame, no lo dudes, había dicho el chico.

Estiró la mano y abrió el cajón, sacando el aparato de color blanco y, después de pensarlo un par de momentos, se decidió a encenderlo para mandar un mensaje…

Kid se encontraba en el estudio de la mansión Shikeidai tratando de terminar algunas tareas frente al computador y justo cuando escribía el último punto de su documento, el celular vibró. Al mirar el número se preocupó un poco, pues por un momento se imaginó que algo malo podía estar pasando con Chrona.

Todos duermen, leyó.

Kid se quedó pensando en la naturaleza de ese mensaje y tratando de descifrar lo que realmente la chica deseaba decirle ¿Sería que se sentía sola y necesitaba hablar con alguien?

Sostuvo el celular un par de segundos más, decidiendo qué hacer y entonces apretó el número uno para marcarle a la chica…

Chrona se avergonzó y se arrepintió. Quizá acababa de despertarlo y todo por un mensaje tonto ¿Qué pensaría el chico?

Una música sonó y en medio de la noche pareció como si de una gran fiesta se tratara. A Chrona le bailoteó el aparato en las manos, ocurriéndosele sólo a esconderse debajo de las cobijas.

— ¿Bu-bueno? —respondió a la llamada.

—Nosotros al parecer aún estamos despiertos, Chrona —dijo el chico alegremente. Ella no supo qué responder, atinando sólo a morderse el labio inferior —Hoy en la universidad todo estuvo tranquilo, aunque el trabajo nunca cesa, pero a mí me encanta.

Kid comenzó a contarle las cosas del día, pues se daba cuenta que siempre era mejor empezar por hablar de si mismo, al menos con Chrona, pues eso le daba cierta confianza para que ella se abriera.

— ¿Y a ti qué tal te ha ido en la ASSASSIN? —preguntó el chico después de una breve pausa.

— ¿Co-cómo sabes eso? —preguntó angustiada.

—Maka me ha comentado algo por la mañana ¿Qué te ha parecido la pequeña Bell? ¿Verdad que es preciosa?

Chrona sonrió con tristeza. Sí, la pequeña era linda, pero las cosas no habían salido tan bien.

— ¿Chrona, te encuentras bien? —interrogó al no obtener respuesta alguna. Entonces escuchó un monosílabo— ¿Qué tienes? Sabes que puedes confiar en mí.

Chrona se encogió debajo de las cobijas. Podía contestar tantas cosas, pero le resultaba tan difícil hacerlo que se decidió por una frase muy sencilla.

—Estoy triste.

Kid se conmovió, a pesar de que lo adivinaba desde que leyera el mensaje, escucharla decirlo le oprimía el corazón. Pero la verdad es que no sabía cómo consolarla. Se daba cuenta de que aunque Maka tenía buenas intenciones, el exponer a la chica de esa manera ante tanta gente no le ayudaría en nada y él no quería cometer el mismo error.

—No sé cómo lidiar con tanta gente a mi alrededor —respondió sincera— Pero Maka ha sido tan amable conmigo y… y ellos también.

A Kid le pareció que la voz de Chrona se quebró y frunció los labios. Lo que menos deseaba era que ella se pusiera a llorar, pues no le agradaba que una mujer lo hiciera. Se inclinó y recargó los codos en el escritorio.

—La verdad es que no sé qué decirte con exactitud, Chrona. Pero no te sientas así, aquí estoy yo.

Chrona se sonrojó al escucharle decir eso, pero ella alcanzó a percibir un dejo de tristeza en él.

—Kid ¿tú también… te sientes sólo?

Él lo pensó por un momento y sus ojos miel parecieron reflejar un poco de ese sentir.

—Muchas veces. La gente parece no comprenderme y mis amigos son pocos.

Hubo silencio y el chico muerte se dio cuenta de que la idea no era de que ambos se pusieran melancólicos. Así que decidió seguir con la charla desde otro punto de vista.

—Estar rodeado de gente nueva puede ser difícil, pero si no hacemos el esfuerzo nunca sabremos si somos capaces de hacerlo ¿no lo crees? De cualquier forma, no te fuerces a hacer algo con lo que no estás a gusto. Poco a poco y verás que lo lograrás.

—Gra-gracias —atinó a responder.

—No tienes por qué —entonces una idea cruzó por su mente, una que tal vez pudiera ser de ayuda para la chica—. Oye, Chrona ¿te gustaría que saliéramos mañana?

— ¿Sa-salir? —su sonrojo fue más notorio y agradeció que él no estuviera presente para darse cuenta de eso.

—Sí, hay un par de lugares que quiero mostrarte y que sé que te gustarán.

—Yo…

—Te prometo que sólo iremos por lugares poco transitados y en cuanto tengas ganas de volver lo haremos ¿te parece?

—E-está bien —respondió finalmente.

—Bien, entonces se los diré a Liz y a Patty para que nos acompañen ¿Está bien que pasemos por ti como a las dos de la tarde?

—S-sí —dijo todavía con duda.

—Entonces, hasta mañana.

—Buenas noches… ¿Kid?

— ¿Si?

—…gracias.

El chico sonrió.

—No te preocupes. Que descanses.

Chrona acomodó el celular debajo de la almohada, su corazón se sintió más tranquilo, tan tranquilo como cuando observaba la luna. Su mirada se fijó en el astro y por un momento sus ojos adquirieron un tono más claro. Sin darse cuenta se quedó dormida.

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Eran las diez de la mañana y Maka tenía una hora libre, así que decidió ir en busca de Kid, encontrándolo en uno de los pasillos de la Shibusen y en la parte más alta de una escalera.

— Ah, maravilloso —dijo el chico con voz triunfante y observando una de las lámparas— Ahora el pasillo es perfecto.

— ¿Kid, no deberías de estar atendiendo las cosas de la dirección en vez de estar arreglando desperfectos de la escuela? —dijo Maka al llegar.

—Kid kun no podía concentrarse en el papeleo por causa de esa lámpara maligna —informó Patty, para después reír un poco.

—Liz ¿cómo puedes aguantar todo esto? —preguntó la rubia en voz baja.

—Me he acostumbrado tanto a ellos. Además, sin mi hermanita no sé que haría —Liz abrazó a la susodicha en una escena claramente dramática y exagerada. A Maka le pareció que los tres estaban totalmente locos.

—Kid, quería hablarte sobre Chrona —dijo la chica de las coletas.

—Ah, Chrona chan. Precisamente Kid kun tiene una cita amorosa con ella hoy a las dos de la tarde —soltó Patty.

— ¿Ah? ¿Una cita amorosa c-con Chrona? —Maka se sobresaltó.

— ¡No es una cita amorosa, Patty! —chilló Kid, sonrojándose por el comentario.

— ¿Entonces por qué te has puesto tan rojo como un jitomate? —se burló la menor de las hermanas.

— ¡C-claro que no! —Kid se puso serio y apartó la mirada a otro lado.

— ¿Entonces vas a salir con ella? —Preguntó Maka, un poco desconcertada, para luego añadir en voz baja—: Chrona no me comentó nada anoche.

—Eso es porque Kid kun y Chrona chan hablan por teléfono en las noches —dijo entre risitas la chica.

— Kid —siguió la broma Liz, al tiempo de llevarse la mano derecha a los labios.

—Jajaja, Kid kun se ha puesto otra vez rojo.

— ¡Tonta, Patty! Claro que no —Kid la señaló con el dedo índice, pero al tiempo de hacer eso, la escalera se bamboleó y él resbaló hasta caer al suelo y después la escalera encima de él.

La lámpara que había estado arreglando, al parecer no estaba bien sujeta y al final cayó también, aquello fue el shock para el chico muerte, pues la perfecta simetría del lugar acababa de perderse.

Maka se quedó pensando mientras escuchaba que Liz y Patty se decían que llevarían a casa al chico muerte. La rubia sonrió y, dando media vuelta, se marchó a casa. Al llegar se fue directamente a la habitación de su amiga.

— ¡Chrona! ¿Cómo es que todavía estás en la cama? —dijo al verla esconderse debajo de las cobijas.

—No me siento bien —respondió asomando sólo los ojos. Maka puso sus manos sobre las caderas, parándose a un lado de la cama.

— ¿Eso es cierto o es sólo un pretexto para no salir con Kid? — las pupilas de la peli rosa se dilataron, para luego enmarcar las cejas.

— ¿Él te lo dijo?

—Fue Patty ¿la recuerdas? Una de sus armas. No te enojes, Chrona. Los muchachos y yo sólo queremos lo mejor para ti, por eso nos preocupamos —la rubia se sentó a un lado de la peli rosa y le puso la mano sobre la espalda.

Chrona se mordió el labio inferior ¿Arma, había dicho? ¿Qué quería decir con eso? Ella miró a Maka al sentir su mano, pero no se atrevió a preguntarle nada.

—Kid y yo somos amigos desde hace mucho tiempo —la rubia se rió un poco— Todavía recuerdo que alguna vez pensé que él y yo podíamos ser algo más. Ya sabes, un chico y una chica —las manos de Maka hicieron un ademán, como dos engranajes queriendo embonar.

Las cejas de la peli rosa volvieron a curvarse y entonces Maka sonrió.

—Pero sólo se trató de un malentendido. Soul y yo hacemos una pareja muy cool. Liz y Patty lo ven como un hermano, pero algunas chicas en Shibusen lo buscan demasiado ¿sabes? —Maka sonreía más y más al notar la reacción de su amiga.

Chrona no era muy buena para ocultar lo que sentía y sin duda lo que sentía en esos momentos eran celos. Y por lo que alcanzaba a darse cuenta, al parecer a Kid también le gustaba la chica, pues pocas cosas podían hacer que éste saliera de balance.

—Chicas muy lindas que darían todo por salir con él —siguió dando en la herida— Pero, bueno, supongo que a ti te viene sin cuidado que él mismo te haya invitado.

Maka se levantó, haciendo como que se iba a marchar. Fue entonces que Chrona se quitó las cobijas de encima. Entonces la rubia volteó a verla, el rostro de la peli rosa reflejaba decisión para, segundos después, mostrar desconcierto.

—Y-yo… —balbuceó al momento de bajar la mirada.

—Anda, te ayudaré a cambiarte. Traeré algo especial para ti.

—P-pero aún es muy temprano —la rubia había salido ya de la habitación y desde el pasillo le comentó:

— ¿Qué dirías si te contara que Kid tuvo un pequeño accidente hace ratito? —Maka escuchó los pasos rápidos de su amiga.

— ¿Él está bien? —preguntó alcanzándola.

—Liz y Patty se lo llevaron a casa inconciente —comentó como si nada.

— ¿Por qué no me lo dijiste antes? —dijo visiblemente preocupada.

— ¿Quieres ir a verle a su casa?

— ¡Sí! Digo… yo…

—Entonces, vamos, estoy segura de que a él le encantará tu visita —Chrona desvió la mirada. Maka puso sus manos sobre los hombros de su amiga— No te lo piense tanto, todo estará bien. Te lo vuelvo a repetir: lo único que todos deseamos es poder ayudarte. Déjate ayudar ¿de acuerdo?

A Chrona se le llenaron los ojos de lágrimas, pero se limitó asentir con un movimiento de la cabeza.

—Bien, entonces en lo que te bañas yo te busco la ropa…

MOMENTOS DESPUÉS…

— ¿E-estás segura de que esto está bien? —preguntó Chrona vestida como doctora, con todo y su bata blanca.

—Sí, te ves fantástica y a él le gustará la idea de que le cuides —comentó Maka divertida, haciendo que Chrona se sonrojara— ¡Andando!

Maka abrió la puerta que daba a la calle. La peli rosa suspiró como para darse valor. No sabía si el latir rápido de su corazón era producto de volver a salir de casa o por ir a ver a Kid. Pero sentía que era su deber, después de todo él era una de las personas que estaba tratando de ayudarle.

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Chrona se quedó boquiabierta al ver la casa de Kid.

— ¿A-aquí vive él? —preguntó sin mucho ánimo de querer entrar ¿Qué clase de persona era realmente el chico? Pues al parecer alguien muy importante al vivir en una mansión como esa.

—No te preocupes, Chrona —le dijo Maka adivinando los pensamientos de la chica— Kid podrá vivir aquí, pero para él nada es tan importante como su adorada simetría. Gustosamente daría todo con tal de que el mundo fuera totalmente simétrico.

— ¿Simétrico? —respondió sin comprender nada.

—Conócelo más y me entenderás. Pero no te sientas cohibida, para Kid también ha sido difícil 'salir' al exterior y confiar en los demás. Si a ti te ha ofrecido su amistad es por algo. No la desprecies.

Maka empujó a Chrona al interior y ésta obedeció el gesto…

Kid miró el reloj. Iban a ser la 1 p. m. Tenía el tiempo justo para asistir a su cita… eso si a Marie no se le ocurría quedarse más tiempo. Y es que tan sólo ver que las hermanas Thompson se lo llevaban, ella misma se había ofrecido a acompañarlas hasta asegurarse de que el chico estuviera bien. Al parecer a ella se le escapaba el hecho de que al ser un shinigami la mayoría de las cosas no podían afectarle.

—De veras, Marie Sensei, estoy bien, no tiene de qué preocuparse.

— ¿En verdad? Porque podría ayudarte un poco más, por mi no hay problema —dijo sonriente.

—Gracias, ha hecho mucho al traernos hasta acá. Ya me encuentro mejor.

—Entonces es una lástima porque Chrona chan ha venido hasta acá para verte —anunció Patty.

Kid volteó, quedando sorprendido y gustoso de ver a la peli rosa en su casa, pero lo que hizo que se quedara boquiabierto fue la manera en como estaba vestida. Se levantó para recibirla, mientras la miraba de arriba abajo con fascinación. Para él, el color de los ojos femeninos hacia un lindo contraste que la hacia ver…

—Absolutamente perfecta… —murmuró, a lo que Patty y Maka voltearon a verse entre si, para después sonreírse en complicidad.

—Bueno, te encargo mucho a Chrona. Yo tengo que regresar a Shibusen por Soul. Bye, bye —Maka se marchó con ese pretexto, la verdad era que no quería ser un extra más. Suficiente sería con la presencia de las presentes. Al salir de la casa se encontró a Liz.

—Sabes muy bien que a Kid no le pasó nada por lo sucedido esta mañana —Maka la miró recargada en la pared y de brazos cruzados.

—Lo sé —respondió la oji verde.

— ¿Qué pretendes lograr? —Liz bajó los brazos y se enderezó.

—Ayudarlos. Chrona necesita de Kid, como él también necesita de ella. Tú debes saberlo mejor, conoces más a tu Shokunin que yo.

—A él sí, a ella no —Maka le miró directamente a los ojos— No me malinterpretes, no tengo nada en contra de Chrona, pero es tan poco lo que sabemos de ella.

—Kid y yo confiamos en Chrona. Por favor, no seas tan dura con ella.

Liz cerró los ojos y suspiró.

—Está bien, trataré de preocuparme menos por Kid —la Thompson estaba por entrar a la casa, pero se detuvo con el picaporte en la mano— Sólo no quiero que salga herido.

Maka movió la cabeza con un gesto negativo y, después de alzar los hombros, también se marchó.

Al entrar, Liz se percató de la preciosa expresión que el rostro de Kid tenía. Sonrió, le alegraba tanto que el chico se sintiera y estuviera bien. Se reunió con ellos después de traer vasos con limonada, para entonces ponerse a platicar sobre algunas anécdotas.

Así, el tiempo transcurrió sin que nadie de ellos se diera cuenta.

—Creo que ya va siendo tiempo de que los niños se vayan a dormir —dijo Marie refiriéndose a Chrona.

–Es verdad, ya es un poco tarde. Te llevo —propuso Kid al mirar el reloj y darse cuenta de que eran las 8:30 p. m.

—No te apures, Kid kun. Yo me hago cargo —dijo la mujer del parche con una sonrisa.

—Pero lo más correcto es que como un chico que es, la acompañe. Después de todo, Chrona chan ha venido a verle —dijo Patty.

—Vayan, entonces, los dos —agregó Liz alzando los trastes usados para la merienda, para después regresar con una chamarra en las manos— Afuera hace un poco de frío.

Y se la entregó a Chrona, la cual agradeció con un pequeño gesto.

Kid, Marie y Chrona salieron de la Shikeidai. En el camino, Marie dejó que los chicos hablaran un poco, mientras ella observaba a la peli rosa. Con esa vestimenta la chica le hacia recordar a alguien. Entonces se atrevió a hacerle una pregunta.

—Chrona chan —se detuvo al notar que la profesora lo hacía también— ¿Te gustaría trabajar conmigo?

— ¿Ah? —atinó a responder.

—Marie sensei es profesora en Shibusen y se dedica a las clases de biología. Supongo que el verte vestida así le ha inspirado —explicó Kid.

—En parte. La verdad es que me haces recordar mucho a alguien y no sé por qué.

— ¿A alguien? —preguntó Chrona.

—Alguien con quien trabajé hace mucho tiempo — la mirada de Marie pareció llenarse de nostalgia— ¿Sabes algo de biología?

—Sí, a papá le encantaba y por eso he leído mucho sobre el tema —respondió entusiasta, aunque luego su expresión cambio a la habitual.

—Estoy trabajando en una pequeña investigación fuera de Shibusen y necesito una asistente ¿qué dices? ¿Te animas?

Chrona miró a Kid y éste le asintió con un una sonrisa.

—M-me gustaría.

—Entonces no se diga más. Mañana paso por ti después de clases. Bueno, chicos, me despido, acabo de recordar que tengo que ir a otro lugar.

Marie se despidió y se metió a una de las tiendas cercanas, desde donde los miró marcharse.

—Stein… —murmuró la profesora.

Chrona le recordaba tanto a su antiguo Shokunin, a aquel que había sido su primer amor. Bajó la mirada.

Todo habría podido ser perfecto, de no haber sido porque él decidió abandonar el Shibusen.

—Ay, Stein de no haber sido por eso, todavía estuvieras con vida —se dijo con tristeza.

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Un golpe seco se dejó escuchar a mitad de la noche, para que después un cuerpo inerte cayera sobre el agua.

—M-Medusa —dijo Eruka, mirando con espanto el cadáver de otra bruja.

—Deshazte de la evidencia —le ordenó, dando media vuelta y dejándola sola.

Eruka hizo un mohin. A ella siempre le tocaba llevar la peor parte, si es que el estar atada a Medusa no era de por si ya la peor parte. En tanto la oji miel se apartó a un lugar solitario y en cuanto se aseguró de estar lejos de su acompañante golpeó el tronco de un árbol. Sus nudillos dolieron, pero la sensación de su corazón entumió cualquier otra.

Acababa de matar a una bruja, pero no sin antes sacarle información sobre los últimos acontecimientos. Al parecer Chrona se encontraba con los del Shibusen ¿Ellos sabían ya quién era en realidad ella?

Chasqueó la lengua. Todo esto estaba pasando por un descuido de la tonta de Chrona. Durante tanto tiempo logrando que ambas pasaran desapercibidas y ahora, en tan poco tiempo, todo en peligro.

Medusa alzó la vista. Por primera vez maldecía el destino, ella que tanto creía en el y nunca lo contradecía. Sonrió irónica. No quería regresar a Death City, pues la primera y última vez que lo hizo fue para apoderarse de algo y terminó perdiendo algo muy valioso: su libertad.

Se sentó, recargando la espalda en el mismo árbol que golpeara momentos antes. Las piernas flexionadas y los brazos colgando por en medio de ellas.

—Stein… —pronunció como sólo se permitía hacerlo cuando se encontraba a solas y sin saber que en alguna otra parte del mundo había otras dos mujeres que también pensaban en el mismo hombre…

CONTINUARÁ…

Notas de la autora:

¡Por fin lo he podido terminar! Perdón, perdón, es que mi mente se trabó un poco, ya lo había explicado arriba, pero lo importante es que ya está aquí.

Gracias por sus reviews a: Ellie 77, Hoshi of Death, DEATH THE MAKENSHI, yuki-chan22

Death Girl: Gracias por leerme y por las porras. Espero que éste capítulo también haya sido de tu agrado.

Matta au!