Saboreando las delicias de un rico y bien hecho pastelito de chocolate con cajeta es como empiezo a escribir.
Decirles que me he decidido a escribir mi respectivo spin-off (como ya es costumbre mía hacer uno en este fandom) y que lleva el nombre de Kuragehime. Así que les invitó a leerlo y dejar un review n.n
No más que agregar, así que ¡al fic!
Disclaimer: SE no me pertenece ese es de Atsushi Okubo. Así mismo el nombre del fic responde al de una canción de The Rasmus, por lo demás…
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Madness Cap. 6 "Más revelaciones acompañadas de un beso".
Sus ojos observaban todo a su alrededor a través de unas gafas transparentes. Ver el mundo por medio de ellas no era igual que hacerlo sin éstas, pero al menos le permitía vivir un poco en paz. Sí, él era capaz de ver las almas de todos y eso era una habilidad que le daba miedo. Gracias a ese poder incomprendido y no pedido había descubierto que la asesina de su padre no era otra más que su madre. No era como si le echara de menos ¿quién podía hacerlo con un alcohólico y golpeador? Pero descubrir que no sólo le había matado sino que había devorado su alma, no fue nada agradable y mucho menos despertar a media noche sólo para darse cuenta de que la mujer que le dio la vida estaba a punto de quitársela también.
Stein no supo cómo defenderse, sólo pataleó y chilló y suplicó a una madre enloquecida, pero nada de esto funcionó. Sólo era capaz de ver cómo el alma de su madre crecía y crecía a punto de asfixiar la suya propia. De pronto, y sin desearlo, o quizá sí, al momento de tocarla con las palmas de las manos, algo parecido a unas descargas eléctricas quemaron por completo el cuerpo y alma de su madre. No importó cuanto llamó y movió su cuerpo, ella nunca más volvió a levantarse.
Stein quedó completamente solo.
Durante mucho tiempo vagó por la ciudad, protegiéndose de todo aquel que quisiese hacerle daño, tal y como había aprendido. Y la soledad, la sangre y la culpa enfermaron su joven mente. Fue entonces cuando cogió la manía de darle vueltas a la enorme tuerca que llevaba incrustada en la sien, cuando lo hacia era capaz de escuchar música y calmarse un poco ¿Qué desde cuándo traía eso en la cabeza? Quien sabe, la llevaba consigo desde que tenía uso de razón. Quizá su madre misma, en otro acceso de locura, se lo implantó.
Llevó la cabeza hacia atrás, siendo capaz de mirar el cielo estrellado. Sonrió con una mueca llena de discordia. Quizá él mismo lo hizo y no lo recordaba y sólo estaba culpando a su madre de unos pecados que no le correspondían. Quizás ni ella fue la culpable de la muerte de su progenitor. A lo mejor y él mismo lo hizo.
¿A quién le importaba? Los locos pueden pensar miles y miles de cosas y siempre tener la razón. Pero ¿realmente estaba loco?
Miró al peli rojo que se encontraba enfrente suyo. Lo miró como lo hacia con toda la demás gente: indiferente y lejana.
—No eres un monstruo —dijo el peli rojo.
Stein se sorprendió un poco de escucharlo decir esas cosas ¿Era capaz de leer su mente?
—Yo también puedo ver las almas —le dijo, adivinando su pensamiento— Y en este mundo existen otros que, como tú y como yo, pueden hacer eso y mucho más.
Interesante.
La expresión del rostro de Stein cambió por uno lleno de curiosidad y esa misma fue la que le llevó a aceptar ir con Spirit -así era como se llamaba el peli rojo- y a su Shibusen…
Los ojos claros de Chrona se abrieron poco a poco, acostumbrándose a la luz que entraba por la ventana. Sin moverse y sin hacer ruido alguno, sus ojos revisaron todo a su alrededor, dándose cuenta de que se encontraba en su habitación, en casa de Maka.
Se incorporó de inmediato, percatándose también de que llevaba ropa limpia y de que Maka la veía con mucha alegría.
— ¡Chrona, qué bueno que has despertado! —la rubia le abrazó fuertemente y en ese mismo instante, la puerta se abrió, dejando a la vista a Kid.
—Chrona, nos tenías preocupados —dijo sencillamente, pero la sonrisa de su rostro dijo más que miles de palabras.
— ¿Q-qué fue lo que pasó? —preguntó la peli rosa, porque a decir verdad no recordaba mucho de lo sucedido.
—Eso mismo queríamos que tú nos explicaras. Te desapareciste todo un día y te encontramos cerca del cementerio —informó Maka, visiblemente preocupada.
— ¿Y-y mi ropa? —dijo Chrona, asustada de lo que sus amigos pudieran pensar.
Los Técnicos intercambiaron una mirada.
—Chrona, por favor, tranquilízate. No estés más asustada —dijo Kid, acercándose para sentarse al lado de la chica.
La peli rosa agachó la mirada, llevándose una mano a la altura del pecho. Todo dolor en el había desaparecido. Pero le aterraba el hecho de no poder explicar las manchas de sangre en su ropa.
Kid miró de nuevo a Maka y luego a la puerta. La rubia frunció el ceño, pues no deseaba separarse de su amiga, pero finalmente accedió, no sin antes suspirar resignada.
—Voy a traerte un poco de jugo. Ahora vuelvo —la oji verde salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.
—Chrona, te encontramos inconciente a las afueras del Cementerio del Garfio. Todo mundo estaba muy preocupado por ti —empezó a hablar el chico muerte una vez solos.
—L-lo siento —fue lo único que atinó a responder, aun manteniendo la mirada baja.
—No, no te disculpes —Kid se acercó, poniendo la mano derecha en el hombro de la chica—. No te lo he dicho para hacerte sentir mal, suficiente has tenido que pasar. Mírame.
Dijo con un tono dulce en su voz, al momento en que le alzaba la barbilla con las yemas de los dedos.
—Estaba asustado —las pupilas de Chrona se dilataron al escuchar aquella declaración— No sabía por dónde buscarte y me sentía culpable por haberte dejado sola en la ciudad.
—Kid… —murmuró, sintiendo que algo le escocía en los ojos.
—Sí, ya sé que no estabas sola —ahora era él quien bajaba la mirada— Pero así era como me sentía.
—Lo siento —volvió a decir con voz entre cortada.
El chico muerte alzó la vista al escucharla. Estaba llorando.
—Lo siento —repitió entre sollozos y tratando de limpiar sus lágrimas.
Kid la abrazó. Una mano en la espalda y la otra a la altura de la nuca.
—Y-yo también estaba muy asustada… y no podía hacer otra cosa que pensar en Kid… y en Maka… y corrí y corrí, y no recuerdo nada. Sólo sangre, sangre en mis manos —la voz quebrada de Chrona le hería al chico, así que entre más lloraba ella, más la abrazaba.
—Shh, calma. Todo va a estar bien. Estás a salvo —le tranquilizaba en tanto acariciaba su cabello.
Después de un rato lo único que se escuchaban eran los hipos por parte de Chrona, quien permanecía muy a gusto entre los brazos del chico. Poco a poco cualquier miedo o dolor desaparecía, sintiéndose segura y confortada.
Kid, en tanto, cerró los ojos, arrullado por la respiración de Chrona, ya más tranquila. Así que de cierto modo, oírla hablar le sobresaltó un poco.
—Soñé con papá —dijo la peli rosa recordando el sueño que tuviera poco antes de despertar esa mañana.
— ¿Qué soñaste? —preguntó Kid recargando la barbilla en el hombro de la chica.
Chrona se quedó callada. Por una extraña razón sentía miedo de decirle lo que había soñado ¿Su padre había ido a Shibusen? ¿Había vivido ahí? Aquella fotografía ¿era real o sólo producto de su mente?
No, no podía decirle nada.
— ¿Chrona? —Kid se separó para ver lo qué sucedía.
—N-no… no lo recuerdo bien. Fue un sueño muy extraño —no le estaba mintiendo del todo. Soñar a su padre como un asesino era de por sí muy insólito.
Kid le tomó por lo brazos y se acercó poco a poco. Sus labios se entreabrieron, deteniéndose a escasos milímetros de su rostro, tan cerca que Chrona pudo ser capaz de sentir el calor de las mejillas del chico. Él pareció detenerse para, entonces, alzar el rostro y besarle la frente.
—Necesitas descansar, Chrona. Ya no te preocupes más, todo estará bien —un monosílabo como respuesta —Vendré mañana a verte ¿de acuerdo?
Otro monosílabo. Kid se levantó, dejando una sensación de frío en la piel de ambos. Él la miró detenidamente por un instante más.
—D-debo irme. Hasta mañana —Kid salió de la habitación, con las mejillas encendidas y preguntándose cómo es que fue capaz de hacer y decirle todas esas cosas.
Estaba asustado. No sabía por dónde buscarte y me sentía culpable por haberte dejado sola en la ciudad.
Hizo un movimiento de negación con la cabeza y se fue de casa de Maka sin avisar a nadie.
Chrona en tanto se volvió a acomodar debajo de las cobijas con una pequeña sonrisa en los labios. Pero pronto los acontecimientos de días pasados le regresaron a la mente. Estaba asustada y necesitaba respuestas y la única forma de obtenerlas era ir a investigar.
En un instante su mirada se endureció. Estaba decidido.
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—Entonces ¿ya han podido descubrir lo que pasó? —preguntaba Tsubaki sentada a la mesa con una taza de té enfrente de ella.
—Nada de nada. El tonto de Kid se quedó hablando con ella, pero cuando regresé, él ya se había ido sin decir palabra alguna —respondió Maka con una venita en la sien, a lo que la morena sonrió.
—Vaya, aunque creo que es mejor que Chrona chan sea quien decida hablar.
—El problema es que ya no sé si eso es lo mejor. Hasta el momento hemos dejado que las cosas sigan su curso, sin embargo Chrona no dice mucho —Maka suspiró, un poco decepcionada por la situación.
—Amiga mía, creo que más bien estás un poco celosa —Tsubaki puso una mano encima de la que tenía Maka sobre la mesa.
— ¿Qué? ¿Celosa yo?
—Sí, de Kid.
— ¿Ah?
—Es cierto que a ti te ha contado algunas cosas y que son amigas, pero al parecer entre ellos, pues…
—Hay un lazo —completó la misma rubia— Quizá tengas un poco de razón. Me gustaría que ambos pudieran estar juntos, pero a la misma vez quisiera que Chrona fuera un poco más sincera conmigo para poder ayudarla.
Maka suspiró de nuevo.
—Lo estás haciendo. Desde la primera vez que la vi hasta hoy, existe una gran diferencia. Al menos ya se atreve a salir de casa.
—Tienes razón— la rubia sonrió.
—Por cierto ¿dónde está Bell? —preguntó Tsubaki echando un vistazo a su alrededor.
—Dijo que iría al baño… ya hace rato de eso —las chicas se levantaron de las sillas y salieron de la cocina, llamando a la pequeña.
Tsubaki pasó al lado de la habitación de Chrona, encontrándola ahí.
Chrona se había asustado al ver a la pequeña entrar a su habitación, pero esta le sonrió, subiendo a la cama.
—Hola —dijo la niña de cabellos oscuros, a lo que Chrona se sintió nerviosa y, por su puesto, sin saber cómo lidiar con eso— ¿Eshtás enferña?
—Ah… no —balbuceó la peli rosa.
—Yo digo que eshtoy enferña y mamá me da pashtel y beshos —Bell sonrió de nuevo— ¿Y tu mamá?
El corazón de Chrona dio un vuelco. No supo qué responder y sólo atinó a tomar una de las coletas de la niña. Era tan linda, tan pura, que por un instante comprendió por qué a los ojos de Kid era tan simétrica, por utilizar sus mismas palabras.
—Mamá… —dijo la peli rosa con mirada y voz triste, de pronto la niña se acercó para darle un beso en la mejilla.
—Para que te curesh.
—Bell, corazón, Chrona chan tiene que descansar —dijo Tsubaki al entrar a la habitación.
—Mamá ¿puedes hasherle pashtel? —la niña corrió hasta su lado, tomándola de la mano.
—Tengo una mejor idea ¿por qué no me ayudas hacerle uno a Chrona chan? —la pequeña festejó, colgándose del brazo de su madre.
Los ojos de la chica temblaron. Al parecer en esa ciudad la estaban aceptando muchas personas. Se sentía feliz, pero a la vez triste y no sabía exactamente el por qué.
—Chrona chan, te dejamos para que descanses —Tsubaki hizo una pequeña reverencia y salió, cerrando la puerta detrás suyo. Después de todo, ella ya había visto a la peli rosa.
Chrona asintió para después quedarse mirando la mano con la que acarició los cabellos de Bell. Por un instante pensó en su propia madre. Hacía ya muchísimo tiempo desde que recibiera una caricia por parte suya.
Y, a pesar de ello, tenía sentimientos encontrados con relación a Medusa. Su mirada se perdió a través de la ventana. Desde ahí se podía ver el atardecer.
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Los días pasaron, ya nadie habló sobre lo sucedido y las visitas por parte de Kid y de Marie no se hicieron esperar y aunque ésta última le dijo que podía tomarse todo el tiempo necesario, Chrona decidió regresar al poco tiempo.
Como era costumbre de Marie en días jueves, sirvió una taza de café para ambas.
—Esta vez también hay pastel, lo he comprado en el ASSASSIN, espero que te agrade —Chrona sonrió al pensar en la pequeña Bell.
Marie, sin embargo, parecía estar muy seria y sólo se limitaba a observar su taza.
—Ma-marie sensei ¿le pasa algo? —preguntó Chrona, sintiendo al instante que ella no era la persona más idónea para ofrecer ayuda.
—Chrona, quiero pedirte disculpas. No imaginas lo mal que me he sentido en todo este tiempo.
— ¿Di-disculpas? —dijo sorprendida y sin comprender nada.
—Sí, esa noche, en la que desapareciste, el último lugar en donde estuviste fue aquí. Saliste de mi casa, seguramente asustada por mi comportamiento y…
—N-no fue así Ma-marie sen…
— ¡Claro que sí! No mientas para hacerme sentir mejor Chrona— la profesora apretó el puño que descansaba sobre la mesa y alzó el rostro— Como miembro de Shibusen es inconcebible que no me haya percatado del Huevo de Kishin que estaba siguiéndote, hasta que ya era muy tarde.
— ¿Hu-huevo de Kishin?
—Supongo que Kid te ha hablado algo al respecto.
—La razón de ser del Shibusen —Marie asintió con un movimiento de la cabeza.
—Existe gente que come almas por diferentes razones, esas son llamadas Huevos de Kishin. Son personas que han enloquecido y ya no pueden volver a la normalidad, por lo que son buscadas y cazadas por nosotros. Aunque también existen otras que permanecen por siempre en nuestra lista.
— ¿Otras? —las manos de Chrona sudaron en frío.
—Brujas. Son el enemigo número uno de Shibusen —Chrona sintió como un balde de agua fría en su rostro, como si cayera en un abismo oscuro y sin fondo.
Lo demás que dijo Marie no fue de mayor importancia, de hecho un temblor imparable se apoderó de su cuerpo, mientras la palabra brujas se repetía en su mente una y otra vez.
—Chrona ¿estás bien? Te has puesto pálida —le puso una mano en los hombros, pero al momento de hacer contacto ella gritó.
— ¡NO! —le dio un manotazo, haciéndole a un lado la mano, levantándose de inmediato y sintiendo mucho miedo.
Nunca debes revelar a nadie quién eres en realidad, recordó la advertencia de Medusa. Ahora comprendía lo que ello significaba.
Y no encontró otra cosa para hacer que salir corriendo de ahí.
— ¡Chrona! —llamó Marie, pero era obvio que no se detuvo.
— ¿Qué ha pasado, Marie san? —preguntó Kid, quien parecía estar llegando a penas a fin de acompañar a Chrona de regreso a casa.
La profesora miró con angustia al chico y le explicó brevemente lo sucedido. Ambos salieron a buscarla.
Las pupilas dilatadas de la chica, corriendo a todo lo que daba sus piernas ¡Tenía que salir huyendo de ese lugar! ¡Tenía que… tenía que…!
De pronto su carrera se vio abruptamente interrumpida porque chocó con algo o mejor dicho, con alguien.
—Hasta que te encontré, croac —los ojos de Chrona se abrieron aún más, la visión no era del todo grata pues verla sólo significaba que Medusa estaba ahí.
La peli rosa volteó a ver por todas partes, esperando lo peor.
—Medusa no está aquí ¿quieres calmarte de una vez? —dijo la usuaria de la ranas.
— ¡NO! ¡No, no, no! —gritó una y otra vez. Volver al lado de ellas tampoco era lo que quería. De hecho no estaba segura de lo que deseaba.
— ¡Deja en paz a Chrona! —se escuchó una voz detrás de ellas, a lo que Eruka volteó, reconociendo a…
— ¡El hijo del Shinigami! —chilló la bruja. Estiró la mano al frente— ¡Otama Jackson!
Una esfera de luz comenzó a formarse en medio de Chrona y Eruka, su familiar estaba a punto de aparecer, pero Kid asumió que eso era un ataque, así que aumentó la velocidad de su Beelsebub, derribando a la bruja y enviándola a mitad de la calle. Entonces Kid tomó a Chrona y se la llevó.
Eruka se quitó la falda del vestido de la cara y luego se levantó, observando cómo Kid desaparecía en los cielos con Chrona en los brazos.
—Estúpido Shinigami. Me pregunto por qué la ha defendido.
— ¡Es por aquí! —Eruka volteó, dándose cuenta de que se trataba de varios miembros del Shibusen.
— ¡Maldición! —chilló. Por invocar a su familiar había retirado su protector de alma y ahora sus enemigos la estaban buscando. Se convirtió en una rana y desapareció del lugar.
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— ¡Deja ya de moverte, Chrona! Estás a salvo —dijo Kid mientras trataba de sostenerla, sino lo hacia bien ella caería sin remedio.
Sin embargo ella no podía estar a salvo en ningún lugar. No después de lo que acababa de descubrir ¡Qué haría Kid si llegara a enterarse! La sola idea le horrorizaba.
— ¡Suéltame! —pidió con una mezcla de miedo y de deseo de que la siguiera abrazando, porque a pesar de todo se sentía segura entre sus brazos.
Kid decidió bajar, al instante de aterrizar, la Beelsebub desapareció debajo de sus pies. Sin embargo, él no la soltó.
—Por favor, Chrona, estás a salvo —susurró, rodeándole con sus brazos.
—No… —chilló— No entiendes…
Sintió que él la apretaba aún más y ella desistió de querer zafarse.
—Ellas ya no podrán hacerte daño… nadie podrá hacerte daño. No lo permitiré.
—Kid —dijo con voz triste— ¿Qué pasa si yo… si yo…?
El chico se separó un poco, mirándola a los ojos tratando de saber qué era lo que ella estaba tratando de decirle. Pero toda intención de confesarle la verdad murió en sus labios al verse reflejada en aquellas orbes de miel.
—Yo… —Chrona bajó la mirada ¡No podía decirle que ella era parte de sus enemigas! Entonces pensó que si lo que acababa de decirle era verdad, si él cumplía con su promesa de protegerle, entonces nunca tendría que preocuparse por contarle la verdad. Nunca más una bruja volvería a acercársele.
— ¿Estás mejor? —preguntó el chico al ver que no hacía otra cosa más que mirar al suelo. De respuesta sólo recibió un movimiento afirmativo de la cabeza— Vamos, entonces —dijo, ofreciendo su mano.
—Quiero quedarme un poco más aquí —dijo, dándose cuenta de que se trataba del edificio en donde habían estado antes. Su lugar favorito.
Kid sonrió, parándose al lado de ella y viendo el panorama. No hubo palabras entre ellos, Kid no quería obligarla a hablar y de hecho disfrutaba del silencio. En cuanto a Chrona, lo único que quería en ese momento era observar la luna. Sentía una especial atracción por ella y observarla al lado de la persona que más le importaba lo hacía aún más especial.
De pronto, las campanadas del reloj de la ciudad anunciaron las doce en punto.
—Kid, es media noche —dijo sorprendida. Él sólo sonrió, mirándola —Todos duermen—agregó al darse cuenta de que él parecía no comprender el punto.
El se acomodó de tal forma que quedó de frente, tomándola por los hombros.
—No importa que el mundo entero duerma, nosotros aún estamos despiertos —le respondió y entonces el espacio existente entre ambos fue desapareciendo poco a poco.
En un principio, Chrona no supo cómo lidiar con los labios de Kid sobre los suyos, pero finalmente cerró los ojos…
CONTINUARÁ…
Notas de la autora:
Escuchando el ending de Tasogare otome es como concluyo por el día de hoy (tengo ganas de leer el manga, pero si el anime me dio miedo, no quiero arriesgarme. Soy miedosa ¿qué le puedo hacer? T.T).
¿Y bien? ¿Qué les pareció? ¿Valió la pena esperar por el beso? Dejen sus comentarios, por fas. Y hablando de ello…
Gracias por sus reviews a:Ellie77, DEATH THE MAKENSHI, LyTha Shinigami,
Riku: Nuestros lados sensibles siempre salen a flote al momento de leer. Por eso me encanta tanto hacerlo. Por otro lado, concuerdo en algunas cosas con lo de Medusa, pero quizás algo de tu forma de verla cambie después de leer lo que le seguirá a esto n.n
Matta au!
