¡Perdón por la súper tardanza! Ustedes no se lo meren.
He escrito varias versiones de éste capítulo, pero ninguna me ha convencido. Después de haberlo intentarlo por varios meses y tratando de hacerme un espacio en mi apretada agenda decidí hacer una mezcla de las tres versiones que tenía de esto jajaja.
Así que sin más, ¡al fic!
Disclaimer: SE no me pertenece, ese es de Atsushi Okubo. Así mismo, el nombre del fic responde al de una canción de The Rasmus, por lo demás…
O&o&o&o&
Madness Cap. 7 "Promesas".
Chrona podía sentir una gran calma al lado de Kid, una que jamás había podido experimentar así, abrazada a la espalda del chico, podía encontrar un refugio seguro ¿¡qué importaba que el mundo entero estuviera tras de ella?!… O que fueran enemigos…
Su cuerpo se tensó ante este pensamiento, separando su rostro momentáneamente de la espalda del chico.
— ¿Sigues nerviosa? —preguntó Kid, mostrando el perfil de su rostro al momento de voltear a verla. Como respuesta recibió un movimiento negativo de la cabeza—. Ya casi llegamos —señaló el chico muerte, en medio de una sonrisa.
Cerca se veía ya la mansión en donde él vivía. De sobra está decir que ambos viajaban en la Beelsebub, a través del cielo nocturno. Esta aterrizó suavemente en uno de los balcones y, tras hacerla desaparecer en la palma de su mano, abrió la puerta corrediza y la invitó a pasar. El aroma natural del chico estaba por todas partes, así que Chrona supo de inmediato que se trataba de la habitación de Kid. Cerró los ojos, aspirando el dulce olor.
—Aquí estarás segura. Mientras esté contigo no habrá nada a lo que le puedas temer, Chrona —la chica se volvió, mirándolo.
En ese momento, él parecía tener un brillo especial a su alrededor, no supo si era por la luz de la luna o porque realmente lo poseía. Pero lo cierto era que a los ojos de Chrona él parecía tanto como un dios. Y sus ojos… sus ojos eran como…
—Dos pedazos de sol —dijo la chica.
— ¿Perdón? —preguntó sin entender el comentario.
—Tus ojos. Son como dos pedazos de sol —respondió con ternura, al mismo tiempo en que le sonreía nerviosamente.
Kid sintió una enorme alegría al escuchar eso y no pudo contener el impulso de abrazarla, de rodearla con fuerza y estrecharla con amor. El abrazo de un hombre enamorado.
Sí, ella ya no podía sentir más miedo. Todo dolor y angustia desaparecía estando al lado de él, entre sus brazos y aspirando ese suave y delicioso aroma. Como el de una fresca mañana, justo cuando los rayos, imperceptibles aún, del sol y los últimos de la luna se mezclaban perfectamente.
Ojos dorados como el sol y ojos claros como la luna.
—Quédate conmigo —repitió Kid. Ya lo había dicho antes, en el edificio y por eso Chrona aceptó acompañarlo. Pero, a diferencia de esa vez, Chrona se quedó en silencio y sin hacer nada. Kid se separó entonces, notando cierta incertidumbre en su mirada ¿Estaba yendo demasiado rápido?
Chrona estaba confundida. Sentía cosas raras, nunca antes experimentadas, en su cuerpo. Un hormigueo que se extendía por toda su piel. Calor y humedad. Las manos le sudaban y no sabía cómo lidiar con todo eso.
Kid lo comprendió. No era el momento. Un poco de desilusión se dibujó en su rostro, pero prefirió esperar.
—Debes estar cansada…
—Duerme conmigo —le dijo repentinamente ella, con una inocencia que a él le encantó.
¿Dormir? ¿Era posible hacerlo simplemente, teniéndola tan cerca, respirando su aliento y ceñido a su cintura?
La mano de Kid se alzó tomando uno de los mechones disparejos que caían sobre el rostro, sus dedos resbalaron a través de éste y, al llegar al final, el dorso de su mano acarició la mejilla de la chica.
Debía intentarlo. Sonrió y le besó en la frente, hacerlo en los labios hubiera sido terrible para su voluntad.
—Durmamos, entonces…
Chrona realmente no podía dormir, no así Kid, quien al parecer sólo tocar la almohada había caído en un profundo y tranquilo sueño. Ella lo envidiaba un poco, pero sonreía al ver su expresión dulce. Pegó su frente con la del chico, en medio de una pequeña sonrisa, pero un ruido en el exterior le hizo volver la mirada hacia la ventana. Pronto se dio cuenta que se trataba del viento y su corazón se tranquilizó. Sin embargo, a través de una pequeña rendija que las cortinas hacían, la luz de la luna alcanzaba a colarse y, ella tan afecta a ésta, no pudo reprimir el deseo de levantarse para verla.
Por alguna razón, la luna parecía sonreírle y los propios labios de la peli rosa se curvaron, correspondiéndole. Por lo bajo, empezó a tararear aquella cancioncita que decía escuchar en su cabeza. Se llevó una mano a la altura de su codo y mientras comenzaba a mecer su cuerpo de un lado a otro, un pequeño hilillo de sangre negra resbalaba de su nariz.
Kid se removió sobre el colchón y pronto la luz de la luna que se filtraba por la ventana le hizo despertarse.
— ¿Chrona? —llamó, al momento en que se tallaba el ojo derecho.
Escuchar la voz afectuosa del chico le hizo salir de su trance y, al sentir la nariz un poco húmeda, la frotó con el dedo índice, sin hacer mucho caso de la mancha negra que dejó en el.
— P-perdón, te he despertado —dijo la oji oscura soltando la tela sujetada por su mano y avergonzándose por preocuparlo.
Kid sonrió y se levantó para acercarse hasta donde se encontraba la chica.
— ¿No podías dormir? —él le puso las manos sobre los hombros, a lo que ella se sonrojó y agachó el rostro— ¿Quieres que me vaya a dormir a otra habitación? —preguntó, separándose de ella.
— ¡No! —el imperativo de la chica le sorprendió y acentuó el sonrojo de Chrona. Kid ya no pudo evitar reírse.
—L-lo siento. Es que yo… yo no sé como lidiar con esto —los dedos de sus manos se enroscaban nerviosamente en la tela de la pijama.
Kid se llenó de ternura infinita para con Chrona. Le miró por un instante más antes de ofrecerle la mano.
—Entonces, vamos a dormir —Chrona dudó por un momento, pero finalmente aceptó la mano ofrecida y le acompañó, acomodándose en el regazo de Kid y al sentir la tibieza de su cuerpo su sonrojo se acentuó todavía más. Él respiró hondo y, dándole un beso en la cabeza, volvió a quedarse dormido, esforzándose por ignorar el cosquilleo que llenaba a su piel.
—Te quiero, Kid —dijo tímidamente a lo que él la apretó un poco más. Si tan sólo ella hubiera visto la sonrisa con la que él se quedó dormido.
Pero, ¿el destino permitiría que ambos cumplieran con sus promesas de amor?
O&o&o&o&
Con tanta felicidad pueden olvidarse algunas cosas y eso, precisamente, era lo que les pasó a Kid y a Chrona. Ahora el tumulto en la ciudad era demasiado, y la noticia de que una bruja merodeaba por las calles de Death City y encima la desaparición del propio hijo de Shinigami sama se había regado como pólvora. A decir verdad, de ninguno de los dos se hallaba alguna clase de rastro.
El propio dios de la muerte estaba demasiado preocupado, pero como era de esperarse de un buen líder, él permaneció en el Death Room dirigiendo las operaciones, a pesar de que tenía más deseos de salir y emprender la búsqueda de su hijo. Spirit le miraba de vez en vez, queriendo decir algo que pudiera tranquilizarlo un poco, pero no era capaz de hacerlo a pesar de que comprendía a la perfección su sentir. Después de todo también era padre, no importaba que Maka se empeñara en llevar una mala relación con él.
Justo en ese momento el espejo de la habitación empezó a vibrar, dibujándose en su superficie algo que asemejaba ondas en el agua. El dios oscuro se apresuró a responder al llamado.
— Sido kun ¿has logrado encontrarle? —preguntó preocupado.
—Sí, Shinigami sama —respondió escueto el zombie.
—Él… ¿está bien? —preguntó con un poco de miedo al notar su silencio.
—Sí, Shinigami sama —respondió de igual forma.
— ¿En dónde está? —esta vez su tono de voz fue una mezcla de aprensión y de irritación. Quería saber el paradero de su hijo ¡y ya!
—Estamos seguros de que se encuentra en la Shikeidai.
—En la… —una afirmación monosilábica por parte del profesor. La careta del dios se llenó de una expresión de enojo y sin decir nada más se disponía a salir de la habitación, no sin antes mencionarle a Sid que se uniera al equipo especial en la búsqueda de la bruja vista un día antes.
Spirit, al notar que no se le daba una orden en específico y dado que él era una Death Scythe, decidió acompañar a su Meister.
El dios llegó prontamente a la mansión y, sin hacer uso de los buenos modales y las buenas costumbres entró a la casa derribando la puerta principal. Subió las escaleras prácticamente de un salto y cuando atravesaba el pasillo que conducía a las habitaciones, Spirit trató de detenerlo.
—Shinigami sama, por favor, tranquilícese —el dios sólo le dedicó una mirada rápida, pero lo suficientemente clara para que el peli rojo decidiera no intervenir más en el asunto.
La habitación de Kid se encontraba al final de un largo pasillo, quizá fuera por eso que el chico no escuchara nada del alboroto causado por la entrada de su padre. Shinigami llegó ante la puerta, percatándose de inmediato que el chico no se encontraba sólo. Descubrirlo fue algo que enojó aún más al dios. Pero, sacando autodominio de alguna parte, se limitó a tocar a la puerta y a llamarlo.
A Kid le pareció escuchar que alguien le llamaba, a lo lejos. Sus ojos tardaban en desperezarse, hasta que la clara voz de su padre le llegó a los oídos. Su cerebro reaccionó de inmediato, levantándose de un salto de la cama.
—Shichue —murmuró nervioso. Al parecer apenas recordaba que tanto él como Chrona habían desaparecido después del ataque de la bruja en contra de la chica y que, seguramente, todo el mundo debía estar preocupado por la situación.
Antes de salir de la habitación, echó un vistazo a la cama. Al parecer Chrona seguía dormida, pues seguía envuelta con las cobijas. Sonrió encantado con la visión. Pero al escuchar un: —¡Kid, sales o entro por ti! —le hizo terminar con su ensoñación.
—Shichue —dijo al momento de salir y cerrar la puerta detrás de sí. No pudo decir más, la expresión de su padre lo daba a entender todo. Se limitó a bajar la cabeza. A pesar de que no tenía nada de qué avergonzarse, la situación no era del todo correcta.
—Baja, tenemos que hablar —y el dios dio media vuelta, descendió las escaleras y caminó hasta llegar al estudio de la mansión. Spirit también les siguió.
Shinigami sama observó a su hijo mientras se acercaba hasta el escritorio. Lo amaba tanto y se alegraba de verlo con bien, pero los últimos acontecimientos revelaban que Kid no estaba actuando como se esperaba de él.
—Me parece que la situación está complicándose un poco en estos días, Kid —comenzó a decir Shinigami con seriedad.
—Lo sé —dijo Kid a su padre con un movimiento afirmativo de su cabeza y sin atreverse a alzar el rostro. Al parecer comprendía la gravedad del asunto.
— ¿Lo sabes?— interrogó el dios. La seriedad impregnada en su voz.
—Lo siento —atinó a decir el chico. Shinigami sama soltó un suspiro.
— ¿Haz hablado ya con Chrona? —Kid alzó por primera vez el rostro. No sabía a qué exactamente se refería su padre.
—Respecto a todo lo que ha pasado a su alrededor. Seguimos sin saber nada de ella o del por qué se le encontró en la casa de una bruja —explicó Spirit.
—Estaba secuestrada —aclaró Kid.
Los tres guardaron un silencio incómodo, por lo que el chico muerte retomó la palabra.
—Las brujas siempre se han visto involucradas en cosas raras. No sería extraño que hubieran llevado a Chrona y a otros para algo.
— ¿Y qué hay sobre su reciente desaparición? —Volvió a cuestionar la Death Scythe—. Desaparece todo un día, después de que detectamos un alma con una onda de Huevo de Kishin y cuando se le encuentra lleva las ropas manchadas de negro y de sangre. Después de eso todo rastro del Huevo desapareció. Y justo después de eso, llega una bruja a la ciudad e intenta llevársela.
—Lo sé —repitió Kid— he estado pensando mucho en ello desde ese incidente.
Shinigami sama suspiró.
—Sé que suena demasiado sospechoso, pero tú mismo, shichue, quitaste la vigilancia y hasta le permitiste colaborar con Marie san porque no encontramos ninguna causa que justificara nuestra desconfianza.
—Pero hasta tú mismo lo acabas de decir, Kid kun. No has descartado la posibilidad de que algo está pasando —le dijo el dios.
—Pero yo no dije que desconfiara de ella. Sólo que algo debe de estar pasando con ella. Debe de existir una razón por la que las brujas la están persiguiendo.
—Una razón que desconocemos y que puede llevarnos a muchos problemas —intervino nuevamente Spririt.
—Shichue…—Kid miró a su padre, buscando alguna clase de apoyo por parte de éste, pero el dios permaneció en silencio por algunos instantes. Su cara se mostraba inhabitualmente seria.
—Shibusen y todos nosotros tenemos la obligación de proteger a quien lo necesite. Pero no podemos hacerlo si no sabemos cómo ayudar. Hay muchos cabos sueltos alrededor de Chrona chan —Kid iba a objetar algo, pero un ademán por parte de su padre le hizo callar— Aunque es cierto que no encontramos razones para tomarla como una enemiga, tenemos que descartar cualquier posibilidad. Cualquiera Kid. Y, para ser sinceros, no estás siendo muy objetivo en este asunto.
— ¿Qué quieres decir, shichue?
—A partir de ahora, la OCIS tomará por completo el asunto en sus manos. Chrona chan ya no podrá seguir en casa de Maka chan y creo que sería mejor que tú te mantengas al margen de todo este asunto. (1)
— ¿Qué? ¿Hablas en serio, shichue?
—A las pruebas me remito —Kid bajó el rostro y se mordió un labio—. Como futuro Shinigami tu deber es velar por el equilibrio y bienestar de todos no solamente de una sola persona. Y si la hipótesis de que las brujas están detrás de ella es cierta, creo que dejarla tan expuesta podría agravar la situación.
—Sin dejar de mencionar que es mi hija la que se vería directamente envuelta —completó Spirit.
—Quizás eso lo entienda, ¿pero qué tiene que ver con que me mantenga al margen? Chrona me necesita y yo se lo he prometido ¿no me has enseñado que todas las promesas deben cumplirse, shichue?
—No cuando el hacerlo ponga en peligro a otros. Tu mente debe estar más enfocada en otras cosas. Kid. Por favor, no me hagas prohibirte definitivamente volver a verla —la máscara del dios mostró un ceño de impaciencia.
El joven dios enarcó las cejas, pero aunque molesto, ya no le respondió nada.
—Sólo quiero pedirte algo, shichue.
—Creo que no estás en posición de hacerlo— respondió éste, aunque después de eso el dios guardó silencio y sin hacer algún ademán de retirarse, lo que el chico interpretó como una señal para proseguir.
—Sólo no la lleves a Shibusen, estoy seguro de que eso la asustará.
—Está bien —consintió finalmente—. Ahora ve a buscar a Chrona chan y después de comer algo llévala a casa de Maka chan, ellos también están preocupados.
Kid hizo un ademán de respeto con la cabeza y salió de la estancia. Nunca en su vida había llevado la contra a su padre, pero en ésta ocasión simplemente no podía estar de acuerdo con las decisiones tomadas ¿Pero qué hacer exactamente?
—Sid kun está investigando lo de la aparición de la bruja en la ciudad —dijo el dios una vez solos— y está ocupado siguiendo su rastro ¿puedes tú encargarte del asunto de Chrona chan? No quiero tampoco desconfiar de la chica, pero todo esto comienza a ser muy sospechoso.
—Hablaré con Marie, y comenzaremos a investigar el asunto nosotros mismos— dijo Spirit.
—Se los encargo —el pelirrojo suspiró. Hacia bastante tiempo que él y Marie no hablaban. Desde aquel día que no lo hacían…
O&o&o&o&
Afuera había mucho tumulto, pero no el común de la gente, si no el que provocaba el ir y venir de la OCIS, que desde la tarde noche del día anterior se había desplegado por toda la ciudad a causa de la aparición de Eruka.
Kid simplemente había despertado a Chrona y desayunado juntos, sin que éste dijera gran cosa. A decir verdad, no encontraba qué decirle respecto a la decisión que su padre había tomado ¿Qué iba a pensar ella? ¿Qué la estaba abandonando?
Él frunció el ceño. Nunca lo haría, como tampoco desconfiaría de ella. La miró por un instante, Chrona permanecía con la mirad concentrada en el plato, al parecer sin ninguna clase de apetito, como si de alguna manera ella lo supiera todo.
—Jamás te dejaré. Lo dije anoche y te lo vuelvo a repetir: no permitiré que nadie te haga daño ¿Me escuchaste? —Kid aferró una de las manos de la pelirosa. Ella sólo asintió con un ligero movimiento de la cabeza.
Chrona sabía que algo estaba pasando y tenía un mal presentimiento.
O&o&o&o&
El timbre sonó un par de veces y Marie acudió al llamado. Se sorprendió un poco al ver ante su puerta a su antiguo compañero de generación. Sin poder evitarlo, desvió la mirada hacia el suelo; verle le trajo muchos recuerdos, algunos de ellos no muy gratos.
—Marie ¿podemos hablar? —la mujer se hizo a un lado, permitiendo el paso al peli rojo e invitándolo a sentar con un movimiento de la mano.
—Traeré algo de beber —dijo la profesora y, mientras ella regresaba, Spirit observaba la estancia. No había cambiado mucho en los últimos años, a excepción de la desaparición de las muchas fotografías que antes adornaban las paredes. No era difícil saber el por qué.
Cuando escuchó que la rubia regresaba, volvió la mirada a la mesa de centro y tras dar un escueto 'gracias', dio un sorbo a su bebida.
— ¿Y bien? ¿De qué quieres hablar? —preguntó la chica del parche y, aunque con una media sonrisa, no fue capaz de guardar todos sus sentimientos.
—Será mejor que sea directo. Se trata sobre Chrona.
— ¿Qué puedo decirte al respecto? La chica es inteligente y no creo que tenga nada malo que ocultar —respondió rápida.
—Creemos que pudo haberse encontrado con el candidato a Kishin. Lo que se nos hace imposible de explicar es cómo se libró de él.
—La adrenalina suele hacer que las personas hagan hasta lo imposible cuando se encuentran asustadas. El miedo es bueno. Te mantiene con vida. Es una de las principales enseñanzas del Shibusen.
—Cierto, pero…
—No todos los que merodean por ahí son brujas que tratan de arrebatarnos a las personas que son importantes para nosotros, Spirit —interrumpió la profesora.
—Pero de haber tomado las precauciones necesarias hubiéramos podido evitar algunas cosas —dijo el peli rojo con un dejo de molestia.
—Él se fue porque lo deseó. Nada lo hubiera podido evitar —Spirit se dio cuenta de que Marie eludía mencionar a su antiguo Meister por nombre, como si de sólo hacerlo algo malo pudiera suceder.
Spirit también recordó la razón por la que ellos dos habían evitado hablar durante tanto tiempo: para no recordar cosas tristes y porque ambos, de alguna manera, se sentían culpables. Quizá si hubieran hecho más. Quizá si se hubieran dado cuenta antes. Quizá si…
Ambos se quedaron en silencio. El crujir de los hielos en las bebidas, deshaciéndose, podía incluso escucharse.
—La OCIS se hará cargo de Chrona ¿cierto? —dijo Marie, pero más que una pregunta era una afirmación. Spirit dijo que 'sí' con un movimiento de la cabeza.
—Lo primero será sacarla de casa de Maka. Por petición de Kid no se llevará a Shibusen, así que se le asignará una casa de seguridad.
—Ya veo. Pero supongo que podremos seguir con nuestros proyectos.
—Podrán, sólo es para seguir con las investigaciones y para protección suya.
—Y sin embargo lo dices como si se tratara de una criminal.
—No lo tomes a mal. Sólo son medidas de precaución.
—Está bien, está bien. No cuestionaré las decisiones de Shinigami sama. Pero ya verás que ella no tiene nada malo que ocultar.
—Eso espero. Bien, debo irme —el peli rojo llevó ambas manos a las rodillas y con eso se impulsó para levantarse, cuando pasó al lado de Marie, ésta hizo un comentario que lo sorprendió demasiado.
— ¿Sabes? Chrona chan tiene algo que me hace recordarlo… y no sé por qué.
— ¿Recordarlo? ¿Te refieres a… sempai? —preguntó extrañado. La mirada de Marie se entristeció e hizo un movimiento afirmativo con la cabeza.
Spirit se quedó pensativo, enarcando ligeramente las cejas, pero al ver que su amiga se dirigía hacia la puerta, él la siguió sin decir nada más.
¿Sabes? Chrona chan tiene algo que me hace recordarlo… y no sé por qué.
Recordó Spirit una vez afuera, volviendo la vista hacia la casa que acababa de abandonar. Stein hacía varios años que estaba muerto, esa era la única información que tenían. Lo que había sido de su vida después de abandonar el Shibusen, sólo Medusa lo sabía. De hecho, el paradero de la usuaria de las serpientes era desconocido.
Chrona chan tiene algo que me hace recordarlo…
Spirit enarcó más las cejas y decidió ir con rumbo a casa de su adorada hija. La sola idea le emocionó demasiado.
O&o&o&o&
— ¿Dónde diablos estaban? Estábamos tan preocupados por ustedes —recriminó la chica de las coletas, a lo que ellos, después de un leve sonrojo, sólo atinaron a decir un: 'lo siento'. Tanto Liz como Maka le dieron un golpe a Kid, quien cayó inconciente.
Chrona se apresuró a socorrer al chico. Mirarle ahí tendido le hizo recordar el beso entre ambos. Por un instante sonrió sutilmente y la emoción le llegó de nuevo. Sin embargo, el sentimiento de tristeza y preocupación se hizo presente. Eruka había aparecido y seguramente con ella Medusa. No era como que extrañara a su madre, aunque en el fondo guardaba un extraño lazo con la usuaria de las serpientes.
¿Qué sucedería cuando ellas dieran con su paradero exacto?
Nadie podrá hacerte daño. No lo permitiré.
Había dicho Kid y ella lo creía, sabía que él cumpliría con su palabra —no sólo Kid, también Maka—. Pero, entonces aquí entraba en juego una cuestión más. Cuando Medusa fuera por ella y en todo el enfrentamiento que eso produciría, la verdadera naturaleza de la chica saldría a la luz finalmente y cuando eso pasara…
Chrona se encogió un poco, dejando que, tras el enojo inicial, Liz y Patty se hicieran cargo del chico.
Las brujas son el enemigo número uno de Shibusen.
Las palabras de Marie san vinieron nuevamente a su mente.
Fuera como fuera, por todas partes se encontraba acorralada. Se llevó ambas manos al rostro. En ninguna parte podía estar a salvo. Ni dentro, ni fuera de Death City. Medusa, las brujas, Shibusen e incluso ella misma.
Sus manos comenzaron a temblar, no pudiendo reprimir su llanto.
—Kid —pronunció entre sollozos.
—Chrona, ¿qué tienes? —preguntó Maka—. No tienes de qué preocuparte, él se repondrá ¿ves? —dijo al momento en que Kid se levantaba sólo para empezar a regañar a la mayor de las Thompson por lo sucedido.
Maka la abrazó, en tanto acariciaba los cabellos rosados y aquella no paraba de llorar. Soul se limitaba a mirar la escena desde el umbral de la estancia. Sin embargo, sus ojos rojizos demostraban que algo le preocupaba. La rubia condujo a su amiga hasta su habitación.
— ¿Qué pasa, viejo? —preguntó Soul repentinamente. La mirada de Kid se endureció y sus armas le imitaron la seriedad.
—Se los diré en cuanto regrese Maka.
Soul volteó hacia su derecha al escuchar que una puerta se cerraba y luego los pasos característicos de su pareja.
— ¿Está mejor? —preguntó el chico, siguiendo con la mirada a la rubia.
—La pobrecilla apenas ha podido dejar de llorar. Ha dicho algunas cosas sin sentido —Maka se sentó en una de las orillas del sofá y subió los pies para flexionar las piernas.
— ¿Qué cosas?
—Dice que es su culpa y que no estará a salvo en ninguna parte —les contó en medio de un suspiro.
—Me parece que no son cosas tan sin sentido. Maka, creo que ella nos está ocultando algo —la rubia se le quedó mirando, a lo que él agregó—: Creo que encontrarla en aquella casa no fue mera coincidencia.
—Deja de decir disparates, ¡Hey, Kid, dile algo!
—Shichue ha decido que la OCIS intervenga en el asunto. Como medidas precautorias, dijo.
— ¿Qué?
—La sacarán de tu casa, seguramente hoy.
— ¿La están acusando de algo? —Soul se levantó, parándose al lado de la chica.
—No exactamente, pero sospechan de que tiene algo que ver con la bruja que apareció en la ciudad, la cual por cierto no han podido encontrar.
— ¿Quieres que hagamos algo? ¿Tienes algún plan?
—A decir verdad, tengo muchas cosas en mente, pero tampoco quiero que Chrona se vea afectada. Creo que lo mejor será que dejemos que las cosas sigan su curso.
—Pero, Kid…
—Ya arreglaremos esta situación, por el momento sólo es necesario que ella sepa que cuenta con nuestro apoyo y total confianza.
Justo en ese momento, alguien llamó a la puerta y Soul fue a abrir. Se trataba de cierto peli rojo con aire de gigoló.
—Kid, creo que ya llegaron —dijo Soul. La rubia, de por sí no muy afecta a ver a su padre, le miró con cierto recelo.
— ¡Mi Maka chan! ¿Cómo estás? —él extendió los brazos.
— ¿A dónde llevaran a Chrona? —preguntó secamente.
—Sigues igual de fría con papá —dijo con aire de tristeza.
De repente escucharon un grito. Se trataba de Chrona.
Ahí, parado en medio del departamento de Maka, se hallaba la misma persona que aparecía al lado de su padre en aquella fotografía abandonada…
CONTINUARÁ…
(1)OCIS: Oficina Central de Investigación de Shibusen.
Notas de la autora:
No mucho que comentar, salvo que seguiré con la historia.
Gracias a quienes me siguen y por sus comentarios.
Matta au!
