Hace frío y el cielo está nublado ¿qué se le puede hacer? ¡Nada como tomar una taza de café y escribir un poco! ¿O no?

Disclaimer: Soul Eater no me pertenece ese es de Atsushi Okubo, en tanto que el nombre de esta historia corresponde a una canción de The Rasmus.

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Madness Cap. 8 "Medusa".

El suelo de lo que en algún momento fue un laboratorio estaba lleno de los cristales de los tubos de ensayo y de los matraces hechos añicos.

—El laboratorio de papá está roto —dijo Chrona alzando un pedazo grande de vidrio, pero lo soltó de inmediato al sentir el dolor de una cortada. Por un momento vio la sangre gotear y esto pareció fascinarle, tanto como a un niño le fascinan las golosinas. Siguió con la mirada la trayectoria de una de las gotas, hasta que ésta cayó al suelo.

El eco hizo que el sonido se repitiera una y otra vez, extendiéndose a través de todo su cuerpo. Cuando volvió la vista a sus manos éstas se encontraban llenas de sangre, una sangre que no era la suya.

Asustada dio un par de pasos hacia atrás, pero tropezó. La sangre encharcada le salpicó el rostro, asustándola más. Quiso gritar pero un nudo en su garganta se lo impidió, entones se levantó y echó a correr hasta divisar un punto de luz. Corrió y corrió hasta allá y un resplandor le cegó la vista. Ahí encontró a su mamá y sintió alivio. Trató de abrazarse a ella, pero ésta la rechazó.

—Asesina —la llamó y Chrona se paró en seco y ella sólo atinó a negar con la cabeza, llevándose los dedos índice y medio a los labios.

Los ojos oscuros de Chrona se fijaron a un lado. El cuerpo inerte de su papá cubierto de sangre. Su mirada de inmediato se tornó clara…

Un grito rasgó la noche y la puerta de la habitación de Chrona se abrió de inmediato.

— ¡Chrona, por dios! ¿Qué te sucede? —los brazos cariñosos de Maka la rodearon de inmediato.

—Fue un sueño, fue un sueño, un sueño —repetía una y otra vez la peli rosa, meciéndose un poco hacia delante y hacia atrás.

—Shh, calma, tranquila —la voz suave de la rubia la arrullaba, al momento en que le alisaba los cabellos.

Chrona entonces comenzó a llorar ruidosamente, aferrándose al brazo derecho de su amiga y sin poder dejar de temblar.

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Kid y Spirit se detuvieron en una de las esquinas de la ciudad, a unos cuantos pasos atrás venían Liz y Patty.

—Muchas gracias por esperar un día más para trasladar a Chrona, Spirit San.

El peli rojo soltó un suspiro.

—Sí, bueno, creo que no había mucha opción —respondió la Death Scythe, recordando que después de que la chica lo miró gritó para después desmayarse—. Por el momento tengo que irme y ustedes deberían hacer lo mismo, en unos minutos más comenzará el toque de queda que se ha impuesto desde la aparición de esa bruja.

Los tres jóvenes hicieron un gesto de despedida y se marcharon. Spirit miró el cielo, notando la luna de color rojo y por alguna extraña razón aquello le llenó de una sensación de inquietud, como si algo estuviera a punto de suceder.

—Será mejor que me apresure a dar mi informe a Shinigami sama.

El peli rojo tomó el camino que lo llevaría al Shibusen, sin percatarse de que desde una de las esquinas contrarias una pequeña rana lo observaba.

— ¿Estás segura de querer hacer esto, Medusa?

Hazlo, escuchó en su mente la voz de la usuaria de las serpientes.

—Claro, como no es a ti a quien van a perseguir —refunfuñó la rana para después soltar el aire contenido en una pequeña nubecilla de vapor. La rana cerró los ojos para entonces retomar su forma humana.

Spirit sintió de inmediato la presencia mágica de Eruka por ser quien más cerca se encontraba, después Kid y después todos los demás.

—Bien, mi querido Otama… ¡Manos a la obra! —Eruka subió a su familiar sosteniendo dos bombas en forma de renacuajos negros en cada una de las manos, lazándolas al primer objetivo que se le presentara.

Esa parte de la ciudad retumbó por las primeras explosiones, viéndose el humo a varias calles a la redonda.

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Las manos de Medusa comenzaron a sudar tan sólo poner un pie dentro de la ciudad, una ciudad prohibida para ella. También las serpientes que anidaban dentro de su cuerpo comenzaron a removerse, como presintiendo algo. En realidad, no era nada… sólo que volvía a donde todo comenzó. Sí, porque a sus ojos todo había comenzado allí y no donde Stein comenzaba a contar. Sonrió, maliciosa como sólo ella sabía hacerlo. Lo hizo porque era gracioso que ni en eso eran capaces de ponerse de acuerdo. Siempre tan diferentes y, a la vez, tan iguales ¿Es que, acaso, alguien puede ser capaz de entender el destino? Tan caprichoso que a veces parece ser un niño.

Baka shonen…

Medusa bajó el rostro, arropado por su capucha negra y aprovechando las sombras que le cubrían se permitió reflejar en sus ojos un poco de aquella nostalgia. Su joven tonto ya no se encontraba más en esa ciudad, ni en esa ni en ninguna más. Él estaba muerto.

Apretó los puños. Si quería sacar a Chrona de ese lugar tenía que darse prisa antes de que alguien se topara con ella y pudiera reconocerla. Miró el humo que ascendía al cielo. Parecía que Eruka estaba disfrutando del trabajo a pesar de todo. Dio media vuelta y emprendió su camino.

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— ¿Kid, qué estamos haciendo? La bruja se encuentra hacia la otra dirección —reprendió Liz en modo arma. Su Técnico las había tomado y, tras sacar a la Beelsebub, se dirigió a casa de Maka.

—Que se hagan cargo los demás de ella. Tenemos que asegurarnos de que Chrona se encuentre con bien —respondió el joven dios.

No puedo permitir que la encuentre, pensó.

Al llegar a la casa de sus amigos, subió corriendo las escaleras, llamándolos. En la puerta se encontró con Maka esperándolo.

—Es la misma bruja que quería llevarse a Chrona el otro día ¿verdad? —preguntó la chica en cuanto lo vio.

—Tenemos que llevarnos a Chrona a un lugar seguro —respondió Kid.

—Sí, pero Chrona…

— ¿Qué pasa con ella? ¿Dónde está? ¡Maka!

—Está en su habitación —antes de que pudiera decir algo más el chico muerte corrió hasta el lugar, encontrándola sentada en un rincón del cuarto con la cara apoyada en las rodillas y cubierta por sus brazos.

Kid buscó la mirada de la rubia, interrogándola en silencio.

—Ha estado así desde que despertó. Creo que tuvo una pesadilla, pero no ha querido hablar.

—Chrona —le llamó el chico suavemente, pero ésta pareció no escucharlo. Él se le acercó— Chrona ¿estás bien?

Trató de tocarla, pero la peli rosa le dio un manotazo.

— ¡Déjame! ¡No me toques! —al momento se levantó blandiendo su brazo derecho como si se tratase de una espada, en uno de los movimientos alcanzó a rasguñar al chico en la mejilla.

— ¡Kid! —las hermanas Thompson retomaron su forma humana, protegiendo con sus brazos al Técnico.

El color claro de los ojos de Chrona desapareció, oscureciéndose de inmediato. Pareció reconocer al chico, a todos en realidad, pero no dijo nada. Simplemente su respiración agitada se dejó escuchar.

— ¿Qué es lo que te…? —Liz comenzó a hablar, pero Kid alzó una mano y la rubia guardó silencio.

— ¿Chrona? —llamó el chico muerte. Ni Soul ni Maka encontraban qué decir en ese momento.

—Yo… —la peli rosa bajó la mirada, llevándose la mano izquierda a la altura del codo derecho. Su cuerpo estaba temblando, el recuerdo de la pesadilla le seguía afectando y su mente no era capaz de procesar lo que hacía.

—Estás asustada, Chrona. Ven con nosotros, te llevaremos a un lugar seguro para protegerte—invitó Maka, quien finalmente salía ya de la sorpresa inicial.

La peli rosa la miró con aire ausente. A sus amigos les hizo recordar aquella primera vez en que la encontraron y rescataron de su encierro.

— ¿Proteger-me? —balbuceó.

—Sí, lo haremos todos —la rubia extendió la mano y tras dudarlo por un instante más, aceptó la invitación.

Al poco rato, el grupo de amigos corría a través de los callejones de la ciudad.

Estoy segura de que esto es una locura, dijo Liz en modo arma.

¿Entonces sugieres que entreguemos a Chrona a esa bruja?, le respondió su hermana menor.

No, tampoco. Pero deberíamos de acudir con Shinigami sama en vez de tomar este asunto en nuestras propias manos.

—No hay tiempo para eso. Además estoy seguro de que el enemigo se imaginará que llevaremos a Chrona a Shibusen, por eso haremos lo contrario —explicó Kid.

Eso era cierto, pero también lo era el hecho de que deseaba ocultar a la chica de su propio padre por algún tiempo, al menos hasta que lograra convencerlo totalmente de su inocencia.

— ¿Hacia dónde vamos exactamente, Kid? —preguntó Maka ya con las piernas entumecidas de tanto correr.

—A las afueras de la ciudad, cruzaremos el cementerio y ahí encontraremos un lugar en donde escondernos temporalmente.

¿Cru-cruzar el cementerio, dijiste?, balbuceó Liz

—Sí —respondió con firmeza el chico muerte. La rubia tragó saliva fuertemente.

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Sus dedos fríos levantaron el interruptor de la habitación. Al ser iluminada su corazón dio un vuelco que le provocó un hueco en el estómago, como de vértigo. Por un instante le pareció reconocer la figura alta y delgada de Stein, sentada frente al escritorio.

—Stein —escuchó su propia voz decir, pero no era la del presente sino la de sus recuerdos.

Una Medusa del pasado se recargó en la orilla del escritorio y el profesor apartó la mirada del monitor para levantarse y rodearle las caderas con las manos. La bruja sonrió e hizo un ademán con la cabeza, hacia la entrada de la habitación, como señalando a su yo del presente y ésta se tratara de un mirón.

Stein volteó y se separó de la mujer, dirigiéndose a la puerta para cerrarla. La Medusa del presente cerró los ojos al ser atravesada por el recuerdo fantasmagórico del científico, al abrirlos nuevamente se encontró con que la lámpara del lugar se había fundido. Ya no había más fantasmas. Sólo recuerdos en su mente.

Un ruido en el exterior le hizo reaccionar ¿Acaso la habían encontrado? Salió de la habitación y se quedó de pie en uno de los pasillos al lado de una de las ventanas. Desde ahí fue capaz de divisar unas sombras.

—Aquí. Esa casa ha estado abandonada por mucho tiempo —dijo una voz. Seguramente se trataba de un chico.

— ¿Estás seguro, Kid? —la voz de una chica.

Los ojos de Medusa se entrecerraron al ver al que encabezaba el grupo. Por la vestimenta y las insignias lo reconocía como el hijo del Shinigami. Detrás de él venía una chica rubia de coletas que sostenía una Death Scythe en una mano, mientras que con la otra mano guiaba a Chrona.

Medusa sonrió. Jamás pensó que su inusual melancolía la llevara a tener éxito. Se preparó para hacer algo a fin de arrebatarles a su hija.

—Chrona —dijo Kid al momento de ponerle las manos en los hombros—, aquí estarás a salvo. En este lugar es donde te protegeré. Lo juro.

Maka le dio un pequeño golpe en la cabeza al chico.

—La protegeremos ¿Qué, no contamos nosotros?

Medusa reparó en las miradas que intercambiaban su hija y el shinigami. Recordó el desconcierto que el informe de Eruka provocó en ella al decirle que ese mismo chico había interferido a favor de Chrona. Ahora parecía comprender el por qué.

Él estaba enamorado de ella. El mismo Shinigami que estaba destinado a morir a manos de una bruja.

Las cejas de Medusa se arquearon. Llevarse a Chrona por la fuerza en esos momentos no parecía ser una muy buena idea. Se deslizó suavemente por la pared y en cuanto los escuchó entrar a la casa, salió por la puerta trasera. Si quería sacar a Chrona de la ciudad tenía que ser por la misma mano de quien la amaba.

Con ese pensamiento se alejó y se dirigió al centro de la ciudad.

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—Shinigami sama —llamó la Death Scythe, alcanzándolo en uno de los pasillos del Shibusen—. Informándole que por el momento no fue posible trasladar a Chrona a la casa de seguridad, por cuestiones de salud. Pero hemos tenido éxito en capturar a la bruja que se infiltro en Death City.

—Muy buen trabajo, Spirit kun

—Dentro de poco comenzarán los interrogatorios y quizá usted debería de estar presente.

—Y pensar que probablemente lo que encontremos no sea mucho de mi agrado.

—Pues tendrás que acostumbrarte a la idea, Shinigami —escucharon una voz retumbar en las paredes blancas del recinto.

— ¿Quién eres? ¡Muéstrate! —el peli rojo se puso delante del dios. Un pie salió detrás de una de las columnas y después se dejó al descubierto la dueña.

— ¡Medusa! —dijeron los dos al mismo tiempo.

—Sí, a mí también me da gusto verlos de nuevo —respondió sarcástica.

—Así que todo esto ha sido obra tuya —habló el dios de la muerte.

—Una pequeña distracción a fin de poder entrar a tu ciudad.

— ¿Y qué es lo que quieres esta vez, Medusa? ¿No ha sido suficiente con lo que te llevaste la última vez que estuviste aquí? —espetó Spirit.

—Je, suenas como mujer despechada. Eso lo podría comprender de… ella —la mirada de la bruja se sesgó retorcida, hiriente y malévola.

— ¡Eres como una serpiente!

—Como las muchas que habitan en mí.

— ¡Basta! ¿Te has dejado al descubierto sólo para decirnos que vienes detrás de Chrona chan? —ésta vez el que habló fue el dios— Déjame decirte que ella no está aquí y que has cometido un error al atreverte a entrar directamente al Shibusen. El lugar está lleno de agentes.

— Sí y no —respondió Medusa usando una Vector como asiento.

— ¿Qué quieres decir? Déjate de juegos que no estás en posición —dijo Spirit.

—Sí, ya sé que ella no se encuentra aquí y no, no he cometido un error al entrar a Shibusen, pues lo he hecho a propósito.

—Habla claro, Medusa, antes de que te mate o quizá te entregue a Mabaa, después de todo también eres buscada por las tuyas —amenazó el dios.

—Antes de que lo hagas quiero traerte a la mente aquella vieja profecía de Mabaa. No creo que la hayas olvidado, Shinigami —aún no terminaba de hablar cuando el dios arremetió en su contra y la estrelló contra la pared.

— ¿¡Me estás diciendo que has venido a cumplirla?! Debería de matarte justo en este momento, maldita.

—Al contrario, Shinigami. He venido a salvar la vida de tu hijo —dijo Medusa levantándose con dolor en el cuerpo—. La vida del tuyo a cambio de la de mi hija.

— ¿Qué? —dijeron los dos miembros del Shibusen.

— Chrona Gorgon. Mi hija… y la de Franken Stein…

CONTINUARÁ…

Notas de la autora:

Escuchando el OST de Death Note, bastante inspirador para esta última parte del capítulo ¿Qué les ha parecido? Parece ser que nos acercamos al final de la primera parte, eso quiere decir que esta bizarra historia será un poco larga ¡Dioses oscuros!

Por otro lado, decirles que también hoy actualizo Kuragehime, el spin-off de este fic y en el que trato de contar la oscura historia de SteinxMedusa.

Gracias a: LiTha Shinigami, Kure-D, Ellie77, LAUTAXUR, riku por sus reviews.

Matta au!