Hola de nuevo, aquí les traigo un nuevo capítulo que los disfruten.
Un momento después de que Caroline y Bonnie se fueron, los hermanos Salvatore comenzaron a rebuscar en la nevera los pocos alimentos que almacenaban en la casa.
Stefan estaba tan concentrado leyendo una receta de sopa enlatado que no vio al hermano mayor acercarse lentamente.
- ¡Hey! - grito Damon.
- ¡Damon! - salto asustado. Vio a su hermano reír a carcajada.
- Pareces una abuela concentrado en esa lata - dijo el todavía riendo.
- Lo siento mucho pero alguien tiene que alimentar a esas niñas - se cruzo de brazos serio.
Damon solo negó.
- Bien - se rindió - Que tienes ahí.
- Sopa de atún.
- ¿Enserio? - puso cara de asco - Stefan los niños no comen sopa a menos que estén enfermos. Algunas veces los humanos no viven las delicias de la vida y pasan comiendo esas porquerías - se estremeció de asco.
- Y entonces porque están aquí, no creo que para decorar la casa - dijo alzando las cejas - Elena compro estas cosas Damon.
- Si lo compro, pero para Ric que si no mal lo recuerdo no sabe cocinar y pasa la mayoría del tiempo por aquí - dijo sonriendo de lado.
Stefan estaba molesto que Damon supiera de estas cosas de su novia y el no. En cualquier otra circunstancias ya saltaría por el cuello del Salvatore mayor pero en este momento se necesitaban uno al otro para cuidar de las chicas y con esa paciencia decidió estar quieto aunque el dudaba que Damon aprovecharía cada momento para burlarse de él.
Todo por Elena y la pequeña Katherine se dijo y sus propios pensamientos lo sorprendieron ¿Pequeña Katherine? Dudo incrédulo ¿desde cuándo se importaba tanto por ella? ¿Era acaso eso posible? Stefan pensó. Pero la verdad es que realmente estaba preocupado por la chica no sabía si es porque su pequeño ser le había conmovido tanto o que viera esa sonrisa que en la actual vampira ya no se veía de las muchas capas de dolor y odio que la chica poseía. Esa sonrisa real y risueña que a él le llego a recordar su vida humano cuando la conoció, y esa chispa lo enamoró como un loco.
Damon se aclaro la garganta al ver la triste mirada melancólico de su hermano despertándolo de la ensoñación.
- Como he dicho solo hay frutas, dos cajas de cereal y…- miro la caja de leche - la leche termino. Realmente necesitamos ir a la tienda pero no sé si llevarnos a esas dos - apunto a las niñas que jugaban en la sala.
Stefan puso los ojos.
- Es obvio que tenemos que llevarlas no podemos dejarlas sola, o uno puede ir y el otro se queda.
- Ni hablar me quedo aquí con ellas, mejor vayamos todos y nos ahorramos más tiempo.
- Esta bien - Stefan agarro un bloc de notas y un lápiz y comenzó a escribir lo que faltaba.
Damon miro a la hoja en blanco además de la leche escrita con la perfecta caligrafía de Stefan.
Los dos se quedaron pensando por más de un largo minuto.
- Me rindo, ¿qué es lo que se supone que hay que comprar? - dijo Stefan.
- No fui yo el que me he estado pasado de un adolescente humano todo este tiempo - Damon alzo las manos.
- ¿Y que se supone que eso quiere decir?
- Que yo hermanito no se que comen los niños humanos, pero tú debes haber sabido algo además de estar babeando por las piernas de Elena ¿no es así? - alzo las cejas juguetón picando al hermano menor.
El chico solo negó molesto. Hasta que algo se le ocurrió.
- ¡Claro las comidas de Elena! - sus ojos brillaron como si un gran secreto fuera descubierto. Damon solo rodo los ojos.
- Se de la A a la Z las cosas que ella come - un puchero alegre se le formo.
- Mejor para todos - comento Stefan evitando otro molesto momento con su hermano ya que el poco sabia de las comidas que la chica comía, además de que eso lo confundió. Damon siempre le decía que eran vampiros y que no debía preocuparse por cosas mundanas además de la sangre que necesitaban pero al parecer su hermano sabía todo de los humanos o mejor dicho todo de Elena hasta las cosas que ni el llega a imaginar.
Damon ajeno a esos pensamientos comenzó a decir las comidas que Elena consumía y lo que llevaban cada alimento por lo que en unos cinco minutos el bloc se lleno de todo tipo de cosas que comprar. Estaban tan distraídos discutiendo la comida que harían en el almuerzo que no se dieron cuenta que las niñas ya no estaban en la sala.
Elena estaba peinando los rizos de Katherine mientras que la otra niña jugueteaba con la ropita de las barbies.
- Ay Lena eso dele mucho - se quejo cuando Elena tironeo el peine con un mechón enredado.
- Lo chento pelo malo - dijo apuntando a los rizos de la niña.
Ella solo hizo un mohín adorable.
- Etoy aburrida.
- ¡Vamo a jugar! - salto Elena feliz.
- Siii - chillo Katherine aplaudiendo.
Las dos niñas comenzaron a pasearse por el lugar buscando cosas para jugar.
- Katy vamo a buscal aliba - saltando en los escalones apunto hacia las habitaciones Elena.
Katherine se junto a Elena y juntas con risitas alegres comenzaron a saltar subiendo en los escalones.
Las dos llegaron y vieron muchas puertas. Intentaron abrir, y molestas se dieron cuenta que casi todas estaban cerradas. Katherine ya estaba con la mano a la perilla de la puerta derecha cuando Elena se recordó.
- No Katy e de Damyn, no mas enojal a Damyn.
- Yo quelo ver Lena - se cruzo de brazos.
- No, vamo ver otla, ben.
Y se fue a abrir de la izquierda, poco sabían ellas que era la habitación de Stefan para las dos era más como abrir las puertas de un museo en el que podían tocar de todo.
Las dos curiosas miraron las cosas más raras que una habitación tendría. Katherine se rio al ver una estatua de una mujer que posaba de una forma sexy pero triste, ella lo imito mirando desde su hombro a Elena y su manito derecha en la cadera, Elena se echo a reír.
Elena vio un niño mirando la lluvia triste ella lo imito y fue el turno de Katherine a reír de ella. Las dos continuaron fascinadas mirando las cosas más extrañas para ellas.
Elena había encontrado sobre el escritorio el diario de Stefan y comenzó a garabatear en ella feliz sentada en el piso mientras que Katherine encontró un libro llenos de dibujos de monstruos un poco con miedo comenzó a hojear y llamo a su doble.
- Lena ven.
La otra dejo el diario de nuevo en su lugar y corrió hacia Katherine se sentó al lado para ver juntas. Katherine lentamente examino cada dibujo mientras que Elena con miedo los veía ocultándose cada poco en el hombro de la chica temblando, cuando llegaron a ver a un chico con colmillos y los ojos con venitas Elena sollozo recordando su encuentro con Stefan. Katherine soltó el libro y abrazo a la chica también con miedo.
- No llore Lena ticho no va a venil aquí.
- ¡Ticho, ticho! ¡Stefy!
Katherine arrugo el ceño.
- Stefy no e ticho Lena.
Elena sollozo con miedo.
- Si e ticho, quele mi moldel Katy.
- ¡No e no! - grito molesta ahora Katherine.
- Que e sii - intento convencer Elena.
La otra solo negó terca, no creía que su ''Stefy'' fuera un bicho malo para morder a su prima Elena. Ella cree que las van a cuidar bien y no asustarlas como monstruos.
Además Stefy olía bien y le daba besos y abrazos, ella no quería que Stefy le regalara besos y abrazos a Lena también.
Porque Stefy es lindo y ella se casaría con él cuando sea grande, y Stefy la esperaría es por eso que ella está muy molesta con Lena al decir de su Stefy que es bicho malo. Ella no quiere eso.
- Mentila, Stefy e beno y lindo - Katherine defendió al chico.
- No Katy…
- Tu e mala Lena - dijo empujando a la niña con enojo - Mala, mala.
- ¡No! - le grito Elena empujándola también.
Katherine salto por ella agarrándole de los pelos, Elena grito de dolor y alcanzo también el pelo de Katherine. Las dos niñas lloraban y tiraban de los pelos de la otra, chocando con un jarrón que se rompió en pedazos se quedaron quietas y mirando los restos del jarrón con miedo. Las dos se miraron molestas.
- Fue tu cupa - Katherine apunto a Elena.
- No. Fue pol tu cupa Katy ahola Ticho va a venil pol nosotas - grito a la niña.
Katherine volvió a agarrar el pelo de Elena comenzando de nuevo la pelea.
- Tu cupa, tu cupa, tu cupa - grito Katherine irritada.
En un momento las dos fueron separadas por dos brazos fuertes y musculosos. Katherine seguía pateando y gritando, intentando alcanzar a Elena.
Damon acuno a Elena que lloraba, tirando fuego por los ojos mirando a una rabiosa Katherine. La niña seguía tironeando para alcanzar algo de Elena con sus manos.
- Hey gata, aparta sus sucias manos de Elena - advirtió Damon con un dedo.
Katherine al escucharlo dejo de luchar y se dio la vuelta en los brazos de Stefan mirándolo.
- ¡Stefy! Lena e mala dice que tu e ticho, e mentila ¿verdad Stefy? - sus ojos llenos de lagrimas.
Stefan no sabía que decir mirando a Damon por ayuda.
- Uh… mira nadie aquí es bicho ¿Está bien?
-Si, Lena e mentilosa - apunto a la otra niña.
- No - dijo la otra indignada - ¡El me quele moldel Damyn! - apunto a Stefan - El e ticho, ticho - dijo apuntando al piso donde dejaron el libro abierto con el chico con los colmillos expuestos.
Tanto Damon y Stefan se quedaron pálidos. ¿Cuándo es que ellas habían entrado aquí y ver esas cosas? Los dos se maldijeron al ser tan desatentos con las niñas. Elena ahora sabia que Stefan no era un chico normal sino un chico de la noche, un monstruo como lo decían.
Intentaron buscar una escusa patética con la que convencer a un niño que lo que veía no era real sino un producto de la imaginación eso sería más fácil si no vieran esos dibujos llenos de cosas sobrenaturales.
De pronto a Damon se le ocurrió algo.
- Mira Elena - dijo intentando que la niña lo viera y dejara de llorar - Lo que viste no es lo que viste… - ella lo miro confusa - quiero decir… ah si aquí mi hermano Stefan trabaja con maquillaje como las chicas - se mordió la lengua para no reír, Stefan solo sacudió la cabeza incrédulo - bueno tu ya viste como las chicas grandes se ponen muchos maquillajes para ser más bonitas de lo que ya son, como tu - Elena ladeo la cabeza sonriendo, Stefan se movió inquieto al escuchar a su hermano hablar así con Elena - Y aquí mi hermano lo hace al revés el crea maquillaje para halloween y para poder asustar mas a los niños - le empezó a hacer cosquillas, Elena se rio feliz - es por eso que él tiene esos dibujos - apunto al piso - Ese es su trabajo, asustar a la gente - miro a su hermano con ese tono de verdad, el solo le devolvió la mirada incómodo.
- No me tienes que tener miedo Elena - miro esperanzado a la niña, el solo quería la atención de la chica igual siendo un bebé le molestaba saber que Elena prefería a su hermano, ella era su amor no él de Damon - Yo no te hare daño.
La niña le miro a los ojos, vio la tristeza en ellos y decidió no tenerle tanto miedo, pero aun no confiaba en el del todo, ella le asintió y sonrió.
- ¿Puedo darte un abrazo? - dijo bajito a ella.
Ella miro a Damon, el asintió en acuerdo. Stefan rápidamente soltó a Katherine y alzo a Elena, con un poco de miedo rodeo su cuello y lo abrazo. Stefan sonriendo apretó a Elena y le acaricio el pelo, la niña se relajo y sonrió.
Katherine con un puchero veía el intercambio de abrazos a Elena, ella estaba molesta por ser dejada a un lado por Stefan.
Ella celosa tironeo del pantalón de Stefan. El chico abajo la mirada para ver un pucherito Katherine alzando sus brazos. El se rio y alzo a Katherine a un lado y a Elena del otro. Katherine sonrío con malicia triunfante a Elena que esta le saco la lengua desde la espalda de Stefan.
Después de una disculpa y dar abrazos las niñas volvieron a ser las mismas amigas antes de la pelea y así todos se encaminaron a la tienda.
Lo que no sabían era que tanto las dos habían marcado territorio. Katherine se volvió al extremo celosa de Stefan, cada vez que veía a Elena tirando de la mano del chico, ella se acercaba inocentemente a pedir algo para espantar a la otra niña. Lo mismo pasaba de Elena pero con Damon cada vez que su doble molestaba de los nervios a Damon ella se encargaba de alzar sus manitos para subir en los brazos del chico y el con mucho gusto cumplía los caprichos de la niña.
Las cosas no mejoraron muchos para los hermanos en la tienda ya que las niñas le ponían de los nervios. Comenzaron bien recogiendo las cosas que anotaron pero cuando la lista ni había alcanzado la mitad. La pequeña Katherine se empezó a quejar de que las piernas y el trasero le dolían de estar sentada dentro del carrito donde los alimentos se llenaban. Si no fuera por la ironía de la situación Damon ya se reiría de que Katherine Pierce se quejaba porque el trasero le dolió de estar sentada por cinco minutos simplemente se mordió los labios he ignoro a la chica. Stefan volvió después de mirar más de un minuto un paquete de pastas que tenia la caja llena de ardillitas y conejitos Damon se tuvo que morder más fuerte la lengua y no dejar escapar un comentario sarcástico.
Katherine seguía quejándose de dolor, vio como su hermano dudaba en bajar a la niña o dejarla seguir donde estaba pero su culpa pudo más y después de una advertencia desdeñosa de Damon en no seguir a la pequeña terror donde quiera que intentara ir, bajo a la pequeña.
No tardo mucho tiempo para que Katherine hiciera notar su presencia a toda la tienda, comenzó a saltar y a correr metiendo cada cosa en el carrito, Stefan intento tranquilizarla pero fue a peor riendo y corriendo echar cada cosa que encontró en el camino para que Stefan no le alcanzara, los dos hermanos estaban tan absorto en recoger las cosas que la niña tiro a ellos que no se dieron cuenta que Katherine había entrado en otra sección de golosinas para niños. Para Katherine era la gloria y el cielo, mil colores y sabores en la que podía degustar su pequeña mente inocente le pedía a gritos comer cuanto a la panza se llenara, con un grito emocionado abrió unas bolsitas llenas de bolitas de goma de mascar y los comió feliz. Damon frustrado bajo a Elena para poder juntar más rápido las cosas que están por el piso no se dio cuenta de su error hasta que los pies de la niña toco el piso y como bala corrió detrás de su doble.
- Oh, oh - murmuro pasándose las manos por la cara.
- ¡Damon! - grito Stefan corriendo detrás de las niñas.
El le siguió y lo que encontró a la otra parte de la sección, le dio ganas de que la tierra le tragara o que no fuera confundido al conocer a esos monstruitos comilones. Tanto Katherine y Elena se tiraban goma de mascar riendo felices, la mayoría de las bolsitas de chocolate y demás dulces esparcido por el suelo, algunos niños traviesos se habían unido a la batalla y se tiraban bolitas de goma multicolores. Vio unas de las madres con enojo tironeaba de su hijo para sacarlo de allí y fallando caer al suelo solo para ser la risa de los niños y ser el nuevo objetivo de los niños y caer por ella una lluvia de bolitas azucarados, la señora grito frustrada cubriéndose con el bolso del ataque de los monstruos.
El gerente del local no tardo en hacer presencia y como un loco grito a pagar todo el desastre que habían causado las madres apunto a la pareja gay con sus gemelas. ¿Espera que, cómo que la pareja gay? Damon grito indignado más por la acusación de ser gay que por pagar el estrago que causaron las niñas.
Un largo rato después de las disculpas y pagar el desastre se fueron de ese lugar con un Damon escupiendo fuego y decir nunca volver a esa tienda que mal hacia su trabajo.
Para Stefan fue una bendición llegar a casa y tirarse al sofá feliz antes de Damon le recordara que tenían que cocinar para las chicas y su felicidad se esfumo con el viento.
Damon era un buen cocinero mientras que Stefan ni una cebolla sabía cortar, el agradecía el humor de su hermano para hacer bromas y revolver la salsa al mismo tiempo para los dos hubo una paz hogareña disfrutando de estas cosas tan humanas y simples, hacía mucho tiempo que ya no eran tan cercanos para hacer cosas juntos como hermanos desde que eran humanos y el simple hecho de hacer una comida juntos bromeando uno con otro les alegraba y que el vinculo de hermanos seguía intacto después de todo.
- La salsa esta lista, ponle un poco de hojas de perejil…
- Ya lo he puesto Damon - se burlo Stefan.
- ¿Todavía están allí?
Stefan se asomo un poco mirando a una Elena y Katherine babeando embobadas por la tv.
- Efectivamente.
Damon suspiro saco de la nevera una bolsa de sangre y lo vertió en un vaso.
- ¿Quieres? - ofreció a Stefan.
- No gracias, en la noche saldré de caza.
Damon se encogió de hombros y continúo a beber su copa.
El timbre sonó, extrañados los dos se miraron para saber quién era. Damon suspirando fue a abrir mirando de soslayo a su hermano para sacar a las niñas hacia la cocina, este silenciosamente asintió y con una promesa a las nenas las saco de ahí.
Damon ensayo esa sonrisa socarrona antes de abrir la puerta, escupiendo barbaridades para que no sea Klaus.
Lo que se encontró no era para nada lo que esperaba Damon, pantalones negros apretados, top rojo sangre que combinaba con su pelo corto rojizo, botas altas y esa sonrisa maliciosa.
- ¿Sage? - pregunto incrédulo Damon - ¿Qué haces aquí?
- Vaya, vaya ¿y así recibes a las visitas?
Damon se aparto de la puerta y le dejo pasar, ella la saludo con dos besos en la mejilla y un abrazo.
- Bueno y a que se debe esta hermosa visita - sonrió Damon pícaro.
- Y es así como me gustas mas - le devolvió la sonrisa.
El alzo las cejas sonriendo mientras le servía una copa, ella lo alcanzo rápida y lo vacio de un trago.
- Damon… - Escucho la voz de su hermano desde la puerta de la cocina.
El casi se olvidaba de Stefan y esas pequeñas golosas humanas.
- Oh lo siento me permitirás un momento, pero mi hermano aquí no vive sin mi - bromeo saliendo hacia la cocina, Sage solo asintió.
- Damon…la pasta ha quemado - dijo Stefan antes de que girara del todo.
- ¡¿Qué?! - grito como loco - ¡Te he dejado como dos minutos Stefan!
- ¿Lo siento?
- He escuchado eso en todo el día, ¡Cállate!
Stefan suspiro.
- Ahora no hay comida.
- No podías ser más obvio, por suerte no quemaste la cocina con ellas dentro - apunto a las niñas que coloreaban distraídas en la mesa.
- Escuche a Sage ¿Qué es lo que quiere? - susurro.
- Puedes hablar fuerte si quieres Stefan, puedo escucharte perfectamente ya lo sabes - Los dos miraron a la chica apoyarse en la puerta poniendo mala cala al olor de las pastas quemadas.
Stefan miro con desconfianza a Sage.
- Ya puedes quitar esa cara arrugada en mi Stefan, han pasado tanto tiempo… - fue interrumpida.
- El tiempo suficiente para llevar a mi hermano a la perdición - gruño molesto, Sage también gruño a él.
Damon intervino en el medio de los dos.
- Hey - dijo alzando las manos a los dos para tranquilizarlos - sé que soy sexy e irresistible y que los dos discuten para tener mi atención, no sean celosos - bromeo para cambiar el ambiente.
- Ya querrás - se burlo Sage. Stefan puso los ojos.
- Es lo que veo - comenzó Damon.
Sage iba a comentar algo ingenioso cuando su atención fue trasladada a las dos pequeñas niñas que coloreaban distraídas. Elena ya le había visto cuando se fue a avisar alegremente a Damon que Stefan intentaba salvar la pasta cuando vio a la pelirroja dar besos a Damon en la mejilla y el abrazo, le había molestado por Damon no darse cuenta de ella y se fue a la cocina cabizbaja pensando que era la novia de su Damyn, y no le gustaba la chica para nada desde lejos le tiraba una mirada mala.
- Pero mira quienes son estas preciosas niñas - comento Sage mirando a las niñas enredando el dedo en unos de los rizos de Katherine, la niña arrugo la cara con fastidio y tiro de su pelo en su lugar volviendo a pintar. Sage volvió su atención en la otra niña que había dejado de pintar y la miraba con dagas en los ojos, Sage ante esto alzo una ceja intrigada para saber porque la niña la miraba así. Ella amaba a los niños y mas estas niñas eran las gemelas idénticas más hermosas que ella hubiera visto en sus tantos años como vampira, siempre había soñado en tener su propia familia numerosa, tanto hijos como pueda tener pero al convertirse en vampira sus sueños se habían roto y nunca podría volver atrás.
Lentamente alzo las mano para tocar a la niña pero esta se aparto corriendo hacia Damon que la alzo en sus brazos y le dio un pequeño beso. Sage al instante supo lo que pasaba con la niña, vio sus manitos posesivas en la camisa de Damon y la mirada de muerte que le lanzaba a ella. Sonrió juguetonamente le encantaba esta pequeña llena de coraje y celos, tenía ganas de morderla pero los hermanos la atacarían ante eso podía ver la sobreprotección con esta niña se podía decir más que la otra pequeña, esta era una niña especial al ver esos pequeñitos celos le encanto, sonrió mas grande mostrando todos sus dientes coqueta intentando conquistar a la bebé pero ella le saco la lengua y le hizo reír.
Damon al ver a Elena tensa la abrazo, haciendo círculos en su espalda podía sentir como a ella no le gustaba Sage y no la culpaba algunas veces la pelirroja podía ser asustadizo con los humanos y peor con los niños, por el rabillo del ojo vio a la chica reír. Negó incrédulo por molestar a una niña.
- Vamos a pedir pizza - animo un poco el ambiente.
- piza, piza - grito emocionada Katherine.
Todos pidieron pizzas y refrescos ya que la pasta fue un desastre fallido y la hora del almuerzo ya no pudo esperar más, después de algunas llamadas y la comida llego todos se arrinconaron en la mesa para servir. Sage se quedo para el disgusto de Elena que le seguía mirando mal, las cosa no duro mucho ya que las niñas en medio de la comida no paraban de hacer ojitos de sueños y bostezar cuando terminaron de comer. Por increíble e ridículamente chistoso que parezca Katherine se quedo dormida encima de su tercer pedazo de pizza de pepperoni y roncaba plácidamente, haciendo reír a todos, Stefan le limpio el rostro y la llevo en la habitación.
Elena se tomo todo el refresco que le sobro y se subió en el regazo de Damon, él la meció y ni dos segundo paso y ya se le colgaba dormida la cabecita en los brazos del chico.
El se disculpo a Sage para llevar a la niña a dormir pero esta insistió ir también. Damon le alzo una ceja sugestiva y ella se encogió de hombro.
Sage se traería hasta la última disculpa para ver a esa niña, le había llegado al corazón sin darse cuenta que su humanidad había salido a flote por esa pequeñita, no había hecho muchas preguntas de porque las niñas estaban con los hermanos ni le importaba tanto por tal de verlas se sentía feliz.
Ella alcanzo un mechón feliz de la niña dormida.
- ¿Por qué crees que tiene el cabello tan largo?
Damon se encogió de hombros.
- Caroline me dijo que su madre amaba a la princesa rapunzel y ella también por lo que el objetivo de las dos era alcanzar el pelo largo y lo consiguió - dijo besando la frente de la pequeña colocándola en la cama cuidadosamente para no despertarla.
- ¿Te gusta ella verdad?
- ¿Eh? - la miro confuso.
- Que si te gusta.
- Claro que me gusta, ¿a quién no le gustaría Elena? Es la niña más hermosa y dulce - la chica asintió.
Su instinto de madre se adueño de ella y acaricio lentamente el rostro de la niña.
- Hubieras sido una estupenda madre - le toco el hombro Damon.
- Si… - estuvo de acuerdo ella - pero algunas veces no se puede - sonrió triste dejo caer la mano y se volvió a su amigo - tu también no te quedas atrás, cuidas con tu vida a esas niñas - bromeo.
- Alguien tiene que hacerlo - dijo sarcástico saliendo hacia la puerta.
Ella la siguió riendo.
- Damon Salvatore nunca cambia - le pego el brazo juguetona.
- Nunca - dijo alborotando el pelo de la chica que se quejo.
Stefan se le unió en el pasillo.
- ¿Y bien? - pregunto.
- Dormida - confirmo.
- Pues bien necesito un trago.
Los tres estuvieron de acuerdo necesitaban un trago.
Que pesadilla de niñas jejep
Apuesto a que ni uno de ustedes confirmo quien era la visita, pues a mí me encanta la sádica de Sage que enseño mucho a nuestro Damon por eso decidí traerla un poco más a la historia, ya que todos sabemos poco hemos visto de este personaje y la versión tierna podía salir algo más.
Eso es todo, nos leemos en el próximo espero sus comentarios.
