Lo siento mucho por tardar un mes en actualizar la historia, septiembre lo he tenido agotado de actividades que no ha dado tiempo a sentarme y a escribir. Ahora que comienza Octubre y que la serie vuelve les recompensare todos los capítulos que se me atrasaron. Dicho esto, aquí les dejo el nuevo cap. ¡Que los disfruten!
El día fue de lo más loco, tan pronto como el pequeño incidente fue olvidado, las niñas comenzaron la real aventura de compras, parecía ilógico lo felices que eran solo por comprar más ropas. Después de tanta insistencia y chillidos fastidiosos de Caroline, pasaron la tarde en tienda y tienda. Compraron una cantidad excesiva de ropa infantil, mas de 20 bolsas a cada niña en lo que pasaran solo la mitad del mes utilizando esa ropa. Otra 30 bolsa de diferente tamaño para el poco a poco crecimiento de las chicas.
Caroline gritaba de amor, arrastrando a las niñas en más tiendas, Damon y Stefan se sentaron cansados en un banco, dejando caer muchas bolsas ya aburridos. Apenas sus ojos se podían ver de las miles de bolsas y zapatos que llevaban en las manos. Las chicas miraban impacientes a los chicos, ellos cansados le entregaron la tarjeta totalmente rendidos a los encantos de las niñas. Las tres como locas salieron corriendo con la tarjeta sin límites a esparramar más dinero en compras. A los chicos no le importaron, solo con verlas feliz ya bastaba que se gastaran cientos. Algunas personas que les veía, sonrieron con valentía viendo a las chicas correr felices, otros fueron enojados con su pareja, explicando que debía ser mas como ellos, y no faltaban los suspiros de amor de algunas chicas por ser unos muchachos tan considerados.
Pronto el cielo fue oscureciendo mas, y las energías con ella, con una cena ligera todos volvieron a la casa Salvatore, Caroline ayudo a poner las pijamas a las niñas y pronto cayeron agotadas dormida.
Los tres de ellos suspiraron de alivio, Caroline se fue después de una ración de dos bolsas de sangre O negativo. Ellos apagaron las luces y esperaron una larga noche inquieta. Desde que entraron a la casa sintieron que algo cambio y al no saber que era ese mal se sentían impotentes, Damon no bajo la guardia en ningún momento, pasando de vez en cuando por la habitación de las niñas, a comprobar que todo estaba bien.
Pensó que el cansancio lo estaba volviendo paranoico y que el día lo había hecho papila, su mente por otra parte no se dejaba vencer en los brazos del Morfeo, por más que lo intentaba algo le hacía retroceder y todos sus sentidos estaban alertas. Suspiro resignado mirando el techo, los recuerdos le atormentaban, las palabras de la bruja le hacían más que sospechosa, él no se fiaba ni de su sombra cuando se trata de las niñas, ni siquiera supo en qué momento fue preocupándose por Katherine tanto como lo hace con Elena, quizás las escusas no contaba en estos momentos, el capricho insensato le recordaba su propia rebeldía cuando era humano, cuando las cosas eran más fáciles en ese entonces, sonrió en los distintas que eran esas pequeñas que lo hacía querer su infancia de nuevo. Le dolía el alma que dentro de poco volverían adultas y a la normalidad, todos odiándose, y él a nadie a quien cuidar ni soportar las travesuras aburriéndose en esa mansión, con las dos chicas rasgándose la cabeza por el amor de Stefan. Stefan su hermano santo, el indicado, el siempre elegido. Gruño frustrado sino iba a dormir que pensara en otras cosas que los amoríos de las dobles.
Y antes de que pudiera reprochar a los recuerdo, vago en los confines de sus momentos que atesoraba mas, uno que en especial no pudo evitar recordar.
Ya era las 9:00 en esa hora todos los chicos adolecentes ya estaban listos para salir a la playa y disfrutar el verano, se había convertido en costumbre ser el que despertaba a cierta chica deprimida todo los días. El primer día lo dejaron estar, pero cuando los días pasaba recibió más llamadas de Jeremy y de Alaric, este último se volvió un responsable tutor, casi se ríe de la mamá osa que se volvió Ric con los chicos Gilbert.
El seguía buscando pistas para encontrar a Stefan, hasta que la llamada de barbi rubia le saco de sus huesos. Elena había desaparecido. Nadie sabía dónde estaba, la última vez que la vieron fue antes del desayuno y ahora ya era de noche. Tan rápido como colgó fue hasta el lugar que el oraba la encontraría allí. Efectivamente la encontró en el cementerio, sentada en medio de las lápidas de sus padres y Jenna, disculpándose una y otra vez con los ojos rojos de tanto llorar.
El la llevo a casa, y desde ese momento prometió no dejarla sola, con eso tenía que dejar que ella con Liz buscara las pistas de Klaus, solo con una nueva ubicación se le iluminaba los ojos de gacela, eso cada día fue pasando cuando su obstinación se acumulo y quiso salir ella misma a buscar a Stefan. Por suerte todos le negaron que fuera a buscar por sí misma y la frustración volvió a flote, negándose a hablar con todos.
Sin perder tiempo subió a la ventana, viendo ella acostada dándole la espalda cuando entro en la habitación, él sabía que estaba despierta. Había cerrado todas la puerta para que nadie la molestara tanto del baño a la puerta de la habitación pero si quería evitar a todos se olvido de cerrar la ventana, lo que significa su presencia fue la única que permitía. Sonriendo se sentó en la cama cómodo.
- Gatita, ¿Por qué no te levantas?
Ella se movió hasta darse la vuelta y mirarle con una sonrisa con los ojos acuosas.
- Damon. - y ahí estaba con las lagrimas contenidas, salto hacia el ocultando su rostro en su pecho. La oyó respirar y los músculos tensos desaparecer cuando él la apretó con sus brazos - No sé que mas hacer. ¿Por qué no me dejas buscarlo contigo? Aquí me siento tan inútil - le suplico.
Él lo vio venir, siempre es la misma suplica, la misma expresión de cachorrito que no podía negarle nada.
- No puedes Elena ya sabes es peligroso. - la acaricio el pelo calmándola.
- Tú si puedes ponerte en peligro ¿y yo no? - le empujo furiosa por las palabras, medio tropezando salió de la cama. La furia la hacía tan peligrosamente sexy.
- No tiene nada que ver una cosa con la otra, soy un vampiro me puedo defender pero tú no, en un segundo te romperán el cuello sin pestañear. - se paso las manos por el pelo resignado - Entiende, solo te estamos protegiendo, no puedes dejar a Jeremy sin un familiar mas Elena. No te va lo de suicida.
- Para que no te quepa la duda, no soy un suicida. ¡Quiero encontrar a Stefan! - grito llorando.
- ¿Y crees que yo no lo quiero encontrar? ¿Crees que estoy feliz de saber que mi hermano se ha sacrificado por mí, dejando toda su vida perfecta atrás? - Lo miró furioso - ¡Maldita sea, preferiría estar muerto antes de ver a Stefan irse con un sádico original! - se calla de pronto sopesando las palabras dichas. Vio la expresión de Elena suavizarse con una mirada triste, intentando acercarse a él de nuevo.
- Damon…
- No me mires así Elena, no me digas que lo sientes mucho cuando no lo haces.
- Me importas mucho Damon - soltó - Lo que sea que Stefan tuvo que hacer lo ha hecho para salvarte la vida. - Damon la miro confundido - Se lo difícil que esto es y a todos nos duele, simplemente no me hagas darte una bofetada por decir qué prefieres morir antes de ser salvo. - sus pequeños puños estaban cerrados fuertemente - No quiero perderte a ti también - y con eso abrió la puerta de la habitación y salió.
Damon la escucho bajar las escaleras y entrar en la cocina, ni siquiera así sabía qué hacer. Las cosas estaban tomando un largo tramo diferente, no supo cuanto tiempo se quedo ahí parado como un idiota dejando que las palabras quemar a través del cerebro por horas o minutos, solo cuando bajo a acompañar a Elena se dio cuenta que tenía una radiante sonrisa en el rostro y todo por culpa de esa chica morena sentada a unos pasos desayunando sin inmutarse en lo más mínimo de lo que pasaba por su cabeza en ese momento.
Damon volvió de sus recuerdos con una pequeña sonrisa al recordar ese momento, fue la primera vez que recordaba ser tan feliz con unas pocas palabras, ese día lo habían pasado en el sofá, viendo películas de todos los géneros, y debatiendo sobre ellos.
Se olvidaron de todos sus problemas y fueron conociéndose más cada día y con eso sus sentimientos también fueron creciendo que le fue imposible dejar de verla todos los días, no importaba si tenía que salir a buscar a Stefan pasaba unos momentos simplemente para verla, asegurarse que todo estaba bien, que ella no se está haciendo de la mártir con sus locuras.
Ese fue unos de los grandes motivos por el que se peleo con Ric. Él veía nuestra relación no muy sana, pasábamos demasiados tiempos juntos. Lo que siendo así suena irónico ya que fue su grande idea de pasar tiempo con ella. Llámalo idiota ya que su plan tan pronto resulto, él mismo lo quería terminado, nos llevo largos días sin hablar pero con Ric las cosas se solucionaba con charlas y un gran botella de bebida.
Elena tuvo mucho que ver en eso también, con las constante suplicas los unió de nuevo.
Por un lado entendía a Ric, acababa de perder a la mujer que amaba, debe ser duro quedarse responsable de dos chicos. Él nunca dijo de haberse arrepentido al contrario actuaba como padre celoso de los chicos Gilbert, y eso llevo a la pelea en ellos dos.
Extrañaba tanto a la Elena adulta, la que siempre le reprochaba por traer humanos a la casa, la chica celosa que el disfrutaba restregarlos en su cara por diversión sus celos. Le encantaba escuchar sus risas y sus diatribas elocuentes. Pero eso todo se esfumo cuando Stefan volvió, ella le había dicho que no podían verse, que no quería hacerle daño y confundir lo que tenían. "Amigos" es así como ella lo llamaba pero ni con eso las cosas fueron diferentes, los pocos días que su hermano volvió se veían todavía, hasta que un día simplemente dejo de llamar o de contarle sus cosas, ya no hacían planes de cine o charlas a las altas horas de la noche. Su relación con ella pendía de un hilo invisible.
El comenzó a salir más con Andie al Mystic grill, intentar quitarse esa frustración con la chica reportera, su distracción fue perfecta. Andie es una chica que sabe escuchar y dar razones, por un momento pensó que la olvidaría así. Su plan simplemente fracaso.
Estaba borracho sin dudas algunas tropezó hacia la puerta riéndose con Andie de algo que la chica le había susurrado, su risa murió al ver a su hermano y Elena separarse abruptamente mirándolos jadeando. Stefan tenía los ojos lujuriosos de tanto besar a su novia, suspirando derrotado al verle a él y a su cita de cada noche. Sus ojos fueron inmediatamente a la chica que estaba mirándole, el pelo marrón antes sedoso y recto ahora era un lio sexy salvaje, la boca abierta por recuperar el aliento, no llevaba su camisa sino un sostén rojo precioso que empujaba sus senos llenos moviéndose con cada bocanada de aire, el abdomen plano que pedían a gritos ser tocados.
Damon perdió toda cordura mirando a la novia de su hermano con ojos llenos de lujuria, quería tirar a Stefan lejos de ella, llevarla a su habitación y hacerle gritar su nombre hasta que perdiera la razón. Volvió en si cuando sintió las manos de Andie permitiendo que no hiciera tal locura.
- Sentimos mucho interrumpir. Pueden seguir con su fiesta ahora. - con eso agarro de la mano a Andie y desapareció escaleras arriba, tan pronto como llegaron en la habitación no perdió tiempo en hacerle esperar a Andie, lo único que cambio ese día fue que el cuerpo de Andie fue reemplazado por la de Elena, si antes eran simplemente sus ojos, el pelo y la boca, ahora era el medio cuerpo que acababa de encender todo en él en unos segundos.
Damon derrotado se levanto de la cama, ya no podía aguantar recordar esas cosas de Elena, ya se sentía fatal con que ella lo hubiera apartado de su lado. Por otra parte la pequeña Elena quería pasar tanto tiempo con él, parecía que la niña quería toda su atención en ella y con esa carita inocente conseguía sacarlo de todas las preocupaciones. Damon extrañaría a la niña Elena por un lado se sentía incompleto sin ella, esa traviesa le volvía loco con sus ocurrencia y la sola idea de que vuelva a la normalidad seria perderla.
Justo cuando salía de la habitación se topo con una Katherine que abría la puerta, cuando lo vio mirándola sonrió y corrió abrazando sus piernas con alegría
- Damyn.
- Kitty Kath, ¿Qué haces despierta?
- Teno sed - saco la lengua para remarcar lo obvio, haciendo reír a Damon.
- Vamos a la cocina bebé, te daré agua.
- ¡No bebé! - grito a Damon, asustándolo a la mierda - Senolita Kathy - dijo.
Damon alzo las cejas incrédulo.
- Está bien, señorita Katherine - con eso la niña se agacho, saludándolo con reverencia y con una sonrisa tímida.
Damon no pudo evitar recordar a la Katherine de 1864, se pregunto brevemente si estaba recordando porque la niña lo miro confusa por un momento con la mente lejana. Cuando su atención volvió a él pidió otra vez el agua.
- ¿Damyn? - pregunto Katherine un momento después.
- ¿Si? ¿Quieres más agua? - ella negó.
- ¿Poque mami y papi estlan con musha sangle? - ella arrugo la pequeña nariz con disgusto mirándolo.
Damon se quedo inmóvil sin saber que decir, esto estaba saliendo de sus casillas antes de que puedo decir una palabra la puerta se abrió con un estruendo sobresaltando a los dos. En un segundo ya estaba al lado de la niña alzándola en sus brazos esperando lo peor.
Escucho algunos pasos y voces conocidas, agudizo un poco más al escuchar la voz de Ric y el pequeño molesto chico Gilbert, los músculos de su cuerpo se relajaron al notar que todo está bajo control. Su cabreo por otro lado creció un poco más.
- ¿No pueden tocar la puerta? - dijo interrumpiendo a los dos - Ya sabes, uno nunca se fía con esas puertas siendo arrancado con tanta fuerza, y más sin ser invitado - la ira no lo oculto, mirando a esos dos pares de idiotas.
- Damon ¿dónde está mi hermana? - el chico exigió desesperado.
- ¿Sabes qué hora es?
- ¡Damon, por favor! - Ric intervino, atajando el brazo del chico.
Ese momento Katherine levanto el rostro del cuello de Damon con curiosidad, pero en sus ojos se notaban el miedo a los dos chicos recién llegados.
Jeremy se soltó del agarre férreo de Alaric, abriendo mucho los ojos al ver a la niña en los brazos del vampiro, corrió a su lado extendiendo los brazos pensando que es Elena.
Katherine chillo con miedo abrazándose con brazos y piernas a Damon sin querer soltarlo.
El vampiro al ver la reacción de la niña rodo los ojos molesto.
- Es Katherine, no Elena. - el chico miro a Katherine confuso.
- ¿Dónde está mi hermana entonces?
- Dormida arriba. - apunto hacia las escaleras.
En un segundo el chico ya estaba corriendo hacia la primera puerta a encontrara a su hermana. Damon se le adelanto poniendo una mano en el pecho del chico y parar su carrera.
- No estás siendo racional. Elena piensa que eres un bebé ¿recuerdas? No te va a reconocer, así que te me tranquilizas y la dejamos descansar, a pasado por un día de mierda. - la paciencia de Damon pendía de una pulgada.
- Solo quiero verla ¿vale?, no la voy a despertar. - tenia la misma mirada suplicante que ella, esos putos ojos marrones grandes de cachorro.
- Bien.
Él le mostro la habitación donde la niña se suponía debería estar descansando, al ver a nadie dentro comenzó a desesperarse, con las maldiciones y gritos del chico Gilbert, Stefan despertó asustado. Todos buscaron a la niña de arriba y debajo de la casa solo para encontrarla dormida plácidamente entre las sábanas negras en la cama de Damon.
Jeremy casi llora de alegría al encontrar a Elena sana y salva solo para ser reemplazado por una risa incrédula al verla con un puchero y tan pequeñita a su hermana dormir de lo más lindo. Le dio un beso en la frente y fue a reunirse con los demás que ya se relajaron al encontrar a la niña que estaba bien.
Los hermanos les habían dicho todo lo que sabía en ese entonces, sobre el hechizo, cuanto iba a durar y las consecuencias. Alaric escuchaba todo calmado, tomando su vaso de bourbon de vez en cuando tintineando los cubos de hielo distraído mientras veía a Katherine dormir en los brazos de Stefan. Ella dormía después de horas llorar por una muñeca que había visto en la tv. Como era de madrugada ninguna tienda estaba abierta para complacer los gritos de la niña caprichosa. No habían llegado ni dos horas y a Alaric ya se le formaba un dolor de cabeza tremenda.
Admiraba a los hermanos soportar tantos caprichos de esas dos niñas. Ahora dormida una de las dobles se le veía como el ángel más inocente de todos chupando el dedo pulgar, las lágrimas secas con Stefan meciéndola y hablando de vez en cuando. Todos hablaban en voz baja para no despertarla.
- Yo no puedo estar sola con ella - Jeremy se paso las manos por el rostro frustrado - no soy tan fuerte para protegerla de Klaus.
- Sabemos eso. - le calmo Stefan - Puedes quedarte aquí, tú también estas en peligro.
- Todos estamos en peligro hermanito - Damon tomo de un trago el bourbon, levantándose y servirse otro vaso.
- Yo no sé si eso este bien - ya llevaba un rato callado Ric, al ver que Stefan iba replicar se adelanto - Si estamos todos aquí, habrá más sospechas.
- ¡Ding, ding, ding! Hasta que alguien dice algo. Pensé que era el único que piensa aquí. - Sacudió la cabeza con una sonrisa de lado.
- Damon no estamos para bromas - suspiro Stefan.
- ¿Y quién aquí esta bromeando? Uh, uh. - inflo las mejillas de bourbon antes de tragarlo cuesta abajo, miro a su hermano con una radiante sonrisa. - Eres tan aguafiestas.
Stefan solo bufo irritado.
- ¿Podríamos volver al asunto? - pregunto Jeremy rascándose los ojos con cansancio.
- No podemos tratar nada, contigo bostezando como un león - pico Damon - Vete a dormir niño.
- Hey, no soy ningún niño - molesto se levanta Jeremy encarándolo.
- Solo porque eres el hermano de Elena no te estoy partiendo el cuello.
- ¿Ah sí, y eso porque? ¿Porque estas enamorado de ella y sabes que no te va a perdonar por segunda vez? - le reto el enfadado.
Todos se quedaron inmóviles a las palabras del chico, Stefan intento mirar a otro lado pero no pudo controlarse, mirando lo dolido que Damon se sentía, duro solo un segundo antes de volver con la pared más alta y fría ocultando sus emociones.
- Eso no es asunto tuyo - hablo Damon con los dientes apretados, tomo un sorbo de bourbon y desapareció hacia las escaleras.
Stefan se desplomo en el sofá, agotado. El día todavía no llegaba y ya estaba siendo una mierda total.
- ¿No pudiste mantener la boca cerrada? - Ric acuso al chico.
- Vale ya Ric, tú también no. Estoy cansado.
- Vete a casa - le paso una mano al hombro estrechándolo con ánimos.
- Si eso haré, volveré mas tarde para ver a la enana. - y ahí volvió de nuevo la sonrisa divertida saliendo de la casa.
Alaric fue a unas de las habitaciones que ocupaba en la casa disculpándose de lo cansado que fue el viaje.
Stefan se quedo un poco más, mirando dormir a Katherine en sus brazos, dándole pequeños besos en la frente sin poder resistirse, el calor del cuerpo de la niña le confortaba como ninguno que haya sentido. Los brazos que encajaban perfectamente en el cuerpo pequeño profundamente dormido.
Con cariño le aparto algunos mechones de la frente notando los rizos un poco más oscuros que el de Elena. La chica tenía un brillo especial tanto dormida se le notaba lo hermosa y seductora que podría ser con los labios separados con cada inhalación, el corazón bombeando en un ritmo acelerado cada vez que la besaba o la acariciaba, y los contaste suspiros antes de cambiar de posición.
- ¿Stefy? - pregunto ella soñolienta.
- Si Katherine aquí estoy, vuelve a dormir - ella asintió caer dormida en pocos segundos.
Damon estaba furioso con todos, cerro de un portazo la puerta sobresaltando a Elena en sus sueños. Damon se arrepintió al instante.
Tenía ganas de destruir todo a su alrededor cada pedazo de rincón que encontrara al paso, simplemente al ver a la niña dormida se le fue mitad de la ira que amenazaba explotarle la cabeza.
Se quito la chaqueta y la camisa, acostándose un poco apartado de la niña. Elena sintió la cama moverse y fue acurrucándose más al lado de Damon, colocando la cabeza en el pecho del chico.
Al vampiro se le fue toda la ira en el toque suave de ella, sus dudas que desde el principio de la noche le atormentaban se esfumaron al escuchar los latidos del corazón de la pequeña. Todo su cuerpo se relajo y los problemas simplemente no existían cuando la tenía así acurrucada a él, el aliento haciendo cosquillas a cada pulgada de su cuerpo. La abrazo más a ella queriendo detener este momento. El niño Gilbert tenía razón, estaba enamorado de ella y él quería ser un hombre mejor.
Un hombre mejor para ella.
¿Qué les pareció este capítulo? ¿Les gustó? No hubo momentos de locura con las niñas. Simplemente tenía que escribir los pensamientos que estaban atormentando a Damon y lo que sentía de apoco Stefan, quizás en otro cap escriba mas lo que piensa Stefan, pero ahora mismo está llegando Enzo y con ellos muchos problemas.
Nos leemos en la próxima, les agradecería sus reviews para saber más que les gusta. Y alguien me pidió escribir mas momentos Datherine ahí está, espero que te haya gustado.
Besos.
