Nuevo capítulo, que lo disfruten.


Todos ya estaban reunidos en la cocina esperando el desayuno de Caroline que esta mañana se había adelantado sorprendiendo a todos con algunas comidas ya repartidas por toda la mesa, ella les advirtió que no tocaran nada hasta que había terminado de colocar los panqueques de chocolate derretido. Alaric fue temprano a calmar al chico Gilbert, avisando que no volverá hasta la tarde.

Damon ya estaba preocupado, Elena no se levantaba todavía, eso le extraño mucho ya que ella simple despierta primero antes de que Katherine.

Subió a la habitación, lo abrió un poco, estaba muy quieta su respiración lenta y el corazón en un ritmo un poco más lento como cansada. Se sentó en la cama acariciándole el hombro con dulzura.

- Despierta ya dormilona.

Ella se movió un poco para verle.

- No quelo Damyn - podía ver el sudor en la frente y los ojos rojos apenas abierto. Damon comenzó a preocuparse.

- ¿Estás bien? - toco su frente confirmando sus sospechas, Elena ardía en calentura.

El salto de la cama preocupado llamando a Stefan y Caroline que en un minuto aparecieron muy preocupados exigiendo saber lo que pasaba.

- Tiene fiebre. ¿Qué vamos a hacer? - miro a los dos.

- Primeramente cálmate - pidió Stefan pacifico.

- ¡Cómo puedes estar tan tranquilo! - bufó molesto - ¡Ella está mal y ahí estás tú de lo más calmado!

Stefan apretó las manos para no darle un puñetazo, estos reclamos lo estaban cansando.

- Ella va a estar bien Damon, no es necesario que te pongas así. - Caroline rodó los ojos mirando de uno al otro - Solo necesita algunas medicinas.

Damon suspiro un poco más calmado, mirando a la niña se veía muy pálido acurrucándose en la cama con el pequeño oso en sus brazos.

Katherine apareció en la puerta con mala cara exigiendo su desayuno. Stefan no tuvo otra alternativa que llevarla en el comedor.

- ¿Poque no she levanta Lena?

- Está un poco enferma - le explico él repartiendo un poco de jugo de naranja y los panqueques de chocolate.

Katherine salto meneando el vestido rojo pidiéndole que la alzara en sus brazos.

- No, te sientas en tu silla para desayunar - negó, señalando a la silla que acababa de dejar.

Ella no le hizo caso haciendo un puchero y pidiendo que la alzara.

- Te dije que no - el estaba frustrado con las acusaciones de Damon, y no tenia humor para aguantar los berrinches de la niña.

- Stefy…

- ¡He dicho que no! ¿¡O es que no lo entiendes!? - palmeó la mesa tan fuerte moviendo algunos cubiertos de la mesa.

Katherine abrió los ojos asustada, mirándolo con la boca abierta antes de volverse lloroso y una lágrima cayó por la mejilla de la niña, el rechazo de Stefan lo tenía furiosa y asustada al verle perdiendo el control con ella de esa manera. Todo su cuerpo tembló de dolor, Stefan un poco más calmado la miro y supo su error, intento alcanzarla con sus manos, pero ella se aparto grito tan fuerte y comenzó a llorar corriendo hacia las escaleras para escapar de su presencia.

Vio a Caroline acercarse a ella preocupada preguntándole lo que le pasaba, ella solo se lanzo llorando, Caroline la alzo en sus brazos un poco sorprendida, miro a Stefan y negó antes de entrar en la habitación de Damon y cerrarlo.

Stefan suspiro por su propia estupidez pasándose las manos por la cara, necesitaba salir de allí lo antes posible, necesitaba tomar un poco de sangre para calmar su rabia y la frustración, no podía andar así con las niñas tan cerca, el aroma de la sangre caliente provocándole a cada rato. Con eso salió de un borrón de la casa propuesto a cazar antes que hiciera daño a alguien.

En la otra habitación Caroline intentaba calmar a una Katherine triste.

- Uhm Kath…sabes que debes comer algo - suspiro - no puedes andar así sin desayunar.

- No… - gimoteó Katherine,

- ¿Y si te traigo aquí algo? - sonrió alegre.

- No Carbobine.

- ¿Qué voy a hacer contigo?

Su celular sonó interrumpiendo la respuesta de la niña. Ella miro el número desconocido.

- ¿Hola?

- Hola niña - Caroline rodó los ojos irritada.

Lo que me faltaba.

- ¿Qué quieres? - estaba cansada de todo este asunto.

- ¿Ahora no puedo llamar a una amiga? - el asentó británico, le derretía un poco. Negó.

- Las amenazan no son parte de una amistad - bufó - prefiero apuñalarme una estaca antes de ser tu amiga.

La risa de él, sonaba falso.

- Su sentido del humor es pésimo amor.

- ¡No me llames amor! - grito a la otra línea, cabreada.

Katherine dejo de llorar al oír la furia de Caroline, miro encima de su hombro para verla con el celular pegado a la oreja.

- Carbo… - no termino al ver los ojos miedosos de la chica mientras colocaba un dedo en los labios callándola.

Caroline estaba asustada ¿y si Klaus escucho a Katherine? No sabía qué hacer, rápidamente salió de la habitación de Damon dejando a la niña sola, caminó por el largo corredor de la casa Salvatore, ignorando lo que el híbrido haya podido oír de la pequeña.

- Amor ¿estás ahí? - tranquilizándose volvió a la línea con Klaus.

- Si, si ¿Qué? - en un soplo le volvió la irritación ¿Por qué coño ella estaba dando explicaciones a ese imbécil? Maldiciendo a su propia estupidez susurro - Déjame en paz.

- No quiero dejarte en paz, me gusta tu voz…

Caroline rió incrédula.

- ¿En serio Klaus? No tienes un plan macarro que ejecutar además de molestarme.

- Ahora mismo no. - Hubo un silencio del otro lado - Quizás te haga una visita pronto.

La chica jadeo.

- ¡No te quiero volver a ver en mi vida! - ¿Por qué tenía esa voz tan lindo y molesto al mismo tiempo? Caroline te estás volviendo loca, se regaño. Él ignoro lo que dijo.

- Dime amor ¿Qué llevas ahora mismo? - susurro, la palabra amor un poco más lento.

- ¡Pervertido! - chillo al teléfono - ¡No te diré que ropa interior llevo! - pisoteo con furia.

Klaus soltó una carcajada invadiendo los tímpanos de Caroline que se aparto un poco el aparato de la oreja.

- Eso no sería un problema - podía sentir su sonrisa pícaro - pero esta vez no te pedía que color son tus bragas ni nada de eso, si tu insistes…

Caroline se sonrojo solo de escuchar la leve insinuación, ella misma había metido la pata.

- Imbécil - bufó.

- Pero de igual forma no me has colgado - el pico.

- Eso mismo haré - inconscientemente estaba sonriendo.

- Sigues en la línea… - escucho su risa, y con eso Caroline le corto casi tirando el teléfono y romperlo a pedazos, cerró los ojos cansada apoyándose la frente en la fría pared.

No sabía que sentir, pero miedo de él no era uno de esos, Klaus siempre la llamaba quitándole todo pensamiento del mal. Al oír su voz el mundo dejaba de girar, los problemas desaparecían en esa burbuja, y es así que ella pensaba que quizás el la había hipnotizado, pero no. Dudaba seriamente las buenas intensiones ¿Por qué la llamaba? ¿Y porque seguía ella contestando esas llamadas? No con Klaus uno nunca sentiría algo bueno. Él solo está intentando robar información de ella, eso es lo que él hacía.

- ¿Caroline?

- ¿Si? - pregunto confundida.

- ¿Está todo bien? - Damon miro con las manos llenas de cosas. Caroline sonrió por la preocupación, él lo vio y rodó los ojos - Oh déjalo, yo no pregunte nada.

Caroline solo rió divertida.

- Has cambiado mucho Damyn - dijo sarcástica.

El gruño.

- Cállate y ven ayudarme - le dio una mirada oscura.

- Espera, tengo a Katherine en tu habitación - los ojos de Damon casi sale de horror.

- ¿Y me lo dices tan tranquila? ¡Mierda! Muévete y ve a ver si queda algo de mi precioso dormitorio - ella alzo una ceja cuestionando. - ¡Ahora! - grito molesto, con eso la chica se movió, medio corriendo hacia la niña.

Caroline llego hasta la habitación solo para ver a una Katherine profundamente dormida, deja escapar el aliento calmada. Cerró despacio la puerta y se fue a ayudar a su mejor amiga bebé.


Stefan dejo caer el pequeño conejo que había drenado, lo miro un poco asqueado limpiándose la boca con un pañuelo rojo, hoy había bebido de tres conejos ya pero el hambre como siempre no desaparecía más, desde que probo la sangre hace más de dos meses, lo había hecho loco por conseguir más. La adrenalina, el dulce sabor de cada latido frenético derramándose en su boca, calmando todos sus nervios. Siempre quería más, necesitaba más y esta vez no era una decepción.

Mirando más allá de la vida podía decir que sentía tanto por cada ser humano que había quitado la vida, pero en lo más profundo, esa parte egoísta y terco de sí mismo no se dejaba engañar fácilmente, al contrario disfrutaba la caza y la persecución, disfrutaba el sabor exquisito de la sangre fluir libremente en su garganta.

Y Damon siempre tiene razón, tenía que aprender a controlarse. Por Elena, por la pequeña Katherine y por todos los inocentes humanos rondando alrededor de él.

Sacudiéndose de esos pensamientos comenzó a ir a la casa, escucho un ruido extraño, y ese olor inconfundible. Vampiro. Miro alrededor agudizando los sentidos.

Nada, pero él podía sentir la presencia de ese ser, los ojos puestos en él. Caminó adentrándose más en el bosque, los ruidos de los pájaros volando, las hojas de los árboles sacudiéndose, pero ni un ruido de la presencia de otra persona, el aroma fuerte masculino llenaba el aire. Pensó que alguien había pasado por allí o peor aun alguien que Klaus había mandado a seguirlo.

De un borrón corrió para llegar a la casa, temiendo lo peor, Elena y Katherine estaban en peligro, tenía que llegar lo antes posible. Sus planes fueron interrumpidos cuando alguien se coloco en su camino, una sombra oscura salto de entre los árboles tirándolo a un lado, gimió al sentir un trozo de una rama en el brazo, la sangre brotando y empapado su camisa favorita, gruño mirando al hombre parado a un metro de él con la cabeza ladeada a un lado sin ningún rasguño. El pelo alborotado por el viento.

- ¿Quién eres? - le gruño tirando de la rama a un lado, sanando la herida abierta poco a poco, con la sangre de animal tardaba un poco más.

El hombre miro todos sus movimientos sin parpadear. Humanidad apagada pensó. Intento otra vez.

- ¿Qué quieres? - el hombre le dio una pequeña sonrisa malvada - ¿Te mando Klaus?

Antes que pudiera parpadear el apareció a su lado empotrándole en el suelo de un golpe. Los ojos negros de humor lo saludo.

- Aquí las preguntas los hago yo - ese asentó lo conocía de alguna parte - Y nadie me gruñe infantilmente chico - con eso lo dejo ir.

Stefan se sacudió la ropa mirando al chico a su lado.

- Por cierto soy Enzo. - Stefan le miro confundido - Tú hermano me reconocerá cuando me vea.

- ¿De qué conoces a Damon? - él le dio una mirada oscura.

- Fuimos compañeros - Stefan le miro con los ojos en blanco - ¿No te hablo?

- ¿De qué? - pregunto desconfiado.

- Si él no te hablo, menos lo haré yo - fue su respuesta - quizás tenga algo diferente a decir para ti, no queremos arruinar la sorpresa.

Se encogió de hombros.

- No soy la niñera de Damon para saber de todas sus broncas - dijo indiferente.

- Créeme querrás haber sabido de esta - le iba a preguntar de que estaba hablando cuando alzo una mano - y ya no me preguntes, para eso tienes a ese gilipollas de tu hermano, además - siguió con una sonrisa - eres niñera de dos hermosas niñas doppelganger.

Stefan lo miro con la boca abierta, Enzo lo vio y se echo a reír.

- Klaus. - Stefan dijo con rabia.

- Hombre hasta que tienes un poco de cerebro - la ironía no le paso desapercibido.

- Aléjate de Elena y Katherine - le gruño.

Enzo chasqueo la lengua.

- Si claro, baja la amenaza hombre, no tienes posibilidad con ese licuado de conejos - se echo a reír - vaya mierda que tragas - esa sonrisa maliciosa de lado le recordó a Damon, Stefan le fulminó.

- La dieta animal no es malo - defendió.

- Cierto - puso los ojos - cuando alguien como yo si te aparece no es tan malo, es como quitarle un dulce a un niño. Ahora menos charla y vayamos a pagarle una visita a un viejo amigo.

- ¡No te acercaras a las niñas!

- Me importa una mierda las mocosas, es a Damon a quién le quiero ver cara a cara.

Y con eso Enzo corrió hacia la mansión Salvatore. Stefan lo siguió imaginando lo peor, su hermano tenía una larga lista de enemigos y en estos momentos dudaba que algo mejoraría.


Damon y Caroline cuidaron de Elena toda la mañana sin despegar un ojo de la niña, las medicinas y las compresas frías bajo la fiebre de la niña, reemplazando una tos terrible y los ojos rojos llorosos. Damon bullía de preocupación. A Katherine no la dejaron entrar por miedo al contagio, con eso Caroline bajo a entretener a la pequeña mientras Damon se ocupaba de Elena.

Ella había despertado y ahora veían juntos acostado en la cama un dibujo animado. El reloj dio un pitido molesto enseñando la hora del otro medicamento que debía tomar Elena.

Elena se escondió debajo de las sábanas odiando el sabor del jarabe, Damon negó e intento quitarle las sábanas de encima meciendo la cuchara con el jarabe marrón.

- Elena… - intento - debes tomarla para curarte nena, vamos.

Ella negó con un chillido.

- No Damyn.

- Vamos gatita necesitas tomarla, por mi - ella no contesto - Lena…

Se hundió más en la cama dispuesta a esconderse de él.

- No.

- Mira - pensó por un momento que podía gustarle a una niña, la estafa era la única solución - Si te lo tomas, te quedas despierta hasta tarde viendo películas. ¿Qué te parece? - ella negó.

La irritación no ayudaba en este caso.

- ¿Y si te dejo tomar algo mío de mi habitación? - pareció pensarlo pero siguió negando. - No me hagas enojar Lena.

Elena asomo la nariz entre las sábanas mirándolo inocentemente, intentando convencerlo. El aprovecho y le quito de un tirón dejándola en su pijama rosa, meneo la cuchara lentamente a su boca, ella cerró la boca con un puchero cruzando los brazos.

- Si tomas el remedio, mañana ya te curarás, toma mi niña buena el remedio, y pronto te vas a curar… - Damon canto animando a la niña que rió con voz ronca de la música, rendida abrió la boca tragando el jarabe - ¡Muy bien! - felicito - Por ser una niña buena se merece todos los besos del mundo, ¿no crees? - él la arrullo en sus brazos dándole besos en el rostro, ella riendo a carcajadas parando para toser y Damon culpable se aparto - Lo siento gatita - coloco un mechón de pelo detrás de la oreja.

Ella negó con cansancio.

- Damyn…te…quelo… - cayó dormida con una sonrisa.

Él le beso tiernamente la frente dejándola descansar.

Bajo a la sala yendo directo a la botella de bourbon, bebió de un trago oyendo los pasos de la rubia aproximarse.

- ¿Cómo esta?

- Mucho mejor. - vio a Katherine dormir en sus brazos. - ¿Qué hora es?

- Las 1:24.

- ¿Tanto tiempo se ha ido Stef? - ella se encogió de hombros llevando a acostar a la niña.

- Necesita un tiempo.

- Tú siempre le defiendes - rodó los ojos.

- Oh pero él no se ha alimentado Damon al contrario de ti, que puedes beber muy bien de las bolsas.

- Esta bien dejémoslo disfrutar de la merienda también - arrugo la nariz - ¿Qué se siente tener pelos de animalitos en la lengua rubia?

- Cállate Damon, no me recuerdes de ese momento - se estremeció solo de pensar en ese pobre conejito indefenso al que tuvo que hincar los colmillos.

El sonrió de lado.

Un estruendo se escucho de lado, la persona que acababa de entrar no tenía modales o estaba molesto a rabiar.

En la punta de la lengua tenía una ironía que lanzar a la persona hasta que se quedo de piedra al ver a la última persona que podía imaginar.

- Enzo.

El chico sonrió con los ojos encendidos.

- Hola colega, es bueno verte - en un segundo lo apuñalo con una estaca en el estomago sorprendiendo a todos con su arrebato, Damon cayó al suelo - O quizás no tanto.

- ¿¡Qué haces!? - Stefan intento llegar a su hermano, Enzo lo empujo molesto.

- Muñequito de pastel es mejor que te quedes a un lado, este asunto es entre yo y tú hermano.

- Stef puedo defenderme - gimió Damon con dolor viendo a su amigo a los ojos. Intento incorporarse pero Enzo le pateó una y otra vez.

Después de un tiempo paro, ya más calmado jadeando por la pequeña porción de lo merecido al chico Salvatore.

- ¿Cómo estás vivo?, amigo...

- Tú y yo no somos amigos.

- Enzo - tosió sangre Damon - escúchame…

Enzo le volvió a patear.

- No te mereces que te escuche - escupió.

- ¡Hice lo que tenía que hacer, no podía sacarte de allí! - grito Damon.

- Soy un idiota por confiar en ti, a la primera me dejaste - rió con amargura Enzo.

Damon se zafó del próximo puñetazo, escucho un débil suspiro y Elena llamándolo con sollozos.

- Stefan… - quito la estaca del estomago - Elena…ahora - Stefan no necesito ni un minuto más corriendo en la habitación de la niña. Caroline pisándole los talones.

Enzo sonrió a él.

- Entregaré a la maldita perra, pagaré mi deuda y saldré pitando de este lugar para siempre.

- Enzo por favor escúchame…tú no entiendes muchas cosas, tuve que hacerlo, fue la decisión más difícil.

Enzo alzo una mano.

- No me importa una mierda colega. - dijo la última palabra con sorna.

- Si te importa y tú lo sabes. Es por eso que todavía estoy vivo - le espeto Damon - Elena es inocente, ha pasado por tanta mierda, ella merece vivir. ¿Es Klaus quién te mando? - miro dudoso en sus ojos.

- Él me salvo de ese cautiverio, le debo mi vida.

- No tú no le debes nada a nadie - le dijo mirando sus heridas curarse - ¿Dónde está el Enzo que conozco, él que no sigue las instrucciones de nadie? - le empujo viendo la rabia en su rostro.

- Él ha muerto en aquel incendio - gruño.

- Pero sigues aquí escuchándome eso me hace pensar que tal vez hay una pizca de que sigues siendo tú ¿harías daño a una niña Enzo? ¿Te atreverías?

- No - confeso, él más que nadie seguía matando no tenia arrepentimientos en eso, pero meterse con una cría no es de los suyos, él no es así y no iba a cambiar por un híbrido mezquino y con sed de sangre. Entonces está que la niña es una doble, un sobrenatural como ellos, ella debería ser una chica de 17 años no una niña de 4 años, ahí está la diferencia. Uno que no piensa en pasar desapercibido.

- Hablemos Enzo, no me hagas esto e ir huyendo. No así no con tantos problemas - la esperanza en la voz de Damon le sacudió un poco. Un pensamiento que le daba asco. La humanidad.

- Lo pensaré - dijo y con eso desapareció.

Damon escucho los sollozos de Elena y fue a su lado en un segundo. La encontró llorando e intentando apartar a Stefan.

- ¿Qué le hiciste? - espeto al entrar, el sudor invadió el pequeño rostro de Elena.

- Yo nada - se metió las manos en el bolsillo incómodo.

- Llama a Caroline, la fiebre ha vuelto - se metió en la cama, abrazando a la niña, colocando un paño húmedo en la frente - ¡Pero ahora Stefan! - rodó los ojos.

- Si, si - salió medio tropezando, viendo el pequeño beso que su hermano le dio a Elena en la nariz.

El negó, no debía estar celoso pero lo está. Necesitaba tanto tener a la chica en sus brazos pero ella consciente e inconscientemente lo seguía empujando a un lado, evitando estar con él.

Empujo la puerta encontrando a Caroline y Katherine viendo un álbum de fotos, cuando entró rápidamente lo cerraron, escondiendo debajo de la almohada.

- Caroline, Damon te necesita - dijo sin apartar la mirada de la niña.

- Muy bien - salto de la cama con una sonrisa.

Katherine miro a otro lado al quedar solo con él, el rostro molesto y los brazos cruzados.

- Habla conmigo Kath - empujo dulcemente a la niña - no quise gritarte, lo siento mucho - bajo la mirada culpable.

Ella lo miro desde la esquina de su ojo, rápidamente se aparto al encontrarla mirándolo.

- Hey escúchame Katherine, yo nunca te haría daño, nunca - prometió - te lo juro.

Con un suspiro se volteo.

- ¿Pinky promise? - peguntó con el dedo bebé apuntando hacia él.

- Eh - miro el dedo meñique - Esta bien pero no sé lo digas a nadie - guiño un ojo y ella sonríe - Pinky promise - susurro tan bajo uniendo sus meñiques.

La sonrisa de Katherine volvió, iluminando sus bellos ojos chocolates, abrazo a Stefan, y él feliz enterró la nariz en lo rizos suaves aspirando el aroma de ella, hundiéndose en ella.


He querido dejarles este capítulo que llevo queriendo publicarlo hace mucho, el tiempo vuela y el domingo es el único momento que tengo en escribir y editar, siento mucho la espera.

Muchas personas me han pedido la historia por la falta de tiempo que no he podido actualizar, gracias y mil gracias, realmente escribí esto como un pasatiempo y recibir tanto cariño de todos ustedes y el interés me ha dejado WOW que más puedo decir, pero debo destacar que lo seguiré hasta terminar, no voy a dar la historia a que alguien más lo siga, primeramente seria una falta de respeto a mis lectores fieles que me han alentado cada día *Regalando un caramelo a ellos* y la otra es porque tengo miles de ideas con esta historia, quizás unos 10 o más capítulos hasta terminarlo. No se preocupen, en eso tengo a muchas personas que me darán una paliza si dejo esto sin terminar *Jajaj para calmar la brutalidad regalo más caramelos*

Agradezco mucho sus reviews a todos, realmente me dan ganas de reír y llorar, son unos amores. Y además me han pedido que lo publique en inglés, esto me hace llorar de felicidad, lo pensaré cuando termine la historia, además de procurar un traductor/a porque el inglés no es lo mío. Solo queda agradecer el apoyo y sus buenas intenciones.

·

Ahora en la historia, habrá llegado el momento que veremos a que bando Enzo se juntara. Realmente estoy en dudas que hacer para cambiar su mente, hay tantos conflictos por un lado y por el otro.

Además de querer Klaroline en la historia me lo estoy jugando un poco con Carenzo de ahí saldrá más leña que fuego. Steferine se los ve como es debido peleas y cariño *diría que normal* y por Delena voy demasiado dulce y protector pero la musa lo quiere así.

De los demás personajes se sabrá en el próximo cap.

Y con esto digo hasta la próxima.

Besos.